29 de noviembre de 2014

Estados Unidos informará de las calorías de todos sus alimentos

La Agencia de Alimentos y Medicamentos Estadounidense (FDA según sus siglas en inglés) está en guerra conta la creciente obesidad en el país, y por ello, ha puesto en marcha un ambicioso paquete de medidas de etiquetado de alimentos que especificará las calorías de prácticamente todo lo que se coma en el país y que entrará en vigor dentro de un año.

La norma afecta a muchísimos productos, desde las palomitas que se comen en el cine o los muffins de las pastelerías, pasando por los batidos de las heladerías o las porciones de pizza, sin olvidar la comida para llevar o la que se sirve en los restaurantes.

Todos estos productos deberán señalar en un lugar visible de cuántas calorías constan. Pero no sólo eso: quienes los vendan deberán tener también preparado por escrito la información nutricional extra del alimento (grasas, colesterol, azúcares o proteínas), ya que los clientes podrán pedirla en cualquier momento.

El objetivo de estos cambios es combatir la obesidad y fomentar la alimentación sana, una causa en la que hasta la primera dama Michelle Obama lleva implicada desde hace años . En un país donde un tercio de las calorías son consumidas fuera de casa, una medida de este tipo afecta a muchos ciudadanos. "Ahora mismo, la gente tiene que adivinar qué está comiendo, pero esto va a cambiar a partir de ahora", ha señalado Margo Wootan, director de política de Nutrición del Centro para la Ciencia del Interés Público, que ha aprovechado para elogiar esta ley.

Los defensores de la salud de los consumidores están contentos con las medidas anunciadas, que van incluso más allá de lo que reclamaban, ya que afectarán hasta a las máquinas expendedoras o la comida de los parques de atracciones. También deberán adaptarse a la nueva norma las cadenas con más de 20 establecimientos, como es el caso de la cadena de comida rápida Kentucky Fried Chicken o Subway, por citar sólo algunas. Esta medida ya está vigente en unos 18 Estados y ciudades del país, pero ahora deberá extenderse a todo el territorio nacional.

Otra acción que se contempla, quizás una de las más sorprendentes y que no se había planteado en anteriores ocasiones en las que se había legislado sobre esto, es la inclusión de las bebidas alcohólicas. A partir de ahora, todas las que sirvan los restaurantes deberán especificar su valor calórico. Las bebidas servidas en los bares nocturnos, tipo coctelerías o ronerías, no estarán, por el momento y hasta nueva orden, incluidas.

Sin embargo, y a pesar del entusiasmo de los expertos y algunos consumidores, no todos están de acuerdo con lo anunciado. Representantes de tiendas de alimentación han expresado su descontento, señalando que no es práctico que se tengan que etiquetar las calorías de la comida para llevar, puesto que la cantidad puede variar según el cliente. Por su parte, Rob Rosado, director de relaciones gubernamentales del Instituto de Marketing Alimenticio ha señalado que "si se penaliza la comida fresca de las pequeñas tiendas de alimentación, esta será reemplazada por comida empaquetada".

Una de los puntos más difíciles a la hora de negociar ha sido qué hacer con las pizzerías, ya que los dueños de estas cadenas -junto con las de cine- han mostrado una ferviente oposición a que se legisle sobre esta cuestión. Finalmente, tal y como ellos habían solicitado, y dado que no siempre se compra una pizza entera, se les permitirá indicar el número de calorías por porción. Por su parte, los dueños de las máquinas expendedoras de comida tendrán dos años -uno más que el resto- para adaptarse a estas nuevas medidas. Todos ellos tendrán que desplegar la información en pegatinas cerca del producto vendido o en el propio botón de la máquina.

En cualquier caso, y a pesar de que está claro de que cuanta más información maneje el consumidor sobre lo que come, mejor, no está demostrada la correlación entre el etiquetado de productos y el impacto en la obesidad que esto puede tener, ya que los estudios arrojan resultados contradictorios. Uno de los más interesantes fue realizado por una marca de café para llevar muy conocida en Estados Unidos, en el que se observó una disminución del 6% en el total de calorías compradas en sus establecimientos después de que anunciaran las calorías que tenían sus productos.

Por el momento, habrá que esperar un año a que la medida entre en vigor, y después, más tiempo para determinar el impacto real que tendrá en la salud y el peso de los estadounidenses. Mientras tanto, lo que sí está claro es que trata de una medida prometedora para un país en el que las porciones gigantes, los menús "a lo grande", y la comida rápida son, quieran o no, parte de su imagen más internacional.

Tomado de: www.elmundo.es

No hay comentarios: