28 de noviembre de 2015

Jamie Oliver: "Estamos propiciando una epidemia de obesidad entre los niños"

Tomado de: www.elmundo.es

Todo es acción alrededor de Jamie Oliver. El chef por excelencia delReino Unido está en el ojo de huracán por su campaña a favor de instaurar el impuesto al azúcar. Su restaurante Fifteen, con el que empezó su revolución, se ha convertido en epicentro de su activismo culinario, que llega ahora a España en forma de libro: Recetas sanas para cada día (Grijalbo). 

Jamie comenzó a cocinar a los ocho años, en el pub Cricketers y aprendiendo de sus padres. De ahí saltó al River Café, antes de convertirse en The Naked Chef y alcanzar la notoriedad de una estrella de rock. Su campaña por la comida sana en las escuelas le catapultó hasta la conferencia TED (célebre congreso de ideas innovadoras), y de ahí a las conquista del mundo, con un mensaje social que va mucho más allá de sus recetas.

¿Es usted un converso de la comida sana? ¿Sufrió acaso una crisis de mediana edad como chef?

Llevaba más de una década haciendo campaña por la comida sana en las escuelas y, sin embargo, no me había terminado de aplicar el cuento a mí mismo. Este año he cumplido los 40, pero la crisis se me adelantó unos cuantos meses. Siempre he sido un tipo con mucha energía, pero al final del día me sentía exhausto. Intuía que algo no funcionaba. Entonces introduje varios cambios en mi vida, empezando por la dieta. Decidí comer menos carne, más verdura, más cereales enteros. No sólo perdí peso sino que mi salud mejoró.

Y de ahí a explorar los lugares con mayor esperanza de vida del planeta...

Me intrigaba saber cuál es el secreto de la longevidad en sitios como la isla de Icaria en Grecia, Okinawa en Japón o la península de Nicoya en Costa Rica. Y descubrí que la base está siempre en una dieta de productos locales y de temporada, aderezada con el sentido de comunidad que crean los alimentos. Es curioso comprobar que en las regiones más sanas del planeta casi todo el mundo tiene huertos...

¿Se ha vuelto usted vegetariano?

Dos o tres veces a la semana... Aunque la verdad es que cada vez como menos carne, y eso es algo de lo que se debe concienciar la población. Comer carne todos los días y a todas horas en un exceso. Consumir menos carne no sólo es esencial para la salud de uno mismo, sino para la del planeta: no podemos olvidar la generosa contribución del consumo de carne al calentamiento gobal. En el libro hay recetas de carne, pero pocas en comparación.

¿El pescado plantea también problemas?

Sé que en países como Japón o España tienen mucho aprecio por el pescado, pero estamos también diezmando los océanos de pescados blancos. Yo incluyo en la lista de superalimentos el pescado azul como la sardina, rico en ácidos grasos Omega 3 y una fuente muy natural de grasa.

Su campaña a favor del impuesto al azúcar ha puesto al Gobierno inglés entre la espada y la pared...

El impuesto al azúcar funciona. Está funcionando en Francia o en México, y tendría que extenderse a países como Reino Unido o España. La verdad a la que nos enfrentamos es ésta: estamos propiciando una epidemia de obesidad y de diabetes de tipo 2 entre los niños y nadie hace nada por evitarlo. Las bebidas refrescantes contienen de 9 a 14 cucharadas de azúcar en cada botella de 250 mililitros, y esa información se le oculta a los padres con etiquetas engañosas. Necesitamos más trasparencia para saber lo que nuestros hijos están bebiendo. Y gravar un 20% el precio va a servir para disminuir su alarmante consumo.

Con iniciativas como el 'Food Revolution Day', usted se ha propuesto cambiar radicalmente los hábitos alimenticios, empezando por los niños y las familias ¿No es una lucha un tanto utópica?

Puede parecerlo, pero para mí la clave está en la educación. Si los niños reciben una educación básica sobre alimentación, si aprenden a cultivar y a cocinar, digamos, unos diez platos, tendrán las herramientas básicas para propiciar ese cambio. Con su poder como consumidores informados, con una creciente apuesta por productos de temporada, locales y ecológicos, podrán forzar al mismo tiempo los cambios necesarios en la industria de la alimentación.

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