19 de diciembre de 2015

Diez armas para luchar contra los kilos extra de la Navidad

Tomado de: www.efesalud.com

Dos kilos de media puede engordar una persona durante la Navidad, unas fiestas donde se multiplican las citas gastronómicas, se incrementa el consumo de alcohol y se deja de lado la actividad deportiva. Seguir al pie de la letra estas diez sugerencias puede evitar sorpresas

“La clave para la Navidad es plantearse que hay muchos más días de normalidad que de fiesta. Por eso debemos llevar una alimentación diaria equilibrada y, en los días de celebración, moderar y controlar lo que comemos”, aconseja Roberto Cabo, nutricionista por la Universidad Alfonso X el Sabio; experto en nutrición, dietética y dietoterapia por la Universidad de Navarra y licenciado en Farmacia por la Universidad de Salamanca.

Estas son las diez armas para no sumar kilos de más:

Moderar las raciones: Grasas y azúcar adquieren un protagonismo especial en los manjares navideños que, además de ser más energéticos, solemos consumirlos en mayor proporción. Por esa razón, la primera medida que propone el nutricionista es disfrutarlo pero con raciones más pequeñas. “Si se trata de una comida de picoteo hay que intentar, mentalmente, acotar lo que vas a comer y lo que vas a dejar. Es mas sencillo si tenemos una visión real de la ingesta, saber lo que comemos porque a veces no nos damos ni cuenta”.

Alimentos recomendados: Como primer plato y para acompañar a los platos principales de carne o pescado es más recomendable las verduras y hortalizas que otros alimentos más energéticos.

Limitar la ingesta de alcohol: Aperitivo, comida y copa. Tres momentos para consumir alcohol y mezclar tipos diferentes. Los de alta graduación como el wiski o la ginebra aportan calorías y ningún tipo de nutriente, a diferencia del vino o la cerveza.

Reducir o evitar el pan: Aunque el pan es un hidrato de carbono que debe estar presente en nuestra dieta diaria, en el caso de las excesivas comidas navideñas podemos reducirlo e incluso no comerlo y así evitar sumar más calorías, sobre todo si hay tentadoras salsas.

Cuidado con el postre: Lo mejor es tomar un postre refrescante a base de frutas, pero si el dulce se impone es mejor tomarlo con moderación. “El dulce es un alimento pobre nutricionalmente y debe consumirse puntualmente”, apunta Roberto Cabo, director de la clínica Alea de Salamanca.

¿Dieta previa? Comer menos antes y dejarse llevar después. Un error, según el nutricionista. “Vas predispuesto a pasarte y, además, es más lo que creemos que hemos comido de menos que lo que realmente hacemos. Hay que comer muy poco para compensar los excesos de la Navidad. Para no ir con la predisposición de pasarnos lo mejor es alimentarse bien y que la comida extra afecte en el momento.

Compensar los excesos: No sirven las restricciones previas pero tampoco las posteriores. Dejar de cenar después de una comilona no es la solución. Una cena equilibrada, ligera, a base de verduras con pescado a la plancha, por ejemplo, es mejor que irse a la cama con el estómago vacío. Pero cuidado con cenar leche y cereales que puede ser demasiado energético para la noche y con tomar varias frutas y yogur, también suman calorías.

Sueño: Los ciclos del sueño están relacionados con el hambre y la saciedad y cuando se alteran condicionan nuestra conducta. Mantener un horario regular, a pesar de las celebraciones, es importante. “Cuando dormimos menos estamos más ansiosos y con tendencia a comer alimentos mas energéticos y menos saludables”.

Ejercicio: Las personas que son constantes en la actividad física también tienden a ser más estrictos con la dieta y controlan mejor los excesos. Aunque sean días festivos, siempre hay tiempo para caminar más de 30 minutos. Ese ejercicio ayuda a aligerar la ingesta y a quemar calorías.

¿Y después de las fiestas? A partir de enero vuelve la normalidad y con ella las intenciones de perder lo ganado. No es momento de probar dietas que prometen bajar de peso de forma rápida pero descontrolada. “Hay que volver a la dieta equilibrada, comiendo alimentos de todos los grupos todos los días. “Si queremos quitar kilos y empezamos una dieta hay que adelgazar pero comiendo hidratos de carbono, grasas y proteínas”.

Consejos para que los excesos en navidad no afecten la nutrición de sus hijos

Tomado de: www.elpais.com.co

En vacaciones, como  en cualquier época del año, los niños  deben alimentarse muy bien. Pero  la realidad es distinta: niños con dolor de estómago por exceso de dulces, días enteros de piscina y televisión a punta de crispetas, papas fritas de paquete y gaseosas, salpicadas por algún plato de spaguetti como único polo a tierra.

Y qué decir de los niños que ya no desayunan en la mañana porque se levantan tarde, a veces después de mediodía, y por consiguiente se alteran las cinco jornadas de alimentación que debe tener un niño a diario.

Para que la alimentación sea balanceada, el niño a diario debe comer frutas, verduras, jugos, proteínas y carbohidratos en porciones adecuadas evitando los excesos de fritos. Que haya de todo un poco.

 En las vacaciones de fin de año se incrementa la ansiedad  y los niños empiezan a consumir muchos dulces hasta que llega un momento en que se acostumbran y necesitan llegar siempre a un punto de satisfacción obligándose a comer más azúcares.

“Para evitar la ansiedad debe comer menos productos con azúcar, menos harinas y un poco más de alimentos protéicos o frutas que tengan gran cantidad de agua y tomar bastante agua pura”, asegura Adriana Ruiz, Coordinadora del Programa Equilíbrate, de Sodexo.

Los niños deben alimentarse cinco veces al día: un desayuno, refrigerio a media mañana, almuerzo, media tarde y la comida. Si para la última ya es muy tarde se puede consumir una fruta pero nunca saltarse una  comida.

Menú infantil  en navidad
  •  En diciembre, prefiera  postres que involucren frutas y platillos llamativos con verduras para balancear y alimentar a los niños, pues están en proceso de crecimiento. Los árboles de navidad con hojas de albahaca y tomaticos cherry son llamativos, así como las lonchitas de queso en forma de árbol de Navidad sobre las verduras, que  hace más atractivo su aspecto.
  • “Los productos de paquete y las gaseosas no alimentan, pueden dárseles a los niños ocasionalmente, pero no todos los días porque los malos hábitos  con el tiempo se transforman en enfermedades como diabetes, obesidad, gastritis, entre otras”, dice Adriana Ruiz, del Programa Equilíbrate.
  • Los niños deben tomar mucha agua. Las saborizadas no son ideales porque contienen azúcar, pero introduzca los cambios despacio y no  de forma  abrupta. Cambie  la gaseosa por aguas saborizadas, luego pase a los jugos y quédese con los hábitos saludables. Idea: haga limonada natural pero en vez del agua normal use agua con gas,  así los niños sentirán ese rico efecto burbujeante de las gaseosas.
  • Un desayuno infantil debe tener una bebida láctea fría o caliente (puede ser  leche chocolatada, pero para que luzca navideño le puede añadir un muñequito de nieve de masmelos como decoración). Incluya un alimento protéico como huevo o queso, eventualmente un jamón, una harina integral como pan, galletas o arepa y una fruta.
  • Un almuerzo saludable tiene una  proteína como carne, pollo o pescado (evitar  exceso en  fritos o apanados); debe tener  verduras, carbohidratos como el arroz, la papa o el plátano en cantidad moderada. Eventualmente un postre sano y un jugo bajo en azúcar o sin azúcar.
  •  La comida puede ser muy similar al desayuno  y para los refrigerios incluya una bebida láctea, una harina (puede ser una barra de cereal endulzada con miel) y una fruta.

Consejos para los padres
  • Tener en casa refrigerios o snacks saludables: frutas, verduras, quesos frescos, galletas integrales y lácteos como yogurt o avenas.
  • Tener disponible agua natural para favorecer la hidratación en vez de bebidas azucaradas o refrescos.
  • Tratar de mantener los horarios de comida lo más cercano a lo habitual.
  • Incluir cereales, lácteos y frutas en la mañana.
  • Compartir con los niños la preparación de los alimentos, haciendo un momento divertido el tiempo en la cocina.
  • Realizar, en la medida de lo posible, entre 3 y 5 comidas al día.
  • Disponer de más tiempo para realizar las comidas, ya que no existe la presión por llegar temprano al colegio.
  • Moderar el consumo de dulces o golosinas, sobre todo cuando están frente a la televisión.
  • En vacaciones, vincular a los niños en alguna actividad física o recreativa que ponga a prueba  sus capacidades motrices y  mentales.

6 alimentos que ayudan a reducir la grasa abdominal

Tomado de: informe21.com

Contrario a lo que creemos, nuestro cuerpo no está hecho para acumular la grasa abdominal. La razón por la que lidiamos con este problema radica en que comemos alimentos con gran aporte calórico.

Cuando los alimentos llegan a nuestro cuerpo se convierten en energía lista para ser gastada haciendo ejercicio.

Los alimentos que debes incluir en tu dieta para reducir la grasa abdominal son:

1. Productos lácteos

La leche, el yogur y los quesos siempre deben estar presentes en tu dieta. Solemos escuchar que el principal beneficio de los productos lácteos es que aportan el calcio necesario para mantener sanos tus huesos y dientes.

Pero esto no es todo, ya que el calcio también ayuda a que las células de la grasa abdominal se fracture y elimine con mayor facilidad.

Cuando tus niveles de calcio son bajos, la grasa abdominal se acumula con mayor facilidad. Lo mejor es consumir productos lácteos diariamente y asegurarte de que sean bajos en grasa. De esta forma no solo disminuye la grasa abdominal, sino que también evitas que se acumule más.

2. Cítricos

Frutas como las naranjas, limones, toronjas y mandarinas son excelentes medios para obtener vitamina C. Nuestra recomendación es que consumas la fruta directamente y que evites los jugos y mezclas de diversas variedades.

Aunque un jugo resulta fácil de preparar y consumir, se requiere de cuatro o más frutas para obtener un vaso de tamaño normal. Esto significa demasiada azúcar que, al final, te puede ocasionar picos de glucosa.

La vitamina C mejora tu sistema inmune y permite eliminar la grasa abdominal de forma natural y fácil. Con esto también regulas tus niveles de glucosa.

3. Avena

Sus elevados niveles de proteína y fibra ha hecho que la avena se convierta en uno de los alimentos favoritos cuando se busca eliminar la grasa abdominal.

Cuando la incluyes en tu dieta habitual facilitas el desprendimiento de este tipo de grasa al tiempo que obtienes la energía necesaria para realizar tus actividades diarias.

Lo mejor de la avena es que, por sus características, la puedes consumir de muy distintas formas:

Batidos
En infusiones
Con leche y canela
Pan
Elige tu opción favorita y tu mejor combinación para integrar este cereal en tu dieta diaria.

4. Plátano

Mucha gente cree que los plátanos generan grasa abdominal pero es totalmente falso. Al ser rico en potasio actúa como un diurético natural que elimina el exceso de sodio y agua retenidos en el cuerpo.

El plátano también evita el estreñimiento y lo puedes consumir cada día de formas muy variadas.

5. Salmón

Aunque deseas eliminar la grasa abdominal, es necesario que incluyas ciertos tipos de grasas en tu dieta. En específico hablamos de las Omega 3 que, combinadas con las proteínas del salmón, aumentan la cantidad de colesterol bueno en el cuerpo.

Esto activa tu metabolismo y la grasa abdominal se remueve y elimina de forma natural. Además, los ácidos grasos del salmón evitan que la grasa se acumule en todo el organismo, no solo en el abdomen.

Te recomendamos comer pescados ricos en Omega 3, al menos, dos veces a la semana. En caso de que este no sea tu pescado favorito o que se salga de tu presupuesto, puedes usar atún y otros similares.

6. Nueces y almendras

Un pequeño puñado de nueces y almendras al día puede ayudarte a remover la grasa abdominal y mantenerte libre de ella con poco esfuerzo.

Las almendras son de bajo índice glucémico por lo que ayudan a controlar la glucosa en sangre. También son buena fuente de energía, pero debes asegurarte de no comer más de 15 almendras al día.

Por su parte, las nueces son ricas en Omega 3. Como ya dijimos antes, esta grasa activa el metabolismo de forma eficiente y te ayuda a deshacerte de la molesta grasa abdominal.

No te excedas en el consumo. Con 10 nueces enteras obtienes los nutrientes necesarios.

Combate la grasa abdominal con una buena rutina diaria

La grasa abdominal es un problema con el que miles de personas lidian y que va más allá de lo estético. El exceso de grasa en el abdomen puede dar origen a problemas como prediabetes, diabetes, hígado graso y altos niveles de colesterol.

Al incluir los alimentos que te mencionamos arriba y complementar tu rutina diaria con algo de ejercicio, la grasa abdominal desaparecerá.

Alimentos para mantener el cerebro sano


El consumo de orégano, manzanas, requesón, cereales de grano entero son algunos de los alimentos para mantener el cerebro sano, afirmó la nutrióloga de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), Esmeralda González Navarro.

Entre otros alimentos saludables para el cerebro, destacó también plátanos, espárragos, mangos y espinacas. Además, los frutos rojos, chocolate amargo, nueces, atún y salmón.

¿Cuáles son los alimentos para mantener el cerebro sano?

La experta invitó a la población en general a mantener un cerebro saludable mediante la buena hidratación, el ejercicio mental y la alimentación.

“El cerebro humano es el centro del sistema nervioso. Es un órgano muy complejo que vigila y regula las acciones y reacciones del cuerpo”, explicó.

Subrayó que la buena hidratación es necesaria para un buen funcionamiento cerebral. El ejercicio mental consiste en mantener activo el cerebro, haciendo crucigramas, sopa de letras o incluso leer.

“La actividad física mejora la oxigenación al cerebro, además de la conexión de las neuronas. La desintoxicación consiste en evitar el alcohol y el tabaco. El alcohol disminuye el tamaño del cerebro y el tabaco la cantidad de oxígeno que llega al cerebro”, detalló.

La especialista también recomendó socializar, comer en familia o compartir con los amigos como actividades que ayudan a mantener un buen funcionamiento del cerebro. También es importante una adecuada nutrición, como por ejemplo, una dieta rica en ácidos grasos omega 3 y 6.

González Navarro afirmó que la disminución de estrés es fundamental, así como la relajación y las emociones positivas, ya que retardan el envejecimiento de ese órgano.

Otro de los factores esenciales es dormir adecuadamente entre 7 y 8 horas, ya que esto ayuda a reforzar lo aprendido, reparar tejidos dañados y a olvidar cosas innecesarias.

Entre los alimentos saludables para el cerebro, destacan las manzanas, el requesón, los cereales de grano entero, el orégano, plátano, espárragos, mangos y espinacas. Además, los frutos rojos, chocolate amargo, nueces atún y salmón.

12 de diciembre de 2015

La artrosis se combate en la mesa: qué comer y qué evitar

Tomado de: www.clarin.com

La artrosis es una enfermedad crónica degenerativa que produce la alteración destructiva de los cartílagos de las articulaciones. Esto trae como consecuencia, si no se toman las medidas necesarias, inflamación con dolores muy intensos.

Se ha comprobado que la mala alimentación puede influir negativamente en el desarrollo de los síntomas, produciendo artritis y otras enfermedades relacionadas como la artritis reumatoidea, osteoporosis y osteoatritis. Aquí, algunas recomendaciones fundamentales:

- Alimentación equilibrada, que evite el exceso de peso para favorecer el correcto funcionamiento de las articulaciones y la salud ósea.

- Actividad física moderada y diaria. Por ejemplo,Un  nadar en piscina climatizada.

- Dormir en un colchón duro y cálido, no muy arropado.

- En la mesa diaria hay que incluir alimentos que evitan la inflamación: alimentos ricos en omega 3, antioxidantes, vitamina A, C, E, antocianinas (polifenoles), flavonoides, betacarotenos y minerales como ácido fólico, calcio, selenio.

- La alimentación debe estar formada por alimentos naturales, libres de aditivos y conservantes, fundamentalmente de origen vegetal, bajos en grasas saturadas, y es importante evitar los azúcares escondidos presentes en los alimentos industrializados. 

Para la reparación de probables tejidos dañados es importante el aporte de proteínas de alta calidad nutricional sin exagerar la cantidad. Incluir en cada una de las comidas principales una cuota de proteína (tofu, pescados azules, huevo, etc.). 

¿Dónde se encuentran los nutrientes que favorecen la disminución de la inflamación?

- Alimentos ricos en ácidos grasos omega 3: en los pescados azules (caballa, atún, sardina, etc.). El salmón es uno de los que más presenta y además contiene vitamina D necesaria para fijar el calcio. Además se encuentra en las semillas de lino, chía, sésamo.

- Alimentos ricos en sustancias antioxidantes: (vitamina A, betacarotenos, C, E, antocianinas, flavonoides).

- Alimentos ricos en vitamina A y betacarotenos: en vegetales como la zanahoria y la batata, que además presentan vitamina C. Frutas como melón, papaya y mango.

- Alimentos ricos en vitamina C: frutas como la ciruela kakadu, acerola, guayaba, grosella negra, kiwi, vegetales como el ají morrón rojo. En menor proporción, en los siguientes: grosella, caqui, papaya, frutillas, naranja, limón, melón, pomelo, frambuesa, mandarina, mango y lima. La vitamina C colabora en la regeneración del colágeno, proteína necesaria para la piel, huesos y articulaciones.

- Alimentos ricos en vitamina E: aceites vegetales de maíz, de germen de trigo, girasol, cártamo y soja, frutas secas, como las nueces, almendras, maní, avellanas (además presentan selenio y calcio), semillas de girasol, hortalizas de hoja verde, brócoli y alimentos enriquecidos.

- Alimentos ricos en antocianinas (polifenoles): arándanos, ciruelas, higos, maracuyá, mora, uva negra, cerezas, frambuesas, frutillas, granada, manzana roja, sandía, pera roja, ciruelas pasas. Verduras: ají morrón rojo, rábano, tomate, remolacha, col o repollo colorado, berenjena.

- Alimentos ricos en flavonoides: arándanos, ciruelas, manzanas, naranjas, fresas, chocolate, frutas secas, vino tinto y derivados de la soja y el té verde. 

- Alimentos ricos en ácido fólico: hortalizas de hoja verde oscura, cítricos, palta, brócoli, etc.

- Cuando hay intolerancia a la lactosa, utilizar leche de soja en artritis reumatoidea, derivados del tofu, yogur de soja, carne vegetal que son ricas en proteínas y en magnesio.

- Incluir cereales integrales, que presentan selenio, manganeso y vitaminas y fibra, que evita el estreñimiento y elimina las impurezas.

- Algunos aceites vegetales, como los de borraja y de prímula de primavera, también podrían aliviar los síntomas de la artritis reumatoidea.

- Condimentos a utilizar: cúrcuma, hierbas ricas en timol, limón, ajedrea, orégano, tomillo, albahaca, jengibre.

- El ananá (piña) contiene bromelina, una enzima con propiedades antiinflamatorias que produce mejor efecto cuando se la combina con cúrcuma.

Totalmente contraindicados

- Enlatados

- Arenques

- Caldos concentrados

- Extracto de carne

- Fiambres y embutidos

- Mejillones

- Vísceras


Consumir en forma limitada:

- Carnes en general

- Cereales integrales

- Cerveza

- Chocolate

- Infusiones: café, mate y té

- Langosta

- Legumbres

- Mariscos

- Vegetales: brócoli, cardo, coliflor, espárragos, espinaca, hongos.

Vinculan el aumento de peso infantil con un posible riesgo de diabetes tipo 1

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Unos investigadores noruegos han vinculado el aumento de peso en el primer año de vida con un posible riesgo más alto de diabetes tipo 1.

El aumento de peso medio durante el primer año de vida fue de más de 6 kilogramos (unas 14 libras), halló el estudio. Y por cada kilogramo adicional (2.2 libras) de peso aumentado en el primer año de vida por encima de la media, los bebés tenían unas probabilidades un 20 por ciento más altas de contraer diabetes tipo 1 antes de los 9 años de edad, apuntaron los investigadores.

"Los hallazgos indican que el ambiente en la niñez temprana influye sobre las probabilidades de contraer diabetes tipo 1", afirmó la investigadora líder, Maria Magnus, del Instituto Noruego de Salud Pública, en Oslo.

Pero los investigadores añadieron que el aumento temprano de peso sería solo uno de varios factores que influyen sobre el riesgo de diabetes, y no aconsejan a los padres ni a los médicos intentar reducir el crecimiento infantil con el objetivo de bajar el riesgo de diabetes tipo 1 en un niño.

Además, Magnus dijo que la conexión entre el aumento de peso en el primer año de vida y el incremento en el riesgo de diabetes tipo 1 es solo una observación. El estudio no prueba una relación causal entre el aumento de peso temprano y la diabetes tipo 1, aclararon los investigadores.

Y añadió que "no hay ningún consejo sencillo que podamos dar a los padres basándonos en este estudio".

Aproximadamente el 5 por ciento de las personas con diabetes sufren del tipo 1, según la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association). Se trata de una enfermedad autoinmune que hace que el sistema inmunitario del cuerpo destruya por error a las células beta del páncreas, que producen la hormona insulina. Magnus dijo que los factores de riesgo ambientales de la enfermedad no se comprenden bien.

En la diabetes tipo 1, el ataque autoinmune deja al cuerpo sin la capacidad de producir insulina. La insulina es esencial para procesar los azúcares de los alimentos y llevarlos del torrente sanguíneo a las células, donde la glucosa es la principal fuente de energía. Las personas con diabetes tipo 1 deben reemplazar la insulina perdida, usualmente a través de múltiples inyecciones a diario.

Los autores del estudio especularon que el estrés adicional sobre las células beta del páncreas para que produzcan más insulina para equilibrar por el aumento en el peso podría dañarlas. El aumento en el riesgo también podría ser provocado por cambios en las bacterias intestinales, sugirieron.

Pero "es demasiado pronto para cambiar alguna práctica, por ejemplo en la alimentación infantil, debido a estos hallazgos", planteó Magnus.

Como mucho, el aumento temprano de peso sería solo uno de varios factores que influyen sobre el riesgo de diabetes tipo 1, y cualquier medida de ese tipo podría tener efectos secundarios potenciales, advirtió.

"Después de todo, el riesgo absoluto de contraer diabetes tipo 1 de un niño es relativamente modesto, y cualquier influencia potencial del aumento de peso probablemente será de una magnitud limitada en la mayoría de los individuos", apuntó Magnus.

El informe aparece en la edición en línea del 7 de diciembre de la revista JAMA Pediatrics.

Para el estudio, Magnus y sus colaboradores recolectaron datos sobre casi 100,000 niños nacidos entre febrero de 1998 y julio de 2009. Los niños formaban parte del Estudio de cohorte de madres e hijos noruegos y de la Cohorte nacional danesa de nacimientos. Al final del seguimiento, los niños noruegos tenían una edad promedio de casi 9 años, y los daneses de casi 13.

Solo 146 niños noruegos y 121 niños daneses contrajeron diabetes tipo 1 durante el estudio, según el informe.

El Dr. Joshua Tarkoff, oncólogo pediátrico del Hospital Pediátrico Nicklaus en Miami, dijo que "los médicos deben vigilar el aumento temprano de peso de los bebés".

Tarkoff apuntó que los padres y los médicos por lo general se preocupan de que los bebés aumenten el peso suficiente durante el primer año de vida.

"Aseguramos bastante bien que los niños aumenten una cantidad de peso adecuada, pero debemos también asegurar que nuestros bebés reciban una nutrición adecuada y no aumenten demasiado de peso", planteó.

No se sabe si el vínculo entre la diabetes tipo 1 y el aumento temprano de peso es igual en Estados Unidos que en Noruega y Dinamarca, dijo Tarkoff.

Pero los padres deben asegurar que sus hijos tengan un peso saludable, sugirió.

"No queremos que ningún bebé sea demasiado pequeño, pero conocemos los peligros de ser demasiado grande, entre los cuales está la diabetes", comentó.

¿Podrían los 'tragos' de bebidas energéticas aumentar el riesgo de diabetes de los adolescentes?

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Los "tragos energéticos" ricos en cafeína parecen desencadenar una resistencia a la insulina de corta duración en los adolescentes, informan unos investigadores canadienses.

El hallazgo sugiere que ese efecto podría preparar el terreno para el desarrollo de la diabetes tipo 2 más adelante en la vida, señalaron los investigadores.

Los adolescentes que bebieron una minúscula botella naranja de 5-hour Energy, que no contiene azúcar pero que tiene 208 miligramos de cafeína, no pudieron metabolizar el azúcar con la misma eficiencia que cuando bebieron una versión descafeinada de la misma bebida, encontró el estudio.

Los que bebieron la 5-hour Energy tradicional experimentaron un aumento del 25 por ciento en los niveles tanto de azúcar en sangre como de insulina, en comparación con el momento en que bebieron la versión descafeinada, señalaron los autores del estudio.

"Es la cafeína", dijo la investigadora principal, Jane Shearer, profesora asistente e investigadora sobre la diabetes en la Universidad de Calgary, en Canadá. "El elevado contenido de cafeína de las bebidas energéticas es la causa de esta respuesta".

Los hallazgos se reportaron el miércoles en el Congreso Mundial de la Diabetes, en Vancouver, Canadá. Las investigaciones presentadas en reuniones se consideran preliminares hasta que se publican en una revista médica revisada por profesionales.

Según el Dr. Jan Hux, director científico de la Asociación Canadiense de la Diabetes (Canadian Diabetes Association), los resultados son preocupantes porque los niveles de azúcar en sangre de los adolescentes no bajaron incluso después de que sus cuerpos comenzaran a producir insulina, la hormona que administra al azúcar en la sangre.

"Se pensaría que si la insulina es alta, el azúcar en sangre debería bajar", dijo Hux. "Esto sugiere que la cafeína está provocando resistencia a la insulina. El cuerpo tiene que producir más insulina para lograr el mismo efecto".

La resistencia a la insulina es el primer paso en el desarrollo de la diabetes tipo 2, explicó Hux.

Para el estudio, 20 adolescentes entre los 13 y los 19 años de edad recibieron al azar un trago tradicional de 5-hour Energy o un trago de 5-hour Energy Decaf. Cuarenta minutos después, todos se sometieron a una prueba estándar de tolerancia a la glucosa oral.

La prueba de tolerancia a la glucosa mide la capacidad del cuerpo de procesar el azúcar, y es una herramienta estándar de detección de la diabetes tipo 2, señaló Hux. Los participantes ingieren una dosis alta de azúcar, y entonces los investigadores toman muestras de sangre con regularidad para ver cómo responden los niveles de azúcar en sangre y de insulina.

Al final, todos los adolescentes probaron ambos productos de 5-hour Energy, de forma que se pudiera comparar directamente su respuesta de azúcar en sangre y de insulina entre las versiones con y sin cafeína.

Cuando los adolescentes bebieron la 5-hour Energy con cafeína, experimentaron un aumento un 24.6 por ciento más alto en los niveles de glucosa en sangre y un aumento un 26.4 por ciento más alto en los niveles de insulina durante la prueba de tolerancia a la glucosa que cuando bebieron la 5-hour Energy descafeinada, informaron los investigadores.

"La cafeína tiene una vida media de cuatro a seis horas", dijo Shearer. "La respuesta elevada de glucosa e insulina durará una buena parte del día".

Nadie sabe con certeza por qué la cafeína afecta a la capacidad del cuerpo de metabolizar el azúcar, apuntó Danielle Battram, profesora de alimentación y nutrición del Colegio de la Universidad de Brescia, en Ontario.

La cafeína podría interferir directamente con la capacidad de la insulina de controlar los niveles de azúcar, planteó Battram, o quizá afecte a la función de la insulina al fomentar la liberación de hormonas como la adrenalina, que funcionan contrarrestando a la insulina.

Aunque este estudio no observó los efectos a largo plazo, plantea preocupaciones sobre el rol que las bebidas energéticas ricas en cafeína podrían tener sobre el riesgo futuro de diabetes tipo 2, dijo Shearer.

"En los individuos susceptibles a contraer diabetes tipo 2 en un futuro, podría acelerar la aparición de la enfermedad", advirtió.

Pero estos hallazgos no deberían preocupar a las personas que beben café, dijo Shearer, aunque una taza de 14 onzas (41.4 centilitros) de café de Dunkin' Donuts contiene 178 miligramos de cafeína, y una taza de café de 16 onzas (47.3 centilitros) de McDonald's tiene 133 miligramos.

"Hay datos realmente sólidos que muestran que beber una taza de café es beneficioso", apuntó Shearer. "Eso es porque, aunque resulte difícil de creer, el café es la principal fuente de antioxidantes de la mayoría de norteamericanos".

La cafeína del café viene en forma vegetal, y está acompañada por muchos otros compuestos beneficiosos, aclaró Shearer. Por otro lado, las bebidas energéticas contienen una forma procesada de cafeína en polvo que afecta el metabolismo de una persona de forma más directa, explicó.

La Asociación Americana de las Bebidas (American Beverage Association, ABA) criticó los hallazgos.

"Durante cientos de años, en todo el mundo se ha consumido cafeína de forma segura en una variedad de alimentos y bebidas", dijo la asociación en una declaración publicada el miércoles.

"Y la mayoría de bebidas energéticas contienen significativamente menos cafeína que un café de cafetería de un tamaño similar. Aun así, los fabricantes de bebidas energéticas superan de forma voluntaria los requisitos federales relativos a las etiquetas y a la educación", según la ABA.

"Aunque ni el resumen [de este estudio] ni la evidencia científica sugieren que las bebidas energéticas provoquen resultados exclusivos en la salud, es importante anotar que el producto usado en este estudio no era una bebida energética, sino más bien un trago energético", apuntó la asociación en su declaración. "Las bebidas energéticas convencionales son bebidas no alcohólicas reguladas por la FDA [la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.]".

El equipo de Shearer planifica ahora observar los efectos sobre la salud de las bebidas energéticas regulares de tamaño completo, como Red Bull y Monster, que contienen unos niveles altos tanto de azúcar como de cafeína, comentó.

Investigaciones anteriores han mostrado que las personas que consumen regularmente bebidas endulzadas con azúcar tienen un riesgo entre un 20 y un 30 por ciento más alto de diabetes tipo 2, dijo Hux.

"A partir de esos estudios, sabemos que las bebidas azucaradas son un riesgo, y a partir de este estudio, sabemos que la cafeína podría amplificar ese riesgo", advirtió Hux.

Pero el cuerpo humano es capaz de adaptarse a las dosis continuas de cafeína, dijo Battram, y no está claro que la resistencia a la insulina mostrada en este estudio persistirá el suficiente tiempo como para provocar problemas de salud.

"No sabemos si esta disfunción observada de la insulina seguirá durante días", dijo Battram. "En realidad no sabemos qué hará a largo plazo. No podemos afirmar que tenga un efecto negativo para nosotros".

5 de diciembre de 2015

Placaje a la obesidad con raciones más reducidas y platos más pequeños

Tomado de: www.elmundo.es

Tres décadas aumentando la prevalencia de obesidad y sobrepeso y ningún país ha conseguido reducirla aún. Un estudio que acaba de publicar la revista British Medical Journal rescata del 'olvido' una medida que podría resultar "muy efectiva": envases de refrescos y porciones de comida más moderadas. 

Este tipo de políticas resultan polémicas. Nueva York es el ejemplo. Así como en 2012 las autoridades sanitarias de dicha ciudad aprobaron una normativa que prohibía los refrescos azucarados en vasos de más de 0,464 litros, dos años después y tras varios recursos interpuestos, el Tribunal del Estado rechazó definitivamente la entrada en vigor de la medida. De haber seguido adelante este proyecto, no se habrían podido vender refrescos o bebidas energéticas de gran tamaño y alto contenido calórico en restaurantes, cadenas de comida rápida, carritos callejeros, estadios, salas de conciertos, etc. Quedaban exentas de la regulación las grandes cadenas y supermercados, puesto que se rigenpor la normativa estatal. 

El objetivo del que era alcalde de Nueva York en 2012, Michael Bloomberg, era combatir la obesidad y la diabetes tipo 2 entre los neoyorkinos, pero finalmente no pudo ser. 

Ahora, un equipo de investigadores de Reino Unido publica un informe en el que realizan algunas sugerencias para reducir las tasas de obesidad en el mundo que pasan por tomar la medida a las raciones de los alimentos y las bebidas azucaradas. Aunque las causas de la obesidad son complejas, se sabe que "comer más de lo que corresponde es un gran determinante y el tamaño de los envases resulta clave en esta tendencia", argumenta Theresa Marteau, una de las firmantes del artículo y profesora de Comportamiento y Salud en la Universidad de Cambridge (Reino Unido). 

Según la experta, en los últimos 50 años, el tamaño de las porciones, de los envases y de la vajilla ha ido aumentando. En 1950, por ejemplo, las hamburguesas suponían 3,9 onzas (una onza equivale a 28,70 gramos), las de ahora, 12 onzas. La bebidas han pasado de 7 a 42 onzas y las patatas, de 2,4 a 6,7. En cuanto a las raciones de filetes que se sirven en los restaurantes, el informe señala un aumento del 50% (de 160 gramos y 425 kcal. a 240 gramos y 640 kcal.). 

Una revisión reciente de The Cochrane Library, la publicación de la Colaboración Cochrane (una organización internacional que revisa la evidencia científica), en la que también participaba Marteau como investigadora, señalaba que cuando se ofrecen raciones mayores, la gente consume más. Una regla sencilla que sugiere el efecto contrario. Tal y como apuntaba dicha revisión, eliminar las raciones grandes de la dieta podría reducir la media de energía diaria consumida entre un 12% y un 16% en la población adulta de Reino Unido, y entre un 22% y un 29% en los adultos estadounidenses. 

Estos datos proponen la reducción del tamaño de las raciones, de los envases de las bebidas azucaradas y de la vajilla que se utiliza en la mesa como medida para que la tasa de obesidad descienda. El tamaño de las porciones importa, sobre todo en establecimientos como las confiterías y con alimentos industriales como pasteles, bollos y patatas fritas. Los envases de las bebidas azucaradas y energéticas también deben restringirse. Y, por supuesto, "limitar las ofertas que venden porciones más grandes a un precio más asequible que las raciones menores", señalan los autores del artículo. Convendría también "eliminar de los anuncios con envases grandes". 

Tanto en las cafeterías como en los restaurantes y en casa, los expertos recomiendan utilizar siempre platos, vasos y cubiertos más pequeños. Este tipo de intervenciones, asegura Marteau, son relativamente más fáciles de implantar en organizaciones del sector público, tales como escuelas, hospitales, bases militares y prisiones. Tales cambios "plantean grandes desafíos" en otros escenarios relacionados con la industria culinaria. 

Según los investigadores, la reducción de las porciones y los envases deberían alcanzar los tamaños que tenían en 1950, lo que conllevaría en muchos casos reducciones de más del 50%, especialmente en productos energéticos densos. "Esto es mucho más que el 5% ofrecido y negociado por la industria alimentaria en Reino Unido", subraya Marteau. También ayudarías otras medidas como las sanciones por no participar en acuerdos voluntarios de este tipo. En todo este trabajo, la responsabilidad política está compartida con la de la industria alimentaria. 

Otro estudio publicado esta semana en la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology advierte que la dieta mundial es cada vez más dulce, sobre todo cuando se trata de bebidas. Según los expertos, el consumo de alimentos y bebidas con edulcorantes calóricos añadido está vinculado a un mayor riesgo de aumento de peso, enfermedades del corazón, diabetes y accidentes cerebrovasculares. Actualmente, el 68% de los alimentos y las bebidas envasadas en EEUU contienen edulcorantes calóricos y apenas el 5% se hacen sólo con los edulcorantes bajos en calorías. Establecer medidas para reducir el tamaño de las raciones ayudará a que tanto la obesidad como el resto de riesgos desciendan.

La pérdida de peso podría proteger al cartílago de las rodillas, encuentra un estudio

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Perder una gran cantidad de peso ralentiza la pérdida de cartílago en las rodillas de las personas obesas, muestra un estudio reciente.

La obesidad es un factor de riesgo importante de la osteoartritis de la rodilla, una enfermedad degenerativa de las articulaciones que con frecuencia lleva a una cirugía de reemplazo articular.

El nuevo estudio incluyó a poco más de 500 estadounidenses con sobrepeso y obesos que tenían una osteoartritis de leve a moderada o factores de riesgo de la enfermedad. Los participantes del estudio se asignaron al azar a un grupo de control que no perdió peso, a un grupo que perdió algo de peso, o a un grupo que perdió más del 10 por ciento de su peso corporal.

Cuatro años de seguimiento mostraron que una pérdida significativa de peso protegía de la degeneración del cartílago, y que perder más peso ofrecía más protección, según el estudio, que se presentó el lunes en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de América del Norte (Radiological Society of North America), en Chicago.

Las investigaciones presentadas en las reuniones se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.

"El cartílago se degeneró con mucha mayor lentitud en las personas que perdieron más del 10 por ciento de su peso corporal, sobre todo en las regiones de la rodilla que soportan el peso", señaló en un comunicado de prensa de la sociedad la autora del estudio, la Dra. Alexandra Gersing, del departamento de radiología e imágenes biomédicas de la Universidad de California, en San Francisco.

"Pero en los que perdieron entre un 5 y un 10 por ciento del peso no hubo casi ninguna diferencia en la degeneración del cartílago, en comparación con los que no perdieron peso", añadió.

Una pérdida significativa de peso no solo ralentiza la pérdida de cartílago de la articulación de la rodilla, sino que también reduce el riesgo de osteoartritis. Junto con un ejercicio moderado, la pérdida de peso es una de las mejores formas de prevenir la enfermedad, señaló Gersing.

"Lo más útil es que estas intervenciones del estilo de vida sucedan lo antes posible", dijo.

Los refrescos y los dulces sin azúcar también pueden dañar a los dientes

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Incluso los refrescos, las bebidas deportivas y los dulces sin azúcar pueden dañar a los dientes, advierte un estudio reciente.

Los investigadores australianos evaluaron 23 productos sin y con azúcar, que incluían refrescos y bebidas deportivas, y encontraron que algunos aditivos ácidos y los niveles bajos de pH (una medida de la acidez) dañan a los dientes, aunque estén libres de azúcar.

"Muchas personas no saben que aunque reducir la ingesta de azúcar sí reduce el riesgo de caries, la mezcla química de ácidos en algunos alimentos y bebidas puede provocar erosión dental, una afección igual de nociva", dijo Eric Reynolds. Reynolds es profesor distinguido y director ejecutivo del Centro de Investigación Cooperativa sobre la Salud Oral de la Universidad de Melbourne.

La erosión dental ocurre cuando el ácido disuelve los tejidos duros del diente. "En sus primeras etapas, la erosión quita las capas superficiales del esmalte dental. Si progresa a una etapa avanzada, puede exponer la pulpa blanda dentro del diente", explicó en un comunicado de prensa de la universidad.

Reynolds y sus colaboradores hallaron que la mayoría de refrescos y bebidas deportivas hacían que el esmalte se ablandara entre un 30 y un 50 por ciento. Los refrescos y aguas minerales de sabores tanto sin como con azúcar provocaron una pérdida mensurable de la superficie dental.

De las ocho bebidas deportivas evaluadas, seis provocaron pérdida del esmalte dental. Los investigadores también encontraron que muchos caramelos sin azúcar contienen unos niveles altos de ácido cítrico, y pueden erosionar el esmalte dental.

Que algo no contenga azúcar no necesariamente significa que sea seguro para los dientes, advirtió Reynolds. El estudio resalta la necesidad de una mejora en la etiqueta de los productos y la información para el consumidor, para ayudar a las personas a elegir alimentos y bebidas que sean seguros para sus dientes, añadió.

Reynolds ofreció varios consejos para ayudar a proteger los dientes. Revise las etiquetas de los productos para ver si contienen aditivos ácidos, sobre todo ácido cítrico y ácido fosfórico. Beba más agua (preferiblemente con flúor) y menos refrescos y bebidas deportivas. Y por último, tras consumir bebidas y alimentos ácidos, lávese la boca con agua y espere una hora antes de cepillarse los dientes. Cepillarse de inmediato puede eliminar el esmalte ablandado, advirtió.

28 de noviembre de 2015

Frutas, hortalizas y cáncer de pulmón

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

La primera causa de muerte por cáncer en el mundo es el tabaco, dado su indiscutible papel en la promoción de diversos tipos de cáncer. Aunque fumar incrementa de forma notable las posibilidades de padecer una larga lista de enfermedades crónicas, el principal riesgo del tabaquismo es contraer un cáncer de pulmón. No obstante, un reciente análisis de la literatura científica apunta que es posible que el elevado consumo de frutas y hortalizas contribuya a prevenir el cáncer de pulmón. El presente artículo analiza este estudio, que también está siendo evaluado por el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF). 

Vegetales para prevenir el cáncer de pulmón: estudios difíciles de valorar

La elevada mortalidad poblacional atribuible al cáncer de pulmón genera una gran preocupación sanitaria en todo el mundo. De ahí que las investigaciones que relacionan el papel de la alimentación en el cáncer de pulmón no sean en absoluto una novedad. Son estudios cuyas observaciones resultan difíciles de valorar, dado que el tabaquismo tiende a estar muy asociado con un estilo de vida menos saludable y eso incluye el seguimiento de patrones de alimentación menos equilibrados.

En 1997, el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (World Cancer Research Fund) revisó de manera concienzuda todas las investigaciones disponibles hasta la fecha sobre esta cuestión y, de entre los factores dietéticos protectores, solo halló pruebas "convincentes" en relación a una alta ingesta de frutas y hortalizas.

Sin embargo, en el año 2007 el propio WCRF revisó otra década de estudios científicos y consideró que las pruebas que vinculaban las frutas y hortalizas con un menor riesgo de cáncer de pulmón ya no eran "convincentes", sino "probables" o "sugestivas". Esto guarda relación con lo que ya se ha indicado con respecto a lo conflictivo que es separar el grano de la paja en los trabajos científicos que evalúan el riesgo de cáncer en fumadores, dado que su estilo de vida, en general, es menos saludable. En palabras del WCRF, "incluso si se constatase que la más alta exposición a un factor dietético [como frutas y hortalizas] disminuyera a la mitad el riesgo de cáncer de pulmón, podríamos atribuirlo plausiblemente a los potenciales efectos de confusión residuales del tabaquismo".

El equipo de investigadores del WCRF sí encontró pruebas convincentes, en todo caso, de un aumento en el riesgo de cáncer de pulmón en fumadores que toman complementos dietéticos con altas dosis de beta-carotenos.

Nuevas pruebas de la prevención de cáncer de pulmón con vegetales

El WCRF no dejó de investigar en 2007, sino que creó el Continuous Update Project Expert Panel (Panel de Expertos para la Actualización Continua del Proyecto), cuyo objetivo es revisar de forma continuada la validez de las conclusiones de los informes del WCRF. Pues bien, en septiembre del presente año, este panel de expertos añadió una investigación a su proyecto denominada 'Frutas, verduras y riesgo de cáncer de pulmón: revisión sistemática y metaanálisis' (Fruits, vegetables and lung cancer risk: a systematic review and meta-analysis). Se trata de un riguroso examen de las pruebas científicas disponibles hasta hoy en relación a frutas, hortalizas y la prevención del cáncer de pulmón, publicado por la doctora Rita Vieira y sus colaboradores en la revista Annals of Oncology.

Y si bien este nuevo estudio ha constatado que el consumo de frutas y hortalizas puede proteger de la aparición del cáncer de pulmón, los autores insisten en lo siguiente: "Eliminar el tabaquismo es la mejor estrategia para prevenir el cáncer de pulmón". Se puede añadir, además, que aunque los investigadores observaron un efecto protector ante ingestas de hasta 400 gramos de frutas y hortalizas, la protección no fue mayor al superar dicha cifra.

Este último dato es importante, porque el consumo medio de frutas y hortalizas en España asciende a unos 489 gramos diarios, según la encuesta ENIDE. Así, a pesar de que la ingesta de estos alimentos en nuestro país está por debajo los 600 gramos al día recomendados por el WCRF, el motivo para que se tome más no es tanto la prevención del cáncer de pulmón, sino la prevención de otras enfermedades crónicas como la diabetes.

Vale la pena finalizar con algo en lo que insisten una y otra vez las entidades de referencia: dejar de fumar es muy difícil, debido al gran poder adictivo del tabaco, pero lo es mucho menos si se pide ayuda sanitaria. Es algo que puede multiplicar por diez las posibilidades de éxito, según cálculos de la la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

Jamie Oliver: "Estamos propiciando una epidemia de obesidad entre los niños"

Tomado de: www.elmundo.es

Todo es acción alrededor de Jamie Oliver. El chef por excelencia delReino Unido está en el ojo de huracán por su campaña a favor de instaurar el impuesto al azúcar. Su restaurante Fifteen, con el que empezó su revolución, se ha convertido en epicentro de su activismo culinario, que llega ahora a España en forma de libro: Recetas sanas para cada día (Grijalbo). 

Jamie comenzó a cocinar a los ocho años, en el pub Cricketers y aprendiendo de sus padres. De ahí saltó al River Café, antes de convertirse en The Naked Chef y alcanzar la notoriedad de una estrella de rock. Su campaña por la comida sana en las escuelas le catapultó hasta la conferencia TED (célebre congreso de ideas innovadoras), y de ahí a las conquista del mundo, con un mensaje social que va mucho más allá de sus recetas.

¿Es usted un converso de la comida sana? ¿Sufrió acaso una crisis de mediana edad como chef?

Llevaba más de una década haciendo campaña por la comida sana en las escuelas y, sin embargo, no me había terminado de aplicar el cuento a mí mismo. Este año he cumplido los 40, pero la crisis se me adelantó unos cuantos meses. Siempre he sido un tipo con mucha energía, pero al final del día me sentía exhausto. Intuía que algo no funcionaba. Entonces introduje varios cambios en mi vida, empezando por la dieta. Decidí comer menos carne, más verdura, más cereales enteros. No sólo perdí peso sino que mi salud mejoró.

Y de ahí a explorar los lugares con mayor esperanza de vida del planeta...

Me intrigaba saber cuál es el secreto de la longevidad en sitios como la isla de Icaria en Grecia, Okinawa en Japón o la península de Nicoya en Costa Rica. Y descubrí que la base está siempre en una dieta de productos locales y de temporada, aderezada con el sentido de comunidad que crean los alimentos. Es curioso comprobar que en las regiones más sanas del planeta casi todo el mundo tiene huertos...

¿Se ha vuelto usted vegetariano?

Dos o tres veces a la semana... Aunque la verdad es que cada vez como menos carne, y eso es algo de lo que se debe concienciar la población. Comer carne todos los días y a todas horas en un exceso. Consumir menos carne no sólo es esencial para la salud de uno mismo, sino para la del planeta: no podemos olvidar la generosa contribución del consumo de carne al calentamiento gobal. En el libro hay recetas de carne, pero pocas en comparación.

¿El pescado plantea también problemas?

Sé que en países como Japón o España tienen mucho aprecio por el pescado, pero estamos también diezmando los océanos de pescados blancos. Yo incluyo en la lista de superalimentos el pescado azul como la sardina, rico en ácidos grasos Omega 3 y una fuente muy natural de grasa.

Su campaña a favor del impuesto al azúcar ha puesto al Gobierno inglés entre la espada y la pared...

El impuesto al azúcar funciona. Está funcionando en Francia o en México, y tendría que extenderse a países como Reino Unido o España. La verdad a la que nos enfrentamos es ésta: estamos propiciando una epidemia de obesidad y de diabetes de tipo 2 entre los niños y nadie hace nada por evitarlo. Las bebidas refrescantes contienen de 9 a 14 cucharadas de azúcar en cada botella de 250 mililitros, y esa información se le oculta a los padres con etiquetas engañosas. Necesitamos más trasparencia para saber lo que nuestros hijos están bebiendo. Y gravar un 20% el precio va a servir para disminuir su alarmante consumo.

Con iniciativas como el 'Food Revolution Day', usted se ha propuesto cambiar radicalmente los hábitos alimenticios, empezando por los niños y las familias ¿No es una lucha un tanto utópica?

Puede parecerlo, pero para mí la clave está en la educación. Si los niños reciben una educación básica sobre alimentación, si aprenden a cultivar y a cocinar, digamos, unos diez platos, tendrán las herramientas básicas para propiciar ese cambio. Con su poder como consumidores informados, con una creciente apuesta por productos de temporada, locales y ecológicos, podrán forzar al mismo tiempo los cambios necesarios en la industria de la alimentación.

Alimentación contra el estreñimiento crónico

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

Tres de cada diez personas aseguran sufrir estreñimiento crónico, un problema que genera malestar, dolor e incomodidad. Entre los muchos consejos profesionales que se brindan para hacerle frente, la dieta ocupa el primer lugar, junto con la mejora de ciertos hábitos de vida, como la práctica de ejercicio físico de manera regular. En la alimentación, la fibra, el agua y las grasas son tres elementos fundamentales que hay que tener en cuenta para reducir los molestos síntomas. El siguiente artículo explica qué es el estreñimiento crónico y cuál es la dieta recomendada para combatirlo. Además, ofrece ocho consejos prácticos para reducirlo.

Estreñimiento crónico: qué es

En general, se habla de estreñimiento crónico cuando en el último año, durante un mínimo de tres meses, ha existido una defecación no satisfactoria caracterizada por escasez de deposiciones, dificultad al ir al baño, sensación de evacuación incompleta, heces duras o necesidad de manipulación anorrectal para poder evacuar; todo ello, en ausencia de causa orgánica demostrable. Cuando hay estreñimiento, las heces permanecen durante más tiempo en el colon, de manera que se reabsorbe más agua. Esto dificulta aún más la progresión de las heces por el tubo digestivo, de forma que cada vez se tornan más duras y secas. Así, el estreñimiento crónico suele deberse a un tránsito lento del bolo alimentario por el tubo digestivo. Por tanto, los diversos aspectos de su tratamiento van dirigidos a aumentar la velocidad del bolo fecal y su paso por el tubo digestivo y a potenciar la fuerza muscular del colon para potenciar su movimiento peristáltico.

Los estudios que analizan la prevalencia de estreñimiento muestran datos muy variables según el modo en que se aborda el tema. Así, cuando se pregunta a las personas si padecen estreñimiento, tres de cada diez dicen que sí. Acorde a este criterio, la prevalencia del estreñimiento en España ronda el 30%. Sin embargo, si se utilizan los criterios diagnósticos definidos por los expertos (criterios ROMA), la prevalencia en España es inferior: se sitúa entre el 15% y el 20%.

Según los criterios ROMA III, una persona sufre estreñimiento, si la presencia de evacuaciones pastosas o líquidas se presenta rara vez sin el uso de laxantes o si están presentes dos o más de los siguientes síntomas:
  • Esfuerzo excesivo en más del 25% de las deposiciones.
  • Heces duras o en bolitas en, por lo menos, el 25% de las evacuaciones.
  • Sensación de evacuación incompleta en, por lo menos, el 25% de las evacuaciones.
  • Sensación de bloqueo/obstrucción anorectal en, por lo menos, el 25% de las evacuaciones.
  • Maniobras que faciliten la evacuación (extracción digital, presión en piso pélvico) en, por lo menos, el 25% de las evacuaciones.
  • Menos de tres evacuaciones por semana.
No obstante, estos criterios se utilizan poco en la práctica clínica y no es habitual que coincidan con la opinión del paciente.

Dieta para el estreñimiento crónico

El tratamiento dietético del estreñimiento crónico va dirigido sobre todo a conseguir un bolo fecal voluminoso y pesado, lubrificado e hidratado, a fin de potenciar al máximo su progresión por el tubo digestivo. Así pues, los nutrientes principales que se deben controlar son la fibra dietética, la grasa y el agua.
  • ¿Qué alimentos tienen fibra? La fibra dietética se encuentra en los alimentos de origen vegetal, tales como la fruta, verdura y hortalizas, legumbres, frutos secos y cereales, integrales sobre todo. Se estima que las dietas de las sociedades industrializadas poseen, de media, unos 20-22 g de fibra al día, y que para evitar el estreñimiento, se deberían consumir, al menos, unos 30-35 g diarios de fibra. Existen principalmente dos tipos de fibra: fibras solubles, cuyo principal mecanismo de acción es solubilizarse en el agua y conseguir así bolos alimentarios más voluminosos; y fibras insolubles, que contribuyen al aumento del peso del bolo fecal. Los dos tipos de fibra ayudan a una mejoría del estreñimiento, provocando una subida del peso y el volumen del bolo, un incremento de la velocidad de progresión de este y un aumento de la retención hídrica del bolo, que contribuye a un mayor volumen.
  • ¿Cómo incrementar el contenido hídrico de la dieta? Para que el aumento de fibra en la ingesta alimentaria resulte efectivo en el control del estreñimiento, es necesario acompañar el consumo de fibra de una buena ingesta de agua de, al menos, 1,5-2 litros de agua al día. Para asegurarlo hay que promover una correcta hidratación en las comidas principales. Además de beber agua, tomar infusiones, sopas o cremas y frutas de elevado contenido en agua también puede contribuir a aumentar la hidratación.
  • ¿Y la grasa? La grasa puede ayudar a la lubricación del bolo fecal, de manera que pueden mejorar el estreñimiento alimentos ricos en grasas saludables, como el aceite de oliva u otros aceites de semillas o los frutos secos.
Ocho consejos prácticos para combatir el estreñimiento

Un aumento en la actividad física contribuye a una mejora en el tono muscular del colon e incrementa el número de defecaciones. De este modo, hay que potenciar una actividad física regular para mejorar el estreñimiento, tal como caminar o ir en bici de manera habitual, nadar o practicar algún tipo de ejercicio físico o deporte con frecuencia. Además, promover horarios regulares de evacuación puede contribuir a una reeducación de los hábitos de evacuación y a una ejercitación de los músculos abdominales. Debe tenerse en cuenta que el estrés se asocia también al estreñimiento.
  1. Asegurar el consumo de dos a tres raciones de fruta al día. Si es posible, comerlas con piel. Escoger siempre la fruta antes que el zumo.
  2. Tomar verdura cruda o cocida en cada comida principal (comida y cena), bien sea como primer plato o como acompañamiento.
  3. Recordar que el consumo recomendado de legumbres es de tres a cinco veces por semana. Tomarlas 2-3 veces a la semana como plato principal y utilizarlas también como acompañamiento (judías blancas, lentejas, garbanzos, guisantes, judías pintas, etc).
  4. Usar los frutos secos como postres, como merienda o a media mañana.
  5. Tomar el pan y las tostadas integrales.
  6. Probar la pasta y el arroz integral, si hasta ahora no se ha hecho.
  7. Asegurar la ingesta hídrica mediante agua o infusiones.
  8. Salir a caminar, correr o ir en bici al menos tres veces a la semana. Practicar algún tipo de ejercicio de manera regular.

21 de noviembre de 2015

Demuestran que suplementos de omega 3 en el embarazo evita deficiencias del feto

Tomado de: www.larazon.es

Una investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Granada y el King's College de Londres demuestra que consumir un suplemento de omega 3 durante el embarazo mejora el metabolismo de hierro fetal, evita deficiencias en el recién nacido y facilita el desarrollo de su cerebro. El estudio multidisciplinar publicado en la revista Journal of Functional Foods, en el que han participado además el hospital Materno Infantil de Granada y el de Las Palmas de Gran Canaria, ha demostrado por primera vez que la suplementación materna durante la gestación de un ácido de la serie omega-3 mejora el metabolismo del hierro fetal.

Así, y gracias a una mayor expresión de los genes que regulan su transporte a través de la placenta, evita la anemia de los recién nacidos y ayuda al desarrollo temprano del cerebro. También mejora los depósitos del mineral antes del nacimiento, y ayuda a prevenir futuras deficiencias posnatales y el consiguiente perjuicio que podrían desencadenar en el desarrollo cognitivo.

Para llevar a cabo esta investigación, los científicos trabajaron con una muestra formada por 110 mujeres sanas embarazadas que dieron a luz en los dos citados hospitales, a quienes realizaron un ensayo nutricional controlado, aleatorio y doble ciego que comenzó en el sexto mes de embarazo.

Se establecieron dos grupos, uno con 54 mujeres que siguieron una dieta equilibrada y un consumo adecuado de pescado junto a dos vasos diarios de la bebida láctea control, y otro de 56 mujeres, que sumaron a la misma dieta equilibrada el consumo de unos 400 miligramos al día de un producto lácteo enriquecido con aceite de pescado.

Tras el parto, los investigadores obtuvieron muestras de placenta que se procesaron adecuadamente para los análisis de expresión génica y proteica y que demostraron los efectos beneficiosos del suplemento.

Los autores principales del estudio, los investigadores Javier Díaz Castro y Julio José Ochoa Herrera, del departamento de Fisiología de la UGR, han subrayado que el suplemento se postula "como una estrategia nutricional que no solo ayuda al desarrollo cognitivo y visual del neonato, sino que podría ayudar a evitar el riesgo de sufrir anemia".

La Universidad de Granada ha detallado en un comunicado que la suplementación materna podría evitar las complicaciones perinatales relacionadas con la anemia como el bajo peso al nacer o el desarrollo cognitivo tardío del neonato.

Los tres primeros años de vida, clave para establecer hábitos saludables

Tomado de: www.elmundo.es

Desde que nace hasta que es autónomo. Los primeros 1.000 días de vida de un niño son muy importantes para establecer hábitos saludables y reducir así la tasa de enfermedades como la obesidad. Este periodo es perfecto para inculcar a los más pequeños herramientas preventivas. La primera gran regla de oro en la alimentación: una dieta variada. Como señala José Manuel Moreno, médico adjunto especialista en Pediatría en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, hay que olvidarse de las cantidades y prestar más atención al tipo de alimentos que se les ofrece. Así lo apunta durante unas jornadas sobre 'Hábitos Saludables: su impacto en calidad de vida, salud y bienestar', celebradas en la Asociación de la Prensa de Madrid. 

Los padres tienden a "considerar que sus hijos comen poco y que a más cantidad, mejor. No les preocupa tanto la variedad y este es uno de los errores más frecuentes", explica el experto. Y además, cuesta que cale en la población. Desde hace años, "se sigue creyendo que estar más hermoso equivale a estar mejor". Nada más lejos de la realidad. 

Como consecuencia, quizás se insiste mucho en terminar un filete de carne, aunque sea a costa de la fruta que corresponde al postre. En este sentido, el especialista destaca otro de los fallos en la alimentación de los menores de tres años: el exceso de proteínas. Para evitarlo, habría que cambiar algunas costumbres. Por ejemplo, en lugar de ofrecer carne con pasta, elaborar pasta con carne como guarnición, reducir el consumo de carne y recordar más frecuentemente las sopas, las verduras, las legumbres... En cuanto al pescado, agrega el pediatra, "yo recomendaría tres veces por semana, y de carne cuatro". No es necesario más. 

Lo ideal sería que el niño consumiera cinco raciones entre frutas y verduras cada día. En su dieta también es básico el aporte de calcio a través de lácteos. "Cada vez los niños toman menos productos de este tipo", subraya Moreno. "Según varios estudios, alrededor del 5% no ingiere leche y hasta un 15% de adolescentes no toma lácteos". El calcio es necesario para construir el esqueleto. Conviene recuperar la pirámide alimentaria y "enseñar con el ejemplo a nuestros hijos". 

El pan es otro de los alimentos cuyo consumo se ha reducido. "Si antes la media al día estaba en 130 gramos, ahora en 30 gramos. Debería haber pan en las comidas principales". Los hidratos de carbono son fundamentales para el rendimiento cognitivo. 

En cuanto a la forma de cocinar, José Manuel Moreno señala que "los fritos deben ofrecerse en contadas ocasiones, cuidando la calidad del aceite y no reutilizarlo". Lo mejor son los guisos, los alimentos cocidos, el horno... 

Este pediatra apunta otro de los errores más frecuentes relacionados con la alimentación. "En demasiados casos no se dedica tiempo a comer, y se hace con pantallas, televisión y móvil". La compañía también es clave. Como argumenta Moreno, "varios estudios afirman que comer en familia reduce el fracaso escolar, la depresión y los trastornos alimentarios". Es la mejor forma de mejorar la calidad de la dieta, reducir el sobrepeso y mejorar los resultados educacionales y sociales. 

Entre otras recomendaciones, el especialista recuerda la importancia de no saltarse las comidas, de reducir el consumo de cómida rápida, evitar las bebidas carbohidratadas y dejar las golosinas sólo para los cumpleaños. 

Los ponentes de la conferencia 'Hábitos Saludables: su impacto en calidad de vida, salud y bienestar' están de acuerdo. "Tener salud implica gozar de un bienestar general, tanto físico como psíquico o social, y es en la infancia donde se van modelando las conductas que dañan o benefician la salud. Educar a los niños en hábitos saludables desde temprana edad es la medida preventiva más eficaz para mantener la condición de salud a lo largo de toda la vida". En España, "casi la mitad de los niños tienen sobrepeso, por lo que resulta necesario adquirir buenos hábitos en alimentación, hacer deporte de forma regular y abandonar el sedentarismo". Está comprobado que la promoción de hábitos de vida saludable puede reducir la incidencia de trastornos y enfermedades prevenibles, responsables de un número considerable de las muertes que se producen en el mundo.

Unas cuantas calorías de más, implicadas en la obesidad infantil

Por: JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

La obesidad infantil responde a muchos factores; entre ellos, el consumo de energía por encima de lo recomendable. Si la energía proviene de productos con un pobre perfil nutricional, no solo aumentará el riesgo de obesidad, también lo hará el de padecer enfermedades crónicas. Patologías como la diabetes tipo 2 o la hipertensión, que es habitual que aparezcan en la edad adulta, cada vez debutan a edades más tempranas, sobre todo a causa de hábitos de vida mejorables, como la alimentación. En el presente artículo se detalla el papel que unas pocas calorías de más pueden desempeñar en la génesis de la obesidad infantil.

Niños con obesidad: un gran problema de solución global

La obesidad infantil es uno de los mayores problemas sanitarios a los que nos enfrentamos como especie, dado que incrementa el riesgo de enfermedad y de mortalidad prematura a largo plazo. Uno de cada cinco niños en edad escolar presenta exceso de peso en Europa. Y esta cifra va en aumento. Por ello, sería idóneo atajar la obesidad infantil desde un único y eficaz frente. Pero, por desgracia, los grandes problemas de salud pública no se pueden prevenir mediante un único elemento, porque siempre son multifactoriales. Conviene abordarlos desde intervenciones o acciones que incidan en todos los sectores, sistemas y entornos implicados.

Así, no es apropiado indicar que la corrección de las actuales tasas de sedentarismo -elevadas, sin lugar a dudas- o de lactancia materna -muy mejorables- se traducirá en la desaparición de la obesidad infantil, pese a que ambos factores están implicados en esta dolencia. Tampoco es correcto delegar la responsabilidad de la prevención o del tratamiento de la obesidad en la fuerza de voluntad del individuo. Tal y como se detalló en el artículo 'Una de cada tres personas sigue una dieta insana', los problemas nutricionales requieren, entre otras estrategias, "fortalecer la responsabilidad nacional relacionada con objetivos nutricionales".

Las calorías ingeridas no son inocentes

En cualquier caso, pese a que estamos ante un problema multifactorial, conviene que la población sea consciente de que el exceso de calorías ingeridas está implicado en su aparición. Diversos estudios han constatado que el consumo de mucha energía a partir de alimentos superfluos guarda relación con las actuales -y preocupantes- cifras de obesidad infantil. Son investigaciones que desmienten la creencia, fomentada en muchas ocasiones por sectores interesados, de que la alimentación no es un factor importante que hay que tener en cuenta en la prevención o en el tratamiento del exceso de peso.

Mal comportamiento alimenticio, crucial en la obesidad

Uno de estos estudios es el publicado en 2013 por los doctores Kuzbicka y Rachon en la revista Pediatric Endocrinology, Diabetes and Metabolism. En él, aunque reconocen que el exceso de peso corporal puede ser consecuencia de diversos factores (genética, trastornos endocrinos o efectos de ciertos medicamentos, entre otros), detallan que la llamada "obesidad simple" es el factor más común. Surge, en sus palabras, como consecuencia de consumir demasiadas calorías a partir de productos alimenticios, en relación al gasto de energía. Pero estos investigadores no culpan al individuo, sino que apuntan al entorno en el que vivimos inmersos, que "promueve el desarrollo de la obesidad".

En su trabajo se lee que los niños toman una cantidad excesiva de energía, en particular a partir de "snacks altamente procesados" u otros alimentos con muchas calorías pero pocos nutrientes, como las bebidas azucaradas. Sus autores insisten en que "los malos comportamientos alimenticios son factores cruciales para el desarrollo de la obesidad". Esto conviene tenerlo muy en cuenta en un contexto como el nuestro, donde el porcentaje de menores que consume a diario fast food va en constante aumento.

La importancia de esas 70 a 160 kilocalorías de más

Pero nada mejor para complementar la investigación recién citada que recurrir a una revisión de la literatura científica llevada a cabo por la doctora Helen Rose Pereira y sus colaboradores, que se recoge en la edición de junio de 2013 de la Revista Paulista de Pediatria. Su trabajo constató que niños y adolescentes ganan peso de forma gradual a causa de "un pequeño pero persistente balance energético positivo diario de 70 a 160 kilocalorías". Es decir, esas calorías que rebasan la energía que los menores precisan para su normal crecimiento están implicadas en las actuales tasas de exceso de peso que sufre buena parte de la infancia.

En vista de su observación, estos investigadores no dudan en afirmar que si se consigue que se implementen pequeños cambios, tanto en la conducta alimentaria (menos calorías) como en la actividad física (más gasto energético), es posible que se logre "bloquear el aumento de peso en esta población".

Algunos ejemplos de cómo influyen unas pocas calorías en la obesidad

Para comprender que los productos alimenticios muy procesados "pesan" en la génesis de la obesidad, basta con saber que la exclusión de dos galletas de chocolate (de 18 gramos la unidad) o bien un paquete pequeño de patatas fritas de bolsa (55 g) ya supone dejar de ingerir cada día 160 kilocalorías. Por su parte, una lata de bebida azucarada con sabor a naranja ("refresco") contiene 142 kilocalorías, mientras que un cruasán normal (55 gramos) esconde 223 kilocalorías. Es algo extrapolable a la práctica totalidad de los alimentos superfluos que tan a menudo ingieren los niños.

La doctora Pereira y sus compañeros calculan que si en vez de dejar de consumir alimentos insanos se piensa en "quemar" esas 160 kilocalorías, se verá que un niño de 40 kilos debería realizar una hora de fútbol, baloncesto o natación para que su cuerpo gaste, de forma aproximada, dichas calorías. Da que pensar que dos simples galletas de chocolate se equiparen, desde un punto de vista calórico, a toda una hora de ejercicio físico, sobre todo si se tiene en cuenta la gran cantidad de productos similares a dichas galletas que ingieren nuestros hijos y la poca cantidad de ejercicio que hacen al cabo de la semana.

Lo idóneo, como es lógico, es que exista una voluntad política, de la sociedad y del individuo que persiga una disminución de los muchos productos insaludables que están al alcance de los niños y que haya una mayor conciencia sobre su papel en la promoción de enfermedades crónicas. Lo mismo es aplicable al sedentarismo, que presenta unas elevadas tasas que es imperativo disminuir, y que afecta tanto a hijos como a padres -que deberían predicar con el ejemplo-. Vale la pena concluir con una frase que aparece en esta interesante investigación: "En un ambiente donde la baja calidad dietética y el sedentarismo son las características generales en todos los grupos de edad, es indiscutible y necesario implementar cambios en ambos hábitos para revertir esta imagen epidémica".

Carne y cáncer, ¿la culpa es del tipo de cocción que usamos?

Tomado de: www.vitonica.com

Hace sólo un par de semanas atrás la OMS hacía su anuncio acerca del vínculo entre la ingesta de carnes y el desarrollo de cáncer, a lo cual se respondió con opiniones controvertidas y sobre todo, con gran alarma. Hoy, quizá podemos pensar que la culpa es del tipo de cocción que usamos más que de la carne en sí misma.

Un estudio publicado recientemente vincula la presencia de sustancias que se generan cuando la carne se cocina a alta temperatura con mayor riesgo de cáncer de riñón, y no es la primera vez que esta relación se pone en evidencia.

Al parecer, la cocción (tanto de carnes rojas como blancas y pescados) a elevadas temperaturas o a fuego directo, tal como cuando freímos o hacemos una barbacoa, es decir, cuando asamos la carne, puede generar aminas heterocíclicas e hidrocarburos aromáticos policíclicos con potencial cancerígeno en nuestro organismo.

Se ha comprobado además, que las carnes cocidas a altas temperaturas poseen estas sustancias que tienen un efecto mutágeno, es decir, que pueden producir alteraciones en nuestro ADN y así, iniciar el desarrollo de células cancerígenas.

El vínculo entre estas sustancias y el desarrollo de cáncer en humanos ha sido estudiado, observando un mayor riesgo de sufrir cáncer colorrectal así como también se ha asociado la mayor ingesta de carne a la parrilla con un riesgo superior de cáncer de páncreas.

Otros estudios también encontraron asociación entre la ingesta de carnes "muy cocidas" y cáncer de próstata, en donde se encuentra mayor cantidad de hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Entonces, si bien ningún alimento en exceso es recomendable y por ello, tampoco deberíamos abusar de las carnes en general, quizá la relación entre carnes y cáncer se deba al tipo de cocción que usamos, siendo desaconsejable que la carne se cocine en demasía o se carbonice cuando se elabora a altas temperaturas.

14 de noviembre de 2015

Cinco motivos por los que tu dieta debería incluir alimentos integrales

Tomado de: www.elmundo.es

Los productos integrales se han convertido en un alimento esencial en nuestra dieta. Un básico en la lista de la compra y del que cada día encontramos más variedad en el supermercado. Pero, ¿verdaderamente estos productos cumplen lo que anuncian?

La falta de una buena educación alimenticia nos priva de leer y, sobre todo, de comprender las etiquetas de los productos para conocer realmente qué estamos consumiendo. La gran mayoría de los alimentos que presumen de integrales o 'light' no son lo que dicen ser.

Para detectar este tipo de productos hay que tener en cuenta la calidad y la cantidad de sus componentes. Un producto es integral cuando la primera harina que aparece de entre sus ingredientes es integral, y no de trigo. Además, ésta debe estar presente, al menos, en un 40% para mantener todos los beneficios que el grano integral ofrece a nuestro organismo, tal y como afirman el grupo de profesionales del Sistema Fit Natura. 

Bien seleccionados, los productos integrales deben convertirse en los grandes aliados de nuestra alimentación. Son tantos sus beneficios que, Israel Calderón de FitNatura, recomienda consumirlos con frecuencia y que no se asocien en exclusiva a dietas de adelgazamiento. Estos son los cinco motivos por los que deberías de consumir productos integrales:
  1. Los granos integrales ( trigo integral, avena, centeno...) aportan fibra, vitaminas (E,B) , minerales( hierro, zinc y fósforo) y otros nutrientes beneficiosos para nuestro organismo. Que se desechan y se pierden en los procesos de refinamiento de las harinas.
  2. Gracias a su bajo índice glucémico son absorbidos lentamente por el organismo. Produciendo menos hambre y ansiedad gracias a su poder saciante.
  3. No engordan menos. Son más saludables y naturales.
  4. Las calorías no lo son todo. Mirar el número de calorías no es suficiente sino tenemos en cuenta la calidad de ellas. Estos alimentos tienen calorías, pero con nutrientes. Los efectos que producen en nuestro organismo son más beneficiosos que las harinas refinadas que, a largo plazo, acabaran saturando nuestro páncreas e hígado.
  5. El consumo de este tipo de productos esta asociado a una reducción de la obesidad, diabetes del tipo 2 y de enfermedades cardiovasculares.

Cocinar en casa podría ayudar a mantener a raya a la diabetes tipo 2

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Nada puede compararse al sabor y a la comodidad de una comida hecha en casa, y unos investigadores de la Universidad de Harvard dicen que también podría prevenir la diabetes tipo 2.

Los investigadores hallaron que para cada almuerzo preparado en casa en una semana, el riesgo de diabetes tipo 2 se redujo en un 2 por ciento. Para cada cena preparada en casa, el riesgo se redujo en un 4 por ciento.

¿Cómo podría ser útil comer en casa? Comer más comidas hechas en casa podría ayudar a reducir el aumento de peso, lo que a su vez puede contribuir a reducir el riesgo de contraer diabetes tipo 2, explicaron los investigadores.

"Hay una tendencia en aumento de comer alimentos preparados fuera de casa en muchos países. Aquí en Estados Unidos, la ingesta de energía a partir de comidas preparadas fuera de casa ha aumentado desde menos de un 10 por ciento a mediados de los años 60 hasta más de un 30 por ciento entre 2005 y 2008, y el tiempo promedio que se pasa cocinando se ha reducido en un tercio", dijo el autor del estudio, Geng Zong, investigador de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

Al mismo tiempo, dijo, la prevalencia de la obesidad y la diabetes tipo 2 ha seguido aumentando.

Aunque el presente estudio descubrió un vínculo entre comer en casa y un riesgo más bajo de diabetes tipo 2, no fue diseñado para demostrar una relación de causa y efecto.

Los hallazgos del estudio fueron presentados el domingo en la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) en Orlando, Florida. Los hallazgos presentados en reuniones generalmente se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.

Para el estudio, el equipo de Zong recolectó datos de casi 58,000 mujeres que participaron en el Estudio de salud de las enfermeras, y de más de 41,000 hombres del Estudio de seguimiento de profesionales de la salud. Al principio de estos estudios, ninguno de los participantes tenía diabetes, enfermedades cardiacas ni cáncer.

Los que comían entre 11 y 14 almuerzos o cenas hechos en casa a la semana tenían un riesgo aproximadamente un 13 por ciento más bajo de contraer diabetes tipo 2, en comparación con los que comían menos de 6 almuerzos o cenas que se habían preparado en casa a la semana, según el estudio. Los investigadores no tenían suficiente información sobre los desayunos como para incluirlos en el análisis.

"Intentamos analizar las diferencias en la dieta de estas personas y hallamos, entre otras diferencias, que hubo una ingesta ligeramente más baja de bebidas azucaradas cuando las personas comían más alimentos preparados en casa, lo que es otro vínculo entre las comidas caseras y la diabetes en este estudio", dijo Zong.

Los investigadores también indicaron que las personas que comían en casa con mayor frecuencia estaban ligeramente más delgadas.

Los nuevos datos de una encuesta nacional también mostraron que cocinar la cena en casa se asociaba con una ingesta más baja de grasa y azúcar, dijo Zong.

"Necesitamos más estudios que demuestren si preparar las comidas en casa podrían prevenir el riesgo de diabetes y de obesidad, y cómo podrían hacerlo", dijo.

"Lo más importante de todo es que, aunque las comidas preparadas en casa tengan una mejor calidad dietética, eso no significa que las personas puedan comer en cantidades ilimitadas", dijo Zong.

"Mantener un equilibrio entre la ingesta de alimentos y la actividad física sigue siendo esencial para mantener el peso corporal y la salud", dijo.

El Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de la Diabetes del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York, no se mostró sorprendido de que comer más alimentos preparados en casa se asocie con un riesgo más bajo de diabetes tipo 2 y de aumentar menos de peso.

"Todos sabemos que comer fuera, o la comida rápida, pueden asociarse con más diabetes tipo 2 y obesidad", dijo. Zonszein añadió que quizá no solamente sea lo que se come en casa, sino que el entorno podría ser más saludable.

Los investigadores no muestran que ninguna comida específica hecha en casa sea más saludable que las demás, indicó Zonszein.

"Es posible que la comida preparada en casa en un entorno menos estresante podría ser incluso un factor más significativo que el tipo de comida", dijo.

"Estoy a favor de menos trabajo, la 'comida lenta', la relajación y la conversación en la mesa y el vino para tener una vida más saludable", añadió.