27 de julio de 2013

Coca-Cola ‘destapa’ debate por calorías

Campaña propone formas de quemar las ‘149’ que encierra bebida pequeña. ONG critica a empresa por vincular su consumo con actividades ‘sanas’.

¿Las calorías de una Coca-Cola pueden “quemarse” en actividades que hacen más “felices” a las personas?

La publicidad de Coca-Cola “149 calorías de felicidad” que asociaba el tomar la bebida y actividades posteriores con la felicidad, causó revuelo en México e Inglaterra, al punto de ser retirada.

En esta campaña –que estuvo en Costa Rica, pero ya cumplió su ciclo publicitario– señala que las 149 calorías de una botella de 355 mililitros pueden “quemarse felizmente” con 18 minutos de baloncesto o voleibol, 24 de baile, 21 de tenis, 50 minutos de karaoke o 30 de pasear el perro.

Según los denunciantes, este tipo de actividades “felices” ayudan a quemar las calorías provenientes de cualquier otro producto. Otro cuestionamiento es que el envase usado en los anuncios corresponde a un refresco de 600 mililitros y no al de 355 ml, que es el que concuerda con las 149 calorías.

Para la nutricionista costarricense Xiomara Valle, otro aspecto que debe tomarse en cuenta es que este tipo de bebidas son “calorías vacías” que no aportan nutrientes al cuerpo, mientras otras bebidas, como los jugos de frutas, sí lo hacen.

Respuesta. 

A través de un comunicado de prensa enviado por FEMSA, empresa que representa a Coca-Cola en el país, la marca aclaró que todas esas actividades sí queman las 149 calorías, y que la publicidad se apegaba a lo pedido por las autoridades mexicanas.

“Coca-Cola reconoce que el sobrepeso y la obesidad son problemas multifactoriales que se derivan de estilos de vida sedentarios, malos hábitos alimentarios, factores genéticos, metabólicos, emocionales, sociales, entre otros”, dice el comunicado.

“La gente consume una gran variedad de alimentos y bebidas, de modo que ningún alimento o bebida en particular se puede considerar como el factor único y exclusivo responsable del sobrepeso u obesidad”, añadió el documento de la empresa.

Tomado de: www.nacion.com

La pereza, ¿engorda?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

El mito de que la pereza engorda está muy arraigado en la sociedad, pero la obesidad no depende de la falta de voluntad de quien la padece

De entre los muchos estigmas que recaen sobre las personas con exceso de peso, uno de ellos es el que insinúa que son perezosas. No es más que un burdo rumor, que etiqueta a dichas personas como culpables de sus kilos de más; algo tan injusto como insinuar a una persona con sordera que su dolencia es culpa de que no se esfuerza en escuchar. El presente texto aborda la gravedad, el origen y el alcance de dicho prejuicio, los factores que lo alimentan en la actualidad, y subraya la importancia de cambiar estas actitudes personales, mejorar los conocimientos de los profesionales sanitarios, e incluso ejercer un mayor control sobre el papel de los medios de comunicación o la industria que vende productos para adelgazar.

El gordo perezoso: una idea falsa, dañina y cruel

Las personas con exceso de peso no son, de ninguna manera, perezosas. Si bien es cierto que, en general, realizan menos ejercicio, hay que tener en cuenta un par de cuestiones importantes. Por un lado, que cuesta mucho más mover un cuerpo con mayor peso que uno con un peso menor (un mismo esfuerzo en un cuerpo de 90 kilos gasta mucha más energía que en uno de 60). Por otro lado, lo cierto es que la falta de actividad física no es lo que ha generado el exceso de peso, sino que ha sido justo al revés: el exceso de peso produce una lógica disminución del ejercicio que realiza el individuo, algo que confirmó un estudio publicado en 2009 en Archives of Disease in Childhood. Además, la falta de aceptación de la sociedad es una barrera (sobre todo para las mujeres) para que realicen ejercicio en gimnasios o al aire libre.

Es más, una investigación mostró que la motivación y la voluntad de las personas con obesidad es tal que realizan grandes sacrificios de forma habitual, e incluso están dispuestas a sufrir cualquier clase de eventos negativos con tal de eliminar los kilos de más. Un ejemplo: una gran parte de los encuestados se mostró dispuesta a perder un año de vida o a divorciarse con tal de disminuir su peso.

En este sentido, es importante recordar que las diversas causas que contribuyen a la obesidad escapan al control del individuo: se trata de una dolencia multifactorial que no es responsabilidad de quien la padece. Sin embargo, la equivocada percepción de la sociedad acerca de las personas que sufren obesidad revela que hace falta invertir muchísimo en educación (en todos los ámbitos) para revertir la poco halagüeña situación actual. Confundir causa con efecto -es decir, no saber cuál es el orden de los acontecimientos- es un error que se sintetiza en la falacia 'cum hoc ergo propter hoc'. Es imprescindible comprender que la menor actividad física de niños o adultos con exceso de peso es la consecuencia lógica de la dificultad que entraña movilizar un cuerpo más pesado, y no la causa.

Pereza y obesidad, ¿dónde nace el mito?

Sawbridge y Fitzgerald, de la Universidad de Edimburgo, evaluaron en 2009 el origen de los estigmas hacia las personas con obesidad. Según su investigación, la concepción de gran parte de la sociedad actual de que el sobrepeso es culpa de quien lo padece surgió del clima social y científico de la Ilustración. En aquella época se originaron tres pensamientos que, combinados, resultaron en la llamada "ideología de la culpa":
  1. la obesidad es producto del consumo desmesurado de alimentos
  2. las personas con obesidad presentan una moral sospechosa y
  3. el cuerpo es una representación del alma.
En el siglo XVIII, estas percepciones se amplificaron y difundieron a través del boom literario y los medios de comunicación y crearon el actual estigma que sufren muchas personas con exceso de peso.

Nadie es inmune al mito de la pereza

El estereotipo de la pereza asociada al exceso de peso es omnipresente. Muchísimos niños y adolescentes valoran de forma más negativa a sus compañeros con obesidad en aspectos como su aplicación o laboriosidad. Estudios publicados en 2002, 2004, 2007 y 2008 confirman que es un prejuicio habitual en adultos. También es frecuente en las propias personas que padecen obesidad según investigaciones aparecidas en 2004 y 2006, e incluso en las personas más cercanas a quien sufre de exceso de peso: pareja, padres, hijos o amigos íntimos, algo muy dañino, sin lugar a dudas, para el afectado.

El prejuicio también afecta a estudiantes universitarios, a estudiantes de la carrera de medicina, e incluso a profesionales sanitarios. En 1987, un estudio evaluó las actitudes de los médicos con respecto a sus pacientes con exceso de peso, y observó que un alto número de médicos tenía actitudes negativas o estereotipadas hacia dichos pacientes, como que no tienen autocontrol y que son perezosos. Veinticinco años después, la situación no ha cambiado mucho: una revisión sistemática de la literatura publicada en 2012 por Teixeira y colaboradores observó que los profesionales sanitarios suelen describir a las personas con obesidad como poco motivadas, perezosas y sin autocontrol.

Para los autores, estas injustas actitudes negativas y ambivalentes reflejan una clara falta de conocimientos y competencias en relación a la obesidad. Tal y como ha detallado el recién publicado 'Libro blanco de la nutrición en España', la formación en nutrición en las carreras sanitarias "ha sido y sigue siendo, dentro de los nuevos planes de grado, muy deficitaria". Asimismo, se detalla que "la falta de dietistas-nutricionistas en las instituciones sanitarias, tanto de atención primaria como hospitalaria, o en la Salud Pública, tiene consecuencias muy perjudiciales para la salud de la población y aumenta los costes sanitarios".

No obstante incluso los profesionales en cuyas carreras se enfatiza la investigación o el tratamiento clínico de la obesidad muestran un fuerte sesgo (aunque mucho menor que el resto de profesionales, y que disminuye con sus años de experiencia) hacia las personas con obesidad, según estudios publicados en 2001 y 2003, lo que indica que el estigma es generalizado y de gran alcance: nadie es inmune. Es necesario recordar que uno de los derechos de los pacientes con exceso de peso es ser tratados con respeto y dignidad en todo momento.

Mensajes y anuncios que alimentan el mito de la obesidad

Uno de los factores que más contribuye a perpetuar el prejuicio (y a amplificar su daño) es su presencia constante en los medios de comunicación, que enfatizan la apariencia exterior y que subrayan de forma constante un erróneo mensaje: el que insinúa que la delgadez es sinónimo de atractivo físico. Es un prejuicio conocido como "lo bello es bueno" -o "lo feo es malo"-, una idea contra la que arremetió Víctor Hugo en su novela 'Nuestra Señora de París', más conocida por su protagonista, el 'jorobado' de Notre Dame, aunque sigue tan vigente ahora como entonces.

Por una parte, un análisis publicado en 2010, que evaluó quince años de investigaciones relacionadas con la estigmatización de las personas con sobrepeso en los medios de comunicación, concluyó que un amplio rango de medios (radio, televisión, periódicos, Internet, etc.) "retrata a las personas con sobrepeso y obesidad de manera estigmatizante". Por otra parte, un estudio recién publicado (julio de 2013) confirma que los medios de comunicación propician las actitudes negativas de la sociedad hacia las personas con obesidad. De entre los mensajes que aparecen en dichos medios, influyen de forma notable los que se incluyen de forma explícita o implícita en la publicidad.

En este sentido, dos investigadores del Centro Médico Erasmus, de Rotterdam, publicaron en marzo de 2008 en Medicine and Law una interesante visión sobre la publicidad que hacen las empresas que comercializan con productos destinados a perder peso. Dicha publicidad refuerza una infortunada tesis: las personas obesas no tienen fuerza de voluntad. Los autores consideran que explotar a personas vulnerables, como es el caso de los pacientes con problemas de peso, diciéndoles que son vagas, insanas y feas es antiético y estigmatizante.

Razonan, además, que como las personas con sobrepeso son muy receptivas a las promesas de la industria alimentaria, los argumentos de salud que esgriman estas empresas deberían tener una rigurosidad impecable. Concluyen con la siguiente reflexión: se debe ser muy crítico con la publicidad de productos adelgazantes. De hecho, en opinión de uno de los mayores expertos mundiales en el ámbito de la investigación científica, el Profesor Edzard Ernst (quien tiene centenares de publicaciones a sus espaldas), las "ayudas alternativas para adelgazar son fraudulentas".

Consecuencias de creer que la obesidad es una elección

Cualquier estigma es peligroso, y un valor social que categoriza (de forma injusta) como falta de voluntad a una persona víctima de una dolencia no lo es menos. Tanto en la infancia como en la edad adulta una persona con exceso de peso tiene más posibilidades de sufrir exclusión social o discriminación, algo que produce un "extraordinario sufrimiento", según detallaron investigadores de la Universidad de Arizona en agosto de 2011. Algunos autores consideran que el perjuicio emocional que sufren las personas con obesidad es el aspecto más doloroso de la enfermedad.

Aunque el prejuicio y el estigma es omnipresente, el mayor daño lo ejercen las personas más cercanas a quien padece exceso de peso (pareja, familiares, amigos, hijos, padres, etc.), algo que debería considerar no solo el entorno del implicado, sino también todo profesional sanitario que trate a individuos con sobrepeso u obesidad. Estas reflexiones nos llevan a la conocida frase de Cicerón: "de hombres es equivocarse; de locos persistir en el error".

Comer entre horas, ingerir comidas grasas y consumir bebidas gaseosas perjudica la salud dental

Comer entre horas, ingerir comidas grasas y consumir bebidas gaseosas perjudica la salud dental, según ha mostrado el último estudio de Sanitas, titulado 'Salud Bucodental 2013', que señala que el 82 por ciento de los encuestados reconoce llevar a cabo una dieta no equilibrada y el 53 por ciento que consume más bebidas azucaradas durante los meses de verano.

 Se trata de unos hábitos alimenticios que se incrementan en verano y que perjudican el esmalte de los dientes al formarse la tinción de las piezas dentales por el depósito de residuos alimenticios y colorantes presentes tanto en bebidas como en alimentos.

 "Además, el calor del verano puede provocar la aparición y/o agravamiento de problemas bucodentales, pues a las habituales dolencias se suma un desajuste en la hidratación del individuo, sobre todo en niños, mayores o personas con enfermedades crónicas de tipo renal, endocrinas o digestivas", ha asegurado el médico odontólogo de los Centros Dental Milenium de Sanitas, Germán Zarandieta.

 Y es que, el fuerte incremento del consumo de alimentos y bebidas frías en la época estival provoca un aumento de los casos de sensibilidad dental, una molestia bastante común en los meses de verano, por el contraste de temperatura, y que se añade a otras como la aparición de caries (que afecta al 97 por ciento de los españoles), por el elevado consumo de azúcares, y la gingivitis (la sufren el 62 por ciento), también denominada sangrado de encías.

 Para evitarlo, el doctor Zarandieta ha recomendado llevar a cabo unos hábitos higiénicos correctos, sobre todo en el caso de problemas dentales de origen bacteriano, porque si la limpieza se descuida es normal que la persona pueda sufrir dolencias como la gingivitis o la aparición de caries, o agravarlas si ya las padecen.

Tomado de: www.europapress.es

Personas con pre-diabetes que pierden 10% de su peso podrían librarse de la enfermedad

Las personas con pre-diabetes que pierden aproximadamente el 10% de su peso corporal dentro de los seis meses después de recibido el diagnóstico reducen en 85% su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en los próximos tres años

Son los resultados de una investigación liderada por científicos de Johns Hopkins, que también indicaron que los que perdieron de 5% a 7% de su peso corporal redujeron el riesgo de desarrollar diabetes en un 54% tres años más tarde.

"Hemos sabido por algún tiempo que a mayor pérdida de peso, menor riesgo de diabetes. Ahora entendemos que podemos ver gran parte del beneficio de perder ese peso en los primeros seis meses, cuando las personas se están adaptando a una nueva forma de comer y hacer ejercicio", dijo, en el sitio del instituto, Nisa Maruthur, líder del estudio.

Los pacientes con pre-diabetes tienen niveles de azúcar en la sangre más altos de lo normal pero no lo suficientemente altos como para ser clasificados como diabetes tipo 2. Aunque no todas las personas con pre-diabetes desarrollan el tipo 2 de la enfermedad, en su opinión, prevenir que suceda es crítico, porque esta última puede conducir a daños en la vista, los riñones y los nervios, así como enfermedades cardiovasculares.

Maruthur y sus colegas basaron sus conclusiones en el análisis de los datos de más de 3.000 personas con sobrepeso e hiperglucémicos, que fueron monitoreadas durante un promedio de 3,2 años.

Tomado de: www.nacion.com

«Saltarse» el desayuno eleva el riesgo de ataque al corazón

El desayuno es la comida más importante del día. No hacerla por prisas, desgana o falta de apetito eleva el riesgo de sufrir un ataque al corazón o una grave enfermedad coronaria, según un estudio publicado en la revista especializada Circulation.

La publicación de la Asociación Cardiaca Estadounidense indica que los investigadores analizaron los datos en cuestionarios sobre la frecuencia de las comidas y los datos de salud que cubran dieciséis años (entre 1992 y 2008) de 26.902 hombres con edades entre 45 y 82 años, informa Efe.

De esa forma encontraron que los hombres que, regularmente, no tomaban desayuno tenían un riesgo un 27 por ciento más alto que los que tomaban desayuno de sufrir un ataque cardiaco o morir por enfermedad cardiaca coronaria.

En términos generales los hombres que dijeron que no tomaban desayuno eran más jóvenes que los que no eluden esa comida, y eran más propensos a fumar, estar empleados a tiempo completo, ser solteros, físicamente menos activos y tomar más alcohol.

Los hombres que dijeron que comen tarde por la noche mostraron un riesgo un 55 por ciento más alto de enfermedad coronaria que los que no comen tarde.

Durante el período cubierto por el estudio 1.572 de los hombres tuvieron un primer incidente cardiaco.

"El saltarse el desayuno puede llevar a uno o más factores de riesgo para la salud, incluidas la obesidad, la alta presión sanguínea, el nivel alto de colesterol y la diabetes, que a su vez pueden conducir a un ataque cardiaco con el paso del tiempo", indicó la autora principal del estudio Leah Cahill, quien es investigadora en el Departamento de Nutrición en la Escuela Harvard de Salud Pública, Boston (Massachusetts).

Los hombres que informaron que tomaban desayuno comieron, en promedio, una vez más por día que los que evitaban el desayuno, y esto implica que los que se abstienen del desayuno no tomaban comidas adicionales durante el día para compensar por el ayuno mañanero, informa Efe.

"No se salte el desayuno", recomendó Cahill.

"El desayuno está vinculado con una disminución del riesgo de ataque cardiaco", añadió. "La incorporación de muchos tipos de comidas saludables en el desayuno es una forma fácil de asegurar que esas comidas proporcionan la energía adecuada y un equilibrio saludable de nutrientes tales como las proteínas, los carbohidratos, las vitaminas y los minerales".

Tomado de: www.larazon.es

Adolescentes saludables, adultos más sanos

Por MONTSE ARBOIX / Tomado de: www.consumer.es

Muchas enfermedades que se sufren en la edad adulta son consecuencia de malos hábitos que se establecen a edades tempranas

Comportamientos que se adoptan en la adolescencia, como fumar, ser sedentario, mantener relaciones sexuales sin protección, consumir alcohol o realizar actividades de riesgo sin tomar las medidas de seguridad adecuadas, pueden pasar factura en la adultez. De hecho, las enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, las patologías respiratorias y la diabetes mellitus tipo 2, que resultan de unos malos hábitos de salud, son consideradas ya una epidemia en las sociedades actuales. De ahí que, para para prevenir enfermedades crónicas en el adulto, sea tan importante establecer hábitos saludables en la adolescencia. Y es ahí donde los padres tienen un papel clave, pero también la sociedad y el entorno escolar. En este artículo se describe la función protectora de un estilo de vida saludable y cuáles son las particularidades que caracterizan a los adolescentes para poder guiarles.

Consecuencias de hábitos insanos

Las enfermedades crónicas no son solo cosa de mayores. Debido al sobrepeso y la obesidad infantil -que afectan a más de 22 millones de menores de cinco años- ha aumentado la incidencia de manera alarmante de diabetes mellitus tipo 2 en niños y adolescentes; de hecho, el 40% de los adolescentes españoles tienen riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. También son la causa de muerte prematura de personas de menos de 70 años y el 25% de personas de menos de 60 años.

Lo peor (por la indiferencia) o lo mejor (por la sencillez en ponerle remedio), según se mire, es que el control de los factores de riesgo ayuda a vivir más y con más calidad de vida. Si se eliminaran estos factores dañinos, se evitarían como mínimo el 80% de las cardiopatías, los ictus y las diabetes 2, y el 40% de todos los cánceres. Sin embargo, en la práctica, esto no resulta tan fácil. Para los adolescentes la prioridad es el presente, el aquí y ahora, por lo que es complicado que asuman hoy conductas para un futuro saludable.

¿Cómo es un adolescente?

La adolescencia es una etapa de características propias. En este tránsito a la madurez es donde se establecen los hábitos y las conductas que serán concluyentes para la salud adulta. En esta etapa, que cada vez se hace más amplia, es fundamental el papel activo de los padres en la promoción de actitudes saludables en los adolescentes, en estar disponibles para proporcionar la información necesaria y en la detección de alteraciones en su salud. Pero, ¿por dónde empezar?

Para que los padres estén alerta de los cambios de sus adolescentes, hay que tener en cuenta qué caracteriza a esta etapa de desarrollo:
  • Los hábitos alimentarios en los adolescentes están influenciados por el tipo de alimentación que se sigue en casa, además de por conductas de imitación de lo que hacen otros adolescentes y por los estilos de vida de moda. Sus necesidades nutritivas aumentan: comen más y también lo hacen fuera de casa, con los amigos, por lo que es fácil que formen parte de su rutina otras costumbres (picar entre horas o aumentar el consumo de refrescos). En esta edad descubren las bebidas alcohólicas.
  • Los adolescentes sudan más. Aparece la menstruación que se regulariza poco a poco y, a veces, con dolor asociado. Pueden cambiar sus hábitos de eliminación (estreñimiento o diarrea) con la variación de alimentación. Modifican los hábitos de higiene.
  • Crecen rápido y ello les proporciona un aspecto desgarbado y una tendencia a adoptar malas posturas. Es importante promover la actividad física y la postura adecuada.
  • Pueden reducir sus horas de descanso nocturno. Es recomendable que duerman unas 9-10 horas. Cambian el patrón de descanso los fines de semana.
  • Buscan identificarse dentro de un grupo y, por ello, siguen unos criterios determinados en el vestir. Son muy influenciables por la moda.
  • Hay tendencia a asumir conductas de riesgo en todos los ámbitos: en alimentación por exceso o defecto, deportes de riesgo, consumo de alcohol y otras sustancias tóxicas, automedicación o conducción temeraria, entre otras.
  • Es común cuestionarse los valores y las creencias de la familia y las normas sociales, y se rebelen contra ellas. Ocupan más tiempo en el pensamiento individual.
  • Aprendizaje social y sexual. Se adoptan actitudes provocadoras para llamar la atención y, en muchos casos, se rebelan contra la familia y buscan el apoyo en otros adultos.
  • Se ocupan más de la propia realización y es muy importante su grupo de amistades, que puede marcar mucho su comportamiento. Es importante en qué ocupa el tiempo de ocio del fin de semana. También pueden darse problemas de pérdida de la autoestima.
  • Suele haber una disminución del rendimiento escolar.

20 de julio de 2013

CÓMO TRANSMITIR EL ODIO AL CUERPO

Las palabras que decimos sobre nosotras mismas pueden calar muy hondo en aquellas personas que nos rodean.

Querida Mamá,

Tenía siete años cuando descubrí que eras gorda, fea y horrible. Hasta ese momento había pensado que eras preciosa -en todos los sentidos-. Recuerdo ojear viejos álbumes de fotos y ver imágenes tuyas en la cubierta de un barco. Tu bañador blanco y sin tirantas parecía tan glamouroso como el de una estrella de cine. Cada vez que tenía la oportunidad sacaba ese bañador oculto en tu cajón de abajo e imaginaba un tiempo en el que yo sería lo suficientemente mayor para llevarlo; en el que sería como tú.

Pero todo eso cambió cuando, una noche, estábamos arregladas para ir a una fiesta y me dijiste: “Mírate, tan delgada, guapa y encantadora. Y mírame a mí, vieja, gorda y horrible.“

Al principio no entendí lo que querías decir.

“No estás gorda”, dije seria e inocentemente, y tú contestaste: “Sí lo estoy, cariño. Siempre he estado gorda; incluso cuando era una niña.”

En los días que siguieron, tuve unas cuantas revelaciones dolorosas que han determinado mi vida. Aprendí que:

1. Debes estar gorda, porque las madres no mienten.
2. Ser gorda es ser fea y horrible.
3. Cuando crezca seré como tú, así que seré gorda, fea y horrible también.

Años más tarde recordé esta conversación y las centenares que la siguieron, y te maldije por sentirte tan poco atractiva, insegura e infravalorada. Porque, como mi primer y más importante modelo de conducta, me enseñaste a pensar lo mismo sobre mí misma.

Con cada mirada a tu reflejo en el espejo, cada nueva dieta milagrosa que iba a cambiar tu vida y cada culpable cucharada de “Oh, en realidad no debería, pero…”, aprendí que las mujeres deben estar delgadas para ser válidas y valoradas. Las chicas deben prescindir de ciertos placeres porque su mayor contribución al mundo es su belleza física.
Como tú, he pasado toda mi vida sintiéndome gorda. ¿Cuándo se convirtió “gorda” en un sentimiento, de todos modos? Y porque creía que estaba gorda, sabía que yo no estaba bien.

Pero ahora que soy mayor y madre, sé que culparte a ti por el odio a mi cuerpo es inútil e injusto. Ahora entiendo que tú también eres producto de un largo y rico linaje de mujeres que fueron educadas para odiarse a sí mismas.

Mira el ejemplo que la abuela fue para ti. A pesar de ser lo que podrías describir como una mujer chic víctima del hambre, hizo dieta cada día de su vida hasta que murió a los 79 años. Solía ponerse maquillaje para salir al buzón, por miedo de que alguien pudiese ver su cara desnuda.

Recuerdo su “compasiva” respuesta cuando anunciaste que Papá te había dejado por otra mujer. Su primer comentario fue: “No entiendo por qué habría de dejarte. Te cuidas, llevas pintalabios. Tienes sobrepeso, pero no mucho.”

Antes de que Papá se fuera, él tampoco te alivió por el tormento de la apariencia de tu cuerpo.

“Dios, Jan”, escuché por casualidad que te decía. “No es tan difícil. La energía que entra frente a la energía que sale. Si quieres perder peso, simplemente tienes que comer menos”.

Esa noche en la cena observé cómo ponías en práctica el remedio para adelgazar “Energía dentro, Energía fuera: Dios, Jan, Simplemente Come Menos” de Papá. Serviste tallarines chinos para cenar (¿recuerdas cómo en los suburbios australianos de los años ochenta una mezcla de carne picada, repollo y salsa de soja se consideraba la cumbre de la alta cocina?). La comida de todo el mundo estaba en un plato grande excepto la tuya. Tú te serviste tus tallarines chinos en un diminuto plato de postre.

Cuando te sentaste delante de esa patética cucharada de carne picada, unas lágrimas silenciosas resbalaron por tu cara. No dije nada. Ni siquiera cuando tus hombros comenzaron a agitarse de angustia. Todos nos comimos la cena en silencio. Nadie te reconfortó. Nadie te dijo que te dejaras de ridiculeces y que cogieras un plato en condiciones. Nadie te dijo que ya eras querida y lo suficientemente buena. Tus logros y tu valía -como profesora de niños con necesidades especiales y como dedicada madre de tres hijos- palidecieron insignificantes comparados con los centímetros que no podías perder de la cintura.

Me rompió el corazón presenciar tu desesperación y siento no haber salido en tu defensa. Ya había aprendido que era tu culpa que fueras gorda. Incluso había oído a Papá describir el perder peso como un proceso “simple” – pero al que tú no te podías enfrentar.  La lección: no te merecías la comida y ciertamente no te merecías ninguna compasión.

Pero estaba equivocada, Mamá. Ahora entiendo lo que es crecer en una sociedad que le dice a las mujeres que su belleza es lo más importante y que al mismo tiempo define un estándar de belleza que  está completamente fuera de nuestro alcance. También conozco el dolor de interiorizar estos mensajes. Nos hemos convertido en nuestras propias carceleras y nos infligimos nuestros propios castigos por fracasar dando la talla. Nadie es tan cruel con nosotras como nosotras mismas.

Pero esta locura tiene que terminar, Mamá. Termina para ti, termina para mí y termina ahora. Nos merecemos algo mejor –mejor que arruinar nuestros días con malos pensamientos sobre nuestro cuerpo, deseando ser de otra manera.

Y ya no es sólo sobre ti y sobre mí. Es también sobre Violet. Tu nieta sólo tiene tres años y no quiero que el odio hacia su cuerpo eche raíces dentro de ella y estrangule su felicidad, su confianza y su potencial. No quiero que Violet crea que su belleza es su valor más importante; que definirá su mérito en el mundo. Cuando Violet nos mira, aprende cómo ser una mujer y necesitamos ser los mejores modelos que podamos. Necesitamos enseñarle con nuestras palabras y nuestras acciones que las mujeres son lo bastante buenas tal y como son. Y para que nos crea, nos lo tenemos que creer nosotras.

Cuanto más mayores nos hacemos, más personas queridas perdemos por accidentes o enfermedades. Su fallecimiento siempre es trágico y demasiado temprano. A veces pienso en lo que esos amigos –y la gente que les quiere- darían por tener más tiempo en un cuerpo sano. Un cuerpo que les permitiera vivir un poco más. El tamaño de los muslos de ese cuerpo o las arrugas en su cara no importarían. Estaría vivo y, por lo tanto, sería perfecto.

Tu cuerpo es perfecto también. Te permite desarmar a una habitación entera con tu sonrisa y contagiar a cualquiera con tus carcajadas. Te da brazos para arropar a Violet y estrujarla hasta que se ríe. Cada momento que pasamos preocupándonos por nuestros “defectos” físicos es un momento desperdiciado, un preciado pedazo de vida que nunca volverá.

Permitámonos honrar y respetar nuestros cuerpos por lo que hacen en lugar de despreciarlos por su apariencia. Centrémonos en llevar una vida activa y saludable, dejemos a nuestro peso caer hasta donde deba, y enterremos nuestro odio al cuerpo en el pasado, adonde pertenece. Cuando miraba aquella foto tuya con el bañador blanco un montón de años atrás, mis inocentes ojos jóvenes veían la verdad. Veían amor incondicional, belleza y sabiduría. Veía a mi Mamá.

Con amor,

Kasey.



Autora: Kasey Edwards (@KaseyEdwards). Escritora y columnista.

Dos raciones de nueces diarias pueden proteger contra el cáncer de próstata

Consumir dos raciones de nueces diarias, unos 60 gramos, podría proteger contra el desarrollo y evolución del cáncer de próstata, según un estudio realizado por investigadores del Health Science Center de la Universidad de Texas y publicado por la revista Cancer Investigation.

Según informa la empresa especializada en el cultivo de nueces California Walnuts, la investigación demostró que la incidencia y la progresión de la enfermedad se redujo significativamente en los ratones cuando su dieta regular incluyó dos raciones al día de este fruto seco.

En concreto, sólo un 18 por ciento de los ratones alimentados con una dieta enriquecida con nueces desarrolló tumores cancerígenos en la próstata, un porcentaje que aumentó hasta el 44 % en los que siguieron una dieta control. Además, los tumores del primer grupo fueron un 25 por ciento más pequeños.

Para el doctor Reiter, catedrático de biología estructural y celular en el Health Science Center, los resultados son "impresionantes porque los animales que consumieron nueces desarrollaron muy pocos tumores y además éstos crecieron mucho más lentamente".

De esta forma, según los expertos, se constata que una dieta sana y principalmente basada en alimentos de origen vegetal es clave en la prevención del cáncer. Y entre esos alimentos destacan las nueces, el único fruto seco con una cantidad significativa de ácido alfa-linolénico, los ácidos grasos omega 3 de origen vegetal.

Sobre ello ha incidido la co-autora del estudio, la catedrática Elaine Hardman: "la sinergia de ciertos componentes de las nueces como el ácido alfa-linolénico, los antioxidantes y los fitoesteroles podría tener propiedades anti-cancerígenas", ha subrayado.

Este es la décima investigación científica que prueba el papel de las nueces en la prevención del cáncer, según la compañía especializada en su cultivo.

Ya en 2011, la doctora Hardman publicó otra investigación que demostraba una reducción del número de tumores y de su tamaño en ratones programados genéticamente para desarrollar cáncer de mama y que ingirieron una dieta enriquecida con nueces.

Ahora se ha evidenciado que el consumo de nueces también puede proteger contra el cáncer de próstata, del que se diagnostican en España más de 25.000 casos anuales, según la Asociación Española contra el Cáncer.

Se trata del segundo tumor en frecuencia entre los hombres, sólo superado por el cáncer de pulmón.

La mayoría de los casos se diagnostican entre los 60 y los 80 años, con un máximo entre los 70 y los 75, aunque hay un número significativo de casos desde los 50 años.

Tomado de: www.larazon.es

El estrés causa sobrepeso y «barriguita»

Cuando alguien sufre niveles de estrés elevados, secreta mayores cantidades de unas hormonas llamadas glucocorticoides, que desempeñan un papel en el exceso de peso. Además, el estrés provoca que la grasa extra generada se acumule principalmente en el abdomen.

Un estudio realizado por científicos del Instituto Clínico del Laboratorio de Medicina de la Universidad Médica de Viena (MedUni Viena) ha revelado el mecanismo responsable de esa distribución de las grasas cuando se padece estrés.

Los investigadores, bajo la dirección de Martin Bilban, descubrieron una cadena de mecanismos moleculares que impulsan la formación de los glucocorticoides. En concreto, el gen dependiente de glucocorticoides "LMO3" y la enzima 11ßHSD1 serían factores desencadenantes de dicha formación.

Por otra parte, modificaciones en la formación del LMO3 juegan un importante papel en la redistribución del tejido graso en el vientre. Estas modificaciones son provocadas a su vez por un mayor nivel de glucocorticoides y por la enzima 11ßHSD1.

"La enzima es, por así decirlo, el alimentador del LMO3, que es el que completa la re-distribución (de la grasa por el abdomen)", explica Bilban.

Los autores del estudio consiguieron demostrar que los niveles de LMO3 -y de 11ßHSD1- en pacientes obesos con grasa abdominal están estrechamente relacionados y que, por otro lado, ambos factores promueven la formación de células grasas. Por eso, "la grasa del vientre es la que más se acumula cuando una persona sufre estrés", han concluido.

Tomado de: www.larazon.es

La grasa en los órganos y la sangre puede aumentar el riesgo de osteoporosis

El exceso de grasa alrededor del vientre ha sido recientemente identificado como un factor de riesgo para la pérdida ósea, pero ahora un nuevo estudio ha determinado que el exceso de grasa del hígado y el músculo también puede ser perjudicial para los huesos.

 El estudio, publicado en la edición 'on line' de la revista 'Radiology', encontró que las personas obesas con niveles altos de grasa en el hígado, los músculos y la sangre también tienen cantidades más altas de grasa en la médula ósea, lo que los pone en riesgo de osteoporosis.

 "Hubo un tiempo en el que se pensó que la obesidad era de protección contra la pérdida ósea", dijo la autora principal del estudio, Miriam A. Bredella, radióloga del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, y profesora asociada de Radiología de la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, Estados Unidos. "Hemos descubierto que esto no es cierto", sentencia.

 Mientras que otros estudios han examinado la relación entre la grasa visceral y la densidad mineral ósea, esta investigación se centró en grasa dentro de la médula ósea, el tejido esponjoso dentro de los huesos del cuerpo que produce las células madre.

 "En nuestro ensayo, nos centramos en la grasa de la médula ósea, ya que es donde las células madre pueden desarrollarse en osteoblasto, las células responsables de la formación de hueso, o las células de grasa", destacó Bredella. "También queríamos ver la relación entre la grasa de la médula ósea y otros componentes grasos, como los del hígado y el músculo", añadió.

 Bredella y sus colegas utilizaron la espectroscopia de protones por resonancia magnética (MRS, en sus siglas en inglés), una técnica que permite la medición precisa de la grasa, para examinar a 106 hombres y mujeres de 19 a 45 años, que eran obesos en base a mediciones de índice de masa corporal (IMC), pero por lo demás sanos.

 "MRS tiene ninguna radiación, es rápida de realizar y se puede cuantificar la cantidad de grasa en la médula ósea, los músculos y el hígado", subrayó la principal autora de esta investigación. Los resultados de la MRS demostraron que las personas con más grasa en el hígado y muscular tenían niveles más altos de grasa en la médula ósea, independientemente del índice de masa corporal, la edad y el estado de ejercicio.

 El colesterol HDL, el tipo de colesterol "bueno" que se asocia con un menor riesgo de enfermedades del corazón, se asoció inversamente con el contenido de grasa de la médula ósea. Los niveles más altos de grasa de la médula ósea ponen a las personas en mayor riesgo de fractura, según Bredella, ya que la grasa de la médula ósea hace los huesos más débiles.

 "Si usted tiene una columna vertebral que está llena de grasa, no va a ser tan fuerte", afirma Bredella. Los triglicéridos, el tipo de grasa que se encuentra en la sangre, también tuvo una correlación positiva con la grasa de la médula ósea, posiblemente porque estimula los osteoclastos, un tipo de célula que rompe el tejido óseo.

 Se necesita más investigación para aclarar aún más el mecanismo detrás de esta diferenciación de las células madre. La doctora Bredella señaló que las moléculas de señalización celular llamadas citoquinas son conocidas por promover la transformación de las células madre en la grasa. "La obesidad puede cambiar el linaje de células madre, lo que resulta en más grasa de la médula ósea", concluyó.

Tomado de: www.europapress.es

13 de julio de 2013

Un estudio muestra que comer diariamente frutas y verduras puede hacer vivir más

Un macroestudio del Instituto Karolinska de Suecia ha demostrado que comer diariamente frutas y verduras aumenta la supervivencia, hasta el punto de que quienes admitían prescindir de estos alimentos podían llegar a morir una media de tres años antes, según los resultados publicados en la revista 'American Journal of Clinical Nutrition'.

 Aunque muchas sociedades científicas recomiendan comer cinco porciones de frutas y verduras al día, los estudios que se habían llevado a cabo hasta el momento no habían sido concluyentes sobre si realmente tiene efectos beneficiosos para la salud y en qué medida.

 En cambio, este estudio ha revelado que tales recomendaciones pueden ser válidas, según ha reconocido la investigadora Alicja Wolk, una de las autoras de esta investigación que, sin embargo, no ha mostrado mayores beneficios para quienes comían más de cinco porciones diarias.

 Los resultados se basan en datos recogidos de más de 71.000 ciudadanos suecos de entre 45 y 83 años, a los que se les hizo un seguimiento de 13 años. Los participantes fueron preguntados por su dieta en 1997 y 1998, e informaron de la frecuencia con que comían frutas (como naranjas, manzanas, plátanos y bayas) y hortalizas (como zanahorias, remolacha, lechuga, repollo, tomate y sopa de guisantes).

 Casi 11.500 de los participantes en el estudio había fallecido en diciembre de 2010. Y tras comparar los datos de supervivencia con los de la dieta, observaron que las personas que decían no comer frutas o verduras al inicio del estudio tenían un 53 por ciento más de probabilidades de morir durante el período de seguimiento que los que comían cinco porciones diarias.

 Los participantes que comían al menos una porción de fruta al día vivieron una media de 19 meses más que los que nunca comía fruta. Y los que comieron por lo menos tres porciones de verduras diarias vivieron de media 32 meses más que las personas que no las comían. Además, las mujeres tendían a comer más frutas y verduras que los hombres.

 "Las frutas y verduras contienen diferentes tipos de vitaminas, y la fruta es generalmente más alta en calorías", señaló Wolk.

 Los autores apuntan que las personas que dijeron que comían menos frutas y verduras también eran más propensos a fumar y a comer más carne roja, productos lácteos altos en grasa, dulces y aperitivos.

 El estudio no puede demostrar que el consumo de frutas y verduras alarga la vida. Pero recuerdan que cuando los investigadores tomaron en cuenta otros factores como género, tabaquismo, ejercicio, consumo de alcohol y peso, los resultados no cambiaron.

Tomado de: www.europapress.es

Relacionan la grasa abdominal con unos mayores riesgos de enfermedades cardiacas y cáncer

Las probabilidades de enfermedad fueron mayores que cuando la grasa se hallaba en otros lugares del cuerpo, reportan los investigadores

Las personas con exceso de grasa en el vientre están en mayor riesgo de enfermedades cardiacas y de cáncer que las que tienen grasa en otras áreas del cuerpo, halla un estudio reciente.

Los investigadores utilizaron TC para evaluar la grasa en el abdomen, alrededor del tejido cardiaco y alrededor de la arteria aórtica en más de 3,000 estadounidenses con una edad promedio de 50 años. Entonces, se les dio un seguimiento durante hasta siete años.

Durante ese seguimiento, hubo 90 eventos cardiovasculares, 141 cánceres y 71 muertes. La grasa abdominal, que por lo general se refiere a la grasa que rodea a los órganos internos, se asoció con un mayor riesgo de enfermedades cardiacas y cáncer, hallaron los investigadores.

Los hallazgos, que aparecen en la edición en línea del 10 de julio de la revista Journal of the American College of Cardiology, podrían explicar por qué las personas con un índice de masa corporal (IMC) similar pero distintos tipos de cuerpo tienen distintos problemas de salud relacionados con la obesidad. El IMC es una medida de la grasa corporal basada en la estatura y el peso.

"Al contrario de lo que decían estudios publicados anteriormente que comparaban el IMC y la circunferencia de la cintura, la presencia de grasa abdominal favoreció la capacidad de predecir las enfermedades cardiovasculares, lo que respalda la hipótesis de que la grasa abdominal podría subyacer parcialmente a la asociación entre la grasa corporal y las enfermedades cardiacas y el cáncer", apuntó en un comunicado de prensa de la revista la autora principal del estudio, la Dra. Caroline Fox, investigadora principal del Laboratorio de Salud Metabólica y Poblacional del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU.

"Dada la epidemia mundial de obesidad, la identificación de los individuos en alto riesgo es importante, ya que permite dirigir las medidas preventivas y terapéuticas", señaló en el comunicado de prensa la autora del estudio, la Dra. Kathryn Britton, profesora de medicina del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

Aunque el estudio descubrió una asociación entre tener más grasa abdominal y el desarrollo de las enfermedades cardiacas y el cáncer, no probó causalidad.

Los edulcorantes artificiales también aumentan el riesgo de problemas de salud

Cada vez más personas consumen edulcorantes artificiales como una alternativa al azúcar, pero si esto se traduce en una mejor salud ha sido fuertemente debatido. Un artículo de opinión publicado en la revista 'Trends in Endocrinology and Metabolism' muestra la evidencia sobre el impacto negativo de los edulcorantes artificiales en la salud, incluso aquellos que no tienen ninguna caloría.

 "No es raro que la gente envíe mensajes de que los productos artificialmente endulzados son saludables, que ayudan a bajar peso o a prevenir el aumento de peso", señala la autora de la investigación, Susan E. Swithers, de la Universidad de Purdue, en Indiana (Estados Unidos). "Los datos que apoyan estas afirmaciones no son muy fuertes y aunque parece de sentido común que los refrescos de dieta no son tan problemáticos como las sodas normales, el sentido común no siempre es justo", añade.

 El consumo de bebidas azucaradas se ha relacionado con la obesidad, la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico, un grupo de factores de riesgo que aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular. Como resultado de ello, muchos estadounidenses han recurrido a los edulcorantes artificiales, que son cientos de veces más dulces que el azúcar, pero contienen pocas calorías, si es que las tienen.

 Sin embargo, los estudios en humanos han demostrado que el consumo de bebidas endulzadas artificialmente también se asocia con la obesidad, la diabetes de tipo 2 y el síndrome metabólico, así como las enfermedades cardiovasculares. Tan sólo una de estas bebidas al día es suficiente para aumentar significativamente el riesgo de problemas de salud.

 Por otra parte, las personas que regularmente consumen edulcorantes artificiales muestran patrones de activación alterados en los centros de placer del cerebro en respuesta al sabor dulce, lo que sugiere que estos productos no pueden satisfacer el deseo por los dulces. Del mismo modo, los estudios en ratones y ratas han demostrado que el consumo de edulcorantes no calóricos amortigua las respuestas fisiológicas al sabor dulce, haciendo que los animales se excedan en comida rica en calorías de sabor dulce y las cantidades de más.

 Tomados en conjunto, los resultados sugieren que los edulcorantes artificiales aumentan el riesgo de problemas de salud en una medida similar al azúcar y también pueden exacerbar los efectos negativos del azúcar. "Estos estudios sugieren que animar a la gente a beber refrescos de dieta podría ser contraproducente como un mensaje de salud pública --alerta Swithers--. Así que el actual mensaje de salud pública de limitar la ingesta de azúcares tiene que ser ampliado a reducir el consumo de todos los edulcorantes y no sólo los azúcares".

Tomado de: www.europapress.es

¿Beber más agua ayuda a adelgazar más?

Las personas que hacen dieta y beben mucha agua adelgazarían más, según indica una revisión de varios estudios publicados.

En uno de esos estudios, en los que los participantes debían beber agua antes de las comidas, esa intervención "reforzaba la pérdida de peso", explicó Brenda Davy, profesora de la Universidad Tecnológica de Virginia y autora principal de varios estudios revisados.

Aun así, los investigadores dicen que todavía no existe evidencia suficiente como para asegurar que beber más agua ayuda a adelgazar.

Rebecca Muckelbauer, de la Universidad Charité en Berlín, Alemania, y que dirigió la revisión, comentó que, como investigadora especializada en nutrición, los pacientes le preguntan sobre si deberían beber agua para adelgazar y que ella desconocía la respuesta.

Por eso, con su equipo decidió examinar todos los estudios publicados. Sólo 11 reunían sus criterios de selección.

Tres estudios habían demostrado que el consumo de agua potenciaba el adelgazamiento. Un estudio del equipo de Davy demostró que los adultos de mediana edad y mayores que ingerían dos tazas antes de una comida adelgazaban unos 2 kilogramos (kg)más que los que no bebían agua extra.

Otro estudio halló que las mujeres que empezaron a beber más agua mientras hacían dieta adelgazaron más que quienes consumían menos de un litro por día.

Se desconoce cuál sería la explicación. Una posibilidad, para Davy, es que el agua enmascararía el hambre.

"Eso habría ayudado a los participantes a consumir menos calorías", dijo.

Muckelbauer coincidió en que la saciedad sería la explicación más probable, aunque también podría atribuirse a lo que se conoce como "termogénesis inducida por el agua". La teoría indica que "beber agua permite quemar más calorías. Tiene un efecto consumidor de energía. Esto no está estudiado", indicó.

El Instituto de Medicina de Estados Unidos recomienda que los adultos consuman entre 2,7 litros (mujeres) y 3,7 litros (hombres) de líquido por día, una cantidad que incluye los alimentos, el agua y otras bebidas.

Con todo, mientras estudios experimentales sugieren que beber agua facilita el adelgazamiento, el equipo de Muckelbauer observó que algunos ensayos habían hallado que los adultos con sobrepeso y obesidad bebían más agua que las personas con peso normal y que otros no habían identificado esa relación, según publican los autores en American Journal of Clinical Nutrition.

6 de julio de 2013

Asocian consumo de carne roja con peor evolución de cáncer colon: estudio

Los pacientes que dijeron que consumían más carnes rojas y procesadas antes de que les diagnosticaran cáncer de colon son más propensos a morir en los ocho años siguientes.

"Es otro motivo más para cumplir las guías que recomiendan reducir el consumo de esas carnes", dijo la autora principal de un nuevo estudio, Marjorie McCullough, de la Sociedad Estadounidense del Cáncer, Atlanta.

Mientras su estudio no prueba que comer carnes rojas y procesadas, como salchichas, cause la muerte por cáncer de colon, estudios previos habían hallado una relación con el riesgo de padecer la enfermedad.

Pero hay menos evidencia sobre cómo la dieta después del diagnóstico afecta la supervivencia.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos estiman que en el 2013 se le diagnosticará cáncer de colon y recto a unos 143.000 estadounidenses y que unos 51.000 morirán por la enfermedad.

El equipo de McCullough utilizó información de un estudio sobre 184.000 estadounidenses sin cáncer en 1992 y 1993, y que periódicamente respondía cuestionarios alimentarios.

Tras excluir a los participantes que, entre otros motivos, desarrollaron distintos tipos de cánceres o con información diagnóstica sin verificar o faltante, los autores analizaron datos de 2315 hombres y mujeres con cáncer de colon o recto diagnosticado entre el inicio del estudio y el 30 de junio del 2009.

Murieron 966 participantes entre el inicio del estudio y el 31 de diciembre del 2010. El equipo no halló relación alguna entre el nivel de consumo de carnes rojas y procesadas después del diagnóstico del cáncer y el riesgo de morir, aunque la cantidad de carne consumida antes del diagnóstico estaba asociada con aquel riesgo durante el estudio.

Un 43 por ciento de los 580 participantes que consumían 10 porciones semanales de carnes rojas o procesadas al inicio del estudio, murió durante el seguimiento, comparado con el 37 por ciento de los 576 que ingerían unas dos porciones semanales.

Los autores hallaron también que quienes más carnes rojas o procesadas consumían de manera constante antes y después de que les diagnosticaran cáncer de colon eran más propensos a morir por la enfermedad durante el estudio que los que consumían menos carne.

El doctor Jeffrey Meyerhardt, autor de un editorial sobre el estudio publicado en Journal of Clinical Oncology, consideró posible que esta asociación surja de las sustancias oncogénicas de las carnes cocidas o los conservantes.

"El mensaje principal es la confirmación de que el consumo elevado de carnes rojas o procesadas puede influir en la aparición del cáncer de colon, el tipo de cáncer y otras enfermedades en el largo plazo", indicó Meyerhardt, oncólogo gastrointestinal del Instituto de Oncología Dana-Farber, Boston.

McCullough dijo que tres o cuatro porciones semanales de esas carnes son adecuadas para la población general.

Una buena noche de sueño aumenta los beneficios cardiovasculares de un estilo de vida saludable

Una buena noche de sueño puede aumentar el beneficio de realizar ejercicio, llevar una dieta saludable, el consumo moderado de alcohol y no fumar en la protección contra las enfermedades cardiovasculares (ECV), según los resultados de un estudio de seguimiento de una gran población de estudio de seguimiento, publicados en 'European Journal of Preventive Cardiology'.

 Los resultados mostraron que la combinación de los cuatro hábitos de vida saludables tradicionales se asoció con un riesgo un 57 por ciento menor de enfermedad cardiovascular (fatal y no fatal) y un riesgo del 67 por ciento menor de eventos fatales. Sin embargo, cuando "dormir lo suficiente" (que se define como siete o más horas por noche) se añadió a esos otros cuatro factores de estilo de vida, el beneficio de protección general se incrementó aún más, dando lugar a un 65 por ciento menos de riesgo de sufrir ECV y un riesgo 83 por ciento menor de eventos fatales.

 "Si todos los participantes se adhirieron a los cinco factores de estilo de vida saludables, el 36 por ciento de las ECV y el 57 por ciento de las ECV fatales teóricamente se prodían prevenir o retrasar --calculan los autores--. El impacto en la salud pública de una duración del sueño suficiente, además de los factores de estilo de vida saludables tradicionales, podría ser sustancial".

 El Proyecto de Vigilancia de Factores de Riesgo para Enfermedades Crónicas (MORGEN) es un estudio prospectivo de cohortes en los Países Bajos en el que se siguió a 6.672 hombres y 7.967 mujeres de 20 años libres de enfermedades cardiovasculares al inicio de la investigación durante un tiempo medio de 12 años. Se registraron los detalles de la actividad física, dieta, consumo de alcohol, tabaquismo y duración del sueño entre 1993 y 1997, y los temas objeto de seguimiento se obtuvieron cruzando los datos de hospitales nacionales y los registros de mortalidad.

 Como era de esperar, los resultados mostraron que la adhesión a cada uno de los cuatro factores de estilo de vida tradicional de por sí redujeron el riesgo de ECV, reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares desde un 12 por ciento con una dieta saludable hasta el 43 por ciento para los no fumadores, y la reducción del riesgo de ECV fatal varió del 26 por ciento para la actividad física al 43 por ciento para no fumadores.

 Sin embargo, la duración del sueño por sí sola también reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares en un 22 por ciento (HR 0,78) y de ECV fatal en alrededor de 43 por ciento (HR 0,57) en comparación con los que tienen falta de sueño. Estos beneficios fueron aún mayores cuando se observaron los cinco factores de estilo de vida, lo que resulta en un riesgo un 65 por ciento menor de ECV y un riesgo del 83 por ciento menor de ECV fatal.

 Los investigadores señalan que la corta duración del sueño se ha propuesto como un factor de riesgo independiente para las enfermedades cardiovasculares en otros dos estudios (no europeos), pero sin agregar el efecto del sueño a otros beneficios de estilo de vida saludables. Este estudio en una gran población sugiere que el sueño y la adhesión suficiente a los cuatro factores de estilo de vida saludable tradicionales se asocian con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

 Cuando se añade una duración suficiente sueño a los estilos de vida tradicionales, el riesgo de las enfermedades cardiovasculares se reduce aún más. A modo de explicación de los resultados, los autores señalan que la corta duración del sueño se ha relacionado con una mayor incidencia del sobrepeso, la obesidad y la hipertensión arterial y de los niveles más altos de presión arterial, colesterol total, hemoglobina A, y los triglicéridos, efectos que son "compatibles con la hipótesis de que la corta duración del sueño está directamente asociada con el riesgo de enfermedad cardiovascular".

 La investigadora principal, Monique Verschuren, del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de los Países Bajos, dijo que la importancia de dormir lo suficiente "ahora hay que mencionarla como una forma adicional para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular". "Siempre es importante confirmar los resultados -añadió--, pero la evidencia es, sin duda, que el sueño debe ser añadido a la lista de factores de riesgo de ECV".

 Verschuren observó que siete horas es el tiempo medio que "es probable que sea suficiente para la mayoría de la gente". Un estudio anterior de su grupo en los Países Bajos, que incluía información sobre la calidad del sueño, encontró que aquellos que dormían menos de siete horas y levantan cada mañana sin estar totalmente descansados tuvieron un 63 por ciento más de riesgo de enfermedades cardiovasculares que los que duermen lo suficiente, aunque los que se despertaron descansado, incluso durmiento menos de siete horas, no tuvo más riesgo.

Tomado de: www.europapress.es

El calcio y la vitamina D, esenciales en la menopausia

El calcio y la vitamina D son esenciales en la menopausia para evitar la aparición de la osteoporosis, según ha asegurado el jefe del servicio de Ginecología del Hospital General Universitario de Ciudad Real, Javier Haya Palazuelos, durante el XXXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

 Y es que, debido a los cambios fisiológicos que se producen durante la menopausia, el cuerpo femenino necesita entre un 20 por ciento y un 30 por ciento más de calcio sobre la cantidad normal diaria para un adulto, fijada en un gramo. En el caso de la vitamina D, imprescindible para que el calcio pueda fijarse en los huesos, la variabilidad no es tanta, pero no debe bajar de los valores adecuados a cada edad.

 En esos momentos en los que el cuerpo de la mujer necesita más calcio y vitamina D, los expertos insisten en la importancia de llevar a cabo una dieta equilibrada, rica en calcio y vitamina D, es la opción más natural y recomendable para cubrir las necesidades diarias de ambos nutrientes. "Sus aportes deben ser especialmente generosos principalmente a través de una alimentación adecuada", ha recalcado Haya.

 Además, más allá de formar la estructura ósea, el calcio realiza funciones clave para el funcionamiento del cuerpo como, por ejemplo, contracción muscular o coagulación sanguínea.

 No obstante, y a pesar de estas evidencias, estudios recientes han mostrado que el 70,2 por ciento de la población presenta un consumo de calcio inferior al recomendado y la ingesta de Vitamina D está muy por debajo de las recomendaciones de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), siendo insuficiente en el 63,9 por ciento de las mujeres con menopausia.

Es importante consumir productos lácteos como el yogur

 Para llegar a las ingestas recomendadas de ambos nutrientes, el especialista ha destacado el protagonismo de los lácteos por su alto contenido en calcio y vitamina D y por su facilidad de absorción. En este sentido, la nueva guía sobre osteoporosis de la Sociedad Europea para los aspectos Clínicos y Económicos de la Osteoporosis (ESCEO) y la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF) recomienda el consumo de lácteos enriquecidos con calcio y vitamina D, ya que aportan calcio y vitamina D.

 "El yogur es una de las fuentes de calcio más importantes de la dieta. El consumo de 3 o 4 productos lácteos al día ayuda a mantener a lo largo de toda la vida una buena densidad ósea, y su efecto es todavía mayor si está enriquecido con calcio y vitamina D", ha comentado la experta del Programa NUSA, Julie Andreu.

 Además de la leche, el yogur y el queso, pescado y moluscos, verduras y helado son otros alimentos ricos en calcio. En cuanto a las fuentes de vitamina D, destacan los pescados grasos (atún, caballa o salmón), los alimentos enriquecidos con vitamina D, como algunos productos lácteos, zumo de naranja, leche de soja y cereales; carne de hígado; queso y las yemas de huevo. Además, el sol es la principal fuente de vitamina D y lo recomendable es combinar una adecuada exposición solar con una alimentación rica en este nutriente.

 "Ahora bien, no sólo una correcta ingesta de alimentos ayuda, es importante también mantener un estilo de vida saludable, incluyendo la práctica de ejercicio de forma regular y el abandono de hábitos tóxicos como el tabaco y el alcohol", ha añadido la experta del Programa NUSA.

Embarazo y lactancia

 Por otra parte, los expertos han señalado que otras situaciones en que el cuerpo femenino requiere mayores aportaciones de calcio y vitamina D son el embarazo y la lactancia. En el caso del embarazo, una alimentación adecuada está directamente ligada a una mejor evolución de la gestación.

 Además, la lactancia significa para la madre una mayor demanda de nutrientes que el embarazo, ya que continúa siendo la única fuente de aprovisionamiento de alimento y, en las primeras semanas, el recién nacido experimenta un crecimiento extraordinario que debe ser soportado por la madre.

 De hecho, el consumo diario de 1.200 miligramos al día de calcio durante estas etapas de la vida evitará que el hueso materno se descalcifique en exceso debido a estos procesos. Esto deberá acompañarse de una adecuada ingesta de vitamina D, que ayuda a fijar el calcio en los huesos.

Tomado de: www.europapress.es

Fósforo y memoria: ¿mito o realidad?

Por: BITTOR RODRÍGUEZ / Tomado de: www.consumer.es

El déficit de fósforo puede ocasionar problemas en el sistema nervioso, pero un exceso de este nutriente no hará que el cerebro funcione al 200% de su capacidad

La memoria juega un papel decisivo en época de exámenes. En estos meses, el principal órgano del sistema nervioso, el cerebro, también se pone a prueba. Como cualquier otra estructura del cuerpo humano, su desarrollo y funcionamiento dependen de los elementos que le llegan a través de la dieta. De ahí que sea tan importante la selección de alimentos y nutrientes. Entre ellos, hay uno más famoso que el resto: se trata del fósforo, un elemento que, según la cultura popular está relacionado con la buena memoria. Pero, ¿es así? ¿Es posible alimentar el cerebro para que sea un "supercerebro"? El siguiente artículo repasa los descubrimientos científicos al respecto: explica cómo se origina el mito del fósforo y la memoria, por qué es importante consumir fósforo en su justa medida, de qué modo influyen el embarazo y la lactancia en la "alimentación" del cerebro y cuáles son los nutrientes esenciales para el sistema nervioso.

Fósforo y memoria: el origen del mito

La nutrición es crucial para el cerebro; no solo para un correcto crecimiento y desarrollo, sino para un adecuado mantenimiento. El ser humano es la especie animal con más masa cerebral en proporción al cuerpo y, también, con más corteza cerebral (la parte donde reside el control de las funciones que nos diferencia del resto de animales, como el lenguaje o el pensamiento abstracto). Entre todos los nutrientes que participan en el desarrollo y el mantenimiento del sistema nervioso, el fósforo es el más reconocido. Una simple búsqueda en Google sobre "fósforo y cerebro" arroja 1.230.000 resultados, lo cual da una idea de hasta qué punto lo relacionamos con las funciones cognitivas; en especial, con la memoria.

La relación entre el fósforo y la memoria comenzó cuando se descubrió que la membrana de las neuronas (mielina) es muy rica en esfingomielina (un fosfolípido o lípido rico en fósforo). El razonamiento clásico siempre fue el mismo: "si es rico en este nutriente, comer mucho del mismo tiene que ser bueno para este órgano". Hoy día, sin embargo, sabemos que este tipo de afirmaciones requieren de estudios que arrojen evidencia científica. Hasta la fecha, no existe evidencia de relación entre este mineral y la capacidad cognitiva. Así, el fósforo es indispensable para el correcto funcionamiento de las neuronas, pero también de todas las demás células ya que forma parte de sus membranas. De hecho, participa en muchas otras estructuras como los huesos o el material genético.

Fósforo en su justa medida

Por otra parte, hay que tener cuidado en no caer en un error repetido durante décadas en las recomendaciones y afirmaciones en torno a los alimentos y los nutrientes: que un déficit de un nutriente genere dificultades para el desempeño de funciones concretas a nuestro organismo no implica que una alta ingesta de ese nutriente suponga poder realizar esas funciones por encima de lo normal. Es decir, que un déficit de fósforo provoque, entre otras cosas, problemas en el sistema nervioso no quiere decir que una ingesta por encima de lo necesario lo haga funcionar a un 200% de su capacidad. La cantidad de un nutriente que exceda la cobertura de los requerimientos específicos o no tiene ningún efecto o puede incluso generar problemas.

Embarazo y lactancia: dos etapas cruciales para alimentar al cerebro

No existe relación alguna entre el fósforo y la memoria. Sin embargo, sí hay aspectos nutricionales importantes con gran impacto en el desarrollo cerebral y, por tanto, en su posterior desempeño de funciones. Durante el crecimiento intrauterino, diversos estudios muestran que deficiencias en ciertos nutrientes en la alimentación de la madre están relacionadas con el riesgo de que el bebé desarrolle una menor capacidad cognitiva e incluso problemas neurológicos. En este periodo resulta crucial -entre otros nutrientes, como el ácido fólico- la ingesta adecuada de ácidos grasos esenciales provenientes de aceites vegetales, alimentos vegetales oleosos (frutos secos, por ejemplo) y algunos pescados.

Estos ácidos grasos son fundamentales para el adecuado desarrollo de la parte funcional más importante de las neuronas: su membrana. Los pescados, además, son ricos en yodo, un mineral cuya ingesta durante el embarazo también ha de ser apropiada para evitar problemas en el desarrollo del sistema nervioso del bebé. De este modo, la ingesta adecuada de pescado durante el embarazo (que incluya pescado blanco o azul pequeño) es crucial por su aporte de ácidos grasos esenciales, omega-3 y yodo. Sin embargo, durante el embarazo y los primeros meses de vida se deben evitar los grandes túnidos o el pez espada, ya que son muy ricos en mercurio. Los niveles de este metal que presentan dichas especies podrías afectar de manera negativa al desarrollo del bebé o del niño.

En los primeros meses de vida, cuando la velocidad de crecimiento corporal es tan vertiginosa (el cerebro alcanza la mitad de su peso final en torno a los 6 meses) es evidente que el alimento ideal y exclusivo, la leche materna, debe cubrir las principales necesidades. Así, si la alimentación de la madre es rica en ácidos grasos esenciales y omega 3, además de yodo, estos nutrientes pasarán al bebé a través de la leche materna, lo que favorecerá un normal y correcto desarrollo del sistema nervioso. Durante todo el crecimiento de un niño o niña, estos importantes nutrientes seguirán relacionados con el adecuado desarrollo físico y cognitivo.

Los nutrientes esenciales para el cerebro

Los ácidos grasos esenciales, el omega 3 y el yodo, junto a otros nutrientes, resultan esenciales durante toda la vida para el normal funcionamiento del sistema nervioso. ¿Sabemos cuáles son? El Registro Europeo de Declaraciones de Propiedades Saludables de los Alimentos ofrece una lista de elementos cuyos efectos en el organismo han sido probados por la evidencia científica. Los relacionados con el cerebro son los siguientes:
  • Fósforo: contribuye al funcionamiento normal de las membranas celulares.
  • Ácido docosahexaenoico: contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro.
  • Yodo: contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y a la función cognitiva normal.
  • Ácido pantotenico: contribuye al rendimiento intelectual normal.
  • Biotina, tiamina, vitamina B6, vitamina C: contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso y a una función psicológica normal.
  • Ácido fólico: contribuye a una función psicológica normal.
  • Calcio: contribuye al funcionamiento normal de la neurotransmisión.
  • Cobre, magnesio, potasio, vitamina B2, vitamina B12, niacina: contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso.
  • Agua: contribuye a mantener las funciones físicas y cognitivas normales.
  • Hierro, zinc: contribuyen a la función cognitiva normal.
Como puede comprobarse, no existe ninguna relación entre el fósforo y la memoria. Es más, es muy revelador fijarse en la palabra que se repite en todas y cada una de las funciones atribuidas a cada nutriente: "normal". Es decir, la ingesta adecuada de numerosos nutrientes ayuda al funcionamiento normal del sistema nervioso y el cerebro o, dicho de otra manera, un déficit puede ser peligroso y consumirlos por encima de lo normal, inefectivo (o también peligroso).

La Pepsi no cancerígena, solo para California

Un grupo ecologista afirmó este miércoles que el colorante de caramelo usado en la elaboración de la Pepsi todavía contiene niveles preocupantes de un elemento carcinógeno, pese a que el fabricante de bebidas aseguró que cambiaría la fórmula.

En marzo, los gigantes fabricantes de refrescos PepsiCo Inc. y Coca-Cola Co. anunciaron que modificarían sus fórmulas en todo EE.UU. después de que California aprobara una ley que obliga a los productores de bebidas a indicar el nivel de carcinógenos en la etiqueta, junto con una advertencia contra el cáncer. La compañía PepsiCo reformuló la composición de su refresco, pero solo para productos que serán vendidos en California.

El peligroso producto químico al que se refieren los ecologistas es el 4-metilimidazol, o 4-Mel, que puede formarse durante el proceso de cocción y, como resultado, aparece en pequeñas cantidades en muchos alimentos.

Entretanto, el grupo ecologista Centro de Salud Ambiental afirmó, después de realizar pruebas, que mientras los productos de Coca-Cola ya no dan resultados positivos en los análisis de agentes químicos, los refrescos de Pepsi que se venden fuera de California siguen presentando muestras de 4-Mel.

PepsiCo Inc., por su parte, anunció que sus proveedores de colorante de caramelo están cambiando los procesos de fabricación para reducir la cantidad de 4-Mel del producto. Ese proceso se ha completado en California y habrá concluido en febrero de 2014 en el resto de EE.UU. Pepsi dijo que la nueva fórmula se utilizará en las plantas de la compañía en todo el mundo, pero no indicó cuándo.

Tomado de: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/99101-pepsi-coca-cola-cancerigenos