30 de mayo de 2015

Un minuto y 40 segundos de ejercicio cada media hora mejora la glucemia

Tomado de: www.larazon.es

Romper con las conductas sedentarias prolongadas mediante algo menos de dos minutos de actividad física cada media hora tiene un efecto positivo en la glucemia e insulinemia pospra dial en adultos sanos, según un reciente estudio publicado en la revista científica «American Journal of Clinical Nutrition». Esta investigación adquiere mayor relevancia si cabe a tenor de los datos actuales, que muestran cómo desde la década de 1950 ha aumentado sustancialmente el tiempo que dedicamos a actividades sedentarias como ver la televisión y trasladarse en medios de transporte pasivos. El tiempo empleado en actividades sedentarias representa un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, obesidad, etc., y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la inactividad física está considerada como el cuarto factor de riesgo de mortalidad.

Interrumpir

El principal objetivo de éste estudio fue comparar los efectos sobre la glucemia, insulinemia y lipidemia posprandiales de tres comportamientos diferentes: un comportamiento sedentario prolongado de 9 horas; la realización de actividad física durante treinta minutos seguido de un comportamiento sedentario; y en tercer lugar, pausas regulares de actividad física de un minuto y 40 segundos cada media hora de comportamiento sedentario. Según la investigación «parece que el patrón según el cual se acumula el total de tiempo sedentario puede atenuar parcialmente los efectos negativos del comportamiento sedentario». Así, las conclusiones del estudio muestran que interrumpir las conductas sedentarias prolongadas mediante algo menos de dos minutos de actividad física cada media hora tiene un efecto positivo sobre la salud, y en concreto sobre los niveles de glucosa e insulina posprandial en adultos sanos.

«La inactividad fisica ya se identifica como el cuarto factor de riesgo de la mortalidad. El problema es que va en aumento en muchos paises con implicaciones importantes en la prevalencia de las enfermedades no transmisibles (ENT) y en la salud general de la poblacion en todo el mundo. Muchas personas no son conscientes del numero de horas que pasan sentados al dia, ni de la implicacion que esto tiene para la salud» afirma la profesora Marcela Gonzalez-Gross, catedratica de la Universidad Politecnica de Madrid. Incluso, continúa, «personas que realizan algo de ejercicio fisico al dia pasan muchas horas sentados. De hecho, ya se esta identificando un grupo de poblacion que podemos denominar activos sedentarios o sedentarios activos, en los que el tiempo de ejercicio fisico no compensa las horas de sedentarismo».

No más de cinco cafés

Tomado de: www.elmundo.es

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) cree que el consumo de hasta 400 miligramos de cafeína diarios --equivalente a unos cinco cafés-- no implica un problema serio para la salud de un adulto sano, según un dictamen publicado este miércoles. La agencia, sin embargo, avisa de que en caso de que la cafeína se ingiera en combinación con algún tipo de bebida energética o alcohol el límite recomendado se revisa a la baja y se fija en 200 miligramos por día.

En el caso de mujeres embarazadas o en periodo lactante, la EFSA considera que el consumo habitual debe de ser de un máximo de 200 miligramos diarios, es decir, la cafeína que se encuentra en unos tres 'espresso' o cuatro tés.

De acuerdo a los cálculos de la EFSA, un café 'espresso' y una bebida energética contienen una media de 80 miligramos de cafeína, mientras que el café americano sube a 90 y un refresco de cola apenas tiene 40. Un té negro tiene 50 miligramos de cafeína y una tableta de chocolate, 30.

Según datos de la propia agencia europea, que por primera vez evalúa a escala europea los riesgos de la cafeína presente en cualquier tipo de bebida, el consumo medio de esta sustancia en la población adulta de entre 18 y 65 años en la Unión Europea oscila entre los 37 miligramos y los 319.

El consumo moderado de café se ha vinculado incluso con beneficios sobre la salud. Según un reciente estudio publicado en la revista British Medical Journal, la ingesta de tres o cuatro tazas de esta bebida reduce la prevalencia de calcio coronario, un factor de riesgo cardiovascular. Tras analizar los datos de unas 25.000 personas, aquellas que tomaban de tres a cuatro tazas diarias tenían menos placas ateroscleróticas, es decir, las que bloquean las arterias del corazón.

También parece que la cafeína parece que ayuda a prevenir la acumulación de grasa en el hígado.

Dormir media hora menos al día sube riesgo de obesidad

Tomado de: www.nacion.com

Diversos estudios lo habían advertido: la falta de sueño se relaciona directamente con el aumento de riesgo de obesidad.

Ahora, una nueva investigación, elaborada por la Escuela de Medicina de la Universidad Wein Cornell en Catar, revela que dormir media hora menos al día es suficiente para impactar al metabolismo.

Además, interrumpir el sueño por tan poco tiempo también aumenta el riesgo de diabetes, pues se altera la resistencia a la insulina.

“Nuestros resultados sugieren que no ‘cancelar’ esta deuda con el sueño puede tener efectos negativos para el metabolismo, como sobrepeso y obesidad abdominal, así como más propensión a la diabetes.

Sin embargo, también hay buenas noticias, porque tener los patrones de sueño completo también podría ser parte de un programa para combatir el sobrepeso”, comentó en un comunicado de prensa Shahrad Taheri, coordinador del estudio.

La investigación

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores tomaron a 522 personas a las que habían recibido el diagnóstico de diabetes recientemente.

Los participantes completaron un diario de sueño durante siete días y calcularon cuánta “deuda de sueño” tenían.

Al transcurrir este tiempo, se les dividió en tres grupos: a uno se le asignó un programa de actividad física, a otro actividad física y dieta y otro continuó su vida normal comiendo y haciendo el ejercicio que por lo general hacían (si es que hacían).

Durante seis meses, los participantes volvieron a llenar un diario de sueño y calcularon su “deuda de sueño”.

Cuando se comparó a las personas que tenían “deuda de sueño” con quienes no, estos primeros tenían un 72% más de riesgo de ser obesos.

Además, después de un año de seguimiento, por cada 30 minutos al día que no se durmieron, el riesgo de obesidad crecía17% y la resistencia a la insulina un 39%.

Los investigadores señalan que aún faltan estudios por hacer, pero que recomiendan tener dentro de los programas de alimentación tener también un programa de acompañamiento para que la persona aprenda a dormir bien y a dedicarle al sueño las horas necesarias.

La piel de las frutas y verduras aporta mucha fibra y favorece el tránsito intestinal

Tomado de: www.larazon.es

La higiene es primordial para evitar el contagio de enfermedades, por lo que lavarse las manos o limpiar correctamente los alimentos que se consumen supone una acción cotidiana de vital importancia. Sin embargo, esta cultura de la higiene hace llevar a cabo hábitos que no son del todo ventajosos para el organismo como es, por ejemplo, pelar las frutas y verduras que se ingieren.

Y es que, tal y como ha informado la dietista, nutricionista y directora del Centro de Asesoramiento de Dietética y Nutrición, Lucía Bultó, la piel de las frutas y verduras aporta mucha fibra y favorece el tránsito intestinal.

“Pelando estos alimentos lo que conseguimos es no aprovechar gran parte de los beneficios que poseen, puesto que la piel protege los nutrientes básicos de la fruta como son los antioxidantes, ya que los aísla del oxígeno, que es lo que oxida las vitaminas y los elementos antioxidantes”, ha comentado.

Ahora bien, la experta ha destacado la importancia de lavarlas, durante dos o tres minutos debajo del agua corriente, y secarlas bien antes de consumirlas. “Una vez que la pieza de fruta o verdura que vayamos a consumir esté totalmente limpia, dejar la piel será la opción más saludable”, ha recalcado.

Tomar cinco piezas al día

Por otra parte, la nutricionista ha abundado en la importancia de tomar cinco piezas al día entre fruta y verdura, especialmente la que es de temporada porque es la más madura y la que tiene una mayor cantidad de nutrientes.

Además, prosigue, la hora a la que se consume es también importante para que su aprovechamiento sea “óptimo”. “Sus principales nutrientes son las vitaminas que utilizamos a lo largo del día. Por tanto, nosotros recomendamos que se tome la fruta y la verdura cruda durante el día y las que estén cocidas por la noche”, ha informado.

23 de mayo de 2015

Alimentos que ayudan a reducir el riesgo de cáncer


El Instituto Americano para la Investigación del Cáncer recomienda que solo una tercera parte de su plato sea de proteína, las otras dos terceras partes deben ser vegetales, frutas, granos integrales y frijoles.

Brécol. Quinoa. Mora azul. Estos sencillos alimentos se han convertido en las estrellas de la alimentación. Pero los expertos dicen que, aun con lo bueno que son estos alimentos, la receta para una mejor salud incluye comer un arco iris de alimentos.

“No hay un alimento en particular que sea una cura para el cáncer”, dice la nutricionista Alice Pereira, especialista en nutrición oncológica del Baptist Health South Florida. “Se trata de todos los alimentos que usted come y de su estilo de vida completo”.

De hecho, cambiar la dieta es cambiar el estilo de vida, dice el Dr. Mike Cusnir, oncólogo en Mount Sinai Medical Center y experto en medicina integral, que se enfoca en el bienestar completo del paciente.

“Para finales de este año, la obesidad será la causa #1 de tipos prevenibles de cáncer”, superando al tabaco, dice. De acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer, una de cada tres muertes de cáncer en Estados Unidos estará vinculada al exceso de peso corporal, pobre nutrición y/o inactividad física.

Cusnir sugiere a sus pacientes a sustituir el menú estadounidense típico, tan lleno de preservativos, azúcar y grasas, con una dieta “prudente” a base de plantas.

Cynthia Wigutow, especialista en nutrición oncológica del Memorial Cancer Institute, explica que la meta es “comer de un arco iris, añadir variedad. Comer más alimentos de origen vegetal, que contienen antioxidantes, fibra y fitoquímicos, frutas y vegetales, legumbres, granos integrales, nueces y semillas”. Debe limitar el sodio, los alimentos procesados, las grasas, las carnes rojas (cerdo, cordero, ternera y carne de res) y el azúcar, comenta.

“Cuando salgan las nuevas guías dietéticas, posiblemente hayan grandes cambios dirigidos a la prevención del cáncer”, dice Lesley Klein, nutricionista y especialista médica en nutrición oncológica en el Centro Integral de Cáncer Sylvester de la Universidad de Miami.

Las guías actuales requieren de una variedad de proteínas, incluyendo carnes magras, ave, pescado, frijoles, huevos y nueces. Los cambios propuestos incluyen limitar la carne roja (carne de res, cerdo, ternera y cordero) a dos veces al mes, explica. Los cambios también limitan la ingesta de azúcar. “Sabemos que el azúcar añadida contribuye al exceso de calorías” e inflamación, dice Klein.

Los expertos dicen que nunca coma dulces, de hecho, el chocolate oscuro contiene químicos saludables como flavonoides y teobromina. Pero debe vigilar las porciones. Lo mismo aplica a las nueces. Un poco es bueno, pero no se coma un paquete en un día.

Comprar de forma inteligente, leyendo las etiquetas y escogiendo alimentos frescos, también ayuda a crear buenos hábitos alimentarios, expresa Cusnir.

Los alimentos con muchos preservativos y larga vida de almacenamiento “acaban quedándose en su cuerpo por siempre”, dice, exhortando a los consumidores a leer las etiquetas cuidadosamente. “Si usted no puede pronunciarlo, no debe comérselo. ¿Su abuela lo reconocería?”

No aconseja sustituir a los alimentos reales con vitaminas y suplementos.

A continuación le presentamos diez alimentos que, según los expertos, pueden ayudar a reducir los riesgos de cáncer y otras enfermedades crónicas:

1. Frijoles: Rojos, pintos y negros, guisantes amarillos y lentejas rojas, forman parte de las legumbres que son fuentes importantes de antioxidantes. De acuerdo con el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer, los frijoles son también altos en fibra y contienen folato, que puede reducir el riesgo de cáncer del páncreas.

2. Bayas:
Las moras azules, zarzamoras, fresas y frambuesas contienen antioxidantes poderosos que ayudan a combatir el cáncer, dice Cusnir, de Mount Sinai. Las bayas poseen gran cantidad de vitamina C y vitamina K y contienen menos azúcar que la mayoría de las frutas.

3. Brécol: El vegetal crucífero es una estupenda fuente de antioxidantes, dice Pereira, del Baptist Health. La col de Bruselas, el repollo y la coliflor son otras selecciones crucíferas que contienen gran cantidad de fibra dietética, folato, vitamina C y beta-caroteno. Otros poderosos vegetales verdes incluyen la acelga, la col rizada, coles, mostaza, nabos, bok choy, col china, arúgula y berros, dice Klein, de la Universidad de Miami.

4. Ajo:
Este bulbo puede reducir el riesgo de varios tipos de cáncer, principalmente del estómago, colon, vejiga y próstata. Se obtienen mejores resultados para combatir las enfermedades si los dientes de ajo se cortan, se trituran o se cuecen al vapor.

5. Uvas: La piel de la uva roja es una fuente rica de un antioxidante llamado resveratrol, que se encuentra también en el vino, el jugo de uva, la berenjena, las cebollas moradas, las ciruelas y otros alimentos morados antiinflamatorios, además del chocolate oscuro.

6. Té verde:
El té contiene antioxidantes llamados catequinas, que pueden ayudar a prevenir el cáncer. El Instituto Nacional de Cáncer informa que aunque los estudios han sido inconsistentes, algunos han vinculado al té con la reducción de cáncer de colon, seno, ovario, próstata y pulmón.

7. Quinoa:
Se “distingue de otros granos integrales por su bajo índice glucémico, mejor para un diabético, y alto contenido en proteína. Más que la mayoría de los otros granos”, dice Klein. Otros granos integrales incluyen cebada, mijo, avena y farro, que contienen fibra, vitaminas, minerales y otros componentes naturales que pueden frenar el riesgo de cáncer, especialmente de colon y otros tipos de cáncer gastrointestinales. Lo importante es seleccionar granos integrales en lugar de pan blanco o pasta blanca, dice Wigutow, del Memorial.

8. Sardinas:
Uno de varios tipos de pescado graso, alto en proteína y ácidos grasos omega-3, que tienen propiedades antiinflamatorias. Otras buenas selecciones son el salmón silvestre, arenque, caballa española, atún blanco, anchoas y trucha, dice Pereira.

9. Cúrcuma: La especia naranja matizada, que se encuentra en el aromático curry de la India, es antiinflamatorio, “una medida preventiva increíble”, dice Cusnir. Cómprelo fresco o en polvo y utilícelo en sopas, ensaladas o salteado. La combinación de cúrcuma con pimienta negra puede también reducir el riesgo de cáncer, dice Wigutow. Otras especias que están ganando atención son: jengibre, canela, romero y azafrán.

10. Nueces: La nuez posee beneficios antioxidantes y antiinflamatorios. Las nueces, las almendras, el maní y otras nueces son una fuente de proteína y omega-3. Klein recomienda las nueces como merienda entre comidas. Ella prepara su propia mezcla de frutos secos con dos nueces completas, seis almendras y seis pistachos en una bolsa de tamaño para aperitivos.

Los recuerdos eligen tu alimentación

Tomado de: www.canarias7.es

Cuanto más fuerte sea nuestro recuerdo de un determinado alimento, más probable es que lo elijamos, incluso si se trata de la opción menos atractiva. Psicólogos de la Universidad de Basilea, en Suiza, realizaron un estudio sobre cómo la memoria influye en las decisiones humanas, ofreciendo diversos alimentos y el uso de escáneres para rastrear la actividad cerebral, de forma que mostraron que en la influencia de la memoria media el aumento de la comunicación entre áreas cerebrales relevantes.

  Muchas de nuestras decisiones cotidianas se basan en la recuperación de la información importante de la memoria. El mecanismo neuronal y cognitivo de este proceso de toma de decisiones no se ha estudiado en profundidad hasta ahora y sólo se sabe que estos procesos cerebrales implican el hipocampo, una región clásica de la memoria, y la corteza prefrontal ventromedial en el lóbulo frontal, un área de toma de decisiones.

  En el estudio, publicado en 'Neuron', un equipo de psicólogos de la Universidad de Basilea pidió a 30 jóvenes hambrientos que clasificaran 48 aperitivos --como patatas fritas, barritas de chocolate, galletas y gominolas-- por orden de preferencia. Se presentaron los tentempiés en una pantalla de ordenador asociados con una ubicación particular. Después, los individuos se metieron en un escáner de imágenes de resonancia magnética y se les pidió que eligieran entre dos aperitivos, de los que se mostró sólo la ubicación, de forma que los sujetos estaban obligados a recordar la comida asociada con la ubicación.

  Los resultados mostraron que los individuos tendían a preferir los aperitivos que eran capaces de recordar mejor y que eligieron aquellos que podían recordar mejor aunque les hubieran otorgado peor calificación al inicio de la prueba y, por tanto, considerado menos atractivos. Sólo los aperitivos muy poco atractivos fueron rechazados incluso aunque fueron recordados. Al grupo de control de 30 sujetos se le mostró los aperitivos directamente en la pantalla y sus opciones se correspondían con las puntuaciones iniciales.

  El equipo de investigación utilizó imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para examinar los mecanismos neurales de las decisiones basadas en el recuerdo y desarrolló un modelo matemático para representar el proceso de toma de decisiones y la influencia de la memoria. Este modelo permitió al equipo determinar la fuerza de activación basada en la memoria durante el almacenamiento en el hipocampo. Un análisis de la activación durante el proceso de toma de decisiones mostró un aumento en la comunicación entre el hipocampo y la corteza prefrontal ventromedial.

  "Nuestro estudio construye un puente entre dos campos de investigación centrales de la psicología, es decir, la memoria y la investigación de la toma de decisiones", destaca el autor principal del estudio, Sebastián Gluth. La combinación de modelado y exploraciones cerebrales matemáticas también proporciona una comprensión exacta de cómo las áreas del cerebro están vinculadas a los sub-procesos psicológicos y cómo interactúan entre sí.

Los riesgos de las dietas disociativas

Tomado de: www.larazon.es

Las dietas disociativas no favorecen una alimentación equilibrada, según ha advertido la directora de la Unidad de Nutrición de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), Carolina Muro.

Y es que, el inicio de la época estival suele traer consigo la voluntad de perder kilos se han acumulado durante el inverno y, en ocasiones, el deseo de recuperar la talla de manera rápida lleva a confiar en dietas que prometen alcanzar nuestro objetivo de manera sencilla y sin esfuerzo. Sin embargo, estos planes nutricionales tienen una incidencia "negativa" en la salud y contribuyen a la posterior ganancia de peso.

En este sentido, la profesora del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, Carmen Cuadrado Vives, ha comentado que las dietas disociativas se basan en la teoría de que los alimentos no engordan por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones. Es decir, se puede comer de todo pero no durante la misma comida.

Clasifican los alimentos de manera simple

"Parten de, al menos, dos errores de origen: por un lado, se basan en que el sistema digestivo realiza la digestión de cada uno de los nutrientes de una manera independiente; por otro, clasifican los alimentos de una manera simple, obviando la complejidad de los mismos", ha apostillado Muro.

Además, Cuadrado Vives ha alertado de que uno de los principales problemas de las dietas milagro quizás sea el efecto 'yo-yó'. Es decir, durante el tiempo que se sigue este plan de adelgazamiento, disminuye el metabolismo basal, pero cuando se vuelve a la dieta habitual se recupera el peso que se había perdido con mucha "más facilidad y rapidez".

"Escuchar los cantos de sirena de alguna dieta milagro, como es el caso de las dietas disociativas, nos aparta del de nuestro objetivo, que debe ser mantener una alimentación lo más equilibrada, variada y moderada posible, y completarla con actividad física diaria", ha zanjado Muro.

16 de mayo de 2015

El estilo de vida de las mujeres embarazadas podría influir en el peso de su hijo más adelante

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Los niños cuyas madres tuvieron malos hábitos de salud durante el embarazo tienen un mayor riesgo de padecer obesidad, según sugiere un nuevo estudio.

Un grupo de investigadores observó a más de 5,100 niños en Grecia y descubrió que eran mucho más propensos a padecer obesidad a los 8 años si sus madres habían aumentado una cantidad de peso superior a la recomendada, si no hicieron ejercicio, o si fumaron durante el embarazo.

Un resultado positivo fue que los investigadores también descubrieron que realizar ejercicio moderado durante el embarazo estaba ligado a un menor riesgo de obesidad infantil.

Aunque se descubrió una asociación entre los hábitos de la madre y el peso que tendría su hijo más adelante, el estudio no se diseñó para demostrar que el comportamiento de la futura madre es una causa directa del sobrepeso en su hijo.

El estudio se publicó recientemente en la revista BMC Pregnancy and Childbirth en línea.

”El embarazo es un momento en la vida de una mujer en el que desarrolla una mayor conciencia sobre su salud y tiene una oportunidad importante de corregir algunos malos hábitos como fumar o consumir alcohol, de adoptar un estilo de vida más activo y de participar en actividades físicas y hacer ejercicio”, dijo en un comunicado de prensa el autor del estudio, Labros Sidossis, profesor de medicina interna y cirugía en el Plantel de Medicina de la Universidad de Texas en Galveston.

“Los profesionales de la salud deben recomendar a las futuras madres mantener la cantidad de peso que aumentarán durante el embarazo dentro del rango recomendado, no fumar ni consumir alcohol y realizar ejercicio moderado durante este periodo”, añadió Sidossis.

Desafortunadamente, el aumento excesivo de peso durante el embarazo es muy común. Entre 2004 y 2007, el Instituto de Medicina reportó que más de la mitad de las mujeres embarazadas subió demasiado de peso.

Las mujeres embarazadas sin problemas de salud ni complicaciones obstétricas deberían realizar por lo menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana, según el Colegio de Medicina del Deporte de Estados Unidos y el Colegio de Ginecología y Obstetricia de Estados Unidos.

Movimiento y recreación son vitales para el adulto mayor

Tomado de: www.nacion.com

Eran las 7 a. m. de un jueves. Isabel Alvarado, de 70 años, estaba lista para liderar una clase de aeróbicos en el Polideportivo de Nicoya. Sus alumnos eran, en su mayoría, mayores que ella.

Esta profesora de Educación Física y especialista en deporte se resiste a dejar de trabajar en lo que siempre ha amado: hacer que otros se sientan mejor mediante la actividad física. Aquella mañana alistó música movida, para combinar el ejercicio con un poco de baile.

“Cualquier adulto mayor puede hacer este tipo de actividades, a no ser que el médico le diga que no; pero siempre hay movimientos que pueden adaptarse a las condiciones de cada persona. La idea es movernos, aunque sea un poquito”, aseguró la educadora.

“El ejercicio a estas edades aleja dolores musculares, da más flexibilidad y también previene enfermedades, sobre todo porque mantiene activa a la persona”, agregó.

Quienes asisten a estas clases, no solo se sienten mejor debido a los ejercicios, también se animan por tener un grupo de amigos para departir, reírse y apoyarse en los duelos y momentos tristes.

“Cuando murió mi esposo, yo me puse muy delgada, pero unas señoras del grupo llegaron a mi casa a decirme que yo no podía quedarme encerrada y me trajeron para acá.

”Ahora soy la más animada para hacer ejercicios y no pasa una semana sin que venga a estas clases”, manifestó Maura Pérez, de 84 años.

Eda Hernández, de 83, opina igual: “Si usted se queda solita en la casa, más bien se va a poner más triste y más enferma, y eso no se vale. Aquí usted tiene a sus amigos y ellos lo apoyan a uno”, expresó esta nicoyana.

Calidad de vida. En Quebrada Honda de Nicoya, un grupo de adultos mayores se reúne para bailar y recordar su juventud.

“Para mí, este grupo es salud. Comparto con gente linda y, además, me sigo moviendo. Siempre me ha gustado bailar, me da energía. Solo hay una vida y uno no puede quedarse sin hacer nada”, comentó Édgar Moraga, de 75 años, quien es viudo.

Para Moraga, este grupo es una de las razones por las cuales se mantiene tan sano. Y no es el único que piensa eso. Mireya García, de 66 años, opina igual.

“El secreto es el ejercicio, comer bien, vivir tranquilo, en paz con Dios y tener gente con quien compartir y reírse y, aquí, en el grupo, tenemos todo eso”, afirmó esta vecina de Copal de Nicoya.

Para Isabel Alvarado, el que los mayores se apoyen entre ellos para superar sus duelos, hacer ejercicio y comer mejor, es parte de la clave de la longevidad de este cantón guanacasteco.

Aceite y frutos secos contra la demencia

Tomado de: www.elmundo.es

El aumento de la esperanza de vida en el mundo desarrollado está dando lugar a un incremento en la frecuencia de las enfermedades relacionadas con la edad, entre las que destacan particularmente las demencias. El coste económico y social de estas patologías no para de crecer, y a día de hoy, no existe ningún tratamiento farmacológico que sea capaz de prevenir o tratar esta enfermedad, ni siquiera en sus estadios más precoces. Es por esto que identificar intervenciones simples y efectivas para prevenir o retrasar la demencia son hoy más importantes que nunca.

En esta línea, los beneficios científicamente demostrados de la dieta mediterránea son incontables: no sólo se sabe que mejora las capacidades cerebrales, sino que además reduce el riesgo de padecer otras patologías, como el cáncer de mama o las enfermedades cardiovasculares.

Hoy, un equipo liderado por el doctor Emilio Ros, del Hospital Clinic de Barcelona, ha ahondado más en el impacto que tiene la dieta mediterránea sobre nuestro cerebro, evidenciando que seguir esta dieta tan tradicional en nuestro país, con un suplemento de aceite de oliva virgen extra y frutos secos, mejora considerablemente las funciones cognitivas en los mayores de 60 años.

Los resultados del análisis, que ha seguido a 447 hombres y mujeres sanos con una media durante casi cinco años, se publican hoy en la revista The Jama network Journals. Su principal autor, Emilio Ros, del servicio de endocrinología del Hospital Cliníc de Barcelona y experto en lipidología y nutrición, explica a este periódico que los datos presentados son "muy alentadores", precisamente porque se ha demostrado "con una evidencia científica de primer nivel" el papel de los frutos secos y el aceite de oliva virgen extra como alimentos que mejoran la función cognitiva.

Para llegar a esta conclusión, se dividió a los participantes del estudio en tres grupos distintos: el primero siguió una dieta mediterránea con un suplemento de un litro de aceite de oliva extra a la semana. Al segundo grupo se le asignó una dieta mediterránea con un extra de 30 gramos diarios de nueces, avellanas y almendras; y al tercero una dieta baja en grasas.

El objetivo de esta división era evaluar las eventuales mejoras (o empeoramientos, si fuera el caso) de cada grupo en los siguientes parámetros: memoria, función ejecutiva (que Ros define como la "rapidez para actuar, para pensar, para descubrir") y el estado general, que es la suma de las dos anteriores.

Los resultados reflejan que el grupo control -el que siguió la dieta baja en grasa- empeora en todos los casos. "El grupo con el suplemento de aceite de oliva mejoró en función ejecutiva, y el de los frutos secos en memoria",cuenta Ros en conversación con EL MUNDO, quien explica que este estudio viene a confirmar otros previos que demostraban que las nueces son algo así como unas "píldoras de salud".

Llama la atención que el grupo con menos beneficios seguía una dieta baja en grasas, frente a los otros dos, que tomaron un extra de alimentos altamente energéticos. "Lo que está claro es que la grasa vegetal es muy beneficiosa", señala Ros, quien recuerda que el aceite de oliva debe ser siempre virgen extra, "porque es el que tiene más propiedades antioxidantes", algo muy importante, teniendo en cuenta que el estrés oxidativo (la incapacidad del cuerpo para desintoxicarse adecuedamente) está considerado como uno de los factores clave en el deterioro cognitivo.

Hay que tener en cuenta que este estudio está hecho con personas mayores de 60 años (la media de edad de los participantes era de 67 años). Cabe preguntarse si los beneficios del aceite de oliva virgen extra y los frutos secos a nivel cerebral serían válidos también para la población general. El problema para saber esto, explica Ros, es que "si quisiéramos estudiar el deterioro cognitivo en gente que ahora mismo tiene 40 años, tardaríamos unos 30 en verlo". No obstante, lo que es evidente es que "si una persona sigue unas buenas prácticas alimenticias desde joven, tendrá una vejez mucho más sana".

En definitiva, lo interesante de este estudio es que por fin se han encontrado alimentos que mejoran el rendimiento cognitivo, y esto es crucial, ya que, precisamente, el deterioro cognitivo es una fase previa a la demencia. En este sentido, Ros hace una llamada a la prevención: "con estos alimentos, puedes prevenir si actúas antes de que la enfermedad se haya desarrollado. Si ya estás tocado, es mucho más difícil que la dieta o los medicamentos puedan actuar", explica.

9 de mayo de 2015

La alimentación saludable podría proteger al cerebro que envejece

Tomado de: www.nlm.nih.gov

La gente que come muchas frutas y verduras podría preservar mejor la memoria y aptitudes cerebrales al envejecer, según sugiere un nuevo estudio.

Los resultados, que se publicaron el 6 de mayo en la revista Neurology, se suman a la evidencia que relaciona una alimentación saludable con riesgos más bajos de demencia.

Los científicos descubrieron que entre 28,000 adultos mayores de más de 40 países, los que en una escala de alimentación balanceada estuvieron entre el 20 por ciento con mejores resultados tenían menor probabilidad de mostrar un deterioro de memoria, atención y otras funciones cerebrales en los 5 años siguientes.

Comparados con otros adultos mayores que preferían carne roja y dulces, el riesgo de una deterioro cerebral en los grupos que seguían la dieta más balanceada era un cuarto más baja. Entre los que tenían las mejores dietas, un 14 por ciento mostró deterioro, comparados con un 18 por ciento en las personas con las peores dietas.

El estudio no demuestra que la dieta en sí misma aporte los beneficios, declaró el autor principal del estudio, Andrew Smyth, investigador en la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario, Canadá.

Pero dijo que el estudio tomó en cuenta otras explicaciones (como el hecho de que las personas con mejores hábitos alimenticios podrían tener una mejor educación, ser más delgados, hacer más ejercicio, y fumar menos).

A pesar de esto los resultados de la dieta estaban ligados a la agilidad mental de las personas.

Después de todo, dijo Smyth, “nuestro estudio sugiere que una dieta balanceada podría reducir el riesgo del deterioro cerebral”.

¿Y a qué se refieren con “dieta saludable” en cuanto a la agilidad mental?

En este estudio, el equipo de Smyth calificó los hábitos alimenticios de las personas usando un índice de “comida saludable”. Un puntaje alto, dijo Smyth, significa que la persona consume muchos alimentos saludables, como frutas y verduras, y pocos alimentos no recomendados, como la comida frita.

Pero según Christy Tangney, profesora de nutrición clínica en la Universidad Rush de Chicago, nadie puede decir a ciencia cierta cuál es la mejor dieta para el cerebro.

Tangney, quien no participó en esta investigación, estudia el vínculo entre dieta y riesgo de demencia. En un estudio reciente, ella y sus colegas descubrieron que los adultos mayores que seguían una dieta que apodaron la “dieta MIND” tenían un riesgo más bajo de desarrollar Alzheimer.

Según Tangney, esta dieta es una mezcla de las dietas mediterránea y DASH (diseñada para combatir la hipertensión), que pueden ayudar a prevenir cardiopatía e infartos.

La dieta MIND hace hincapié en frutas y verduras (sobretodo moras y hojas), granos enteros, nueces, aceite de oliva, leguminosas, pollo y pescado, y evita la carne roja, quesos, mantequilla, dulces y comida frita.

Pero según Tangney esta dieta no ha demostrado combatir la demencia porque no se ha puesto a prueba en un estudio clínico, donde se le asignaría al azar a distintas personas.

En general, dijo Tangney, la investigación sobre dietas y el cerebro debe “avanzar a la siguiente fase”.

“Lo que significa la fase de pruebas clínicas”, dijo. Desafortunadamente, este tipo de estudios de las dietas son complicados y caros, y es difícil encontrar patrocinios.

¿Pero por qué pueden ayudar a preservar la memoria los alimentos? Una posibilidad, según el equipo de Smyth, es que los nutrientes antiinflamatorios que tienen las frutas, verduras y pescados sirven para preservar la salud mental.

Además, lo que beneficia al corazón suele beneficiar al cerebro: al disminuir la presión arterial, mejorar el flujo sanguíneo, y evitar infartos “encubiertos”, según Smyth.

Tangney declaró que se ha demostrado que las dietas mediterránea y DASHmejoran la salud cardiovascular, y por lo tanto son buenas elecciones.

“Ambas dietas comparten algunos alimentos en común que pueden proteger contra cardiopatía e infarto, y quizá contra la reducción de funciones cognitivas.

Tangney sabe que es difícil que la gente cambie sus hábitos alimenticios, en especial si están rodeados de comida rápida y tienditas.

“Pero si quiere proteger a su cerebro, vale la pena intentarlo”.

Alerta mundial por las pastillas para adelgazar que "cocinan por dentro"

Tomado de: www.larazon.es

La Interpol ha emitido una advertencia de salud a nivel mundial sobre la amenaza que representan las mortales "píldoras de dieta" que pueden provocar que el que las tome se sobrecaliente y "literalmente le cocine" desde el interior, informa "The Independent".

El fármaco, conocido como DNP, se ha relacionado con la muerte de la mujer británica Eloise Parry en las últimas semanas y también ha dejado un francés en estado crítico en el hospital.

DNP fue utilizado por primera vez en Francia en la primera guerra mundial en la fabricación de explosivos, pero se descubrió que aumentó dramáticamente el metabolismo y causar una pérdida de peso significativa entre los trabajadores de la fábrica de bombas.

Posteriormente comenzó a comercializarse como una píldora para adelgazar, hasta el descubrimiento de una amplia gama de efectos secundarios dañinos que llevaron a la prohibición para el consumo humano a finales de 1930.

Sin embargo, un estudio advirtió el año pasado que el DNP se había vuelto a utilizar y que podía haber provocado al menos cinco muertes en el Reino Unido entre 2007 y 2013. Así, tras la solicitud de las autoridades sanitarias francesas, la Interpol ha emitido una alerta "naranja" para declarar que el DNP representa una "amenaza inminente" para los consumidores de todo el mundo.

"Aunque por lo general se venden en polvo de color amarillo o forma de cápsula, el DNP también está disponible en crema," dijo un portavoz de la policía. "Además de los peligros intrínsecos del DNP, los riesgos asociados con su uso se magnifican por las condiciones de fabricación ilegales.

"Además de ser producidos en laboratorios clandestinos sin normas de higiene, sin el conocimiento de fabricación especializada los productores también exponen a los consumidores una mayor posibilidad de sobredosis", añadió.

El DNP interfiere con la forma en que el cuerpo descompone las grasas y los hidratos de carbono, haciendo que la energía se libere en forma de calor en lugar de combustible útil para los músculos y las funciones corporales.

Antes de que fuera prohibida por primera vez en EE UU en 1938, las muertes reportadas notables de la droga incluyen la de un hombre que, después de una sobredosis literalmente, quedó cocinado hasta la muerte", con una temperatura corporal de 43,3 grados centígrados.

Epidemia de obesidad en Europa

Tomado de: www.elmundo.es

Los países que integran el viejo continente han presumido década tras década de tener las democracias más antiguas, las redes sociales más amplias y las mejores dietas del planeta. Sin embargo, ese paisaje ha dado un giro radical en los últimos años. La crisis, el marketing de la industria alimenticia y las nuevas tecnologías han contribuido en paralelo a que una gran mayoría de ciudadanos hayan aumentado de talla. Un volumen que no dejará de incrementar, según las previsiones de los expertos recogidas esta semana en varios informes.

Si la dieta mediterránea se jacta de tener a sus espaldas la mejor evidencia científica en cuanto a sus beneficios sobre la salud, también es cierto que los ciudadanos que se bañan a orillas del Mediterráneo siguen cada vez menos la alimentación de sus ancestros. Ahora, los productos procesados, la bollería, el azúcar presente en mil sitios son la norma del día a día de muchas personas. De ahí que la estimaciones sobre la tasa de sobrepeso y obesidad se queden cortas a medida que pasan las páginas del calendario.

Así lo constata un informe presentado en el Congreso Europeo de Obesidad que se celebró esta semana en Praga y que pinta un escenario cuando menos preocupante para la Europa de 2030. El peor pronóstico es para los irlandeses pues casi todos (un 89%) tendrán sobrepeso en 15 años y la mitad (48%), obesidad. De cerca les siguen los británicos que, para 2030, el 74% tendrá exceso de peso y el 36% obesidad.

Los países bañados por el Mediterráneo no presentan un panorama más estilizado. La previsión es que en 15 años el 21% de las españolas será obesa, pero si restringimos las miras a la población masculina esa cifra asciende al 36%. Los porcentajes aumentan cuando se habla de sobrepeso porque en menos de dos décadas el 58% de las mujeres y el 80% de los hombres tendrán unos kilos de más. Nuestros vecinos griegos no lo tienen mejor: un 44% de ellos y un 40% de las féminas tendrán obesidad.

Son previsiones que forman parte del Proyecto Modelando la Obesidad que ha sido desarrollado conjuntamente por el Foro de la Salud del Reino Unido, la Oficina Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Europa. El trabajo, realizado por Laura Webber y el doctor Joao Breda, ha evaluado los datos de 53 países de la región europea.

«Es realmente alarmante ver que tres de cada cuatro personas en Europa tendrá sobrepeso y en algunos países casi el 100%. No hay que culpabilizar a la persona obesa porque éste es un problema de todos, desde los gobiernos con los recursos que destinan contra la obesidad hasta cómo se organiza el entorno para promover el ejercicio. Sin embargo, muy pocos políticos, en los momentos en los que nos encontramos [a las puertas de unas elecciones] están hablando de Sanidad», señala Gema Frühbeck, presidenta de la Sociedad Europea para el Estudio de la Obesidad.

Sólo unos pocos ciudadanos europeos se salvarán de esta epidemia in crescendo. Los Países Bajos parece que están haciendo mejor las cosas. Porque para 2030 se prevé que menos de la mitad de los holandeses varones (49%) tendrá sobrepeso y sólo un 8% estará obeso, cifras inferiores a las registradas en 2010: con un 54% y un 10%, respectivamente. Las ciudadanas de este país, en cambio, mantendrán casi estable su sobrepeso pues se pasará de un 44% en 2010 a un 43%. No obstante, el porcentaje de mujeres con obesidad disminuirá más: del 13% se descenderá al 9%.

impacto

«La prevención del sobrepeso y la obesidad es cada día más importante. La reducción de actividad es un factor de riesgo muy importante pero la dieta también lo es. En los países mediterráneos desafortunadamente se está perdiendo los valores tradicionales de su dieta que incluye todos los elementos protectores como frutas y verduras, pescado, aceite de oliva con moderación... y hay que recuperarlos sobre todo para la dieta de los niños», explica a EL MUNDO Breda.

Otro factor que está detrás de este incremento es la crisis económica. «Existe evidencia de que las situaciones de crisis aumentan la prevalencia de obesidad pues ante la escasez de recursos las personas optan por determinados alimentos. Es más barato comer mal que tomar una alimentación equilibrada», apunta Frühbeck, también directora del Laboratorio de Investigación Metabólica del departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra y miembro del CIBERobn.

Por otro lado, la falta de normativas más estrictas que regulen la adición de azúcares en los alimentos procesados es una demanda de muchos especialistas. De hecho, el gobierno británico está evaluando el impacto de posibles medidas, como proteger a la infancia de los anuncios de comida en televisión o imponer algún tipo de impuesto al azúcar de origen industrial.

Las cifras sobre obesidad y sobrepeso, que como advierten los expertos no dejan de ser proyecciones que no garantizan que el futuro sea exactamente así, alertan de futuros problemas. «Un aumento de obesidad conduce claramente a más enfermedades crónicas como la diabetes y las patologías cardiovasculares, por lo que las medidas para aumentar la actividad física y mejora la dieta son muy importantes», afirma Breda.

De la misma opinión se muestra Frühbeck quien apunta que «el impacto sobre la seguridad social es tremendo por los costes directos e indirectos que generan estas enfermedades como las mencionadas y todos los problemas vinculados con las alteraciones osteoarticulares que aumentan a medida que lo hace el peso y la edad. Esto revierte directamente en el gasto médico, al tener que tratar a todos estos pacientes».

2 de mayo de 2015

Adelgazar ¿a costa del cerebro o del hígado?

Tomado de: www.larazon.es

Intentar eliminar unos kilos de más es una práctica bastante habitual que se acentúa con la llegada del buen tiempo, pero ¿a costa de qué?, algunas de las dietas que se proponen pueden afectar al funcionamiento del cerebro o del hígado.

La especialista en biología molecular Gabriela Brieba, investigadora de la Universidad de La Laguna (Tenerife), alerta de que algunas "dietas mágicas" que eliminan el pan y la pasta o aumentan el consumo de proteínas pueden dañar el cerebro y el hígado, ya que suponen un esfuerzo metabólico, informa Efe.

El cerebro se alimenta de glucosa, que contienen alimentos como el pan, los cereales o los productos lácteos, y si en sangre el ser humano no dispone de la cantidad suficiente de este glúcido, el organismo tiene que hacer un sobresfuerzo para llevar al cerebro la cantidad de glucosa que necesita para funcionar. Brieba defiende que el cuerpo necesita de la glucosa para funcionar a nivel físico y mental, ya que si no, la capacidad mental y física se verá afectada y se pone en riesgo la función cerebral con el objetivo de bajar de peso.

Por ello, destaca la importancia de llevar a cabo una dieta adecuada y variada acompañada de buenas costumbres en las que se potencie el ejercicio físico, lo cual, resalta, "es más importante que contar las calorías". Una dieta tiene que ser variada para ingerir alimentos de todos los grupos nutricionales y adecuada a lo que el cuerpo tolera mejor para, por ejemplo, si hay alergia al huevo sustituirlo por otra proteína.

En contra de lo que de forma coloquial se pueda pensar, llevar una dieta vegetariana no es un plus, de hecho, asegura la bióloga, estas personas tienen que estar controladas por un dietista o médico, ya que corren el riesgo de no ingerir todos los aminoácidos esenciales, que se consiguen combinando legumbres y cereales. Tampoco la dieta mediterránea tiene porqué ser la mejor, pues para los celíacos, intolerantes al gluten, está prohibida, ya que la base de este régimen es el trigo.

Beber agua marina, es otra de las prácticas "aparentemente saludables" que para la investigadora universitaria es "una barbaridad", pues consiste en consumir más sales de las que el cuerpo puede tolerar, lo que desemboca en un trabajo extra de eliminación de sales, además de deshidratación. Otro de los mitos más escuchados, eliminar el pan y la pasta para adelgazar, es también "un disparate" según la especialista, pues el organismo necesita una dieta equilibrada para poder funcionar de forma correcta y el bajar de peso depende más de la rutina diaria y de las costumbres de vida.

El equilibrio es la clave, asevera Brieba, quien recomienda sacrificar el tiempo para ir al gimnasio y no la funcionalidad del hígado o el páncreas con dietas perjudiciales para la salud y con efecto "yoyó". Aumentar el gasto de calorías es, sin lugar a dudas, el método más efectivo para bajar de talla, aunque a corto plazo pueda resultar más efectivo cambiar la dieta. "El único objetivo para hacer dieta no puede ser el estético", resalta la investigadora, quien insiste en que la forma más efectiva de poder volver a usar esos pantalones en los que ya no entramos es hacer ejercicio de forma rutinaria y adaptada a la edad, a la constitución y, en definitiva, a la persona.

Mujeres activas, corazón más sano

Por MONTSE ARBOIX/ Tomado de: www.consumer.es

Llevar una vida activa ayuda a mantener a raya muchas enfermedades. Un estudio reciente señala que las mujeres que practican ejercicio físico tres veces a la semana durante algo menos de media hora disminuyen la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular y cerebrovascular. Este artículo analiza esta investigación a la vez que apunta cuáles son los factores de riesgo cardiovascular en las mujeres y su relación con los niveles de estrógenos. Además, de la mano de un experto, se aportan consejos para quienes decidan empezar a correr.

Las mujeres de mediana edad que practican ejercicio físico de manera habitual tienen menor riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y cerebrovascular, según un artículo publicado en la revista Circulation de la American Heart Association. Para este estudio se incluyeron 1,1 millones de mujeres inglesas, con una edad media de 56 años, sin antecedentes de cáncer, problemas cardiacos, ictus, trombos o diabetes, entre 1996 y 2001. La población analizada describió su nivel de actividad física al principio de la investigación y tres años más tarde. Entre las actividades asociadas a la disminución del riesgo estaba correr, cultivar un jardín o huerto o ir en bicicleta.

Tras un seguimiento de alrededor de nueve años, en las que examinaron enfermedades, ingresos hospitalarios y causas de fallecimiento, los científicos apuntan que las mujeres que realizan una actividad física vigorosa durante 20 minutos, de dos a tres veces por semana, muestran un 20% menos de posibilidades de desarrollar enfermedad cardiaca, ictus o trombosis (formación de coágulos), comparadas con las participantes que señalaron poco o nada de actividad. Por otro lado, entre las mujeres más activas, una frecuencia mayor de estos 20 minutos no aportaba cambios significativos en la reducción del riesgo.

Sin embargo, para ser una persona activa y mantener un estado saludable, no hace falta ponerse a correr. Como ya apuntaba un estudio publicado en Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology en 2013, caminar rápido -conocido también por power walking- también disminuye el riesgo de desarrollar hipertensión, dislipemia y diabetes. Tras analizar los datos de 33.060 corredores y 15.045 caminantes (que andaban a una intensidad moderada y a un ritmo vigoroso), los investigadores del Berkeley Lab de EE.UU. concluyeron que cuando se emplea la misma energía, andar incluso proporciona más reducción del riesgo cardiovascular, a lo que se le suma un menor desgaste articular y menos riesgo de lesiones.

El corazón de la mujer: factores de riesgo

Aunque la mayoría de factores de riesgo cardiovascular son compartidos entre hombres y mujeres, los estudios han puesto en evidencia algunas singularidades en el sexo femenino.

A pesar de que la prevalencia de enfermedad cardiovascular e ictus es semejante en ambos sexos, el inicio en la mujer se retrasa debido a la protección que le confieren los estrógenos. Algunas investigaciones sugieren que el riesgo de enfermedad coronaria en mujeres -durante la vida fértil- es similar al del hombre diez años menor.

No obstante, esta protección es limitada y hacia los 65 años de edad el riesgo se equipara. Cuando una mujer entra en la menopausia tiene más probabilidades de acumular grasa, sobre todo abdominal, y mayor predisposición a desarrollar diabetes e hipertensión arterial, entre otros. De hecho, la incidencia de la hipertensión se incrementa a partir de los 65 años en mujeres, un hecho que aumenta las posibilidades de desarrollar cardiopatía coronaria o ictus.

Solo la falta de los estrógenos -que en la vida fértil se relacionan con niveles más altos de colesterol "bueno" (HDL) y niveles más bajos de "colesterol malo"- multiplica por tres el riesgo cardiovascular y produce un aumento de la fracción LDL.

Otros factores como el estrés y el hábito tabáquico se incrementan de manera significativa y preocupante entre las mujeres. Y son dos factores de riesgo importante en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular.

Ser activo: consejos antes de empezar a correr

En los últimos años, correr o running ha ido ganando adeptos de manera exponencial, ya sea con la excusa de mantenerse saludable, en forma o perder peso. No obstante, hay que tener en cuenta que no todas las personas pueden practicar este deporte sin más.

El Dr. Ángel Hernández Yáñez, jefe de la Unidad de Medicina Deportiva del Hospital Universitario HM Torrelodones (Madrid), especifica que "correr no es siempre la actividad física más adecuada". Ante situaciones como lesiones en la columna vertebral, problemas cardiorrespiratorios severos o lesiones en las articulaciones de carga (como rodillas, tobillos o caderas), lo mejor es acudir antes a un especialista que indique cuál es la actividad física más recomendable y la mejor manera de iniciarse.

Además, un reconocimiento previo junto con una prueba de esfuerzo permite aconsejar cómo practicar cualquier deporte de forma saludable, adaptándolo a las características individuales de cada uno, incluso sobre aspectos como la elección del calzado más oportuno, y así poder evitar posibles enfermedades cardiovasculares, dolores musculares y errores en su práctica.

El Dr. Hernández recuerda que el running es un deporte de impacto que repercute sobre el cartílago de las articulaciones de carga y la columna vertebral y puede provocar lesiones. Por ello, antes de empezar a correr es importante calentar y estirar los músculos para prevenir distintas lesiones mediante movilizaciones activas suaves de las articulaciones de tobillo, rodilla y cadera y también de la espalda.

Para quienes ya estén acostumbrados a esta práctica deportiva y quieran mejorar su rendimiento, este experto les aporta unos cuantos consejos que pueden servir de ayuda:
  • Realizar cinco comidas diarias, ricas en fibra y vitaminas.
  • Entrenar la técnica de carrera ayuda a mejorar los resultados. De la misma manera, trabajar la potencia y los abdominales mejorará la posición pélvica al correr.
  • Asegurarse de un descanso suficiente y no entrenar por encima de las posibilidades de la persona.
  • Después de la carrera, una ducha de agua fría en las piernas ayuda a recuperarse.

Una dieta rica en fibra y baja en grasas puede reducir el riesgo de cáncer de colon

Un grupo de afroamericanos y africanos que intercambiaron sus dietas típicas durante dos semanas registraron un intercambiado de sus respectivos riesgos de cáncer de colon como se refleja por alteraciones de sus bacterias intestinales, según un estudio internacional liderado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, que se publica este martes en la edición digital de 'Nature Communications'. El trabajo sugiere que pasar de una dieta occidentializada a una con alto contenido de fibra y baja en grasas como la tradicional africana reduce los biomarcadores de riesgo de cáncer.

El investigador principal, Stephen O'Keefe, profesor de Medicina de la División de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición de la Escuela de Medicina de Pitt, observó mientras trabajaba en Sudáfrica que sus pacientes rurales rara vez tenían cáncer de colon o pólipos intestinales, que puedne ser un precursores del cáncer. En el mundo occidental, el cáncer de colon es la segunda causa de muerte por cáncer y los afroamericanos tienen la mayor carga de la enfermedad en Estados Unidos.

"La dieta afroamericana, que contiene más proteína animal y grasa y menos fibra soluble que la dieta africana, se cree que aumenta el riesgo de cáncer de colon", explica O'Keefe. "Otros estudios con inmigrantes japoneses a Hawai han demostrado que sólo se necesita la occidentalización de una generación para cambiar su baja incidencia de cáncer de colon a las altas tasas observadas en los hawaianos nativos", agrega.

En este nuevo proyecto, sus autores analizaron el impacto de un breve cambio de dieta en el de colon en un entorno controlado sin preocupaciones por tabaquismo u otros factores ambientales sobre el riesgo de cáncer. Tras analizar sus dietas, 20 voluntarios afroamericanos y 20 personas de zonas rurales de Sudáfrica de 50 a 65 años fueron alojados en un sitio de la Universidad de Pittsburgh y en un centro de alojamiento de Africa respectivamente, donde comieron comidas preparadas por los investigadores con ingredientes y técnicas culinarias típicas del otro grupo.

El equipo examinó muestras de contenido fecal y de colon obtenidas mediante colonoscopia de cada voluntario al inicio del estudio y después del periodo de análisis de dos semanas. Aunque el cambio de dieta fue breve, cada grupo tomó las tasas del otro de renovación de las células de la mucosa intestinal, los niveles de fermentación de la fibra y los marcadores de la actividad metabólica bacteriana y la inflamación asociados con el riesgo de cáncer.

Los afroamericanos experimentaron un aumento en la producción de butirato, que se cree que desempeña un papel clave en las vías de lucha contra el cáncer. Los investigadores destacaron que eliminaron los pólipos intestinales de nueve de los voluntarios afroamericanos, pero que no había ninguno en los africanos. "No podemos decir definitivamente de estas medidas que el cambio en su dieta habría dado lugar a más casos de cáncer en el grupo africano o menos en el grupo de América, pero hay buena evidencia de otros estudios de que los cambios que observamos son signos de riesgo de cáncer", señala el coautor Jeremy Nicholson, del Imperial College de Londres, en Reino Unido.

Según el doctor O'Keefe, aumentar la cantidad de fibra en la dieta --de aproximadamente 10 gramos a más de 50 para los afroamericanos en el cambio de la dieta-- probablemente condujo a modificaciones de biomarcadores que reflejan la reducción del riesgo de cáncer, pero comer menos grasas animales y proteínas también podría ser útil.

"Estos resultados son realmente muy buenas noticias -destaca--. En sólo dos semanas, un cambio en la dieta pasando de una composición occidentalizado a una dieta tradicional africana con un alto contenido de fibra y baja en grasas reduce estos biomarcadores de riesgo de cáncer, lo que indica que es probable que nunca es tarde para modificar el riesgo de cáncer de colon".

La actividad física reduce los efectos secundarios de la quimioterapia

Tomado de: www.elmundo.es

Las pacientes con cáncer de mama que hicieron más ejercicio sintieron menos náuseas. Según los expertos, el deporte permite una menor pérdida de calidad de vida.

Si hay un tratamiento con fuertes y complicados efectos secundarios, ése es la quimioterapia. Además de la caída del pelo, están las náuseas, los vómitos, el dolor de articulaciones, el estreñimiento o las alteraciones en la percepción del sabor de los alimentos, por citar sólo algunos.

A pesar de que los nuevos fármacos conllevan muchísimos menos efectos secundarios que los tratamientos de hace años, algunas de las consecuencias de estas terapias hacen que los pacientes no puedan completar su quimioterapia tal y como estaba planteada, y el oncólogo se ve obligado a ajustar la dosis en función del estado del paciente. Ahora, un estudio realizado por el Instituto del Cáncer Holandés se ha percatado de que la actividad física durante la quimioterapia reduce las posibilidades de sentir alguno de estos efectos adversos, como son la fatiga, las náuseas o el malestar general.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores responsables de la publicación dividieron a 230 mujeres que padecían cáncer de mama en tres grupos distintos: en el primero, las pacientes siguieron un programa supervisado de ejercicio aeróbico "moderadamente intenso". A las mujeres del segundo grupo se les asignó un programa de intensidad baja de ejercicio aeróbico que podían seguir desde sus casas. Quienes estaban en el tercer grupo no siguieron ningún programa de ejercicio.

El resultado fue que los dos grupos que practicaron actividad física durante su tratamiento con quimioterapia mostraban con menor frecuencia varios de los efectos secundarios anteriormente expuestos. Este resultado era más pronunciado entre las pacientes que realizaron el programa de ejercicio "moderadamente intenso", frente a las que siguieron el de intensidad baja. Además, menos mujeres de ese primer grupo necesitaron de un ajuste en su dosis de quimioterapia: un 12% de estas pacientes requirieron tal medida, frente al 34% de casos en los que sí fue necesario dentro del grupo que no siguió ningún programa de ejercicio.

Actividad física desde el diagnóstico

En palabras de Antonio Llombart, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Valencia y portavoz de la SEOM, esta publicación "nos hace reafirmar la importancia de la actividad física desde el momento del diagnóstico, porque ésta permite una menor pérdida de calidad de vida durante el tratamiento".

Este experto en cáncer de mama explica, en conversación con EL MUNDO, que, tal y como pone de manifiesto el presente estudio, "la actividad física ayuda a mejorar la tolerancia a los tratamientos". Pero Llombart va más allá, y recuerda que hay estudios previos que hablan de que "las mujeres que mantenían su actividad laboral durante el tratamiento lo llevaban mejor que las que se cogían la baja". Incluso, apunta, el deporte podría actuar como método de prevención: "una publicación estadounidense demostró que, en las mujeres que habían tenido cáncer de mama, el ejercicio físico redujo entre un 6% y un 7% las posibilidades de recaer en la enfermedad, y esto es muchísimo", explica.

No obstante, a nadie se le escapa -y menos a alguien que haya pasado por esta terapia tan dura- que la quimioterapia es un proceso que puede llegar a ser realmente extenuante. Es por esto que quizás muchos se pregunten si verdaderamente es posible hacer ejercicio tras recibir una sesión de quimio.

Caminar 40 minutos varias veces a la semana

En opinión de Llombart, esto dependerá del nivel de actividad física que realizara la mujer antes de caer enferma: "Es evidente que a una paciente que nunca haya hecho ejercicio le va a costar más trabajo. La actividad tiene que ser adaptada y debe de haber una cierta supervisión, bien por parte de un fisioterapeuta o de un entrenador personal".

La actividad física recomendada durante la 'quimio' para "una mujer normal, sin actividad física específica previa al tratamiento", sería "caminar entre cuatro y cinco días a la semana unos 40 minutos, a buen ritmo, esto es, 100 pasos por minuto", señala Llombart. Si la mujer ya hacía ejercicio, lo ideal sería "intentar mantenerlo, y cuando esto no sea posible, ajustarlo a las necesidades".

Hay que tener en cuenta que, durante la quimioterapia, no todos los días son iguales: las primeras tres jornadas posteriores a una sesión son siempre más difíciles. "En esos días, el ejercicio tiene que ser más moderado, pero por lo menos hay que intentar no quedarse en la cama", apunta Llombart.

Tampoco hay que despreciar otro de los importantes beneficios que tiene, en todos los casos, el deporte: y es que éste afecta positivamente al estado de ánimo. "Hacer deporte significa que la paciente está saliendo de casa, y esto, desde el punto de vista anímico, es muy importante, porque en esos momentos no le está dando tantas vueltas a la cabeza. Si, por el contrario, se queda en casa, no hará más que pensar en su enfermedad y en todas sus consecuencias", sostiene Llombart.

Además, tal y como recuerda este experto, tampoco son despreciables las secuelas que tiene la quimioterapia sobre la autoestima. Según cuenta, cuando años después se les pregunta a las mujeres que han pasado por un cáncer de mama qué ha sido lo peor de su tratamiento, "la mayoría responden que lo peor es el aumento de peso, más que la pérdida del cabello. Además, se trata de un peso que, con todos los cambios hormonales del proceso, es más difícil de quitar".

En definitiva, estudios como este están llevando a un cambio de paradigma, según LLombart: "la filosofía de antes era que la paciente con cáncer de mama tenía que cuidarse y no hacer mucha actividad. Esto es algo que tenemos que empezar a cambiar". Así lo afirma también uno de los responsables de esta publicación: "En el pasado, se les recomendaba a los pacientes de quimioterapia que se lo tomaran con calma, pero hoy nos estamos dando cuenta de que, realmente, es mejor mantenerse tan activo como sea posible".