30 de noviembre de 2013

Más pruebas de relación entre el tiempo frente a una pantalla y el sobrepeso infantil

Los niños y los adolescentes que pasan mucho tiempo frente a una pantalla, en especial de televisión, tienden a engordar más a medida que crecen, según demuestra un nuevo estudio.

Muchos padres piensan que sus hijos están expuestos a las pantallas durante un período de ocio razonable, según señaló Mark Tremblay. Pero la mayoría de los niños de Estados Unidos y Canadá superan las dos horas diarias recomendadas.

"No le prestamos atención a que es media hora aquí, media hora allá, una hora aquí y una hora allá", agregó Tremblay, del Instituto de Investigación del Hospital de Niños del Este de Ontario, Ottawa, Canadá, y que no participó del estudio.

Los autores utilizaron los datos de un estudio prolongado sobre un grupo de niños que, año por medio, respondían un cuestionario sobre cuánto tiempo utilizaban la TV, la computadora y los videojuegos. Tenían entre nueve y 16 años cuando comenzó el estudio.

El 17 por ciento de las 4300 niñas y el 24 por ciento de los 3500 varones participantes tenían sobrepeso u obesidad. Entre uno y otro cuestionario, el IMC aumentaba 0,1 puntos (o 500 gramos de peso) por cada hora diaria más que los niños y los adolescentes miraban TV.

El aumento del tiempo total frente a las pantallas entre los períodos de evaluación estuvo asociado con variaciones similares, pero más pequeñas, del IMC.

"El peso de la evidencia es bastante sólido: mirar TV está asociado con cambios nocivos del peso en los jóvenes", dijo la autora principal, Jennifer Falbe, que dirigió el estudio cuando trabajaba en la Facultad de Salud Pública de Harvard.

"Es importante que los padres conozcan esa exposición obesogénica para que la puedan limitar en la vida de sus hijos", agregó.

El aumento del tiempo de exposición a los DVD y los videos estuvo especialmente asociado con el sobrepeso en las niñas.

El estudio no incluyó muchos niños y adolescentes que no eran caucásicos o pobres, de modo que los resultados no se podrían aplicar a toda la población infantojuvenil de Estados Unidos.

Otro estudio sobre los factores que influyen en el peso de los niños, y que aparece publicado en Pediatrics, revela que los hijos de madres y padres que establecen normas y expectativas de crianza adecuadas para la edad y las cumplen en el tiempo, tienen un menor IMC que sus pares, aunque las diferencias son pequeñas, según escribe el equipo de Pauline Jansen, del Instituto de Niños Murdoch, Melbourne, Australia.

En un tercer estudio, publicado en la misma revista, un equipo de los CDC siguió a 1,2 millones de niños de familias de bajos ingresos de Estados Unidos. El 11 por ciento de los niños que no eran obesos antes de los dos años de edad, engordaba en los siguientes dos o tres años. Dos tercios de los bebés obesos se convertían en niños con peso normal un par de años más tarde.

Los niños hispanos y nativos indígenas y de Alaska eran más propensos que los caucásicos a engordar y menos propensos a dejar de ser obesos.

El estudio "destaca la importancia de prevenir la obesidad tempranamente en las familias de bajos ingresos", señala el equipo del doctor Liping Pan.

¿Masticar más y comer menos? podría funcionar: estudio

Un estudio mostró que los personas que aumentaban la cantidad de veces que masticaban los alimentos durante una comida, comían menos.

La gente que come más lento tiende a ser más delgada, pero los investigadores ignoraban si la recomendación de masticar más la comida influiría en la cantidad ingerida y hallaron que los tamaños de las porciones disminuían si las personas masticaban más, independientemente del peso corporal.

"El estudio respalda los beneficios de masticar bien la comida y disfrutar las texturas y los sabores de los alimentos", dijo por correo electrónico la nutricionista Constance Brown-Riggs, vocera de la Academia de Nutrición y Dietética, quien no participó del estudio.

Las personas que participaron del estudio debían consumir cinco porciones de pizza y contar la cantidad de veces que masticaban cada porción.

Los autores no les habían aclarado qué estaban evaluando. Cuarenta y siete participantes finalizaron el estudio, 16 de los cuales tenían peso normal, 16 sobrepeso y 15 tenían obesidad.

Todos concurrieron posteriormente a tres almuerzos semanales y cada uno de esos días los autores les entregaron 60 porciones y les pidieron que comieran hasta sentir saciedad.

Los pacientes debieron masticar cada bocado la misma cantidad de veces que lo habían hecho en el almuerzo de prueba, un 50 por ciento más o el doble de veces que en esa primera sesión.

Las personas con peso normal comieron más lentamente que aquellos con sobrepeso u obesidad, pero todos tardaron más en terminar de comer cuando aumentaron la cantidad de veces que masticaban, según publica el equipo en Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics.

El equipo aclaró que, como el estudio se realizó en un laboratorio, se desconoce si los resultados se replicarían en la vida real. Se necesitan estudios más prolongados para conocer el efecto en el peso.

"Aumentar los ciclos de masticación reduce la cantidad de comida consumida y aumenta la saciedad", dijo por correo electrónico el coautor del estudio James Hollis, de la Iowa State University.

"Aun así, se desconoce si se trata de un enfoque práctico para controlar el peso corporal", comentó.

Brown-Riggs explicó que "el cerebro demora 20 minutos en enviarle al estómago las señales de saciedad". En ese tiempo, "los que comen rápido pueden consumir mucha comida, lo que equivale a más calorías, sobrepeso y obesidad, agregó.

Asocian la buena alimentación con una mejor calidad de vida para los adultos mayores

Los adultos mayores que cumplen las guías alimentarias tienden a tener una mejor calidad de vida y menos problemas para conservar su movilidad y cuidarse a ellos mismos, reveló un nuevo estudio.

"Nuestro estudio demuestra que una alimentación de buena calidad ayuda a preservar el bienestar general de los adultos mayores", dijo por correo electrónico el autor principal, Bamini Gopinath, investigador senior del Instituto Westmead Millennium para la Investigación Médica de la Universidad de Sídney, Australia.

"Cumplir las guías alimentarias nacionales, que promueven una dieta rica en frutas, verduras, granos integrales y pescado, ayuda a mantener una buena calidad de vida y las capacidades funcionales, como ir de compras, hacer las tareas del hogar, preparar la comida y tomar los medicamentos", agregó.

El estudio incluyó a 1.305 hombres y mujeres de 55 años o más que participaban de un estudio australiano sobre enfermedades oculares y salud general y respondieron cuestionarios sobre qué comían y con qué frecuencia lo hacían entre 1992 y 1994.

El equipo calificó la dieta de cada participante con una escala de 0 a 20 puntos que elaboraron según la Guía Australiana para la Alimentación Saludable. A mayor puntaje, mejor alimentación.

El 25 por ciento que llevaba adelante las dietas de mejor calidad recibió 11,1 puntos o más, mientras que el 25 por ciento que peor comía obtuvo 8,1 puntos o menos, según publica el equipo en Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics.

Cinco y diez años después de sus respuestas iniciales los participantes volvieron a informar sobre la calidad de vida asociada con la salud física y mental, la funcionalidad en sociedad y la vitalidad. Cada área se calificó con una escala de entre 0 y 100 puntos.

En promedio, los participantes que comían mejor también tenían una calidad de vida mejor que el resto. Por ejemplo: la diferencia en la funcionalidad física era de casi 6 puntos respecto al grupo menos saludable, mientras que en salud general era de 4 puntos y en vitalidad de 5.

Sin embargo, la alimentación no influyó en la salud mental o en el nivel de independencia social de los grupos.

El equipo evaluó también la aptitud de los participantes para realizar actividades básicas e instrumentales cotidianas a los 10 y 15 años de los primeros cuestionarios. Actividades básicas son comer, vestirse e higienizarse sin ayuda, además de caminar sin asistencia. Las actividades instrumentales incluyen ir de compras, hablar por teléfono, utilizar dinero y viajar en transporte público.

De nuevo, la alimentación no influyó en la aptitud para realizar esas actividades. Pero los participantes con la alimentación de mejor calidad eran un 50 por ciento menos propensos a sufrir de alguna discapacidad para realizar actividades instrumentales que el grupo con la alimentación de peor calidad.

Los resultados no prueban que la dieta sea la única causa de esas diferencias en la calidad de vida ni el rendimiento individual en las tareas cotidianas. Pero para Gopinath podrían sumarse a la evidencia necesaria para diseñar las estrategias que ayudarían a la población que está envejeciendo a modificar su alimentación.

"Si los adultos mayores no comen saludablemente cuando son más jóvenes, tendrán que cambiar los hábitos para poder obtener los nutrientes necesarios que mejoren su calidad de vida. De hecho, muchos adultos mayores tienen bajos niveles de vitaminas, nutrientes y fibra esenciales para su salud", dijo por correo electrónico Ruth Frechman, dietista y portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética que no participó del estudio.

Estudio revela que bebidas azucaradas pueden causar cáncer endometrial

Un estudio dirigido por un experta de la Universidad de Minnesota indica que las mujeres que consumen bebidas azucaradas tienen 78 por ciento más probabilidades de padecer cáncer endometrial del tipo I estrógeno-dependiente.

Un estudio realizado en Estados Unidos (EE.UU.) revela que el consumo de bebidas azucaradas incrementa el riesgo en las mujeres de padecer cáncer endometrial del tipo I estrógeno-dependiente en féminas posmenopáusicas, informó este domingo la prensa internacional.

Esta investigación, dirigida por la científica asociada en la División de Epidemiología y Salud Comunitaria de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, Maki Inoue-Choi, demuestra que el riesgo de que las mujeres padezcan este tipo de cáncar alcanza un 78 por ciento si consumen este tipo de bebidas.

''No es sorprendente ver que las mujeres que bebían más bebidas endulzadas con azúcar tenían un mayor riesgo de cáncer endometrial del tipo I estrógeno-dependiente, pero no cáncer endometrial tipo II estrógeno-independiente", precisó Inoue-Choi.

La científica añade que "otros estudios han demostrado que un aumento del consumo de bebidas endulzadas con azúcar ha ido paralelo al incremento de la obesidad. Las mujeres obesas tienden a tener niveles más altos de estrógenos e insulina que las mujeres de peso normal. Niveles elevados de estrógenos e insulina se consideran factores de riesgo para el cáncer endometrial".

Durante el proceso de la investigación, los datos de 23 mil mujeres posmenopáusicas fueron estudiados, incluidos, los detalles demográficos, historial médico, y hábitos alimenticios, antes de que estas padecieran cáncer.

La responsable del estudio advirtió además que el consumo de azúcar añadido (a las bebidas) puede aumentar el riesgo de problemas de salud tales como obesidad, diabetes, enfermedades del corazón y cáncer.

Tomado de: www.telesurtv.net

23 de noviembre de 2013

El café puede ayudar a los vasos sanguíneos pequeños a trabajar mejor

La cafeína de una taza de café podría ayudar a los pequeños vasos sanguíneos a trabajar mejor, según concluye una investigación presentada en las Sesiones Científicas de 2013 de la Asociación Americana del Corazón, que se celebra estos días en Dallas, Estados Unidos.

 Un estudio realizado con 27 adultos sanos mostró que beber una taza de café con cafeína mejora de manera significativa el flujo de sangre en un dedo, que es una medida de cómo funciona el revestimiento interior de los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo.

 Los participantes que bebieron café con cafeína tuvieron un aumento del 30 por ciento en el flujo sanguíneo durante un periodo de 75 minutos en comparación con los que tomaron café descafeinado. Según el investigador principal, Masato Tsutsui, cardiólogo y profesor del Departamento de Farmacología de la Universidad de Ryukyu, en Okinawa, Japón, esto demuestra que el café puede ayudar a mejorar la salud cardiovascular.
El estudio se suma a un creciente cuerpo de investigación sobre el café, una de las bebidas más consumidas en todo el mundo. Análisis anteriores ya mostraron que el consumo de café está relacionado con un menor riesgo de morir por enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular y que altas dosis de cafeína pueden mejorar la función de las arterias más grandes.

 Los participantes de este trabajo eran personas que no bebían café regularmente de entre 22 y 30 años de edad. En un día, cada voluntario tomó una taza de cinco onzas (14,79 cl) de café descafeinado o normal y, posteriormente, los autores del estudio midieron su flujo sanguíneo del dedo con flujometría con láser doppler, una técnica no invasiva para analizar la circulación de la sangre a nivel microscópico.

Dos días más tarde, se repitió el experimento con el otro tipo de café, sin que los investigadores ni los participantes supieran cuándo estaban tomando café con cafeína. Los científicos observaron la presión arterial, la frecuencia cardiaca y los niveles de resistencia vascular, además de tomar muestras de sangre para analizar los niveles de cafeína y descartar el papel de las hormonas en la función de los vasos sanguíneos.

 En comparación al café descafeinado, el que contenía cafeína elevó ligeramente la presión arterial de los participantes y mejoró la función del revestimiento interior de los vasos, mientras que los niveles de frecuencia cardiaca fueron los mismos entre los dos grupos. Aunque no está claro cómo trabaja realmente la cafeína para mejorar la función de los vasos sanguíneos pequeños, Tsutsui sugiere que puede ayudar a abrirlos y reducir la inflamación.

Tomado de: www.europapress.es

No fría tanto las patatas

Cocinar a altas temperaturas favorece la formación de acrilamida. Esta sustancia se ha relacionado con casos de cáncer en animales.

La Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) recomienda a los consumidores que eviten freír en exceso o asar demasiado alimentos tales como las patatas, alegando que podría contener una sustancia química (acrilamida) vinculada con un mayor riesgo de cáncer en animales.

El motivo de la advertencia es la acrilamida, un compuesto químico que puede formarse en algunos alimentos, principalmente en los de origen vegetal durante los procesos de cocinado a altas temperaturas, como las que se alcanzan en la sartén y el horno. Entre estos, se encuentran las patatas, los cereales, el café, las galletas saladas, el pan, los frutos secos, etc. Según la Asociación Nacional de Productores de Alimentos de EEUU, al final, la acrilamida está presente en el 40% de la dieta que se consume en EEUU.

Se conocía su uso en los plásticos y otros productos industriales (cosméticos, por ejemplo), pero no se descubrió su presencia en la alimentación hasta el año 2002. Desde entonces, la FDA investiga sus efectos sobre la salud y estudia medidas estratégicas para reducir su consumo.

En los estudios realizados en animales, se ha observado que la exposición a altos niveles de acrilamida causa más casos de cáncer. Teniendo en cuenta esta relación, en 2010, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaba que, aunque la investigación estaba centrada sólo en animales, también supone una preocupación para la salud humana, por lo que instó a desarrollar nuevos estudios en este sentido.

Dados los posibles riesgos, la FDA publica ahora un documento preliminar con una serie de estrategias prácticas dirigidas a los productores y fabricantes, para que minimicen esta sustancia en los alimentos con altos niveles.

En cuanto a los consumidores finales, la FDA les recomienda que tomen ciertas precauciones de forma preventiva. Algunas de estas recomendaciones ya las hizo la Comisión Europea en 2003 tras la publicación de algunos estudios que vinculaban el consumo de esta sustancia con mayor riesgo de cáncer en animales.

La acrilamida se forma a partir de azúcares y de un aminoácido que se encuentran de forma natural en los alimentos. Hay productos en los que está a bajas concentraciones. Por ejemplo, los lácteos, la carne y el pescado. Pero la formación de esta sustancia depende fundamentalmente de la forma de cocinar y conservar los alimentos.

En términos generales, explica Lauren Robin, experta de la FDA, "es más probable que se acumule acrilamida cuando el cocinado se realiza en periodos prolongados y cuando alcanza altas temperaturas". Normalmente, esto no ocurre al hervir o cocer al vapor.

Dado que todos los alimentos contienen, en mayor o menor medida, esta sustancia química, "no es posible eliminarla por completo", afirma Robin, "pero tampoco es necesario [...] Eliminar uno o dos alimentos de su dieta no tendría un efecto significativo sobre la exposición total.

No obstante, la FDA propone algunas medidas para ayudar a reducir la cantidad de este químico en su alimentación. Por ejemplo, "si fríe patatas congeladas, siga las recomendaciones del fabricante, en cuanto a tiempo y temperatura, y evite cocinarlas de más, hacerlas extra crujientes o quemarlas". Recuerde, además, que para evitar altas concentraciones de acrilamida, lo mejor es cocinar las patatas hasta que adquieran un color amarillo dorado, no marrón oscuro. Las partes marrones tienden a contener más acrilamida".

Si lo que va a hacer es tostar el pan, retírelo cuando tenga un color dorado claro, en vez de oscuro. Otro truco: "No guarde las patatas en el refrigerador [ni en un lugar que esté por debajo de los 8º C], ya que esto puede elevar la cantidad de acrilamida al cocinarlas. Manténgalas fuera de la nevera, en un lugar fresco".

En definitiva, la FDA recomienda seguir un plan de alimentación sano, rico en frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos (desnatados o bajos en grasa) y que incluya el consumo de carnes magras, aves, pescado, legumbres, huevos y nueces. Conviene, además, elegir siempre "alimentos bajos en grasas saturadas, grasas 'trans' (que elevan su nivel de colesterol malo, con lipoproteínas de baja densidad y disminuyen el del colesterol bueno, con lipoproteínas de alta densidad, además de estar relacionado con los infartos de miocardio), colesterol, sal y azúcares añadidos.

Tomado de: www.elmundo.es

EEUU da un paso más para reducir grasas trans en alimentos procesados y propone la eliminación de los PHOs

La Agencia Norteamericana del Medicamento y Alimentación (FDA, por sus siglas en inglés) ha dado un paso más en su objetivo de prevenir los problemas cardiovasculares, al anunciar su intención de reducir aún más la ingesta de grasas por parte de la población, mediante la eliminación paulatina de las grasas trans artificiales de los alimentos procesados.

 Concretamente, la pasada semana el organismo de protección y promoción de la salud americano anunció su decisión provisional de acabar con el uso de aceites parcialmente hidrogenados (PHOs), principal fuente artificial de grasas trans en alimentos procesados.

 Al respecto, y basándose en la evidencia científica disponible y las conclusiones de grupos de expertos científicos consultados, señala que los PHOs no serán "generalmente reconocidos como seguros" para su uso en la alimentación.

 Por lo tanto, ha abierto un plazo de 60 días para reunir datos adicionales y para obtener opiniones sobre el tiempo que pueden necesitar los fabricantes de alimentos para reformular los productos que actualmente lo contienen.

 "Mientras que el consumo de las grasas trans potencialmente dañinas ha disminuido en las últimas dos décadas en los Estados Unidos, su consumo sigue siendo un importante problema de salud pública", ha explicado la doctora de la FDA, Margaret A. Hamburg.

 Desde la FDA se recuerda que una mayor reducción en la cantidad de trans grasas en la dieta estadounidense podría prevenir un adicional de 20.000 ataques al corazón y 7.000 muertes a causa de enfermedades del corazón cada año, con lo que esta pedida puede suponer "un paso crítico en la protección de la salud de los estadounidenses".

 En los últimos años, muchos fabricantes han reducido voluntariamente los niveles de grasa trans en muchos alimentos y productos. No obstante, aún se puede encontrar un alto contenido de estas grasas en postres, palomitas de maíz de microondas, pizzas congeladas, margarinas, etc.

 Gracias a estos esfuerzos, junto con la educación pública, el consumo de trans grasas en las dietas estadounidenses se ha reducido significativamente. De hecho, desde que comenzó a aparecer este dato en la etiqueta de información nutricional en 2006, su consumo se ha reducido de 4,6 gramos por día en 2003 a cerca de 1 gramo por día en 2012.

 "Una de las funciones de la FDA es garantizar que los alimentos, incluyendo todas las sustancias que añaden a estos, son seguros", ha adviertido Michael Taylor, comisionado adjunto de la FDA para alimentación.

 De este modo, una vez acaba la revisión de las observaciones presentadas, si la FDA se reafirma en su decisión preliminar, los PHOs seran considerada aditivos alimentarios y no se podrán utilizar en alimentos si no existe una reglamentación que así lo autorice.

 Esta determinación preliminar de la FDA solo afecta a los PHOs y no a las grasas trans que se dan en pequeña cantidad en algunos tipos de carne y  productos lácteos.

Tomado de: www.europapress.es

¿Qué es peor, tomar mucho azúcar o mucha sal?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Los excesos con la sal y con el azúcar comportan serias consecuencias para la salud y pueden desencadenar o agravar diversas enfermedades

En ocasiones, las preguntas más simples son las más difíciles de responder. Es el caso de la que encabeza este texto. Sabemos que el exceso de azúcar es perjudicial, del mismo modo que tomar demasiada sal afectará de forma negativa a la salud. Pero, ¿se puede cuantificar si abusar de la sal es peor que abusar del azúcar, o viceversa? El siguiente artículo intenta responder a esta pregunta y, para ello, analiza cuáles son las consecuencias de pasarse con el consumo de ambos nutrientes. A continuación se explica qué tiene de malo abusar del azúcar, qué ocurre cuando abusamos de la sal y se comparan los riesgos de estos dos hábitos perniciosos.
¿Qué tiene de malo abusar del azúcar?

La OMS recomendó en 2003 no sobrepasar el 10% de nuestra ingesta energética a partir de azúcares. No obstante, consumimos bastante más: entre el 16% y el 36%, según la EFSA. Uno de los principales y más conocidos perjuicios del exceso de azúcar es la caries, pero también está relacionado con otras enfermedades bucodentales (mal desarrollo del esmalte, erosión dental, periodontopatías, entre otras muchas dolencias), enfermedades que pueden incluso afectar no solo al habla y a la comunicación, sino incluso a nuestra autoestima. Tales trastornos, de hecho, suponen un coste para los servicios de atención sanitaria superior al del tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la osteoporosis, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las enfermedades bucodentales producen un dolor considerable, además de ansiedad y trastornos sociales, pero sobre todo pueden perjudicar a nuestra capacidad de seguir una dieta saludable, así que su impacto sobre la salud puede llegar a ser tremendo.

Pero el exceso de azúcar también se relaciona con la obesidad, que a su vez incrementa el riesgo de padecer una larga lista de enfermedades crónicas, desde la diabetes tipo 2 hasta algunos tipos de cáncer. Uno de los últimos y más rigurosos análisis en relación al azúcar y la obesidad se publicó en enero de 2012 en la revista British Medical Journal. En él se parte de estas dos premisas:
  1. "Las ingestas excesivas de azúcares dietéticos se han relacionado con la obesidad y con un mayor riesgo de enfermedades crónicas".
  2. "La asociación más consistente es la observada entre una ingesta elevada de bebidas azucaradas y el desarrollo de la obesidad".
Pues bien, se volvió a revisar la relación azúcares-obesidad, para concluir que "la ingesta de azúcares o de bebidas azucaradas es un determinante del peso corporal".

El estudio más reciente, en cualquier caso, lo ha llevado a cabo la Universidad de Harvard, que, en la edición de octubre de 2013 de la revista American Journal of Clinical Nutrition, subrayó que: el consumo de bebidas azucaradas (y eso incluye a las típicas bebidas para deportistas), "promueve la ganancia de peso en niños y adultos". Según el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer, estas bebidas se asocian con 180.000 defunciones por enfermedades crónicas en adultos cada año, 6.000 de las cuales son por cáncer. Sucede algo parecido con el riesgo cardiovascular o las posibilidades de sufrir diabetes tipo 2.

¿Qué pasa si abusamos de la sal?

Pasan muchas cosas, ninguna deseable. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) considera que una reducción de la ingesta de sal en la población desde los 10 g al día actuales a 5 g al día evitaría, cada año, unos 20.000 accidentes cerebrovasculares y unos 30.000 eventos cardiacos. También que el 45% de infartos y el 50% de ictus están asociados al consumo excesivo de sal. La OMS, por su parte, estima que podrían evitarse hasta 2,5 millones de muertes al año si el consumo de sal se redujera a los niveles recomendados.

¿Hay más? Sí, hay más: la edición de febrero de 2010 de la revista New England Journal of Medicine detalló que disminuir nuestra elevadísima ingesta de esta especia en tan solo 3 gramos al día ejercería el mismo beneficio que eliminar el tabaquismo, y evitaría, solo en Estados Unidos, unas 92.000 muertes al año. Dos años después, un metaanálisis observó una relación lineal entre un mayor consumo de sal y el riesgo de cáncer de estómago. Una revisión sistemática más reciente (de abril de 2013) puso la guinda, al concluir que reducir la ingesta de sal desde los casi 10 gramos que consumimos en la actualidad hasta no más de 3 gramos al día se traduciría no solo en importantes mejoras de la salud sino también en notables ahorros en el gasto sanitario.

¿Azúcar o sal?¿Cuál de los dos excesos es más arriesgado?

Ambas costumbres son perjudiciales. ¿Cuál es peor? Valdría la pena responder con una nueva pregunta: ¿es necesario saberlo para tomar una decisión? Sea como fuere, para descubrir si es peor tomar más azúcar que sal, o viceversa, se debería realizar un estudio que obligase a un grupo de voluntarios a tomar mucha sal, y a otro grupo de similares características (nivel socioeconómico, estado de salud, edad, sexo, hábitos de vida, etc.) a tomar mucho azúcar, y comparar la salud de ambos grupos pasados unos años. En el transcurso del estudio, el estilo de vida (que afecta sobremanera a la salud) de los participantes de uno y otro grupo no debería cambiar de forma significativa, para no alterar el resultado. Ningún comité ético aprobaría la realización de dicho estudio, porque no es ético someter a voluntarios a un daño conocido, como es el caso del abuso de la sal o del exceso de azúcar.

Se podría realizar otra clase de estudio, que observase qué salud tienen a largo plazo las personas que suelen abusar del azúcar pero no de la sal, por una parte, y las que abusan de la sal pero no del azúcar, por otra. Sin embargo, esto presenta unos nuevos "peros". Uno de ellos es que en esa clase de estudios resulta muy difícil controlar si otros factores o variables que se producen a la vez que lo que se está evaluando (en este caso, el consumo de sal o azúcar) también son responsables de la alteración de la salud. Dicha clase de estudio, en todo caso, tampoco se ha llevado a cabo.

Aun así, la sal y el azúcar tienen algo en común: nuestra excesiva ingesta no proviene tanto de nuestra adición voluntaria (mediante el salero o el azucarero, para que nos entendamos) sino de los alimentos procesados: embutidos, quesos, precocinados, dulces, bollería, repostería, bebidas azucaradas, etc. Así pues, en definitiva, de igual manera que no sabemos si es peor un huracán o un diluvio, pero sí sabemos que ambas situaciones son bastante arriesgadas, no tiene mucho sentido darle muchas vueltas a si es peor abusar de la sal o pasarse con el azúcar. Mejorar la dieta pasa por disminuir nuestro elevado consumo de alimentos salados y azucarados, de eso no cabe ninguna duda.

Haga ejercicio, su cerebro se lo agradecerá

Mantener el cuerpo activo ayuda a retrasar el deterioro cognitivo. Un estudio busca el mecanismo por el que el ejercicio 'protege' de la demencia. Al parecer, quienes se mueven tienen niveles más altos de flujo sanguíneo cerebral.

Nunca es tarde para empezar a ejercitar los músculos del cuerpo. Un grupo de investigadores recuerda que, además de mantener su físico a punto, también le ayudará a mejorar su memoria y su función cerebral. En vista de los resultados de su último estudio, publicado en 'Journal Frontiers in Aging Neuroscience', animan a la población, sea cual sea su edad, a dar pedales en la bicicleta o a apuntarse a clases de baile.

Aunque en los últimos años la literatura científica ya se ha hecho eco de los beneficios del movimiento corporal en la cognición, aún se desconoce el mecanismo que subyace en dicha asociación. En un intento por descubrirlo, un equipo de expertos de la Universidad de Texas (Dallas, EEUU) ha seguido a 37 adultos sanos y sedentarios (cuyas edades oscilaban entre los 57 y los 75 años). A la mitad de ellos se les sometió a un entrenamiento de ejercicio aeróbico sobre una bicicleta estática o una cinta mecánica para andar. Lo hacían con supervisión durante una hora tres veces por semana durante tres meses.

Además de vigilar su corazón a lo largo del entrenamiento, los investigadores midieron, antes, durante y después del ensayo, su flujo sanguíneo cerebral. Y aquí está el quid que diferencia su trabajo de los anteriores. A través de resonancia magnética pudieron comprobar en los participantes activos, en comparación con los sedentarios, "un aumento de este flujo en una de las regiones clave de la cognición, el área singular anterior", argumenta Sina Aslan, una de las autoras del estudio. Este incremento de flujo sanguíneo "indica mayor actividad neuronal y mayor tasa de metabolismo cerebral".

Quienes hacían deporte mostraron mejores capacidades de memoria y niveles más altos de flujo sanguíneo cerebral en el área singular anterior. Mediante la resonancia magnética, señala Sandra Bond Chapman, responsable de la investigación, "observamos cambios en el cerebro antes de que se vieran avances en la memoria, lo que implica que el flujo de la sangre del cerebro podría posicionarse como un prometedor y sensible indicador de salud cerebral".

Hasta el momento, "no hay estudios tan sofisticados como éste", comenta David Pérez, neurólogo y director de la Fundación del Cerebro de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Es la primera vez que se mide el flujo sanguíneo para ver el posible mecanismo por el que el ejercicio retrasa el deterioro cognitivo. Sin embargo, continúa, habrá que confirmar en futuros trabajos si realmente se trata de una asociación causal o circunstancial. "Quizás este hallazgo no tenga relación con la prevención del deterioro cognitivo que precede al Alzheimer".

En realidad, agrega el especialista español al comentar este estudio, "el área singular anterior no está directamente relacionada con el Alzheimer, pero sí con la motivación. Posiblemente, la persona que hace ejercicio esté más motivada y esto haga que sea más proclive a desarrollar actividades cognitivas y participar en actividades sociales que le ayuden a retrasar el deterioro cognitivo".

No obstante, si definitivamente se confirmase que el ejercicio actúa como 'protector' del deterioro cognitivo a través de esta nueva vía (aumentado el flujo sanguíneo cerebral), no sería la única, puntualiza el neurólogo. "Se ha demostrado que los factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, diabetes, etc.) influyen en el trastorno cognitivo y como el ejercicio controla estos aspectos, también puede mejorar el rendimiento cerebral".

Dados los resultados de este estudio y de trabajos previos, concluye Chapman, "todos los adultos, independientemente de su edad, deberían animarse a hacer ejercicio aeróbico, una de las terapias más beneficiosas y rentables para elevar el rendimiento de la memoria".

Tomado de: www.elmundo.es

16 de noviembre de 2013

Cinco hábitos dietéticos que predisponen a la diabetes

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

La diabetes tipo 2 va en aumento y afecta ya a más de 255 millones de personas, aunque el 90% de los casos podría evitarse con un estilo de vida saludable

Hay quien compara a la diabetes tipo 2, o diabetes "del adulto", con un tsunami. Es una patología rara en niños (aunque cada vez es más frecuente, debido a las elevadas tasas de obesidad infantil), a diferencia de la tipo 1, que suele presentarse en la infancia. En la primera, el cuerpo no aprovecha bien la glucosa de los alimentos y eso se traduce en que los niveles de glucosa de la sangre están demasiado elevados, algo muy arriesgado para la salud a largo plazo. Las cifras de esta enfermedad, en claro aumento, no dejan lugar a dudas: es una epidemia. Es una patología que afecta, a nivel mundial, a más de 255 millones de personas. Dado que supone la cuarta causa de muerte en los países desarrollados vale la pena evitar a toda costa los hábitos que incrementen el riesgo de padecerla. El presente texto se centra en los hábitos dietéticos que pueden promover su aparición.

Diabetes: cinco hábitos para revisar

Más de 300 millones de personas padecen diabetes en la actualidad. De ellas, el 85% presentan la llamada "diabetes del adulto" o diabetes tipo 2. Y los pronósticos no son halagüeños: se estima que en 2025 se sumarán a esta lista 33 millones de personas más, y que del 30% al 40% de los europeos padeceremos diabetes a lo largo de nuestra vida, según la Sociedad Europea de Cardiología. Razones todas para revisar nuestros hábitos dietéticos y modificar aquellos que predisponen a padecerla.

Tomar a menudo bebidas azucaradas. Los mal llamados "refrescos" incrementan el riesgo de diabetes. "Mal llamados" porque es una denominación con una connotación positiva, que puede dar a entender que su consumo no solo es inocuo, sino que tienen una capacidad de refrigerar nuestro cuerpo superior a la de la barata y saludable agua fría. El estudio más reciente que relaciona la diabetes tipo 2 con el consumo de bebidas azucaradas se publicó en abril de 2013 en la revista 'Diabetologia'. Se constató que tomar el equivalente a una lata de refresco al día puede aumentar un 22% el riesgo de padecer diabetes tipo 2. La investigación evaluó ocho cohortes europeas (350.000 participantes) que participan en el Estudio Prospectivo Europeo sobre Cáncer y Nutrición (EPIC). La doctora Dora Romaguera, una de las responsables del estudio, realizó unas contundentes afirmaciones para Diario Médico: "Teniendo en cuenta el aumento en el consumo de bebidas azucaradas en Europa, se deben enviar a la población mensajes claros sobre el efecto contra la salud de estos refrescos".

Beber zumos de forma habitual.
Es bastante conocido que las bebidas azucaradas incrementan el riesgo de diversas patologías, como es el caso de la obesidad. No tan conocido, sin embargo, es que los zumos incrementan el riesgo de diabetes. Es lo que observó en agosto de 2013 un análisis de la dieta de 12.198 voluntarios, publicado en la revista British Medical Journal. Como era de esperar, el consumo de fruta entera disminuyó el riesgo de padecer diabetes, mientras que el consumo de zumos de fruta lo incrementó. En este artículo de EROSKI CONSUMER se detalla que no conviene tomar a menudo zumos de fruta, aunque sean caseros, ya que ello puede suponer (en función de la frecuencia y el volumen) asumir diversos riesgos para la salud a largo plazo, sobre todo en niños.

Consumir de forma frecuente carnes procesadas. Cada vez hay más pruebas de los riesgos del consumo habitual de carnes procesadas, tales como carne ahumada, curada, salada o a la que se han añadido conservantes. En este grupo entran el jamón, el tocino, las salchichas, el salami los "perritos calientes" y similares. Un estudio epidemiológico llevado a cabo en Francia, que siguió a 66.118 mujeres durante 14 años, observó una relación clara entre el consumo de cárnicos procesados y el riesgo de padecer diabetes. Una reciente investigación publicada en la revista American Journal of Epidemiology relaciona su ingesta con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas. Así pues, no extraña que entidades de referencia como el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF, en su siglas en inglés) propongan "evitarlas", como puede comprobarse aquí. Para el WCRF está probado que evitar las carnes procesadas (además de no tomar más de 500 gramos de carnes rojas a la semana) disminuye el riesgo de una enfermedad tan grave como la diabetes: el cáncer de colon.

Basar la dieta en refinados. Un metaanálisis hecho público en octubre de 2013 (European Journal of Epidemiology) por investigadores del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Noruega observó un mayor riesgo de diabetes ante un mayor consumo de alimentos refinados, como el arroz blanco. Así, mientras que consumir alimentos integrales (pan integral, pasta integral, arroz integral, etc) disminuye el riesgo, los refinados pueden aumentarlo. La conclusión de los autores es clara: "Nuestros resultados apoyan las recomendaciones de salud pública para reemplazar los granos refinados con granos enteros y sugieren que se deben consumir al menos dos raciones de granos integrales por día para reducir el riesgo de diabetes tipo 2".

Acudir con frecuencia a los 'fast-food'. El más reciente consenso español de prevención y tratamiento de la obesidad señaló que "el consumo de fast food de forma habitual (más de una vez a la semana) puede contribuir al incremento de la ingestión energética y a la ganancia de peso y obesidad". Por ello aconsejó "limitar el consumo habitual (frecuencia de más de una vez a la semana) de fast food", o comida rápida. La ganancia de peso es uno de los principales determinantes del riesgo de diabetes, tal y como mostró una rigurosa investigación publicada en Diabetes Research and Clinical Practice en septiembre de 2010.

La FAO y la OMS alertan de que más de la mitad de la población tiene problemas nutricionales

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguraron este miércoles que más de la mitad de la población mundial tiene "graves problemas nutricionales", que pueden ser de hambre, pero también de consumo excesivo de alimentos o de carencia de micronutrientes. Así, unos 842 millones de personas sufren hambre crónica y cerca de 2.000 millones carecen de micronutrientes, mientras que 500 millones padecen obesidad, por lo que los sistemas alimentarios tendrán que sufrir cambios importantes para mejorar las dietas y las vidas de las personas.

Ambas organizaciones de la ONU hicieron pública estas conclusiones tras iniciar en Roma (Italia) una reunión técnica preparatoria de tres días que pretende sentar las bases de la II Conferencia Internacional sobre Nutrición, que se celebrará del 19 al 21 de noviembre de 2014 con el objetivo de estudiar cómo mejorar la producción de alimentos. El director general de la FAO, José Graziano da Silva, indicó que "está claro que la forma en que los alimentos se manejan actualmente no se refleja en suficientes mejoras en materia de nutrición. El hecho más sorprendente es que más de 840 millones de personas siguen padeciendo hambre hoy en día, a pesar de que el mundo ya produce suficientes alimentos para todos, pero un tercio de ellos se desperdician".

La FAO subrayó que la cantidad total de alimentos que se producen y no se consumen sería suficiente para alimentar a 2.000 millones de personas. "La verdad es que, hoy en día, los consumidores no reciben las señales correctas de las políticas vigentes sobre cómo alimentarse de forma saludable. Eso es lo que tenemos que abordar", añadió Da Silva. Este organismo de la ONU señaló que alrededor de 7 millones de niños mueren anualmente antes de cumplir cinco años y unos 162 millones de niños menores de cinco años sufren retraso del crecimiento.

Dietas inadecuadas

Por su parte, el director ejecutivo de la Oficina del Director General de la OMS, Hans Troedsson, pidió un replanteamiento de la forma en que se gestiona el sistema alimentario, asegurando que la dieta es un factor clave en la carga global de enfermedad y que los desafíos polifacéticos de la nutrición necesitan ser abordados a diferentes niveles, desde la infancia a la madurez. "Si en el pasado nos enfrentábamos principalmente al desafío de la malnutrición infantil, hoy nos enfrentamos a una epidemia de dietas inadecuadas y escasa actividad física, lo que conduce a la hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, diabetes y sobrepeso", indicó Troedsson, antes de agregar que "las amenazas a la nutrición y la salud en realidad se han ampliado y agravado y no van a desaparecer por sí solas. Tenemos que abordar esta situación con urgencia, ahora y en el futuro".

Tomado de: www.larazon.es

Una dieta baja en grasa y sal y ejercicio cuatro veces por semana, claves para prevenir problemas cardiovasculares

La Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología han publicado una nueva guía de práctica clínica en la que recomiendan llevar una dieta saludable, con pocas grasas saturadas y trans y limitaciones de sodio, así como la práctica de actividad física entre tres y cuatro veces por semana para prevenir ataques al corazón, derrames cerebrales y otras enfermedades cardiovasculares.

 El nuevo informe, publicado en la edición digital del 'Journal of the American College of Cardiology' y 'Circulation', el periódico de la Asociación Americana del Corazón, se basa en una revisión sistemática de la evidencia que resume las claves de la nutrición y la actividad física para el tratamiento de la presión arterial y el colesterol en la sangre.

 "Llevar una dieta saludable para el corazón no consiste en comer alimentos buenos y asilar los malos, sino que se trata de la dieta total", explica Robert Eckel, copresidente del Comité de Redacción de la Guía y profesor de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos.
Para bajar el colesterol en la sangre y, en especial, el LDL o colesterol "malo", las directrices recomiendan la limitación de grasas saturadas y grasas trans. Las primeras se encuentran principalmente en los alimentos derivados de los animales, como carnes y aves de corral con la piel, y los productos lácteos ricos en grasa, aceites tropicales, como el de coco y de palma, mientras las trans están en los productos hechos parcialmente con grasa hidrogenada, como muchos alimentos fritos y horneados preparados comercialmente.

 Para disminuir la presión arterial, la guía hace hincapié en la importancia de la restricción de sodio, con un consumo inferior a 2.400 miligramos de sodio al día para quienes deban rebajar su presión arterial, siendo deseable que no supere los 1.500 miligramos diarios para disminuir todavía más la presión arterial. En general, los expertos norteramericanos recomiendan en su documento una dieta saludable para el corazón que se centre en frutas, verduras y cereales enteros, incluya productos lácteos bajos en grasa, pollo, pescado y frutos secos, y limite el consumo de carne roja, dulces y bebidas azucaradas.

2.000 calorías al día

 Basándose en un patrón de alimentación de 2.000 calorías por día, estos expertos han diseñado una dieta sana para el corazón que consiste en consumir entre cuatro y cinco porciones de fruta al día; otras tantas de verduras, de seis a ocho porciones de cereales enteros (preferiblemente con alto contenido en fibra), dos o tres porciones de leche y productos lácteos sin grasa o bajos en grasa, 170 gramos o menos al día de carnes magras, pollo y pescado; entre cuatro y cinco raciones a la semana de frutos secos, de dos a tres porciones al día de grasas y aceites saludables y limitar los dulces y los azúcares añadidos, además de la sal.

 A su juicio, este patrón de alimentación es compatible con la terapia nutricional para otras condiciones médicas, por lo que consideran que los médicos de Atención Primaria deben adaptar este plan de dieta saludable para el corazón a las necesidades calóricas de las personas, las preferencias alimentarias personales y culturales y la terapia de nutrición para otros problemas de salud, como la diabetes.

 La actividad física es también una parte importante para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, por lo que la nueva guía aconseja ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa, como caminar a paso ligero, durante un promedio de 40 minutos entre tres y cuatro veces a la semana. "Estas recomendaciones deben ser una parte de la práctica de cada médico que se ocupa de la prevención", reclamó Eckel.

 Estas pautas, destinadas a los proveedores de atención médica primaria, cardiólogos y todos los que trabajan con los pacientes para prevenir las enfermedades cardiovasculares, se basan en la evidencia científica de estudios de investigación publicados entre 1990 y 2012, y se han desarrollado para adultos que se beneficiarían de una reducción de su colesterol en sangre y su presión arterial.

 Esta pauta de estilo de vida es una de las cuatro orientaciones de prevención de enfermedades cardiovasculares hechas públicas este martes por la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología. Otras recomendaciones van dirigidas a reducir el colesterol en la sangre y evaluar los riesgos y la gestión del sobrepeso y la obesidad.

 El panel de expertos que redactó el informe fue convocado por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, asumiendo el gobierno, la gestión conjunta y la publicación de la guía la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología.

Tomado de: www.europapress.es

La diabetes puede dañar los huesos, según un estudio

Además del daño a los riñones, el corazón y los problemas a la vista que puede causar la diabetes tipo 2, ahora podría añadirse el efecto negativo que tendría en los huesos, reveló un estudio de la Clínica Mayo divulgado hoy.

El informe, publicado en el Journal of Bone and Mineral Research y que contó con el apoyo de los Institutos de Salud, encontró un vínculo entre la diabetes y el daño óseo tras llevar a cabo una medición directa en huesos de pacientes con diabetes tipo 2.

"Claramente, el esqueleto debe ser reconocido como otro de los blancos de las complicaciones de la diabetes", declaró Sundeep Khosla, endocrinólogo de la Clínica Mayo y principal autor del estudio.

Anteriormente, varios estudios habían encontrado que los pacientes con diabetes experimentaban fracturas a niveles de densidad ósea por encima de los registrados en la población en general, lo cual indicaba que podía haber alguna diferencia en cuanto a la "calidad" de los huesos.

Los investigadores llevaron a cabo pruebas para medir la solidez de los huesos, que incluyeron rupturas microscópicas, en 60 mujeres postmenopáusicas, 30 de ellas con diabetes tipo 2.

El estudio encontró que el grupo de mujeres con diabetes tipo 2 tenía significativamente menor solidez ósea y que estas habían experimentado un nivel de hiperglicemia más alto en los últimos 10 años.

Los investigadores destacaron la relevancia que este hallazgo puede tener en condiciones como la artritis autoinmune o la artritis reumatoide, que son tratadas con glucocorticoides.

Los hispanos tienes un riesgo dos veces mayor de desarrollar la diabetes tipo 2 en comparación con las personas de otros grupos étnicos en Estados Unidos, de acuerdo con datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Entre los factores de riesgo de la diabetes tipo 2 se encuentra la edad (ser mayor de 45 años), obesidad, historia familiar de diabetes, diabetes gestacional, falta de actividad física y raza u origen étnico.

Tomado de: www.larazon.es

Una mayor carga de ácido en la dieta aumenta el riesgo de diabetes

El aumento de la acidez de la dieta, independientemente de los alimentos individuales que la compongan, aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, según concluye un estudio de más de 60.000 mujeres publicado en 'Diabetologia', por los doctores Guy Fagherazzi y Françoise Clavel-Chapelon, del Centro de Investigación en Epidemiología y Salud de la Población (INSERM), en París, Francia, y sus colegas.

 Una dieta occidental rica en productos de origen animal y otros alimentos acidogénicos puede inducir una carga de ácido que no está compensada por frutas y hortalizas, lo que puede provocar acidosis metabólica crónica y conducir a complicaciones metabólicas. Un aumento de la acidosis puede reducir la capacidad de la insulina para unirse a los receptores apropiados en el cuerpo y disminuir la sensibilidad a la insulina.

Con esto en mente, los autores decidieron analizar si el aumento de la acidosis causada por cargas de ácido en la dieta aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, examinando a un total de 66.485 mujeres del estudio E3N, del Centro Francés de Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición. Su carga de ácido en la dieta se calculó a partir de los resultados de su potencial carga ácida renal (PRAL) y su producción endógena neta de ácido (PNAA), ambas técnicas estándar para evaluar el consumo de ácido de la dieta.

Durante el seguimiento, se produjeron 1.372 nuevos casos de diabetes tipo 2. En la población general, aquellos por encima del 25 por ciento (cuartil) para PRAL tenían un 56 por ciento más de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con el cuartil inferior. Las mujeres de peso normal (índice de masa corporal 25 y menor) tuvieron el mayor aumento en el riesgo (96 por ciento para el cuartil superior en comparación con la parte inferior), mientras las mujeres de sobrepeso (IMC de 25 o más) sólo tenían un riesgo 28 por ciento (cuartil superior en comparación con la parte inferior). Las puntuaciones de PNAA mostraron un riesgo similar.

"Una dieta rica en proteínas animales puede favorecer la ingesta neta de ácido, mientras que la mayoría de las frutas y verduras forman precursores alcalinos que neutralizan la acidez. Al contrario de lo que generalmente se cree, la mayoría de las frutas como melocotones manzanas, peras, plátanos e, incluso, limones y naranjas, en realidad reducen la carga de ácido en la dieta una vez que el cuerpo los ha procesado", señalan los autores.

En este estudio, la asociación persistió después del ajuste de los hábitos alimentarios, el consumo de carne y el consumo de frutas, verduras, café y bebidas endulzadas, lo que, según los investigadores, sugiere que los ácidos dietéticos pueden desempeñar un papel específico en la promoción del desarrollo de la diabetes tipo 2, con independencia de los alimentos o las bebidas que proporcionan los componentes ácidos o alcalinos.

"Hemos demostrado, por primera vez en un gran estudio prospectivo, que la carga ácida alimentaria se vinculó positivamente con el riesgo de diabetes tipo 2, independientemente de otros factores de riesgo conocidos para la diabetes Los resultados tendrán que validarse en otras poblaciones para promocionar dietas con una carga baja de acidez para la prevención de la diabetes", concluyen.

Tomado de: www.europapress.es

9 de noviembre de 2013

Comer con la familia podría mantener a padres e hijos en un peso saludable

Los niños son menos propensos al sobrepeso si comen las comidas con sus familias, según un estudio reciente.

La investigación halló que los niños de las familias que comen juntas sin encender la televisión y que permanecen sentados hasta que todos hayan terminado tienen un peso y un índice de masa corporal (IMC, una medida de la grasa corporal basada en la estatura y el peso) más bajos.

Los investigadores compararon los IMC y los rituales de cena familiares de 190 padres y 148 niños.

Unas habilidades de socialización potentes y positivas durante las cenas familiares podrían superar a la necesidad de los niños de comer en exceso, apuntaron los investigadores. También hallaron que los padres que hablan durante la cena también de forma significativa con sus hijos, sobre todo con los chicos pequeños, sobre el día que han pasado tienen unos IMC más bajos.

"Comer en cualquier lugar que no fuera la cocina ni el comedor se relacionó con unos IMC más altos tanto en los padres como en los niños", comentó en un comunicado de prensa de la Universidad de Cornell el coautor del estudio, Brian Wansink, profesor de la Facultad de Economía Aplicada y Administración de la universidad.

"El ritual de dónde se come y durante cuánto tiempo parece ser el motor más importante [de la obesidad]", aseguró.

Pero los investigadores dijeron que el vínculo entre el IMC y los hábitos para cenar no significan necesariamente que una cosa provoque directamente la otra.

"Al enfocarse en los rituales familiares en la cena, esta investigación se diferencia de los métodos más centrados en la comida", aseguró Wansink, director del Laboratorio de Alimentos y Marcas de la Cornell. "Las comidas en familia y sus rituales podrían ser un campo de batalla contra la obesidad al que no se le ha dado suficiente crédito".

La falacia de los antioxidantes

Por JULIO BASULTO y LAURA CAORSI / Tomado de: www.consumer.es

No hay pruebas médicas ni científicas que apoyen el uso de suplementos de antioxidantes para prevenir la mortalidad

Los antioxidantes presumen de aportar numerosos beneficios para la salud. Están presentes en diversas frutas y hortalizas, cuyo consumo está recomendado como base de una alimentación saludable. Acerca de esto, no hay dudas. Otra cosa son los suplementos antioxidantes que toma un porcentaje nada despreciable de la población. ¿Son también saludables? ¿Presentan los mismos beneficios o, por el contrario, entrañan riesgos? ¿Es correcto afirmar que un suplemento antioxidante ayuda a prevenir la mortalidad? En el presente texto se detalla por qué en septiembre y en octubre de 2013, dos prestigiosas entidades sanitarias de cardiología y oncología han advertido de la falta de beneficios claros y de los riesgos (algunos graves) de consumir de forma habitual suplementos de antioxidantes.

Antioxidantes: tras los pasos de la falacia en sandalias de piel

Una falacia es una trampa lógica; un razonamiento que a primera vista parece válido, pero en realidad no lo es. Dicho de manera sencilla, la "afirmación del consecuente" -así se la denomina- consiste en sacar conclusiones falsas o erróneas a partir de dos premisas verdaderas. Por ejemplo:
  • A: Las personas de la cuenca del Mediterráneo en 1950 solían llevar sandalias de piel (verdadero).
  • B: Dichas personas tenían menos riesgo cardiovascular que las americanas, que no acostumbraban a llevar tales sandalias (verdadero).
  • Calzarse sandalias de piel previene, por lo tanto, el infarto (falso).
Suena descabellado, claro, pero no difiere mucho de otros razonamientos similares, como el que concluye que tomar vino previene la mortalidad cardiovascular porque la alimentación de los países de la cuenca del Mediterráneo incluía vino en cantidades moderadas y en dichos países la mortalidad cardiovascular era menor. En el caso de los antioxidantes ocurre algo parecido. Las frutas y las hortalizas tienen antioxidantes, y consumir frutas y hortalizas previene la mortalidad (según la OMS, su baja ingesta ocasiona 1,7 millones de muertes anuales). Todo esto es cierto, así que resulta tentador afirmar que consumir sus antioxidantes dentro de una bonita cápsula prevendrá la mortalidad. Pero, ¿es así? ¿Tomar suplementos antioxidantes resulta saludable o es, en cambio, la consecuencia de una trampa lógica? Antes de esgrimir tales razonamientos (y, sobre todo, de llevarlos a la práctica) debemos estar seguros de que no estamos ante una falacia y recordar que la veracidad de las premisas de un razonamiento no garantiza la verdad de la conclusión.

Verdades contrastadas sobre el consumo de antioxidantes

Algunas falacias, como hemos visto, son más difíciles de detectar que otras. No todos los errores lógicos son obvios. Para evitar las zancadillas al razonamiento, se recurre a la llamada "medicina basada en pruebas" o "medicina basada en la evidencia", que se fundamenta en datos científicos contrastables y juiciosos, con el objetivo de que los tratamientos sanitarios no se basen en suposiciones o creencias falaces. Una de las más importantes (quizá la más importante) entidades de referencia en la medicina basada en la evidencia es la Colaboración Cochrane.

En marzo de 2012, su revista científica The Cochrane database of systematic reviews publicó un estudio titulado "Suplementos de antioxidantes para la prevención de la mortalidad en personas sanas y en pacientes con varias enfermedades". A semejante título, publicado en semejante revista, solo le faltaba el redoble de tambores que precede a un fusilamiento. Porque la conclusión de la investigación (revisión sistemática y metaanálisis), que escrutó toda la literatura científica sobre el tema (mucha), fue que no hay pruebas médicas ni científicas que apoyen el uso de suplementos de antioxidantes para prevenir la mortalidad. No solo eso, sino que los suplementos de vitamina A, de beta-carotenos (antioxidantes, que además son precursores de la vitamina A) y de vitamina E pueden incrementar el riesgo de morir de manera prematura.

Es un dato de una importancia capital porque, según los autores del estudio, alrededor del 10-20 % de la población adulta de América del Norte y Europa (de 80 a 160 millones de personas) estaría consumiendo los suplementos evaluados. Es decir, muchas personas podrían estar muriendo de forma prematura a causa de una laxitud legislativa y una falta de control sanitario de los "suplementos naturales", tal y como detalló este artículo de EROSKI CONSUMER. La revisión Cochrane no se olvida de mencionar, en este sentido, que "los suplementos de antioxidantes no son sometidos a los mismos estudios rigurosos de toxicidad que otros agentes farmacéuticos".

Esta investigación entierra la vieja teoría de "los radicales libres y el envejecimiento", según la cual anular dichos radicales (moléculas inestables, generadas por el metabolismo de nuestras células) aumentaría la longevidad. Podría, de hecho, ocurrir incluso al revés, tal y como apuntaron en 2011 Ristow y Schmeissner. Los autores de la revisión Cochrane postulan una hipótesis para justificar sus observaciones: los suplementos de antioxidantes interfieren con mecanismos defensivos esenciales que nuestro cuerpo pone en marcha cuando tenemos una enfermedad en la que está implicado el estrés oxidativo: apoptosis, fagocitosis y desintoxicación. Afirman que "no comos capaces de concretar qué mecanismos bioquímicos específicos justifican los efectos perjudiciales", pero sí detallan que el aumento de la mortalidad es atribuible, sobre todo, a eventos cardiovasculares y cáncer.

Esto nos lleva a un par de textos recién publicados por dos entidades de referencia en medicina cardiovascular y medicina oncológica (relacionada con el cáncer). En septiembre y octubre de 2013, tanto la American Heart Association como el National Cancer Institute han desaconsejado la utilización de los suplementos de antioxidantes. Ambas organizaciones recomiendan basar la alimentación en alimentos de origen vegetal, sin recurrir a pastillas o cápsulas, por más naturales que sean. El porqué de los beneficios de dicha estrategia suscita interesantísimas discusiones científicas, aunque puede que sea porque se desplaza el consumo de alimentos superfluos, tal y como recoge un artículo, publicado en este mismo canal.

La revisión Cochrane no se olvida de mencionar que, debido a que solo se ha examinado la influencia de los suplementos de antioxidantes, sus hallazgos no deben aplicarse a los efectos potenciales de frutas y verduras. En otras palabras, no discute los beneficios de la dieta basada en alimentos de origen vegetal, sino que cuestiona los riesgos de "envasar" la alquimia de la naturaleza.

Los trastornos alimenticios son más comunes en los hombres de lo que se piensa


Los padres y los médicos suponen que los trastornos alimentarios muy raramente afectan a los varones, pero un estudio de 5.527 varones adolescentes de Estados Unidos, publicado en 'JAMA Pediatrics', desafía esta creencia. Investigadores del Hospital de Niños de Boston, en Estados Unidos, encontraron que el 17,9 por ciento de los adolescentes varones estaba extremadamente preocupado por su peso y condición física y que era más propenso a iniciar conductas de riesgo, como consumir drogas o abusar del alcohol.

 "Hombres y mujeres tienen diferentes preocupaciones acerca de su peso y apariencia", señala la autora principal Alison Field, de la División de Medicina Adolescente del Hospital de Niños de Boston. Las evaluaciones para los trastornos alimentarios se han desarrollado para reflejar las preocupaciones con la delgadez que se ve en las chicas, pero no aquello que preocupa a los chicos, que puede estar más centrado en la musculatura que en la delgadez.

 Para entender mejor cómo los síntomas de trastornos de la alimentación pueden estar vinculados a la obesidad, el consumo de drogas y la depresión en los hombres, Field y sus colegas analizaron las respuestas de adolescentes cada 12 y 36 meses a los cuestionarios del 'Growing Up Today Study' entre 1999 y 2010. Así, los niños tienden a estar más interesados en la musculatura que la delgadez, con el 9,2 por ciento frente al 2,5 por ciento, mientras el 6,3 por ciento está preocupado por los dos aspectos.

 Los hombres preocupados por la musculatura y que usan suplementos potencialmente insalubres, como hormonas de crecimiento y esteroides para mejorar su físico, fueron aproximadamente dos veces más propensos a comenzar a beber en exceso con frecuencia y registraron más posibilidades que sus pares a comenzar a consumir drogas. Los niños afectados por la delgadez tendían más a desarrollar síntomas depresivos.

 A un total de 2,9 por ciento de los encuestados se le detectó comportamientos completos o parciales de trastorno por atracones, y casi un tercio informó de atracones de comida poco frecuentes, purgas de comida o comidas en exceso. La anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa se caracterizan por una influencia excesiva del peso y la condición física en la autoevaluación, con los pacientes obsesionados con estar delgados o perder peso.

 La mayoría de las evaluaciones sobre los trastornos de comida reflejan este deseo de delgadez y pueden pasar por alto a los chicos preocupados por su peso y forma pero que principalmente quieren estar más musculosos. Éste puede ser el equivalente masculino de las niñas que están obsesionadas con su peso y que utilizan el vómito o laxantes para controlar el peso.

Tomado de: www.europapress.es

La diabetes cuadruplica el riesgo cardiovascular en las mujeres

Comparadas con los hombres, las mujeres tienen menos riesgo cardiovascular. La diabetes antes de los 60 años cuadriplica su probabilidad de tener un evento coronario

La diabetes se ha convertido en un mal de nuestro tiempo. Las cifras de sobrepeso y obesidad están creciendo de forma alarmante en los últimos años y con ellas la incapacidad del organismo para fabricar insulina suficiente para controlar el azúcar en sangre. Pero cuando los niveles del glucosa se descompensan no sólo hay que estar pendiente de la alimentación sino de muchos otros problemas que pueden aparecer como consecuencia de esa descompensación, como los problemas de corazón.

Y no hace falta llegar a la vejez para comprobar cómo van apareciendo. Un estudio constata que las mujeres por debajo de los 60 años con diabetes tienen hasta cuatro veces más riesgo de enfermedad cardiaca que sus coetáneas que, por lo general, cuentan con un menor riesgo de problemas cardiovasculares que los hombres de su misma edad.

"Nuestros resultados sugieren que necesitamos trabajar más duro para prevenir la enfermedad cardiaca en mujeres menores de 60 años que tienen diabetes", afirma Rita Rastogi Kalyani, endocrinóloga de la Johns Hopkins University School y principal autora del estudio cuyos datos publica la revista Diabetes Care. "Este trabajo nos dice que las mujeres de cualquier edad y con diabetes tienen un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular".

La diabetes es una de las principales causas de mortalidad en España, ocupando el tercer lugar en mujeres y el séptimo en varones. De hecho, es una de las pocas causas que provoca mayor mortalidad en las mujeres que en los varones.

En los últimos 30 años, la cifra de personas con diabetes se ha duplicado alcanzando, según un estudio reciente publicado en The Lancet, los 347 millones de afectados. España se encuentra, junto con Nueva Zelanda, Malta, Estados Unidos y Groenlandia, en el 'top five' del grupo de países desarrollados con más incidencia de este trastorno. De ahí, que cualquier estudio sobre este tema que valore los riesgos asociados con el trastorno sea bienvenido, como en el caso del trabajo de Kalyani.

En esta investigación, se analizaron los datos de más de 10.000 participantes de los que ninguno tenía antecedentes de enfermedad cardiaca. Tras unos 12 años de seguimiento, se comprobó que las mujeres, que a priori tienen menos riesgo cardiovascular que los hombres, si desarrollan diabetes son más propensas a sufrir un problema coronario. "Nuestro estudio añade una evidencia más de que las diferencias de género existen en el riesgo de la enfermedad coronaria debido a la diabetes", afirma esta especialista.

Entre las causas que podrían estar detrás de esta asociación, descartado el factor del sobrepeso, la hipertensión, el colesterol o el tabaquismo, Kalyani apunta otros como los factores hormonales y genéticos. Por otro lado, señala, no hay que descartar diferencias de género en la adherencia a estilos de vida saludables y en el cumplimiento de los tratamientos.

Actualmente se calcula que la población con diabetes puede consumir entre un 4 y un 14% del gasto sanitario global en los países occidentales y un paciente con diabetes consume entre dos y seis veces más recursos directos que los individuos de similares edad y sexo con otras enfermedades crónicas.

Llevar a cabo una dieta poco calórica, baja en grasas y en azúcares es fundamental para controlar este trastorno y perder peso de forma progresiva. Otra gran ayuda para mantener a raya el azúcar en sangre es la práctica semanal de ejercicio. Según la Asociación Americana del Corazón, las personas con diabetes deberían realizar al menos dos horas y media de ejercicio moderado y/o 90 minutos de actividad intensa a la semana.

Tomado de: www.elmundo.es

Omega-3 puede tener efectos negativos para la salud si se consume en exceso

El problema, dice el coautor del artículo, Norman Hord, es que faltan biomarcadores para conocer de quiénes podrían estar en riesgo si consumen cantidades excesivas de estos ácidos grasos y que por ahora no es posible determinar el límite superior máximo de consumo.

Tomar ácidos grasos omega-3 en exceso puede tener efectos no deseados en la salud en ciertas situaciones, reveló un estudio hecho por la Universidad de Oregon (OSU).

El problema, dice el coautor del artículo, Norman Hord, es que faltan biomarcadores para conocer de quiénes podrían estar en riesgo si consumen cantidades excesivas de estos ácidos grasos y que por ahora no es posible determinar el límite superior máximo de consumo.

Lo que se ha determinado hasta ahora, en un estudio dirigido por Jenifer Fenton y hecho con ratones, es que el consumo de grandes cantidades de omega-3 puede aumentar el riesgo de colitis.

También señalaron que cantidades excesivas de estos ácidos grasos pueden alterar la función inmune y “afectar la capacidad del cuerpo para combatir patógenos microbianos, como las bacterias", dijo Hord en el sitio de la OSU.

Además, una revisión de literatura hecha por Hord y Fenton reveló que el consumo excesivo de omega-3 está relacionado con un mayor riesgo de cáncer de próstata avanzado y con la fibrilación auricular, un tipo de arritmia cardiaca.

¿Y los beneficios?

Los omega-3, también conocidos como ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPICL), se asocian con un menor riesgo de muerte cardíaca súbita y de padecer otras enfermedades cardiovasculares.

También tienen propiedades anti- inflamatorias, una de las razones por las que su consumo puede ser beneficioso para la salud del corazón y para problemas inflamatorios.

Estos ácidos grasos se encuentran naturalmente en alimentos como el pescado. Sin embargo, por saberse sus beneficios para la salud, la industria alimentaria ha venido lanzando cada vez más productos enriquecidos con omega-3.

El consumo de estos alimentos enriquecidos, dijo Hord, junto con el uso de suplementos de aceite de pescado, aumentan la posibilidad de que los niveles de omega-3 sobrepasen los límites superiores recomendados.

"En general, apoyamos las recomendaciones dietéticas de la American Heart Association de comer pescado, particularmente pescado graso como el salmón, la caballa, la trucha de lago o las sardinas, por lo menos dos veces a la semana", dijo el especialista, que además, recomienda a aquellos en situación de riesgo de enfermedad arterial coronaria hablar con su médico acerca de los suplementos.

"Nuestra principal preocupación son las personas hipersuplementadas, que esté tomando altas dosis de ácidos grasos omega- 3 en suplementos y que comen de cuatro a cinco alimentos enriquecidos con omega- 3 por día", agregó Hord.

Tomado de: www.nacion.com

Una dieta baja en hidratos de carbono y rica en grasas y proteínasaumentan los niveles de colesterol

Una dieta baja en hidratos de carbono y rica en grasas y proteínas, aumenta, de forma considerable, los niveles de colesterol total y de LDL-Colesterol en mujeres sanas con normopeso, dando lugar a un impacto negativo en su perfil de riesgo cardiovascular, según un reciente estudio de la Universidad de Oslo.

 El estudio se realizó en un grupo de mujeres sanas con normopeso (es el peso normal de una persona respecto a su estatura, es decir el Índice de Masa Corporal (IMC) ideal), a las que se administró durante cuatro semanas una dieta normocalórica con un bajo contenido en hidratos de carbono (20-25 g/día), con un 2-5% de la energía total en forma de hidratos de carbono, un 67-78% de la energía en forma de grasas, mientras que las proteínas representaron el 1-31% de la ingesta energética total.

 Las cifras medias de colesterol en sangre al inicio del estudio fueron de 158,51 mg/dL y de LDL-Colesterol, de 85,07 mg/dL, pasando, tras el seguimiento de la dieta baja en hidratos de carbono, a 201,03 mg/dL y 119,88 mg/dL, respectivamente, con un incremento porcentual en las cifras de colesterol total de un 33% y en las de la fracción LDL-Colesterol de un 41%.

Según explica la doctora Beatriz Navia, profesora titular del Departamento de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid y portavoz de la campaña 'Pan cada día', este tipo de dieta se corresponde con las denominadas dietas cetogénicas, llamadas así por los cuerpos cetónicos que producen, en las cuales, se reduce el contenido en hidratos de carbono, a la vez que se aumenta, de forma proporcional, el aporte de proteínas, y especialmente el de grasas, para compensar la disminución de los hidratos de carbono.

 En este tipo de dietas, se consumen, casi de forma exclusiva, carnes rojas, embutidos, pescados, quesos, huevos y grasas diversas, dejando un mínimo consumo de frutas y verduras y quedando prohibidos alimentos como el pan, la pasta, el arroz, las legumbres, la leche o el azúcar.

 Esta experta recuerda que hay que tener en cuenta que el perfil calórico aconsejado en una dieta equilibrada incluye un 10-15% de la energía total en forma de proteínas, un 20-35% en forma de grasas y más del 50% de ésta, en forma de hidratos de carbono, por lo que, los cereales (pan, pasta, arroz, etc.) y las legumbres, alimentos con un alto contenido en carbohidratos, deben constituir la base de la alimentación.

No recomendables

 "Las dietas cetogénicas, se vienen empleando desde hace décadas con el fin de perder peso y, si bien es cierto que, conducen a una bajada del mismo, presentan múltiples efectos negativos en la salud, por lo que no son dietas recomendables para adelgazar", advierte la doctora Navia.

 A diferencia de una dieta hipocalórica equilibrada, con un bajo contenido en grasas, "las dietas cetogénicas generan una exagerada movilización proteica-lipídica una pérdida importante de masa magra y un aumento de los niveles de ácido úrico, lo que incrementa el riesgo de sufrir gota o cálculos renales. Además --añade--, al ser ricas en grasas saturadas y colesterol, aumentan el riesgo aterosclerótico, tal y como se ha demostrado en este estudio".

 Igualmente, este tipo de dietas provoca la movilización del calcio óseo, favoreciendo la aparición de osteoporosis, advierte. Pueden conducir, al ser bajas en fibra, al padecimiento de estreñimiento severo y, al eliminar los alimentos ricos en carbohidratos, que a su vez, contienen determinadas vitaminas y minerales, pueden ocasionar deficiencias de algunos micronutrientes.

 Por ello, aunque la obesidad constituye un un tema complejo, una dieta hipocalórica convencional, variada (que incluya todos los alimentos) y equilibrada, con una cantidad adecuada de proteínas, grasas e hidratos de carbono, en la que se reduzcan las raciones consumidas, pero se mantengan las proporciones, acompañada de ejercicio físico, es la recomendación de esta experta como la forma más saludable para perder peso.

Tomado de: www.europapress.es

2 de noviembre de 2013

¿Exceso de hierro? Seis consejos nutricionales

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Pautas y consejos nutricionales básicos para aquellas personas cuyos niveles de hierro están por encima de lo que deberían

El problema de salud más conocido asociado al hierro es la anemia, cuyo origen es la carencia de este mineral. Menos conocido -aunque igual de problemático- es el trastorno contrario, el exceso de hierro en el organismo: la hemocromatosis. Una acumulación de hierro puede ser tóxica y acelerar el proceso de envejecimiento celular, además de alterar la funcionalidad de distintos órganos, como el hígado, los riñones o el corazón. En estos casos, el tratamiento médico es de primer orden, y el cuidado de la dieta es esencial. El presente artículo describe unas pautas y consejos nutricionales básicos para aquellas personas cuyos niveles de hierro están por encima de lo que deberían.

Hierro: exceso y carencia

La deficiencia orgánica de hierro tiene orígenes diversos (insuficiencia dietética, mala absorción, patologías que alteran la producción de los componentes de la sangre o la absorción de hierro, masiva destrucción de glóbulos rojos, pérdidas elevadas de hierro, aumento de la eliminación...) pero un resultado común: anemia ferropénica. Este trastorno se manifiesta con distintos síntomas: fatiga, debilidad muscular y general, irritabilidad, palidez, falta de apetito, náuseas, diarrea, úlceras bucales o pérdida de cabello.

El problema contrario, la hemocromatosis, es igual de problemático, si bien afecta a un menor número de personas y, en gran parte de los casos, se debe a un defecto genético que impide la correcta regulación de la absorción del hierro. El hierro es un elemento vital, esencial para la vida, pero su exceso -como su falta- acarrea problemas serios de salud. La acumulación de hierro puede ser tóxica, acelerar el proceso de envejecimiento celular y alterar la funcionalidad de distintos órganos. En estos casos, es indispensable recibir tratamiento médico y cuidar la dieta. Pero, antes de hacer sin criterio limitaciones en la dieta que puedan comprometer el aporte seguro de otros nutrientes esenciales, conviene confiar en el asesoramiento de un dietista-nutricionista, quien dará las indicaciones precisas tanto para limitar el aporte dietético de hierro como su absorción en el organismo.

Hemocromatosis: el control dietético es fundamental

Desde el punto de vista clínico, se describen dos tipos de sobrecarga de hierro: una primaria y otra secundaria.
  • La sobrecarga de hierro primaria es consecuencia de una enfermedad congénita o hereditaria, la hemocromatosis, por defecto de un gen (HFE) que regula la correcta absorción del hierro a nivel orgánico. En consecuencia, se acumula el mineral tanto en la sangre como en distintos órganos vitales, lo que compromete su funcionalidad y capacidad.
  • La sobrecarga de hierro secundaria sucede cuando, por diversas circunstancias, una persona requiere transfusiones periódicas de sangre. Como el organismo no cuenta con un mecanismo para eliminar hierro de forma fisiológica (salvo la menstruación, en el caso de las mujeres), éste se acumula en los órganos a medida que se avanza en las transfusiones.
Dado el potencial oxidante del hierro, un exceso puede iniciar o mantener reacciones inflamatorias, e incluso dañar tejidos por medio de la formación de radicales libres de oxígeno altamente reactivas. Para contrarrestar este peligro para la salud, las personas con hemocromatosis pueden tener la necesidad de hacerse flebotomías periódicas (sangrías) o tomar quelantes del hierro, que son agentes farmacológicos capaces de fijarse al hierro de los tejidos y eliminarlo a través de la orina o las heces. Tanto en estos casos, como cuando los niveles están elevados pero no son precisos los tratamientos descritos, es interesante valorar unos pequeños cambios en la alimentación.

Seis consejos dietéticos para el exceso de hierro

Las personas afectadas seguro se plantean la siguiente pregunta: ¿es saludable eliminar de la dieta todos los alimentos ricos en hierro? La respuesta prudente es que conviene limitar al máximo tanto su aporte dietético (alimentos ricos en hierro, productos enriquecidos o fortificados, complementos nutricionales) como su absorción. Así, la dieta base consistirá en una dieta mediterránea equilibrada, con aporte abundante de verduras y hortalizas, frutas frescas, legumbres, cereales integrales, con aporte comedido y controlado de carnes blancas, pescados o huevos, así como los azucares y las grasas. Estas son las premisas básicas para lograr un buen equilibrio nutricional y ayudar al organismo a desintoxicarse:

1. Limitar el consumo de alimentos ricos en hierro. En estos casos, será conveniente evitar los siguientes alimentos: morcilla y otros productos que lleven sangre (sangrecillas), vísceras como el hígado, carne roja en general y derivados, carne de caballo, pescados y mariscos (almejas, ostras). Consumo limitado de frutos secos en particular sésamo, pistachos, pipas y piñones, los más ricos en hierro.

2. Quelantes naturales del hierro: calcio, fitatos, oxalatos y taninos. Conocer cuáles son los nutrientes que comprometen la absorción del hierro es interesante para tomarlos de forma conjunta cuando se come un alimento naturalmente rico en dicho mineral. El té es un alimento rico en taninos, por lo que tomar un té en el desayuno o después de comer, si se tiene costumbre, es una buena opción. Otros alimentos ricos en taninos son: las espinacas, las pasas y algunas frutas como la granada, los caquis y la manzana verde. El salvado de trigo es rico en fitatos. Los oxalatos abundan en las verduras de hoja como acelgas, espinacas, lechuga. El calcio es un mineral competidor del hierro, por lo que si se combina en una comida alimentos ricos en hierro y en calcio, este último suele dificultar su asimilación. Algunas sugerencias: añadir queso fresco en las ensaladas, tomar yogur de postre si se toma algo de carne o de legumbre, o arroz con leche...

3. Cítricos y otras frutas ricas en vitamina C, entre horas. La vitamina C es aliada del hierro, en particular del no hemo, el que abunda en los vegetales. Si se toma junto a una comida rica en hierro, aumenta la absorción del mineral. Si sabemos cómo, podemos obtener los beneficios de la vitamina C sin alterar el metabolismo y la concentración de hierro. Sugerencia: tomar los cítricos, los zumos de naranja, mandarina, pomelo o limón, o las frutas, en particular las mas ricas en esta vitamina (fresas, melón cantalupo, kiwi, piña, guayaba) entre horas, fuera de las comidas, sin combinar con otros alimentos.

4. No a los alimentos enriquecidos o fortificados en hierro. Vigilar las etiquetas y prescindir de aquellos productos enriquecidos o fortificados en hierro es una norma elemental de seguridad en caso de hemocromatosis o exceso de hierro en sangre.

5. Freno al azúcar, a todo tipo de dulces y productos azucarados. La hemocromatosis responde a un defecto genético, en concreto está alterado el gen HFE. El gen HFE ha estado involucrado en la etiología de la diabetes mellitus tipo 2 e investigado en numerosos estudios epidemiológicos. Un metaanálisis realizado por especialistas de la Huazhong University of Science and Technology, Wuhan (China), publicado en 2012 en la revista médico-científica American Journal of Epidemiology ha constatado que las personas con alelo D del polimorfismo H63D son las que pueden tener un aumento moderado del riesgo de diabetes tipo 2. La adecuación de la dieta, exenta de azúcares y dulces, es un consejo saludable en todos los casos, y en particular en estas circunstancias.

6. Alimentos para el hígado. Es uno de los principales órganos involucrados en el metabolismo del hierro y otros parámetros (ferritina). Por medio de la alimentación también se puede reforzar su funcionalidad. Los vegetales con toque amargo como escarola, endibias, cardo, achicoria, así como plantas con fuerte sabor como el boldo o cardo mariano, son particularmente indicados en caso de niveles de hierro altos.