25 de julio de 2015

¿Qué comer durante la lactancia materna?

Tomado de: www.elmundo.es

La lactancia es uno de los periodos de mayor requerimiento nutricional en la vida de una mujer. A través de ella se está alimentando a otro ser humano, y esto implica que la madre no debe descuidar lo que come. Aunque las recomendaciones no distan mucho de las que se deben seguir en cualquier momento de la vida -hacer una dieta variada y equilibrada, siguiendo las pautas de la dieta mediterránea- sí que es cierto que hay algunas claves específicas que se deberían tener en cuenta, y que beneficiarán tanto a la madre como al bebé.

Una de las principales recomendaciones es que hay que comer más. La madre lactante debe incrementar su ingesta calórica en, aproximadamente, 500 kilocalarías al día. Es decir, teniendo en cuenta que una mujer que no haga demasiado ejercicio, tendría que tomar, en condiciones normales, entre 2.300 y 2.500 kilocalorías diarias, aquella que esté dando de mamar "tendría que ingerir casi 3.000 kilocalorías", explica Carolina Muro, responsable de nutrición y salud de la Federación de Industria de Alimentos y Bebidas (FIAB). No obstante, si la madre está haciendo algo de ejercicio durante la lactancia, "incluso nos tendríamos que ir a 3.400 kilocalorías", aclara.

Otra de las cosas que hay que hacer, explica esta experta, es "incrementar los macronutrientes", como son las proteínas, los lípidos y los hidratos de carbono. "Sobre todo porque la leche materna está formada por estos nutrientes", señala. De esta forma, las proteínas se tendrían que incrementar en unos 25 gramos al día. "También es muy importante el pescado, porque aporta los lípidos DHA, que repercutirían en una mejora neurológica para el niño", según Muro. Especialmente importante sería el pescado azul, como el salmón, el atún, o las anchoas. Respecto a los hidratos de carbono, éstos deberían suponer como el 55% en la dieta de una mujer lactante. "En general, consumimos menos hidratos de carbono de lo que deberíamos, y es muy importante que esto no sea así durante la lactancia".

Seis lácteos al día

Igualmente, explica Muro, también son esenciales las vitaminas y los minerales, como el calcio, que es crucial en este periodo. En cualquier caso, "la leche materna se va a producir, pero si no se consigue el calcio necesario a través de la dieta, el cuerpo de la madre utilizará las reservas que tiene, esto es, el calcio de los huesos, y esto puede aumentar el riesgo de osteoporosis en la madre en los años posteriores", cuenta Muro. Teniendo en cuenta que la madre segrega como medio litro de leche al día, lo ideal sería "incrementar la ingesta de calcio en unos 700 miligramos diarios, lo que equivaldrían a unas seis raciones de lácteos".

No hay que olvidarse del hierro, para evitar anemias, ni del yodo, "para que el recién nacido mantenga unos niveles óptimos de hormonas tiroideas", apunta Muro. "Una buena idea sería comprar la sal yodada", dice esta experta. Finalmente, cómo no, las vitaminas también son imprescindibles, especialmente las del grupo A y B, presentes en frutas y verduras. Estas últimas deberán aumentarse entre un 30 y un 50% respecto a los niveles normales de una mujer adulta no lactante.

Muro responde a una de las preguntas más recurrentes cuando se habla de lactancia y alimentación: ¿existen los alimentos prohibidos durante la lactancia? Según indica la nutricionista, "hay alimentos que se pueden tomar pero que cambian el sabor de la leche, con lo cual, el niño puede rechazarla ". Estos serían "el brécol, la col, el repollo, la colifror, las alcachofas, los espárragos, la comida muy picante, o el ajo".

'No es un momento para adelgazar'

En definitiva, si la madre come de todo, no debería tener ningún problema. Aunque sí que hay que tener muy en cuenta, tal y como se encarga de resaltar Muro, "que la lactancia no es un período para ponernos a adelgazar, es una época muy importante para el niño en la que incluso tenemos que comer más". Según sus indicaciones, la madre que está dando de mamar debería hacer "entre cinco y seis comidas al día" y además, incrementar la cantidad de la ingesta.

No obstante, estos consejos no deberían hacer que las madres que quieran empezar con su operación post-parto poco después de tener su hijo descarten la lactancia, ya que, tal y como apunta Muro, está demostrado que "las madres que dan el pecho adelgazan mucho más que las que no lo hacen". No hay que olvidar, recalca, que el hecho de estar amamantando consume muchísima energía de la madre, entre 3.000 y 3.500 kilocalorías diarias, con lo que "se pierde peso de manera natural, progresiva y -lo que es más importante-, sana".

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