7 de junio de 2014

A dieta para siempre: ¿existen los dietadictos?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

La presión social para conseguir un peso ideal y un cuerpo perfecto, sumada a los sentimientos de culpa por no dar la talla, empuja a miles de personas a decir que están a dieta

Muchas personas engordan por culpa de seguir una y otra vez regímenes para perder peso, en ocasiones muy severos. Aunque parezca una paradoja, hay diversas explicaciones que justifican esta observación, tal y como se detalló en el artículo 'Hacer dieta puede engordar'. Ahora bien, ¿qué se entiende en la actualidad cuando se afirma "estar a dieta"? ¿Cuál es el perfil de los dieters, o personas que están siempre a régimen? ¿Por qué hay tantas personas a dieta? ¿Nos hemos vuelto "dietadictos"? El presente artículo busca las respuestas a estas preguntas para entender mejor uno de los comportamientos alimentarios más habituales de los siglos XX y XXI.

¿Es sano "estar a dieta"?

La literatura científica hace referencia a los dieters (un anglicismo que se traduciría como "personas a dieta") como individuos que realizan esfuerzos intencionados y sostenidos para tomar menos calorías, con el objetivo de bajar de peso o mantener la pérdida que han conseguido. No obstante, el concepto "ponerse a dieta", tal y como lo conoce la población, no solo es poco eficaz para disminuir el peso corporal, sino que se puede asociar a patrones de alimentación desequilibrados o incluso a trastornos de la conducta alimentaria.

Por desgracia, la mayoría de los dieters no cumple con éxito su objetivo, tal y como detalló en abril de 2008 la dietista-nutricionista Eileen Vincent en la revista Journal of the American Dietetic Association. Una investigación publicada en el mismo número de la revista constató que los dieters son, en general, personas que focalizan sus esfuerzos en el autocontrol, pero que fracasan una y otra vez debido a que no logran hacer cambios sostenidos en sus hábitos. Algo que, como es de esperar, supone una gran fuente de infelicidad y un perjuicio en la calidad de vida.

"Dieters" del siglo XXI, menos restrictivos que antes

Datos más recientes, como los publicados por la doctora Denise de Ridder y colaboradores en Appetite, señalan que, en realidad, quien hoy se define como dieter ("estoy a dieta") no siempre realiza disminuciones en las calorías consumidas, a diferencia de lo que ocurría en décadas anteriores. En muchos casos se trata de "un vago deseo de hacer algo". Así, hoy por hoy, un gran número de dieters no tiene una genuina voluntad de comer menos. Es decir, son personas preocupadas por la ingesta de alimentos, sin que ello se traduzca siempre en una restricción calórica. Es posible, para los autores, que ello justifique la falta de éxito en estas personas a la hora de perder peso. Sea como fuere, el estudio ofrece un dato preocupante: un 63% de su muestra (adultos de los Países Bajos) se define como persona que está a dieta.

¿Por qué tanta gente dice "estoy a dieta"?

La doctora Denise de Ridder y sus colaboradores no descartan los intereses privados cuando se trata de explicar ese amplio porcentaje de personas adultas que están, o dicen estar, "a dieta". Son esos intereses que hablan del "peso ideal" (denostado por las autoridades sanitarias) para embaucar al máximo número posible de personas con tratamientos caros, difíciles de integrar en el día a día y faltos del mínimo rigor científico. Ello conduce a una moralización del peso corporal y de la apariencia física, que termina por calar en una población que siente su supuesta mala alimentación o su (también supuesto) exceso de peso como algo vergonzoso. Un dilema que se puede resolver si se dice que se está a dieta, para alejar los sentimientos de culpa.

Además, en muchas ocasiones los profesionales sanitarios contribuyen a dificultar un buen abordaje de la pérdida de peso, lo que fomenta los sentimientos de culpa del paciente, que a su vez derivarán en la necesidad de escudarse detrás del adjetivo dieter. Así, pese a las entidades de referencia en nutrición son contrarias a la prescripción de dietas muy restrictivas, todavía existen numerosos terapeutas que las pautan, tal y como mostró la Revista Médica Suiza en marzo de 2012. En el texto, la dietista-nutricionista Véronique Pidoux y sus colaboradores observaron, por una parte, que en muchos casos las prácticas no han seguido el ritmo de las recomendaciones de los últimos años. Los resultados de los antiguos enfoques centrados en disminuciones drásticas en la ingesta de calorías han sido, en la mayoría de los casos, mediocres. Por otra parte, los investigadores señalan que los efectos perjudiciales (físicos y psicológicos) de esas prácticas desfasadas son bien conocidos, por lo que debe observarse no solo la vulneración de aspectos médicos, sino incluso los relacionados con la ética profesional.

El fomento de la culpa: un nuevo peso en nuestro entorno obesogénico

Es posible que decir "estoy a dieta" aleje ciertos sentimientos de culpa en algunas personas, aunque eso no le pasará a todas. Asimismo, entre quienes se definen como dieters están quienes, por supuesto, sí reducen la ingesta calórica. Por tanto, un gran número de individuos tendrá problemas psicológicos o caerá en el efecto yoyó, es decir, en un aumento de peso a causa de la restricción calórica.

Es por ello que Ridder y colaboradores se permiten añadir un nuevo ítem a nuestro entorno obesogénico (que contribuye a la ganancia de peso). Además de los ya conocidos, como la dificultad de realizar ejercicio o la omnipresencia de alimentos insanos, el ítem que añaden los investigadores es el fomento (casi siempre interesado) de preocupaciones sobre la comida o sobre el peso corporal, que lleva a numerosas personas a definirse como dieters debido a que se sienten incapaces de hacer frente a tales preocupaciones. En este sentido, vale la pena concluir con unas palabras de estos expertos: "Centrarse en el peso y utilizar prácticas restrictivas en personas que sufren obesidad es contraproducente y conduce a problemas nutricionales y psicológicos [...]. En todos los casos, el objetivo debe ser tratar de mejorar la salud general y la calidad de vida del paciente".

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