27 de abril de 2013

La L-Carnitina: ¿cuánto sabemos de ella?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Actualmente son comunes en el mercado los productos que se anuncian para adelgazar, para acelerar el metabolismo, para quemar grasa, entre otros usos. Son muchas las opciones, pero en este caso en particular nos concentraremos en los productos o suplementos que contienen L-carnitina.

La L-carnitina (o carnitina, como nos referiremos de aquí en adelante), es una sustancia que se produce en nuestro cuerpo, funciona como antioxidante y a la vez se utiliza para convertir la grasa en energía. 

El organismo es capaz de sintetizar la cantidad que necesita, aunque hay casos de personas que tienen deficiencia de carnitina; esto se debe a que no producen suficiente, o a que no se puede transportar eficientemente a los sitios donde se necesita. Hay situaciones de salud y algunos medicamentos que también pueden causar una reducción en los niveles de carnitina.

Ahora bien, además de la que produce nuestro cuerpo, la carnitina también la podemos encontrar en alimentos que pueden formar parte de nuestra dieta: carnes rojas, lácteos, pescado, pollo, pavo, espárragos, aguacate, mantequilla de maní y el temph (derivado de la soya).

No se han identificado deficiencias en personas sanas. Por otra parte,  aunque las principales fuentes de L-carnitina son de origen animal, no se han reportado bajos niveles en personas vegetarianas.

Sumado a lo anterior, también está la carnitina como suplemento. Se puede encontrar como L-carnitina, acetil-L-carnitina o propionil-L-carnitina. Existe también la D-carnitina, pero los suplementos que la contienen interfieren con la forma natural de la L-carnitina y puede producir efectos no deseados. 

Algunos estudios sugieren que la carnitina se absorbe mejor cuando proviene de la dieta que cuando proviene de suplementos.

Usos de la L-carnitina

Se ha estudiado el uso de la carnitina para angina de pecho, infartos o ataques cardíacos, enfermedad vascular periférica, en enfermedad renal y diálisis, y en problemas de infertilidad masculina. Además, se han observado beneficios en todas estas situaciones, siempre bajo indicación medica, y complementario a los medicamentos tradicionales en cada caso.

Además, se ha sugerido que podría ser utilizada para tratar la falla cardíaca, neuropatía diabética, Alzheimer, problemas de memoria, disfunción eréctil, hipertiroidismo e incluso para combatir el envejecimiento. Pero esto requiere más y mejores estudios para ser comprobado.

¿Qué pasa con la pérdida de peso?

Como dijimos al principio, la carnitina se ha comercializado también para perder peso, mejorar el rendimiento deportivo o para quemar grasa.

Respecto a la pérdida de peso, son pocos los estudios que han puesto a prueba los efectos de la carnitina, y no se han observado diferencias significativas entre usarla o no. Tampoco se ha podido comprobar en estudios en animales. 

Lo mismo ha sucedido al estudiar los efectos en la composición corporal: en la mayoría de los estudios no se han observado diferencias significativas sobre la masa grasa al consumir suplementos de carnitina. Solo unas pocas investigaciones señalan que efectivamente la carnitina reduce la grasa corporal, aumenta la masa muscular y reduce la fatiga.

Respecto al desempeño deportivo, por el papel de la carnitina en el metabolismo energético, en teoría debería dar resultado.  No obstante, la evidencia disponible hasta ahora no lo demuestra. Los estudios que han señalado que mejora el rendimiento, han tenido el problema de que se han efectuado además en poblaciones pequeñas, con poca duración de la suplementación y sin grupos control apropiados.

Efectos adversos del consumo de carnitina

En general es un producto bien tolerado. No se han reportado efectos tóxicos por altas dosis. Puede causar síntomas a nivel gastrointestinal como náuseas, vómito, calambres abdominales y diarrea. Los suplementos que aportan más de 3000 mg/día pueden causar que el cuerpo desprenda un leve olor a pescado.

Por otra parte, un estudio reciente sugiere que la carnitina que se encuentra en la carne roja puede aumentar el riesgo de enfermedades del corazón, al favorecer la aparición de aterosclerosis. Podría ser que esto se asocie solo con carnes procesadas (tocino, salchichas, salami, etc) y no con cortes frescos.

Casi al mismo tiempo, se publicó un estudio en que se sugiere que la carnitina ayuda a los sobrevivientes de infartos a reducir el riesgo de morir prematuramente o reducir los síntomas de la angina; sin embargo, tuvo ciertas limitaciones en cuanto al diseño del estudio y la población utilizada.

Con toda esta polémica, básicamente la recomendación sería seguir consumiendo con moderación las carnes rojas, limitar las procesadas y meditar bien si realmente necesita tomar un suplemento.

Frutas y verduras, ¿qué nos dicen los colores sobre ellas?

Por: MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

El color de los vegetales se manifiesta en la salud a distintos niveles, desde la protección cardiovascular, hasta la nutrición de la piel o la relajación muscular

Un menú con matices, en el que los platos llamen la atención por su color y su buen gusto, es la mejor receta para estimular el apetito y cuidar la salud. El color de los alimentos -en particular, de los vegetales- es una forma de clasificar lo que comemos. Desde el punto de vista científico se pretende dar sentido a estos grupos de frutas y verduras, como respuesta a su similitud en una serie de compuestos con destacadas propiedades saludables, médicas y nutricionales. De hecho, una investigación americana propone que la clasificación de los vegetales en cuatro grupos cromáticos (verde, blanco, naranja-rojo y morado-azulado) se use en la versión más actualizada de MyPiramid, el sistema de orientación alimenticia americano (similar a la Pirámide de la Alimentación Saludable española). A continuación se explican las propiedades de los vegetales, según sus colores.

Colores en el plato: cuáles y por qué

Un estudio dirigido por investigadores holandeses de la División de Nutrición Humana de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) ha comprobado el efecto preventivo y protector para la salud vascular de los vegetales según su color. En dicho estudio prospectivo, de 10 años de duración, participaron 20.069 hombres y mujeres de entre 20 y 65 años y libres de enfermedades cardiovasculares al inicio de la investigación. El trabajo sigue el criterio de una de las investigaciones más relevantes en relación al valor cromático de los alimentos, la llevada a cabo por Pennington y Fisher. La misma busca asociar a esta clasificación por colores un beneficio fisiológico añadido al que ya proporcionan las frutas o las hortalizas en general como grupo de alimentos por su valor nutricional. Los autores del estudio catalogaron los vegetales en cuatro grupos cromáticos: verde, rojo-anaranjado, morado-azulado y blanco, e identificaron en cada caso sustancias con efectos funcionales relevantes en la salud.

Vegetales verdes: magnesio y relajación muscular. Las verduras verdes como espinacas, brócoli, coles de Bruselas, lechugas (las de hoja más oscura), guisantes o judías son, en comparación con el resto, las más ricas en ciertos nutrientes como el magnesio. Una deficiencia del consumo de estos alimentos junto con el seguimiento de una dieta basada en alimentos refinados y un frecuente consumo de azúcares puede conducir a déficit de dicho mineral. El magnesio participa en el proceso de relajación muscular, de ahí que las consecuencias físicas de su deficiencia se manifiesten con sensación de cansancio sin una causa aparente que lo justifique, tensión muscular y calambres.

Naranja-amarillo intenso: antioxidantes que nutren y protegen la piel. Los carotenoides -tales como betacaroteno, astaxantina, licopeno y retinolson- son derivados de la vitamina A. Estos compuestos son muy efectivos como antioxidantes y se ha documentado que poseen propiedades fotoprotectoras al contrarrestar las alteraciones inducidas por los rayos UVA. Esto se traduce en capacidad para reducir o minimizar la flacidez de la piel y las arrugas. Las zanahorias, la calabaza, el mango y la papaya son los vegetales con mayor concentración de dichos compuestos. Le siguen en importancia otras frutas y hortalizas como los cítricos (pomelo o toronja, naranja y mandarina), el melocotón y el albaricoque.

De color blanco: protección vascular. Los autores de la mencionada investigación holandesa comprobaron cómo un mayor consumo de frutas de carne blanca como las peras y las manzanas (las más consumidas por los participantes), se asoció a una mayor reducción del riesgo de accidente cerebrovascular o ictus. En este grupo cromático, además de frutas como las manzanas y las peras, se incluye el plátano y hortalizas y verduras como ajos, puerros, cebollas, pepino, setas y coliflor.

Rojo-morado: salud cardiovascular. Los flavonoides son los pigmentos colorantes más sobresalientes en las frutas y hortalizas de color rojo intenso y/o morado. A estos compuestos antioxidantes se suma otro con idéntico efecto y de presencia indiscutible en este grupo cromático de alimentos: el licopeno, de color rojo intenso, abundante en el tomate. A estas sustancias se les atribuyen propiedades preventivas en la salud cardiaca y coronaria, como la mejora del perfil de riesgo cardiovascular, tal y como queda recogido en la revisión de estudios epidemiológicos y clínicos realizada por el Departamento de Ciencias Nutricionales de la Universidad Estatal de Oklahoma (EE.UU). En la misma línea de destacar las propiedades cardiosaludables se perfila el ensayo dirigido por Cassidy y colaboradores, en el que comprobaron que la ingesta habitual de alimentos ricos en antocianinas y otros flavonoides contribuye a la prevención de la hipertensión por sus propiedades vasodilatadores.

También hay evidencia de que los carotenoides, pigmentos abundantes en este tipo de alimentos colorados, protegen la piel contra las quemaduras solares y aumentan la defensa contra la luz ultravioleta. Para lograr estos efectos saludables se aconseja la presencia diaria de alimentos coloridos como cerezas, uvas, fresas, bayas (frambuesas, moras, arándanos...), sandía. Entre las hortalizas se incluyen la remolacha roja, la col lombarda, el pimiento rojo (también el pimentón, un potente condimento antioxidante) y el tomate en todas sus presentaciones (al natural, en zumo y en salsa).

Tres razones para huir del efecto yoyó


Por:JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Las dietas demasiado estrictas y las dietas milagro son ineficaces y conducen a sufrir el famoso efecto yoyó, muy perjudicial para la salud

Perder peso con una dieta estricta. Volver a los hábitos anteriores. Recuperar el peso perdido. Pesar más que antes de comenzar. Volver a la dieta estricta. Estos cinco pasos son la base de un aciago ciclo llamado "efecto yoyó" (en inglés, weight cycling), un fenómeno muy conocido en el ámbito de la dietética. Su fama, sin embargo, no responde a los halagos que (no) recibe por parte de los profesionales sanitarios, sino más bien a sus probados efectos negativos sobre el control de peso corporal y, más todavía, sobre la salud en general. De hecho, un nuevo estudio ha confirmado los temores de los expertos en obesidad a este respecto. A continuación se plantean tres razones de peso para huir del efecto yoyó.

Dietas mágicas para adelgazar y efecto yoyó: por qué evitarlos

De entre los pacientes que acuden a los dietistas-nutricionistas, existe un grupo conocido como los 'dieters'. Este anglicismo hace referencia a personas cuyos hábitos de alimentación suelen ser desequilibrados y que de forma periódica realizan regímenes de todo tipo. Los siguen para "compensar" los excesos a los que someten su cuerpo de forma habitual, pero sobre todo con el objetivo de perder los kilos de más que se han acumulado en su cuerpo de forma insidiosa. Pese a que hay muchas razones para desaconsejar esta práctica, es importante considerar las tres que se exponen a continuación.

1. Las dietas estrictas no son eficaces

Cuanto más se fuerza el motor de un coche, más se deterioran sus componentes. Así que "pisar a fondo" a menudo hará que el coche cada vez funcione peor. Algo así sucede con el control de peso corporal si sometemos a nuestro organismo de manera regular a las desaconsejables dietas estrictas. A más regímenes severos, más difícil será controlar la aguja de la báscula, porque el metabolismo "se resiente" y responde cada vez peor a cualquier estrategia dietética.

Un documento elaborado por la Red Escocesa Intercolegiada sobre Guías de Práctica Clínica señaló en 2010 que quien cae en la trampa del efecto yo-yó (ganancia de peso tras una disminución inicial, seguida por un nuevo comienzo del ciclo) tiene más riesgo de ganar mucho peso a los 4-6 años que quien nunca ha hecho "dieta" alguna. Es decir, recuperamos el peso, y nos llevamos unos kilos "de premio"; nada recomendable.

2. El efecto yoyó pone en riesgo la salud

El efecto yoyó provoca una rápida disminución de peso. Es necesario conocer la opinión al respecto de la prestigiosa American Obesity Treatment Association que, en su 'Carta de derechos del paciente', detalla que "los pacientes tienen derecho a saber que perder peso con rapidez puede causar graves problemas de salud". Entre dichos problemas se encuentra la hipertensión, pero también los cálculos biliares, e incluso un mayor riesgo de morir de forma prematura, según recoge una importante guía de prevención y tratamiento de la obesidad.

Un nuevo estudio, publicado en The Journals of Gerontology, confirma que el efecto yoyó es arriesgado para la salud. El estudio se centró en mujeres postmenopáusicas, un colectivo muy proclive a realizar regímenes debido a la ganancia de peso con los años. Tras 17 meses de seguimiento, los investigadores constataron que la ganancia de peso tras la pérdida inicial se traduce en aumentos del colesterol, los triglicéridos, la glucosa y la insulina. La conclusión del estudio ha sido que "en mujeres posmenopáusicas, incluso una recuperación parcial del peso después de una pérdida deliberada se asocia con un incremento del riesgo cardiometabólico". Daniel Beavers, primer firmante del estudio, subrayó que, en las mujeres que habían recuperado peso tras perderlo, algunos factores de riesgo fueron peores que antes de dicha pérdida.

3.No se puede controlar el peso sin aprender a comer bien

Aunque parezca obvio, muchos dieters' no son conscientes de que, así como para aprender a ir en bicicleta hace falta montarse en una bicicleta, y no en un patinete, para aprender a comer de forma saludable (requisito fundamental para el control de peso), es necesario alimentarse de forma saludable. Cualquier rutina necesita un mínimo plazo para tener éxito y es por ello que la constancia es una de las claves para interiorizar cualquier hábito de salud.

Seguir una dieta estricta, un régimen severo o, peor, una dieta milagro para perder peso en poco tiempo no solo es inútil para adelgazar con éxito, sino que además puede impedir la adquisición gradual de los cambios en el comportamiento alimentario necesarios para el éxito a largo plazo en la pérdida de peso, tal y como reconocen el Comité de Nutrición de la Asociación Americana del Corazón o el Sistema Nacional de Salud de Estados Unidos. Deseducar no educa, como es lógico. Es necesario tener presente que, como indican los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, el peso saludable "no es una dieta, es un estilo de vida".

Seguir una dieta y al mismo tiempo hacer ejercicio produce los mejores resultados, según un estudio

Si tiene que elegir uno de los dos, empiece primero con el gimnasio, añaden los investigadores

Si quiere estar sano, es mejor ocuparse de la dieta y del ejercicio a la vez en lugar de intentar mejorar uno de estos hábitos del estilo de vida por separado, sugiere una nueva investigación.

Los investigadores añadieron que si necesita empezar con solo un cambio en el estilo de vida, elija el ejercicio. Hallaron que cambiar la dieta primero puede dificultar los intentos de establecer una rutina de ejercicio regular.

El estudio contó con 200 personas de 45 años de edad y mayores, que llevaban una vida inactiva y dietas poco adecuadas. Fueron divididos en cuatro grupos: los que adoptaron nuevos hábitos de dietas y ejercicio al mismo tiempo; los que primero realizaron cambios en la dieta y empezaron a hacer ejercicio unos pocos meses después; los que empezaron a hacer ejercicio primero y realizaron cambios en la dieta unos meses después, y los que no hicieron ningún cambio ni en la dieta ni en el ejercicio.

Los grupos recibieron un asesoramiento telefónico y se les realizó un seguimiento durante un año. Los que realizaron cambios en la dieta y en el ejercicio al mismo tiempo tuvieron una mayor probabilidad de cumplir con las directrices de ejercicio (150 minutos a la semana) y de nutrición (de 5 a 9 porciones de fruta y verdura al día) de EE. UU., y de que las calorías a partir de grasas saturadas fueran menos del 10 por ciento de la ingesta total de calorías.

A las personas que empezaron con el ejercicio y unos meses después cambiaron la dieta también les fue bien a la hora de cumplir con los objetivos de ejercicio y dieta, pero no tan bien como a los que hicieron ambos cambios a la vez, afirmaron en un comunicado de prensa de la Universidad de Stanford los investigadores de la Facultad de Medicina de la universidad.

Los participantes que hicieron cambios primero en la dieta y más tarde empezaron a hacer ejercicio consiguieron cumplir con los objetivos dietéticos, pero no con los del ejercicio. Esto podría deberse a que cada tipo de cambio tiene unas características únicas, explicó la autora del estudio, Abby King, profesora de investigación y políticas de salud y de medicina.

"Con los hábitos dietéticos, no hay alternativas: se ha de comer algo. No ha de encontrar un momento adicional para comer porque ya está incluido en su horario. Así que la atención se centra más en comer los alimentos correctos", afirmó en el comunicado de prensa.

En cambio, las personas con horarios muy apretados pueden tener dificultades para encontrar tiempo para hacer ejercicio. King comentó que incluso las personas del grupo que obtuvieron un mayor éxito (con los cambios en la dieta y en el ejercicio a la vez) inicialmente tuvieron problemas para cumplir con el objetivo del ejercicio, pero para el final del estudio ya lo habían conseguido.

Sussana Peña: ‘La anorexia casi me mata; quiero derrotarla’

A los 14 años  le  diagnosticaron   anorexia y bulimia,  pero sus primeros ayunos los realizó a los seis años. Hoy, luego de haber caído varias veces, enfermar y autoagredirse físicamente con golpes y cortaduras, ella escribe un libro y lidera una campaña para que las jóvenes costarricenses no vivan lo que ella sufrió.

Su obsesión por un cuerpo delgado la llevó no solo a dejar de comer, sino a vomitar, a usar laxantes, diuréticos, pastillas para diabéticos y píldoras para dormir.

Sussana Peña era anoréxica y bulímica, y también agredía su cuerpo con quemaduras cuando se sentía culpable por no obtener los resultados deseados.

A esta joven de 21 años se le diagnosticó anorexia a los 14, pero ya había hecho ayunos a los seis. Hoy desea contar su historia y ayudar al rescate de jóvenes que viven lo mismo que ella sufrió.

Peña escribió el libro autobiográfico El diario de Ana y Mía, que está en revisión filológica y pronto se publicará. La Nación conversó con ella, y este es un extracto de la entrevista.

¿Cómo es la vida de alguien con trastornos alimentarios?

Es terriblemente difícil. Uno nunca está conforme y siente que debe castigarse cuando no obtiene los resultados que quiere. No dejás de sentirte gorda aunque estés tan delgada y débil que apenas podés sostenerte en pie.

”Es un círculo vicioso. Si uno cae y no cumple con los ayunos (o con los otros métodos para perder peso, debe castigarse). Yo me quemaba la piel porque me sentía culpable de no poder adelgazar.

”Muchas veces, los atracones de comida son una forma de castigarse para luego volverse a castigar más por la culpa de comer. Hay gente que se mira al espejo y se insulta, otra escribe un diario.

”Llega un punto en el que uno sí es consciente de los daños que se hace, pero ya no puede parar, la enfermedad es como tener a otra persona dentro de vos misma que comienza a atraparte”.

Usted comenzó desde muy niña, pero muchos consideran que este es un mal de adolescentes.

De niña tuve sobrepeso, y mi mamá se ejercitaba mucho. En mi casa me decían: “Los gordos nunca llegarán a hacer nada”, “los gordos son las personas más asquerosas del mundo”, y eso se me grababa.

”Hubo momentos en los que tenía mucho sobrepeso. Estaba tan gordita que, una vez, en la escuela, quebré una silla y fui sintiéndome mal. La presión era mucha, sobre todo la que me ponía a mí misma.

”Los primeros ayunos los hice a los seis años; no eran tan fuertes ni tan constantes, pero entonces empezó todo. A los ocho o nueve años tuve mis primeras experiencias con la bulimia. Mi peso fluctuaba mucho, y mi ánimo aún más.

”La anorexia y la bulimia no son enfermedades de mujeres adolescentes: hay niñas y hombres que las sufren. Yo los conozco y he visto los casos. Se sufre mucho”.

¿Hasta qué punto llegó?

Hace diez meses pesaba 38 kilos, pero llegué a pesar 28. Estuve mal: ayunaba, vomitaba, tomé pastillas para diabéticos, diuréticos, laxantes, pastillas para dormir e hice muchísimo ejercicio. Los doctores me decían que iba a matarme.

”Más de una vez intenté dejarlo todo y volver a comer sanamente, pero fue de la boca para fuera. Muchas veces tuve recaídas, y había lugares simbólicos de esas recaídas, como el parque de Escazú (sitio que escogió para la fotografía)”.

¿Qué la hizo cambiar?

Verme una vez más desmayada en mi propio vómito y pensar: “¿Así quiero seguir?”. No puedo decir que ya estoy curada. En esto siempre hay recaídas, pero sí tengo la convicción. La anorexia casi me mata; quiero derrotarla”.

¿Por eso escribió el libro?

Sí; contar la historia es mi forma de ayudar. Escribo y doy testimonio porque sé que ayudo a muchas chicas, y ayudándolas a ellas me ayudo a mí misma. Hay muchachas que se reúnen para planear ayunos y formas en las que los papás no se den cuenta. Yo quiero ayudarlas a salir de esto. Si lo estoy logrando, ellas podrán.

”Hablé con el ministro de Educación porque me gustaría dar mi testimonio en escuelas y colegios. No quiero que otras chicas pasen por lo mismo. A él le gustó la idea, así que espero a que mi libro se publique para seguir con esto. También me gustaría crear una fundación con nutricionistas y gente que sepa que pueda ayudar.

”Vivo lo que ellas viven y sé lo que sienten”.

Tomado de: www.nacion.com

20 de abril de 2013

Colesterol aumenta riesgo de tener Alzheimer

Estudio de la Universidad de Colorado advierte que el “colesterol malo” (LDL) hace que se distribuyan de forma inequitativa los cromosomas durante la división celular

Tener altos niveles de colesterol en la sangre incrementa el riesgo de tener Alzheimer, advirtieron investigadores de la Universidad de Colorado .

El colesterol causa estragos en el proceso de división celular, lo que ocasiona que las células hijas defectuosas empiecen a circular en el organismo.

Específicamente, el “colesterol malo” (LDL) hace que se distribuyan de forma inequitativa los cromosomas duplicados en las células hijas, afectando así su genética.

“Estudios previos han demostrado que un 10% de las células de un paciente con Alzheimer, incluyendo las neuronales, tienen tres copias del cromosoma 21, en lugar de dos”, detallan.

Los investigadores ya están trabajando en cómo prevenir que el colesterol afecte la distribución inequitativa de cromosomas durante la división celular.

Sin embargo, aseguran que se requieren más investigaciones sobre este tema.

Tomado de: www.nacion.com

El ejercicio y una alimentación saludable ayudan a que la apnea del sueño no empeore


La pérdida de peso a través del ejercicio y una alimentación saludable puede tener beneficios a largo plazo para las personas con apnea del sueño leve evitando que la enfermedad empeore, según los resultados de un estudio publicado en la revista 'JAMA Internal Medicine'.

En concreto, según la investigación dirigida por científicos de la Clínica del Sueño Oivauni en Kuopio (Finlandia), se observó que los pacientes que se someten a un programa para hacer su estilo de vida más saludable tienen la mitad de probabilidades de que la enfermedad se agrave, en comparación con quienes no reciben ayuda extra.

 Las personas que tienen apnea del sueño dejan de respirar por períodos cortos cuando sus vías respiratorias se colapsan o se bloquean mientras están dormidos. El sobrepeso está presente tanto en la aparición de la enfermedad como en su agravamiento, que suele producirse dos años después de su diagnóstico.

 "En cambio, con estos resultados podemos decir que si cambiamos nuestro estilo de vida realmente podemos detener la progresión de la apnea del sueño", ha explicado el autor del estudio, Henri Tuomilehto.

 Este experto y su equipo asignaron aleatoriamente a 81 adultos obesos con apnea del sueño leve a una intervención de un año, que comenzó con un plan de alimentación muy baja en calorías y un plan de ejercicio. El otro grupo tan solo recibió algunas nociones generales sobre como mejorar su dieta y su actividad física.

 El estudio mostró unos beneficios iniciales en todos los pacientes que, en el caso de aquellos que formaban parte del plan de seguimiento, fue más continuado en el tiempo.

 Así, cuatro años después de terminar el experimento observaron que en este grupo la pérdida de peso media fue de 12 kilos en comparación con su situación inicial.

 Además, solo seis participantes habían visto como su apnea se agravaba levemente, y ninguno pasó a un estadio más avanzado de la enfermedad. Por contra, 12 miembros del otro grupo habían empeorado y dos tenían apnea grave.

 "Si usted ha perdido un poco de peso, cuatro años más tarde, incluso si usted ha recuperado algo, todavía hay algún beneficio significativo en términos de la apnea", dijo Gary Foster, director del Centro de Investigación de la Obesidad y la Educación de la Universidad de Temple Facultad de Medicina en Filadelfia (Esatados Unidos).

 Foster, que no trabajaba en el nuevo estudio, dijo que el hallazgo es consistente con su propia investigación en un grupo más grande de pacientes con apnea del sueño y diabetes.

 "La obesidad es el factor de riesgo modificable más potente única para la apnea obstructiva del sueño", dijo a Reuters Health.

Tomado de: www.europapress.es

Adultos de hoy son menos saludables que los de generaciones previas

A pesar de tener una mayor esperanza de vida al nacer, los adultos de hoy son “metabólicamente menos saludables” que los de generaciones anteriores, reveló un estudio hecho en Holanda .

Para ello, compararon los riesgos metabólicos de tener una enfermedad cardiovascular en 6.000 individuos de diferentes generaciones. Sus resultados muestran que estos se han vuelto prevalentes y que es probable que la situación siga empeorando.

Los factores medidos fueron el peso corporal, la presión sanguínea y los niveles de colesterol (bueno y malo).

“La prevalencia del sobrepeso, la obesidad y la hipertensión se incrementó con la edad en todas las generaciones, pero, en general, las generaciones nacidas más recientemente tenían una prevalencia mayor de esos factores de riesgo que las nacidas años atrás”, afirmaron los investigadores.

Solo en las mujeres, la prevalencia de la obesidad se duplicó en apenas 10 años, ejemplificaron.

Para revertir la situación, aconsejan emprender esfuerzos desde los programas de salud pública que fomenten incrementar la actividad física, consumir una dieta balanceada y erradicar el fumado en las generaciones más jóvenes.

Tomado de: www.nacion.com

Publicidad de alimentos y obesidad infantil

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Según algunos expertos, se podría evitar la obesidad de uno de cada tres niños si se prohibiera la publicidad de alimentos desequilibrados en televisión

"Está justificado prohibir la publicidad de comida basura [junk-food] y de comida rápida en la programación televisiva dirigida a niños y adolescentes". Así de rotunda se mostró en 2011 la Academia Americana de Pediatría (AAP). Más categórica aún fue su recomendación para los pediatras: les instó a preguntar a los niños acerca de su exposición a medios de comunicación "en cada visita". El título del documento de la AAP nos orienta del por qué de esta postura: 'Niños, adolescentes, obesidad, y medios de comunicación'. En marzo de 2013, el Instituto de Medicina de Estados Unidos ha publicado un documento que ayuda a entender las tribulaciones de la AAP acerca de la relación entre publicidad dirigida a niños y la temible obesidad infantil. El siguiente artículo profundiza en el vínculo que existe entre la publicidad y la obesidad y ofrece pistas sobre cuál ha de ser el rol de los padres en este asunto.

Obesidad infantil, ¿cómo influye la publicidad de alimentos?

¿Es acaso la limitación de la publicidad de alimentos superfluos (o, como denominan algunos autores, "alimentos ultra-procesados") una medida a tener en cuenta? La AAP, una de las asociaciones profesionales más reputadas en el ámbito de la salud infantil, cree que sí. Tanto es así, que afirma que "los medios de comunicación desempeñan un papel importante en la actual epidemia de obesidad en niños y adolescentes", y que la sociedad debe reconocer que "la exposición a los medios de comunicación supone un importante factor de riesgo para la obesidad".

La postura de la AAP de 2011, aunque polémica, no es en absoluto novedosa. Cálculos publicados en 2009 revelaron que se podría evitar la obesidad de uno de cada tres niños si se prohibiera la publicidad de alimentos desequilibrados en televisión. Eroski Consumer, de hecho, se ha adentrado en esta preocupante cuestión en diversas ocasiones. En 2005, Juan Ramón Hidalgo Moya, advirtió que "la publicidad sobre alimentos precisa de un control cada vez más estricto con el fin de salvaguardar la salud de los consumidores, en especial de la población infantil". En 2009, Maria José Viñas, explicó que "la televisión puede hacer estragos en la dieta de los niños". Ese mismo año, y con motivo del Día Mundial del Consumidor, este canal se hizo eco de la necesidad de más control sobre la publicidad de alimentos dirigidos a los pequeños.

En 2010, dos entidades de gran prestigio se posicionaron a este respecto. Por una parte, la asociación de dietistas de Canadá, publicó un documento en el que declaró que la regulación voluntaria de los anuncios publicitarios por parte de las empresas de alimentación no es suficiente para reducir el impacto negativo que dicha publicidad ejerce sobre la dieta de los más pequeños, y que las restricciones deberían extenderse a todos los anuncios dirigidos a ellos.

Por otra parte, la OMS declaró que tanto la publicidad como otras formas de mercadotecnia de alimentos y bebidas dirigidas a los niños promueven sobre todo productos ricos en grasas, azúcar o sal. La dietista-nutricionista María Manera los denomina "nutrientes conflictivos". Esta publicidad irrumpe, según la OMS, en escuelas, guarderías, supermercados, lugares de juego, consultorios y servicios de atención familiar y pediátrica, televisión, Internet y "muchos otros entornos". Las técnicas de marketing incluyen patrocinios, utilización de personas famosas, mascotas u otros personajes populares entre los niños, mensajes de correo electrónico y de texto a través del teléfono móvil, actividades filantrópicas vinculadas con la promoción de una marca y un largo etcétera que abarca "innumerables conductos y mensajes". Las principales empresas de alimentos y bebidas utilizan hoy las redes sociales (Facebook, YouTube, Twitter, etc) para animar a los jóvenes a que promuevan sus marcas entre sus "amigos". Algunos investigadores se refieren a ello como "la nueva amenaza del marketing digital".

Como la OMS considera que esta publicidad influye en las preferencias alimenticias y en las pautas de consumo de la población infantil, emite la siguiente recomendación: "los entornos en los que hay niños deben estar libres de toda forma de promoción de alimentos ricos en grasas saturadas, ácidos grasos de tipo trans, azúcares libres o sal". El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición publicó el año pasado un informe, coordinado por el profesor Jordi Salas-Salvadó, de gran utilidad para detectar estos nutrientes "conflictivos".

En marzo de 2013, el Instituto de Medicina de Estados Unidos (IOM) ha añadido más leña al fuego. En un documento denominado 'Retos y oportunidades para el cambio en el marketing de alimentos dirigido a niños y jóvenes', el Comité de Prevención de la Obesidad Infantil del IOM ha afirmado que los niños se exponen todavía a "una enorme cantidad de publicidad comercial y de marketing relacionado con alimentos y bebidas". El asunto es cada vez más preocupante, según este organismo, debido a la imparable expansión de las redes sociales, que multiplica las puertas de entrada de dicha publicidad. Como era de esperar, el IOM ha afirmado que el marketing de alimentos y bebidas con baja calidad nutricional se relaciona con el sobrepeso y la obesidad infantil.

Entre 2012 y 2013 han aparecido nuevos datos desalentadores, pero en este caso más cercanos. Investigadores del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario de La Princesa (Madrid), tras revisar 80 horas de emisión de cuatro canales de televisión españoles y analizar los alimentos y las bebidas que se promocionan, han concluido que el perfil nutricional es poco saludable en la mayoría de ellos. Por su parte, miembros de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III (Madrid), en un estudio de similares características, añaden un dato nada halagüeño: mientras que más de la mitad de los anuncios son de alimentos poco saludables, la proporción se eleva a más de dos tercios en el horario de protección especial para los niños. Como es de esperar, los investigadores concluyen que la publicidad televisiva de productos de baja calidad nutricional debe ser restringida.

El doctor Miguel Ángel Royo, coautor de los dos estudios, señaló en una entrevista que concedió a Eroski Consumer en 2010, que se debería reducir la presión comercial a la que se somete a los niños ya que favorece el desarrollo de la obesidad infantil. Para el investigador social Juanjo Cáceres, es un hecho bien conocido que las cadenas de televisión se saltan las disposiciones de las cuales se han dotado para evitar la emisión en horario infantil de contenidos inadecuados, los cuales se encuentran especificados en el Código de autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia.

Publicidad de alimentos poco sanos: el papel de los padres

La limitación de la publicidad de alimentos insanos es factible, pero sigue demorándose en las agendas políticas de Occidente. ¿Qué pueden hacer los padres ante esta deprimente situación? El Dr. Christopher Ferguson, autor de decenas de estudios relacionados con el impacto de la publicidad en el comportamiento de adultos y niños, cree que existen esperanzas. Aunque reconoce que el impacto de la publicidad de alimentos insanos sobre los niños es considerable, Ferguson asegura que los padres desempeñarán una influencia importante "si son coherentes en su mensaje a largo plazo sobre una alimentación sana". La AAP también aconseja a los padres una gran implicación en relación a las redes sociales de sus hijos y que recuerden que su propio ejemplo (seguir una dieta saludable y evitar el sedentarismo) influirá en el comportamiento del niño.

Resulta muy conveniente estar junto a ellos cuando ven la televisión o cuando navegan por Internet. Es decir, no se debe utilizar la televisión o Internet como "niñera electrónica" (muchos niños visualizan al mismo tiempo la televisión y el ordenador) y, en cambio, sí se debería evitar que los niños tengan un aparato de televisión o un ordenador en su propia habitación. Se trata de una práctica muy extendida y que comienza cada vez en edades más tempranas. También es importante limitar la exposición a la televisión a un máximo de media hora diaria en mayores de tres años y a una hora a partir de los siete años.

¿Y en niños más pequeños? La respuesta más sólida la aporta, de nuevo, la AAP: "se debe evitar al máximo la exposición de menores de dos años a las pantallas". No hay ningún beneficio conocido de ver la televisión antes de los dos años, aunque vean los mal llamados "programas educativos". En esa misma línea, el pediatra Carlos González señaló en el número 3197 de la revista Lecturas que cuando los niños están frente a una pantalla, "el papel pasivo les impide jugar y explorar con libertad, que es lo que tienen que hacer para aprender. Además, la televisión distrae también a los padres, que prestan menos atención a los niños y les hablan menos". Los padres deben jugar más con sus hijos e interaccionar con ellos "cara a cara", no a través de una pantalla.

Ejercicio en el agua aumenta la fuerza muscular y reduce las caídas: estudio

Un grupo de mujeres que participó de un nuevo estudio en el que se desarrolló una rutina de ejercicios de alta intensidad en el agua durante seis meses tuvo más fuerza y menos caídas.

"Pusimos a prueba un modelo de entrenamiento muscular en gimnasios y lo llevamos a la piscina", dijo la autora principal, Linda Moreira, investigadora de la Universidad Federal de Sao Paulo.

Moreira y su equipo opinan que el estudio debería alentar a las mujeres posmenopáusicas que pueden padecer osteoporosis a realizar ejercicios en el agua para aumentar la fuerza osteomuscular.

Los autores reunieron a unas 100 mujeres sedentarias de entre 50 y 60 años. Todas utilizaron 1000 UI de vitamina D3 y 500 mg de calcio por día, dos productos que mejoran la resistencia ósea y muscular.

En los seis meses de estudio, la mitad de las participantes participó del programa HydrOS de ejercicio en el agua que había creado el equipo para prevenir la osteoporosis y las caídas.

El programa incluía series de actividad intensa de entre 10 y 30 segundos a hasta el 90 por ciento de la frecuencia cardíaca máxima. El agua generaba una resistencia similar a las de las pesas en tierra.

A los siete meses, la cantidad de caídas en ese grupo había disminuido un 86 por ciento y el número de mujeres que se habían caído bajó un 44 por ciento, mientras que en la otra mitad de las participantes la cantidad de caídas se mantuvo estable, según publican los autores en Menopause.

Los autores observaron mayor flexibilidad y fuerza de manos, espalda, cadera y rodillas en las mujeres que hicieron ejercicio acuático. En el otro grupo mejoró levemente el equilibrio y la fuerza, pero los autores lo atribuyeron a los suplementos con calcio y vitamina D.

Con la edad, se pierde masa muscular utilizada para los movimientos rápidos que estimulan la salud ósea. Moreira explicó que el ejercicio aeróbico tradicional en el agua activa los músculos que se utilizan para los movimientos más lentos.

"Los instructores estaban entrenando los músculos equivocados", agregó la autora.

Un cuarto de las participantes tenía osteoporosis, la mitad estaba en el estadio inicial de la enfermedad y un cuarto tenía salud ósea normal.

"Los profesionales que se ocupan de la osteoporosis tienen prejuicios contra el ejercicio en el agua", indicó Andrea LaCroix, del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson.

"Este estudio los supera. Si el ejercicio modifica la densidad ósea sería muy sorprendente y algo que cambiaría el paradigma de la prevención de la osteoporosis", agregó LaCroix, que no participó del estudio.

Moreira adelantó que pronto se publicará un estudio que demuestra que en seis meses, el grupo que realizó ejercicio en el agua conservó la densidad mineral ósea del fémur, que se redujo un 1,2 por ciento en el grupo sedentario.

Poco se sabe sobre cómo el ejercicio en el agua puede mejorar la salud en los adultos mayores, dijo Wendy Kohrt, profesora de medicina de la Facultad de Medicina de University of Colorado.

"Así es difícil recomendarlo. (El estudio) reduce esa brecha del conocimiento que es bastante grande", dijo Kohrt, que no participó del estudio. "La mejoría tendió a ser pequeña (con el programa físico en agua). Es bastante difícil juzgar la efectividad de este tipo de programa".

Kohrt opinó que una limitación del estudio es que los investigadores no utilizaron elementos para maximizar la resistencia muscular.

14 de abril de 2013

Alimentos que ayudan a la prevención del cáncer de piel

Según diversos estudios, hay vitaminas contenidas en ciertos alimentos que son capaces de prevenir el melanoma y el cáncer de piel.

En el cáncer cutáneo el principal elemento causal conocido es la radiación ultravioleta, que genera especies reactivas de oxígeno y radicales libres que favorecen la carcinogénesis.

Tras examinar diferentes fuentes nutricionales, se ha comprobado que hay alimentos que contienen propiedades antioxidantes y con capacidad de revertir el daño al ADN.

Estas han sido algunas de las conclusiones del VI Curso Internacional de Dermatología Estética y Cosmética, y que ha reunido en en Sevilla a más de 250 especialistas de toda España, entre ellas a la Dra. Aurora Guerra, Jefe de Sección de Dermatologúa del Hospital Universitario 12 de octubre de Madrid, y miembro de la AEDV (Academia Española de Dermatología).

Las vitaminas D y E, preventivas

Las vitaminas liposolubles como la E, contenida en diferentes aceites, previene el melanoma y el cáncer de piel no melanoma, mientras que la vitamina D (pescados grasos en especial) tiene un papel preventivo en el melanoma.

Sin embargo, los estudios con la vitamina A (huevos, carne, leche, queso, hígado, riñón y aceite de hígado de bacalao) y los carotenoides (frutas y verduras de colores) no son concluyentes.

La vitamina C (cítricos) no debe ser ingerida en exceso, dada la posibilidad de actuar como prooxidante cuando se exceden sus niveles idóneos.

Por su parte, los folatos (hojas verdes) en exceso favorecen el cáncer de piel no melanoma.

Son interesantes por su papel protector los polifenoles (té verde), proantocianidinas (semilla de uva) y selenio (alimentos cárnicos, en trazas). El vino en forma moderada y el café tienen acción protectora igualmente.

En conclusión, aunque son escasos los ensayos controlados aleatorios en humanos, y los resultados no son definitivos ni permiten opciones únicas o indiscutibles, los estudios de ciencia básica y epidemiológicos muestran que muchos productos naturales poseen beneficios prometedores en la quimioprevención oncológica cutánea.

La dieta mediterránea parece ser un ejemplo de este modelo de prevención dietética anticáncer cutáneo, a la que se añade el té y el café de forma moderada.

Tomado de: www.que.es

¿Buenos o malos? Alimentos que han cambiado de reputación

Por: ALMA PALAU FERRÉ / Tomado de: www.consumer.es

Los descubrimientos en el campo de la nutrición permiten conocer mejor los aspectos positivos y los negativos que tienen algunos alimentos

El huevo, ¿es bueno o es malo? La carne de cerdo, ¿es muy grasa? ¿Hay que evitarla? ¿Conviene comer mucho pescado azul o todo lo contrario? Estas -y otras- preguntas nos hacemos los consumidores cuando conocemos algún descubrimiento que echa por tierra todo aquello en lo que creíamos y en lo que basábamos nuestra alimentación. De un momento para otro, lo malo ya no es tan malo y lo bueno tiene mucho margen de mejora... ¿Por qué algunos alimentos cambian de reputación con los años? El siguiente artículo responde a esta pregunta y reseña algunos ejemplos de productos que se han "mudado de bando", si bien es importante recordar que no existen alimentos "saludables" y "perjudiciales": lo único que puede ser bueno o malo para nuestra salud es la dieta en su conjunto; es decir, la cantidad, la calidad, la variedad y la proporción de los diferentes alimentos que comemos.

Alimentos: ¿por qué cambia su reputación?

Aunque la especie humana se alimenta desde siempre, la ciencia de la nutrición tiene apenas un siglo de vida. No hace tanto que sabemos de la existencia de los nutrientes y las calorías. Hasta el siglo XIX solo existían escritos sobre las propiedades de los alimentos, fruto de la observación y de la práctica empírica. Los científicos más antiguos, -Empédocles, Hipócrates, Galeno...-, clasificaban los alimentos en "puros" e "impuros", "fuertes", "medianos" o "débiles", los que contenían "nutrientes" y "venenos", e incluso que podían utilizarse como "drogas". Es decir, existía la creencia de que todos los alimentos tenían una función saludable y una parte perjudicial, como recoge en su obra el profesor Soriano del Castillo.

Sin embargo, los nutrientes no se identifican y clasifican hasta el siglo XIX. Desde entonces hasta ahora hemos encontrado numerosas sustancias, nuevas como los fitocomponentes, y todavía no sabemos qué más secretos esconden los alimentos que aún nos quedan por descubrir. Esta es la razón por la que ciertos alimentos han cambiado de reputación con el paso de los años. Los primeros descubrimientos nutricionales del siglo XX, con el tiempo, se han perfilado: han mejorado, se han contrastado y en algunos casos, incluso contradicho.

Antes malo, ahora no tan malo e incluso bueno

El huevo. La hipercolesterolemia, lo que se conoce como tener alto el colesterol, es consecuencia no tanto del consumo de un alimento en concreto como de la dieta en su totalidad y de otros factores, como los hábitos de vida o la predisposición genética de cada persona. El huevo es un alimento de un gran valor alimenticio, muy rico en nutrientes, con proteínas de alto valor biológico, lecitina, minerales y vitaminas.

El colesterol que contienen los alimentos no influye tanto como se pensaba en el aumento del colesterol plasmático total. Además, el huevo aporta lecitina, que ayuda a mantener en suspensión el colesterol en sangre, lo que impide que se deposite en la pared de las arterias. En la actualidad, el colesterol es un problema para la mitad de la población adulta de nuestro país. Sin embargo, todavía hay quienes solo piensan en el huevo como el responsable, como el alimento que se debe evitar, cuando deberían evitarse todos los alimentos ricos en grasa animal, como los embutidos o el queso, y mantener un estilo de vida activo. De hecho, se puede consumir un huevo diario sin tener ninguna preocupación.

El café. Hasta no hace mucho tiempo, a las personas que padecían hipertensión arterial (HTA) se les restringía la sal, el alcohol y el café. Se aconsejaba no beber este último porque provocaba sobreexcitación y era perjudicial para los enfermos del corazón. Sin embargo ahora se sabe que es rico en antioxidantes -los polifenoles-, por lo que protege al organismo contra la oxidación celular y los radicales libres. En concreto se relaciona con cierto grado de protección frente al alzheimer y el parkinson. Se lo señala como beneficioso para el dolor de cabeza, además de resultar bueno para el corazón y las arterias, también para el hígado, y está relacionado con una menor incidencia en diabetes.

No obstante, en el café no se ha logrado reducir los niveles de acrilamida, presente en los alimentos ricos en almidón que tienen que someterse a altas temperaturas, ni el mayor contenido en furano en el café en cápsulas. A pesar de todos sus beneficios, se desconoce la cantidad que habría que tomar para lograr efectos beneficiosos sin efectos secundarios. También se desconoce si estas sustancias beneficiosas se aprovechan de manera correcta por el organismo. Algunos estudios sugieren que beber café aumenta el riesgo de enfermedades crónicas, mientras que otros estudios sostienen lo contrario o no encuentran asociación. Es decir: tras décadas de investigación, la comunidad científica no ha probado que exista ninguna relación entre el consumo moderado de cafeína y los riesgos para la salud. Por tanto, podemos seguir consumiendo té, café y otras bebidas con cafeína siempre que lo hagamos con un poco de sentido común y moderación.

La carne de cerdo. Cuando en España comenzaron a proliferar los problemas cardiovasculares y de aumento de peso, se empezó a restringir de manera radical la carne de cerdo en todas las dietas, asociándola siempre a una carne grasa o de contenido en grasas nada saludables. Sin embargo, las investigaciones más recientes afirman que esta carne debería formar parte de la alimentación habitual de toda la población. Desde el punto de vista nutricional, sus cualidades son excepcionales. La carne de cerdo es una de las más completas, es muy magra -apenas 110 kcal por 100 gramos-, con un aporte de grasas monoinsaturadas -consideradas saludables- mucho mayor que en otras carnes, y con un interesante contenido en ácidos grasos omega 3, al igual que el pescado. Asimismo, es un carne muy rica en proteínas, vitaminas y minerales.

Antes bueno, ahora no tanto

El pescado azul. En la segunda mitad del siglo XX, el pescado azul se consideraba mucho menos saludable que el pescado blanco, tan solo por ser más graso. Hacia finales del mismo siglo, tras diferentes investigaciones, el pescado azul pasó a considerarse muy beneficioso por sus grasas poliinsaturadas, que disminuyen el colesterol malo y aumentan el bueno. Sin embargo, hoy día hay dos aspectos que hacen dudar de las bondades del pescado azul:
  1. Un amplio estudio sobre suplementos omega-3, que ha demostrado que estos no disminuyen el riesgo de mortalidad por ninguna causa.
  2. Los hallazgos de alto contenido de metilmercurio en algunas especies de consumo habitual, que han hecho replantear las raciones recomendadas de consumo semanal del pescado azul.
La leche. La leche ha sido siempre un alimento básico en la dieta de todos los humanos, presente en el desayuno, la merienda e, incluso, antes de acostarse a dormir. Mientras no existió la ciencia de la nutrición, se consumía entera, con toda su grasa. Cuando se analizó y se identificó el tipo de grasa, aunque era muy poca cantidad, se la estigmatizó y pasó a ser prohibida en todas las consultas sanitarias visitadas por adultos con problemas cardiovasculares. Estos adultos, por inercia y por hiperprotección, aplicaron esta práctica a sus hijos. Si bien las autoridades sanitarias de prestigio, como la American Heart Association recomiendan el consumo habitual de lácteos desnatados, para los niños pequeños (de entre uno y dos años) se aconseja el consumo de leche entera.

Hay otros alimentos, como la mantequilla o el pan, a los que se les ha adjudicado tan mala reputación que, incluso, se los ha eliminado de los planes de alimentación. El problema es que estas decisiones muchas veces se han tomado sin basarse en motivos científicos y contrastados, con el siguiente perjuicio para nuestra dieta, ya que son alimentos que juegan un papel importante. Otros productos, como el chocolate o la cerveza, considerados grandes enemigos de una dieta saludable, gozan ahora de una mejor reputación, ya que diversos estudios científicos han encontrado en ellos importantes cualidades beneficiosas.

Por supuesto, en este "cambio de papeles" no solo incide la evolución de la ciencia sino, también, la industria alimentaria, que muchas veces tiene interés en resaltar los valores positivos de cierto alimento y aprovecha los descubrimientos científicos para hacerlo. El problema es que, al darle tanta importancia a un alimento en particular, se puede transmitir una idea equivocada a los consumidores sobre la alimentación, que es un conjunto, algo global y mucho más amplio.

La gente come más alimentos poco saludables los días que bebe alcohol

Un estudio sugiere que los estadounidenses tenderían a consumir más calorías y grasa los días que beben alcohol.

"Las elecciones alimentarias los días que los participantes tomaban alcohol (...) iban en una dirección poco saludable en hombre y mujeres", dijo la autora principal, Rosalind Breslow, epidemióloga nutricional del Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo.

Los datos provienen de una encuesta nacional sobre salud y estilo de vida realizada en Estados Unidos entre el 2003 y el 2008. Dos días, en un período de 10, más de 1800 personas respondieron un cuestionario alimentario; uno de esos días habían ingerido alcohol y el otro, no. El día que habían consumido alcohol habían bebido en promedio dos o tres porciones, en general, de vino o cerveza.

El equipo de Breslow halló que el día que no habían bebido, los hombres consumieron unas 2400 calorías y las mujeres, unas 1700 calorías. Pero el día que bebieron alcohol, ellos ingirieron unas 400 calorías más y ellas, unas 300 calorías más. En las mujeres, ese exceso calórico podría atribuirse sólo al consumo de alcohol. Pero en los hombres, entre 100 y 200 calorías provenían de los alimentos.

El tipo de comida consumida, y no sólo la cantidad, variaba los días que bebían alcohol. Por ejemplo, los hombres y las mujeres ingerían un 9 por ciento más grasa, según publica el equipo en The American Journal of Clinical Nutrition. En cambio, los hombres comían más papa y carne cuando bebían, y hombres y mujeres por igual ingerían menos leche.

"Es difícil decir por qué ocurre eso con esta información", dijo el doctor Suthat Liangpunsakul, de la Facultad de Medicina de Indiana University, Indianápolis, y que no participó del estudio.

Breslow, en cambio, dijo que existen varias explicaciones posibles: que los eventos sociales donde se sirven bebidas, suelen incluir alimentos menos saludables, o que las personas son más impulsivas cuando beben y, entonces, se dan todos los gustos.

Aun así, "no podemos decir que porque los participantes consumían más calorías, engordarían, porque no lo estudiamos", dijo Breslow.

Liangpunsakul coincidió en que no se puede determinar qué efecto tiene la alimentación con opciones menos saludables los días que se bebe alcohol en la salud general.

Las guías alimentarias federales recomiendan que las mujeres no superen una bebida alcohólica por día y que los hombres no superen las dos bebidas.

Un estudio vincula una sustancia de la carne roja a enfermedades coronarias

Una sustancia química que se encuentra en la carne roja ha sido relacionada con posibles problemas coronarios, según un estudio realizado por expertos norteamericanos divulgado hoy en la revista médica británica Nature.

La carnitina, un compuesto que se vende también habitualmente como suplemento para ayudar a las personas a perder peso y fomentar el desarrollo muscular, podría dañar el corazón y las arterias, según los hallazgos de un grupo de científicos estadounidenses.

El estudio mostró que las bacterias que hay en el intestino deshicieron la carnitina y eso desencadenó una serie de reacciones, que se reflejaron en niveles más altos de colesterol y en un aumento en el riesgo de padecer enfermedades coronarias.

Además, los expertos advirtieron de la existencia de un riesgo en la ingesta de esa sustancia en los suplementos para adelgazar.

No es la primera vez que un estudio previene contra el consumo excesivo de filetes de carne roja, carne picada y beicon.

En el Reino Unido, el Gobierno recomienda no tomar más de 70 gramos de carne roja o procesada al día.

"El contenido de colesterol y grasas saturadas de carne roja magra no es tan alto, hay algo más que contribuye a incrementar el riesgo cardiovascular", indicó hoy Stanley Hazen, de la Clínica de Cleveland, y uno de los investigadores a cargo del estudio, a la cadena británica BBC.

Para llegar a esa conclusión, durante los experimentos desarrollados con ratones y humanos se vio que las bacterias del intestino podían comer carnitina, sustancia que a su vez se deshizo en un gas, que en el hígado se convirtió en un compuesto químico denominado TMAO.

Durante el estudio, los expertos relacionaron el TMAO con la elaboración de depósitos grasos en los vasos sanguíneos, lo que puede derivar en enfermedades coronarias y en la muerte.

Según observó Hazen, "aunque el TMAO sea un producto de deshecho, influye de forma significativa en el metabolismo del colesterol y el efecto lleva a una acumulación de colesterol".

"Los hallazgos apoyan la idea de que menos carne roja es mejor", agregó este científico, que también indicó que el estudio plantea la idea de consumir yogures probióticos ante las bacterias que hay en el intestino.

Reducir el número de bacterias que se alimentan de carnitina reduciría, en teoría, los riesgos de salud que plantea la carne roja.

Por su parte, Victoria Taylor, experta en dietética en la Fundación Coronaria Británica, consideró que se trata de "un descubrimiento interesante y arroja luz sobre porqué la carne roja podría tener un impacto en la salud coronaria".

"Aunque estos hallazgos no van a implicar de forma necesaria un cambio en las recomendaciones existentes, estos científicos nos han recordado que pensemos en recursos alternativos de proteína si comemos regularmente muchísima carne roja o carnes procesadas", apuntó.

Tomado de: www.larazon.es

7 de abril de 2013

Caminar reduce tanto como correr el riesgo de enfermedad cardiovascular

Caminar rápido puede reducir el riesgo de presión arterial alta, colesterol alto y diabetes tanto como correr, según los hallazgos publicados en 'Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology', una revista de la Asociación Americana del Corazón.

 Los investigadores analizaron a 33.060 corredores y 15.045 caminantes y encontraron que la misma energía utilizada para caminar a una intensidad moderada y a un ritmo vigoroso dio lugar a reducciones similares en el riesgo para la presión arterial alta, el colesterol alto, la diabetes y la enfermedad cardiaca coronaria, posiblemente, más de seis años del estudio.

 "Caminar y correr proporcionan una prueba ideal de los beneficios de la intensidad de la caminata moderada y vigorosa debido a la participación de los mismos grupos musculares y las mismas actividades realizadas en las intensidades diferentes", dijo Paul T. Williams, autor principal del estudio y científico del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley de la División de Ciencias de la Vida en Berkeley, California (Estados Unidos).

A diferencia de estudios anteriores, los investigadores evaluaron a los participantes en la investigación por la distancia recorrida caminando y corriendo, no por el tiempo. Los participantes proporcionaron datos de la actividad respondiendo a los cuestionarios.

"Cuanto más corrieron y caminaron los participantes mejor eran los beneficios para su salud. Si la cantidad de energía empleada fue la misma entre los dos grupos, los beneficios para la salud son comparables", afirmó el profesor Williams.

Al comparar el gasto de energía, el diagnóstico médico de hipertensión, la hipercolesterolemia, la diabetes y las enfermedades coronarias, los científicos encontraron que correr tiene un riesgo significativamente reducido por primera de hipertensión de un 4,2 por ciento y caminar uno de un 7,2 por ciento.

Correr redujo el colesterol alto (4,3 por ciento), la diabetes (12,1 por ciento) y la enfermedad coronaria (45) y caminar lo hizo también pero en unas tasas algo superiores: en un 7 por ciento, 12,3 por ciento y 9,3 por ciento, respectivamente.

"Caminar puede ser una actividad más sostenible para algunas personas, en comparación con la carrera, sin embargo, aquellos que optan por correr terminan el ejercicio dos veces más que quienes optan por caminar. Esto es probablemente debido a que pueden hacer el doble en una hora", explica Williams.

"La gente está siempre en busca de una excusa para no hacer ejercicio, pero ahora las personas tienen una opción sencilla de correr o caminar e invertir en su salud en el futuro", concluye el doctor Williams.

Tomado de: www.europapress.es

Verduras y pescado para mejorar los síntomas de la menopausia

Los consejos dietéticos durante esta etapa de la mujer adquieren aún más relevancia, ya que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), casi una de cada cuatro mujeres españolas en edad menopáusica presenta problemas de obesidad.

El consumo de verduras, frutas y pescados y la reducción de carne roja, grasas y sal puede ayudar a mejorar la sintomatología de las mujeres en edad menopáusica, según se ha puesto de manifiesto durante la X Reunión Hispano-Lusa de la Menopausia, organizada por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, que se celebra estos días en Palma de Mallorca.

En opinión del doctor Andrés Forteza, coordinador de la reunión, los consejos dietéticos durante esta etapa de la mujer adquieren aún más relevancia, ya que, según el Instituto Nacional de Estadística, casi una de cada cuatro mujeres españolas en edad menopáusica presenta problemas de obesidad, debido en parte a la disminución de estrógenos que ocasionan modificaciones en la distribución de la grasa corporal. «Las mujeres en esta edad deben cuidar mucho su salud, comenzando por la alimentación, comiendo cantidades adecuadas para mantener el peso por debajo de los índices de obesidad, lo que equivale a un Índice de Masa Corporal por debajo de 30».

No obstante, los expertos coinciden en afirmar que uno de los mayores problemas asociados a las dietas es la escasa adherencia a largo plazo. La dieta mediterránea presenta en este aspecto una ventaja para su seguimiento, ya que puede conseguir una pérdida de peso similar a otras dietas cuando se restringen las calorías y con un mejor control glicémico. No obstante, independientemente del régimen escogido, los expertos insisten en que estas dietas deben asegurar la cobertura de las necesidades diarias de calcio y vitamina D.

Cinco veces a la semana

La práctica de ejercicio físico de forma habitual es otra de las recomendaciones fundamentales. «El ejercicio debe adecuarse a las características físicas de cada persona. Es suficiente caminar al menos 30 minutos cinco veces por semana», explica el doctor Forteza.

Precisamente, uno de los principales objetivos de la Reunión Hispano-Lusa es hacer énfasis en las recomendaciones de un estilo de vida saludable en esta fase de la vida desde el punto de vista ginecológico, sexual, cardiovascular y de calidad de vida en general. «Consideramos de gran importancia mantener la colaboración con profesionales de otros países, ya que nos permite contrastar y compartir experiencias sobre una misma problemática desde puntos de vista diferentes», comenta el doctor Forteza.

Tomado de: www.larazon.es

El sobrepeso al comienzo de la edad adulta, relacionado con aparición de la enfermedad renal

 El sobrepeso a partir de la edad adulta puede aumentar significativamente los riesgos de las personas de desarrollar enfermedad renal en el momento en que se conviertan en adultos mayores, según un estudio que se publicará en el próximo número de la revista 'Journal of American Society of Nephrology'. Estos resultados subrayan la importancia del exceso de peso como un factor de riesgo para la enfermedad renal crónica (ERC).

 Debido a que muchas poblaciones de todo el mundo siguen aumentando de peso, Richard Silverwood y Dorothea Nitsch, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en Reino Unido, y sus colegas realizaron un estudio para ver qué clase de efecto ejercen el sobrepeso y la obesidad sobre la salud renal.

 Los investigadores analizaron la información de la Encuesta de Investigación Médica del Consejo Nacional de la Salud y el Desarrollo, una muestra de niños nacidos en una semana en marzo de 1946 en Inglaterra, Escocia y Gales. Un total de 4.584 participantes tenían datos disponibles, incluyendo el índice de masa corporal a las edades de 20, 26, 36, 43, 53, 60 y 64 años.

 Los participantes que tenían sobrepeso iniciado temprenamente en la edad adulta (entre los 26 y 36 años) poseían el doble de probabilidades de ERC a la edad de 60 a 64 años en comparación con los que se convirtieron en gordos a la edad de 60 a 64 años o que nunca llegaron a serlo.

 La relación entre el sobrepeso y la enfermedad renal crónica se puede explicar sólo en parte teniendo en cuenta la diabetes y la hipertensión. Los cuerpos más grandes de la cintura a la cadera (forma de manzana) a las edades de 43 a 53 años también se asociaron con enfermedad renal crónica en la edad de 60 a 64 años.

"Estimamos que el 36 por ciento de los casos con ERC entre los 60 y los 64 años en la actual población de Estados Unidos podría evitarse si nadie tuviera sobrepeso por lo menos hasta esa edad, asumiendo las mismas asociaciones que en el análisis de la muestra", afirmó el doctor Nitsch.

No está claro si el momento de la aparición de sobrepeso o la duración con exceso de peso lleva al enlace con ERC visto en el estudio. En todo caso, sugiere que la prevención del exceso de peso en la edad adulta temprana podría tener un efecto considerable en la prevalencia de la ERC. Si se hace, parece tener un efecto mayor que cualquier tratamiento para la enfermedad renal crónica conocido hasta la fecha, concluyen los investigadores.

Tomado de: www.europapress.es

Asocian el consumo de pescado con menor riesgo de muerte en mayores

 Los adultos mayores que poseen mayores niveles en sangre de ácidos grasos omega-3, que se encuentran casi exclusivamente en el pescado graso y mariscos, pueden ver reducido hasta un 27 por ciento el riesgo general de mortalidad y un 35 por ciento las posibilidades de morir por enfermedades del corazón, según un nuevo estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard (HSPH) y la Universidad de Washington, en Estados Unidos.

 Los autores de la investigación, publicada en 'Annals of Internal Medicine', encontraron que los adultos mayores que tenían los niveles más altos en sangre de ácidos grasos vivían, en promedio, 2,2 años más que aquellos con niveles más bajos.

 "Aunque el consumo de pescado ha sido considerado como parte de una dieta saludable, pocos estudios han evaluado los niveles de ácidos grasos omega-3 en la sangre y las muertes totales en los adultos mayores", dijo el autor Dariush Mozaffarian, profesor asociado en el Departamento de Epidemiología de HSPH.

 "Nuestros resultados apoyan la importancia de tener adecuados niveles de omega-3 en sangre para la salud cardiovascular y sugieren que en el futuro estos beneficios realmente podrían extender los años de vida útil restante", agrega este experto. Estudios previos han encontrado que el pescado, que es rico en proteínas y ácidos grasos saludables para el corazón, reduce el riesgo de morir de enfermedades del corazón, pero el efecto sobre otras causas de muerte o la mortalidad total estaba poco clara.

 Los investigadores de este estudio examinaron 16 años de datos de cerca de 2.700 adultos estadounidenses de 65 años o más que participaron en el Estudio de Salud Cardiovascular (CHS), un análisis a largo plazo con el apoyo del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre.

 Los participantes provenían de cuatro comunidades de Estados Unidos en Carolina del Norte, California, Maryland y Pennsylvania, y todos estaban generalmente sanos al inicio del estudio. A comienzos de la investigación y periódicamente durante el seguimiento, se les extrajo sangre a las personas implicadas, se les hizo exámenes físicos y pruebas de diagnóstico, y se les preguntó acerca de su estado de salud, historial médico y estilo de vida.

 Los investigadores estudiaron la proporción total en sangre de ácidos grasos omega-3, incluyendo tres más específicos, en muestras de sangre de los participantes al inicio del estudio. Después de ajustar por variables demográficas, estilo de vida cardiovascular y factores dietéticos, encontraron que los tres ácidos grasos, tanto individual como combinadamente, se asociaron con un riesgo significativamente menor de mortalidad.

 Un tipo en particular, el ácido docosahexaenoico o DHA fue más fuertemente asociado con un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiaca coronaria (CHD), un 40 por ciento menos) y fallecimiento por enfermedades del corazón debido a arritmias (alteraciones eléctricas del ritmo cardiaco), con un 45 por ciento menos de riesgo.

 El ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosapentaenoic (DPA) estuvieron más fuertemente asociados con un menor riesgo de muerte por derrame cerebral, siendo EPA el más fuertemente vinculado con un menor riesgo de infarto de miocardio no fatal. En general, los participantes con los niveles más altos de los tres tipos de ácidos grasos tenían un riesgo un 27 por ciento menor de mortalidad total por todas las causas.

 Cuando los investigadores observaron cómo la ingesta de ácidos grasos omega-3 en la dieta estaba relacionada con los niveles sanguíneos, se produjo el mayor incremento en los niveles de sangre al pasar de un consumo muy bajo a aproximadamente 400 mg por día. "Los resultados sugieren que lo mejor es pasar de no consumirlos a la ingesta modesta o cerca de dos porciones de pescado graso a la semana", concluye Mozaffarian.

Tomado de: www.europapress.es

Actividad física y mental mejora memoria de los adultos mayores

12 semanas de ejercicio físico y ‘gimnasia mental’ mejoran condición. Cualquier tipo de actividad, tanto física como mental, consigue esta meta

¿Cuál es su ejercicio favorito? ¿Caminar, trotar, bailar o jugar futbol? ¿Qué prefiere? ¿Hacer crucigramas, juegos de memoria, sudokus o simplemente sentarse a hablar con sus familiares y amigos sobre sus recuerdos?

No importa cuáles sean sus respuestas, pero si realiza su actividad física favorita en combinación con su ejercicio mental predilecto, tendrá mejor memoria y podría retrasar la aparición de los síntomas del alzhéimer. Los resultados pueden verse tan rápido como en 12 semanas.

Esa es la conclusión de un estudio hecho por la Universidad de California en San Diego, EE. UU. publicado ayer en la revista JAMA Internal Medicine.

“Los autores demostraron que estimular el desarrollo cerebral con actividad física y actividad al mismo tiempo mental, puede mejorar la condición cognitiva en solo 12 semanas”, dijo Nicola Lautenschlager, médico de la Universidad de Melbourne (Australia) en un comentario que acompaña el estudio.

“No obstante, se necesitan intervenciones más largas y más investigaciones para determinar los alcances a largo plazo”, añade el reporte.

¿Cómo se hizo? 

Los investigadores, liderados por Deborah Barnes, tomaron en cuenta 126 adultos mayores sedentarios con algún tipo de deterioro cognitivo.

A ellos se les dividió en cuatro grupos. Todos ellos hicieron actividad física durante una hora tres veces por semana y ejercicios mentales durante el mismo tiempo.

El primer grupo realizó ejercicios mentales con una computadora e hizo ejercicios aeróbicos (como trotar o bailar); el segundo grupo mantuvo las actividades con computadora, pero el ejercicio físico fue con pesas y estiramiento.

Por su parte, el tercer grupo vio videos educativos e hizo ejercicio aeróbico, y el cuarto grupo vio videos educativos y realizó actividad física con pesas y estiramiento.

Tras 12 semanas de estudio, los investigadores comprobaron que todos los grupos mejoraron su memoria y su actividad cerebral.

“Notamos que es más importante el tiempo que se les dedique a estas actividades, que el tipo de ejercicios que se realicen, siempre y cuando se combinen actividades físicas y mentales”, cita el estudio.

Los investigadores sugieren que aunque el estudio fue realizado solo en adultos mayores, esta combinación tiene efecto también en las personas más jóvenes.

Más evidencia

Este no es el primer estudio que habla de la importancia del ejercicio físico para mejorar la capacidad mental.

Un estudio realizado el año pasado por el Centro Médico Universitario Rush, en Chicago, EE. UU., señaló que la actividad física ayuda a retrasar la aparición de los síntomas de alzhéimer.

La investigación, publicada en la revista Neurology, tomó en cuenta a 716 personas con una edad promedio de 82 años.

Durante cuatro años, los participantes tuvieron un aparato llamado actígrafo, una banda que se coloca alrededor de la cintura y que mide la intensidad del ejercicio físico.

Además, una vez al año se les hizo un chequeo médico que incluía exámenes de memoria y de habilidades para pensar.

Al finalizar el estudio, 71 personas desarrollaron alzhéimer.

El análisis encontró que las personas que estaban entre el 10% de las que hacían menos ejercicio tenían el doble de posibilidades de desarrollar este trastorno que quienes estaban en el 10% que hacían más ejercicio.

Tomado de: www.nacion.com

Combatir la obesidad o la diabetes con hábitos regulares

Por TERESA ROMANILLOS / Tomado de: www.consumer.es

Seguir un horario establecido para las comidas y el descanso es clave para disfrutar de buena salud

"¿Quiere gozar de buena salud? Acuéstese temprano, descanse suficiente, respete los horarios de las comidas y, sobre todo, al mediodía, coma temprano". Así parece ser que rezarán en un futuro próximo las recomendaciones de los expertos para llevar una vida saludable. Y es que cada vez son más las evidencias que demuestran la importancia de los horarios en la salud. De hecho, varias líneas de investigación actuales se preguntan "cuándo" en vez de "cuánto". La cantidad y calidad de la comida y las horas de sueño no son solo importantes, sino que el momento del día en el que se realizan las actividades puede tener un papel significativo para combatir problemas de salud como la obesidad o la diabetes.
La alteración del reloj interno empeora la salud

Varias investigaciones recientes señalan que dormir y comer a deshora podría aumentar el riesgo a padecer trastornos como la diabetes tipo II, la obesidad, los desórdenes metabólicos y enfermedades cardiovasculares. Trabajar a turnos, comer fuera de horarios y entre horas, las actividades lúdicas nocturnas y la falta de horas de sueño son rutinas que se deberían minimizar para cuidar la salud.

El cambio continuo de los hábitos de sueño y alimentación puede generar cronodisrupción, una alteración en los ritmos circadianos que podría ser considerada como un factor de riesgo para muchas patologías.

La explicación la aportan diversos estudios epidemiológicos que demuestran que los trabajadores a turnos tienden a valores mayores de glucemia (glucosa en sangre), así como niveles elevados de insulina y triglicéridos. Se intuye que este aumento puede estar provocado por una alteración en los niveles de la melatonina, una hormona relacionada con el sueño. El trabajo a turnos significa tener unos patrones laborales que no siempre siguen el periodo diurno de ocho horas y esto provoca alteraciones en el sueño y en los hábitos alimentarios. Para evitarlo, se recomienda que se fomenten turnos que se ajusten lo mejor posible al patrón normal diario.

La cronobiología es la ciencia que estudia los ritmos circadianos, conocidos como relojes internos del organismo. Son los ciclos responsables de una multitud de funciones fisiológicas, tales como el sueño y el apetito. El sistema marcha gracias a un mecanismo regulador central situado en el hipotálamo y a una serie de relojes secundarios autónomos repartidos por distintos órganos (corazón, hígado y páncreas).

El tejido adiposo contiene uno de estos relojes cuyo objetivo principal es regular su metabolismo. Cada día, los adipocitos (células grasas) realizan un balance entre la síntesis y la degradación de lípidos, así como la excreción de diversas hormonas denominadas adipoquinas, que están muy relacionadas con el apetito, la obesidad y la diabetes tipo 2.

Varios estudios recientes relacionan los genes circadianos con los genes encargados de regular el metabolismo, en concreto, la implicación de los relojes internos en la obesidad y el desarrollo otras enfermedades.

Salud y ritmo circadiano: apetito y sueño

Para adelgazar, no solo es importante la cantidad de calorías que se consumen, sino también cuándo se ingieren. De acuerdo con los resultados recientes de una línea de investigación que se sigue hace años, realizar la comida principal más temprano ayuda a perder peso cuando se hace dieta.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores siguieron el tratamiento de pérdida de peso durante 20 semanas en 420 personas que se dividieron en dos grupos: las que comían temprano al mediodía (antes de las tres) y las que lo hacían más tarde (después de las tres). Los resultados mostraron que el primer grupo tuvo una mayor facilidad para perder peso, pues los participantes no solo adelgazaron más, sino que también lo hicieron de manera más rápida.

En el estudio, publicado en enero de este año en la revista 'International Journal of Obesity', también se tuvieron en cuenta otros factores que podían influenciar en la pérdida de peso, como las calorías consumidas, el gasto energético, los niveles de hormonas del apetito y las horas de sueño. Observando estas variables, no se encontró diferencia significativa entre ambos grupos. Sin embargo, sí se halló en las personas que almorzaban tarde: tenían mayor actividad en las últimas horas del día, consumían desayunos menos energéticos y se los saltaban con más frecuencia.

Ya se conocía la relación entre el horario de alimentación y la regulación del peso en animales. No obstante, este estudio ha sido el primero en demostrar esta concordancia en humanos.

Por último, en la investigación también se analizaron genes que habían sido previamente relacionados con la obesidad y el funcionamiento de los ritmos circadianos. El análisis comprobó que el grupo que comía más tarde poseía de forma más frecuente una variante del gen "clock" asociada con la obesidad, el sueño alterado y el desorden en los horarios en general.

El trabajo lo han llevado a cabo científicos de la Universidad de Murcia, la Universidad de Tufts (Boston, EE.UU.) y la Universidad de Harvard (EE.UU.), y ha sido liderado por Marta Garaulet, doctora en Farmacia, Máster y Nutricionista. Garaulet ha dedicado la mayor parte de su carrera profesional a desarrollar un método en el que se enseña a los pacientes a adquirir buenos hábitos alimentarios y mantenerlos en el tiempo. También es autora de múltiples publicaciones científicas y libros en temas de nutrición, en concreto, sobre la obesidad.