26 de octubre de 2013

Detectan una potencial interacción entre los genes y la dieta para el cáncer colorrectal

Una investigación ha detectado una potencial interacción entre los genes y la dieta para el cáncer colorrectal, tal y como informaron este jueves en la reunión de 2013 de la Sociedad Americana de Genética Humana que se celebra en Boston, Estados Unidos. Los pueden arrojar luz sobre el aumento del riesgo estadísticamente significativo de cáncer colorrectal que se asocia con el consumo de carne roja y procesada, según los autores del análisis.

 "En caso de repetirse, nuestros hallazgos tienen una importancia relevante para la salud pública porque la dieta es un factor de riesgo modificable para el cáncer colorrectal", afirmó Jane Figueiredo, profesora asistente de Medicina Preventiva en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos, que presentó el estudio en dicho foro.

 Además, los científicos determinaron que el riesgo de cáncer colorrectal más bajo asociado con el consumo de vegetales, frutas y fibra también se vinculó a las variantes genéticas. "La posibilidad de que las variantes genéticas pueden modificar el riesgo de un individuo a la enfermedad sobre la base de la dieta no se ha investigado a fondo y es una nueva e importante visión del desarrollo de la enfermedad", destacó Ulrike Peters, director del estudio y miembro de la División de Ciencias de la Salud Pública del 'Fred Hutchinson Cancer Research Center', en Seattle (Estados Unidos).

 Se analizó a 9.287 pacientes con cáncer colorrectal y un grupo de control de 9.117 individuos sin cáncer, todos ellos voluntairos en diez estudios observacionales del Consorcio de Genética y Epidemiología del Cáncer Colorrectal (GECCO). Los científicos buscaron sistemáticamente 2.700.000 variantes para identificar a las que están relacionadas con el consumo de carne roja y procesada, así como frutas y verduras. Las secuencias genéticas y la información acerca de la historia médica y la dieta de los participantes se extrajo de la base de datos de GECCO.

 Se detectó una interacción significativa entre la variante genética rs4143094 y el consumo de carne procesada. Esta variante se encuentra en la misma región del cromosoma 10 que incluye GATA3, un gen del factor de transcripción previamente relacionado con varias formas de cáncer. El factor de transcripción codificado por este gen desempeña normalmente un papel en el sistema inmunológico. Así, en el cromosoma 8, se encontró una interacción entre la dieta y el gen estadísticamente significativa en otra variante, rs1269486, que se asoció con un riesgo reducido de cáncer colorrectal.

 Los investigadores especulan con que la digestión de carne procesada puede promover una respuesta inmunológica o inflamatoria que lleve a desencadenar el desarrollo de tumores. El factor de transcripción GATA3 normalmente ayudaría a suprimir la respuesta inmunológica o inflamatoria, pero si la región del gen GATA3 contiene una mutación, puede codificar un factor de transcripción desregulado que afecta a su capacidad para suprimir la respuesta.

 Además de descubrir una nueva interacción entre genes y dieta para el cáncer colorrectal, el estudio GECCO puede tener implicaciones importantes para la comprensión de las causas subyacentes y las vías biológicas del cáncer, según Peters. "Nuestro estudio pone de relieve dos regiones genéticas que son biológicamente interesantes en el cáncer", afirmó, refiriéndose a las variantes localizadas cerca de GATA3 y en 8q23.3.

 A su juicio, estos loci genéticos pueden tener importancia biológica interesante dada su localización en el genoma, aunque cree que se requieren más análisis más funcionales. El cáncer colorrectal es una enfermedad multifactorial atribuida a la forma de vida, las causas ambientales y genéticas, para la qu ese han identificado más de 30 alelos de susceptibilidad genética en todo el genoma, además de existir variantes raras que tienen un fuerte impacto en las variantes de riesgo comunes y que son de bajo riesgo.

Tomado de: www.europapress.es

La redención de la grasa

Durante las últimas décadas, han figurado en la lista de los 'principales enemigos' de la salud. Su consumo se ha demonizado, apuntalado por una larga lista de riesgos, y no han dejado de crecer las estrategias para combatirlas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, las grasas están empezando a ser redimidas por la ciencia.

Varias investigaciones recientes han señalado que quizás sea la hora de quitarles el 'estigma' de dañinas. Y no sólo por la constatación de que hay muchos tipos de grasa (no es lo mismo tomar aceite de oliva, cuyas propiedades cardiosaludables han sido ratificadas; que ingerir los conocidos como ácidos grasos trans, presentes en muchos alimentos procesados y cuyos riesgos también han sido probados); sino porque cada vez hay más evidencias de que, en general, las grasas no son las principales culpables de la epidemia de enfermedades cardiovasculares.

"La relación tan aparentemente lógica entre consumo de grasa alimentaria y acumulación de grasa corporal se ha tambaleado", señalaba en este diario hace unos meses José María Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU) y uno de los principales expertos en el área.

Coincidía también con su punto de vista hace pocas semanas, Dariush Mozaffarian, codirector del programa de Epidemiología Cardiovascular de la Universidad de Harvard que, de visita en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares señalaba lo siguiente: "En los 60 y 70 se empezó a usar el colesterol en sangre como único parámetro para evaluar la calidad de la dieta. Y eso llevó a la recomendación de reducir las grasas en la dieta, lo que es un error, porque la dieta depende de muchas cosas; si sólo mides el colesterol, tienes una fotografía reducida".

Esta semana, un comentario publicado en la revista 'BMJ' firmado por el cardiólogo británico Aseem Malhotra, se une a este argumentario sugiriendo que es el momento de suprimir el mantra que asocia grasa saturada y enfermedad cardiovascular.

Para Malhotra, si en esta historia hay un verdadero 'culpable' al que señalar con el dedo, ese es, sin duda, el azúcar que la industria añade a sus productos.

Compensación

El 'miedo' a la grasa, señala el cardiólogo, llevó a una considerable reducción de su presencia en los productos procesados. Pero el problema, ejemplifica, es que "cuando quitas la grasa, la comida sabe peor. Y la industria alimentaria compensó [esa falta] reemplazando la grasa saturada con azúcares añadidos".

La evidencia científica actual, añade, está demostrando que "el azúcar es un posible factor de riesgo independiente para desarrollar síndrome metabólico". De hecho, se sabe que hoy en día, el 75% de las personas que llegan al hospital con un infarto tienen "concentraciones de colesterol totalmente normales", subraya Malhotra quien, seguidamente, se pregunta si no es el momento de replantearse si el colesterol es realmente el problema.

La obsesión por el colesterol ha llevado a una "sobremedicación de millones de personas", comenta el cardiólogo. Y reflexiona: está demostrado que "adoptar una dieta mediterránea tras un ataque al corazón es casi tres veces más efectivo que tomar una estatina para reducir la mortalidad".

Tomado de: www.elmundo.es

Las grasas saturadas no son malas para el corazón

Las grasas saturadas de la mantequilla, el queso o la carne roja no son tan perjudiciales para el corazón como se creía hasta ahora, de acuerdo con un estudio publicado hoy en la revista médica British Medical Journal (BMJ).

La investigación ha estado a cargo de Aseem Malhotra, uno de los cardiólogos más prestigiosos del Reino Unido y especialista del hospital universitario de Croydon, en Londres.

En su artículo, Malhotra afirma que el consumo de productos bajos en grasa ha incrementado "paradójicamente" el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Según el especialista, la gente consume todo tipo de productos desnatados pensando que son mejores para la salud o que ayudarán a perder peso, pero en realidad muchos de ellos contienen grandes cantidades de azúcares añadidos.

La explicación es que la industria alimentaria sustituye las grasas eliminadas en los alimentos por azúcares y edulcorantes ya que la comida libre de grasa sabe peor, añadió Malhotra.

No obstante, prosigue el experto, es necesario distinguir entre las llamadas "grasas trans" (grasas que se encuentran en la comida rápida, pastelería y margarina), que son perjudiciales, y las grasas de la leche, el queso y la carne, que son distintas pues no son malas para la salud.

El especialista criticó la "obsesión" médica con los niveles de colesterol, que ha llevado a millones de personas a tomar un exceso de medicamentos con "estatinas" para reducir la cantidad de grasas perjudiciales en la sangre.

Para esto, el cardiólogo recomienda que las personas con riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares tomen una dieta mediterránea rica en pescado azul, aceite de oliva, verduras y frutos secos.

"Es el momento de romper el mito del papel de las grasas saturadas en las enfermedades del corazón" que ha estado presente en el asesoramiento dietético y las recomendaciones nutricionales durante casi cuatro décadas, afirmó Malhotra.

Esta teoría ha sido respaldada por otros expertos como David Haslam, Jefe del Foro Nacional sobre la Obesidad, quien afirmó que la evidencia científica está demostrando en la actualidad que los carbohidratos refinados y el azúcar son en realidad los culpables del aumento de la grasa en sangre.

Timothy Noakes, profesor de ciencias del deporte y la actividad física en la Universidad de ciudad del Cabo, añadió que "el peor error médico de nuestro tiempo ha sido centrarse en la elevada concentración de colesterol en sangre como la causa exclusiva de la enfermedad cardíaca coronaria"

Tomado de: www.larazon.es

El ejercicio de moderado a vigoroso incrementa el rendimiento académico de los adolescentes

Practicar ejercicio entre moderado y vigoroso mejora el rendimiento académico de los adolescentes, en particular, el de las niñas en materias relacionadas con la ciencia, según revela una investigación publicada en la edición digital de la revista 'British Journal of Sports Medicine'. Las mejoras se mantuvieron a largo plazo, con los resultados apuntando a un efecto dosis-respuesta, es decir, que cuando se practicó un ejercicio más intenso, mayor fue el impacto en los resultados de las pruebas.

 Si es confirmado por investigación adicional, esto podría tener implicaciones para la salud pública y las políticas de educación, dicen los autores. Estos expertos basron sus hallazgos en una muestra representativa de casi 5.000 niños que eran parte de un estudio de niños de los años 90, conocido como 'Estudio Avon Longitudinal de Padres e Hijos (ALSPAC)', en el que se realizó un seguimiento de la salud a largo plazo de alrededor de 14.000 niños nacidos en Reino Unido entre 1991 y 1992 en el suroeste de Inglaterra.

 La duración y la intensidad de los niveles de actividad física diaria de los niños fueron medidas por periodos de entre tres y siete días, cuando tenían 11 años de edad, utilizando un dispositivo llamado acelerómetro, que mostró que el número medio diario de minutos de ejercicio moderado a vigoroso en los niños de 11 años era de 29 para los varones y 18 para las niñas, mucho menos que los 60 minutos recomendados.

 Posteriomente, se evaluó el rendimiento académico de los niños en inglés, matemáticas y ciencias formalmente con pruebas nacionales obligatorias a las edades de 11, 13 y 15/16 años. Se ajustaron los resultados teniendo en cuenta los factores que pueden influir en el logro académico, como el peso al nacer, la edad de la madre en el parto, la ingesta de pescado azul y el tabaquismo durante el embarazo, si el niño había llegado a la pubertad, el peso actual y los factores socioeconómicos.

 El análisis mostró que a la edad de 11 años, un mejor rendimiento académico en los tres temas se relacionó con la cantidad de actividad física de moderada a vigorosa realizada y que la actividad física beneficia, particularmente, el rendimiento de las niñas en la ciencia. El rendimiento académico a la edad de 13 años se relacionó de forma similar con la cantidad moderada de ejercicio vigoroso que los alumnos habían tenido a los 11 años .

 A la edad de 15/16, los resultados de los exámenes también mostraron un vínculo con la práctica de ejercicio, con un incremento en el rendimiento por cada 17 minutos adicionales al día (niños) y 12 minutos/día (mujeres) de ejercicio más intenso que a los 11 años. Igualmente, hubo mejores resultados en ciencia para las niñas.

Tomado de: www.europapress.es

La alimentación con biberón, asociada con un mayor riesgo de obstrucción del estómago en los niños

La alimentación con biberón parece aumentar el riesgo de los bebés desarrollan estenosis hipertrófica del píloro (HPS, en sus siglas en inglés), una forma de obstrucción del estómago, y el riesgo parece aumentarse cuando las madres son mayores y han tenido más de un hijo, según concluye un estudio publicado en 'JAMA Pediatrics'.

 HPS se produce normalmente durante los primeros dos meses de vida de un bebé y es necesaria la cirugía para corregir la obstrucción, que se produce debido a un engrosamiento de la capa de músculo liso del píloro (el pasaje entre el estómago y el intestino delgado). A pesar de la frecuencia con la que ocurre la condición (cerca de dos casos por cada mil nacimientos), se desconoce su causa, escriben los autores en el fondo del estudio.

 Jarod P. McAteer, del Hospital de Niños de Seattle, en Estados Unidos, y sus colegas utilizaron los certificados de nacimiento del estado de Washington y los datos de descarga para examinar los nacimientos entre 2003 y 2009. El estudio incluyó a 714 niños ingresados con HPS que tenían un código de procedimiento para la cirugía HPS (piloromiotomía), además de contar con niños sin HPS como controles. El estado de lactancia materna estaba registrado en las actas de nacimiento del estado de Washington para todos los niños durante el periodo de estudio.

 Los resultados indican que la incidencia de HPS se redujo de 14 por cada 10.000 nacimientos en 2003 a 9 por cada 10.000 nacimientos en 2009, un periodo en el que la prevalencia de lactancia materna se incrementó desde el 80 por ciento en 2003 al 94 por ciento en 2009. Los niños que desarrollaron HPS eran más propensos a ser alimentados con biberón en comparación con los controles (19,5 por ciento frente a 9,1 por ciento) y las probabilidades de que un bebé desarrollara HPS también aumentó cuando las madres tenían 35 años o más y eran multíparas (haber dado a luz más de una vez).

"Estos datos sugieren que la alimentación con biberón puede desempeñar un papel en la etiología del HPS y nuevas investigaciones pueden ayudar a dilucidar los mecanismos subyacentes a la modificación del efecto observado por la edad y el número de partos", concluye el estudio.

Tomado de: www.europapress.es

19 de octubre de 2013

El poder de los colores en la dieta de los niños

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Los colores de los alimentos son capaces de influir en las emociones y en los reflejos sensoriales

¿Por qué los niños rechazan los alimentos de un color determinado? ¿Hasta qué punto el color influye en la decisión de escoger entre un plato y otro? ¿Han observado cómo se comportan los niños ante los alimentos de color negro u oscuro, como las pasas o las aceitunas negras? Tanto estos, como los de color amarillo, como el maíz cocido, la yema del huevo o la tortilla francesa, suelen ser motivo de desavenencia y rechazo. Esta conducta alimentaria, que en el menor de los casos podría responder a un episodio de neofobia o aversión a probar alimentos nuevos, puede explicarse por la influencia que tiene el color en las emociones y en consecuencia, por la mayor o menor apetencia que suscitan o generan. A continuación se explica cómo influyen los colores en la dieta infantil y se brindan ideas para hacer la comida de los niños más vistosa y colorida.

Dieta infantil: la importancia de los colores

El color, además de rechazo, despierta curiosidad por el sabor del alimento. Esta es una conclusión común en distintos ensayos que han analizado el poder de los colores en el comportamiento. Los colores de los alimentos, de los envases que los contienen o del plato servido son capaces de influenciar en las emociones (provocar alegría, tristeza, exaltación, sorpresa, decepción) u otro tipo de reflejos sensoriales (como apetencia, rechazo, sensación de frío o de calor), un dato que puede ser relevante si lo que se pretende es incentivar el apetito de los niños. Por ello es muy importante que tanto padres y madres, como quienes atienden la alimentación cotidiana de los niños, comprendan esta circunstancia y proyecten la presentación de los platos y la combinación de alimentos para hacerlos más atractivos y estimulantes.

A la hora de determinar la influencia que tienen los colores en la aceptación o rechazo de alimentos y bebidas, se han aplicado distintas teorías. En algunos ensayos, como el realizado por científicos de la Universidade Federal dos Vales do Jequitinhonha e Mucuri, en Brasil, se han combinado colores y sabores en la elaboración de bebidas utilizadas para evaluar la influencia del color en la aceptación de los alimentos así como en la percepción del sabor. Según apuntan los autores, "aunque el color no influyó en la aceptación de los productos, sí hicieron invocar sentimientos de decepción o de sorpresa, lo que demuestra las expectativas de los catadores sobre el sabor en relación al color".

Con niños y jóvenes de entre 2 y 18 años, la universidad australiana de Western Sydney hizo un experimento para investigar la influencia del sabor y el color en la identificación de las bebidas ofertadas. Se les ofrecían cuatro tipos de bebidas, unas con color y sabor típico (por ejemplo, bebida de color marrón con sabor chocolate) y otras bebidas con color y sabor atípico (por ejemplo, color café y sabor piña). Una vez que las probaban, los participantes se decidían por los nombres del sabor que identificaban con cada bebida. Para las bebidas típicas, la selección del nombre correcto fue superior al 80% en todas las edades. Sin embargo, el acierto para las bebidas atípicas disminuyó en general, y de forma llamativa entre los niños pequeños. Los resultados sugieren que la identificación de los alimentos está muy influenciada por el color en los niños pequeños, y con la edad, es el sabor -más que el color-, el factor más determinante.

Otros ensayos sugieren que la edad influye en la elección del color.
  • El rojo suele ser el color preferido durante el periodo de 1 a 10 años de edad. Así, se puede usar este conocimiento para ofrecer a los niños pequeños alimentos de color rojo (fresas, sandía, tomate, granada, pimientos...) con más posibilidades de éxito de que se los coman; y se pueden añadir trozos de estos alimentos en otros platos de peor aceptación con el fin de darles un estímulo.
  • El naranja se baraja como el color preferido en el periodo de 10 a 20 años.
  • El amarillo, de 20 a 30 años.
  • El verde, desde los 30 años a los 40.
  • El azul suele ser el color más escogido en la década de los 40 a los 50 años.
  • El lila, entre los 50 y 60 años.
Cuando se tienen identificados los alimentos con un color determinado que son rechazados por los niños, tiene sentido evitarlos en los platos que interesa que coman. Por ejemplo, si el niño rechaza la pasas o las aceitunas negras, es más sensato ofrecerle estos alimentos aislados, por separado, en distintos momentos y distintos días, en lugar de añadirlos a la ensalada que queremos que coman, o a las espinacas, para evitar que trasladen su rechazo por un alimento concreto a todo el plato.

Una vez despierto, no espere más de una hora para desayunar

Nutricionistas hacen llamado a cuidar las tres comidas. Los batidos naturales no sustituyen un buen desayuno

Para muchos trabajadores desayunar es una utopía que sólo la consiguen hacer bien en sus días de descanso.

Pero el primer alimento de la jornada, es la comida más importante que se debe realizar para que el cuerpo sepa que ya comenzó el día, y es la que muchas veces se descuida por falta de tiempo.

“Tenemos la mala costumbre de no desayunar. Idealmente, no debería pasar más de una hora desde que estamos despiertos para comer; esto por cuestión de metabolismo. Si duro mucho rato sin comer para mi cuerpo es como si no me hubiera despertado y por eso no quemo calorías tan rápido. Por eso es necesario, es como decirle ya me levanté y arranqué”, comentó Silvia Quesada, nutricionista.

Quesada recomienda realizar una merienda para “no salir en blanco” y llevar el desayuno al trabajo.

“Muchos esperan a desayunar hasta llegar al trabajo. Es mejor que antes de salir de la casa coman una merienda para no salir con el estómago vacío. También es preferible que el desayuno lo traigan de la casa y no a lo compren en sodas porque se trata, generalmente, de cosas cargadas en grasa, sal y frituras”, aseguró.

Según la especialista, lo ideal es que un desayuno incluya varios grupos de alimentos pero sin caer en el abuso.

“Un desayuno balanceado puede ser desde algo sencillo, como que me coma un cereal con leche y una fruta, hasta algo más elaborado como un “gallo pinto” o un huevo frito. Pero sin abusarse de porciones, se dice que es la comida “rey” pero tampoco es comer en grandes cantidades”, explicó.

Tomar batidos como sustitutos de comidas es válido, pero es mejor llevar sólidos al sistema digestivo.

“Hay batidos que están hechos para sustituir una comida, pero siempre es mejor comer. Nuestro aparato digestivo está hecho para recibir comida y no podés comparar jamás los nutrientes que te va a dar un batido, que son artificiales, a los que dan las vitaminas y minerales que da, por ejemplo, una fruta”, advirtió Quesada.

No rezague almuerzo y cena

Por otra parte, la nutricionista aclaró que las otras dos comidas son igual de importantes para el organismo. El problema con ellas es que no se incluyen vegetales.

“Tenemos que tratar de tener en estas comidas son carbohidratos, proteínas y muchos vegetales. Usualmente quedamos debiendo el vegetal y es lo más importante. También, se deben vigilar los refrescos que consumimos, ya que muchos son cargados de azúcar y nos suman más carbohidratos que no necesitamos”, aconsejó.

Comer mal conlleva a padecimientos gástricos

Comer de manera adecuada ayudará a su organismo a evitarse enfermedades gastrointestinales como lo son la gastritis, colitis, úlceras pépticas, reflujo y otras que pueden complicarse y desarrollar cáncer gástrico.

En nuestro país, la cantidad anual de casos por este mal en general llega casi a los mil, unos 540 fueron diagnosticados en hombres y el resto en la población femenina.

Específicamente la provincia de Cartago reporta unos 200 pacientes por año.

Tomado de: www.crhoy.com

Seis caprichos dulces de los padres que perjudican a los hijos

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es
 
La exposición temprana al azúcar aumenta en los niños la apetencia por lo dulce, así como la preferencia por los alimentos endulzados en exceso

Los niños hacen lo que ven en casa. Este axioma se cumple en todos los hogares del mundo. Y en la cuestión alimentaria, también. Los estudios demuestran que los niños imitan el estilo alimentario de sus progenitores: si mamá picotea galletas dulces, papá termina la comida con un chocolate o la abuela siembre comparte algún caramelo, los niños estarán expuestos de manera habitual a "alimentos-capricho", a excepciones constantes y querrán hacer lo mismo que los adultos. Y es que los hijos heredan los caprichos alimentarios de sus padres. El presente artículo recoge seis malos hábitos azucarados que se trasmiten de generación en generación. Y que podrían evitarse.

Caprichos dulces: seis elecciones adultas que influyen en los niños

La preferencia de las personas por el sabor dulce es universal; no distingue edades ni culturas. Sin embargo, la ciencia ha encontrado que existen diferentes grados de preferencia según la edad: los bebés y los niños pequeños tienen una mayor predilección por el sabor dulce que la que tienen las personas adultas. Por esta razón, resulta tan importante que evitemos dar los siguientes malos ejemplos dietéticos. En todos ellos, el niño no tiene la posibilidad de probar el sabor natural de los alimentos, y decidir, tras sucesivas pruebas si le gustan más o menos.

1. Demasiado chocolate durante el embarazo. Los constantes y exagerados deseos de un niño de comer chocolate, chucherías o galletas pueden estar determinados por sus primeras experiencias con los sabores que recibió durante la gestación y en los primeros meses después de nacer. La investigación sobre el desarrollo de las preferencias por el sabor dulce sugiere que estas son innatas y se expresan incluso antes del nacimiento. Entre los factores que influyen en el desarrollo de las preferencias alimentarias de los niños está la experiencia intrauterina con los sabores de la dieta materna. Esto significa que abusar de los chocolates y los dulces durante el embarazo, con la excusa de los "antojo", no resulta gratuito. Después del nacimiento, las primeras experiencias de los bebés con los sabores llegan a través de la leche materna. Tanto esta como el líquido amniótico contienen moléculas derivadas de la dieta de la madre.

2. Ofrecer un dulce a un bebé de meses. ¿Qué necesidad tiene un bebé de meses de chupar una chocolatina o un helado? La razón no es tanto porque lo que coma de dulce ?va a ser insignificante- le perjudique a la salud, sino porque se le pone en contacto sin necesidad con un gusto dulce artificial y exagerado. La investigación ha revelado que la exposición temprana al azúcar o a alimentos azucarados o endulzados conduce a un aumento en la apetencia por productos azucarados y una mayor preferencia por los niveles altos de azúcar en los alimentos.

3. Elegir el yogur azucarado o edulcorado. "¡Pobre nene, mira que darle el yogur natural, sin azúcar!" El efecto de las experiencias tempranas de los niños con el dulce se confirma en el ensayo realizado por el Monell Chemical Senses Center de Philadelphia, que constata cómo el nivel de dulzor preferido en los zumos que se ofrecían a los niños estaba relacionado con el contenido de azúcar del cereal favorito del niño y de si los progenitores añaden de manera habitual azúcar a sus alimentos. Permitirle probar el particular sabor acidulado del yogur natural es, contrario a lo se pueda pensar, un pequeño gesto de buena educación alimentaria.

4. La fruta, con azúcar. Algunos ejemplos de esta mala costumbre que convendría cambiar son los siguientes: añadir azúcar al zumo de naranja, ofrecerle al niño las fresas espolvoreadas de azúcar o con nata, y elaborar polos o sorbetes de fruta a los que se añade azúcar. Estas y otras recetas en las que la fruta es la protagonista indiscutible, deberían promover su dulzor natural como elemento diferenciador, sin artificios.

5. Los cereales del desayuno siempre azucarados, con miel o chocolateados. La elección de los alimentos más consumidos por los niños, aquellos de presencia diaria o casi diaria en su dieta, es clave para modelar y modular su apetito, así como para educar sus gustos y preferencias hacia los alimentos más sanos y naturales.

6. Bebidas para deportistas a niños pequeños. Por mucho deporte que haga un niño, en la mayoría de las ocasiones no estará justificado que tome bebidas especiales después de la actividad física para reponer los líquidos perdidos. El agua es suficiente. Este consejo también sería extrapolable a muchos padres y madres aficionadas al deporte; a correr, jugar a padel, ténis, fútbol, baloncesto, andar en bicicleta, o que van al gimnasio. Las bebidas para deportistas suponen una carga exagerada de azúcares en la dieta infantil, y además de calorías vacías, maleducan el gusto de los niños al elevar su umbral del dulzor.

Vinculan el sobrepeso con el riesgo de cáncer de esófago

Los adolescentes con sobrepeso tienen el doble de probabilidades que sus pares de peso normal de desarrollar cáncer de esófago, según un estudio reciente realizado en Israel, que se publica en la edición temprana de 'Cancer', revista de la Sociedad Americana del Cáncer. La investigación también encontró que el bajo nivel socioeconómico, así como la inmigración procedente de países de mayor riesgo, son determinantes importantes de cáncer gástrico.

Zohar Levi, del Centro Médico Rabin en Israel, y sus colegas midieron el índice de masa corporal (IMC) en un millón de varones adolescentes israelíes que se sometieron a un examen de salud general, a una edad promedio de 17 años desde 1967 hasta 2005, y, a través del registro de cáncer del país, se identificó a aquellos participantes que más tarde desarrollaron cáncer. Los participantes fueron seguidos entre 2,5 a casi 40 años, con una media de seguimiento de 18,8 años.

Los científicos se sorprendieron al encontrar que los hechos, sobre todo el peso y el nivel socioeconómico, hasta la edad de 17 años tuvo un tremendo impacto en el desarrollo del cáncer en el futuro. Los adolescentes con sobrepeso registraban un riesgo 2,1 veces mayor de desarrollar cáncer de esófago y los de bajo nivel socioeconómico, un riesgo 2,2 veces mayor de desarrollar cáncer gástrico de tipo intestinal. Aquellos que tenían nueve años o menos de educación, poesían un riesgo 1,9 veces mayor de desarrollar este tipo de cáncer, además de que los inmigrantes nacidos en países de Asia y de la ex URSS registraban un mayor riesgo de desarrollar cáncer gástrico (3 y 2,28 veces más, respectivamente) . "Los adolescentes con sobrepeso y obesos son propensos a padecer cáncer de esófago, probablemente debido al reflujo de que tienen durante toda su vida. Además, una posición socioeconómica más baja de un niño tiene un gran impacto sobre la incidencia de cáncer gástrico en la edad adulta", resumió Levi, quien señaló que no está claro si la pérdida de peso más adelante en la vida o la obtención de un mayor estatus socioeconómico podría reducir los riesgos observados.

Tomado de: www.larazon.es

12 de octubre de 2013

El tabaco mata más de lo que se pensaba, según un estudio

El riesgo de muerte prematura a causa del tabaquismo es más severo de lo que se pensaba tanto para las personas que fuman poco como para los adictos al tabaco, según un estudio australiano.

La investigación de la Universidad Nacional Australiana analizó los casos de 200.000 personas en un período de cuatro años y determinó que los fumadores tienen tres veces más de posibilidades de morir que aquellos que nunca fumaron.

"Hallamos que las personas que actualmente son fumadores tienen tres veces más de probabilidades de morir que la gente que nunca ha fumado y que su esperanza de vida en el período de cuatro años disminuye en una década en comparación a los que nunca fumaron", dijo la jefe del estudio, Emily Banks.

Estudios anteriores habían confirmado la conexión entre el tabaquismo y las muertes prematuras a causa de los problemas de cáncer al pulmón.

"La regla general es que la mitad de las muertes de los fumadores están directamente causadas por el consumo de tabaco", acotó la científico a la cadena local ABC.

Banks indicó que el efecto del tabaquismo en la población depende de la intensidad con la que se fuma y el período en el que se mantiene este hábito.

"El riesgo asociado al hecho de fumar diez cigarrillos al día es similar al riesgo de muerte vinculado a la obesidad mórbida o tener un índice de masa corporal de 35 o más", dijo Banks, que enfatizó que la mejor opción es dejar de fumar para mejorar la salud.

Tomado de: www.larazon.es

El consumo de polifenoles reduce un 30% la mortalidad de las personas mayores de 65 años

Un estudio científico ha permitido asociar por primera vez una reducción del 30% de la mortalidad en la población de más de 65 años con el consumo elevado de polifenoles, unos compuestos de origen vegetal que se encuentran mayoritariamente en frutas, hortalizas, café, te, vino, frutos secos, legumbres y cereales.

 El trabajo, publicado en la revista 'Journal of Nutrition', es el primero que valora la ingesta total de los polifenoles dietéticos mediante un biomarcador nutricional y no mediante un cuestionario sobre los hábitos alimentarios de la población estudiada, ha informado este miércoles la Universitat de Barcelona (UB) en un comunicado.

 La investigación ha estado liderada por expertas del Departamento de Nutrición y Bromatología de la UB, del Instituto Catalán de Oncología-Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (ICO-Idibell) y otros investigadores internacionales.

 Su trabajo se ha basado en el seguimiento durante 12 años de una muestra poblacional de 807 hombres y mujeres, de más de 65 años, de las ciudades de Greve y Bagno, en la Toscana italiana, en el marco del proyecto InChianti.

 La mortalidad se redujo en un 30% en el grupo de participantes con ingestas más elevadas de polifenoles, lo que corrobora la evidencia científica actual que asocia dietas ricas en alimentos de origen vegetal con una mortalidad menor.

Biomarcador nutricional

 El equipo de la UB ha estudiado el efecto del consumo de dietas ricas en compuestos fenólicos mediante el uso de un biomarcador nutricional --los polifenoles totales excretados en la orina (TUP)-- como indicador de la ingesta total de polifenoles (TDP).

 La responsable del Grupo de Investigación de Biomarcadores y Metabolómica Nutricional y de los Alimentos de la UB, Cristina Andrés, ha explicado que el desarrollo yuso de biomarcadores nutricionales permite hacer una estimación de la ingesta más precisa y objetiva.

 Esta metodología permite evaluar "con más fiabilidad y menos errores" las asociaciones entre la ingesta de alimentos y la mortalidad o riesgo de sufrir enfermedades, teniendo en cuenta que no se depende de la memoria de los pacientes, sino de sus biomarcadores.

 Los polifenoles, de los que se han descrito más de 8.000 variedades distintas, pueden tener efectos beneficiosos para la salud como agentes antioxidantes, antiinflamatorios y anticanerígenos, entre otros.

Tomado de: www.europapress.es

Dieta vegetariana, ¿menos mortalidad?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Recientes estudios asocian los patrones dietéticos vegetarianos con menores tasas de cáncer, diabetes y mortalidad prematura

Existen datos que vinculan a la dieta vegetariana con la prevención de las principales enfermedades crónicas de los países desarrollados. A saber: cáncer, diabetes, obesidad y problemas cardiovasculares; problemas todos ligados con la nutrición en España y considerados una prioridad de salud pública. Si bien quienes siguen una dieta vegetariana deben vigilar de cerca ciertos nutrientes, como la vitamina B12, y es conveniente que reciban asesoramiento por parte de dietistas-nutricionistas conocedores de las características de este patrón de alimentación, tres estudios recientes observan que los vegetarianos tienen un menor riesgo de padecer cáncer, diabetes o de morir de forma prematura.

Dieta vegetariana y cáncer

Uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres padecerá un cáncer a lo largo de su vida. Ante este dato, que conocemos como mínimo desde 2010, es imprescindible indicar que el cáncer es una enfermedad, en gran medida, prevenible. Más del 30% de todos los cánceres que se producen en Occidente son responsabilidad de factores relacionados con la nutrición, tales como el exceso de peso, la baja ingesta de frutas y verduras o el elevado consumo de alimentos superfluos, alcohol, sal o carnes rojas o procesadas. Es más, hasta siete de cada diez casos de cáncer pueden prevenirse con un buen estilo de vida, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

 Así pues, como el patrón de alimentación de las personas vegetarianas suele ser más acorde con las recomendaciones dietéticas, y como su estilo de vida es, en general, más saludable, no es extraño que un análisis publicado en febrero de 2013 (revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention), observase una menor incidencia de cáncer en este colectivo. En el estudio, los autores señalan que encontraron una clara asociación entre el vegetarianismo y todos los tipos de cáncer, y que esta asociación fue más notable en la dieta vegana. Cuando ajustaron los resultados en función del peso de los voluntarios para descartar el efecto negativo del exceso de peso en el riesgo de cáncer (el peso de los vegetarianos suele ser menor que el del resto de la población) la mayor parte de los riesgos relativos siguieron siendo estadísticamente significativos, aunque disminuyeron de manera notable. Ello sugiere, para los investigadores, que el peso corporal "puede ser un mediador de los efectos de la dieta". Sea como sea, indican que hay razones "para sospechar que las dietas vegetarianas pueden proteger contra el cáncer".

Diabetes: el papel de la dieta vegetariana

Al anterior estudio se sumó, dos meses después, un análisis que evaluó el efecto de la alimentación sobre el riesgo de padecer diabetes (revista Nutrition, Metabolism & Cardiovascular Diseases). Tras estudiar durante dos años a 15.200 varones y 26.187 mujeres, los investigadores concluyeron que quien sigue una dieta vegetariana o vegana, pero también semivegetariana, presenta una reducción "sustancial e independiente" en la incidencia de diabetes. La diabetes supone la cuarta causa de muerte en los países desarrollados y es una enfermedad que, además, va en aumento. Se estima que del 30 al 40% de los Europeos padecerá diabetes a lo largo de su vida. Muchos expertos se refieren a esta enfermedad como un "tsunami inminente".

De hecho, este mismo mes de octubre se ha publicado en la revista British Medical Surgery una muy rigurosa investigación que, tras evaluar datos de más de 1,9 millones de pacientes, correlaciona la diabetes con la enfermedad que hemos citado en el anterior apartado, el cáncer. El trabajo, dirigido por la doctora Kirstin De Bruijn (Departamento de Cirugía, Centro Médico de la Universidad Erasmus de Rotterdam) concluye que quien padece diabetes tiene un 23% más de riesgo de desarrollar cáncer de mama y un 26% más de padecer cáncer de colon. Lo grave del asunto es que el riesgo de morir tras el diagnóstico es superior que en quien no padece diabetes: un 38% más alto en el caso del cáncer de mama y un 30% en individuos con cáncer de colon. Al conocer estos terribles datos, el doctor Hans Joerg Senn, director científico del Centro de Tumores y Mama ZetuP, de Suiza, realizó unas clarificadoras declaraciones, recogidas por Diario Médico: "El mensaje de estos resultados es inquietante para la comunidad científica, la población y los políticos, ya que una vez más subrayan la importancia de las interacciones negativas entre el estilo de vida, el metabolismo, el sobrepeso y algunos tipos de cánceres frecuentes en un mundo desarrollado donde prevalecen las calorías".

Menor mortalidad en el colectivo vegetariano

Si sumamos el menor riesgo de cáncer y de diabetes en vegetarianos, lo lógico es que su tasa de mortalidad sea menor. Es lo que observó el tercer estudio que analizamos en este texto, que evaluó durante dos años las tasas de mortalidad en 73.308 voluntarios. La investigación tuvo en cuenta posibles factores de confusión importantes, como los factores demográficos, pero también los relacionados con el estilo de vida (como el tabaquismo o el consumo de alcohol). Su conclusión fue la esperada: los patrones dietéticos vegetarianos se asocian con menores tasas de mortalidad. Pese a todo, los autores reconocen que "existe la posiblidad de que haya factores de confusión no controlados", lo que nos lleva a una última reflexión, detallada a continuación.

La obesidad suprime un proceso celular clave para la salud renal

La obesidad suprime un importante proceso celular que previene el daño celular en el riñón, según un estudio que aparece en el próximo número de 'Journal of American Society of Nephrology'. Los resultados sugieren que la restauración del proceso podría proteger la salud de los riñones de las personas obesas, ya que la obesidad aumenta el riesgo de desarrollar insuficiencia renal.

Kosuke Yamahara, Takashi Uzu, de la Universidad de Ciencias Médicas de Shiga, en Japón, y sus colegas sospecharon que la disminución del funcionamiento de un proceso llamado autofagia podría desempeñar un papel importante en esta cuestión. La autofagia es un sistema de degradación dentro de las células que elimina las proteínas dañadas y otros componentes celulares defectuosos y, en los individuos obesos, es común que se dé una autofagia insuficiente.

Los investigadores encontraron que en ratones de peso normal con enfermedad renal, la autofagia era activa en las células de riñón, pero que en los roedores obesos con enfermedad renal, la autofagia se suprimió y permitió que las células del riñón se dañaran. Los ratones de peso normal con enfermedad renal y autofagia defectuosa (debido a una deleción del gen) también experimentaron daño de las células renales.

Los científicos también descubrieron que un potente supresor de la autofagia (llamado mTOR ) se hiperactiva en los riñones de los ratones obesos y el tratamiento con un inhibidor de mTOR mejora la insuficiencia de autofagia. Además, se vio tanto hiperactivación de mTOR como supresión de la autofagia en las muestras de riñón de pacientes obesos con enfermedad renal. "La obesidad suprime la autofagia a través de una activación anormal de la nutrición de las señales de detección en el riñón --resumió Yamahara--. Nuestros resultados sugieren que la restauración de la acción protectora del riñón autofagia puede mejorar la salud de los riñones en los pacientes obesos".

Tomado de: www.larazon.es

5 de octubre de 2013

Caminar una hora al día, vinculado a un menor riesgo de cáncer de mama

Un nuevo estudio de la Sociedad Americana del Cáncer se suma a la creciente evidencia de que la actividad física reduce el riesgo de cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas. Sus autores dicen que la práctica de ejercicio moderado, como caminar una hora al día, se asoció con un 14 por ciento menos de riesgo y la actividad física alta, con un 25 por ciento menos de posibilidades de desarrollar cáncer de mama en comparación una baja actividad o inactividad.

Los investigadores de este trabajo, publicado en la edición digital de 'Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention' y dirigido por Alpa Patel, compararon la práctica de ejercicio y el estado de cáncer de mama en 73.615 mujeres posmenopáusicas que participaron en un estudio prospectivo de incidencia de cáncer establecido por la Sociedad Americana del Cáncer en 1992. Durante el análisis de 17 años, 4.760 mujeres fueron diagnosticadas con cáncer de mama.

 Aproximadamente, una de cada diez (el 9,2 por ciento) mujeres no notificaron actividad física recreativa al comienzo del estudio y entre las que eran activas, la dedicación media fue equivalente a 3,5 horas a la semana de caminar a ritmo moderado. Principalmente, realizaban actividades de intensidad moderada, como caminar, montar en bicicleta, ejercicios aeróbicos y baile en lugar de actividades físicas intensas, como correr, natación y tenis.

Entre todas las mujeres, el 47 por ciento informó de caminar como su única actividad recreativa. Las mujeres físicamente activas tienden a estar más delgadas, con más posibilidades de mantener o perder peso durante la edad adulta, más propensas a beber alcohol pero menos propensas a fumar, además de utilizar la terapia hormonal después de la menopausia con más probabilidad y de haberse hecho una mamografía en el último año.

 Entre las que señalaron a caminar como su única actividad, aquellas que lo habían siete horas a la semana tenían un riesgo un 14 por ciento menor de cáncer de mama en comparación con las que daban paseos tres o menos horas a la semana. De acuerdo con la mayoría de estudios previos, las mujeres más activas tenían un 25 por ciento menos de riesgo de cáncer de mama que las menos activas, una asociación que se no se diferencia por el estado de  receptores hormonales, índice de masa corporal, aumento de peso o el uso de hormonas después de la menopausia.

"Nuestros resultados apoyan claramente una asociación entre la actividad física y el cáncer de mama después de la menopausia, siendo una actividad más vigorosa la que tiene un efecto más fuerte --subrayó Patel--. La gente se encuentra con información contradictoria acerca de la cantidad de actividad que necesitan para mantenerse saludables. Sin otro tipo de actividades físicas, caminar al menos una hora al día se asoció con un riesgo ligeramente menor de cáncer de mama. Las actividades más extenuantes redujeron aún más el riesgo".

Tomado de: www.europapress.es

El ejercicio, tan eficaz como muchos medicamentos para las enfermedades comunes

Investigadores de la Escuela de Económicas de Londres, en Reino Unido; el Instituto de Cuidados de la Salud de la Escuela de Medicina de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, y la Universidad de Stanford, en Palo Alto, California, Estados Unidos, aconsejan que el ejercicio sea considerado como una alternativa viable a o junto a la terapia con medicamentos, puesto que es potencialmente igual de eficaz para enfermedades comunes.

Estos científicos compararon la efectividad del ejercicio con los fármacos sobre la mortalidad en cuatro condiciones: prevención secundaria de la cardiopatía coronaria, la rehabilitación del accidente cerebrovascular, el tratamiento de la insuficiencia cardiaca y la prevención de la diabetes. La prevención secundaria se refiere al tratamiento de los pacientes con la enfermedad existente antes de que cause una enfermedad significativa.

Se analizaron los resultados de 305 ensayos controlados aleatorios con 339.274 personas y no encontraron diferencias estadísticamente detectables entre el ejercicio y las intervenciones farmacológicas para la prevención secundaria de la enfermedad cardiaca y la prevención de la diabetes.

Entre los pacientes con ictus, el ejercicio era más efectivo que el tratamiento con medicamentos, mientras que para la insuficiencia cardiaca, los diuréticos fueron más efectivos que el ejercicio y todos los otros tipos de tratamiento con medicamentos. Los autores señalan que la cantidad de pruebas sobre los beneficios del ejercicio en la mortalidad es considerablemente menor que los de las drogas, lo que puede haber tenido un impacto en sus resultados.

A su juicio, este "punto ciego" en la evidencia científica disponible "evita a los prescriptores de medicamentos y a los pacientes comprender las circunstancias clínicas en las que las drogas pueden proporcionar sólo una mejoría modesta pero el ejercicio puede producir avances más profundos y sostenibles en materia de salud".

A pesar de esta incertidumbre, los autores del estudio subrayan, en base a los datos disponibles, que la actividad física es "potencialmente tan eficaz" como muchas de las intervenciones farmacéuticas, por lo que piden más estudios para abordar la disparidad entre la evidencia sobre el ejercicio y un tratamiento a base de medicamentos. "En los casos en que las opciones de medicamentos proporcionan sólo un modesto beneficio, los pacientes merecen entender el impacto relativo que la actividad física puede tener sobre su condición", concluyen los autores de este análisis, publicado en 'British Medical Journal'.

Tomado de: www.larazon.es

Ticos se intoxican con productos naturales para bajar de peso

También buscan remedios para mejorar las defensas y la concentración. No deben ser consumidos si se padece mal crónico y sin guía de médico. 

Los productos para bajar de peso se han convertido en la principal causa de intoxicación por consumo de medicinas naturales.

De acuerdo con el Centro Nacional de Intoxicaciones –que funciona en el Hospital Nacional de Niños–, a ese tipo de productos le siguen los utilizados para aumentar las defensas del organismo y los que mejoran los niveles de concentración, especialmente en menores en edad escolar y colegial.

Aunque el total de intoxicaciones con productos naturales apenas llega al 1% de todos los episodios registrados en ese Centro (7.794 en el 2012), la cantidad de eventos no ha bajado en periodos recientes: se ha mantenido entre 52 y 84 casos anuales entre el 2007 y el año pasado.

La mayor parte de esas consultas –que llegan al Centro a través de llamadas telefónicas– corresponde a productos que la gente consume para adelgazar.

Para Ana Elvira Salas, coordinadora del Centro, estas intoxicaciones no tienen efectos tan inmediatos como los provocados por plaguicidas, pero sí se dan, y las secuelas dependen de la edad del paciente, su salud y el producto.

“El problema es que muchas personas se automedican, toman dosis antojadizas que pueden hacerles mucho daño”, dijo Salas.

La especialista explicó que hay cuatro grupos que deben evitar estos productos, a no ser que la recomendación la haga un médico: mujeres embarazadas o en lactancia, niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Este año, el Ministerio de Salud decomisó 3.000 unidades de ese tipo de “medicamentos” que se ofrecían como naturales y no lo eran, o no tenían registro sanitario.

“La gran mayoría de lo que decomisamos ofrece curas a muy corto plazo, o son potenciadores sexuales, tratamientos para el azúcar, presión arterial, multivitamínicos. Hay cosas con falso etiquetado, productos gemeleados, productos que del todo son falsos, que ninguna información de la etiqueta es cierta”, aseguró Allan Varela, del Ministerio de Salud.

“El problema es que, si va a la farmacia, puede exigir que la atención se la dé el farmacéutico, es una persona que sabe del tema; con los productos naturales, en una gran mayoría, quien lo vende es solo un despachador, que no tiene el mayor conocimiento en el tema”, añadió.

Varela aseguró que es vital informarle al médico y, en caso de tener problemas, acudir a la oficina más cercana del Ministerio de Salud y plantear la denuncia.

Advertencias

Las plantas medicinales o las pastillas y suplementos que se derivan de estas hierbas no deben consumirse a la ligera ni sin la observación de un médico.

Los componentes naturales traen efectos secundarios. Otras pastillas o suplementos dicen ser naturales y no lo son, y muchas no tienen el registro sanitario y se venden en forma clandestina.

Aun con todo lo anterior, hay quienes ven beneficios en esas sustancias. Rafaela Vargas visitó el Mercado Central de San José en busca de hojas de eucalipto. “Me ahorran una que otra enfermedad”, aseguró.

Para Yasmín Chotocruz, médico especialista en medicina natural, hay quienes practican la “naturopatía” o medicina natural y no son profesionales en medicina. Para ella, son un riesgo para la salud pública.

“También es importante evitar la automedicación, ya que existen en el mercado muchos suplementos de calidad dudosa, que no están adecuadamente formulados con los principios activos y concentraciones” , agregó la especialista.

Tomado de: www.nacion.com