28 de febrero de 2015

El café es bueno para prevenir la esclerosis múltiple, según estudio


El consumo de café puede estar asociado con un menor riesgo de desarrollar esclerosis múltiple (EM), según un estudio que será presentado en la 67 reunión anual de la Academia Americana de Neurología.

«El consumo de cafeína se ha asociado con un menor riesgo de párkinson y enfermedad de Alzheimer y nuestro estudio muestra que la ingesta de café también puede proteger contra la EM, apoyando la idea de que puede tener efectos protectores para el cerebro», afirma la autora del estudio, Ellen Mowry, de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.).

Para el trabajo, los científicos analizaron un estudio sueco de mil 629 personas con EM y 2 mil 807 personas sanas, y una investigación en Estados Unidos de mil 159 personas con EM y mil 172 personas sanas. El trabajo analizó el consumo de café entre las personas con EM uno y cinco años antes de que comenzaran los síntomas de EM (así como diez años antes de que se iniciaran los síntomas de EM en el estudio sueco) y lo comparó con la ingesta de café de las personas que no tenían EM en periodos de tiempo similares. Los autores también tuvieron en cuenta otros factores como la edad, el sexo, el tabaquismo, el índice de masa corporal y los hábitos de exposición al sol.

Menos síntomas

La investigación sueca reveló que en comparación con las personas que bebían al menos seis tazas de café al día durante el año antes de que aparecieran los síntomas, los que no tomaban café presentaban alrededor de 15 veces más de riesgo de desarrollar EM. Beber grandes cantidades de café entre cinco y diez años antes del inicio de los síntomas fue igualmente protector.

En el estudio de EE.UU., los individuos que no bebían café presentaban también casi 1,5 veces más probabilidades de desarrollar la enfermedad que aquellos que tomaban cuatro o más tazas de café diarias durante el año antes de que los síntomas comenzaran. «Se debe estudiar la cafeína también por su impacto en las recaídas y la discapacidad a largo plazo en la EM», propone Mowry.

Algunos aditivos alimentarios pueden promover la obesidad o la colitis ulcerosa

Tomado de: www.abc.es

Algunos compuestos que se añaden a los alimentos procesados para mejorar su textura y prologar su vida útil podrían ser responsables, al menos parcialmente de enfermedades como la obesidad, la colitis ulcerosa o el síndrome metabólico. La clave, asegura una investigación que se publica en «Nature», podría estar en cómo alteran la composición de la microbiota intestinal (el término flora intestinal se refiere a la población de 100 billones de bacterias que habitan en el tracto intestinal) e inducen así inflamación intestinal.

La relación entre nuestras bacterias y la progresión de enfermedades como la diabetes o la obesidad no es desconocida. Ahora, lo que ha visto el equipo de la Universidad Estatal de Georgia (EE.UU.), formado por Benoit Chassaing y Andrew Gewirtz, es que la microbiota intestinal está alterada en enfermedades como la colitis ulcerosa o el síndrome metabólico. Y, en su opinión, los emulsionantes podrían ser responsables de esta alteración y del aumento de la incidencia de estas enfermedades. Por ejemplo, la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que incluye la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, afecta a millones de personas, mientras que el síndrome metabólico es un grupo de trastornos relacionados con la obesidad muy comunes que pueden conducir a diabetes tipo 2 y enfermedades hepáticas o cardiovasculares. La incidencia de ambas se ha incrementado desde la mitad del siglo XX.

Inflamación

Y, apunta Gewirtz, una característica fundamental de estas plagas modernas es la alteración de la microbiota intestinal de una manera que favorece la inflamación. «El espectacular incremento de estas enfermedades se ha producido a pesar de la genética humana, lo que sugiere un papel fundamental de los factores ambientales», señala Chassaing. Y, añade, no hay que olvidar que «la comida interactúa directamente con la flora intestinal, por lo que pensamos que algunos compuestos de la alimentación actual podrían estar promoviendo la inflamación en las bacterias intestinales».

Para demostrar su teoría, los expertos diseñaron un estudio en ratones. Así, dividieron a los animales en dos grupos y administraron dos emulsionantes muy comunes, polisorbato 80 y carboximetil celulosa, a dosis que imitaban el consumo de los numerosos emulsionantes que se incorporan en casi todos los alimentos procesados. Y con el tiempo observaron que el consumo de los emulsionantes alteraba la composición de especies de la flora intestinal y las transformaba en más pro-inflamatoria. En concreto, explican en el artículo, la microbiota alterada había mejorado la capacidad de digerir y de infiltrarse en la capa de moco denso que recubre el intestino, que normalmente está, en gran medida, desprovista de bacterias. Y dichas alteraciones de las especies bacterianas produjeron bacterias que expresan más flagelina y lipopolisacárido, que puede activar la expresión génica pro-inflamatoria del sistema inmune.

Además, los investigadores comprobaron que estas alteraciones en las bacterias promovían la colitis crónica en ratones genéticamente propensos a este trastorno, debido a un sistema inmune anómalo. Sin embargo, en ratones con sistemas inmunitarios normales, los emulsionantes indujeron una inflamación intestinal leve y el síndrome metabólico, que se caracterizan por el aumento en el consumo de alimentos, obesidad, hiperglucemia y resistencia a la insulina.

Los efectos del consumo de emulsionantes, no obstante, desaparecían en los ratones libres de gérmenes, es decir, que carecen de microbiota. Pero cuando trasplantaron la microbiota de los animales que recibieron emulsionantes a los libres de gérmenes vieron que se transferían algunos parámetros de inflamación de bajo grado y el síndrome metabólico, lo que indica un papel clave de la microbiota en la mediación de los efectos adversos de los emulsionantes.

Los investigadores se encuentran analizando otros emulsionantes adicionales y diseñando experimentos para investigar cómo afectan a los humanos. Si se obtienen resultados similares, los expertos creen que indicaría un papel de estos aditivos alimentarios en la promoción de la epidemia de la obesidad y en una gama de enfermedades asociadas con la inflamación intestinal crónica.

Comer sí engorda

«No queremos decir que comer en exceso no sea una causa fundamental de la obesidad y el síndrome metabólico -dice Gewirtz-. Pero nuestros hallazgos, junto con otros previos, refuerzan el concepto sugerido de que la inflamación de bajo grado resultante de una microbiota alterada puede ser una causa de comer en exceso».

Y concluyen afirmando que es posible que los actuales sistemas de prueba y aprobación de los aditivos alimentarios pueden no ser los más adecuados para evitar el uso de productos químicos que promueven enfermedades impulsadas por la inflamación de bajo grado, lo que promovería la enfermedad en aquellas personas más susceptibles.

En muchos alimentos

Margarinas, chocolates, pasteles, galletas, leches infantiles, chicles, salsas, pan, pasta, , mermeladas, refrescos, etc, son unos de los pocos alimentos que contienen emulsionantes. Los emulsionantes tienen la capacidad de de unir las grasas con alimentos principalmente compuestos por agua.
Algunos son naturales, como la lecitina de soja, pero habitualmente se emplean los emulsionantes químicos. No existe riesgo para la salud del consumo de estos compuestos, ya que el organismo puede descomponerlas fácilmente y llevan utilizándose desde hace años

Gordos en cuerpo de flacos

Tomado de: www.nacion.com

Delgados por fuera, obesos por dentro. No, no es una adivinanza; es la descripción más clara para definir a un gordiflaco .

En tiempos en los que las dietas de celebridades abundan en Internet y la obesidad se mercadea como la gran epidemia del siglo XXI –según la Organización Mundial de la Salud, habrá 2.300 millones personas con sobrepeso este año–, la delgadez moderada ha dejado de ser sinónimo inequívoco de salud.

Los tofi ( Thin outside, fat inside ; delgados por fuera, gordos por dentro) son el nuevo foco de atención de médicos, nutricionistas y entrenadores.

El término fue acuñado por Jimmy Bell, del Imperial College de Londres, tras analizar a 800 personas con máquinas de resonancia magnética y crear mapas de cumulación de grasa. De las mujeres, el 45% registró un índice de masa corporal (IMC) normal, pero con niveles excesivos de grasa interna. En los hombres, fue un 60%.

Más recientemente, Steve Blair, de la Universidad de Carolina del Sur, apoyó la teoría al afirmar que una persona con sobrepeso podría tener menor riesgo cardiovascular o de padecer cáncer que alguien delgado.

“Las personas de fisionomías más generosas tienen donde albergar el excedente, pero en el caso de las anatomías más escuetas, va a parar a los órganos o arterias”, dijo.

Por citar un ejemplo, un estudio hizo pasar a un grupo de luchadores de sumo a través de un escáner y logró determinar que, aunque en promedio tienen un IMC de 56 (por encima de 30 se considera obesidad) e ingieren una dieta de 5.000 calorías diarias, tienen muy poca grasa interna. “Toda su grasa está almacenada bajo la piel”, dice Bell.

“Los tofi deben preocuparse más por su salud que otras personas, porque sus depósitos de grasa están escondidos en la grasa blanca que envuelve los órganos vitales, infiltrada en los músculos subutilizados y alrededor del corazón. Esta grasa envía señales químicas que conducen a resistencia a la insulina, diabetes y afecciones cardíacas, en mayor medida que la grasa que está bajo la piel”, señala un artículo del diario The Guardian .

El médico del deporte Álvaro Barrenechea no emplea el término gordiflaco , pero explica que, de acuerdo con la Paradoja de la Obesidad, no toda persona obesa tiene niveles elevados de triglicéridos, colesterol y grasa visceral.

También funciona a la inversa: verse fit no implica estar libre de estas condiciones. “Hay muchas personas delgadas con alto riesgo cardiovascular”, agrega.

Barrenechea asegura que la medición del IMC ya no se utiliza en el ámbito deportivo y, en su consulta, tampoco guía a sus pacientes mediante el porcentaje de grasa.

“Trato de convencer a la persona de que esa no es su meta. El ejercicio podría bajarle porcentaje de grasa pero no mejorarle su salud”.

“A diario veo pacientes así; yo les digo gordos por dentro. A pesar de que ingieren la cantidad de calorías correctas, no son las calorías más adecuadas”, afirma el nutricionista Mauricio Quesada, en referencia a comidas rápidas, procesadas y golosinas.

Según dice, algunos aditivos de este tipo de alimentos provocan producción excesiva de grasa interna.

Cansancio, dolor de articulaciones, ronquidos y dificultad para respirar son algunos indicativos de niveles elevados de grasa visceral, pero que también pueden atribuirse a otros problemas de salud. Por eso, según Quesada, es complicado determinar esta complicación.

Uno de los métodos más eficaces para medir los niveles de grasa reales del cuerpo es someterse a un escaneo corporal de alta tecnología, capaz de dividir el peso total en musculatura, huesos, agua y grasa.

“La gente debería dejar de medir su éxito por el peso. Nunca un médico va a poner en un acta de defunción que murió por obeso, pero las complicaciones de la obesidad sí son de mucha preocupación”, destaca Barrenechea.

La fruta de postre, ¿engorda?

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

La obesidad y el sobrepeso afectan a 2.100 millones de personas, casi un tercio de la población. Muchas de ellas intentan poner bajo control su peso corporal y, para ello, siguen dietas hipocalóricas. Pero también son muchos quienes, en su deseo por verse bien y sentirse mejor, experimentan con todo tipo de dietas milagrosas o complementos dietéticos de dudosa eficacia y reputación. Además de estos métodos, en los medios y redes sociales abundan mitos y "recetas" sobre cómo adelgazar de manera eficaz, qué alimentos evitar y cuáles no combinar jamás. En este grupo entran las frutas y el agua, de las que muchas veces se dice que no deben ingerirse en las comidas. ¿Es esto veraz? El siguiente artículo analiza ambas afirmaciones.

Comer fruta de postre engorda: un mito

El aporte calórico de los distintos tipos de fruta es variable: un kiwi aporta 60 Kcal; una mandarina, 50 Kcal; un melocotón, 70 Kcal; una rodaja de melón, 100 Kcal; y una manzana, 80 Kcal. No obstante, el aporte calórico de una fruta es siempre el mismo, ya sea consumida antes, durante o después de la comida. No existe ninguna evidencia científica que haga pensar que el aporte calórico de una fruta pueda variar según el momento del día en que se coma.

Las frutas son alimentos ricos en fibra, agua, vitaminas y minerales. Todas las sociedades científicas relacionadas con la alimentación coinciden en recomendar su ingesta para potenciar un buen estado de salud. Además, hay evidencias que relacionan un elevado consumo de fruta y verdura con mayor facilidad para perder peso y mantener el peso perdido. Sin embargo, no existe ninguna evidencia que indique que tomada de postre engorde más o aporte mayor contenido calórico que en otro momento del día.

De hecho, uno de los posibles mecanismos por los cuales la fruta y la verdura pueden contribuir a la pérdida de peso es su potencial efecto sobre la saciedad. Dado que son alimentos ricos en fibra dietética, su consumo podría contribuir a una mayor saciedad, de manera que ayudarían a controlar la ingesta calórica de esa comida.

Tomar agua durante las comidas engorda: otro mito

El aporte calórico del agua es nulo. El agua no contiene proteínas, grasas ni hidratos de carbono, tampoco fibra, de manera que no aporta calorías a la dieta. Así que decir que el agua engorda es falso, como también lo es decir que engorda en las comidas. El agua no aporta valor calórico a la dieta, tanto si se bebe antes, después o durante la ingesta de alimentos.

La obesidad (y el sobrepeso) es una enfermedad caracterizada por un exceso de grasa corporal, que suele ir acompañada de un peso superior al considerado normal. Este peso y grasa de más aumenta el riesgo de sufrir otras enfermedades como hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares, además de un impacto importante sobre la calidad de vida de las personas que lo sufren. La ingestión de agua no produce un exceso en los depósitos de grasa y no confiere, por tanto, mayor riesgo de obesidad ni sobrepeso; ni antes, ni después, ni durante las comidas.

Por el contrario, existen distintas evidencias científicas que relacionan el consumo de agua con una mejor adherencia a una dieta baja en calorías y una mayor pérdida de peso en pacientes con obesidad y sobrepeso. Así, por ejemplo, el investigador Stookey y sus colaboradores observaron en un estudio cómo el aumento en la ingesta de agua se asociaba a una mayor pérdida de peso y de grasa corporal en mujeres que estaban realizando dieta hipocalórica de 12 meses de duración.

Otro ejemplo del efecto de la ingesta de agua lo ofrecen Dennis y su equipo de expertos, que evaluaron el impacto que tenía beber agua antes de las comidas en un grupo de individuos de 55 a 75 años de edad. Los participantes del estudio fueron divididos en dos grupos. Los miembros de uno consumían alrededor de medio litro de agua antes de sus comidas, mientras que los del otro grupo no. Todos los individuos realizaban una dieta hipocalórica. Los consumidores de agua perdieron una media de dos kilogramos de peso más que los otros participantes. De esta manera, los investigadores opinan que la ingesta de agua antes o durante las comidas no solo no es perjudicial, sino que podría contribuir a una reducir las calorías que se ingieren.

21 de febrero de 2015

Estreñimiento en el embarazo: dieta recomendada

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Entre el 11% y el 38% de las mujeres experimentan, en mayor o menor grado, estreñimiento durante el embarazo. Así, de forma aproximada, se puede considerar que una de cada cuatro gestantes padece estreñimiento. Es una cifra superior a la observada en la población general. El presente artículo detalla las razones de esta diferencia, pero también incide en que es importante definir bien cuándo existe estreñimiento, para evitar tratamientos innecesarios. Asimismo, aporta consejos para aliviar esta condición una vez está instaurada; entre ellos, incrementar el consumo de fibra dietética.

Qué es y qué no es estreñimiento

Como en todas las patologías, es importante realizar un buen diagnóstico del estreñimiento, porque ello evitará preocupaciones, visitas médicas innecesarias y tratamientos injustificados. Sin embargo, no es fácil definir cuándo existe estreñimiento, dado que síntomas que para alguien pueden pasar desapercibidos resultarán intolerables en otros individuos. Muchas personas piensan que padecen estreñimiento cuando presentan dificultades para evacuar las heces, cuando estas tienen una consistencia dura o si se producen calambres abdominales al defecar.

El diagnóstico médico de estreñimiento (que debe excluir desórdenes como hipotiroidismo u obstrucciones intestinales, entre otros) se establece cuando se presentan, por lo menos, dos de los siguientes síntomas, durante al menos una cuarta parte de las defecaciones:
  • heces grumosas, duras o que requieren un gran esfuerzo para evacuarlas.
  • sensación de evacuación incompleta.
  • impresión de obstrucción en el ano o en el recto.
  • necesidad de maniobras manuales para facilitar la defecación.
  • menos de tres defecaciones a la semana.
¿Por qué hay más riesgo de estreñimiento en el embarazo?

Diversos motivos justifican la mayor frecuencia de estreñimiento en el embarazo. Por una parte, el útero aumenta su volumen y ejerce una presión sobre el intestino grueso que dificulta la movilidad intestinal. Por otra parte, existe una mayor absorción de agua en el intestino. Además, los movimientos intestinales se reducen durante la gestación. Los expertos consideran que esta disminución responde, entre otros motivos, a un intento por parte del organismo de aprovechar mejor los nutrientes ingeridos y compensar así el aumento de las necesidades nutricionales. Asimismo, numerosas embarazadas reciben suplementos de hierro que, en algunos casos, pueden contribuir a agravar el cuadro.

Estreñimiento: consejos para abordarlo

Como el estreñimiento, además de ser molesto, puede derivar en problemas como hemorroides o fisuras anales, vale la pena hacer lo posible para evitar su aparición. Según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK), conviene evitar la automedicación y el sedentarismo, seguir una dieta saludable y no retrasar el momento de acudir al baño cuando se presenta la urgencia por defecar.

En cuanto al tratamiento, una revisión de la Asociación Americana de Gastroenterología (AAG), publicada en Gastroenterology en enero de 2013, hizo hincapié en la importancia de la fibra dietética para abordar el estreñimiento. Así, no extraña que diversos autores consideren que la "primera línea terapéutica" que hay que seguir en el estreñimiento no debería estar formada por fármacos, sino por alimentos. Aumentar el consumo de fibra dietética en la alimentación de una mujer (embarazada o no embarazada) pasa por:
  • sustituir los cereales refinados (pan blanco, pasta blanca, harinas refinadas, arroz blanco) por integrales.
  • incrementar el número de veces a la semana que se comen platos basados en legumbres (lentejas, garbanzos, judías).
  • consumir más frutos secos (mejor si no tienen sal añadida).
  • tomar un mínimo de cinco raciones de frutas y hortalizas cada día.
  • disminuir la ingesta de alimentos superfluos.
El NIDDK añade que es desaconsejable consumir grandes cantidades de quesos o cárnicos, dado su bajo aporte de fibra.

Por último, según se lee en la revisión 'Tratar el estreñimiento en el embarazo' -coordinada en 2012 por la doctora Magan Trottier-, el incremento en la ingesta de fibra dietética debe acompañarse de un aumento en la cantidad de ejercicio físico y de un mayor consumo de agua. Si los anteriores consejos no funcionan, se valorará el uso de suplementos de fibra -que conviene que paute un dietista-nutricionista- o de determinados fármacos, que debe prescribir un médico tras sopesar riesgos y beneficios.

En el mundo hay 600 millones de personas obesas y 2.100 millones con sobrepeso

Tomado de: www.lanacion.com.ar

Los esfuerzos globales para combatir la obesidad han sido "lentos e inaceptables" y ningún país logró revertir esa tendencia, de acuerdo a un estudio publicado en la revista científica británica The Lancet.

La investigación analizó cómo cada país lidia con el creciente problema de la obesidad, qué tipo de dieta promueve entre sus habitantes y la alimentación de sus niños, entre otros aspectos.

Se estima que al menos 600 millones de personas en el mundo son obesas, y 2.100 millones sufren de sobrepeso.

Una de las autoras del estudio, la doctora Christina Roberto de la Escuela de Salud Pública de Harvard, concluyó que la forma en que los países entienden la obesidad "debe ser completamente reformulada si se busca detener y revertir esa epidemia global".

"Por un lado, hay que admitir que los individuos tienen cierta responsabilidad por su salud, y por el otro, hay que reconocer que los medio ambientes alimenticios de hoy día explotan las vulnerabilidades biológicas, psicológicas, sociales y económicas de la gente", agregó.

Según el estudio, en algunos países como el Reino Unido, el nivel de obesidad infantil logró detenerse, aunque en ninguna nación se consiguió revertirse la epidemia de obesidad.

Un plan global

Los expertos pidieron ahora por un plan de acción global, que incluya por ejemplo restricciones sobre cómo se publicita la comida para niños.

También reclamaron mayor regulación en la calidad nutricional de los alimentos, y el tipo de comida que se sirve en las escuelas.

Corinna Hawkes, del Fondo Mundial de Investigación contra el Cáncer, afirmó a la cadena Sky News, afirmó que los legisladores y gobernantes "deben crear políticas que vayan en pos de una mejor calidad nutricional y de alimentos para la población".

El estudio concluyó que las barreras contra una acción concreta incluyen la presión del sector alimenticio y de restaurantes, la imposibilidad o falta de decisión por parte de gobiernos a la hora de implementar más controles y la falta de presión pública.

En la edición de The Lancet se incluye además el primer estudio que evalúa la calidad dietaria en 187 países, cubriendo a 4500 millones de adultos.

El consumo de alimentos sanos mejoró notablemente en muchos países, pero alertó que ese avance contrasta con el hecho de que gran cantidad de personas consumen alimentos insanos, principalmente los países más ricos.

Tres beneficios del yoga que seguramente no sabías

Por: Lorena G. Díaz. / Tomado de: www.larazon.es

Llevo más de 10 años practicando yoga y aún sigo asombrándome de las numerosas ventajas que esta práctica produce en quienes lo practican. Sus beneficios no solo se perciben a nivel físico (ganamos elasticidad, cuidamos de nuestras articulaciones, etc.), y a nivel mental (aprendemos a desconectar, a controlar nuestros pensamientos...), sino que también se experimentan a nivel interno con estos tres beneficios que obtenemos al practicar yoga (y que seguramente tú desconocías).

1. Yoga para reforzar el sistema inmunitario:
existen estudios que abalan la teoría de que la práctica de yoga provoca cambios en la expresión de genes que aumentan la inmunidad a nivel celular. De hecho, los investigadores afirman que dichos cambios son significativamente mayores que los que se obtienen dando un saludable paseo con música relajante de fondo (también muy recomendable, por cierto). Por otro lado y sin estudios de por medio, es normal que el yoga ayude a nuestro sistema inmunitario, ya que si todo funciona mejor (respiramos mejor, estamos más relajados, etc.), nuestra salud en general funciona mejor.

2. Yoga contra las migrañas:
no está específicamente detallado cuál es la causa exacta de las migrañas, pero sí ha quedado demostrado que una práctica regular de yoga de pacientes que padecen migraña, ayuda a vencerla o, al menos, a que sea menos dolorosa. El truco podría estar en la combinación de factores mental y físico, una desalineación fatal que produce las migrañas. El ejemplo más claro lo encontramos cuando estamos sentados en la oficina, nuestra espalda se encorva y estila del trapecio, lo que produce un endurecimiento del cuello. Este desequilibrio muscular puede producir dolores que con la práctica regular de yoga quedan resueltos gracias a los estiramientos y a que, al igual que en el punto 1, todo fluye mejor.

3. Yoga para dormir mejor: investigadores de Harvard encontraron que ocho semanas de yoga al día mejoraron significativamente la calidad del sueño de las personas con insomnio. De forma adicional, otro estudio también comprobó que practicar dos sesiones de yoga por semana ayudaron a supervivientes de cáncer a dormir mejor y sentirse menos cansados. ¿Pero cómo actúa el yoga en estos casos? Con la práctica, el yoga nos ayuda a aprender a lidiar contra el estrés, a parar nuestros pensamientos y , por supuesto, a relajarnos. La respiración y los ejercicios mentales permiten a la mente reducir la velocidad, y esto no solo nos hace dormir mejor, sino, en líneas generales, también vivir mejor.

14 de febrero de 2015

Los alimentos de adultos no siempre son recomendables para los niños

Tomado de: www.nacion.com

Una norma casi general, aunque no escrita, es que los niños no deberían tomar café. Y muchos padres de familia la defienden con recelo, mucho más del que se plantean cuando están frente a otro tipo de bebidas, aunque ninguna de las dos cumpla una labor nutricional.

Pero los adultos sí toman café, y té. Es decir, en algún momento de la vidase inicia su ingesta. Entonces, ¿cuándo debería comenzar a ocurrir eso?

“El té y el café no están recomendados en la edad infantil. De nutritivo no tienen nada; por lo tanto, no deberían tomarlos menores de 15 años bajo ningún punto de vista. Eso, porque intervienen con la absorción de algunos nutrientes, como calcio y hierro”, explicó la nutrióloga infantil chilena Eliana Muñoz.

Los que sí intervienen son los factores culturales y es probable que en países donde el café abunda, su consumo se inicie desde edades tempranas. Sin embargo, los especialistas insisten en que es mejor retrasar su ingesta.

Consejos

Otro caso mencionado es el uso agregado de sal y azúcar; mas costumbre que necesidad.

La sal debe quedar fuera de la dieta de los niños menores de dos años, por eso no deben tomar bebidas gasificadas (con sodio).

Hasta entonces, el orden recomendado va más o menos así: hasta los seis meses, solo leche materna. Luego entran las papillas de verduras. Al año, se va ampliando el repertorio de alimentos que se muelen y combinan, desde verduras, a pollo, pescado, legumbres y huevo.

Del azúcar, lo ideal es no agregarla, a no ser que la condición nutricional del niño lo amerite.

“Definitivamente no se debe usar endulzantes en menores de dos años (no tenemos evidencia suficiente sobre los efectos de la Stevia, por ejemplo)”, agregó Sylvia Guardia, nutrióloga y pediatra. Pero, luego de esa edad, para ese dulzor extra es preferible entonces usar esos endulzantes.

Y, otro consejo: no se debería consumir soya en toda la etapa infanto-juvenil. “Tiene una configuración estructural similar a las hormonas femeninas; entonces puede producir trastornos hormonales”, comentó Muñoz.

Sin embargo, Guardia no está tan de acuerdo en erradicar su consumo. Considera que para desatar un efecto hormonal no deseado, su ingesta tendría que ser muy alta. En lo que sí coincide es que el aporte en calcio que hace la leche de soya, por ejemplo, se absorbe más lento; por lo tanto, para aquellos que evitan la proteína animal, como los veganos, la soya sería una forma de agregar nutrientes.

Sobre los lácteos, ambas especialistas son férreas partidarias de la leche de vaca.

“Es importante el consumo de lácteos en el proceso de crecimiento. No hay mejor fuente de calcio que la leche animal”, precisó la doctora Muñoz.

En este tema surge otro mito, pues no debe ser leche entera, al menos ya a partir de un año de edad se puede dar al menor descremada o semidescremada.

“Por lo menos medio litro de leche diaria. Después de los dos años, definitivamente descremada, porque la grasa está en otros alimentos”, plantea la nutricionista Guardia, al resaltar que esto siempre dependerá de la condición nutricional de cada menor.

Sobre el ají y los condimentos con fama de irritantes, no hay conflicto. Si son verduras naturales, no hay problema, dicen.

¿Y el alcohol? “No es un nutriente. Aporta calorías sin ningún valor nutricional. Está contraindicado en los niños; es de consumo adulto”, sentenció Muñoz, al asegurar que la vieja idea de los papás de dar a probar de a poco, nunca funciona.

La nutrióloga consideró que ese sería un tema más bien para psiquiatría, pero estimó que la realidad demuestra que un adolescente no se va a medir en su consumo de alcohol por haber sido “entrenado” en su niñez.

Pistachos contra la disfunción eréctil

Tomado de: www.larazon.es

Los pistachos pueden mejorar los síntomas de la disfunción eréctil ya que ayudan a evitar la oxidación del organismo y contribuyen a aumentar los niveles de energía, según ha mostrado un estudio publicado en el "International Journal of Impotence Research". La disfunción eréctil, también conocida como impotencia, es la incapacidad de un hombre para tener o mantener una erección, lo que puede causar estrés, conflictos de pareja y pérdida de autoestima.

En este sentido, los investigadores dirigidos por el doctor del Hospital Universitario y Centro de Investigación Atat~rk de Ankara (Turquía), M. Aldemir, analizaron a 17 hombres casados, de entre 38 y 59 años, que presentaron disfunción eréctil durante los últimos 12 meses. A todos ellos se les realizó una historia clínica e historia sexual de acuerdo al IIEF, exploración física y análisis de sangre rutinarios. Además, cada paciente comió 100 gramos de pistachos al día durante tres semanas y se pidió a los participantes que mantuviesen su dieta, actividad física y resto de hábitos de vida habituales.

De esta forma, comprobaron que los participantes que añadieron pistachos a su dieta mostraron una mejora significativa en sus resultados de índice internacional de función eréctil (IIEF), que mide tanto la función orgásmica, como el deseo sexual y la satisfacción del acto sexual. "Los pistachos contienen atributos como las grasas saludables, los esteroles naturales de las plantas, las proteínas o la fibra que producen un efecto beneficioso en la salud sexual del hombre", ha zanjado Aldemir.

Se diluyen los beneficios de tomar alcohol con moderación

Tomado de: www.elmundo.es

En las últimas décadas, varios estudios han asociado el consumo moderado de alcohol -la consabida copita de vino al día- con beneficios para la salud en general y el corazón en particular. Estos datos positivos se han traducido incluso en recomendaciones de consumo. Sin embargo, una nueva investigación señala que estas cualidades protectoras se han sobrevalorado y que sus efectos positivos se limitan a casos muy determinados.

En realidad, no es el primer trabajo que echa por tierra los beneficios del consumo moderado de alcohol. En 2008, la Organización Mundial de la Salud ya señaló que "no hay un nivel de consumo de alcohol libre de riesgos", tal y como recuerda Aitor Sánchez, dietista-nutricionista de la Universidad de Granada.

Pero el 'mantra', continúa, está tan instalado y ha calado tanto en la sociedad, que es difícil de contrarrestar. "La recomendación ha sido tan intensa que casi se ha hecho creer a la población que si dejabas de tomarte esa copita de vino estabas desperdiciando una oportunidad de cuidar tu salud", señala.

La investigación que acaba de publicar The British Medical Journal señala que la tan aclamada protección se limitaría a las mujeres mayores de 65 años, si bien subraya que incluso en estos casos es posible que se hayan sobreestimado los efectos positivos. La OMS, en su día, recalcó que la protección no era efectiva en jóvenes, que se había observado en enfermedad isquémica, no en todas las cardiopatías, y que su efecto era mínimo si se comparaba con el de una alimentación saludable y un estilo de vida activo.

"Con estos datos, en ningún caso se puede justificar la promoción del alcohol, como se ha hecho", señala Sánchez, quien subraya que "una cosa es decir que el consumo moderado de alcohol puede ser compatible con una vida saludable, lo cual es cierto" y otra muy distinta es afirmar que "este consumo es mejor que la abstinencia".

Según la investigación publicada en BMJ y coordinada por investigadores del University College de Londres (Reino Unido), muchas de las investigaciones realizadas hasta ahora no habían tenido en cuenta factores claves para evaluar el efecto real del alcohol ni habían realizado una selección y seguimiento adecuados a sus poblaciones. Por eso, tomaron datos de 10 cohortes representativas de la población inglesa y los analizaron por dos grupos de edad (50-64 años y más de 65 años) durante una media de 9 años. Entre otras cosas, evaluaron su consumo de alcohol -mediante cuestionarios de autopercepción- y tuvieron en cuenta sus circunstancias personales, socioeconómicas y de estilo de vida.

Los resultados mostraron que, en comparación con los que no probaban ni una gota de alcohol, sólo las mujeres mayores de 65 años parecían beneficiarse de un consumo moderado, aunque los científicos señalan que tampoco en este caso puede garantizarse una relación directa.

En un editorial que acompaña a la investigación en BMJ, Mike Daube, de la Curtin University de Australia aplaude el trabajo y recuerda que ningún profesional de la salud debería recomendar el consumo de alcohol, por pequeño que sea.

Coincide con su punto de vista Vicente Arrarte, vocal de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). "Entre otras cosas, el alcohol aumenta la tensión arterial, potencia la enfermedad cardiovascular y provoca graves daños hepáticos. No hay ninguna necesidad de tomarlo y no debería recomendarse en ningún caso", señala.

Cuestión distinta, añade, es que el paciente ya tome una cantidad muy moderada al día que, "si entra dentro de unos límites que se establecen en función de cada persona, puede permitirse".

¡Muévase al menos 5 minutos por hora!

Tomado de: www.nacion.com

Usted se siente una persona muy saludable y comprometida con el ejercicio. Madruga diariamente y va al gimnasio dos horas, antes de ir a trabajar.

Sin embargo, una vez frente a su escritorio, no se mueve de allí hasta que es la hora del almuerzo. Entonces, camina hasta el microondas para calentar los alimentos, come y, luego, una vez terminado el almuerzo, se sienta de nuevo y no se levanta –salvo para ir al baño– hasta que es hora de irse.

Este es un error garrafal, pero común entre trabajadores.

Dos nuevos estudios médicos comprobaron que hacer ejercicio a diario no es suficiente, cuando el resto del tiempo se pasa sentado en el trabajo.

De hecho, aseguran que estar sentado más del 80% del tiempo que se está despierto, está relacionado también con sobrepeso y algunas enfermedades crónicas, como diabetes.

“No es que lo que usted hizo de ejercicio ya no sirva de nada, pero es que los beneficios ya no son los mismos”, detalló José Ramírez, experto en movimiento humano de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

La evidencia

La importancia de levantarse constantemente del asiento es una de las recomendaciones del estudio publicado, en enero pasado, por la revista Annals of Internal Medicine . Según la investigación, quienes pasan menos de ocho horas al día sentados, tienen un riesgo 14% menor de hospitalización, que quienes pasan más tiempo quietos.

“El sentarse por tiempos prolongados se asocia con enfermedad y mayor mortalidad. Las consecuencias son peores para quienes no hacen ejercicio del todo, pero en quienes sí hacen ejercicio y luego pasan largas horas sentados, también el riesgo aumenta. Por eso, es necesario levantarse del asiento más a menudo”, añade el reporte.

Por su parte, el otro estudio, divulgado en la revista British Medical Journal , recalca que hacer durante el día actividad física ligera y constante, puede tener efectos más beneficiosos que realizar dos horas de ejercicio diario y, luego, pasar sentado o acostado el resto del día.

“Es entendible que hay lugares de trabajo en que, por las características de este, las personas no pueden levantarse mucho, pero con solo levantarse, estirarse y volverse a sentar, de vez en cuando, ya se logra mucho”, manifestó Ramírez.

Entonces, ¿qué hacer?

De los estudios recientes se desprenden una serie de recomendaciones, como levantarse y caminar distancias pequeñas, al menos cinco minutos por hora (o dos minutos cada media hora).

También se sugiere estar de pie, mientras se observa la televisión o atender una llamada telefónica de pie o caminando. Se quema el doble de calorías cuando se está en pie, que cuando se está sentado.

Ramírez es de la misma opinión: “El cerebro está hecho para que el cuerpo se mueva, ya solo con que usted se ponga de pie se activan procesos en las neuronas, que no se dan cuando usted está sentado o en reposo”.

Y agrega: “El chiste no es matarse haciendo ejercicio todo el día, pero sí estar en movimiento todo el día”.

El especialista costarricense destaca, eso sí, que moverse cinco minutos por hora no es suficiente ejercicio. Es decir, que la recomendación médica es que para tener una salud óptima, debe hacerse, al menos, una media hora de ejercicio físico al día (o 150 minutos a la semana).

Cualquier actividad física es buena, desde trotar, caminar enérgicamente, bailar o practicar algún deporte. La idea es que usted vea la actividad como algo recreativo y no como una imposición.

“Haga ejercicio solo por el placer de hacerlo. Si lo hace con la meta única de bajar de peso, puede frustrarse si ve que no tiene los resultados que desea en poco tiempo y es más fácil que lo deje todo botado. Si lo hace por salud y por pasar un rato agradable, será más fácil”, añadió Ramírez.

El segundo estudio señala la importancia de hacer ejercicio en grupo para motivarse.

“Hágalo con personas que lo motiven y no con personas perezosas que más bien pongan pretextos”, cita el texto.

Ajo, miel y vitamina C, ¿ayudan a combatir el resfriado?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

El resfriado común afecta a los adultos, de media, entre dos y tres veces al año. La incidencia en los niños menores de dos años es más frecuente (alcanza unas seis veces al año). Sus molestos síntomas, que son más notables en las primeras jornadas, duran entre una semana y 10 días, aunque en ocasiones se prolongan más. Pese a que sus manifestaciones (tos, congestión nasal, etc.) casi siempre son "autolimitantes" (desaparecen por sí solas), muchas personas recurren a remedios naturales para combatirlas. El presente artículo revisa si el ajo, la miel o la vitamina C, tres remedios naturales muy usados en estos casos, son útiles para reducir los síntomas del resfriado común.

El resfriado común, aunque no es una dolencia grave, sí es muy debilitante. Puede reducir mucho la autonomía de la persona que lo padece y, por tanto, influir sobre su capacidad de trabajar, conducir o realizar otras tareas. No extraña, por tanto, que quien lo sufre quiera mejorar lo antes posible. Si bien el 95% de los catarros son de origen vírico, muchas personas toman antibióticos para tratarlos, una práctica solo justificada en determinadas infecciones bacterianas.

Pero también es inapropiado recurrir a tratamientos alternativos sin que hayan demostrado de forma fehaciente su efectividad, tal y como se indicó en el artículo '¿Existen alimentos para aumentar las defensas?'. Y es que cualquier alimento, complemento alimenticio o "planta medicinal" que se acompañe de declaraciones de beneficios para las infecciones debe contar con pruebas de que los ingredientes activos responsables de la supuesta mejora sobreviven al ácido gástrico y a las enzimas pancreáticas, que son absorbidos en el intestino y, sobre todo, que ejercen beneficios constatables. ¿Cuentan con dichas pruebas la miel, el ajo o la vitamina C?

Miel para el resfriado

¿La miel es efectiva para tratar el resfriado una vez que se manifiesta? Pese a que un dictamen de 2010 de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no halló pruebas que sustentaran los múltiples beneficios que se atribuyen a la miel (tampoco al propóleo), una polémica investigación publicada más tarde en la revista Pediatrics sugirió que la miel podría mejorar la tos de los niños con infecciones respiratorias del tracto superior. No obstante, las críticas a la falta de rigor científico en el diseño del estudio no tardaron en aparecer, tal y como amplió a comienzos de 2013 el doctor Mark Crislip en el portal Science-Based Medicine (Medicina Basada en la Ciencia).

El doctor Crislip insiste en que faltan pruebas para atribuirle a la miel cualidades antitusígenas y aporta razones para dudar de la calidad de la investigación de Pediatrics. Es más, sugiere que el hecho de que la industria de la miel haya participado en la financiación del estudio resta credibilidad a sus resultados.

Las más reciente revisión científica sobre esta cuestión se publicó en diciembre de 2014 en la revista The Cochrane database of systematic reviews. En ella se indica que, además del estudio de Pediatrics, solo existen dos investigaciones más dignas de consideración sobre la relación entre miel y tos. Según esta revisión, ni ellas ni la de Pediatrics aportan pruebas sólidas a favor de la utilización de la miel como terapia para la tos.

En cualquier caso, el doctor Crislip señala que la tos es un mecanismo que utiliza el organismo para "eliminar físicamente" las bacterias patógenas que causan la infección y que puedan estar alojadas en los pulmones. Sugiere permitir "que los procesos fisiológicos normales sigan su curso sin obstáculos, siempre y cuando no supongan ningún daño al paciente". Crislip, especialista en enfermedades infecciosas, cita el caso de personas con infecciones respiratorias que no podían toser a causa de una fractura de costillas y que acabaron desarrollando neumonías graves.

Desde el punto de vista nutricional, no se debe olvidar que la miel es un alimento con un alto valor calórico (tanto como el azúcar) y una baja densidad de nutrientes, que puede producir caries y que está desaconsejada en menores de un año por el riesgo de que contraigan botulismo. Esto último se amplía en el artículo 'Diez alimentos que no conviene darle a un bebé menor de un año'.

Curar el resfriado con ajo y vitamina C

Si hay pocas pruebas a favor de la miel como tratamiento para el resfriado común, menos todavía hay a favor de usar ajo o vitamina C.

En relación al ajo, su fama como píldora mágica no se corresponde con las evidencias científicas disponibles. Una sólida investigación titulada 'Ajo para el resfriado común' y publicada en noviembre de 2014 en la revista The Cochrane database of systematic reviews llegó a la conclusión de que no hay pruebas que sustenten efectos beneficiosos del ajo en la prevención o el tratamiento del catarro.

En cuanto a la vitamina C, los doctores Michael Allan y Bruce Arroll mostraron en febrero de 2014 en la revista científica Canadian Medical Association Journal que esta vitamina no es efectiva para prevenir o tratar el constipado. Los pocos estudios que han mostrado beneficios han constatado que los supuestos beneficios son, en el mejor de los casos, muy pequeños, lo que hace pensar, según sus palabras, que son atribuibles a errores en el diseño de tales estudios.

Para concluir, vale la pena recordar un consejo en el que insisten estos médicos: la medida más probada para prevenir el resfriado común es lavarse a menudo las manos.

7 de febrero de 2015

Tabaco, sedentarismo y una dieta inadecuada elevan el riesgo de cáncer

Tomado de: www.nacion.com

Es la segunda causa de muerte en el país y una de las enfermedades más comunes. El cáncer se desarrolla por una combinación de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida, y no hay forma de prevenirlo totalmente ni de garantizarse que no se sufrirá este mal.

No obstante, sus hábitos pueden hacer que el riesgo de un tumor sea mayor o menor; ese es el mensaje que la Organización Mundial de la Salud ( OMS ) da con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, que se celebra cada 4 de febrero.

Los especialistas son enfáticos en que el fumado, la obesidad, la falta de actividad física y la mala alimentación son relevantes en el desarrollo de ciertos tipos de cáncer.

“Es posible prevenir al menos un tercio de los cánceres más comunes, reduciendo el consumo de alcohol, siguiendo dietas saludables y mejorando los niveles de actividad física. Si se incluye el dejar de fumar, la cifra se acerca al 50%”, cita el documento oficial de la OMS sobre este día.

Riesgo clave. Un estudio de la OMS, publicado en diciembre, señaló que el 4,7% de todos los tumores que se desarrollan en Costa Rica tienen como causa principal el sobrepeso o la obesidad.

Además, hay ciertos tipos de cáncer ya asociados al peso: ovario, útero, garganta, páncreas, seno (después de la menopausia), colon, recto y riñones. En nuestro país, el 14% de estos males tiene como origen el exceso de peso.

“El sobrepeso también aumenta el riesgo de muerte. Si se les diagnostica esta enfermedad a dos personas, una con sobrepeso y otra con peso normal, la que tiene sobrepeso correrá un mayor riesgo de muerte”, comentó Alejandro Calderón, médico del Proyecto de Fortalecimiento de Atención Integral del Cáncer, de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

¿Qué hacer? Para el especialista en movimiento humano, José Ramírez, es vital mantenerse en actividad constante.

“El ejercicio sí ayuda, pero si usted pasa el 80% del día sentado ya le está restando muchos beneficios a ese ejercicio que hizo. Busque levantarse unos cinco minutos cada hora. Si puede, tome llamadas de pie, o levántese y hable con un compañero en vez de mandarle un correo electrónico”, manifestó Ramírez.

La alimentación también es vital. La recomendación es evitar grasas y carbohidratos, y darles lugar todos los días a las frutas, verduras y proteínas, especialmente de carnes blancas.

Lo que no puede controlarse. Hay una parte del cáncer que no puede prevenirse y es la relacionada con los genes y cómo estos afectan a las células.

Según confirmó Luis Bernardo Sáenz, coordinador del Proyecto de Fortalecimiento de Atención Integral del Cáncer, de la CCSS, el hecho de que el ser humano tenga células lo hace susceptible del cáncer, y cuanto mayor es la persona, más susceptibles son sus células.

“Con el cáncer, la reproducción de las células se altera y comienza a darse sin ningún orden. Las células crecen y forman un tumor, estas células no cumplen la función normal y, además, afectan el resto del cuerpo y las defensas. La enfermedad no se limita a la zona del tumor, afecta a todo el cuerpo”, explicó Sáenz.

Ante lo que no puede controlarse, los expertos aconsejan entonces cuidar lo que sí se puede y, por ende, hacer ejercicio, comer bien y no fumar.


¿Por qué sufro adicción a la comida?


Los estudios neurocientíficos han demostrado que las personas proclives a la adicción tienen niveles bajos de receptores de dopamina en determinadas áreas del cerebro. Las personas obesas tienen también niveles bajos de dopamina cerebral, al igual que los adictos a la cocaína.

Según explica a Infosalus la doctora Reina García Closas, investigadora y coautora de 'Emodieta. Controla tus emociones, controla tu peso' (Salsa Books, 2014), investigaciones recientes han concluido que los alimentos muy sabrosos, los denominados alimentos 'confort', podrían inducir procesos adictivos. Los hidratos de carbono refinados producen en el cerebro un aumento de la serotonina, dopamina, endorfinas y opioides, dando lugar a efectos sedantes y placenteros.

Además, el estrés podría también jugar un importante papel en la preferencia por determinados alimentos, apunta la doctora. "La grasa modula la palatabilidad, sabor, olor y textura de los alimentos (los hace más apetecibles y sabrosos) y el estrés crónico eleva la intensidad del valor de recompensa que producen estos alimentos lo que a su vez aumenta el riesgo de adicción", señala.

La serotonina es la hormona del bienestar, buen humor y placer. Su deficiencia produce ansiedad, bajo estado de ánimo, cambios de humor, irritabilidad, angustia, impaciencia o ira. Sus niveles aumentan por la tarde-noche.

"Si los niveles de serotonina están bajos, buscaremos un modo rápido (y aprendido de modo inconsciente ya en la infancia) de aumentar sus niveles, tomando alimentos que hagan elevar la serotonina plasmática", apunta García Closas, que hacer referencia así a alimentos como chocolate, galletas, dulces, cereales, snacks, zumos y bebidas dulce, es decir, hidratos de carbono refinados.

"Tenderemos a engullirlos sin saborear, sin masticarlos bien, en cantidades abundantes, lo que aumentará la glucemia y la serotonina cerebral y ocasionará bienestar, relajación y un efecto ansiolítico", añade García Closas.

"Tras esta ingesta compulsiva, no por hambre, sino para calmar una emoción negativa y desagradable, se desencadenan sentimientos y pensamientos negativos del tipo '¿Qué he hecho? Me siento hinchado, todo el día controlándome para tirarlo todo por la borda, no tengo voluntad", señala.

Estos remordimientos, sin embargo, llevan a una justificación racional para volver a comer alimentos confort ("Total con lo que he comido, ya he echado el día a perder, empiezo mañana"), lo que refuerza el círculo vicioso.

Por otra parte, la dopamina es un neurotransmisor clave en el placer y en la modulación de los circuitos de la motivación, premio o recompensa, tanto en relación a la comida como en relación al consumo de sustancias (tabaco, alcohol, otras drogas), y actividades (ejercicio físico, compras, sexo).

"El problema reside cuando se alteran estos circuitos. Cuando tomamos por primera vez un alimento muy apetitoso (suele ser rico en grasa/azúcares), el cerebro libera dopamina en proporción al grado de placer que nos genera su ingesta. La dopamina nos proporcionará la motivación para buscar el modo de proveernos de nuevo de ese alimento, guardando el recuerdo en la memoria", aclara García Closas.

En nuestra sociedad recibimos estímulos asociados a alimentos procesados y muy energéticos, ricos en grasas y azúcares, continuamente y en múltiples lugares: supermercados, bares, gasolineras, quioscos, centros de trabajo, escuelas, etc. Tras esta primera experiencia placentera, el cerebro reaccionará anticipándonos el placer ante estímulos que despierten su recuerdo (vista, olfato, gusto, pensamiento), moviéndonos a intentar conseguirlo y comérnoslo.

"En principio, no tendríamos porqué comer más cantidad o picotear por el mero hecho de recibir estos estímulos, pues en el cerebro se activan áreas (hipocampo) que inhiben estos estímulos. No obstante, estudios recientes muestran que la ingesta frecuente de hidratos de carbono refinados y grasas saturadas pueden alterar estas áreas, dejándonos indefensos ante estos estímulos", señala García Closas.

Los adictos a la comida tienden a utilizar sustancias depresoras (sedantes, tranquilizantes, somníferos, alcohol) o estimulantes (café , bebidas de cola o cocaína) en exceso. Además, los estudios de neuroimagen muestran que en las personas adictas a la comida se activan las mismas áreas cerebrales ante la visión del alimento que en las adictas a la cocaína u otras sustancias o conductas adictivas.

Neurotransmisores y alimentos

Para evitar el fracaso a largo plazo de una dieta equilibrada deberíamos de, en palabras de la doctora, "ajustar la dieta a la vida y no la vida a la dieta". Para ello "hemos de convencer a nuestro inconsciente de que queremos sentirnos bien física, mental y emocionalmente y para ello vamos a adoptar hábitos dietéticos y de vida saludables". Hay que intentar no pensar en "dieta", que se suele asociar a 'restricción' y genera, de por sí, ansiedad.

Es importante además saber que la serotonina se sintetiza a partir del triptófano y la dopamina a partir de la tirosina. El 60% del cerebro está constituido por ácidos grasos (el 30% ácidos grasos omega 3) que determinan la transmisión nerviosa y la función neuronal, por lo tanto, la ingesta de estos aminoácidos y ácidos grasos omega 3 influirá en la formación de neurotransmisores, la función cerebral y el estado de ánimo.

* Alimentos que aumentan la serotonina cerebral: chocolate negro, pescado, huevos, soja, lácteos, frutos secos, semillas de sésamo y de calabaza, cereales integrales, (pavo, pollo, jamón, plátanos), suplementos de triptófano. Se requiere además vitamina B6, Mg, Zn y ÁGomega3.

* Alimentos que aumentan la dopamina cerebral:
lácteos, huevos, almendras, aguacates, semillas de sésamo y lino, embutidos, carnes, suplementos de Tirosina. Sus niveles cerebrales son menos sensibles a la dieta que los del triptófano

El intestino es nuestro segundo cerebro. "El sistema nervioso entérico contiene millones de neuronas y produce la mayoría de serotonina corporal y el 50% de dopamina y muchos otros neurotransmisores. La microbiota o flora intestinal influye en el estado inmunológico, mental y emocional", apunta la autora.

Una permeabilidad intestinal, flora intestinal alterada o disbiosis, frecuentemente asociada a estreñimiento crónico, meteorismo, colon irritable y síntomas varios (eccemas, migrañas, dolores articulares y musculares, etc.) afecta al estado de ánimo (ansiedad, depresión, irritabilidad o cambios de humor). Por ello, son tan esenciales los siguientes alimentos.

* Alimentos que regulan la microflora intestinal:
esencial en el mantenimiento del peso y en la salud emocional, según las investigaciones más recientes: yogur, kéfir, vegetales, legumbres, cereales integrales, puerros, espárragos, cebollas, achicoria y col fermentada.

La leche, ¿beneficiosa o nociva para el organismo?

Tomado de: www.larazon.es

Existen pocos alimentos que generen más controversia que la leche. De ingrediente fundamental en nuestra dieta diaria a alimento nocivo del que es mejor prescindir en cuanto hemos atravesado la pubertad (o incluso antes). Nuevos estudios desacreditan a la leche como el alimento perfecto que muchos pensamos pero, ¿por qué? Veamos.

La versión tradicional dice que una dieta rica en leche es una forma de ayudar a los niños a construir huesos y músculos fuertes, y dar esquinazo a la temida osteoporosis en personas mayores. Los defensores del consumo de leche, ensalzan además las bondades de las sales de calcio, potasio y contenido de vitamina D. Sin ir más lejos, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos recomienda el consumo diario de productos libres de grasa o leche baja en grasa o productos lácteos de hasta 3 tazas al día para los niños mayores y adultos.

Por su parte, algunos consumidores afirman que el tipo más saludable de leche es la leche cruda, directamente de la vaca. Puede que sea más natural, pero los expertos insisten en que la leche debe ser pasteurizada para matar los gérmenes que causan enfermedades graves para el organismo. Los estudios indican que la pasteurización puede afectar a algunas de las vitaminas que se encuentran en la leche, al igual que la tiamina, vitamina B12 y vitamina C aunque, en general, la pasteurización no cambia significativamente el valor nutricional de la leche -y puede salvar vidas-, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Desde el punto de vista científico, el año pasado un estudio sueco publicado en una revista médica británica detectó que la tasa de muertes de mujeres que bebían tres o más vasos al día duplicaba la tasa de las que bebían menos de un vaso al día. Además, una rotura de huesos también fue algo más común en las mujeres que eran bebedoras de leche (que no de otros productos lácteos). El autor principal del estudio -Dr. Karl Michaelsson de la Universidad de Uppsala- calificó los resultados como de demasiado preliminares como para merecer un cambio en las recomendaciones dietéticas tras este estudio.

Y entonces, ¿qué hacemos? “La idea de que la leche es 'un alimento perfecto’ ha sido desacreditada”, según confirma David Levitsky, experto en nutrición y psicología de la Universidad de Cornell. Pero, por el contrario, “la leche sigue siendo una rica fuente de calcio y está bien vista como parte de una dieta equilibrada”, añade Levitsky, quien agrega que "se trata de un buen alimento, pero no mágico ni fundamental”, sentencia.