20 de diciembre de 2014

La leche y los productos lácteos dificultan la acumulación de grasas de reserva, evitando la obesidad

El calcio que contienen la leche y los productos lácteos dificulta la acumulación de grasas de reserva en el organismo, algo que ayuda a conseguir un peso corporal saludable a individuos de todas las edades y puede ser un importante aliado contra los problemas de sobrepeso y obesidad, según la profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid,  Manuela Juárez.

En este sentido, concreta la experta, la disminución de calcio dentro de las células puede estimular la lipólisis (proceso de quema grasas) e inhibir la lipogénesis (generación de reservas de grasa), "dificultando así la acumulación de grasas".

Además, está comprobado que una elevada ingesta de calcio "disminuye las concentraciones de la hormona paratiroidea en el organismo". Esta hormona es responsable, junto con la vitamina D activa, de la tarea de reducir la entrada de calcio al interior de las células, explica la especialista.

Por otro lado, indica que un alto consumo de proteínas lácteas "reduce la ingesta de alimentos por generar, en el organismo, un aumento de la saciedad". Las dietas con alto contenido en calcio "han evidenciado una mayor excreción de grasa", señala esta experta.

Finalmente, la doctora ha resaltado que los niños que consumen un mayor cantidad de calcio presentan un menor índice de masa corporal (IMC), lo que "podría disminuir su riesgo de obesidad en la adolescencia y en la etapa adulta". "Tres porciones de productos lácteos al día, como parte de una dieta equilibrada, pueden ayudar a conseguir un peso corporal saludable en la infancia y en la adolescencia", recalca.

2 comentarios:

Natalia Olivares dijo...

Hola Diana,

Tengo una consulta. He esuchado que si se consume lácteos se disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. ¿conoces algo al respecto?

Saludos.

Administrador dijo...

Hola Natalia, efectivamente estudios recientes sugieren que el consumo moderado de lácteos (2 porciones, máximo 3) no afectan los niveles de colesterol y más bien reducen el riesgo de problemas cardiovasculares hasta en un 18%.