31 de agosto de 2013

Contra la diabetes, fruta en lugar de zumo

La fruta es uno de los principales componentes de la dieta mediterránea y su consumo se asocia con incontables bondades para la salud. Sin embargo, algunos estudios epidemiológicos habían puesto en duda su papel en la prevención de la diabetes tipo 2.

Esta semana, un nuevo trabajo quiere zanjar la cuestión con nuevas evidencias. Según sus datos, la fruta sí tiene un papel protector frente a la enfermedad metabólica -especialmente si se trata de uvas, manzanas y arándanos-, pero para conseguir este beneficio es necesario consumirla en piezas. Porque el zumo, subraya la investigación, parece provocar el efecto inverso.

El estudio, que se publica en las páginas de la revista 'British Medical Journal', repasó los datos de tres amplios estudios de cohorte realizados en Estados Unidos. En total, los autores del trabajo analizaron los datos de 187.382 individuos, que no presentaban diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer al inicio del seguimiento.

Entre otras variables, estos científicos estudiaron la frecuencia de consumo de diez tipos distintos de frutas (tanto en piezas como en zumo) y evaluaron a medio plazo cuántos de los participantes analizados habían desarrollado diabetes tipo 2.

Resultados

Su trabajo puso de manifiesto que aquellos que consumían al menos dos raciones de ciertas frutas al día -principalmente manzanas, uvas y arándanos- tenían un riesgo menor (un 23% más bajo) de desarrollar diabetes tipo 2 que aquellos que tomaban menos de una ración al mes. En cambio, los participantes que solían tomar varios zumos de fruta al día tenían un riesgo significativamente mayor -del 21% concretamente- de desarrollar la enfermedad metabólica.

Según explican los investigadores en la revista médica, esta paradoja puede deberse a que el jugo se digiere de forma más veloz que la fruta completa, lo que provoca en el organismo una mayor y más rápida carga de azúcar. De cualquier manera, los investigadores subrayan que el índice glucémico de cada fruta no parecía tener nada que ver con su papel más o menos protector frente a la diabetes tipo 2.

Según sugieren, la clave de los beneficios observados específicamente en frutas como los arándanos o las uvas podría estar en los antoniacinas, sustancias pertenecientes al grupo de los flavonoides que se han asociado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

En sus conclusiones, estos investigadores reconocen que su trabajo no podrá zanjar de una vez por todas la cuestión, ya que su trabajo tiene importantes limitaciones que nuevos análisis deberían superar. Por ejemplo, el hecho de que el consumo se haya basado en las estimaciones de los participantes. Además, el trabajo no distinguía entre si los zumos consumidos eran naturales o industriales, lo que podría hacer variar mucho las conclusiones de la investigación.

Tomado de: www.elmundo.es

La diabetes entra en el 'top ten' de las principales causas de muerte en el mundo, del que sale la tuberculosis


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado su listado de las diez principales causas de muerte en el mundo, entre las que se mantienen varias enfermedades no transmisibles como las patologías coronarias, los accidentes cerebrovasculares, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC); la diabetes aparece por primera vez en este 'top ten', del que sale la tuberculosis.

 Este organismo de Naciones Unidas ha utilizado para ello datos relativos a 2011, año en que estiman que murieron en todo el mundo 55 millones de personas. Las enfermedades no transmisibles son responsables de dos de cada tres fallecimientos (36 millones), más que hace diez años, cuando representaban el 60 por ciento de todas las muertes (31 millones).

 La primera causa de muerte siguen siendo las enfermedades cardiovasculares, que mataron a casi 17 millones de personas y representaron tres de cada diez fallecimientos. De ellos, unos 7 millones lo hicieron por una cardiopatía isquémica y 6,22 millones debido a un accidente cerebrovascular.

 A ambas dolencias le siguen en el ranking las infecciones de vías respiratorias inferiores (causantes de 3,2 millones de muertes), la EPOC (3 millones), enfermedades diarreicas (1,9 millones), el VIH/sida (1,6 millones), los cánceres de tráquea, bronquios o pulmón (1,5 millones), la diabetes mellitus (1,4 millones), los accidentes de tráfico (1,3 millones) y los nacimientos prematuros o el bajo peso al nacer (1,2 millones).

 Precisamente la OMS destaca como de este 'top ten' sale la tuberculosis, que no obstante sigue entre las quince principales causas de muerte provocando un millón de fallecimientos en 2011.

Países ricos y pobres, la causa de muerte cambia


 De hecho, en su informe destacan como las causas de muerte pueden variar entre países de altos y bajos ingresos. Así, mientras que en los países ricos las enfermedades no transmisibles representan el 87 por ciento de todas las muertes, en los países de bajos ingresos apenas representan el 36 por ciento, y ganan protagonismo enfermedades como el VIH/sida, las enfermedades diarreicas, la malaria o la tuberculosis, que representan un tercio de todas las muertes en estos países.

 También hay diferencias en la edad de los fallecidos. En los países de ingresos altos, 7 de cada 10 muertes se producen en personas de más de 70 años y sólo un 1 por ciento de las muertes son de niños menores de 15 años.

 En los países de bajos ingresos, en cambio, casi 4 de cada 10 muertes se producen antes de los 15 años y sólo 2 de cada 10 después de los 70 añosentre las personas de 70 años y más.

Muertes infantiles

 Las complicaciones derivadas de un parto prematuro y la asfixia al nacer y las lesiones al nacer también se encuentran entre las principales causas de muerte, cobrando la vida de muchos recién nacidos y lactantes.

 En este sentido, la OMS pone de relieve que de los 6,9 millones de niños que murieron antes de cumplir los cinco años en 2011 casi todos (99%) fueran de países de bajos y medianos ingresos. Además de las complicaciones al nacer, la neumonía o las enfermedades diarreicas, la malaria sigue siendo una importante causa de muerte a estas edades, especialmente en África subsahariana, donde causa aproximadamente el 14 por ciento de los menores de cinco años.

 Además, alrededor del 43 por ciento de las muertes en niños menores de 5 años en 2011 se produjo durante sus primeros 28 días de vida.

El tabaco sigue estando detrás de muchas muertes

 Por otro lado, la OMS también destaca como el consumo de tabaco sigue siendo la principal causa de muchas de las principales enfermedades mortales del mundo, como la enfermedad cardiovascular, la EPOC o el cáncer de pulmón.

 En total, el consumo de tabaco es responsable de la muerte de alrededor de 1 de cada 10 adultos en todo el mundo, siendo la causa oculta de muchas enfermedades mortales.

 De igual modo, también muestran su preocupación por el elevado porcentaje de muertes provocadas por un accidente o una lesión (9% del total). De todas ellas, los accidentes de tráfico siguen siendo la causa más frecuente, casi 3.500 vidas perdidas cada día, unos 700 más que en el año 2000.

Tomado de: www.europapress.es

Una buena alimentación puede mejorar el rendimiento escolar, según una experta

Una dieta sana puede ayudar a los estudiantes a tener un buen rendimiento en la escuela, según una dietista registrada.

Una de las mejores maneras de empezar un día de éxito en la escuela es proporcionar a los niños un desayuno nutritivo, afirma Debby Boutwell, dietista clínica en la división de terapia de la alimentación del Centro Médico del Hospital Pediátrico de Cincinnati.

Sin embargo, esto no significa necesariamente servir los alimentos tradicionales del desayuno. Para los niños en edad escolar, Boutwell recomienda un desayuno que incluya granos ricos en fibra, fruta y productos lácteos. Estas son algunas posibilidades:
  • Cereales ricos en fibra con granos integrales y leche baja en grasa
  • Yogurt y bayas
  • Tostadas, huevos y jugo con un 100 por ciento de frutas
  • Roscas de pan de trigo integral y queso o huevos, y leche baja en grasa
  • Un sándwich de mantequilla de cacahuate y mermelada junto con leche baja en grasa
  • Un sándwich de queso y un jugo con un 100 por ciento de frutas
Los niños deberían tomar incluso más alimentos ricos en nutrientes para el almuerzo, lo que les ayudará a estar alerta todo el día, aconsejó Boutwell. Señaló que usar el sitio web, myplate.gov, puede ayudar a los padres a servir almuerzos sanos a sus hijos. La mitad del almuerzo de un niño debería contar con frutas y verduras, y al menos la mitad de los granos que coman en el almuerzo deberían ser integrales, indicó Boutwell. Las grasas y los dulces deberían mantenerse en cantidades mínimas.

A continuación, otros consejos de Boutwell para el almuerzo de los niños en edad escolar:
  • Añada variedad. La variedad es buena. Por ejemplo, evite poner el mismo tipo de pan todos los días y haga sándwiches con pan pita, pan de rosca, galletas o tortillas.
  • Simplifique. Proporcione fruta a los niños que sea fácil de manejar y comer, como pedazos de manzana, uvas o fresas. Incluir una salsa de yogurt o de mantequilla de cacahuate también les puede gustar a los niños.
  • Limite las bebidas azucaradas. Incluso el jugo con un 100 por ciento de frutas contiene una gran cantidad de azúcar. Opte por la leche baja en grasa o por el agua con sabores sin azúcar. No dé a los niños bebidas con cafeína o complementos de hierbas.
  • Revise el menú del almuerzo de la escuela. Hasta los niños que traen su almuerzo a la escuela pueden comprar una barrita de queso en la escuela para asegurarse de que está fresca y fría. Los padres deberían revisar el menú del almuerzo de sus hijos para saber qué les están sirviendo.

24 de agosto de 2013

Una dieta saludable puede reducir en un 22% el riesgo de sufrir un segundo evento cardiaco

Alimentarse de manera saludable puede reducir en un 22 por ciento el riesgo de sufrir un evento cardiaco por segunda vez, tal y como ha evidenciado una investigación publicada en la revista especializada 'Circulation'.

 Este trabajo, que ha sido recogido por la Fundación Española del Corazón (FEC), va más allá de la evidencia de que una dieta saludable se asocia a la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Por ello, ha analizado la relación entre ella y el riesgo de estas patologías en pacientes bajo tratamiento farmacológico.

 La conclusión obtenida por los expertos es que una buena alimentación "aumenta la efectividad de los fármacos y ayuda muy significativamente en la prevención secundaria de las enfermedades del corazón". A tenor de ello, la FEC destaca la importancia de la dieta mediterránea y su consumo habitual de "frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva".

 Para sus especialistas, estos alimentos ayudan tanto a la prevención, como al tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, así como "a la disminución del consumo de grasas, especialmente las saturadas". Además, se evitan otros productos como "huevos, carnes, embutidos o quesos".

 Así lo explica el presidente de la federación, el doctor Leandro Plaza, que añade que "ningún cardiópata debería salir de la consulta médica sin recibir unas indicaciones dietéticas adecuadas al tipo de medicación prescrita". Para él, los cardiólogos "deben acostumbrarse a añadir esas indicaciones junto con la prescripción del fármaco".

 Ahondando en la investigación citada, se expone que ésta se realizó mediante el análisis de los hábitos alimenticios de 31.546 personas mayores de 55 años, de las cuales 9.378 eran mujeres y 22.168, hombres. Todas ellas, tenían un historial clínico de enfermedad cardiovascular y se encontraban bajo medicación farmacológica con antihipertensivos.

 Así, y tras dividir a la población del estudio en grupos según la dieta, se observa que una alimentación saludable "puede reducir un 35 por ciento el riesgo relativo de muerte cardiovascular, un 14 por ciento el riesgo a sufrir infarto de miocardio, un 19 por ciento el riesgo de accidente cerebrovascular y un 28 por ciento el riesgo de padecer insuficiencia cardiaca congestiva".

Tomado de: www.europapress.es

Una hormona que regula el apetito pierde su capacidad en personas obesas

El glucagón, una hormona implicada en la regulación del apetito, pierde su capacidad de ayudar a la gente obesa a sentirse llena después de una comida, pero continúa suprimiendo la sensación de hambre en las personas con diabetes tipo 1, según un reciente estudio aceptado para su publicación en 'Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism'.

La función principal del glucagón, una hormona secretada por el páncreas, es alertar para que el cuerpo libere glucosa almacenada cuando el azúcar en la sangre baja demasiado. Sin embargo, la creciente evidencia sugiere que la hormona también puede jugar un papel en el control de la ingesta de alimentos y la sensación de saciedad, señalando al cuerpo que reduzca los niveles de otras hormonas del apetito, como la grelina.

"Una vez que una persona se vuelve obesa, el glucagón no induce la sensación de saciedad", sentencia el autor principal del estudio, Ayman M. Arafat, de la Facultad de Medicina de la Universidad Charité en Berlín, Alemania. "Se necesita más investigación para determinar por qué el glucagón no suprime el apetito de manera efectiva en esta población, a pesar de que están en buen estado."

En el estudio doble ciego prospectivo y controlado por placebo se investigaron los niveles de glucagón y el apetito de once personas obesas, 13 personas con diabetes tipo 1 y 13 personas delgadas. Los participantes recibieron inyecciones de glucagón o un placebo y, posteriormente, los científicos midieron el apetito de los participantes mediante una escala de saciedad, así como los niveles de la hormona del apetito grelina.

Los sentimientos de plenitud no difirieron entre los participantes obesos que recibieron inyecciones de glucagón y los que se les dio el placebo. En comparación, los participantes delgados o que tenían diabetes tipo 1 dijeron sentirse mucho más llenos después de recibir el glucagón, una respuesta a la hormona que fue detectable en esta población, incluso 24 horas después de administrarla. "Los hallazgos podrían influir en los esfuerzos para desarrollar nuevos tratamientos contra la obesidad y la diabetes", señaló Arafat.

Tomado de: www.europapress.es

Beneficios del ejercicio en la calidad del sueño se ven a largo plazo

Es común que se recete realizar ejercicio para tratar el insomnio. Sin embargo, pasar 45 minutos en la caminadora un día no se traducirá en un mejor sueño esa noche, asegura una nueva investigación de Northwestern Medicina.

Para la autora del estudio, Kelly Glazer Baron, los impactos del ejercicio en el sueño se verán a largo plazo.

Phyllis Zee, coautora del estudio, explica: "los pacientes con insomnio tienen un mayor nivel de actividad cerebral y se necesita tiempo para restablecer un nivel más normal que puede facilitar el sueño”.

"En lugar de medicamentos, que pueden inducir el sueño rápidamente, el ejercicio puede ser una manera saludable para mejorar el sueño, ya que podría abordar el problema de fondo", añade.

Este es el primer estudio a largo plazo que demuestra que, cuando la gente ya tiene problemas para dormir,  el ejercicio aeróbico durante el día no se traduce en un sueño mejorado esa misma noche. La mayoría de los estudios previos sobre los efectos diarios del ejercicio en el sueño se ha hecho con personas que no padecen de insomnio, aseguran.

El estudio también mostró que dormir mal no cambia la capacidad aeróbica de las personas, pero sí, la percepción del esfuerzo realizado. "Se sienten más agotados”, dijo Baron en el sitio de la Universidad de Northwestern.

Así, el ejercicio y el sueño se afectan mutuamente en ambas direcciones: el ejercicio regular a largo plazo es bueno para dormir, pero la falta de sueño también puede conducir a una menor capacidad para hacer ejercicio porque la persona se siente fatigada.

Tomado de: www.nacion.com

Niños: cuanta más sal consumen, más bebidas azucaradas beben

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Nuevos estudios constatan que los niños que toman más alimentos salados tienden a consumir más bebidas azucaradas para calmar la sed, lo que aumenta el riesgo de obesidad infantil

Las pruebas que relacionan el elevado consumo de sal con la hipertensión son abrumadoras. No sorprende, por tanto, que reducir su ingesta disminuya el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Lo que sí llama la atención es que nuevos estudios relacionen su consumo con la obesidad infantil, ya que la sal no tiene calorías, así que en teoría no debería "engordar". ¿Cómo se explica este nexo? Por una parte, como la sal aumenta el sabor de los alimentos, puede inducirnos a comer por encima de nuestro apetito y fomentar, en consecuencia, el exceso de peso. Por otra parte, nuevas evidencias científicas constatan que los niños que toman más alimentos salados acaban por consumir más bebidas azucaradas para calmar la sed que les genera la sal. El presente artículo reseña los hallazgos de dichos estudios y explica cómo esta elección alimentaria puede incrementar el riesgo de obesidad infantil.

Sal y bebidas azucaradas en niños: qué dicen los estudios

Investigadores de la Universidad de Londres, Reino Unido, argumentaron en el número de marzo de 2008 de la revista Hypertension que reducir la cantidad de sal que toman los niños podría evitar la obesidad, ya que así tomarían menos refrescos. Por lo visto, cuanta más sal toman, mayor es su tendencia a beber las omnipresentes bebidas azucaradas (porque calman con ellas su sed). Los autores elucubraron que si la cantidad de sal que toman los niños del Reino Unido se redujese a la mitad (unos 3 gramos diarios menos), dichos niños tomarían una media de 2-3 bebidas azucaradas menos a la semana.

Dos nuevos estudios se suman a la citada investigación. El primero, publicado en enero de 2013 en Pediatrics, evaluó la dieta de 4.283 niños de entre 2 y 16 años. La conclusión de los autores fue la esperada: la ingesta de sal predice el consumo de bebidas azucaradas, que a su vez se relaciona con el riesgo de obesidad. El segundo estudio lo ha recogido el número de julio de 2013 de la revista American Journal of Clinical Nutrition. Del análisis de la dieta de 6.400 niños de entre 2 y 18 años se desprende, de nuevo, que el consumo de sodio se asocia a una alta ingesta de bebidas azucaradas.

Estos tres estudios son observacionales, lo que significa que no "demuestran" que una disminución en la ingesta de sal vaya a acompañarse de forma inequívoca a un menor consumo de bebidas azucaradas. Así y todo, mientras que nuevas investigaciones diluciden esta cuestión, no cabe duda de que existen suficientes motivos para reducir el contenido de sal de los alimentos y promover una disminución de su ingesta, ya que ello no solo disminuirá el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, sino que podría ser útil para prevenir la obesidad infantil.

¿Cómo vamos de sal?

Nueve de cada diez españoles toma el doble del máximo de sal que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), tal y como mostró en marzo de 2011 la revista British Journal of Nutrition. No es un dato "soso": la OMS indica que "podrían evitarse hasta 2,5 millones de muertes al año si el consumo de sal se redujera a los niveles recomendados". Para el Ministerio de Sanidad, nada menos que el 45% de infartos y el 50% de ictus están asociados al consumo excesivo de sal.

Así pues, la primera reflexión con respecto a la sal es la necesidad urgente de que la población disminuya su consumo. En España, los principales alimentos que aportan sal a nuestros menús son los embutidos, el pan (por eso es más aconsejable el pan sin sal, mejor si es integral), los quesos y los platos preparados. De hecho, el 72% de la sal que tomamos proviene de esos cuatro alimentos, y solo el 20% procede de la que añadimos de manera voluntaria, según reflejaron en 2009 las Jornadas de debate sobre el Plan Nacional para la Reducción del Consumo de sal en España. Dichas jornadas precedieron al 'Plan cuídate +, menos sal es más salud', de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). En el Reino Unido, una iniciativa similar se ha traducido en una menor utilización de la sal en las comidas, según ha detallado el número de agosto de la revista British Journal of Nutrition.

En nuestros niños, además de los citados alimentos, otros productos contribuyen a su ingesta de sal. Entre ellos figuran las pizzas, las hamburguesas, los aperitivos salados (patatas chips, fritos, ganchitos, etc), las galletas, los cereales de desayuno o la bollería industrial. Muchos de ellos saturan la publicidad en horario infantil, o los encontramos en las máquinas expendedoras que están "a su alcance". Los nuevos datos apuntan que, además de los riesgos conocidos asociados al consumo elevado de sal, se debe valorar el riesgo de que consuman más cantidad de bebidas azucaradas a causa de la sal presente en dichos alimentos, tal y como se ha descrito.

El insomnio puede antojarlo de comer comida chatarra

Una noche sin dormir hace a las personas más propensas a buscar comida chatarra que saludable, dice un nuevo estudio de la Universidad de California en Berkeley.

Utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), los investigadores escanearon los cerebros de 23 adultos jóvenes sanos, la primera vez después de dormir una noche normal y la segunda, después de una noche de insomnio.

El equipo de científicos vio, en las personas que no habían dormido bien, afectada la actividad en el lóbulo frontal del cerebro, que es la que regula la toma de decisiones, y detectó también un aumento de la actividad en los centros cerebrales más profundos que responden a las recompensas.

Además, los participantes se mostraron partidarios de aperitivos poco saludables y comida chatarra cuando estaban privados de sueño.

"Lo que hemos descubierto es que las regiones cerebrales de alto nivel necesarias en los razonamientos complejos y en la toma de decisiones se embotan por la falta de sueño, mientras que las estructuras cerebrales primarias que controlan la motivación y el deseo se amplifican", dijo Matthew Walker, autor principal del estudio, en el sitio de la universidad.

En su opinión, esta situación puede ayudar a explicar por qué las personas que duermen menos tienden a tener sobrepeso u obesidad.

Estudios previos han relacionado la falta de sueño a un mayor apetito, sobre todo por los alimentos dulces y salados, pero los últimos hallazgos proporcionan un mecanismo cerebral específico que explica por qué la elección de alimentos empeora después de una noche de insomnio, dijo Walker, autor del artículo publicado en la revista Nature Communications.

¿Qué escogen los noctámbulos? 

Otro estudio, hecho por Andrea Goldstein, mostró a participantes 80 imágenes de comidas que iban desde saludables y bajas en calorías hasta altas en calorías y no saludables. Al mismo tiempo, midieron su actividad cerebral.

Los investigadores vieron que las comidas de alto contenido calórico, como hamburguesas, pizzas y donas, fueron las opciones más populares después de una noche de insomnio.

"Estos resultados arrojan luz sobre cómo el cerebro se deteriora por la falta de sueño, lo que lleva a la selección de alimentos menos saludables y, en definitiva, a tasas más altas de obesidad", dijo Stephanie Greer, coautora del artículo.

Tomado de: www.nacion.com

Amamantar podría proteger a algunas mujeres del cáncer de mama

Amamantar durante más de seis meses parece proteger a las mujeres que no fuman contra el cáncer de mama durante unos periodos más largos, sugiere un estudio reciente.

Fumar canceló los beneficios de amamantar, pero hubo una década de diferencia en el diagnóstico entre las pacientes de cáncer de mama no fumadoras, dependiendo de cuánto tiempo habían amamantado, reportaron los investigadores.

Las no fumadoras que no amamantaron o que lo hicieron durante menos de tres meses fueron diagnosticadas a una edad promedio de 58 años, mientras que las mujeres que no fumaban y que amamantaron durante más de seis meses fueron diagnosticadas a una edad promedio de 68 años. Las que amamantaron durante más de seis meses pero también fumaban fueron diagnosticadas a una edad promedio de 47 años.

"Las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama que no fumaban y que amamantaron durante más de seis meses fueron diagnosticadas mucho más tarde, diez años más tarde, en promedio", apuntó el autor del estudio, Emilio González Jiménez, investigador de la Universidad de Granada, en España.

Aunque muchas investigaciones han vinculado el embarazo y un menor riesgo de cáncer de mama, los estudios sobre los efectos protectores de la lactancia materna han producido resultados contradictorios, apuntó González Jiménez.

Su equipo observó los expedientes médicos de más de 500 mujeres, entre los 19 y los 91 años de edad, que habían sido diagnosticadas y tratadas por cáncer de mama entre 2004 y 2009 en un hospital de Granada.

Los investigadores hallaron una asociación entre amamantar y la edad del diagnóstico de cáncer, pero no probaron causalidad. Sin embargo, la asociación se sostuvo incluso cuando tomaron en cuenta los antecedentes familiares de cáncer de mama. Otras investigaciones han vinculado el tabaquismo y el cáncer de mama.

El nuevo estudio aparece en línea el 15 de agosto en la revista Journal of Clinical Nursing.

Sin embargo, el estudio es relativamente pequeño, apuntó Debbie Saslow, directora de cáncer de mama y ginecológico de la Sociedad Estadounidense del Cáncer (American Cancer Society). Por ejemplo, apenas 26 mujeres no fumadoras en el estudio amamantaron por más de seis meses.

Investigaciones anteriores, entre ellas una revisión de docenas de estudios, han producido unos hallazgos muy mezclados, añadió, y este último hallazgo no es definitivo.

"Todavía no se sabe con certeza", apuntó Saslow. "Muchos estudios han mostrado que amamantar resulta ligeramente protector [contra el cáncer de mama], pero ese efecto es pequeño y resulta más protector cuanto más tiempo se amamanta".

En una revisión, el riesgo general de cáncer de mama se redujo en alrededor del 4 por ciento por cada 12 meses de lactancia materna, ya fuera de un niño o de varios, apuntó.

La Sociedad Estadounidense del Cáncer prevé que en 2013 se diagnostiquen más de 234,000 casos de cáncer de mama. Se prevén unas 40,000 muertes este año.

Según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU., hasta el 77 por ciento de los bebés de EE. UU. son amamantados al nacer. Sin embargo, de los bebés nacidos en 2010, apenas el 49 por ciento seguían siendo amamantados a los seis meses, y solo el 27 por ciento a los doce meses.

"Hay varias explicaciones de por qué amamantar parece prevenir el cáncer de mama", señaló González Jiménez. "La más probable de éstas son los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo y la lactancia".

Esos cambios incluyen unos niveles reducidos de estrógeno, que impulsa a muchos cánceres de mama, y cambios físicos en las células de los senos.

"Recomiendo lactar durante más de seis meses", dijo González Jiménez. Otro consejo es no fumar.

La exposición al bisfenol A y los ftalatos, asociada a un mayor riesgo de obesidad y diabetes infantil

Dos estudios publicados en la revista 'Pediatrics' han evidenciado que los niños expuestos a dos compuestos químicos utilizados en el envasado de alimentos, el bisfenol A y los ftalatos, son más propensos a ser obesos o presentar resistencia a la insulina que dé lugar a diabetes.

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en sus siglas en inglés) alrededor de uno de cada seis niños y adolescentes de Estados Unidos tienen obesidad. "Aunque una dieta poco saludable y la falta de actividad física son los culpables de esta epidemia, hay compuestos químicos que pueden contribuir", ha reconocido el autor de uno de los estudios, el pediatra de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) Leonardo Trasande.

Para su investigación, analizaron los datos de una encuesta de salud y nutrición a nivel nacional realizada entre 2003 y 2008, que incluyó pruebas de orina y de sangre de 766 adolescentes de 12 a 19 años.

En ellos encontraron que los niveles urinarios de un tipo particular de ftalatos, conocidos como di-2-etilhexil (DEHP), que se utiliza para suavizar las botellas de plástico, están estrechamente ligados a las probabilidades de tener resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes.

Algo menos del 15 por ciento de los participantes del estudio que tenían los niveles bajos de este compuesto eran resistentes a la insulina, frente al 22 por ciento que tenían niveles más altos.

Los investigadores dijeron que sus hallazgos no prueban que comer alimentos envasados con ftalatos cause resistencia a la insulina. Pero, por ejemplo, sí es posible que los niños que ya siguen unos hábitos alimenticios menos saludables coman o beban más productos envasados, lo que explicaría estos niveles más elevados.

Además, Trasande ha apuntado que este compuesto puede influir en cómo el cuerpo segrega insulina en respuesta al azúcar.

Por otro lado, científicos de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (Estados Unidos) utilizaron datos de una encuesta de nutrición realizada en 2010 para revisar los niveles de bisfenol A en la orina de niños de 6 a 18 años de edad.

En total se contabilizaron datos de 3.370 niños y, aunque no se vió que la presencia de este compuesto se relacionaran también con la resistencia a la insulina, lo que sí se observó fue que quienes tenían los niños con niveles más elevados eran más propensos a ser obesos.

De todos los participantes, el 18 por ciento eran obesos, lo que concuerda con los datos de los CDC. Sin embargo, si se tenían sólo en cuenta los niños o adolescentes con niveles elevados, el porcentaje de obesidad se elevaba hasta el 25 por ciento, el doble al compararse con quienes tenían los niveles más bajos.

Los resultados están en consonancia con un estudio de 2012, que también vinculó este compuesto con una mayor probabilidad de sobrepeso u obesidad "pero sin demostrar una relación causa y efecto", como también sucede en esta investigación. "Hay una gran variedad de productos químicos utilizados en productos para niños, a los que se exponen todos los días con unas consecuencias para la salud todavía desconocidas", explicó uno de los autores, Joyce Lee.

Por ello, añade, es necesario avisar a los padres de que "traten de evitar los plásticos que contienen BPA cuando sea posible para minimizar su exposición", así como evitar meter en el microondas recipientes de plástico, ya que "puede provocar fugas de productos químicos"

Tomado de: www.larazon.es

17 de agosto de 2013

La dieta mediterránea podría reducir el riesgo genético de accidente cerebrovascular

Las dietas mediterráneas que cuentan con una gran cantidad de aceite de oliva y de frutos secos se relacionan con una tasa menor de accidente cerebrovascular (ACV) en personas mayores cuya conformación genética aumenta su riesgo de diabetes, según un estudio nuevo.

La investigación sugiere, pero no prueba de manera concluyente, que la dieta rebaja o incluso elimina el riesgo extra de ACV, quizá al reducir la tasa de diabetes. Aun así, "nuestro trabajo ha dado un paso firme en la dirección de la alimentación personalizada y la buena salud", afirmó el coautor del estudio, José Ordovás, director del laboratorio de nutrición y genómica en el Centro de Investigación sobre la Nutrición Humana en el Envejecimiento del USDA de la Universidad de Tufts.

Se cree que la llamada dieta mediterránea ayuda a los ciudadanos de Grecia, España y del sur de Italia a tener unas tasas bajas de enfermedades cardiacas y de cáncer. Aunque se ha prestado mucha atención a la dieta en los últimos años, no hay una definición firme de lo que es, ya que los alimentos varían según la región.

Sin embargo, generalmente se considera que la dieta mediterránea pone el énfasis en el aceite de oliva, los frutos secos, la verdura fresca y el pescado, además de en los granos integrales, las semillas y en formas más sanas de grasa. Se centran menos en los productos lácteos y la carne, y, a pesar de la conexión con Italia, en un menor consumo de pasta.

En el nuevo estudio, los investigadores asignaron aleatoriamente a más 7,000 personas de entre 55 y 80 años de edad en España a comer o bien una dieta baja en grasa, o bien una dieta mediterránea rica en frutos secos o una dieta mediterránea rica en aceite de oliva extra virgen. Los investigadores les dieron seguimiento a todos los participantes durante un promedio de cinco años hasta 2010.

Algunos de los participantes tenían un rasgo genético en común: una mutación de un gen que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 en hasta un 50 por ciento en comparación con otras personas con otra forma del gen. Ordovás afirmó que aproximadamente el 30 por ciento de las personas blancas tienen la forma con mayor riesgo de mutación.

Aquellas que tenían la mutación y a las que se asignó el grupo de la dieta baja en grasa tuvieron casi tres veces más probabilidades que las demás de sufrir un ACV, hallaron los investigadores. Pero las que tomaron la dieta mediterránea tenían aproximadamente el mismo nivel de riesgo que las que no tenían la mutación genética.

El porcentaje de las personas que estaban en los diferentes grupos y que sufrieron un ACV varió entre el 1.4 y el 4.3 por ciento, indicó Ordovás.

"Pasar a una dieta mediterránea no va a hacer daño a nadie, y ayudará a esas personas con factores de riesgo o con antecedentes familiares de la enfermedad", señaló Ordovás. "No obstante, si no es completamente posible cambiar de dieta, entonces incorporar elementos de la misma, como el aceite de oliva extra virgen, los frutos secos, las verduras y las frutas, le vendrá bien. O mejor aún sería intercambiar estos productos con los que sean menos sanos de la dieta".

El Dr. Robert Eckel, profesor de medicina y director de la Red de Centros de Investigación Clínica y Traslacional de la Universidad de Colorado, que no participó en el estudio, dijo que los hallazgos son útiles. Sin embargo, los investigadores todavía no saben de qué modo se relacionan las variaciones genéticas con el riesgo de diabetes y de ACV, comentó.

En general, según Eckel, las variaciones (las diferencias en las secuencias del ADN entre los genes) "son comunes y podrían no tener ningún efecto, un efecto adverso o un impacto favorable en la salud cardiaca, en el riesgo de sufrir complicaciones por la diabetes o en ambos".

El estudio fue publicado en línea el 13 de agosto en la revista Diabetes Care.

Los niños que comen en el colegio y ven mucha TV son más propensos a la obesidad

Los niños que comen en el colegio y ven dos o más horas de televisión son más propensos a sufrir obesidad, según ha mostrado un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan Cardiovascular Center Frankel, cuya investigación va a ser publica en septiembre por 'Pediatrics'.

Para llevar a cabo el estudio, los expertos analizaron a 1.714 estudiantes de sexto curso inscritos en el 'Proyecto Escuelas Saludables'. De esta forma, comprobaron que las niñas que consumían dos vasos de leche diarios tenían menos probabilidades de ser obesos, al igual que los niños que jugaban en un equipo deportivo.

"Es necesario seguir trabajando para ayudar a entender el impacto beneficioso de mejorar los almuerzos escolares y la disminución de tiempo de pantalla", ha comentado la cardióloga y autora principal del estudio, Elizabeth Jackson.

Y es que, los menores que padecen obesidad suelen tener el HDL-colesterol bajo, los triglicéridos más altos, una mayor presión arterial y una frecuencia cardiaca de recuperación más elevada que los niños que tienen un peso normal.

Asimismo, otros estudios han vinculado la comida escolar con la obesidad aunque, tal y como ha comentado Jackson, el inconveniente de estas investigaciones es que depende de la situación socioeconómica de los participantes.

"Aunque no hemos podido examinar el contenido nutricional de los almuerzos escolares específicos, la investigación anterior sugiere que los almuerzos escolares son pobres en nutrientes y ricos en calorías", ha señalado Jackson.

Por último, en el estudio, el 61 por ciento de los niños obesos y el 63 por ciento de las niñas obesas reconoció ver la televisión durante dos o más horas al día, un hábito que provoca una disminución de la práctica de ejercicio físico y, por ende, un aumento de peso.

Tomado de: www.larazon.es

¿Existe una dieta para curar el cáncer?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Una dieta saludable puede ayudar a prevenir el cáncer, pero en ningún caso puede curarlo

Una alimentación saludable puede prevenir muchas enfermedades crónicas, incluido el cáncer, pero, en el caso de este último, no es capaz de curarlo. Esto es clave: prevenir y curar no es lo mismo. Para entenderlo, basta una analogía: aunque podemos prevenir el mal olor corporal con un desodorante, para "tratarlo" recurrimos a una ducha con jabón. Y en el caso de la salud es igual: así como la caries dental se puede prevenir con una correcta selección de alimentos, aunque solo se cura en el sillón del dentista, el cáncer se puede prevenir con una dieta sana, pero la manera de curarlo es con la ayuda de un oncólogo. ¿Por qué es importante resaltar esta diferencia? Porque hoy todavía hay falsos gurús, que diseminan la errónea creencia de que una dieta puede curar el cáncer, y personas de buena fe que, en su afán por curarse, les creen. El siguiente artículo explica por qué la dieta no hace milagros y cuáles son los seis principales riesgos de creer en ellos para hacer frente a una enfermedad de gran envergadura como el cáncer.

Curar el cáncer: la dieta no hace magia ni milagros

Una buena dieta puede aportar innumerables beneficios para la salud, pero no es una "piedra filosofal": no convierte metales en oro ni permite sanar cualquier enfermedad. No obstante, en la actualidad abundan los falsos gurús, las publicaciones, las páginas web o los folletos que sostienen lo contrario, sin fundamento científico alguno, con el peligro que ello conlleva.

Las personas con cáncer harán lo que sea para combatir la enfermedad, algo del todo lógico. Y hay quien se aprovechará de la vulnerabilidad de estos pacientes, para hacerles creer que la alimentación es importante para la salud hasta el punto de ser capaz de revertir su dolencia, tal y como explica el periodista Luis Alfonso Gámez.

En este sentido, un estudio desvela que las "terapias dietéticas" figuran entre los tratamientos alternativos más utilizados por los enfermos de cáncer. También está entre los más recomendados por la llamada "medicina alternativa". En otra investigación, el 90% de las tiendas de alimentación saludable aconsejó terapias alternativas para el cáncer de mama; el 50% propuso vitaminas antioxidantes y selenio; y el 25% sugirió una combinación de hierbas chinas.

Sea como fuere, de entre los tratamientos para curar el cáncer que recomienda cualquier entidad médica reputada, no se incluye en absoluto la alimentación. Desde Estados Unidos, el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM), una de las máximas autoridades científicas en el campo de los enfoques alternativos de las enfermedades, indica que ninguna de las terapias alternativas es útil para curar el cáncer o lograr su remisión. Eso incluye, según el NCCAM, a los "productos naturales", las "plantas medicinales", los suplementos dietéticos, y también a la acupuntura, el masaje o el yoga.

Pero no hace falta ir a América: en España, la prestigiosa Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) considera que la eficacia de los tratamientos alternativos no está demostrada e insiste en que "el hecho de que en muchas ocasiones se emplee el término 'natural' para describir productos o terapias complementarias y alternativas no significa que sean inocuas, es decir, que no hagan daño", una postura que comparte con el National Cancer Institute de Estados Unidos.

La AECC cita como ejemplo los productos de herboristería o suplementos dietéticos, que pueden interactuar con los medicamentos que tratan el cáncer, además de generar efectos negativos para la salud. De hecho, analiza algunos productos, como la adelfa (laurel de flor), una serie de cepas bacterianas, el cartílago de tiburón, el noni, la miel, el té con canela, el propóleo, la caléndula e incluso el veneno del escorpión azul del Caribe. Su conclusión con respecto a dichas sustancias es siempre la misma: no son útiles ni recomendables. El Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (AICR), uno de los más acreditados del mundo, llega a desaconsejar de forma explícita cualquier suplemento dietético para proteger del cáncer.

En cualquier caso, además de productos o sustancias como equinácea, lino, jenjibre o cardo mariano (ineficaces para curar esta enfermedad), hoy es fácil dar con libros, páginas webs o "terapeutas alternativos" que aseguran que una dieta determinada puede frenar o incluso revertir un tumor ya instaurado. Ninguna evidencia científica creíble sustenta dicha hipótesis, haga referencia a una dieta macrobiótica, a una dieta vegetariana o a una dieta "ecológica", tal y como justifica el AICR en su página web. No extraña, por tanto, que la AECC se posicione "en contra" de la prescripción de cualquier práctica (como es el caso de una "dieta") que se publicite como tratamiento para el cáncer sin contar con evidencia científica que lo sustente y la aprobación de los órganos competentes del Ministerio de Sanidad. Y si lo hace, es porque dicha práctica no está exenta de riesgos.

Seis riesgos de creer que la alimentación cura el cáncer

Dar falsas y entusiastas esperanzas de curación a quien está sufriendo una gran carga emocional, como es el caso de un paciente con cáncer, es, además de antiético, contraproducente. Algunos de los posibles riesgos que sostienen la idea de que tratamiento del cáncer debe quedar en manos del oncólogo son los siguientes:
  1. Rechazar o postergar un tratamiento eficaz para el cáncer. Se produce, en muchas ocasiones, debido al miedo a los efectos secundarios que genera el tratamiento de esta enfermedad. No tiene sentido demorar una terapia que puede suponer la diferencia entre vivir o morir para aferrarse a una dieta que de ninguna manera curará el cáncer. La AECC se declara en contra "de los practicantes de medicina alternativa no probada científicamente que induzcan a los enfermos de cáncer a abandonar el tratamiento oncológico convencional sí probado por la ciencia".
  2. Generar una falsa sensación de seguridad. Cuando alguien cree que ciertos alimentos o complementos alimenticios son capaces de curar un cáncer, es posible que ello genere una cierta indulgencia con respecto a sus hábitos de salud. En una investigación se observó que tomar suplementos dietéticos se asocia a un incremento en el tabaquismo, debido a la errónea creencia de que tales suplementos protegen del cáncer.
  3. Fomentar un descrédito de la medicina tradicional. Muchos terapeutas alternativos aseguran que sus propuestas son más eficaces para curar el cáncer que las aconsejadas por los oncólogos. Nada más lejos de la realidad.
  4. Generar efectos adversos. Los consejos irresponsables en lo tocante a la salud (vengan en libros, páginas web, periódicos o en boca de un charlatán) no son un simple entretenimiento: pueden dañar a la salud. Por un lado, un análisis de los libros que promueven tratamientos alternativos para las enfermedades concluyó que pueden poner en riesgo la salud del lector. Por otro lado, los suplementos a base de plantas, muy utilizados como complemento de la "dieta curativa", pueden causar efectos adversos hepáticos, cardiovasculares o relacionados con el cáncer a causa de sus ingredientes o de un contaminante. Los productos dietéticos pueden incluso estar adulterados con sustancias peligrosas, según la Facultad de Medicina de Harvard.
  5. Interacciones indeseadas. La medicación anticancerosa puede interaccionar con los suplementos dietéticos, los complementos alimenticios o las "plantas medicinales" que suele incluir la "dieta" y ello puede tener consecuencias nefastas, según detallaron dos revisiones sistemáticas de la literatura publicadas en 2009 y 2012.
  6. Promover dietas desequilibradas. Si bien una buena dieta no cura el cáncer, una mala alimentación sí puede empeorar el pronóstico. Muchos de los cambios dietéticos se basan en "dietas milagro" que proponen cambios radicales de la alimentación, asociados a numerosos efectos adversos. Lo sensato es dejar que verdaderos profesionales de la dietética (dietistas-nutricionistas, mejor si tienen experiencia en tratar pacientes con cáncer) planifiquen la alimentación de un enfermo de cáncer, con unas características muy concretas, que deben adaptarse al estadio de la enfermedad.

Los bebés que comen más frutas y verduras y pocos alimentos envasados tienen menos alergias alimentarias

Los bebés que comen más frutas y verduras y pocos alimentos envasados son menos propensos a desarrollar alergias alimentarias, según ha mostrado un equipo de investigadores liderados por el experto de la Universidad de Southampton en el Reino Unido, Kate Grimshaw.

Para llevar a cabo el estudio, Grimshaw y sus compañeros recopilaron los alimentos diarios de los padres de 1.140 niños ya que, según los expertos, cuya investigación ha sido publicada en 'The Journal of Allergy and Clinical Immunology', generalmente los padres mantienen un registro de la dieta que llevan a cabo sus hijos durante el primer año de vida.

 Así, durante ese tiempo, 41 niños fueron diagnosticados con una alergia a los alimentos y comparados con 82 niños que no padecían ningún tipo de alergia alimentaria. De esta forma, los expertos comprobaron que los niños que toleraban todos alimentos eran los que tenían una dieta rica en frutas, verduras, pollo y pescado y, por el contrario, a penas consumían comidas precocinadas, patatas fritas o salsas.

 "El análisis mostró que los niños que comían más frutas y verduras y menos alimentos infantiles producidos comercialmente y también menos alimentos para adultos eran los que tenían menos probabilidades de desarrollar una alergia", ha comentado Grimshaw.

 No obstante, el estudio no ha podido determinar los motivos por los que los alimentos más frescos protegen contra las alergias. "Sabemos que hay nutrientes en la dieta que educan al sistema inmunológico, por lo que se podría argumentar que si no están allí en las cantidades adecuadas cuando el sistema inmunológico del niño se está desarrollando pueden producir estas alergias", ha recalcado el experto.

 Por su parte, el profesor en el Instituto Karolinska en Estocolmo, que no participó en el estudio, Magnus Wickman, ha comentado que no existe evidencia de que hay alimentos que provocan alergias, por lo que ha rechazado la idea de recomendar a los padres que sólo ofrezcan a sus hijos frutas y verduras, aunque ha recordado que son alimentos saludables y beneficiosos para los más pequeños.

Tomado de: www.europapress.es

Animar a la pareja a que haga una dieta podría resultar contraproducente

Instar a la pareja a que haga una dieta podría parecer la manera adecuada de ofrecer respaldo, pero un estudio reciente halla que puede desencadenar hábitos malsanos como los ayunos y tomar pastillas de dieta, medidas que pueden llevarles a trastornos alimentarios graves.

Tanto las mujeres como los hombres tendían a reaccionar negativamente a las exhortaciones bien intencionadas de sus parejas, señaló la investigadora, Marla Eisenberg, profesora asociada de salud y medicina adolescentes de la Universidad de Minnesota.

"Las parejas sentimentales proveen una retroalimentación importante sobre el peso del otro", aclaró Eisenberg. "Sin embargo, exhortar a su ser querido a que haga una dieta podría hacer más mal que bien".

En 2008 y 2009, encuestó a casi 1,300 adultos jóvenes en Minnesota de 20 a 31 años de edad y que estaban en una relación de pareja.

Más del 40 por ciento de los encuestados habían realizado conductas extremas de dieta en el año anterior, halló. Los atracones de comida casi se duplicaron entre las mujeres cuyas parejas las animaban "mucho" a hacer dieta, en comparación con "nada en absoluto". Mientras que alrededor del 14 por ciento de las mujeres a quienes no se animó a hacer una dieta tuvieron atracones de comida, lo mismo sucedió en más del 25 por ciento de aquellas a quienes se animó "mucho" a hacer una dieta.

El 4 por ciento de los hombres a quienes su pareja no animó a hacer una dieta tuvieron atracones de comida, frente al 14 por ciento de aquellos que recibían ruegos constantes para que hicieran dieta, hallaron los investigadores.

El estudio aparece en la edición de julio y agosto de la revista American Journal of Health Promotion.

Alrededor de la mitad de los hombres y de las mujeres dijeron que sus parejas los animaban a hacer dieta con poca, cierta o mucha frecuencia. Más del 56 por ciento dijeron que sus parejas hacían dieta para perder peso.

Alrededor de la mitad de los hombres y de las mujeres tenían un peso normal o poco peso, el 27 por ciento tenían sobrepeso y el 22 por ciento eran obesos, según el informe.

Eisenberg no le preguntó a los hombres ni a las mujeres por qué recurrían a conductas malsanas si les instaba a hacer dieta, pero tiene una idea. "Podríamos especular que al sugerirle a la pareja que deben perder peso o hacer dieta se implica que el otro tiene sobrepeso, no es atractivo ni sexy, etc., lo que puede ser un mensaje muy doloroso", planteó.

"Los comentarios negativos, aunque sean bien intencionados, podrían contribuir a una peor imagen corporal y a unas conductas alimentarias malsanas", explicó Eisenberg.

Los hallazgos se sostuvieron en ambos sexos, dijo, pero fueron ligeramente más pronunciados y constantes en las mujeres. Que los hombres también se vieran afectados no sorprendió a Eisenberg. "Claro, los hombres también tienen problemas con la imagen corporal", añadió.

Edward Abramson, psicólogo clínico en Chico, California, quien ha escrito sobre la alimentación emocional, no se mostró sorprendido de que exhortar a las personas a que hagan dieta no lleve a conductas saludables. "Casi el 100 por ciento de las personas con sobrepeso lo sabe", afirmó. "Saben que el tocino y las rosquillas tienen más calorías que el apio".

Cuando dirige grupos de control de peso, Abramson halla que aquellos a quienes instan constantemente a hacer dieta y perder peso a veces hacen todo lo posible por comer en exceso, un tipo de rebelión contra la pareja, cree.

Abramson comentó que "no soy un fan de las dietas". En vez de ello, anima a las parejas a trabajar juntas con los problemas de peso. Por ejemplo, si salen a comer, podrían compartir un plato principal. Si están cocinando juntos en casa, podrían enfocarse en que sea saludable.

Eisenberg, autora del estudio, sugirió que "si alguien realmente está preocupado por el peso de su pareja, la recomendación es que lo discuta, enfatizando la salud en lugar de la apariencia, y enfocándose en la adopción de un estilo de vida más saludable a largo plazo en lugar de hacer dieta, que generalmente se caracteriza por unas restricciones que son difíciles de mantener y que no son efectivas para perder peso a largo plazo".

La pareja debe tener cuidado sobre cómo expresarse al animar a perder peso, dijo. "Escuchar una invitación para dar un paseo después de la cena porque a la pareja le encantaría estar acompañado probablemente sea mejor recibido que un consejo de no comer helado como postre".

El sobrepeso en el embarazo, un riesgo a largo plazo para los niños

Un estudio de las clínicas de reproducción asistida IVI ha confirmado que el sobrepeso durante el embarazo está relacionado con un mayor riesgo para sus hijos de desarrollar obesidad, diabetes e incluso cáncer cuando sean adultos, según los resultados publicados en el último número de la revista 'Gynecological Endocrinology'.

Se estima que entre el 20 y 40 por ciento de las mujeres embarazadas son obesas o alcanzan un exceso de peso durante los meses de gestación, lo que aumenta el riesgo de complicaciones maternas y de complicaciones fetales que podrían "estar infradiagnosticadas por la peor visualización de los órganos en las ecografías", ha explicado Daniela Galliano, primera autora del trabajo.

Pero en el estudio han dado un paso más allá al demostrar que el sobrepeso no solo tiene consecuencias en las madres y los recién nacidos, sino también en el futuro desarrollo de obesidad y enfermedades relacionadas en la descendencia.

"Este concepto se denomina también memoria metabólica y provoca que la obesidad se convierta en un problema perpetuamente autogenerado", reconoce la ginecóloga.

En concreto, este trabajo recoge que los hijos de madres con sobrepeso tienen un 40 por ciento más de probabilidades de padecer sobrepeso y obesidad en la edad adulta, mientras que si se trata de madres con diabetes gestacional el riesgo es un 26 por ciento mayor, "lo que sugiere que algunos mecanismos que subyacen a la obesidad se establecen antes del parto", afirma Galliano.

Pero los hijos de madres obesas tienen más riesgo de desarrollar en el futuro no solo obesidad, sino también diabetes tipo 2, osteoporosis, problemas neurológicos como autismo y esquizofrenia, enfermedad cardiovascular, envejecimiento prematuro e incluso cáncer.

"La compresión de los patrones procedentes de las diferentes generaciones de la familia, tanto por parte del padre como de la madre, puede ser de importancia para abordar correctamente las estrategias preventivas y reducir la obesidad", sostiene.

Para los expertos es fundamental que los profesionales de la salud realicen un asesoramiento prenatal sobre el control de peso en las mujeres que desean concebir para prevenir y tratar esta enfermedad.

En este sentido, Galliano recuerda que el manejo de la obesidad presenta un coste más elevado en el embarazo, y el gasto de los cuidados hospitalarios antenatales es cinco veces superior al de las mujeres con índice de masa corporal normal.

Tomado de: www.larazon.es

10 de agosto de 2013

¿Por qué es más fácil proponerse "perder entre 2 y 4 kilos" en lugar de proponerse "perder 3 kilos"?

Proponerse perder entre 2 y 4 kilos podría ser más efectivo que establecer como propósito perder 3 kilos. ¿Por qué? “Las personas son más propensos a alcanzar metas que son ambiciosas pero flexibles”, explica un estudio publicado en la revista Journal of Consumer Research.

Los investigadores, de la Universidad del Estado de Florida y de la Universidad de Washington en St. Louis, aseguran que, cuando la persona logra cumplir la meta, que debe ser desafiante pero accesible, la satisfacción producida la ayuda a reengancharse.

“Los consumidores experimentan una mayor sensación de logro cuando alcanzan un objetivo que es a la vez alcanzable y desafiante, y esto les hace querer seguir aplicando o reanudando su objetivo en el tiempo”, explican en el sitio de prensa de la Universidad de Chicago.

Así lo vieron en un programa de pérdida de peso en el que el grupo de participantes que habían establecido un rango de peso por bajar tuvo una mayor tasa de reinscripción que los grupos que habían establecido la meta más alta del rango, la meta más baja del rango y un número fijo intermedio. Esto a pesar de que todos los grupos perdieron, en promedio, la misma cantidad de peso.

Tomado de: www.nacion.com

Vinculan las bebidas azucaradas con el exceso de peso entre los niños de edad preescolar

Un estudio halló que los que más las bebían tenían más probabilidades de ser obesos a los cinco años

Los niños en edad preescolar que beben bebidas azucaradas con regularidad tienden a aumentar más de peso que otros niños, sugiere un gran estudio de niños de EE. UU.

Los investigadores hallaron que entre los niños de dos a cinco años a quienes dieron seguimiento, los que bebían con regularidad bebidas endulzadas con azúcar a los cinco años de edad tenían un 43 por ciento más de probabilidades de obesidad que sus pares que raras veces consumían esas bebidas.

Además, los niños de dos años que consumían al menos una bebida azucarada al día aumentaron más de peso en los próximos años que sus pares.

Los resultados, que aparecen en línea el 5 de agosto y en la edición impresa de septiembre de la revista Pediatrics, aumentan la evidencia que vincula las bebidas azucaradas con el exceso de peso entre los niños mayores. Y aunque el estudio no puede probar que las bebidas provoquen el aumento de peso, los expertos dijeron que los padres deben elegir agua y leche para calmar la sed de los niños en edad preescolar.

"No podemos asegurar que eliminar las bebidas azucaradas prevendría el aumento de peso", apuntó el investigador líder, el Dr. Mark DeBoer, endocrinólogo pediátrico de la Universidad de Virginia, en Charlottesville.

"[Pero] hay fuentes saludables de calorías, y hay otras menos saludables", planteó. "Las bebidas azucaradas no reportan otros beneficios nutricionales".

El agua, al contrario, es una forma sin calorías para hidratar a los niños. DeBoer comentó que "la leche tiene vitamina D, proteína y calcio". Además, añadió, la proteína y la grasa de la leche hace que los niños pequeños se sientan llenos, de forma que quizás coman menos que cuando sus dietas son ricas en bebidas azucaradas, que son menos satisfactorias.

Varios factores influyen sobre la obesidad infantil, entre ellos los genes, la dieta general y la actividad física, apuntó la Dra. Anisha Patel, profesora asistente de pediatría de la Universidad de California, en San Francisco.

"[Pero] las bebidas azucaradas sobresalen como uno de los principales contribuyentes a la obesidad", planteó.

Son sabrosas, baratas y se anuncian mucho, apuntó Patel, coautora de un editorial sobre el estudio, junto con Lorrene Ritchie, dietista registrada de la Universidad de California, en Berkeley.

Patel dijo que, según investigaciones del gobierno federal, los niños de EE. UU. eliminarían 235 calorías al día de la dieta si cambiaran las bebidas azucaradas o el jugo 100 por ciento de fruta por agua.

"Es más o menos el equivalente de caminar una hora", dijo Patel.

Los hallazgos actuales se basan en 9,600 niños que participaron en un estudio patrocinado por el gobierno. El equipo de DeBoer observó la relación entre la ingesta de bebidas azucaradas de los niños, que reportaron sus madres, y los cambios en su peso.

En general, alrededor del 15 por ciento de los niños tenían sobrepeso a todas las edades, y un número similar eran obesos. A los cinco años, los niños que consumían al menos una bebida azucarada por día tenían un 43 por ciento más de probabilidades de ser obesos que los que las consumían raramente.

Esto fue tras tomar ciertos factores en cuenta, como los ingresos familiares y el uso de la televisión.

Aun así, apuntó DeBoer, su equipo no pudo dar una explicación de todo lo que ejercía alguna influencia sobre el peso de los niños. El estudio carecía de información sobre la dieta general de los niños, una información faltante "vital", afirmó.

"Lo único que podemos decir es que hay una asociación entre [las bebidas azucaradas] y el peso de los niños", señaló DeBoer.

Pero aún así, hay una "base firme de evidencia" que vincula las bebidas azucaradas con la obesidad en los niños y en los adultos, apuntó Patel. Y la mayoría de los distritos escolares de EE. UU. cuentan ahora con políticas que restringen las bebidas endulzadas, apuntó en el editorial.

Patel aseguró que estos hallazgos más recientes sugieren que se deben tomar las mismas medidas en las guarderías. Algunos estados, como California, han aprobado leyes con esa función, pero la mayoría no lo han hecho.

DeBoer y Patel aconsejaron a los padres recurrir a unas bebidas más saludables, y a no olvidarse de la dieta general del niño. DeBoer apuntó que también hay que buscar el azúcar añadido en la comida.

Patel también sugirió elegir fruta entera en lugar de jugo de fruta, dado que la fruta es una buena fuente de fibra.

Cuidado con cómo habla del peso con sus hijos

Conversaciones sobre los kilos pueden favorecer comportamientos de riesgo. En cambio, charlar de hábitos saludables previene riesgos en adolescentes.

En esta época en la que tanto la obesidad como los trastornos de la alimentación afectan a un considerable porcentaje de jóvenes, muchos padres dudan de cómo tratar los temas de alimentación con sus hijos. ¿Puede resultar contraproducente mostrarse excesivamente preocupado? ¿Hacer hincapié en la importancia de la dieta aumenta el riesgo de obsesiones?

Una investigación publicada esta semana en la revista 'JAMA Pediatrics' pretende arrojar un poco de luz en esta nebulosa. Según sus conclusiones, es clave que se hable de alimentación en familia, pero en lugar de centrar en los kilos, la conversación debe versar sobre la importancia mantener unos hábitos adecuados.

"Las conversaciones paternas que se centran en el peso o el tamaño se asocian con un mayor riesgo de que los adolescentes tengan trastornos alimentarios, mientras que las conversaciones que versan sobre una alimentación saludable resultan protectoras en este sentido", señalan en la revista médica los autores de este trabajo, investigadores de la Universidad de Minneapolis (EEUU).

Después de analizar las rutinas y los temas de conversación de una muestra que comprendía a 3.528 progenitories y 2348 adolescentes, estos científicos llegaron a la conclusión de que, dependiendo del abordaje del tema, las charlas podían resultar "tanto protectoras como dañinas"<.

"Nuestros datos sugieren que los padres deberían evitar centrarse en el peso o la necesidad de adelgazar y, en cambio, dirigir sus conversaciones hacia una alimentación saludable" sin hacer referencia a los kilos, señalan los autores, quienes subrayan que esto es especialmente importante en el caso de que los hijos tengan problemas de sobrepeso u obesidad.

Otro dato que los científicos enfatizan es la importancia que parece tener la voz del padre en estos temas. Según sus datos, los adolescentes con un progenitor que solía hacer comentarios sobre su peso tenían más riesgo de llevar a cabo comportamientos de riesgo. "En este sentido, podría ser importante educar a los padres para que eviten cualquier forma de conversación relacionada con el peso cuando hablen con sus hijos", añaden.

Tomado de: www.elmundo.es

Caminar, manejar bicicleta o viajar en transporte público lo protegen de diabetes y obesidad

Los niveles de presión alta fueron mayores entre quienes manejan su propio automóvil o viajan en taxi. Estudio se practicó a 20.000 personas en el Reino Unido.

Si es de los que maneja al trabajo podría estar perdiendo beneficios para su salud, pues un reciente estudio reveló que quienes caminan son 40% menos propensos a padecer de diabetes.

Los resultados se desprenden de un estudio realizado en el Reino Unido a unas 20.000 personas.

Las bondades para la salud también se extienden a quienes usan bicicleta o transporte público o prefieren caminar, pues mostraron menos riesgo de padecer sobrepeso.

Los fanáticos de las caminatas mostraron ser 17% menos propensos que las personas que manejan a tener presión arterial alta y los ciclistas tenían la mitad de probabilidades de tener diabetes en comparación con los conductores.

Mientras que el 19% de los adultos entrevistados que usaban su carro, taxi o moto para ir al trabajo eran más obesos que los que caminaban o llegaban a laborar en bicicleta.

La investigación se publicó en el American Journal of Preventive Medicine.

Anthony Laverty, de la Escuela de Salud Pública del Imperial College London aseguró que "la inversión en transporte público, caminar o andar en bicicleta pueden jugar un papel importante en el fomento de una vida sana, hay que animar a la gente a alejarse de su automóvil", explicó.

Tomado de: www.nacion.com

La lactancia materna podría reducir el riesgo de Alzheimer en las madres

La lactancia materna podría reducir el riesgo de las madres de padecer la enfermedad de Alzheimer, tal y como ha evidenciado una investigación realizada por un equipo de expertos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y publicada en la revista 'Journal of Alzheimer's Disease'.

De esta forma, los especialistas sugieren que las madres que amamantan a sus hijos tienen menos posibilidades de desarrollar esta patología, además de que el riesgo se reduce correlativamente al incremento de los periodos de lactancia.

Los expertos, que señalan que esta práctica también provoca otros efectos biológicos como la restauración de la tolerancia a la insulina, han llegado a esta conclusión tras haber analizado los datos de 81 mujeres británicas pacientes o no de la patología. No obstante, subrayan que esta situación se dio de manera "mucho menos pronunciada" en las mujeres que ya tenían una historia de demencia en su familia.

De cualquier manera, los investigadores señalan que este trabajo "abre nuevas líneas de investigación en la comprensión de lo que hace

a una persona ser susceptible a la enfermedad de Alzheimer". Además, sostiene que sirve de "incentivo" para que las mujeres den el pecho a sus hijos.

La miembro del Departamento de Antropología Biológica de este centro universitario británico y autora principal del estudio, la doctora Molly Fox, indica que esta enfermedad es "el trastorno cognitivo más común en el mundo al afectar a 35,6 millones de personas", cifra que se espera que aumente en el futuro.

Por este motivo, considera necesario el desarrollo de estrategias de bajo coste y a gran escala para proteger a las personas contra esta enfermedad "devastadora". Precisamente, en este marco es donde manifiesta que entraría la lactancia materna.

Entre las posibles explicaciones a la conclusión obtenida, Fox y sus colegas señalan a la privación durante la lactancia de la hormona progesterona, la cual se encuentra en niveles altos durante el embarazo. Esta es conocida por hacer perder la sensibilidad a los receptores de estrógenos del cerebro, lo cual "puede jugar un papel en la protección del cerebro contra la enfermedad de Alzheimer", argumenta.

Otra opción, es que la lactancia aumenta la tolerancia a la glucosa de una mujer mediante la restauración de la sensibilidad a la insulina después del embarazo. "Esto es significativo porque la enfermedad de Alzheimer se caracteriza por una resistencia a la insulina en el cerebro", concluyen.

Tomado de: www.larazon.es

3 de agosto de 2013

Los ácidos grasos Omega 3 podrían ayudar a la prevención y el tratamiento del cáncer


Los ácidos grasos Omega 3 podrían ayudar a la prevención y el tratamiento del cáncer, tal y como ha evidenciado una investigación realizada por un equipo de expertos de la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido).

 Este trabajo, que ha sido publicado en la edición 'on line' de la revista 'Carcinogenesis', expone que estos compuestos, los cuales se encuentran en pescados como el salmón y la trucha, podrían inhibir selectivamente el crecimiento de células tumorales e inducir su muerte en cánceres orales y de la piel.

 Así lo han constatado los especialistas en pruebas 'in vitro', en las que se observó este efecto en células malignas y premalignas gracias a los ácidos grasos Omega 3. Todo ello en dosis que no afectaron a las células normales.

 Antes de llegar a esta conclusión, los investigadores estaban estudiando un tipo de cáncer llamado carcinoma de células escamosas. Precisamente, en relación a estas últimas, indican que son "la parte principal de las capas más externas de la piel", por lo que este tumor es "uno de las principales de la piel".

 No obstante, advierten de que estas células también se producen en el revestimiento del tracto digestivo, en los pulmones y en otras áreas del cuerpo. Por este motivo, el carcinoma oral de células escamosas "es el sexto cáncer más común en todo el mundo", además de que es "difícil y muy costoso de tratar", afirman.

 De ahí el trabajo realizado en este área, que se ha centrado en hacer crecer cultivos de células en el laboratorio a partir de varias líneas de células diferentes a los que se han añadido ácidos grasos. Tras ello, han hallado que éstos realizan esta labor de inhibición.

 De esta forma lo confirma el miembro de este centro universitario británico y autor principal del estudio, el profesor Kenneth Parkinson, que considera "sorprendente" esta hallazgo. Por ello, se congratula de este nuevo mecanismo de acción de los ácidos grasos.

Tomado de: www.europapress.es

Fabricantes de bebidas energéticas se defienden ante el Senado de Estados Unidos

La multimillonaria industria de bebidas energizantes estadounidense unió sus fuerzas en Capitol Hill el miércoles anterior para luchar contra los reclamos de que sus productos con alto contenido de cafeína son perjudiciales para la salud de los más jóvenes.

Altos ejecutivos de Monster Beverage, Red Bull y Rockstar declararon ante el Comité de Comercio del Senado de Estados Unidos que no dirigen sus bebidas específicamente a los niños, a pesar de su agresivo uso de los medios sociales y el patrocinio de deportes de acción.

"Monster está, y siempre ha estado, comprometido con garantizar que todos los ingredientes de sus bebidas energéticas, incluida la cafeína, sean seguros y cumplen las normas para su uso previsto", afirmó Rodney Sacks, director ejecutivo de Monster Beverage. Las bebidas energéticas son un pequeño pero creciente segmento en la industria de bebidas no alcohólicas en Estados Unidos, y los expertos de salud ya expresaron preocupación que su contenido en cafeína suponga riesgos en jóvenes, como arritmias de corazón y una presión arterial más alta.

El mes pasado, la American Medical Association pidió una prohibición en el marketing de las bebidas energizantes para jóvenes y adolescentes, afirmó el senador Jay Rockefeller, presidente del comité de comercio, al inicio de la sesión. Rockefeller afirmó que en los primeros seis meses de este año, los centros de control tóxicos registraron 1.500 informes relacionados con bebidas energizantes "más de la mitad de los cuales estaban relacionados con niños menores de 18 años". 

Sentada en la sala de la audiencia estaba Wendy Crossland, que en octubre de 2012 demandó a Monster Beverage luego de que su hija Anais Fournier muriera en diciembre de 2011 tras consumir 24 latas de bebidas energéticas de Monster en 24 horas.La causa de la muerte, según los doctores de la adolescente en Maryland, fue toxicidad de cafeína. Sack, por su parte, argumentó que una lata de 160 miligramos de Monster Energy, su producto más vendido, tiene la mitad de cafeína que una taza similar de un café de Starbucks. "La seguridad de la cafeína y otros ingredientes de las bebidas energéticas Monster está bien establecida por un conjunto abrumador de literatura generalmente aceptada y publicada por reputadas terceras partes", mencionó.También estableció que la población demográfica primaria de Monster son jóvenes adultos masculinos y "no centra sus iniciativas de marca en jóvenes adolescentes", aunque patrocina algo calificado como Monster Army para apoyar y desarrollar a atletas adolescentes. 

La vicepresidente de Red Bull de América del Norte, Amy Taylor, cuyos productos fueron lanzados en Europa en 1987 y que ahora se venden en más de 165 países, afirma que los productos de la compañía son bebidas sofisticadas premium dirigidas honestamente a adultos. Ella utilizó la audiencia del miércoles para anunciar que limitaría la cafeína en sus bebidas y que no utilizaría a niños o adolescentes en sus anuncios animados Red Bull te da alas. Pero fue sorprendida fuera de guardia cuando el senador Ed Markey de Massachusetts destacó una publicación de Red Bull en la red social Instagram, que recomienda a los consumidores tomar una pastilla de dormir con un Red Bull y "dejar que la batalla comience"."No se debería haber publicado", afirmó.

La copropietaria de Rockstar Janet Weiner afirmó que se sentía "victimizada" por la atención negativa otorgada a las bebidas energizantes pero prometió –como hicieran Sacks y Taylor– revisar las páginas de las redes sociales y eliminar cualquier entrada que aliente el consumo poco saludable de bebidas energizantes.

Tomado de: www.nacion.com

Niños amamantados, más inteligentes

La lactancia materna está asociada con un mejor lenguaje receptivo a los 3 años de edad y la inteligencia verbal y no verbal a la edad de 7 años, según un estudio publicado por 'JAMA Pediatrics'. La evidencia apoya la relación entre la lactancia materna y los beneficios para la salud en la infancia, pero el grado en que la lactancia materna conduce a un mejor desarrollo cognitivo es menos seguro, de acuerdo con el fondo de estudio.

Mandy B. Belfort, del Hospital de Niños de Boston, en Estados Unidos, y sus colegas examinaron las relaciones de duración de la lactancia y la exclusividad con la cognición infantil en las edades de 3 y 7 años, así como la medida en que el consumo de pescado durante la lactancia materna se asocia con la alimentación infantil y la cognición más tarde. Los científicos usaron pruebas de evaluación para medir la cognición. "Una mayor duración de la lactancia materna se asoció con una mayor puntuación a la edad de 3 años en el 'Peabody Picture Vocabulary Test' y con mayor inteligencia en la Prueba de Inteligencia Breve Kaufman a la edad de 7 años, "de acuerdo con los resultados del estudio. Sin embargo, la investigación también detectó que la duración de la lactancia materna no se relacionó con la evaluación de amplio rango de la memoria y las puntuaciones de aprendizaje.

En cuanto a la ingesta de pescado (menos de dos porciones por semana frente a dos porciones o más), la relación entre la duración de la lactancia materna y la evaluación de amplio rango de las habilidades motoras visuales a los 3 años de edad parece ser más fuerte en los hijos de mujeres con mayor consumo de pescado frente a las que lo ingieren menos habitualmente, aunque este resultado no fue estadísticamente significativo, indican los resultados del análisis. "En resumen, nuestros resultados apoyan una relación causal de la lactancia materna en la infancia con el lenguaje receptivo a los 3 años y con el cociente de inteligencia verbal y no verbal en la edad escolar. Estos hallazgos respaldan las recomendaciones nacionales e internacionales para promover la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y la continuación de la lactancia materna por lo menos hasta 1 año de edad", concluyen los autores.

En un editorial, Dimitri A. Christakis, del Instituto de Investigación del Hospital de Niños de Seattle (Estados Unidos), escribe: "Los autores informaron un beneficio de cociente intelectual a la edad de 7 años a partir de la lactancia de 0,35 puntos por mes en la escala verbal y 0,29 puntos por cada mes en el no verbal. Así, se espera que la lactancia materna de un bebé durante el primer año de vida aumente su cociente intelectual cerca de cuatro puntos o un tercio de una desviación estándar". Según este experto, el problema actual no es tanto que la mayoría de las mujeres no inicien la lactancia materna, sino que no la mantienen.

Tomado de: www.larazon.es

La comida sana puede ayudar al autocontrol cuando se hace dieta


La vista, el olfato y el consumo de alimentos saludables puede ayudar a las personas que hacen dieta a reducir su ingesta de alimentos, según concluye una investigación que se presentará en la Reunión Anual de la Sociedad para el Estudio de la Conducta Digestiva (SSIB, en sus siglas en inglés), que se celebra en Nueva Orleans (Estados Unidos).

 Muchas personas que hacen dieta tienen dificultades para adherirse a los planes cuando se enfrentan a la tentación de comer alimentos muy calóricos. Sin embargo, los alimentos saludables que están asociados con las dietas, como ensaladas y frutas, pueden recordar a personas que quieren bajar de peso sobre sus metas a largo plazo y mejorar el autocontrol.

 Investigadores de la Universidad de Leeds (Reino Unido) pidieron a las mujeres que olieran naranjas frescas o chocolate y escribieran sobre los recuerdos provocados por el olor de los alimentos. Los investigadores encontraron que las mujeres que estaban a dieta para bajar de peso comieron un 60 por ciento menos de chocolate después de oler las naranjas frescas en comparación con el aroma del chocolate, mientras las que no hacían dieta ingirieron cantidades similares independientemente de los alimentos a los que estuvieron expuestos antes de picar.

 En un segundo estudio, las imágenes de los alimentos o productos no alimentarios (por ejemplo, material de oficina) aparecieron brevemente en la pantalla mientras las participantes completaron una tarea distractora. Cuando se les proporcionó la oportunidad de comer una variedad de alimentos dulces y salados, a quienes se les mostraron imágenes de alimentos saludables comieron menos que las que fueron expuestas a artículos no alimentarios.

 Además de la vista y el olor de la comida sana, en realidad comer alimentos saludables puede ayudar a personas que hacen dieta a reducir el número de calorías que consumen y la comida sana sirve para recordar la meta de la dieta y promueve la sensación de saciedad durante más tiempo.

En un tercer estudio, los científicos dieron a los participantes una ensalada, pan de ajo o agua y luego ofrecieron pizza como plato principal. Encontraron que a pesar de la ensalada y el pan de ajo tenían la misma cantidad de calorías, las mujeres a dieta comieron menos durante si consumían el aperitivo de ensalada en comparación con el pan de ajo o el agua, mientras que las que no estaban a dieta comían cantidades similares con la ensalada como aperitivo que con el pan de ajo o el agua.

Tomado de: www.europapress.es