17 de enero de 2015

Caminar 20 minutos por día es suficiente para reducir el riesgo de muerte prematura

Que la actividad física es necesaria no es ninguna novedad. Sin embargo, el efecto negativo del sedentarismo, a pesar de saber que se trata de algo nocivo, no estaba del todo claro hasta ahora. Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge revela que la tasa de mortalidad del sedentarismo duplica la de obesidad y que el riesgo de muerte prematura puede reducirse con tan sólo 20 minutos de caminata diaria.

El estudio contó con la participación de más de 334.000 mujeres y hombres europeos, y descubrió que el doble de muertes podían adjucarse a la falta de actividad física que a la obesidad, pero que un módico aumento de actividad física podría generar beneficios significativos en el estado de salud.

La inactividad física ha sido constantemente asociada con un aumento de riesgo de muerte prematura, así como también a riesgo mayor de enfermedades cardiovasculares y de cáncer, entre otras. Si bien también puede contribuir a un aumento en el índice de masa corporal (IMC) y obesidad, la asociación con la muerte prematura es independiente de su IMC.

¿Cómo comprobaron el vínculo entre sedentarismo y muerte prematura?

Para medir la relación entre inactividad física y muerte prematura y su interacción con la obesidad, los investigadores analizaron datos de 334.161 hombres y mujeres de diferentes regiones de Europa que participaron en el Estudio Prospectivo Europeo sobre Cáncer y Nutrición (EPIC). Entre 1992 y 2000, los investigadores midieron la altura, el peso y circunferencia de la cintura, y utilizaron la autoevaluación para medir los niveles de actividad física.

El seguimiento se prolongó por 12 años, durante los cuales 21.438 participantes fallecieron. Los resultados, publicados en el American Journal of Clinical Exercise (AJCN), revelan que la mayor reducción del riesgo de muerte prematura se produjo al comparar el grupo de inactivos totales como personas moderamente inactivas. Un 22,7% de los participantes fueron catalogados como inactivos, con ningún tipo de actividad recreacional y un trabajo sedentario.

Los autores estiman que realizar ejercicio por 20 minutos diarios, donde se queman entre 90 y 110 calorías, sería suficiente para llevar a una persona desde completamente inactiva a moderadamente inactiva y a reducir su riesgo de muerte prematura entre un 16% y 30%. El impacto fue mayor entre individuos de peso normal, pero las personas con una IMC alta también percibieron los beneficios.

Nutriéndose de la información más reciente en tornoa las muertes en Europea, los investigadores estiman que 337.000 de las 9,2 millones de muertes registradas en los hombres y mujeres europeosson atribuibles a la obesidad (con un IMC mayor a 30). Sin embargo, el doble de los fallecimientos, 676.000 podían ser atribuidas a inactividad física.

El profesor de la Unidad de Epidemiología del Consejo de Investigación Médica (MRC) en la Universidad de Cambridge y líder del estudio, Ulf Ekelund, explica que "este es un mensaje sencillo: solamente un poco de actividad física a diario puede tener beneficios sustanciales de salud para las personas físicamente inactivas. Encontramos que tan sólo 20 minutos podrían hacer la diferencia, deberíamos intentar de hacer más que esto, ya que la actividad física tiene muchos beneficios para la salud y debería ser un parte importante de nuestra vida diaria".

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