31 de octubre de 2014

¿Necesita el organismo de los jugos desintoxicantes?

Aunque se han puesto de moda las dietas de jugos verdes para “limpiar el cuerpo” y perder peso, estas no necesariamente cumplen tales objetivos.

Hace tres meses, una mujer de nombre Debora comenzó a reemplazar su desayuno por un batido de apio, piña, perejil y manzana, y cada cierto tiempo hace una dieta de desintoxicación de tres días.

“El jugo del desayuno me ayuda a no sentir hambre en la mañana y regula mi digestión. Cuando hago el proceso de tres días, me siento superliviana, limpia y fresca. Incluso me cambia el color de la piel”, dijo.

Aunque durante esos tres días no siente mucha hambre, por lo menos al segundo sí tiene la necesidad de masticar algo. Admite que el proceso no es fácil: es cansado y algunas veces le duele la cabeza.

¿Vale la pena tanto esfuerzo? “Efectivamente, estos jugos tienen antioxidantes y vitaminas por los ingredientes que contienen, pero no por eso son desintoxicantes”, asegura Karin Papapietro, nutricionista del Hospital Clínico Universidad de Chile.

La desintoxicación –continúa la especialista– es un proceso constante y lento. “Unos cuantos días de hacer esto no van a borrar el tiempo que hemos consumido comida chatarra”, advirtió Papapietro.

Para Janet Cossio, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, en Viña del Mar, la desintoxicación no debería tener ayudas externas.

“Desde el punto de vista científico, no hay ningún respaldo que diga que el cuerpo necesita cierto tipo de alimento para desintoxicarse. Esto lo hace naturalmente con la filtración en los riñones o a nivel hepático”, destacó Cossio.

Ambas especialistas coincidieron en que la ingesta de estos jugos no es negativa. “Es más bien beneficioso por el alto contenido de verduras y frutas con que se preparan, pero no deben reemplazar completamente el consumo de otros alimentos”, advirtieron.

“Hacerlo por tres días no tiene grandes consecuencias, pero por periodos más largos, en que se dejan de consumir nutrientes como las proteínas de calidad (presentes en huevos y carnes), sí podría afectar”, aseguró Papapietro.

Además, precisa, algunas personas podrían tener malestares abdominales y diarreas.

Quienes más cuidado deben tener son los diabéticos, pues el alto contenido de azúcar de algunas de estas preparaciones los podría descompensar.

En cuanto a la reducción del peso, esta podría no ser tan segura. “Esa dieta no va a cubrir los requerimientos de calcio, entre otros”, indicaron las expertas.

Tomado de: www.nacion.com

La diabetes gestacional podría influir sobre el peso posterior de las hijas

Las hijas de mujeres que contrajeron diabetes gestacional durante el embarazo podrían presentar un riesgo más elevado de ser obesas más adelante en la niñez, sugiere un estudio reciente.

La investigación incluyó a más de 400 niñas de California a quienes se dio seguimiento desde 2005 hasta 2011, con visitas anuales para controlar su estatura, peso, grasa corporal y obesidad abdominal. Las chicas tenían entre 6 y 8 años de edad al inicio del estudio. Los investigadores también examinaron los expedientes médicos de las madres de las niñas.

27 madres contrajeron diabetes gestacional, según los investigadores. Las niñas cuyas madres padecieron diabetes gestacional tenían 3.5 veces más probabilidades de tener sobrepeso más adelante en la niñez que aquellas cuyas madres no sufrieron de diabetes gestacional, según el estudio.

Las hijas tenían 5.5 veces más probabilidades de adquirir sobrepeso si sus madres habían padecido de diabetes gestacional y tenían sobrepeso antes del embarazo, halló el estudio. Las hijas también eran más propensas a tener unas cantidades más elevadas de grasa corporal, además de obesidad abdominal, según los investigadores. Esas asociaciones fueron independientes de otros factores que se sabe que influyen sobre el sobrepeso y la obesidad en las niñas, como la raza y la etnia, tener una madre obesa, y la etapa de la pubertad, anotó el estudio.

"Los niveles de glucosa [azúcar en sangre] durante el embarazo, en particular la diabetes gestacional, se asociaron con que las niñas tuvieran sobrepeso, y esa asociación fue mucho más firme si la madre también tenía sobrepeso antes del embarazo", señaló en un comunicado de prensa de Kaiser Permanente la autora líder del estudio, Ai Kubo, epidemióloga de la División de Investigación de Kaiser Permanente en Oakland, California.

Pero este estudio solo encontró una asociación entre el peso posterior de una hija y el peso y estado de diabetes de su madre durante el embarazo. No pudo probar que esos factores causaran directamente que las niñas tuvieran sobrepeso.

Pero los hallazgos sugieren que lograr que las mujeres controlen su peso y mejoren su estilo de vida antes del embarazo podría ayudar a reducir el riesgo de obesidad de sus hijos, afirmaron los investigadores.

Los resultados del estudio aparecen en la edición del 23 de octubre de la revista Diabetes Care.

¿Quiere que su hijo baje peso? No lo haga contar calorías

¿Tiene un hijo adolescente con problemas de sobrepeso y no sabe cómo hacerlo bajar para mantener su salud?

Nutricionistas y expertos en salud pública señalan que una de las peores estrategias, pero también una de las más comunes, es hacer hincapié en las calorías que tiene cada comida que ellos ingieren, aunque lo hagan refiriéndose a las comidas más grasosas, azucaradas y sin nutrientes.

Un estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad John Hopkins, en Estados Unidos, señaló que los jóvenes no tienen como un referente importante las calorías, pero cuando se les explica, por ejemplo, que las calorías de medio litro de gaseosa requieren de al menos 45 minutos de ejercicio físico más intenso, podría entenderse mejor.

“La gente, especialmente los adolescentes, no entiende qué significa que una gaseosa regular tenga 250 calorías; les da lo mismo que tenga 100 o 500 porque no saben qué implica”, señaló en un comunicado de prensa Sara Bleich, una de las autoras del reporte.

“Si se va a dar información de las calorías, hay una mejor forma de hacerlo. Lo que nuestro estudio halló es que hay que explicar, por ejemplo cuánto tiempo hay que trotar, o cuántas millas hay que caminar para quemar lo ingerido”, añadió la especialista.

Paso a paso. La investigación, publicada en la revista American Journal of Public Health, consistió en un experimento hecho en diferentes barrios de Baltimore (Maryland, EE. UU.), especialmente de clase media baja y baja.

Durante seis semanas, en cada localidad se instalaron cuatro señales en tiendas de comida.

Cada señal tenía el número de calorías presente en las gaseosas, jugo de frutas o bebida hidratante de 20 onzas (600 mililitros).

Posteriormente se indicaba que cada gaseosa tenía 16 cucharaditas de azúcar, 250 calorías y que se tomarían 50 minutos de correr para bajar esas calorías.

Los investigadores observaron después 3.098 compras de bebidas por parte de adolescentes entre los 12 y los 18 años, y se entrevistó al 25% de ellos para ver si habían visto o entendido las señales.

El 35% de los participantes dijo haber visto las señales, el 59% creyeron en su veracidad y el 40% dijo que la información los hizo cambiar su comportamiento.

Antes de colocar las señales, el 98% de las bebidas compradas en estos lugares eran bebidas azucaradas, luego de las seis semanas, se bajó a un 89%.

En total, el número de calorías que se compraron bajó de 203 por compra a 179, los tamaños de los envases también cambiaron, antes del estudio, el 54% compraba bebidas de más de 16 onzas, después del estudio, se bajó a 37%.

Por su parte, las ventas de agua subieron de un 1% a un 4%.

“Esta es una forma muy eficaz de que los adolescentes compren menos bebidas azucaradas; incluso el efecto continuó luego de que las señales se quitaron”, manifestó Bleich.

“Hay evidencia científica de que el alto consumo de bebidas azucaradas y la obesidad están ligados. Si se utilizan estas señales se pueden prevenir la obesidad o ayudar a reducir la obesidad o a que los adolescentes bajen de peso”, agregó.

Cautela

Algunos nutricionistas no están tan de acuerdo con esta metodología. Aseguran que, aunque sí es útil la información para evitar la obesidad o ayudar a los jóvenes a bajar de peso, esto podría poner en riesgo a otro sector de la población de la misma edad.

Estos profesionales en Nutrición alegan que decirle a un adolescente con un trastorno alimentario cuánto ejercicio debe hacer para quemar las calorías de determinada comida, puede ser contraproducente y hacerlo sobreejercitar.

“Esto no es un asunto del que ‘peca y reza empata’. Hay que tener cuidado con un sector de la población que no solo no se tomaría el refresco, sino que correría todavía más de lo indicado solo por el hecho de, o los ‘repondría’ después tomando más cantidad del refresco, o simplemente se sentiría feliz de ver cómo puede gastar más calorías”, aseveró la nutricionista costarricense Silvia Navarro.

Además, la relación de los padres con la comida es vital en cómo se maneja el peso y la salud de un adolescente.

Un estudio, publicado en la última edición de la revista JAMA Pediatrics, indica que si los padres hablan a sus hijos sobre la importancia de perder kilos, de consumir muchas calorías, de tener belleza física o de que la gordura es poco atractiva y se les presionan para bajar de peso, los menores podrían tener problemas de autoestima que podrían desencadenar en anorexia o bulimia.

“Los padres y madres que mantenían conversaciones sobre la importancia del peso con sus hijos niños o adolescentes, eran más propensos a que sus hijos hicieran dietas o tuvieran comportamientos poco saludables con la comida, como dejar de comer o darse atracones de comida”, cita el reporte.

Tomado de: www.nacion.com

25 de octubre de 2014

Los peligros de las bebidas energéticas para la salud

Por MONTSE ARBOIX / Tomado de: www.consumer.es

Una sola lata de refresco energético aporta la misma cantidad de cafeína que tres o más tazas de café filtrado

Desde que hace unos años, las bebidas energéticas se pusieron de moda, su consumo no ha dejado de crecer. Al contrario de lo que da a entender esta denominación, estas bebidas no aportan una dosis de energía extra sino una gran cantidad de cafeína. En este artículo se aportan detalles sobre qué efectos tienen las bebidas energéticas en el corazón, cómo un mal uso de puede ser peligroso para la salud, sobre todo, de los jóvenes, cuánta cantidad se consume en la Unión Europea y cuáles son las recomendaciones de los expertos.

Las bebidas energéticas son refrescos que contienen un combinado de diversas sustancias entre las que destacan la cafeína, los aminoácidos (como la taurina), carbohidratos (como glucoronolactona, un derivado de la glucosa), vitaminas y, a veces, extractos de plantas medicinales, como el ginseng o el guaraná. Es importante diferenciarlas de las bebidas para deportistas, diseñadas para la recuperación de sales minerales después de una actividad física intensa.

Una lata de bebida energética o energetic drink contiene una dosis de cafeína que equivaldría, aproximadamente, a la de cuatro tazas de café filtrado, o a la que aportan dos expresos, a la de casi cuatro latas de cola o, según el Comité de Toxicología del Reino Unido, a seis tazas de té: alrededor de 300mg.

Combinados de bebida energética: aumenta el peligro

En adultos sanos, se considera un consumo moderado entre los 100 mg y 300 mg de cafeína al día (cifra que supera una lata de la mayoría de las bebidas energéticas) y las dosis máximas recomendadas alrededor de 400 gramos. En principio, los especialistas están de acuerdo que en personas adultas, la ingesta relativamente importante de cafeína de manera puntual no supondría ningún problema, sino se asocian a otras sustancias como el alcohol.

De hecho, este es una de los peligros mayores de estas bebidas cuando se mezclan con alcohol, un combinado en auge, sobre todo, entre la población joven. La asociación bebidas energéticas y alcohol puede provocar efectos indeseables como alteraciones cardiovasculares, como taquicardia, palpitaciones o aumento de la presión arterial, insomnio, nerviosismo y falta de coordinación motora. A ello se le suma la la falsa idea de que 'repara' los efectos del alcohol cuando, en realidad, únicamente compensa las funciones intelectuales, pero no la coordinación motora. Solo oculta la embriaguez. Esta ilusoria sensación de control puede provocar que quienes hayan bebido, opten por conducir creyendo que están en condiciones de hacerlo, con el peligro que supone.

Bebidas energéticas: efectos sobre el corazón

Un reciente estudio realizado por expertos de Universidad de Universidad de Bonn (Alemania) publicado en la revista de la Radiological Society of North America señala que las bebidas energéticas con cafeína y taurina tienen, a corto plazo, un impacto significativo en la contractibilidad del corazón. El estudio se realizó en 18 voluntarios sanos a quienes realizaron una resonancia magnética cardiaca antes y una hora después de consumir un refresco con taurina (400 mg por cada 100 ml) y cafeína (32 mg por 100 ml).

Aunque no encontraron diferencias significativas en la frecuencia cardíaca, la presión arterial o la cantidad de sangre expulsada por el ventrículo izquierdo, y a la espera de que se arrojen nuevas evidencias, los especialistas aconsejan a las personas con trastornos cardíacos que eviten su consumo, ya que los cambios en la contractilidad podrían desencadenar arritmias.

¿Qué cantidad de bebidas energéticas se consume?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en sus siglas inglesas) publicó en 2013 un informe en el que se recopilaban los datos sobre el consumo de las bebidas energéticas por grupos de población. En la encuesta participaron más de 52.000 personas de 16 Estados miembros, seleccionados para conseguir una cobertura adecuada de la población y de los diferentes patrones de consumo. Debido a que no hay una definición concreta de qué son las bebidas energéticas se incluyó a las bebidas sin alcohol, con cafeína, taurina y / o vitamina, como mínimo y que se comercializan por sus potenciales efectos estimulantes y energizantes.

Las conclusiones que recoge el citado informe son las siguientes:
  • Adultos, de 18 a 65 años: el 30% de los entrevistados afirmaba que consumía bebidas energizantes. De estos, el 12% eran grandes consumidores de 4-5 unidades a la semana (4,5 litros de media cada mes). El 11% consumían en una sola sesión, al menos 1 litro.
  • Adolescentes, de 10 a 18 años: el 68% de los entrevistados aseguraba que las consumía de manera habitual. El 12%, unos 7 litros mensuales, y el 12% bebían como mínimo un litro en una sola sesión.
  • Niños, de 3 a 10 años: el 18% de los entrevistados eran consumidores de estas bebidas. De estos, el 16% aseguraba un consumo medio de 0,95 litros a la semana (cerca de 4 litros por mes).
  • Mezcladas con alcohol: en forma de combinado lo toman el 56% de los adultos y el 53% de los adolescentes consumidores.
  • Asociadas al ejercicio físico: alrededor del 52% de los adultos y el 41% de los adolescentes afirmaron que consumían bebidas energéticas durante la actividad física.
Bebidas energéticas: recomendaciones de los expertos

Según un informe elaborado por el Comité Científico Asesor de Seguridad Alimentaria, la Agencia de Salud Pública de Cataluña recomienda de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria (ASPCAT):
  • No mezclar estas bebidas con alcohol.
  • Embarazadas y mujeres lactantes, niños, personas sensibles a la cafeína, con trastornos cardiovasculares o neurológicos deberían abstenerse de consumirlas.
  • No utilizarlas para reponer los líquidos perdidos en la actividad física intensa: la cafeína tienen efectos diuréticos y aumenta el riesgo de deshidratación. En estos casos hay que beber agua o bebidas diseñadas para ello.
Mejora el rendimiento deportivo pero con efectos secundarios

En los últimos años, las bebidas energéticas se han puesto de moda también entre los deportistas. Se estima que la mitad las consume de manera habitual durante los entrenamientos o antes de competir. Sin embargo, su uso no está exento de efectos secundarios, como lo han demostrado expertos de la Universidad Camilo José Cela, de Villanueva de la Cañada (Madrid).

En el estudio -'El uso de bebidas energéticas en el deporte: la percepción ergogenicidad y los efectos secundarios en los atletas masculinos y femeninos'- se siguió durante cuatro años a deportistas de élite de diversas disciplinas (futbol, rugby, tenis, baloncesto, voleibol, natación, hockey y escalada): un grupo tomó el equivalente a tres latas de bebida energética y el otro, una bebida placebo antes de una competición deportiva.

A pesar de que los resultados muestran que estas bebidas energéticas - estimulantes, según la Organización Mundial de la Salud- mejoran el rendimiento deportivo entre un 3% y un 7% (como la velocidad de los nadadores, la potencia muscular y la fuerza en los escaladores o la precisión en los jugadores de voleibol, entre otras) también provocan efectos no deseables. Los resultados mostraron que el grupo que tomaba bebidas energéticas sufrieron con más frecuencia de insomnio, nerviosismo y el nivel de activación después de la competición, efectos relacionados tradicionalmente con el consumo de bebidas con cafeína. Los autores señalan, tal y como publica la British Journal of Nutrition, que no hubo diferencias significativas entre sexos, ni en la percepción de los efectos positivos ni en la de los secundarios.

Cinco alimentos para contrarrestar los dolores menstruales

Malestar general, tensión emocional, dolores abdominales, molestias en la espalda, migrañas, incluso vómitos y diarreas. Enumerado así, muchas veces nos olvidamos de que para muchas mujeres la regla se convierte en un verdadero tormento. Con tan sólo padecer de uno los trastornos arriba mencionados, resulta muy difícil, cuando no imposible llevar a cabo las actividades cotidianas. Al menos no hacerlo sin que suponga un esfuerzo titánico.

Lo más característico del periodo conocido como dismenorrea, el característico sangrado femenino mensual, son los dolores abdominales, conocidos como “dolores de regla”. Estos se producen porque el útero se contrae levemente ( lo hará de forma aguda durante las contracciones de parto). Cada una de estas pequeñas contradicciones disminuye el caudal de torrente sanguíneo en la pared muscular del propio útero, produciendo molestias y dolor.

La mayoría de las veces se recurre a analgésicos para eliminar o paliar el dolor, mientras que otras se sustituye la medicación o se complementa con remedios caseros, tales como aplicar calor en la zona.

El experto en nutrición y autor del libro “Tu eres tu medicina” , Ata Pouramini, nos propone una ayuda a través de la alimentación. Toma nota de estos cinco alimentos que se convertirán en tus aliados durante los molestos días del ciclo:

1. Pepino: durante la regla, la mujer sufre una intensa deshidratación, además de sentirse fatigada e hinchada. Lo mejor, tomar agua, mucho agua directamente. En épocas de menos calor, en las que tenemos menos ganas de beber, proponemos las hortalizas, una de ellas el pepino, que refresca, paliando esa sensación de sequedad que muchas veces se produce durante la regla.

2. Atún :
o cualquier pescado similar que contenga Omega 3, como el pez espada o la palometa. El Omega 3 está presente también en los frutos secos, como las nueces o las semillas de chía. Este elemento nos ayuda con las fastidiosas contracciones uterinas.

3. Naranjas: ricas en vitamina B1 , Tiamina, un buen aliado contra el dolor

4. Arroz integral:
hablamos ahora de vitamina D, que presenta propiedades antiinflamatorias, que te servirán, además, en caso de dolores de espalda o migrañas. La vitamina D aparece también los huevos y el pescado pequeño, como el boquerón.

5. Brócoli: rico en calcio, sobre todo en la parte del tronco. Para que guarde todas sus propiedades, es bueno tomarlo “a la inglesa”, muy poco hervido o crudo.

Tomado de: www.larazon.es

Obesidad acelera envejecimiento de hígado

Una investigación médica señala que la obesidad acelera el envejecimiento del hígado, dato que arroja una importante advertencia para quienes sufren esta condición física y alimentaria.

El análisis, desarrollado por la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), es el primero en relacionar directamente el peso del cuerpo humano con el envejecimiento de este órgano vital.

“Este es el primer estudio que evalúa el efecto del peso del cuerpo en las edades biológicas de una variedad de tejidos humanos ”, aseguró el doctor Steve Horvath, profesor de Genética y Bioestadística de la UCLA y director del estudio.

“Dada la epidemia de obesidad en el mundo occidental, los resultados de este estudio son altamente relevantes para la salud pública ” , agregó Horvath.

Los investigadores analizaron cerca de 1.200 muestras de tejido humano para su investigación, de las cuales 140 correspondieron a tejidos de hígado.

Hallazgos

La investigación de UCLA, desarrollada en conjunto con un equipo de investigadores alemanes, encontró que la edad biológica (o “epigenética”, como la denomina Horvath) del hígado aumenta 3,3 años por cada 10 unidades del índice de masa corporal (IMC).

De acuerdo con el estudio, el IMC (la relación entre peso y estatura) no afecta la edad biológica de la grasa, el tejido muscular o la sangre, pero sí tiene una incidencia directa en el hígado pues acorta su vida útil.

La investigación, publicada en la revista científica Actas de la Academia Nacional de Ciencias , encontró que, en ese sentido y a modo de ejemplo, el hígado de una mujer que pesa poco más 90 kilos es aproximadamente tres años más viejo que el hígado de una mujer que pesa algo más de 60 kilos, si ambas tuvieran la misma estatura.

Órgano vital

El hígado secreta sustancias que ayudan a la digestión de los alimentos y además elimina toxinas y compuestos nocivos del torrente sanguíneo, tales como el alcohol.

A este órgano lo afectan una variedad de enfermedades que incluyen la hepatitis, la cirrosis y hasta el cáncer.

Tales afecciones podrían llevar a la necesidad de un trasplante de hígado, el órgano más grande dentro del cuerpo.

A nivel local 

Según la Memoria institucional del Ministerio de Salud, un 36,1 % de los costarricenses sufren sobrepeso, y un 26 % padecen obesidad. Ellos tendrían más riesgo de enfermedades hepáticas.

Tomado de: www.nacion.com

La obesidad y la depresión a menudo van de la mano, según un estudio

La depresión y la obesidad tienden a ir de la mano, informaron las autoridades sanitarias de EE. UU.

La combinación era tan habitual que el 43 por ciento de los adultos con depresión también eran obesos, según el informe. La asociación fue incluso más prevalente para las personas que toman antidepresivos: el 55 por ciento de estos pacientes también eran obesos.

La autora del reporte, Laura Pratt, epidemióloga del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de EE. UU., no pudo explicar por qué o de qué modo la obesidad y la depresión aparecen relacionadas tan a menudo.

"Solamente estamos describiendo la relación, pero no tenemos todavía ningún dato que nos permita responder al porqué", dijo.

Los investigadores sí saben que a medida que aumenta la gravedad de la depresión, también aumentan las probabilidades de ser obeso, dijo Pratt. Sin embargo, el estudio no probó que hubiera causalidad.

Además, el sexo y la raza influían en la conexión entre la obesidad y la depresión. Según el informe, las mujeres que sufrían de depresión tenían más probabilidades de ser obesas que las mujeres que no estaban deprimidas, independientemente del grupo de edad.

Además, un número mayor de mujeres blancas que sufrían de depresión eran obesas que las mujeres blancas con un peso normal. Esta relación no se observó en las mujeres negras ni en las de origen mexicano, hallaron los investigadores.

Tony Tang, profesor adjunto en el departamento de psicología de la Universidad de Pensilvania, ofreció algunas teorías sobre la conexión.

"Tanto la depresión como la obesidad tienen un impacto en muchos aspectos de la vida, y su relación es naturalmente compleja. Algunas de las conexiones son obvias: La obesidad puede provocar una autoestima baja, el aislamiento social y problemas de salud estresantes. Todas estas cosas pueden provocar una depresión. La depresión puede llevar a algunos pacientes a darse atracones de comida y a volverse obesos", dijo.

La relación es bidireccional, indicó Tang. "Muchos aspectos del estilo de vida moderno pueden provocar tanto depresión como obesidad", dijo.

Por ejemplo, muchas personas pasan horas viendo la televisión en casa a solas, jugando videojuegos, mirando porno en internet o conduciendo para ir al trabajo, actividades en las que no se queman calorías. Estas actividades también aíslan a las personas, dijo Tang.

"El aislamiento social es el factor de riesgo más importante de depresión, porque el respaldo social puede proteger a las personas de otros factores de riesgo de depresión dañinos", indicó.

Otro vínculo habitual podría ser la dieta, señaló Tang. Comer en exceso y los hábitos alimentarios malsanos pueden aumentar las probabilidades de depresión y obesidad, dijo.

Los medicamentos para la depresión podrían jugar un papel, dijo Tang. "Se sabe que unos pocos antidepresivos populares, como Paxil, provocan aumentos en el peso. Wellbutrin, un tipo distinto de antidepresivo, podría ayudar en la pérdida de peso", dijo.

Simon Rego, director de entrenamiento en psicología del Centro Médico Montefiore y del Colegio de Medicina Albert Einstein en la ciudad de Nueva York, afirmó que la psicoterapia puede resultar útil.

"En concreto, la terapia conductual, que normalmente enfatiza la activación conductual, podría ser particularmente útil aquí, ya que un componente de la terapia está diseñado para afrontar la inercia al hacer que los pacientes empiecen a programar y a aumentar poco a poco su nivel de actividad, lo que en teoría llevaría a un aumento de sus probabilidades tanto de mejorar su estado de ánimo como de perder peso", señaló Rego.

Tang añadió que "llevar un estilo de vida más sano, comer alimentos saludables, beber solamente con moderación, pasar menos tiempo delante de la televisión y en internet, y pasar más tiempo haciendo ejercicio puede ayudar a evitar tanto la depresión como la obesidad".

18 de octubre de 2014

Dormir mal favorece la obesidad

Dormir mal o poco favorece la aparición de diabetes y la obesidad, según ha explicado hoy el médico de familia Jesús Pujol, que ha impartido en Barcelona un curso a otros facultativos para instruirles en sus capacidades para tratar los problemas del insomnio.

El curso ha sido organizado por la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFiC) con el objetivo de “dar herramientas a los médicos sobre los aspectos más relevantes relacionados con los trastornos del sueño, para hacer un diagnóstico rápido y poderlos tratar”, según la CAMFiC, que ha recordado que un 48 % de la población padece trastornos del sueño.

De hecho, el trastorno del sueño más frecuente es el insomnio, que de manera crónica afecta a un 10 % de la población y de manera transitoria a un 40 %.

Según Pujol, “está claro que no dormir bien y no descansar provoca problemas de salud. De hecho, dormir es una necesidad imperiosa para nuestro cuerpo, ya que durante el sueño se producen procesos vitales como la reparación del metabolismo y la consolidación de la memoria”.

Tras destacar que los hábitos actuales comportan que, entre otras cosas, un 45 % de los adolescentes no duerman las 8 horas recomendadas, Pujol ha afirmado que “si no duermes disminuye la tolerancia a la glucosa, lo que nos acerca a la diabetes, y también tenemos más números de sufrir obesidad”.

Pero la falta de sueño también conlleva otros problemas de salud y, por ejemplo, “sabemos que no dormir se asocia también con sufrir dolor de cabeza”, según el médico de familia.

En el curso, el facultativo también ha explicado que el problema de no dormir también puede estar provocado por otras patologías que afectan directamente nuestra sueño.

Una de las más frecuentes es el síndrome de las piernas inquietas, que tiene una prevalencia de entre el 5 y el 10 % de la población y que dificulta el sueño a quien la padece.

Otra de las enfermedades que afectan al descanso nocturno es el síndrome de la apnea obstructiva del sueño (SAOS), que sufre un 4 % de la población y que es muy peligrosa, ya que la persona que la padece deja de respirar durante unos segundos.

Favorecer el conocimiento de todas estas patologías asociadas y relacionadas con el trastorno del sueño para poder diagnosticar es el objetivo del curso Exploración Clínica del Paciente que no duerme bien que ha impartido Jesús Pujol.

“El médico de familia es el profesional más adecuado para poder hacer una aproximación diagnóstica de los trastornos del sueño, dado que su etiopatogenia es diversa y para hacer una aproximación adecuada son necesarios conocimientos de psiquiatría, neumología y neurología, cosa que tiene un médico de atención primaria”, ha señalado el facultativo.

“Desde nuestra consulta es fácil conocer la calidad del sueño de las personas que atendemos. Sólo preguntando cómo se ha levantado la persona esa mañana o si ha disfrutado de un buen reposo ya podemos situarnos sobre la pista de si nuestros pacientes duermen bien o no”, ha concluido Pujol.

Tomado de: www.larazon.es

Consumo regular de brócoli ayudaría a combatir el autismo

Pruebas realizadas con adolescentes y adultos jóvenes evidenciaron cambios conductuales positivos en la mayor parte de los sujetos de observación; especialmente en la interacción con sus semejantes.

Un estudio publicado por la Escuela de Medicina de la Unversidad John Hopkins en Maryland, al sureste de Estados Unidos revela que químico contenido dentro del brócoli podría ayudar mejorar los síntomas del autismo.

El consumo casi diario del químico conocido como sulforafano que se encuentra en el brócoli, coliflor y calabaza permite reducir algunos síntomas relacionados con el austismo y sus consecuencias en la vida social.

Dichas aseveraciones fueron realizadas gracias a una serie de experimentos organizados con un grupo de 40 individuos separados en dos mitades; a quienes se les dio de consumir el químico de forma natural mientras un segundo grupo utilizó placebos.

En este lapso de tiempo se observaron de cerca aspectos como la irritabilidad, el cansancio, la repetición de los movimientos, la hiperactividad, la comunicación, la motivación y los manierismo.

Una mayoría casi absoluta de los sujetos de prueba que consumieron sulforafano mejorar de forma considerada en sus interacciones sociales luego de cuatro semanas de tratamiento.

El responsable de la investigación, Andrew W. Zimmerman, precisó que los cambios resultaron evidentes mientras los sujetos consumieron el químico de forma regular; aunque sus efectos se fueron perdiendo de forma regular luego de suspender la ingesta.

Sobre este punto considera que el sulforafano no representa una solución definitiva al tema; sin embargo insta a la comunidad científica para conseguir mecanismos alternativos que otorguen mejores resultado.

Tomado de: www.telesurtv.net

Frutos secos y aceite de oliva revierten riesgos cardiovasculares y diabetes

La dieta mediterránea con frutos secos y aceite de oliva revierte el síndrome metabólico que propicia problemas cardiovasculares y de diabetes, según un estudio realizado a casi 5.000 personas durante más de cuatro años por científicos de universidades española.

El estudio, dirigido por la Unidad de Nutrición Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i Virgili  (URV) de Tarragona, fue publicado este martes en la revista científica CMAJ  (Canadian Medical Association Journal) y se enmarca en el proyecto Predimed, en el que participan 16 universidades y centros de investigación.

Predimed estudia la intervención nutricional para evaluar la dieta mediterránea en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares y en este ensayo clínico analizó a 5.801 hombres y mujeres de 55 a 80 años de edad.

Todos presentaban un alto riesgo de enfermedades del corazón y, además, casi un 64 %  (3.707) de los participantes tenían síndrome metabólico al iniciar el ensayo clínico.

A lo largo de 4 años y ocho meses, un grupo aleatorio siguió una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva virgen extra; otro complementada con frutos secos y el grupo de control, una dieta baja en grasas.

Los investigadores descubrieron que los dos primeros grupos redujeron el perímetro de la cintura (obesidad abdominal) y los niveles de glucosa en la sangre y que el 28,2 % de ellos (958) ya no presentaban síndrome metabólico.

Sin embargo, esta dieta "no parece reducir el número de nuevos casos de síndrome metabólico aparecidos en el tiempo si se compara con una dieta baja en grasa", señala el doctor Jordi Salas-Salvadó, uno de los autores del estudio.

El síndrome metabólico se asocia a la obesidad abdominal y presenta alteraciones como la presión arterial alta, niveles bajos en sangre de colesterol HDL (el colesterol "bueno") , niveles altos de triglicéridos y concentraciones altas de azúcar en la sangre.

Estas alteraciones afectan al 25 % de los adultos de los países desarrollados y comportan un aumento del riesgo de diabetes, enfermedades del corazón y mortalidad.

Tomado de: www.nacion.com

Intolerancia a la lactosa? Prueba con el yogur

Nacemos y sólo nos alimentamos de leche. Pero con los años va disminuyendo el consumo de este producto tan valioso desde el punto de vista nutricional. Algunas personas reducen su ingesta porque creen erróneamente que su consumo es perjudicial o poco recomendable en adultos y otras porque con el tiempo su organismo ha dejado de tolerarlo: les produce dolor abdominal, flatulencias y, en los casos más severos, diarrea. En concreto, se calcula que el 15% de la población tiene algún grado de intolerancia hacia la leche y sus derivados debido a la lactosa, un azúcar que está presente en todas las leches de los mamíferos.

Los expertos advierten que disminuir el consumo de lácteos es un grave error, incluso para aquellos que no lo toleran. “Los lácteos son alimentos valiosos desde el punto de vista nutricional, tanto por la cantidad de nutrientes que proporcionan como por su calidad. Es bien conocida su importancia como fuente de proteínas y de calcio; de hecho, los lácteos aportan más del 60% del calcio que necesitamos, así que si los sacamos de la dieta es prácticamente imposible ingerir el calcio necesario para nuestro organismo”, asegura Ana María López Sobaler, profesora titular de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid.

Lo recomendable, explica la experta nutricionista, es tomar “entre dos y tres raciones diarias en la población general, y entre tres y cuatro en mujeres embarazadas, en periodo de lactancia, adolescentes, deportistas, y ancianos, que tienen unas necesidades mayores de calcio y otros nutrientes”. Y en España hacemos mal los deberes según datos de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética: se estima que entre el 20 y el 40% de niños, un porcentaje superior de adolescentes y entre un 30 y un 45% de adultos ingieren un número de raciones de lácteos inferior a lo recomendado.

Pero ¿cómo se pueden ingerir las raciones recomendadas si no se tolera la lactosa? La solución más idónea se llama yogur. Así se aseguró durante el XVI Foro Nacional de la Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética, celebrado entre el 2 y 4 de octubre en Toledo.

Las ventajas del yogur

“Los productos elaborados a partir de la leche tienen menos contenido de lactosa. El yogur, en concreto, es de los que menos contenido tiene y es por este motivo que muchos intolerantes se lo pueden tomar”, explica Ana María López. Por otro lado, la experta señala que el yogur también “es más bueno desde el punto de vista nutricional en comparación con otros derivados lácteos como el queso, que lleva más grasas y sal”.

Otra de las ventajas del yogur respecto a otros derivados lácteos es que “como consecuencia del proceso de fermentación se produce la hidrólisis del 20-30% de la lactosa de la leche. Además, las propias bacterias lácticas presentes en el yogur ayudan a digerir la posible lactosa que pueda llegar al estómago, eliminando las molestias gástricas”, explica la nutricionista.

Tomado de: www.larazon.es

11 de octubre de 2014

El café, con o sin cafeína, protege nuestro hígado

Previene el cáncer, reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, párkinson o diabetes y prolonga la vida. Y ahora, protege nuestro hígado. Según un estudio publicado en «Hepatology», beber café, independientemente de su contenido de cafeína, se relaciona con menores niveles de enzimas hepáticas anormales. Estos resultados sugieren que los compuestos químicos presentes en el café, independientemente de la cafeína, pueden ayudar a proteger el hígado.

El café es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo y su consumo se ha incrementado cada año en un 1% desde la década de 1980. Muchos estudios ya habían encontrado una asociación entre el consumo de café y un menor riesgo de desarrollar diabetes, enfermedad cardiovascular, enfermedad de hígado graso no alcohólica, cirrosis y cáncer de hígado.

«Ya sabíamos que el consumo de café podía tener un posible efecto protector sobre el hígado. Sin embargo, la evidencia no estaba claro si dicho beneficia se podía extender también al café descafeinado», explica el investigador principal, Qian Xiao, del Instituto Nacional del Cáncer en Bethesda, (EE.UU.).

Marcadores hepáticos

Ahora en este trabajo los investigadores ha utilizado los datos de la Encuesta Nacional de Salud de Estados Unidos y Nutrición (NHANES, 1999-2010). En total se incluyó a 27.793 participantes, de 20 años de edad o más, quienes proporcionaron información sobre su consumo de café en un período de 24 horas. Además, el equipo midió los niveles sanguíneos de distintos marcadores de la función hepática para determinar la salud del hígado: incluyendo aminotransferasa (ALT), aminotransferasa (AST), fosfatasa alcalina (ALP) y transaminasa gamma glutamil transferasa (GGT).

Los resultados mostraron que los participantes que reportaron beber tres o más tazas de café al día tenían menores niveles de ALT, AST, ALP y GGT en comparación con aquellos que no consumen café. Los investigadores también encontraron bajos niveles de estas enzimas hepáticas en los participantes que beben el café descafeinado sólo.

«Los hallazgos relacionan el consumo de café, descafeinado o no, con una reducción de los niveles de enzimas hepáticas. Es decir, los datos sugieren que los ingredientes del café, diferentes a la cafeína, pueden promover la salud del hígado», señala Xiao quien añade que el paso siguiente es llevar a cabo más estudios para identificar estos componentes.

Tomado de: www.abc.es

Una sola comida al día en familia baja el riesgo de obesidad

Una sola comida al día en familia bajaría el riesgo de obesidad, especialmente en la adolescencia. Estas son las conclusiones de un estudio realizado en 2.287 personas durante diez años.

El reporte, elaborado por especialistas de la Universidad de Columbia y la Universidad de Minnesota fue publicada en la revista Journal of Pediatrics.

De los participantes, el 51% de los adolescentes tenía sobrepeso y el 22% era obeso. Al tomarse en cuenta solamente a los adolescentes que nunca comían en familia, el 60% tenían sobrepeso y el 29% obesidad.

Al pedirles a los adolescentes comer con sus familias al menos una vez a la semana, los adolescentes bajaron en promedio dos kilos al cabo del primer año.

¿A qué se debe? los investigadores sugieren que cuando se come en familia los alimentos tienden a ser más sanos. Además, los niveles de tensión son menores, y esto también ayuda a una mejor digestión.

Por otra parte, si los padres están acostumbrados a comer sanamente, el ejemplo ayudará a los jóvenes a comer de forma similiar cuand no estén con ellos.

"Lo ideal es tener al menos una comida al día juntos, pero si no se puede, el mínimo sería de una o dos veces por semana. Esto podría proteger al niño del sobrepeso y la obesidad", señaló en un comunicado de prensa Jerica Berge, coordinadora de la investigación.

Tomado de: www.nacion.com

Demuestran que el vino también contiene probióticos beneficiosos para la flora intestinal

Los probióticos son microorganismos beneficiosos para la salud gracias a su capacidad para mantener el equilibrio de la flora intestinal y mejorar la capacidad para recuperarse de intolerancias. Ingeridos como parte de un alimento, también están asociados a efectos antimutagénicos, anticancerígenos, hipocolesterolémicos, antihipertensivos, antiosteoporosis e inmunomoduladores. 

Ya se anuncian alimentos “reforzados” con probióticos y se dan listas de aquellos que los contienen de manera natural. Ahora toca incluir el vino en esos listados. Según ha demostrado una investigación del grupo de Biotecnología Enológica Aplicada, del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación, un centro mixto de la Universidad Autónoma de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, las bacterias lácticas que se encuentran de forma natural en el vino también pueden ser probióticos beneficiosos para la salud.

Para el estudio, publicado en la revista Food Microbiology, los investigadores evaluaron la resistencia a la saliva, al medio ácido y a las sales biliares de 11 cepas de bacterias lácticas de origen enológico, de varios géneros y especies (Lactobacillus, Pediococcus, y Oenococcus oeni), además de dos cepas probióticas control. 

Los investigadores también evaluaron, en condiciones in vitro, la capacidad de dichas cepas para adherirse a la mucosa intestinal e inhibir la adhesión del patógeno Escherichia coli a células epiteliales del intestino. Según explica Dolores González del Llano, investigadora del departamento de Biotecnología y Microbiología de Alimentos del CIAL y coautora del trabajo, las once cepas han mostrado una buena resistencia a las condiciones hostiles del tracto gastrointestinal. 

Con respecto a su capacidad para adherirse a la mucosa intestinal e inhibir la adhesión de bacterias patógenas, todas las cepas manifestaron una elevada especificidad, pero una cepa en particular, la P. pentosaceus CIAL-86, destacó por tener un excelente nivel de adhesión y una buena capacidad de anti-adhesión contra el patógeno E. coli, según la investigadora. Los resultados, en suma, muestran por primera vez el potencial probiótico de las bacterias lácticas del vino. Sin embargo, y como manifiestan los propios autores, aún son necesarios estudios que confirmen este potencial fuera de las condiciones in vitro ensayadas. 

Las buenas bacterias del vino 

Las bacterias lácticas son microorganismos muy versátiles y ampliamente distribuidos en la naturaleza. Se encuentran en una gran variedad de productos fermentados, no fermentados e incluso en el tracto gastrointestinal humano. También están implicadas en la fermentación de muchos alimentos y piensos. 

En el vino, las bacterias lácticas son las responsables de la fermentación maloláctica, que se realiza una vez finalizada la fermentación alcohólica. La fermentación maloláctica reduce la acidez y enriquece el perfil sensorial del vino, lo que la convierte en un proceso indispensable para la elaboración de muchos vinos, especialmente de los vinos tintos y algunos blancos de regiones muy frías.

Tomado de: www.20minutos.es

4 de octubre de 2014

¿Cuántos cafés puede tomar una embarazada?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Tomar mucho café puede resultar peligroso para una embarazada y para el feto porque la cafeína puede atravesar la barrera placentaria. Existen datos que apuntan que el exceso de cafeína podría generar síntomas de abstinencia en el recién nacido o, peor aún, aumentar el riesgo de que padezca anomalías congénitas. Pero ¿qué sucede cuando las gestantes consumen dosis moderadas de café? Ya que la cafeína es la sustancia psicoactiva más utilizada en el mundo, tiene sentido investigarlo, tal y como han hecho las doctoras Shayesteh Jahanfar y Sharifah H. Jaafar. El presente artículo recoge sus conclusiones y detalla la cantidad de cafeína en distintas bebidas, para intentar dilucidar cuántos cafés puede tomar una embarazada de forma segura.

Café y embarazo: solo un estudio riguroso

En la literatura científica no hay un claro consenso sobre los posibles efectos adversos del consumo de dosis moderadas de café en el embarazo. Existen hipótesis que apuntan que estas cantidades podrían afectar de forma negativa a la salud o al crecimiento del feto o incluso incrementar el riesgo de aborto o de parto pretérmino. Según tales teorías, la cafeína sería siempre peligrosa en la gestación. Pero también hay argumentos a favor de la inocuidad de una ingesta moderada de café en el embarazo, e investigaciones que observan hasta posibles beneficios de un consumo moderado (disminuciones en el riesgo de que el feto presente lesiones cerebrales o de que la madre sufra diabetes gestacional).

Por fortuna, las doctoras Shayesteh Jahanfar y Sharifah H. Jaafar publicaron en febrero de 2013 una extensa revisión, rigurosa e independiente (no sufragada por la industria del café) sobre esta cuestión. La recogió la prestigiosa revista Cochrane Database of Systematic Reviews. Resulta sorprendente descubrir que este estudio solo halló un trabajo bien diseñado que hubiera evaluado a fondo el papel de la cafeína en embarazadas. Aunque dicho informe constató que tomar tres tazas de café al día no se tradujo en ninguna clase de efecto adverso para el feto, las investigadoras concluyeron que hacen falta más datos científicos antes de decir con total seguridad algo a las gestantes en relación a la cafeína.

Límites de cafeína, ¿cuánto contiene cada bebida?

Los comités de expertos afirman que las dosis diarias de cafeína iguales o inferiores a los 200 miligramos son seguras en el embarazo. Ello obliga a revisar la cantidad de cafeína en distintas bebidas. Es lo que hizo en abril de 2010 un equipo de científicos de la Universidad de Illinois (EE.UU.). Su investigación, recogida en la revista Journal of Food Science, estableció el rango de cafeína que se encuentran en alimentos o bebidas como el café, el té, el mate, bebidas de cola o el chocolate. En base a ella, la tabla que aparece a continuación detalla qué cantidad de tales bebidas o alimentos es preciso consumir para cubrir los 200 miligramos diarios de cafeína.
Como se puede observar, es posible exceder los 200 miligramos con café (salvo si es descafeinado), con té o con mate, pero es muy difícil hacerlo a base de chocolate. En relación al mate, un reciente estudio publicado por Mario Moraes y colaboradores, y llevado a cabo en Uruguay, ha observado que el elevado consumo de esta bebida (frecuente en dicho país) repercute de forma negativa en el peso de los bebés al nacer. La investigación, publicada en Archivos de Pediatría del Uruguay detalla que el bajo peso es atribuible a la cafeína de esta infusión. En el caso de las bebidas con sabor a cola haría falta tomar seis latas diarias, algo que no es infrecuente.

La tabla no incluye a las llamadas "bebidas energéticas", porque están desaconsejadas en el embarazo (además de en la infancia y en la adolescencia) por parte de las autoridades sanitarias de referencia. En su composición, junto a altas dosis de cafeína, hay diversas de sustancias tales como taurina, vitaminas y extractos de hierbas, cuyo efecto no ha sido evaluado en gestantes.

Un estilo de vida saludable antes del embarazo podría reducir el riesgo de diabetes gestacional

Unos hábitos saludables de estilo de vida podrían prevenir alrededor de la mitad de todos los casos de diabetes que se contraen durante el embarazo, halla un estudio reciente.

Los investigadores observaron datos de más de 14,000 mujeres estadounidenses. Hallaron que el factor de riesgo más potente de diabetes durante el embarazo o "diabetes gestacional" era tener sobrepeso o ser obesa durante el embarazo. Las mujeres que eran obesas antes del embarazo experimentaban un aumento de más de cuatro veces en el riesgo de diabetes gestacional, frente a las que tenían un peso normal antes del embarazo.

Las mujeres que tenían un peso normal al inicio del embarazo, que no fumaban y que eran físicamente activas tenían un riesgo un 52 por ciento más bajo de contraer diabetes gestacional que las demás mujeres, según los investigadores.

Aunque este estudio reporta asociaciones entre el hecho de contraer diabetes en el embarazo y ciertos factores del estilo de vida, no se diseñó para probar si causaban directamente o no la diabetes.

La asociación más firme se halló en las mujeres con todas las conductas saludables de estilo de vida: un peso normal, comer de forma saludable, hacer ejercicio y no fumar. Esas mujeres tenían un 83 por ciento menos de probabilidades de contraer diabetes gestacional que las que no tenían ninguno de esos hábitos, informaron los investigadores.

Los investigadores creen que casi la mitad de todos los casos de diabetes gestacional se podrían prevenir si las mujeres tuvieran un peso normal y saludable antes del embarazo, no fumaran y realizaran actividad física de forma regular.

Pero incluso las mujeres con sobrepeso u obesidad antes del embarazo reducían su riesgo de diabetes gestacional si hacían ejercicio, no fumaban y consumían una dieta saludable, según el estudio, que aparece en la edición del 30 de septiembre de la revista BMJ.

Los resultados sugieren que la época anterior y durante el embarazo "podría representar una oportunidad de cambiar la dieta y el estilo de vida, dado que estas mujeres podrían estar particularmente motivadas para cumplir con los consejos para mejorar los resultados del embarazo y/o el nacimiento", concluyeron los investigadores.

Aunque estos tipos de cambios en el estilo de vida no son fáciles, los hallazgos del estudio "podrían dar a los profesionales de la salud y a las mujeres que planifican un embarazo el ánimo que necesitan para intentarlo con mayor ahínco", aseguró según un comunicado de prensa de la revista Sara Meltzer, profesora asociada de la Universidad de McGill, en Montreal, que escribió un editorial que acompañó al estudio.

La diabetes gestacional es una complicación común del embarazo que puede potencialmente tener efectos nocivos para la madre y el bebé.

La obesidad no es la única causa de la diabetes tipo 2

Aunque comúnmente se vincula la epidemia de diabetes tipo 2 con el sobrepeso y la obesidad, el peso en exceso no es el único factor que fomenta la tendencia, sugiere la investigación reciente.

Tan solo en los últimos meses, al menos tres estudios nuevos han reportado otros factores que podrían subyacer a un diagnóstico de diabetes tipo 2. Esos factores tienen que ver con mutaciones genéticas, una hormona menos conocida llamada amilina, y problemas con el reloj natural del cuerpo.

La idea de que la obesidad no es lo único que provoca diabetes tipo 2 no es nueva.

"La genética es un factor importante en la diabetes tipo 2. Ciertos grupos étnicos contraen diabetes tipo 2 con unas tasas mucho más altas, y a edades mucho más tempranas que otros grupos", apuntó la Dra. Christine Resta, endocrinóloga del Centro Médico Maimonides en la ciudad de Nueva York.

"La obesidad sin duda es parte de la diabetes tipo 2 en la mayoría de personas. Pero el diagnóstico probablemente se deba a la suerte en un 50 por ciento, debido a cosas como los antecedentes familiares, y el 50 por ciento es lo que uno hace, como el estilo de vida. Hay personas delgadas que contraen diabetes tipo 2, y algunas personas, sin importar su peso, simplemente no contraerán diabetes", explicó.

La diabetes tipo 2 es un trastorno que hace que el azúcar se acumule en la sangre. Se desarrolla a medida que las células del cuerpo se hacen significativamente resistentes a la insulina, dificultando que esas células utilicen el azúcar como combustible. La insulina es una hormona producida en el páncreas que ayuda a que el azúcar entre en las células para ser usada como energía.

Como resultado, el páncreas produce cada vez más insulina. Al final, el páncreas ya no puede mantener el ritmo de la demanda de insulina. Entonces ocurre la diabetes tipo 2, según el Instituto Nacional de Diabetes y de Enfermedades Digestivas y del Riñón (NIDDK) de EE. UU.

Según el NIDDK, no hay duda de que los genes desempeñan un rol en la diabetes tipo 2. Los antecedentes familiares y la etnia también tienen un papel. Un estilo de vida sedentario también se asocia con el desarrollo de la diabetes tipo 2.

Aunque hace algo de tiempo que se sabe que los genes son al menos en parte responsables de la diabetes tipo 2, los investigadores no conocen todos los genes o mutaciones genéticas involucradas. Incluso cuando se han identificado genes específicos, no siempre está claro cuál es la mejor opción de tratamiento.

El estudio genético más reciente se enfocó en un gen llamado PPARG, que se sabía que tenía que ver con la diabetes tipo 2. Pero los investigadores hallaron que el uno por ciento de las personas tienen una de las nueve mutaciones que afectan la forma en que el gen funciona. En esas personas, el riesgo de contraer diabetes tipo 2 se multiplica por más de siete, según un estudio que aparece en una edición reciente de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

"Vamos en la dirección correcta, al descubrir estas mutaciones, pero la diabetes es un trastorno muy complejo", comentó el Dr. Joel Zonszein, director del centro clínico de la diabetes del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York.

Zonszein dijo que la reducción en la función del gen PPARG probablemente contribuya a la obesidad "mala" que ocurre alrededor del abdomen. "No son necesariamente personas que parecen obesas, y no necesariamente tienen un índice de masa corporal alto, pero tienen obesidad central. Lo estamos viendo más en gente de Paquistán e India", dijo.

"Lo que este estudio no dice es si tomar algún medicamento corregiría la anomalía. Al final, podremos identificar ciertos genes, y podremos administrar unos medicamentos mejores. Ya sabemos clínicamente que ciertos fármacos funcionan mejor en algunos pacientes que en otros", añadió.

Otro estudio, que aparece en la revista Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology, observó a otra hormona que produce el páncreas, llamada amilina. Normalmente, la amilina funciona junto con la insulina para ayudar al cuerpo a procesar y utilizar los azúcares de los alimentos como combustible.

Pero unos investigadores de Reino Unido y Nueva Zelanda hallaron que parte de la amilina se puede depositar alrededor del páncreas. Cuando esto ocurre, la amilina puede formar unas aglomeraciones tóxicas, según los investigadores. Esas aglomeraciones tóxicas pueden provocar la muerte de las células productoras de insulina, lo que posiblemente conduce a la diabetes.

El tercer estudio, que aparece en una edición reciente de la revista Diabetes Research and Clinical Practice, sugirió que unas alteraciones en el reloj interno del cuerpo podrían ser un factor de que se contraiga diabetes tipo 2. Los investigadores anotaron que los estilos de vida de hoy en día, de actividad las 24 horas del día y los 7 días de la semana, trastornan de forma constante los ciclos naturales de sueño y vigilia del cuerpo. Factores como las luces nocturnas, el trabajo por turnos y comer en momentos inusuales pueden alterar al reloj corporal.

Independientemente de cuáles pudieran ser las causas adicionales, en estos momentos el peso es uno de los pocos factores modificables que ayudan a gestionar a la diabetes tipo 2. "Si las personas pierden apenas del 5 al 10 por ciento de su peso corporal, pueden hacer una diferencia en la diabetes. Sin duda, el ejercicio también tiene un papel", enfatizó Resta.