19 de diciembre de 2015

Consejos para que los excesos en navidad no afecten la nutrición de sus hijos

Tomado de: www.elpais.com.co

En vacaciones, como  en cualquier época del año, los niños  deben alimentarse muy bien. Pero  la realidad es distinta: niños con dolor de estómago por exceso de dulces, días enteros de piscina y televisión a punta de crispetas, papas fritas de paquete y gaseosas, salpicadas por algún plato de spaguetti como único polo a tierra.

Y qué decir de los niños que ya no desayunan en la mañana porque se levantan tarde, a veces después de mediodía, y por consiguiente se alteran las cinco jornadas de alimentación que debe tener un niño a diario.

Para que la alimentación sea balanceada, el niño a diario debe comer frutas, verduras, jugos, proteínas y carbohidratos en porciones adecuadas evitando los excesos de fritos. Que haya de todo un poco.

 En las vacaciones de fin de año se incrementa la ansiedad  y los niños empiezan a consumir muchos dulces hasta que llega un momento en que se acostumbran y necesitan llegar siempre a un punto de satisfacción obligándose a comer más azúcares.

“Para evitar la ansiedad debe comer menos productos con azúcar, menos harinas y un poco más de alimentos protéicos o frutas que tengan gran cantidad de agua y tomar bastante agua pura”, asegura Adriana Ruiz, Coordinadora del Programa Equilíbrate, de Sodexo.

Los niños deben alimentarse cinco veces al día: un desayuno, refrigerio a media mañana, almuerzo, media tarde y la comida. Si para la última ya es muy tarde se puede consumir una fruta pero nunca saltarse una  comida.

Menú infantil  en navidad
  •  En diciembre, prefiera  postres que involucren frutas y platillos llamativos con verduras para balancear y alimentar a los niños, pues están en proceso de crecimiento. Los árboles de navidad con hojas de albahaca y tomaticos cherry son llamativos, así como las lonchitas de queso en forma de árbol de Navidad sobre las verduras, que  hace más atractivo su aspecto.
  • “Los productos de paquete y las gaseosas no alimentan, pueden dárseles a los niños ocasionalmente, pero no todos los días porque los malos hábitos  con el tiempo se transforman en enfermedades como diabetes, obesidad, gastritis, entre otras”, dice Adriana Ruiz, del Programa Equilíbrate.
  • Los niños deben tomar mucha agua. Las saborizadas no son ideales porque contienen azúcar, pero introduzca los cambios despacio y no  de forma  abrupta. Cambie  la gaseosa por aguas saborizadas, luego pase a los jugos y quédese con los hábitos saludables. Idea: haga limonada natural pero en vez del agua normal use agua con gas,  así los niños sentirán ese rico efecto burbujeante de las gaseosas.
  • Un desayuno infantil debe tener una bebida láctea fría o caliente (puede ser  leche chocolatada, pero para que luzca navideño le puede añadir un muñequito de nieve de masmelos como decoración). Incluya un alimento protéico como huevo o queso, eventualmente un jamón, una harina integral como pan, galletas o arepa y una fruta.
  • Un almuerzo saludable tiene una  proteína como carne, pollo o pescado (evitar  exceso en  fritos o apanados); debe tener  verduras, carbohidratos como el arroz, la papa o el plátano en cantidad moderada. Eventualmente un postre sano y un jugo bajo en azúcar o sin azúcar.
  •  La comida puede ser muy similar al desayuno  y para los refrigerios incluya una bebida láctea, una harina (puede ser una barra de cereal endulzada con miel) y una fruta.

Consejos para los padres
  • Tener en casa refrigerios o snacks saludables: frutas, verduras, quesos frescos, galletas integrales y lácteos como yogurt o avenas.
  • Tener disponible agua natural para favorecer la hidratación en vez de bebidas azucaradas o refrescos.
  • Tratar de mantener los horarios de comida lo más cercano a lo habitual.
  • Incluir cereales, lácteos y frutas en la mañana.
  • Compartir con los niños la preparación de los alimentos, haciendo un momento divertido el tiempo en la cocina.
  • Realizar, en la medida de lo posible, entre 3 y 5 comidas al día.
  • Disponer de más tiempo para realizar las comidas, ya que no existe la presión por llegar temprano al colegio.
  • Moderar el consumo de dulces o golosinas, sobre todo cuando están frente a la televisión.
  • En vacaciones, vincular a los niños en alguna actividad física o recreativa que ponga a prueba  sus capacidades motrices y  mentales.

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