22 de febrero de 2014

Los químicos usados en alimentos envasados pueden ser dañinos para la salud

Los productos químicos sintéticos utilizados en el embalaje, el almacenamiento y el procesamiento de los alimentos podrían ser perjudiciales para la salud humana a largo plazo, advierten científicos del medio ambiente en un artículo publicado en 'Journal of Epidemiology and Community Health'. Según estos expertos, esto es así porque la mayoría de estas sustancias no son inertes y pueden filtrarse en los alimentos que comemos.

 A pesar de que algunos de estos productos químicos están regulados, las personas que comen alimentos envasados procesados son propensos a estar expuestos crónicamente a niveles bajos de estas sustancias a lo largo de sus vidas, advierte estos científicos. A su juicio, se sabe muy poco sobre su impacto a largo plazo, incluso en las etapas cruciales del desarrollo humano, como en el vientre.

 Estos investigadores subrayan que la exposición de por vida a los materiales en contacto con alimentos (FCM, por sus siglas en inglés), sustancias utilizadas en el envasado, el almacenamiento, el procesamiento o el equipo de preparación, "es un motivo de preocupación por varias razones". Por ejemplo, apunta al hecho de que sustancias tóxicas conocidas, tales como formaldehído, un causante de cáncer, se utilizan legalmente en estos materiales, estando muy presente, aunque a niveles bajos, en botellas de plástico utilizadas para bebidas gaseosas y vajillas de melamina.

 En segundo lugar, estos especialistas señalan otros productos químicos que se sabe que interrumpen la producción de hormonas que también están en FCM, como el bisfenol A, tributilestaño, triclosan y los ftalatos. En tercer lugar, el número total de sustancias químicas conocidas que se utilizan intencionadamente en los FCM supera las 4.000.

 Los posibles cambios celulares causados por la FCM y, en particular, los que tienen la capacidad de alterar las hormonas ni siquiera se están considerando en los análisis toxicológicos de rutina, según los autores, lo que les lleva a plantearse "serias dudas sobre la adecuación de los procedimientos químicos".

 No obstante, admiten que establecer una causa y efecto como resultado de la exposición permanente y, en gran medida, invisible a FCM no será una tarea fácil, sobre todo porque no hay poblaciones no expuestas con las que comparar y no es probable que haya grandes diferencias en los niveles de exposición entre los individuos y a través de ciertos grupos de población.

 De todas formas, reclaman con urgencia algún tipo de evaluación basada en la población y biomonitoreo para desentrañar los potenciales vínculos entre los productos químicos en contacto con alimentos y las enfermedades crónicas como el cáncer, la obesidad, la diabetes y trastornos neurológicos y inflamatorios.

Tomado de: www.infosalus.com

Trigo, ¿un veneno cotidiano?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Seguir una dieta sin trigo para adelgazar y curar varias enfermedades es la nueva "propuesta milagrosa" de moda, sin respaldo científico

Cuando parece remitir la fiebre de la dieta Dukan, una nueva moda dietética surge de la nada para amenazar la salud de los consumidores con falsas promesas. La tesis: que el trigo es malo para la salud. Como era previsible, viene refrendada por un médico que, al igual que Dukan, notó en su consulta algo que, en su opinión, han pasado por alto los "arrogantes" expertos en salud pública. Este, además, suma su propia experiencia "sanadora", ya que afirma que él mismo mejoró su salud hasta límites insospechables gracias a su dieta exenta de trigo. Llega en un momento en el que las llamadas "dietas sin gluten" empiezan a aparecer en boca de falsos gurús. El presente artículo desentraña las debilidades y los peligros de esta nueva propuesta, sin olvidar el caso específico de quienes padecen intolerancia al gluten.

Erradicar el trigo de la dieta: el origen de la propuesta

Un médico llamado William Davis, de Milwaukee (Wisconsin), quiere subir por méritos propios al podio de las dietas milagro. Por ello, de un tiempo a esta parte no cesan de aparecer noticias (exentas de un mínimo de rigor científico) o notas de prensa rebosantes de promesas inanes que hacen alusión a su "biblia" dietética, un libro titulado 'Wheat Belly' (o "tripa triguera"); es decir, vientre hinchado por culpa del trigo, en alusión a la conocida frase "tripa cervecera".

Davis comienza por asegurar que con su libro se pierden "de 14 a 23 kg en los primeros meses", peso que, según él, no se recupera. Basa sus afirmaciones en anécdotas no publicadas en revistas científicas y, por tanto, no contrastables. El profesor Edzard Ernst, uno de los mayores expertos mundiales en salud pública, declaró el año pasado que "el plural de 'anécdota' es 'anécdotas', no 'evidencia'", para recordarnos que nuestras observaciones no bastan para probar la eficacia de un tratamiento médico. Un reciente texto sobre si señalar al melón causa su pudrimiento amplía esta cuestión.

¿Dejar de comer trigo para curar enfermedades?

Además de las promesas de adelgazamiento, que contradicen con soltura a los consensos internacionales sobre el tema, Davis también afirma que su planteamiento consigue la "reversión de la osteoporosis", la curación de la psoriasis y de las úlceras bucales e, incluso, la desaparición de la calvicie. Pero va más allá, también se logrará reducir el dolor de la artritis reumatoide y curar la colitis ulcerosa.

Vale la pena preguntarse cuántos estudios ha publicado Davis sobre su "método". Como puede comprobarse aquí, la respuesta es "ninguno". El matemático y astrónomo francés Pierre-Simon Laplace afirmó, con razón, que "el peso de la evidencia de una afirmación extraordinaria debe ser proporcional a su rareza". El peso de las evidencias científicas que sustenten las raras afirmaciones anteriores debería ser, por tanto, extraordinario, aunque su peso, como hemos visto, es nulo. Pese a ello, el trigo es, para él, un "veneno cotidiano".

¿Dejar de tomar integrales para adelgazar?

Todas las entidades de referencia, nacionales e internacionales, promueven sin ambages el consumo de cereales integrales. Tiene mucho sentido sustituir la ingesta de cereales refinados por sus variantes integrales, como aconsejan el World Cancer Research Fund (WCRF) y el American Institute for Cancer Research (AICR). No obstante, el libro 'Wheat Belly' asegura que eliminar de nuestras dietas el trigo, y eso incluye al trigo integral, "es la clave para perder peso de forma permanente". La promesa de perder mucho peso para siempre no sorprende (es lo que dicen a voz en grito todos los libros de su categoría); lo que llama la atención es que meta en su consejo al trigo integral.

El más reciente consenso español de prevención y tratamiento de la obesidad, firmado por once sociedades científicas y refrendado por el Ministerio de Sanidad, señaló que "un consumo alto de cereales integrales está asociado a menores Índices de Masa Corporal" y por ello recomienda, para la prevención de la ganancia de peso, que "la dieta contenga una cantidad importante de cereales integrales". Un muy riguroso análisis, publicado en octubre de 2013 en la revista American Journal of Clinical Nutrition, no mostró pruebas claras del papel de los integrales en el tratamiento de la obesidad (sobre la prevención no cabe duda), aunque sí observó efectos sobre la grasa corporal.

¿Mejor dos pasteles que el pan integral?

En todo caso, el papel de los integrales para mejorar la salud, sobre todo por su indiscutible papel para prevenir enfermedades cardiovasculares, quedó demostrado en 2008 en un metaanálisis publicado por el doctor Philip B. Mellen y colaboradores, quienes aconsejaron a los responsables políticos, a los científicos y a los médicos "que redoblen sus esfuerzos para incorporar mensajes claros sobre los efectos benéficos de los cereales integrales". Davis, en cambio, llega a asegurar que "dos rebanadas de pan integral aumentan más los niveles de azúcar en sangre que dos pasteles". Solo con esa afirmación ya bastaría para cerrar el libro.

La Academia de Nutrición y Dietética (antigua Asociación Americana de Dietética) no está en absoluto a favor de las tesis de Davis, e indica que su "método" puede conducir a deficiencias de varias vitaminas y minerales. Se apunta a la falta de calcio, vitaminas del grupo B o vitamina D "por citar solo unos pocos nutrientes". Seguir sus consejos, que contradicen las bases de la alimentación humana, es como confiar los ahorros a alguien que se vanagloria de infringir la ley un día tras otro.

Moléculas del frijol ayudan a prevenir la diabetes y la hipertensión, revela estudio

Se ha identificado que ciertas proteínas presentes en el frijol son divididas durante la digestión en moléculas con propiedades que las hacen capaces de prevenir enfermedades crónico-degenerativas, como la diabetes o la hipertensión, pues favorecen la disminución de glucosa, triglicéridos y colesterol.

Este es uno de los resultados de las trabajos del grupo de investigadores que encabeza Gloria Dávila Ortiz, ganadora del Premio a la Investigación 2013 del IPN, quien considera que debemos aprovechar todo el material biológico que la naturaleza generó a través de una planta.

Propiedades antimicrobianas y antioxidantes

El trabajo que hemos realizado consiste en ver que las proteínas del frijol y otros alimentos son fragmentadas cuando son procesados para ser consumidos y cuando se digieren; esos fragmentos en algunos casos llegan a tener un valor biológico adicional al nutricional; no tienen ninguna importancia en la proteína completa, pero cuando son separados llegan a tener propiedades antimicrobianas, evitan la caries, que las personas tengan diabetes y pueden ser antihipertensivos y antioxidantes, señaló la académica en entrevista con La Jornada.

Sus investigaciones se centran en cómo las enzimas digestivas que están en el organismo son capaces de fragmentar las proteínas en pequeños pedacitos, los aminoácidos, algunos de los cuales tienen esas propiedades.

La científica señaló que si bien las enfermedades producidas por microorganismos ya se controlan con antibióticos, en los años recientes padecimientos como la obesidad, la diabetes, la hipertensión e incluso el cáncer han proliferado. Es un proceso multifactorial y la contaminación ambiental, el estrés, la falta de sueño, el sedentarismo y el tipo de alimentación pueden influir en ello, pues generan en el cuerpo especies reactivas de oxígeno (oxidantes) que van dañando a las células. Debemos tener una dieta que nos permita contrarrestar sus efectos.

Existe ya gran cantidad de trabajos realizados sobre las bondades del frijol, su aporte de vitaminas, minerales, carbohidratos, fibra y proteínas; no somos los únicos que trabajan con esa leguminosa; creo que lo más valioso de todo es procurar conjuntar a los grupos de investigación que hay en México que tienen líneas de trabajo semejantes, con el propósito de rescatar la cultura de nuestros alimentos tradicionales y probar que realmente tienen un valor muy importante para el ser humano.

La especialista señala que en México hemos dejado de comer frijol y tortilla por muchas razones. Hicimos a un lado platillos tradicionales y los cambiamos por otro tipo de alimentos que, no son necesariamente chatarra, pero que consumidos en exceso causan problemas de colesterol, triglicéridos y grasa. Todo es bueno, pero en una medida conveniente, asegura. Propone consumir una ración diaria de frijoles.

Señaló que otras aplicaciones de su investigación podrían ser el aprovechamiento de los residuos de la industria de los aceites, que dejan materia de la que se pueden obtener proteínas. También se podrían utilizar los desechos de la industria de los biocombustibles para aislar proteínas y obtener de ahí las moléculas que tiene las cualidades mencionadas.

Para la investigadora hay que aprovechar todo lo que nos da la naturaleza, pues que algunas plantas alimentadas por el Sol sirvan de alimento es algo maravilloso.

¿Podemos comer un huevo cada día?

Siempre en boca de todos, el huevo es uno de los alimentos más característicos de la gastronomía española: en tortilla, frito, roto, cocido, son tantas sus posibilidades como sus valores nutricionales. Sin embargo, la sombra del colesterol ha limitado durante largo tiempo su presencia en la dieta ¿qué hay de cierto en estos temores?

 Según explica a Infosalus Ángeles Carbajal, profesora de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, el huevo juega un importante papel en la dieta por su alto valor nutritivo, es gastronómicamente muy versátil y cuenta con una excelente relación calidad-precio. Además, señala la experta, es el alimento con mayor densidad de nutrientes de entre los que habitualmente consumimos.

 Sin embargo, la publicidad negativa que han recibido los huevos ha limitado su consumo no solo entre quienes deben controlar sus niveles de colesterol sino también entre la población general. El consumo de huevo entre los españoles se sitúa entre los 30 y los 40 gramos al día, es decir, alrededor de medio huevo por persona y día ya que un huevo pesa aproximadamente 60 gramos.

Aval científico

 Según señala Carbajal, no hay justificación científicamente probada para limitar el consumo de huevos en el contexto de una dieta equilibrada y variada y un estilo de vida saludable.

 Ya en 1999 se publicó en 'Journal of American Medical Association' (JAMA) un primer análisis de estudios dirigido por la Escuela de Salud Pública de Harvard (Estados Unidos) que concluía que el consumo de hasta un huevo al día no tenía un impacto global sobre el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria o ictus en la población general sana.

 Estos mismos resultados fueron confirmados por otro meta-análisis de 2013 coordinado por la Universidad Huazhong desde China y en el que también colaboraban los estadounidenses. En este estudio, aparecido en el 'British Medical Journal', los investigadores analizaron los datos de ocho trabajos tras realizar una exhaustiva selección entre más de 1.400 estudios.

Valores nutricionales y colesterol
Un 30% del peso del huevo lo constituye la yema, un 60% la clara y un 10% la cáscara. Se considera que una ración son dos huevos medianos, con un peso total de unos 100 g de parte comestible al eliminar la cáscara.

 La grasa, el colesterol y algunos micronutrientes se encuentran en la yema. La clara, sin embargo, está formada principalmente por agua (88%) y proteínas (11%), siendo la ovoalbúmina la más importante. El contenido de algunos minerales y el de vitaminas hidrosolubles es también comparativamente mayor en la yema.

 La experta aclara que en el huevo destacan la calidad de sus proteínas y la abundancia de minerales y vitaminas, además de la presencia de dos antioxidantes claves para el ojo humano: luteína y zeaxantina. Ambos son los principales carotenoides en la lente ocular y en la región macular de la retina y ayudan a prevenir o retrasar el desarrollo de cataratas y de la degeneración macular, una de las principales causas de ceguera en las personas mayores y posiblemente una de las epidemias de los próximos años.

 Las mayores fuentes dietéticas de luteína y zeaxantina son los vegetales de hoja verde como espinacas, col rizada o brécol pero la yema de huevo es su única fuente de origen animal, señala Carbajal.

 Según indica Carbajal, existe la creencia errónea de que el huevo es el alimento que más colesterol aporta a la dieta, cuando en realidad son las carnes las que aportan una mayor cantidad.

 El huevo posee un bajo contenido en grasas saturadas como las presentes en abundancia en la carne por lo que es recomendable como sustituto de ésta, añade la experta. Además, gran parte de las grasas existentes en el huevo son grasas insaturadas, las más valiosas para equilibrar los niveles de colesterol en el organismo.

 La experta añade que los alimentos ricos en colesterol pero con un contenido relativamente bajo de grasa saturada, como es el caso de los huevos y en menor medida de los mariscos, tienen efectos muy reducidos sobre los niveles sanguíneos del denominado colesterol malo.

Tomado de: www.infosalus.com

El consumo de cítricos podría reducir el riesgo de derrame cerebral

El consumo de alimentos que contienen vitamina C puede reducir el riesgo de tener el tipo más común de accidente cerebrovascular hemorrágico, según un estudio publicado este viernes y que se presentará en la 66 Reunión Anual de Neurología, que se celebra del 26 de abril al 3 de mayor en Filadelfia, Estados Unidos.

En el estudio participaron 65 personas que habían sufrido un accidente cerebrovascular hemorrágico intracerebral --una ruptura de los vasos sanguíneos dentro del cerebro-- y se les comparó con 65 individuos sanos. Se analizaron los niveles de vitamina C en la sangre de los participantes y, en general, el 41 por ciento de ellos tenían niveles normales de la vitamina C, el 45 por ciento mostró niveles de agotamiento de la vitamina C y el 14 por ciento fueron considerados deficientes de la vitamina.

En promedio, las personas que tuvieron un accidente cerebrovascular tenían agotados los niveles de vitamina C mientras que los que no habían sufrido un accidente cerebrovascular presentaban niveles normales de la vitamina. "Nuestros resultados muestran que la deficiencia de vitamina C debe ser considerado un factor de riesgo para este tipo de accidente cerebrovascular grave, al igual que la hipertensión arterial, el consumo de alcohol y el sobrepeso", señala el autor del estudio, Stéphane Vannier, del Hospital de la Universidad Pontchaillou en Rennes, Francia.

"Se necesita más investigación para explorar específicamente cómo la vitamina C puede ayudar a reducir el riesgo de apoplejía. Por ejemplo, puede regular la presión arterial", argumenta este experto. Según Vannier, la vitamina C parece tener otros beneficios como la creación de colágeno, una proteína que se encuentra en los huesos, la piel y los tejidos, además de que la deficiencia de esta vitamina también se ha relacionado con enfermedades del corazón.

Tomado de: www.larazon.es

15 de febrero de 2014

Salud en la mesa

Son muchas las ventajas sobre la salud de una dieta equilibrada pero ¿cuáles pueden ser sus principios básicos? A continuación se proponen cinco aspectos a cambiar para conseguir el perseguido equilibrio dietético y mejorar en gran medida el estilo de vida.

 Apostar por lo integral: incluir productos integrales en las distintas comidas del día, desde el pan a las galletas de la merienda o los tentempiés para matar el gusanillo a la hora del aperitivo. El arroz o las pastas integrales pueden aportar un extra de sabor a los platos tradicionales. Los beneficios sobre el tránsito intestinal, sus efectos sobre la saciedad o los estudios que les confieren efectos protectores para el corazón y el sistema digestivo, avalan dejar atrás las harinas blancas.

 Pensar en colores: frutas y verduras no sólo harán más apetitosas las presentaciones de los platos sino que además llenarán de vitaminas las reservas del organismo. Aunque puede parecer difícil llegar a las cinco porciones al día recomendadas por las autoridades sanitarias, a mayor consumo mayor recarga de energía y vitalidad en el día a día.

 Pasarse al agua: además de ayudar al organismo a liberarse de las toxinas, el agua contribuye a realizar una digestión adecuada y la saciedad que se consigue al combinarla con las comidas ayuda a ingerir menor cantidad de alimentos. La hidratación ayuda además a que cada célula del organismo funcione de forma adecuada. Para quienes necesiten más sabor, el agua puede tener un efecto aún más refrescante si se añade una rodaja de limón o lima al vaso.

 Seleccionar las grasas: La grasa es esencial para el cuerpo humano pero hay que seleccionar aquellas más saludables y decir no a las que contaminan los tejidos. Reducir el llamado colesterol malo es más fácil si se crean nuevos hábitos como tomar frutos secos, que aunque calóricos aportan grasas muy saludables al organismo; sustituir grasas animales por vegetales como optar por el aguacate en vez del queso en las ensaladas; o dejar de tomar leche entera y optar por la versión desnatada. El aporte calórico puede ser el mismo, pero alimentos como estos tienen un mayor valor nutritivo.

 Cuidar las raciones: ya sea para perder algo de peso o controlar el colesterol o la diabetes, la cantidad de comida en el plato es uno de los factores clave a tener en cuenta. El truco de utilizar platos pequeños para comer, tomar agua durante las comidas o emplear productos integrales pueden ayudar en este empeño de equilibrar la función orgánica de alimentarse con el apetito, un binomio no siempre equilibrado.

Tomado de: www.infosalus.com

Omega-3 y aceite de pescado: ¿nueva panacea?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Los anuncios de omega-3 que prometen múltiples beneficios para la salud no tienen suficiente respaldo científico

Cada vez existe más propaganda sobre los hipotéticos beneficios de los ácidos grasos omega-3. En 2013, los doctores Andrew Grey y Mark Bolland, dos investigadores de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, revisaron si dicha publicidad se sostiene en base a evidencias científicas. Sus resultados, publicados en JAMA Internal Medicine, no dejan lugar a dudas: el espectacular aumento en las ventas de los suplementos dietéticos con aceite de pescado no está justificado por las pruebas disponibles con respecto a su papel en la salud. El siguiente artículo profundiza en esta cuestión.

El salto a la fama de los ácidos omega-3

Los ácidos grasos omega-3, que hasta hace unos años solo aparecían en los tratados de nutrición, hoy forman parte de los libros de las dietas milagro (como "la dieta de la Zona"), de millones de páginas web (que los venden, acompañados de portentosos e ilegales reclamos) y también de determinados titulares desafortunados que olvidan que un resultado positivo que se observa en un estudio pequeño no es extrapolable a toda la población. El reciente trabajo de Grey y Bolland plantea un análisis más riguroso sobre este nutriente y los supuestos beneficios de su uso doméstico.

En opinión de los investigadores, las decisiones de salud pública deben basarse en evidencias sólidas de eficacia. ¿Ocurre así con la recomendación de consumir suplementos de omega-3 para obtener beneficios cardiovasculares, neurocognitivos, oculares, inflamatorios? Para dilucidarlo, revisaron los estudios de mayor calidad (ensayos aleatorizados y controlados) sobre el uso de omega-3, pero también hicieron algo más: evaluar las ventas anuales de complementos con omega-3 (la mayoría en cápsulas de aceite de pescado) y las noticias generadas dentro de las dos semanas posteriores a la publicación de las citadas investigaciones.

Omega-3, bajo la lupa

En su análisis, Grey y Bolland revisaron estudios que hubieran comparado el riesgo de padecer enfermedades del corazón, cáncer, problemas de memoria o de pensamiento, condiciones inmunológicas, desórdenes digestivos o afecciones respiratorias, entre personas que fueron asignadas al azar a tomar aceite de pescado o un placebo.

Sus resultados fueron, tal y como informó Reuters, "decepcionantes". No extraña que, al ser entrevistados, los investigadores declararan que "la gente puede dejar de forma segura los suplementos de aceite de pescado, y centrarse en seguir comportamientos de salud con eficacia probada".

Sin embargo, en su análisis observaron que las noticias que se hacían eco de los estudios reflejaban un "entusiasmo general hacia el uso de omega-3". Entusiasmo que habrá influido, sin duda, en el incremento constante en las ventas de aceites de pescado y suplementos de omega-3 tanto en Estados Unidos (EE.UU.) como en el Reino Unido. Así, mientras que en 2007 las ventas de estos productos supusieron en EE.UU. 425 millones de dólares, en 2012 ascendieron a 1.043 millones de dólares.

En su trabajo, los investigadores reseñan que las ventas de ácidos grasos omega-3 aumentaron de forma constante, "a pesar de la acumulación simultánea de pruebas de alto nivel que indican que estos suplementos carecen de eficacia en los usos para los que se propugnan". Según indican en su investigación Grey y Bolland, un 10% de los americanos toma hoy por hoy esta clase de suplementos pese a la acumulación de pruebas de su ineficacia.

Consumo de omega-3 sin asesoramiento adecuado

Lo más preocupante es que solo una décima parte de quienes toman estos suplementos (que pueden comprarse sin receta médica en innumerables tiendas) lo hacen con el asesoramiento de un profesional sanitario. Un factor que puede contribuir a esta situación es, para los investigadores, los "esfuerzos comerciales". En su estudio detallan que la industria que vende estos suplementos suele hacer una presentación "selectiva" de las pruebas científicas (es decir, solo hacen referencia a los análisis en los que los omega-3 salen beneficiados).

Vale la pena concluir con una reflexión de un reconocido investigador, el doctor Ben Goldacre. En una entrevista que concedió a El País en mayo de 2011, el periodista (Lucas Arraut) le pidió su opinión sobre los suplementos de omega-3, a lo que Goldacre respondió: "¿Por qué gastar energía y dinero en cosas con beneficios tan marginales? Lo que genera longevidad es algo tan obvio y poco glamoroso como hacer ejercicio, no fumar, comer bien... ¡Y ni siquiera hay evidencia absoluta de que eso funcione! Pero la gente implora pócimas mágicas".

Incluya en su dieta cotidiana 10 alimentos que ayudan a combatir el cáncer

Una de las enfermedades que más genera temor en la población es el cáncer, sin importar el órgano afectado, la connotación de la palabra ya es sinónimo de dolor y hasta de muerte.

Diversos estudios realizados han logrado identificar causas y posibles soluciones para combatir el padecimiento y el consumo de ciertos alimentos es una importante alternativa para la lucha contra la enfermedad.

En la lista figura la granada, que según un estudio de la Universidad de California, contiene elementos que inhiben el movimiento de las células cancerígenas y reducen la metástasis, evitando la expansión del cáncer.

El café es otro de los alimentos eficaces para prevenir el cáncer de piel, pues no solo se debe beber, sino que se debe aplicar directamente sobre la piel, ya que la cafeína inhibe una proteína llamada ATR que al ser neutralizada, lleva a la destrucción de las células dañadas por los rayos ultravioletas.

Los huevos y la leche tienen propiedades anticancerígenas por su alto contenido en vitamina D.

También el tomate y sus derivados contienen licopeno con capacidad para inhibir la proliferación celular, y posee un efecto anti-carcinogénico y anti-aterogénico, al intervenir en la comunicación intercelular y modular los mecanismos inmunológicos.

El brócoli es otro de los alimentos que por su elevado contenido en isotiocianatos, también presentes en el repollo y la coliflor, ayuda a eliminar la proteína del gen p53 defectuoso que provoca el crecimiento anormal de las células.

Además, las últimas investigaciones han revelado que los extractos de ciruela y melocotón ayudan a destruir las células del cáncer de mama, incluso a las más agresivas, sin dañar a las células sanas.

En este sentido, científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad Marshall en Estados Unidos demostraron que tomar un puñado de nueces al día reduce el riesgo de padecer cáncer de mama por su alto contenido en ácidos grasos omega-3, antioxidantes y fitosteroles.

En el caso de los hombres, tomar en promedio cuatro copas de vino tinto a la semana reducen en un 50% el riesgo de contraer cáncer de próstata, por el efecto del antioxidante resveratrol, que reduce los niveles de hormonas masculinas, como la testosterona, que estimulan el crecimiento tumoral.

También investigadores de la Universidad Long Island, publicaron que uno de los componentes del orégano, el carvacrol, induce a la muerte celular programada en las células tumorales de la próstata, además tiene propiedades anti-inflamatorias y actúa como antibiótico.

Tomado de: www.crhoy.com

Los adolescentes que desayunan poco son más propensos a padecer obesidad y diabetes en la edad adulta

Los adolescentes que desayunan poco son más propensos a padecer obesidad y a tener elevados índices de azúcar en sangre cuando llegan a la edad adulta, según ha mostrado un equipo de investigadores de la Universidad de Umea en Suecia. Asimismo, los expertos han comprobado que aquellos jóvenes que no desayunan o que sólo comen dulces por la mañana son dos tercios más propensos a tener factores de riesgo vinculados a enfermedad cardiaca y diabetes a los 40 años.
Para llevar a cabo esta investigación, publicada en 'Public Health Nutrition' y liderada por Maria Wennberg, se estudió a 889 personas de Lulea (Suecia), a los cuales en el año 1981, cuando tenían 16 años, se les pidió que respondieran a un cuestionario sobre lo que habían comido en el desayuno.
Una vez obtenidos los resultados, se les volvió a examinar en el año 2008, cuando tenían 43 años, con el fin de descubrir si tenían factores de riesgo asociados a enfermedades del corazón, diabetes o accidentes cerebrovasculares.

De esta forma, los expertos mostraron que el 27 por ciento habían desarrollado signos de este síndrome y que, además, aquellos que habían asegurado no desayunar eran un 68 por ciento más propensos a padecer síndrome metabólico en la edad adulta.

Respecto a los componentes individuales del síndrome, los investigadores encontraron que aquellos que padecían obesidad y que tenían altos niveles de azucar en sangre a los 43 años habían tenido malos hábitos a la hora del desayuno cuando tenían 16 años.

No obstante, y pese a estos datos, los autores de la investigación han reconocido las limitaciones de la misma puesto que el cuestionario de 1981 sólo reflejó los hábitos de un sólo día.

Tomado de: www.larazon.es

8 de febrero de 2014

El secreto para que los niños coman verdura

Investigadores de la Cal Poly State University en San Luis, Estados Unidos, han comprobado que el tiempo que muchos padres invierten en mezclar las verduras con otros alimentos para lograr que sus hijos se las coman suele conseguir que, con el tiempo, a los niños les acaben gustando incluso solas. En el estudio, publicado en la revista 'Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics', quisieron probar la eficacia de este truco utilizado por muchos padres para intentar que sus hijos tengan una alimentación más saludable, y generalmente tiene como objetivo un mayor consumo de frutas y verduras.

"Este método puede cambiar los hábitos alimenticios de los niños, y puede tener un impacto positivo en la obesidad infantil", ha reconocido Elizabeth Capaldi-Phillips, principal autora del estudio.
Para comprobarlo, utilizaron una pequeña muestra de 29 niños de 3 a 5 años a cuyos padres se les preguntó por los alimentos que no les gustaban. Las coles de Bruselas y la coliflor estaban entre las verduras que la mayoría de niños no habían probado nunca.

Por ello, durante una semana los niños estuvieron comiendo coles una vez al día, y a la mitad se las presentaban únicamente cocidas y a la otra mitad mezcladas con queso, que gustaba a todos los niños participantes. Después de este período de acondicionamiento, los niños se les dieron las verduras sin nada, y de este modo vieron que a los menores que las habían comido previamente con queso les gustaban "significativamente más" cuando luego las comían solas. Además, cuando a la semana siguiente se les ofreció coliflor, el grupo que había comido las coles con queso solía ser más receptivo a esta nueva verdura.

Los autores reconocen que esta técnica de unión de sabores puede ser efectiva no sólo para las coles de Bruselas y otras verduras, sino para cualquier alimento que se pretenda introducir en la dieta del menor. "Los niños desarrollan sus preferencias alimentarias desde muy pequeños, pero suelen ser muy exigentes a esas edades, por lo que es importante insistir en estas edades para lograr que los hábitos saludables se mantengan hasta edad adulta", ha añadido Devina Wadhera, también autora de la investigación.

Tomado de: www.larazon.es

Dieta y tiroides: ¿qué comer cuando se sufren trastornos tiroideos?

Por: ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

Cuando se padece de hipertoridismo o hipotiroidismo es preciso hacer ajustes en la alimentación, además de llevar un control médico

La glándula tiroides, situada en el cuello, regula varias funciones en el organismo. Participa en la producción de las hormonas tiroxina (o T4) y triyodotironina (o T3), que regulan el metabolismo y afectan al funcionamiento de otros sistemas del cuerpo. Para la formación de estas hormonas es imprescindible el yodo, que se obtiene de la ingesta dietética. Cuando la tiroides funciona de manera normal, no es necesario pensar en una dieta específica. Sin embargo, en ocasiones esta glándula sufre trastornos: produce más hormonas de las que debería (hipertiroidismo) o menos de las necesarias (hipotiroidismo). En estos casos, la alimentación desempeña un papel fundamental. A continuación ofrecemos recomendaciones dietéticas para ambas situaciones, si bien es imprescindible contar con la ayuda de un dietista nutricionista.

Hipertiroidismo y bajo peso: recomendaciones dietéticas

Se habla de hipertiroidismo cuando la glándula está muy estimulada y se produce mayor cantidad de hormonas tiroideas de las necesarias. El exceso de hormona tiroidea puede provocar, entre otros efectos, un estado de catabolismo en el organismo y, en consecuencia, pérdida de peso y de masa muscular. En estos casos la dieta debe ser equilibrada y a la vez muy energética. A continuación se reseñan ejemplos sobre cómo enriquecer la dieta en calorías y proteínas.

Lácteos (leche, yogur y queso):
  • Utilizar la leche o el yogur líquido como bebida e incluso en cocciones cuando sea posible.
  • Enriquecer el yogur con leche condensada, y la leche con leche en polvo entera. Puede emplearse esta leche enriquecida para preparar batidos, postres, sopas y purés, o bien tomarla con cereales, cacao en polvo o jarabes de fruta. Agregar leche en polvo a los purés para enriquecerlos.
  • Añadir leche a la fruta fresca o en almíbar para preparar batidos.
  • Emplear el yogur para preparar batidos con fruta, frutos secos, o incluso cereales o galletas.
  • Incluir queso troceado en ensaladas de todo tipo, en sopas, cremas, purés; y en pastas, tortillas, etc.
Proteicos (huevos, carnes y pescados):
  • Trocear huevo duro y añadirlo en ensaladas, sopas o verduras. Hacer lo mismo con carnes y pescados, añadiéndolos a platos de verdura, ensaladas, guisos, salsas o sopas.
  • Utilizar huevo batido y agregarlo a purés, sopas, cremas, salsas o batidos de leche. Añadir las claras batidas o el huevo entero batido a rellenos de tartas de verduras, bechamel, etc.
  • Rellenar tortillas, patata al horno, berenjenas, calabacines, etc. con carne picada o pescado troceado.
Aceites y grasas:
  • Emplear nata, crema de leche, mantequilla, mayonesa y otras salsas. Agregarlos a salsas, postres y purés de todo tipo (verduras, cereales, carne, pescados, huevos).
Frutos secos:
  • Trocearlos y añadirlos como complemento en salsas, guisos y ensaladas.
Azúcar, miel, pan y galletas:
  • Agregar a zumos, leche, batidos y postres en general.
  • Consumir galletas y pan en desayunos y meriendas.
  • Agregar pan frito (croutons) a las sopas y purés.
Hipotiroidismo y aumento de peso: recomendaciones dietéticas

Existe hipotiroidismo cuando se produce una disminución de producción de hormonas tiroideas. El hipotiroidismo suele acompañarse de fatiga, cansancio, caída del cabello, somnolencia y, aunque no existe una relación causa-efecto demostrada, sobrepeso u obesidad. El tratamiento del hipotiroidismo consiste en la administración de hormonas tiroideas por vía oral, y debe ser controlado periódicamente por el médico endocrino.

En estos casos, es imprescindible realizar una alimentación equilibrada y variada, es decir que cada día se ha de comer alimentos de todos los grupos: lácteos, verdura cruda o cocida, fruta, alimentos proteicos (carne, pescado y huevos), cereales y féculas (pan, patatas, arroz, legumbres, pasta, etc.), además de controlar los alimentos grasos (aceites y grasas animales).
  • Se debe realizar 4 o 5 comidas al día poco abundantes y evitar picar entre ellas. Tampoco es conveniente saltarse ninguna comida principal.
  • Es preciso aumentar la actividad física diaria: caminar, usar menos el ascensor y más las escaleras, realizar más trayectos a pie y menos en coche, así como practicar más ejercicio físico de intensidad moderada (caminar rápido, ir en bicicleta, nadar, jugar a fútbol o baloncesto, etc.).
  • Utilizar formas de cocción poco grasas, como la plancha, el horno, el hervido, el microondas, el vapor o el papillote. Evitar fritos, rebozados, guisos, empanados y conservas en aceite.
Se debe evitar alimentos ricos en grasa, azúcares y calorías. Por ejemplo:
  • Embutidos y carnes muy grasas: cordero, vísceras, chuletas, longanizas o hamburguesas industriales, bacon o panceta, morcilla, mortadela, chorizo, foie, etc.
  • Lácteos enteros, incluyendo quesos muy grasos, yogures enteros, derivados lácteos como flanes o mousses, nata o crema de leche...
  • Margarina, mantequilla y manteca de cerdo. Salsas precocinadas.
  • Azúcar blanca y morena, miel, caramelos con azúcar, chocolate con leche, galletas, pasteles, bollería...
  • Bebidas alcohólicas, refrescos azucarados.
En paralelo, es preciso potenciar alimentos ricos en fibra y pobres en grasas. Por ejemplo:
  • Carnes magras, como pollo, ternera, pavo y conejo. Pescado blanco y azul. Huevos (intente consumir entre 3 y 4 unidades por semana).
  • Leche semidesnatada o desnatada; quesos y yogures descremados.
  • Edulcorantes de escaso poder calórico como la sacarina, el aspartamo o la Stevia.
  • Verduras crudas y cocidas.
  • Frutas.
  • Féculas y cereales, en cantidad moderada (pan, pasta, arroz, legumbres, patatas...)
  • Para cocinar y aliñar es preferible utilizar aceite de oliva, sin excederse.
  • Agua, bebidas light, infusiones, vinagre (que no sea de módena), limón y especias.
Déficit de yodo y función tiroidea

El déficit de yodo puede afectar a la producción de hormonas tiroideas y provocar por tanto hipotiroidismo y bocio (aumento de tamaño de la glándula tiroides). Aunque la deficiencia de yodo ha mejorado mucho, todavía no ha sido erradicada por completo.

El yodo se encuentra en la superficie de la tierra y de ahí pasa los vegetales cultivados. Por tanto, los vegetales cultivados en tierras pobres en yodo pueden contener escasa cantidad de este mineral. Los alimentos procedentes del mar, como pescados, mariscos y algas marinas, son ricos en yodo. Hoy en día los lácteos son también una fuente de este mineral, puesto que se usan piensos enriquecidos en yodo para la alimentación animal. La sal marina pierde el yodo durante su proceso de elaboración; por tanto, a menos que sea enriquecida, no será una fuente de este mineral.

La estrategia más eficiente para erradicar la deficiencia de yodo es la llamada yodación universal de la sal, mediante leyes que regulan la yodación de toda la sal de consumo humano y animal. Esta estrategia está recomendada por la Organización mundial de la Salud (OMS).

Otro estudio vincula abuso de azúcar con muertes

La alerta no es por azúcar natural, sino la oculta en alimentos procesados. Médicos alertan de aumento en riesgo de males cardíacos

Demasiada azúcar puede ser mortal, al menos cuando se trata de problemas cardíacos fatales, reveló un gran estudio en Estados Unidos.

No se necesita ingerir mucha azúcar extra, oculta en muchos alimentos procesados, para elevar sustancialmente el riesgo, de acuerdo con los investigadores, y la mayoría de los estadounidenses consumen demasiado, alerta la investigación.

Eso sí, aclaran los científicos, el riesgo es por el azúcar que se agrega a las bebidas gaseosas y alimentos procesados, no a la que se encuentra en forma natural en las frutas y algunos otros alimentos.

Desayunar un pan de canela, tomar un refresco azucarado extragrande y una bola de helado después de cenar, nos pone en la categoría de riesgo.

Esto significa que las probabilidades de morir prematuramente de problemas cardíacos son casi tres veces mayores que para las personas que solo comen alimentos con poca azúcar agregada.

El estudio se publicó ayer en la prestigiosa revista de medicina Journal of the American Medical Association ( JAMA , por sus siglas en inglés).

Para alguien que normalmente ingiere 2.000 calorías al día, consumir solo dos latas de soda incrementa sustancialmente el riesgo. Para la mayoría de los adultos, las bebidas azucaradas son la principal fuente de azúcar.

Quanhe Yang, de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y la principal autora del estudio, dijo que los resultados son aleccionadores y que es el primer estudio representativo a nivel nacional que examina el tema.

Los científicos no están exactamente seguros de cómo el azúcar puede contribuir a los problemas cardíacos fatales, pero se ha demostrado que incrementa la presión sanguínea y los niveles no saludables de colesterol y triglicéridos; además, aumenta los signos de inflamación relacionada con enfermedad cardíaca, dijo.

Rachel Johnson, jefa del Comité de Nutrición de la Asociación Estadounidense del Corazón y profesora de Nutrición en la Universidad de Vermont.

¿Cómo?

Yang y colegas analizaron las encuestas nacionales de salud entre 1988 y 2010 que incluyeron preguntas sobre la dieta de las personas. Los autores usaron los datos nacionales de salud para calcular el riesgo de morir durante un seguimiento de 15 años. En general, más de 30.000 adultos de 44 años en promedio participaron en el estudio en EE.UU.

Otros estudios han vinculado el riesgo de las dietas altas en azúcar con mayores riesgos cardíacos no fatales, y con la obesidad, que también puede derivar en padecimientos del corazón. Pero en el nuevo reporte la obesidad no explica la relación entre las dietas azucaradas y la muerte. Ese vínculo fue relacionado incluso en personas con peso normal que comían mucha azúcar agregada.

Los autores del estudio dividieron a los participantes en cinco categorías, en función de la ingesta de azúcar, desde menos de 10% de las calorías diarias –la cantidad más segura– hasta más de 25%. La mayoría de los adultos excede el nivel más seguro, y para uno de cada 10 adultos, el azúcar añadida representa al menos 25% de las calorías diarias que consumen, dijeron los investigadores.

Los expertos tuvieron los datos de mortalidad de casi 12.000 adultos, incluyendo 831 que murieron de males cardíacos durante el seguimiento de 15 años. Tomaron en cuenta otros factores que se sabe contribuyen a desarrollar problemas cardíacos, como fumar, el sedentarismo y sobrepeso y, aun así, detectaron riesgos por el azúcar. Conforme se incrementaba la ingesta de azúcar, aumentaba el riesgo.

Los adultos en los que al menos 25% de sus calorías provenían del azúcar añadida, eran casi tres veces más propensos a morir de males cardíacos que quienes consumían el nivel más bajo (menos de 10% de las calorías) .

Para quienes el azúcar añadida representaba más de 15% de sus calorías ingeridas, o el equivalente a dos latas de soda azucarada, el riesgo era casi 20% mayor que para el nivel más seguro.

Tomado de: www.nacion.com

Fibra dietética: alimento para la salud

Por: Julio Basulto / Tomado de: www.consumer.es

Una dieta rica en fibra es fundamental para prevenir numerosas enfermedades crónicas

La fibra dietética ha dejado de ser una actriz secundaria para convertirse en una de las estrellas de la nutrición. El cambio de rol es notable. Aquellas tímidas recomendaciones acerca de sus beneficios, que hasta hace un tiempo solo se centraban en su papel para prevenir el estreñimiento -e iban acompañadas de bastantes "peros"-, son ahora afirmaciones sólidas y rigurosas que destacan sus beneficios. Es por ello que ninguna entidad de referencia duda en proclamar que una dieta rica en fibra es fundamental para prevenir numerosas enfermedades crónicas. El presente texto detalla dos de las más recientes novedades científicas relacionadas con este nutriente.

El papel de la fibra para prevenir enfermedades cardiovasculares

Las principales causas de las enfermedades cardiovasculares son, según la OMS, el tabaco, la falta de actividad física y una dieta poco saludable. Así, dado el importante papel de la alimentación, vale la pena investigar sobre posibles estrategias que disminuyan la incidencia de estas patologías. Es lo que acaba de hacer un equipo de investigadores, coordinado por la doctora Diane Threapleton, en dos rigurosos estudios publicados en mayo y diciembre de 2013.

  • Fibra y Accidente Vascular Cerebral (AVC). En la primera de las dos investigaciones, recogida en la revista Stroke, se evaluó el papel del consumo de fibra en la prevención de un tipo de accidente cardiovascular, el accidente vascular cerebral (AVC), también denominado "apoplejía" o "ictus". Es una dolencia responsable de la muerte de nada menos que 6,2 millones de personas por año. La conclusión del estudio fue la esperada: un mayor consumo de fibra dietética se asocia de forma significativa con un menor riesgo de padecer un AVC. Sus hallazgos apoyan las recomendaciones dietéticas que instan a incrementar nuestra ingesta de fibra dietética y son especialmente importantes para personas fumadoras, con exceso de peso o con hipertensión, ya que su riesgo de AVC es mayor. En el documento se detalla que aumentar en 7 gramos la ingesta diaria de fibra se asocia con una disminución de un 7% en el riesgo de sufrir un AVC. Es algo factible, ya que dicha cantidad la encontramos en una ración de arroz integral acompañada de una pieza de fruta.
  • Más fibra, menos riesgo cardiovascular. En el segundo estudio, publicado en la revista Britsh Medical Journal, Threapleton y colaboradores han revisado de forma sistemática todas las investigaciones publicadas desde 1990 que hayan evaluado el papel de la fibra dietética para prevenir las enfermedades cardiovasculares en su conjunto. Se trata de un grupo de patologías que genera casi la mitad (48%) de todas las muertes que se producen en Europa y la principal causa de muerte en todo el mundo. Sus conclusiones también eran predecibles: una mayor ingesta de alimentos ricos en fibra tales como cereales integrales, frutas u hortalizas, se relaciona con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Pero hay algo más, ya que en las conclusiones de su artículo se aclara que los datos "proporcionan pruebas relacionadas con el consumo de alimentos sin modificar y, por tanto, no apoyan el consumo de alimentos enriquecidos específicamente en fibra proveniente de cereales u hortalizas". En otras palabras, los beneficios observados al consumir alimentos de origen vegetal no son extrapolables a alimentos enriquecidos en fibra o a suplementos dietéticos, algo que ya señaló en mayo de 2010 una revisión sobre fibra dietética publicada en Nutrición Hospitalaria. "Los efectos [de los suplementos de fibra] son modestos en comparación con un enfoque centrado en alimentos sin mofificar que fomente el consumo de alimentos ricos en fibra".
¿Cuánta fibra debemos consumir?

Las recomendaciones dirigidas a adultos proponen consumir entre 25 y 38 gramos de fibra al día, a partir de alimentos. ¿Cuál es la ingesta real de fibra en España? Según datos de la última Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE) tomamos entre 17 y 21 gramos diarios. Se trata, sin duda, de una situación que debe mejorar, y que significa sustituir el pan blanco por pan integral (mejor si es sin sal), el arroz blanco por arroz integral, la pasta blanca por pasta integral y los zumos de fruta por fruta entera. Si, además, se incrementa el consumo de legumbres y frutos secos y se disminuye al máximo el consumo de alimentos superfluos, mejor que mejor.

Aunque el consumo de fibra en España es bajo, más alarmante es la ingesta de fibra que se produce cuando se cae en las redes de las desacreditadas "dietas milagro". Un ejemplo bastante conocido es la llamada Dieta Dukan, cuyo aporte de fibra oscila de 3 a 10 gramos al día, según datos de la Agencia Francesa para la Seguridad Alimentaria, del Medio Ambiente y Ocupacional (ANSES). No extraña que el experto en Nutrición Humana y Dietética Eduard Baladía declarase en una entrevista con EROSKI CONSUMER que esta dieta "supone un riesgo para la salud pública". Si se tiene aprecio por la salud, lo ideal es alejarse de falsos gurús y seguir una dieta cardiosaludable.

1 de febrero de 2014

Apuesta por lo integral

Los cereales se encuentran en la base de la alimentación humana desde tiempos inmemoriales pero actualmente muchos de sus beneficios para la salud se pierden tras su procesamiento. Diversos estudios en los últimos años han puesto de relieve la importancia de consumirlos en su versión integral.

 El trigo, el arroz, el maíz, la avena o el centeno integrales pueden llegar a nuestra mesa en forma de pan, cereales para el desayuno, pastas o galletas y todos ellos ayudan a mantener sanos el sistema cardiaco y el digestivo.

 Ángel Gil, profesor de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada e investigador del Instituto Universitario de Investigación de Nutrición y Tecnología de Alimentos 'José Mataix Verdú', explica que los estudios presentados durante el Congreso Internacional de Nutrición celebrado en Granada en septiembre pasado confirman los beneficios de los cereales integrales y ahondan en sus mecanismos de acción saludables sobre el organismo.

 En el caso del corazón, los estudios de años anteriores revisados por el equipo de Gil en un trabajo publicado en 'Public Health Nutrition', señalaban que quienes consumían tres o más raciones diarias de cereales integrales tenían entre un 20 y un 30 por ciento menos de riesgo de sufrir patologías cardiovasculares que aquellos con un consumo inferior. Los porcentajes son similares en lo que se refiere a los beneficios sobre el riesgo de padecer diabetes de tipo 2.

 El sistema digestivo es en gran medida el gran beneficiado por el consumo de alimentos integrales, sobre todo en lo que se refiere al cáncer. La protección frente al riesgo de cáncer colorrectal y pólipos y otros cánceres del aparato digestivo se ha asociado con el consumo regular de cereales integrales y sus derivados.

 Los agentes tóxicos son eliminados a través de dos mecanismos: por un lado, los cereales integrales reducen los factores cancerígenos cuando los intestinos humanos transforman sus hidratos de carbono en un tipo de ácidos grasos que los controlan y por otro, la fibra que contienen aumenta el volumen de las heces y envuelve a los carcinógenos hasta su eliminación.

 En un estudio de Gil, aún por publicar, los resultados apuntan a que los panes con fibra conducen a un índice glucémico mejor en poblaciones asociadas a riesgo de diabetes. Los beneficios cardiovasculares proceden en este sentido de estos bajos índices glucémicos en los que intervienen los cereales integrales y que mantienen el equilibrio de la insulina en el organismo.

Volver al pan en las comidas

 Las guías alimentarias señalan que el consumo de cereales debe constituir la base de la alimentación dentro de una dieta equilibrada, con un consumo aconsejado de al menos 6 raciones al día. Algunas de estas guías destacan la importancia de la inclusión de los cereales integrales en la dieta.

 En este sentido, Gil llama la atención sobre la disminución en la dieta española de los alimentos ricos en fibras. En el caso del pan, sea este integral o no, su consumo ha bajado hasta los 50 gramos por persona y día, una cantidad muy por debajo de la que se da en Francia y Alemania. El pan, mejor si es integral, debería estar presente en las principales comidas del día, apunta Gil.

 Además, el investigador señala que los panes existentes en el mercado se fabrican con harinas refinadas que disminuyen en gran medida sus propiedades nutricionales.

 Estas harinas refinadas no contienen las partes exteriores del grano, el germen y el salvado y sí el albumen, el compuesto principal de la fécula, que al molerse da lugar a la harina blanca. Durante este procesamiento se pierden gran parte de los nutrientes que contienen los cereales integrales: la vitamina E y el complejo vitamínico B y minerales como selenio, zinc, cobre, hierro, magnesio y fósforo.

Tomado de: www.infosalus.com

Alimentos para controlar los triglicéridos

Por MAITE ZUDAIRE / Tomado de: www.consumer.es

Las grasas son necesarias para una vida saludable, pero pueden tornarse en peligrosas si no conseguimos convertirlas en aliadas

La palabra colesterol ya es habitual en el lenguaje y en el ámbito familiar, donde se conoce la importancia y la necesidad de que los análisis revelen unas cifras saludables de este tipo de grasa. Los triglicéridos también son lípidos que circulan por la sangre. Es importante vigilar sus niveles. Para prevenir que se disparen, conviene conocer la predisposición genética a sufrir hipertrigliceridemia y realizar ejercicio de manera habitual y pautada. Los beneficios de la actividad física complementan a los de una dieta y una elección de alimentos apropiadas, que ayudan a tener a los triglicéridos a raya. En este artículo se reseñan tres cosas que debemos saber sobre ellos y se ofrecen diez consejos dietéticos para controlar sus niveles.

Tres cosas que debes saber sobre los triglicéridos

1. Cuidar con mimo al hígado es clave en el control de sus niveles. Los triglicéridos en el plasma se derivan de las grasas ingeridas con los alimentos, aunque también pueden ser sintetizados por el organismo a partir de otras fuentes dietéticas, como los carbohidratos. En ayunas, los triglicéridos séricos son transportados principalmente por unas proteínas -llamadas lipoproteínas- de muy baja densidad (VLDL), sintetizadas en el hígado. Por ello, el cuidado y la buena nutrición hepática es un factor determinante de la salud en cuestión de niveles de grasa en sangre.

2. Herencia familiar. Al igual que sucede con los niveles altos de colesterol, la hipertrigliceridemia tiene una importante carga genética. Sus terribles consecuencias en forma de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular o pancreatitis pueden ser malas sorpresas. Al tratarse de dolencias muy vinculadas con las grasas, se malinterpreta que las personas delgadas o en normopeso son ajenas a sufrirlo. No es cierto. Una persona obesa por una mala alimentación o hábitos dañinos de sedentarismo tiene mayor posibilidad de que las grasas que ingiere no puedan ser procesadas y terminen en índices excesivos en su sangre y sus venas, o en alteraciones de la apolipoproteína VLDL trasportadora de triglicéridos. Pero también una persona delgada que abuse de grasas o malos hábitos, o que tenga una disposición genética muy fuerte está expuesta a sufrir accidentes cardiacos como consecuencia de exceso de lípidos en la sangre, el hígado y el páncreas.

3. Mantener un peso saludable. Salvo razones genéticas, y aun con ellas, el peso saludable conduce sin atajos a niveles normales de triglicéridos, al igual que la acumulación de grasa del vientre se asocia con niveles altos. No caer en el sobrepeso es por tanto un básico a conseguir. Muchas causas vitales llevan a aumentar de talla, pero siempre se puede emprender el retroceso. Conviene revisar los hábitos dietéticos y de actividad física, y recuperar los alimentos, las recetas y el ejercicio saludable que conducen sin duda al normopeso, salvo problemas endocrinos que deberán ser analizados.

Triglicéridos: diez consejos dietéticos para mantenerlos a raya

Desde la Fundación Española del Corazón refrendan la importancia de la dieta (menos cantidad de grasas saturadas y de mayor calidad, límite de azúcares, eliminación del alcohol) en el control de los niveles de colesterol y triglicéridos, y también constatan el efecto coadyuvante de la reducción del peso y de la realización de actividad física. En cuestión alimentaria, mientras se logran los índices saludables, y con la intención de que la siguiente lista se introduzca para siempre en los hábitos, hay que ser riguroso en su cumplimiento:

1. Cinco comidas al día. El exceso de consumo de calorías en una comida se convierte en triglicéridos que se transportan al tejido adiposo para su almacenamiento. Por otra parte, determinadas hormonas regulan la liberación de triglicéridos del tejido adiposo a fin de satisfacer las necesidades de energía entre las comidas. Por ello, es fundamental regular la ingesta de comidas a lo largo del día y distribuir la energía en varias tomas, con el fin de no hacer ayunos inconvenientes y llegar a la siguiente con un hambre exagerada. Conviene no saltarse ninguna ingesta, aunque la cena debe ser temprana y ligera. Además, las raciones deben ser sensatas. La cantidad de comida que nos servimos importa. No hay que llenarse y levantarse de la mesa con sensación de hinchazón.

2. Las verduras y hortalizas serán variadas y de multitud de colores, y con preferencia por las de temporada. Deberían estar presentes en todas las comidas del día. Con la fruta cabe ser muy prudente dada su riqueza natural en azúcares. El organismo no distingue la naturaleza de los azúcares, y también convierte en triglicéridos a los que proceden de la fruta. Según el grado de hipertrigliceridemia, puede ser preciso prescindir temporalmente del consumo de fruta, si bien este aspecto lo ha de valorar el dietista-nutricionista.
3. La carne, de color blanco y sin piel. Las carnes rojas son una fuente de aminoácidos esenciales y de hierro, pero su consumo debe estar limitado porque también son fuente de grasas y colesterol.
4. Los platos de legumbres combinadas con cereales de grano entero deben estar presentes tres veces por semana. Son una fuente reconocida de proteína vegetal que sustituye a la proteína animal (a las carnes particularmente), asociada por naturaleza a grasa saturada y colesterol, componentes inconvenientes en caso de hipertrigliceridemia.
5. Los lácteos, mejor bajos en grasa. También es importante mantenerse alejado de mantequillas y natas.
6. Los snacks, golosinas, bollería y demás chucherías no son necesarias. Son fáciles de evitar, suman muchas calorías y grasas, y en general contienen grasas trans, las peores para la salud del corazón y las arterias.
7. Cuatro veces a la semana se comerá pescado, con predominio de los pescados azules, más ricos en omega-3, y a ser posible, pequeños, pues están menos contaminados: sardinas frescas o en conserva de aceite de oliva, anchoas, boquerones, verdel o caballa, chicharro de ración, salmonetes, truchas...
8. Fuera los carbohidratos refinados. Los cereales, desde el pan hasta las pastas, los arroces y los de desayuno, deberán ser integrales. Si no se puede renunciar al pan blanco, al menos se debe elegir un cereal que sea integral, para siempre.
9. Los frutos secos: un puñado al día, de nueces mejor. El estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) revela que los frutos secos y el aceite de oliva virgen son los dos alimentos imprescindibles en la dieta para la reducción de los factores de riesgo cardiovascular.
10. Y, por supuesto, nada de alcohol. Hasta que el índice de triglicéridos no esté por debajo de 150 miligramos por decilitro de sangre, no se debe tomar bebidas alcohólicas, de ninguna clase y bajo ninguna circunstancia.

Por qué es importante no dejar de comer cuando toca

A decir de antropólogos e historiadores, en la cultura mexica los individuos llevaban una dieta que se componía principalmente de tortillas, atole, tamales, frijoles, granos de amaranto y cacao; de acuerdo a sus actividades era el número de comidas que realizaban, de manera que mujeres y niños ingerían dos alimentos al día, en tanto que los hombres que trabajaban lo hacían tres veces.

Sin embargo, en la actualidad las costumbres y necesidades cambiaron y lo recomendable es que los individuos realicen mínimo tres comidas, y preferentemente dos colaciones (pequeñas porciones de alimentos).

Al respecto, la nutrióloga y psicoterapeuta Luisa Maya Funes, adscrita al Hospital Ángeles Lomas (en la Ciudad de México), explicó que es importante que todas las personas, sobre todo quienes viven con diabetes, no omitan ningún alimento, ya que esto podría tener consecuencias como la hipoglucemia (bajos niveles de azúcar en sangre).

"El cuerpo transforma los alimentos en energía necesaria para su funcionamiento; si las personas dejan de comer las células quedan sin ésta, lo que puede producir una sensación de cansancio y debilidad", detalló la licenciada Maya Funes.

Quienes padecen diabetes deben respetar los horarios de las comidas (procurando que éstas se realicen a la misma hora) y no omitir ninguna de ellas, además de ingerir alimentos de manera equilibrada (proteínas, grasas y carbohidratos), vigilar el consumo de hidratos de carbono (provenientes de azucares y harinas), ya que elevan los niveles de glucosa en sangre, poniendo en riesgo a la persona con diabetes.

Una alimentación adecuada consta de desayuno, comida y cena, además entre cada una puede tomarse una colación de fruta, yogurt light, galleta sin azúcar o integral, nueces (que tienen poco aporte de hidratos de carbono que pueden elevar el azúcar en sangre) por mencionar algunos, lo que ayudará a sentir saciedad y a no dejar desnutridas a las células del cuerpo.

Algunas recomendaciones para los pacientes con diabetes son "evitar dulces y caramelos, no dejar de comer por más de seis horas (preferentemente cinco alimentos al día), cuidar la cantidad de carbohidratos que se consume, ingerir poca grasa y evitar el consumo de alcohol", detalló la nutrióloga Luisa Maya.

Una reacción común del cuerpo cuando las personas no ingieren alimentos es que los niveles de azúcar en sangre se ven afectados, produciendo bajas concentraciones de la misma, lo que puede causar severos problemas como fatiga, cansancio, desmayos y hasta inconciencia.

Además, el cuerpo almacena energía que no se utiliza, y una vez que termina el ayuno, éste acumula una mayor cantidad de calorías en forma de grasa, lo que puede provocar obesidad.

Es necesario que el paciente con diabetes no deje de inyectarse la insulina o tomar los fármacos que el medico prescribió, a menos que éste así lo indique. Será necesario, según las recomendaciones del doctor, tomar alimentos antes o después de suministrar o ingerir algún medicamento.

Cabe mencionar que una dieta balanceada y seguir las recomendaciones del médico o nutriólogo evitará tener complicaciones en el control de la diabetes.

Tomado de: www.larazon.es

El yoga puede reducir la fatiga y la inflamación en las supervivientes de cáncer de mama

La práctica de yoga durante al menos tres meses puede reducir la fatiga y la inflamación en los sobrevivientes de cáncer de mama, según ha descubierto un nuevo estudio, cuyos resultados publica 'Journal of Clinical Oncology'. Cuanto más practicaron yoga las mujeres que participaron en la investigación, mejores fueron los resultados.

 A los tres meses de la práctica formal de yoga, la fatiga era un 57 por ciento menor en las mujeres que habían practicado yoga en comparación con el grupo que no hizo siguió disciplina y su inflamación se redujo hasta en un 20 por ciento. Las participantes del estudio, 200 mujeres, completaron todos los tratamientos contra el cáncer de mama antes del inicio del estudio y sólo se reclutó a novatas de yoga para este ensayo clínico aleatorio y controlado.

 Las participantes practicaron yoga en pequeños grupos dos veces por semana durante 12 semanas. Las mujeres del grupo de control estaban en lista de espera para recibir las mismas sesiones de yoga una vez que el análisis terminó y durante el estudio, se les instruyó para seguir con sus rutinas normales y no a hacer yoga.

 "Esto demostró que la práctica modesta de yoga durante un periodo de varios meses puede tener importantes beneficios para las sobrevivientes de cáncer de mama", resalta Janice Kiecolt -Glaser, profesora de Psiquiatría y Psicología en la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos, y autora principal del estudio.

 "También creemos que los resultados podrían generalizarse fácilmente a otros grupos de personas que tienen problemas con la fatiga y la inflamación", agrega Kiecolt-Glaser, también investigadora en el Centro Integral del Cáncer del Estado de Ohio y el Instituto de Investigación de Medicina del Comportamiento, también en Estados Unidos.

Aunque muchos estudios han sugerido que el yoga tiene numerosos beneficios, este es el ensayo controlado aleatorio más grande conocido, que incluye medidas biológicas, apunta Kiecolt-Glaser. El equipo de investigación se centró en las sobrevivientes de cáncer de mama debido a que los rigores del tratamiento pueden ser agotadores para los pacientes.

"Uno de los problemas a los se que enfrentan es una reducción real de la capacidad cardiorrespiratoria. El tratamiento es muy debilitante y están muy cansadas. Es una espiral descendente", lamenta Kielcot-Glase. "Ésa es una razón por la que pensamos que hay altos niveles de inflamación en los sobrevivientes de cáncer, lo que significa que una intervención que potencialmente reduzca la inflamación podría ser muy beneficiosa", añade.

La inflamación crónica está ligada a numerosos problemas de salud, incluyendo la enfermedad coronaria del corazón, la diabetes tipo 2, la artritis y la enfermedad de Alzheimer, así como la fragilidad y la disminución funcional que puede acompañar el envejecimiento.

Todas las mujeres en el estudio completaron una serie de encuestas para evaluar su fatiga, nivel de energía, síntomas depresivos, calidad del sueño, actividad física y consumo de alimentos. También dieron muestras de sangre de referencia que los investigadores utilizan para medir los niveles de varias proteínas relacionadas con la inflamación.

Las participantes tenían edades de entre 27 y 76 años y entre dos meses a tres años anteriores al último tratamiento quirúrgico o radioterapia. Kiecolt-Glaser y sus colegas seleccionaron deliberadamente mujeres de diversas edades, en distintas etapas del cáncer (entre 0 y 3A) y los métodos de tratamiento por lo que los resultados podrían ser generalizados a una amplia población de sobrevivientes de cáncer, consideran los autores.

Cada grupo de yoga estaba formado por entre cuatro y 20 mujeres que practicaron las mismas poses durante sesiones de 90 minutos dos veces por semana y los investigadores alentaron a las mujeres a practicar en casa.
Inmediatamente después de la fase activa del ensayo, las mujeres en el grupo de yoga notaron, en promedio, una caída del 41 por ciento en la fatiga y una vitalidad un 12 por ciento más alta en comparación con el grupo que no practicó yoga.

Para ver los niveles de inflamación de las participantes, los científicos midieron la activación de tres proteínas en la sangre que son marcadores de la inflamación, llamadas citoquinas proinflamatorias. Generaron la actividad de la proteína mediante la inyección de un compuesto que estimula una respuesta inmune. Las proteínas son interleucina-6 (IL-6), interleucina-1 beta (IL-1B) y factor de necrosis tumoral-alfa (TNF-a).

 Tres meses inmediatamente después de que comenzaran las sesiones de yoga, los tres niveles de citoquinas proinflamatorias fueron inferiores, en promedio, en el grupo de yoga en comparación con los controles: TNF-a, un 10 por ciento; IL- 6, un 11 por ciento, y IL-1B, un 15 por ciento.

 "Nos quedamos muy sorprendidos por los datos, ya que algunos estudios más recientes sobre el ejercicio han sugerido que las intervenciones de ejercicios pueden no necesariamente reducir la inflamación a menos que las personas tengan sobrepeso sustancial o problemas metabólicos", apunta Kiecolt-Glaser. "En este grupo, las mujeres no perdieron peso, pero vimos reducciones muy notables en la inflamación, algo que fue especialmente llamativo de encontrar biológicamente", añade.

 Un análisis secundario mostró que la práctica de yoga más frecuente produjo grandes cambios en la fatiga, la vitalidad y los síntomas depresivos así como entre una reducción media del 4 al 6 por ciento en dos de las tres citoquinas proinflamatorias. El grupo de yoga informó también de mejoras significativas en el sueño en comparación con el grupo control.

 "El yoga tiene muchas cosas para ello: meditación, respiración, estiramiento y fortalecimiento. Creemos que los componentes de respiración y meditación fueron muy importantes en relación a algunos de los cambios que vimos", subraya Kiecolt-Glaser.

 A los seis meses del estudio, tres meses después de completar la intervención, los investigadores descubrieron que las medidas de salud en el grupo de yoga habían seguido mejorando en esa ventana de tiempo: la fatiga fue 57 por ciento menor y la inflamación fue entre un 13 y un 20 por ciento menos que el grupo que no hizo yoga.

 "Creemos que la mejoría del sueño podría ser parte del mecanismo de lo que estábamos viendo. Cuando las mujeres dormían mejor, la inflamación podría haberse rebajado-- argumenta Kiecolt -Glaser--. La reducción de la fatiga permite a las mujeres participar en otras actividades con el tiempo, así que el yoga puede haber ofrecido una variedad de beneficios, además de sus ejercicios".

Tomado de: www.infosalus.com