27 de junio de 2015

Un desayuno ideal se hace con 5 ingredientes

Tomado de: www.nacion.com

Se dice que es la comida más importante, porque, luego de muchas horas de no recibir alimentos, brinda los nutrientes requeridos y da la energía necesaria para arrancar la jornada.

Sin embargo, ¿qué es lo que debe incluir un buen desayuno? Los nutricionistas mencionan cinco elementos esenciales que deben estar presentes cada mañana: cereales, frutas, huevo o embutidos bajos en grasa, y algún tipo de grasa ligera, como el aceite de oliva.

Según la nutricionista Evelyn Mora, la variedad de propiedades presente en estos grupos alimentarios, aporta los nutrientes necesarios para comenzar el día y mejorar la salud.

“Los cereales aportan carbohidratos, que dan energía para enfrentar todas las tareas, tanto físicas como mentales”, comentó la nutricionista. Además, aseguró que los lácteos son ricos en calcio y vitaminas A y D.

A lo largo del día, lo ideal es comer tres porciones de estos. En el desayuno, se puede consumir la primera.

“El huevo, al igual que los embutidos, son fuente de proteínas. Debemos procurar que sean bajos en calorías, como la pechuga de pavo, el jamón de pavo o el cocido”, aseguró Mora.

Por su parte, las frutas brindan azúcares que ayudan en las labores diarias.

La grasa también es necesaria para las funciones del organismo. No obstante, se aconseja el consumo de aceite de oliva en vez de mantequillas o margarinas.

La comida más importante.

Diferentes investigaciones concluyen que la primera comida ayuda a “administrar” el hambre durante el día, regula antojos e impide comer de más.

El desayuno impulsa una mejor fertilidad, más concentración y mejor rendimiento laboral.

No desayunar es muy dañino. Este hábito se asocia con el síndrome metabólico (colesterol alto, hipertensión y obesidad abdominal), diabetes y diversas afecciones cardíacas.

Cinco mitos de la alimentación que se deben derrumbar

Desde hace años,  "gurús" de la nutrición se han encargado de satanizar el consumo de ciertos alimentos.  Pero según el nutricionista Teddy Sawaya hay por lo menos cinco mitos que se deben derrumbar y explica por qué.

Las yemas y el colesterol. El efecto que sobre el colesterol tiene el huevo es insignificante. Para tener una dieta sana hay que incluirlos porque son muy nutritivos, contienen antioxidantes y su índice glucémico es muy bajo.

Comida "quema grasa". La piña, el pepino, el cilantro y el agua de berenjena son conocidos por ser diuréticos y  antiinflamatorios. Sin embargo, ellos no hacen perder grasa. Hay que comer todo tipo de alimento para  perder peso saludablemente. Si se ingiere solo un tipo de alimento la pérdida de kilos será por desnutrición.

¿Grasas afuera? Las grasas se dividen, a grandes rasgos, en "buenas" y "malas", según sea su impacto sobre el nivel de colesterol y triglicéridos. No se puede renunciar a ellas, porque el organismo las necesita para funciones como la formación de membranas celulares.

Contar calorías. Realmente el consumo de calorías de una persona no va a determinar el grado de su grasa corporal. Consumir muy pocas calorías puede causar que se consuman las reservas de glucógeno en el músculo y no de la grasa, sacrificando masa muscular. También incentiva el llamado "efecto yoyo".

El aguacate engorda. Este es otro alimento víctima de los mitos pues al contener grasa se cree que hace engordar. Pero en realidad ayuda a adelgazar ya que favorece al metabolismo, haciendo que se quemen mejor las grasas nocivas.

Cualquier azúcar añadido es azúcar malo

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Desde hace tiempo, se presenta al jarabe de maíz alto en fructosa como el principal villano de la dieta estadounidense.

Pero una nueva escuela de pensamiento plantea que el azúcar de mesa de siempre, o incluso la miel totalmente natural, pueden ser igual de nocivas para la salud de una persona.

Cualquier fuente de azúcar en exceso contribuye a la obesidad y a la diabetes, y el enfoque sobre el jarabe de maíz alto en fructosa podría distraer a los consumidores de los verdaderos peligros de salud que plantean todos los azúcares añadidos, cualesquiera que sean, señalan ahora muchos dietistas.

Por ejemplo, las personas que beben refrescos totalmente naturales endulzados con azúcar puro de caña siguen provocándose daños, igual que si los refrescos hubieran estado hechos con jarabe de maíz alto en fructosa, advirtió Mario Kratz, profesor asociado de investigación de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Washington, en Seattle.

"La ciencia es bastante clara: el azúcar normal de casa no es distinto del jarabe de maíz alto en fructosa", señaló Kratz, especialista en nutrición y metabolismo. "Son igual de malos cuando se consumen en bebidas endulzadas con azúcar".

Algunos investigadores, como Shreela Sharma, afirman que el jarabe de maíz alto en fructosa plantea una amenaza de salud única. Les preocupa que el cuerpo humano pueda procesar el jarabe de maíz alto en fructosa de forma distinta que el azúcar regular, de una forma que contribuya a la obesidad y los problemas que conlleva, como la diabetes y las enfermedades cardiacas.

"Al final, el azúcar es azúcar en cuanto a las calorías, pero no es lo mismo cuando el cuerpo metaboliza estos distintos azúcares", señaló Sharma, dietista registrada y profesora asociada de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Texas, en Houston. "Para mí, esas pequeñas diferencias al final sí acaban haciendo una gran diferencia".

Pero esas opiniones están ahora siendo disputadas por otros investigadores y nutricionistas que afirman que todos los azúcares utilizados en la comida son bastante iguales.

El jarabe de maíz alto en fructosa es casi idéntico en su composición como azúcar simple tanto al azúcar como a la miel, comentó Jennifer Temple, profesora asociada de ciencias del ejercicio y de la nutrición de la Universidad de Buffalo, en Nueva York.

"En mi opinión, no hay una diferencia real entre el azúcar y el jarabe de maíz alto en fructosa", dijo Temple. "El jarabe de maíz alto en fructosa es más procesado, pero la mayoría del azúcar que usamos también ha sido refinado y procesado".

Además, la ciencia no ha podido demostrar que el jarabe de maíz alto en fructosa afecte al cuerpo humano de forma distinta que algún otro tipo de azúcar añadido, comentó Claudia Perkins, dietista registrada del Programa de Educación en Diabetes del Centro de Ciencias de la Salud Texas A&M.

"No hay evidencias científicas de que el jarabe de maíz alto en fructosa sea la causa de un aumento en el apetito o en la grasa corporal, o de que se metabolice de forma distinta a otros endulzantes", dijo Perkins.

El jarabe de maíz alto en fructosa es producido de maíz que primero se ha procesado en almidón de maíz y luego en jarabe puro de maíz.

Pero el jarabe de maíz puro está completamente compuesto de glucosa, un azúcar simple, que no es suficientemente dulce como para usarlo en la fabricación de los alimentos. Los productores de alimentos añaden enzimas al jarabe de maíz para convertir más o menos la mitad de la glucosa en fructosa, otro azúcar simple que es mucho más dulce.

Todas las fuentes de azúcar de la dieta contienen una mezcla de glucosa y fructosa. Tanto el azúcar de mesa como la miel contienen un 50 por ciento de glucosa y un 50 por ciento de fructosa, mientras que el jarabe de maíz alto en fructosa por lo general contiene un 45 por ciento de glucosa y un 55 por ciento de fructosa, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU.

El cuerpo procesa la fructosa pura y la glucosa pura de formas distintas, y estudios tanto en humanos como en animales han mostrado que la fructosa pura puede influir negativamente sobre la salud y el apetito de una persona. Las personas que comen fructosa pura son menos propensas a sentirse satisfechas, y más propensas a comer en exceso, lo que puede conducir a la obesidad y a la diabetes.

Casi todas las células del cuerpo pueden procesar la glucosa como fuente de energía, pero las células necesitan la hormona insulina para ser capaces de absorber la glucosa y aprovechar su energía almacenada. La misma insulina también sirve como una señal para el cerebro de que uno ha comido suficiente, explicó la Dra. Kathleen Page, experta en diabetes y obesidad y profesora asistente de medicina de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California.

La fructosa, por otro lado, solo se puede procesar en el hígado y no envía al cerebro la señal de saciedad generada por la insulina.

Un estudio que Page llevó a cabo hace poco encontró que las personas que bebían bebidas endulzadas con fructosa pura tendían a mostrar más hambre que las que bebían bebidas con glucosa pura. Sus hallazgos fueron publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

"Encontramos que cuando los participantes consumían la bebida con fructosa, tenían una mayor actividad en las áreas de recompensa del cerebro, reportaban más hambre y deseo de artículos de comida, y estaban más dispuestos a renunciar a recompensas a largo plazo de dinero para recibir recompensas a corto plazo de comida", dijo Page.

Pero el problema de este estudio y otros parecidos es que dan a las personas glucosa pura y fructosa pura, algo que nunca sucede en la vida real, planteó Lisa Cimperman, dietista clínica de Centro Médico Case de los Hospitales Universitarios, en Cleveland.

"No es aplicable a la forma en que comemos. Todas las comidas son una mezcla de fructosa y glucosa", señaló Cimperman. "Cuando se observan los efectos metabólicos de la fructosa y de la glucosa en aislamiento, no se está aproximando a la forma en que comemos en la vida real".

Se han llevado a cabo muy pocos estudios que comparen las fuentes de azúcar de forma directa, por ejemplo comparando el jarabe de maíz alto en fructosa con el azúcar de mesa en la dieta diaria de una persona, dijo la Dra. Kylie Kavanagh, profesora asistente de patología y medicina comparativa del Centro Médico Bautista Wake Forest en Winston-Salem, Carolina del Norte. La mayoría de los pocos disponibles han sido financiados por la industria, lo que arroja dudas sobre sus hallazgos, que son mayormente positivos, plantea.

Kavanagh dijo que pertenece firmemente al sector que considera que la fuente del azúcar sí importa, y que el jarabe de maíz alto en fructosa es peor que el azúcar de mesa.

El motivo es que la glucosa y la fructosa que contiene el jarabe de maíz alto en fructosa no están químicamente vinculadas, mientras que ambas están unidas por un vínculo químico en el azúcar de mesa.

"Eso significa que se absorben mucho más fácilmente cuando se administran en el jarabe de maíz alto en fructosa industrial", advirtió Kavanagh. "La fructosa flota libremente".

Kavanagh y Sharma también creen que las ligeras diferencias en la composición de la fructosa y la glucosa que existen entre el jarabe de maíz alto en fructosa y el azúcar de hecho sí importan.

"Por supuesto que esas diferencias se acumulan, porque están en todos los alimentos que entran al cuerpo", dijo Sharma, de la Universidad de Texas. Sharma y Kavanagh creen que las variaciones entre los dos endulzantes respecto al contenido de glucosa y fructosa hacen que el cuerpo los procese de forma distinta, lo que con el tiempo se acumula, fomentando que se coma en exceso y, al final, la obesidad.

Otros expertos en la dieta no están de acuerdo, y afirman que el cuerpo humano responde de forma muy similar tanto al jarabe de maíz alto en fructosa como al azúcar. "Parece, a partir de los datos, que la diferencia del 5 por ciento en el jarabe de maíz alto en fructosa no es suficiente para resultar en una diferencia fisiológica", dijo Temple, de la Universidad de Buffalo.

Temple cree que los efectos nocivos del jarabe de maíz alto en fructosa sobre la dieta estadounidenses se deben más a la economía que a la biología.

"El jarabe de maíz alto en fructosa es más barato de producir y usar, de forma que las compañías de comida pueden usarlo para endulzar sus productos y venderlos por menos dinero que si usaran azúcar", dijo. "El jarabe de maíz alto en fructosa está en todas partes, incluso en cosas que uno no pensaría, como el pan, las galletas y el yogurt".

Pero eso no significa que las personas se beneficien al comprar cereales llenos de azúcar orgánico en una tienda de comida saludable, concurrieron todos los expertos.

"Le diría a cualquiera que quiera comprar un cereal orgánico que contenga azúcar crudo o azúcar de caña que en realidad no importa", lamentó Sharma. "Dada la cantidad de azúcar que consumimos en esta época, la forma en que se ingiera no importa".

Todos los nutricionistas se muestran de acuerdo en un punto: las personas debe limitar el consumo de todos los endulzantes azucarados si quieren permanecer en buena forma física y sanas.

"El punto práctico es que no se necesita ningún azúcar añadido en la dieta para que la dieta sea saludable", enfatizó Page.

20 de junio de 2015

Cinco órganos pagan muy caro por los efectos de la obesidad

Tomado de: www.nacion.com

Esos kilos de más le pasan una factura muy alta a nuestro cuerpo, sobre todo a miembros como cerebro, corazón, hígado, páncreas y riñones

La báscula revela que usted ha subido de peso otra vez y, por más que usted quisiera que no haya consecuencias, darle largas al asunto puede pasarle una factura muy alta a su cuerpo.

Los especialistas coinciden en que la obesidad causa importantes deterioros en el cerebro, el corazón, el hígado, el páncreas y los riñones.

Daño al cerebro

El tejido cerebral sufre inflamación en personas obesas, lo que puede desencadenar deterioro cognitivo.

Ese es el más reciente resultado de un estudio hecho por científicos del Laboratorio de Biofísica de Membranas y Células Troncales, de la Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Según descubrieron, las grasas abdominales son de las más nocivas, pues “son verdaderas máquinas de sustancias llamadas dipocinas, que causan un trastorno metabólico general y contribuyen a la inflamación cerebral”, explicó el investigador David García Díaz al diario El Universal de México.

García advirtió de que una brillantez notoria en la piel sin que sea efecto de maquillaje o de cremas, podría constituir una primera alerta visible de que podría haber inflamación del tejido cerebral debido al sobrepeso.

El investigador responsabilizó a la dieta alta en grasas y carbohidratos de ocasionar el llamado síndrome metabólico, que se caracteriza por pacientes con grasa excesiva en el abdomen, presión arterial alta (hipertensión), niveles elevados de grasa en sangre (lípidos), incluido el colesterol y los triglicéridos, e hiperglucemia (nivel alto de azúcar en sangre).

Ponérsela difícil al corazón

El sobrepeso está muy asociado con malos hábitos y vidas sedentarias, lo que pone en mayor riesgo al corazón. A este órgano, el estrés y la falta de ejercicio le puede causar un infarto o una enfermedad cerebrovascular, conocida también como derrame. Todo esto es bien sabido.

De lo que muchos no tienen conocimiento, es de que los infartos ocurren, en su mayoría, por la presencia de un coágulo que bloquea una de las arterias responsables de llevar sangre y oxígeno al corazón. Si el coágulo obstruye este flujo sanguíneo, el corazón sufre por la ausencia de oxígeno y las células cardíacas mueren.

De acuerdo con los especialistas, la situación empeora entre quienes padecen obesidad o sobrepeso, pues ya tienen una placa compuesta por colesterol en las paredes de las arterias coronarias, lo que restringe el paso de la sangre por todo el cuerpo. Y, al llegar menos sangre al corazón, se empieza a morir “de a poquitos”.

Deterioro del páncreas

El páncreas es otro de los órganos más afectados por la obesidad y el sedentarismo. Malos hábitos de vida pueden desencadenar que allí más bien se produzca una resistencia a la insulina.

Esta es una hormona que el cuerpo elabora para ayudar a regular los procesos que se llevan a cabo dentro de él.

La produce el páncreas y su función es ayudar a que nuestro organismo se sirva de la glucosa para transformarla en la energía necesaria para vivir.

Cuando una persona desarrolla resistencia a la insulina, su cuerpo tiene problemas para responder a esta hormona. Así, poco a poco, los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre de esa persona suben más de lo normal y con eso también se incrementan sus probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón. En resumen, la diabetes aparece cuando el páncreas comienza a fallar.

Hígado graso

La obesidad, además, puede dañar el hígado y provocar la enfermedad de hígado graso no alcohólico, la cual es cada vez más común entre la población en general.

Esta afección es una acumulación de grasa en el hígado.

Según médicos de la Fundación Cleveland Clinic, en Cleveland, Ohio (Estados Unidos), a pesar de que tener grasa en el hígado no sea lo normal, la grasa en sí misma posiblemente no daña al hígado.

El problema se presenta cuando esa grasa hace que este órgano se inflame.

En este caso, las personas podrían desarrollar lo que se llama esteatohepatitis no alcohólica (EHNA), que puede ser una afección grave; de hecho, es capaz de conducir incluso a una cirrosis. En este escenario, el hígado sufre cuantiosos daños y sus células gradualmente son reemplazadas por tejido fibroso, lo que le quita al hígado la capacidad de funcionar bien.

Algunos expertos calculan que en Estados Unidos, alrededor del 66% de los adultos obesos y hasta el 20% de los menores de edad con esa condición, podrían tener hígado graso.

Riñones afectados

Un estudio del hospital Germans Trias, de Cataluña (España), divulgado en el 2008, aseguró que las personas con exceso de peso tienen más probabilidad de sufrir algún daño renal.

El deterioro en la función de estos órganos por lo regular tarda meses o años en suceder y puede ser tan lenta que los síntomas aparecen hasta que el funcionamiento del riñón es menor a una décima parte de lo normal.

Algunos síntomas son inapetencia, sed excesiva y náuseas, sensación de malestar general y fatiga, dolor de cabeza, resequedad de la piel, mal aliento, sangre en las heces, bajo interés en la actividad sexual o impotencia, y dificultad para dormir.

Se prevé que la FDA prohíba pronto las nocivas grasas trans

Es probable que las compañías alimentarias tengan que pedir permiso al gobierno antes de usar los aceites parcialmente hidrogenados

Las nocivas grasas trans podrían pronto estar prohibidas en la cadena alimentaria de Estados Unidos, tras un anuncio que se espera que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. realice en cualquier momento.

La medida podría prevenir hasta 20,000 ataques cardiacos y 7,000 muertes por enfermedad cardiaca al año, señala la FDA.

La mayor parte de la grasa trans en la comida proviene de los aceites parcialmente hidrogenados. Hasta ahora, la FDA había asignado a esos aceites el estatus de "generalmente reconocidos como seguros". Esto permite a los fabricantes usar los aceites en los alimentos sin la aprobación previa de la FDA.

Pero bajo la norma propuesta, que está a punto de finalizarse, la FDA reclasificaría los aceites parcialmente hidrogenados como aditivos alimentarios. Eso significa que las compañías necesitarían la aprobación federal antes de incluirlos en los productos alimentarios.

"Será una inmensa victoria para la salud pública", dijo Jim O'Hara, director de promoción de la salud del Centro para la Ciencia en el Interés Público, que solicitó a la FDA que prohibiera las grasas trans hace nueve años. "Llegó el momento de sacar la grasa trans de la comida".

Los fabricantes de alimentos usan los aceites parcialmente hidrogenados para mejorar la textura, la duración y el sabor a largo plazo de los alimentos, según la FDA. Son creados al bombear hidrógeno en el aceite vegetal para que sea más sólido.

Esos aceites se encuentran con más frecuencia en alimentos procesados como:
  • productos horneados como los bizcochos, las galletas y los pasteles,
  • las cremas no lácteas,
  • las palomitas de maíz para el microondas,
  • la pizza congelada,
  • la margarina y otras cremas de untar,
  • la grasa vegetal,
  • los productos refrigerados de harina, como los bollos y los panecillos de canela.
Las grasas trans se consideran incluso peor que las grasas saturadas, como la mantequilla, porque aumentan el colesterol "malo" LDL en el cuerpo al mismo tiempo que reducen el colesterol "bueno" HDL, advirtió Sonya Angelone, una nutricionista y dietista registrada en San Francisco.

"Las grasas trans no tienen ninguna función buena para nosotros, y se encuentran en muchos alimentos que a las personas les gusta comer", lamentó Angelone, vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics). "Si nos deshacemos de ellas, eso ayudará a las personas a reducir sus riesgos de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares".

Las compañías comenzaron a reducir su uso de aceites parcialmente hidrogenados en 2006, cuando la FDA añadió las grasas trans a la etiqueta de datos nutricionales de los productos, apuntó O'Hara.

Los fabricantes han reducido voluntariamente las cantidades de aceites parcialmente hidrogenados en los productos alimentarios en un 86 por ciento desde 2003, y siguen eliminándolos de los productos, según una declaración publicada la semana pasada por la Asociación de Fabricantes de Alimentos (Grocery Manufacturers Association).

"Creo que se han dado cuenta de la situación", dijo Angelone. "Muchas compañías grandes ya se han deshecho de las grasas trans".

En noviembre de 2013, la FDA publicó una determinación provisional que afirmaba que los aceites parcialmente hidrogenados generalmente no se reconocen como seguros. Abrió el tema al comentario público, y desde entonces ha sopesado la información de los consumidores, la industria, los grupos de defensoría y los investigadores académicos.

La más reciente declaración de la FDA, publicada la semana pasada, decía que la agencia "anticipa en las próximas semanas tomar una decisión final sobre si las grasas trans artificiales, conocidas como aceites parcialmente hidrogenados, se reconocen en general como seguros para el uso en los alimentos".

Las compañías todavía podrían solicitar a la FDA el uso de aceites parcialmente hidrogenados como aditivos alimentarios, para ayudar a conservar el sabor o los colores en algunos alimentos. La Asociación de Fabricantes de Alimentos dirige a un grupo de trabajo de la industria que está desarrollando una solicitud de aditivo alimentario para los aceites parcialmente hidrogenados, señaló el grupo en su declaración.

"Esperamos que la FDA considere esas solicitudes de forma muy rigurosa y escéptica", dijo O'Hara.

Chocolate para proteger su corazón (y su cerebro)

Tomado de: www.elmundo.es

Comer chocolate conlleva un menor riesgo de sufrir un infarto cardiaco y un ictus. Es, sin duda, una buena noticia para todos aquellos amantes de este ingrediente dulce que, en ocasiones, tantos remordimientos nos da al tomarlo, debido a su alto contenido calórico y a sus vínculos con la obesidad. No obstante, desde hace tiempo se viene ya hablando de las bondades del chocolate, entre las que destacan que protege la memoria y, como ya vienen señalando varias publicaciones, que beneficia la salud cardiovascular.

Ahora, un estudio publicado en la revista British Medical Journal (BMJ) sostiene que consumir hasta 100 gramos de chocolate al día reduciría el riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca o un ictus. Según los investigadores, en comparación con quienes no tomaban nada de chocolate, los que más consumían tenían un 11% menos de riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, y un 23% menos de sufrir un ictus.

Para Leandro Plaza, presidente de la Fundación Española del Corazón, este estudio refleja que "dentro de los productos de la alimentación, el chocolate no es dañino y que, probablemente, su digestión es beneficiosa, algo que se irá confirmando en el futuro con más publicaciones". No obstante, este experto apunta que el análisis del BMJ es un estudio observacional, esto es, "no diseñado para establecer una comparativa entre dos hechos, sino a través de cuestionarios", por lo que "hay que cogerlo con cautela". Jaume Roquer, miembro de la Junta del grupo de estudio vascular de la Sociedad Española de Neurología y jefe de servicio de Neurología del Hospital del Mar de Barcelona, considera que lo ideal sería "hacer un ensayo clínico en el que a un grupo le das chocolate y a otro no", para ver los resultados reales y el efecto que tiene comerlo o no comerlo.

Lo que sí está claro, explica Plaza, y así lo sostienen también los autores de la publicación, es que no tiene sentido que aquella persona que esté en riesgo cardiovascular deje de tomar chocolate. "Esto es algo que se hacía antes, y no porque estuviera apoyado en una verdad científicamente rigurosa, sino porque era la indicación que había, como pasaba con el tema del pescado azul", explica Plaza.

A la vista de los resultados publicados este martes, el consumo del chocolate está asociado con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, de hospitalización por estas complicaciones, de ictus y de muerte asociada. Dichas asociaciones siguen siendo estadísticamente significativas una vez que se tienen en cuenta aspectos como el hábito tabáquico, la activididad física y los hábitos alimenticios de los 21.000 adultos participantes en la investigación.

El valor de los flavonoides

La clave, según apuntan en la publicación, y tal y como confirman los expertos consultados por este periódico, no está tanto en el chocolate en sí mismo, sino en uno de sus componentes principales: los flavonoides, unas sustancias químicas con efectos antioxidantes que también están presentes en el vino, el aceite de oliva o los frutos secos. "Parece ser que son neuroprotectores, que pueden mejorar el flujo cerebral, que aumentan el colesterol ,bueno y disminuyen el malo, y que protegen a nivel cardiovascular y también a nivel del Sistema Nervioso Central", cuenta Roquer.

A pesar de que este estudio va en la tónica de lo ya publicado sobre el chocolate hasta el momento, sí que aporta algo nuevo, y es que señala que los beneficios de este dulce no se reducirían sólo al chocolate negro -como se había dicho hasta ahora-, sino que podrían extenderse también al chocolate con leche, normalmente considerado como menos sano que el negro. "Esto podría indicar que no sólo los flavonoides protegen a nivel cardiovascular, sino que quizás también actúan así otros compuestos relacionados con la leche, como el calcio y los ácidos grasos", puede leerse en las páginas del BMJ.

No obstante, según Roquer, ésta sería la parte del estudio que más deberíamos coger con pinzas: "considero que esto es intentar justificar unos resultados que quizás no se podrían explicar de otra manera, porque concretamente esto sí va en contra de todo lo que se ha dicho hasta ahora".

¿Cuánto azúcar debemos consumir?

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

El azúcar gana protagonismo en la dieta, tanto el que se añade a un alimento de forma consciente como el que está escondido en los productos cotidianos. Algunos expertos apuntan que en España los azúcares sencillos representan entre un 18% y un 20% de las calorías que se consumen al día; es decir, que se duplican los niveles máximos aconsejados por las autoridades sanitarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar unas guías con recomendaciones de ingesta de azúcares en niños y adultos, que se pueden descargar de manera gratuita. El siguiente artículo describe los problemas de salud ligados al consumo excesivo de azúcar, cuáles son las recomendaciones de esas guías y qué alimentos cotidianos son ricos en azúcares.

Problemas de salud ligados al consumo excesivo de azúcar

La alimentación de la población en las sociedades industrializadas -y cada vez más en todo el mundo- ha cambiado mucho. El uso de alimentos precocinados o preelaborados ha aumentado de manera notable, a la vez que ha disminuido el empleo de alimentos frescos como las frutas, verduras, legumbres y cereales (sobre todo, integrales). Los desayunos y meriendas también han sufrido una variación: de los bocadillos y las frutas se ha pasado a la bollería, las galletas, los yogures líquidos, los zumos envasados o las frutas trituradas envasadas.

De forma paralela, en la población cada vez se observa mayor tasa de obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia y enfermedades vasculares, entre otras, tanto en la población adulta como en la infantil. La inactividad física y la mala alimentación son factores de riesgo para estas dolencias que tanto están aumentando a nivel mundial.

Una excesiva ingesta de azúcares simples está relacionada con una peor calidad de la dieta y un mayor riesgo de obesidad, entre otros problemas. Los azúcares simples contribuyen al incremento de la densidad energética de la dieta; pueden promover un balance energético positivo y, por tanto, una subida de peso. Además, aumentar el consumo de alimentos ricos en azúcares puede contribuir a incrementar la ingesta energética y a una reducción de la toma de alimentos con un perfil nutricional más idóneo.

La ingesta de azúcares está vinculada también con un mayor riesgo de caries dental, una de las enfermedades infecciosas de la cavidad bucal más prevalentes.

Azúcar en la dieta, ¿qué recomienda la OMS?

Después de revisar todas estas evidencias, y para prevenir y evitar un aumento de estas enfermedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emite una serie de consejos que pueden resumirse en tres claves:

1. La OMS recomienda una ingesta reducida de azúcares simples a lo largo de toda la vida.
2. Para adultos y niños, aconseja una presencia reducida de azúcares simples en la dieta. En concreto, que la ingesta de azúcares simples sea de menos de un 10% de la ingesta calórica total.
3. De hecho, la OMS sugiere que una reducción mayor, hasta llegar al 5% del aporte calórico total, podría ser beneficiosa en algunas ocasiones.
Así, para una persona con una ingesta calórica diaria de 2.000 Kcal/día, tan solo entre el 5% y el 10% del aporte calórico diario debería ser en forma de azúcares simples. Esto significa que, como máximo, entre 100 y 200 calorías diarias deberían venir dadas en forma de azúcares simples. ¿Y esto cuánto es, en términos de vida cotidiana? A modo de ejemplo, tres sobrecillos de azúcar de 10 g contienen unas 120 Kcal.

¿Qué alimentos son ricos en azúcares?

Un primer gran bloque de alimentos ricos en azúcares está conformado por los alimentos azucarados. Entre ellos están el azúcar de mesa, las chucherías, los caramelos, las bebidas azucaradas (refrescos) y bebidas para deportistas, los zumos de frutas, bebidas a base de lácteos y zumos azucaradas, los jarabes o siropes y cacao soluble azucarado.

También hay un contenido elevado de azúcares en otros muchos alimentos como las mermeladas, el dulce de membrillo, los yogures azucarados (líquidos o normales, para consumir con cuchara), lácteos azucarados como flanes, natillas o arroz con leche, bollería, galletas y chocolates y cremas de cacao para untar.

Así pues, todos estos alimentos deberían estar presentes en la dieta de manera más ocasional, a la vez que se potencian otros alimentos más saludables.

Por ejemplo, a un niño de 7 años, que merienda habitualmente un yogur líquido azucarado con cuatro galletas, se le podrían ofrecer otras alternativas más saludables y menos ricas en azúcares, si toma alguna de estas opciones:

Bocadillito de queso fresco con limonada casera.
Yogur natural con avellanas.
Macedonia de frutas con tostada con jamón.
Batido de yogur con fresas frescas.

12 de junio de 2015

Alertan de gigantesca epidemia de enfermedades crónicas en Latinoamérica

Tomado de: www.rpp.com.pe

Expertos sanitarios alertaron este lunes en Panamá de que la mala alimentación y la vida sedentaria están provocando en la región una "gigantesca epidemia" de enfermedades no transmisibles (ENT), como el cáncer y las afecciones cardiacas y respiratorias, que afectan a más de 200 millones de latinoamericanos.

"El mundo hace frente a una gigantesca epidemia de enfermedades no transmisibles. En nuestra región las enfermedades crónicas causan casi 5 millones de muertes al año", dijo la representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Adelina Barrantes.

Entre las ENT, que también se conocen como enfermedades crónicas, se incluyen el cáncer, la diabetes, las afecciones cardiovasculares y las enfermedades respiratorias, entre otras. El 75 % de las muertes provocadas por estas dolencias ocurren en países en vías de desarrollo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En Latinoamérica cerca de 200 millones de personas padecen enfermedades crónicas y el 37 % de las muertes provocadas por EMT son prematuras y se producen en personas menores de 70 años.

Las ENT son "altamente prevenibles", apuntó la representante de la OPS, y en su gran mayoría están desencadenas por la "alimentación inadecuada, el sedentarismo, el consumo de bebidas de alto contenido calórico y de alimentos de bajo valor nutricional y la alta ingesta de tabaco y alcohol".

"El sector salud no puede resolver este problema solo, es necesario un abordaje multisectorial", defendió Barrantes en un taller sobre enfermedades no transmisibles que se celebra hasta el miércoles en la capital panameña y que reúne a expertos sanitarios de casi todos los países del continente.

Según la organización Alianza contra las ENT, el coste de la inacción política, que se estima en 700.000 millones de dólares, sobrepasa con diferencia el coste de intervención y de implementación de políticas sanitarias adecuadas, que ronda los 11.000 millones de dólares.

"Se dice que todo el mundo puede elegir lo que pone en su boca o puede elegir si hace ejercicio o no. Eso es cierto, pero los gobiernos tienen también que garantizar el acceso a alimentos saludables y hacer que estos sean asequibles", explicó la directora de la Coalición Latinoamericana Saludable, Beatriz Champagne.

En Latinoamérica "hay un ambiente obisogénico, un ambiente que promueve la obesidad", dijo Champagne, que puso como ejemplo el caso de México, el primer país del mundo que ha aplicado un impuesto a las bebidas azucaradas.

"No es fácil enfrentarse a los intereses de las empresas trasnacionales", reconoció la directora general del Ministerio de Salud de Panamá, Itza Barahona.

La OPS, que se creó en 1902, actúa como oficina regional de la OMS en el continente americano.

Veinte reglas de oro para evitar el sobrepeso

Tomado de: www.clarin.com

La obesidad crece a pasos agigantados en todo el mundo, trayendo como consecuencia problemas cardiovasculares, diabetes, hipertensión arterial y enfermedades articulares, entre otras.

Es cierto que el factor genético influye en la probabilidad de presentar exceso de peso u obesidad. No obstante, existen otros factores que ayudan al aumento de peso: el exceso de comidas inapropiadas, la falta de conocimientos sobre alimentos y comportamiento orgánico, lo social, la falta de actividad física.

No te quedes con la herencia. Revisá tu alimentación. Y si tu estilo de vida es sedentario, buscá recursos para revertirlo.Tampoco te bases en que ya tenés muchos años y las hormonas no te funcionan bien. Son conductas conformistas Siempre hay caminos que te pueden conducir a cambios importantes para tu vida.

¿Cuáles, además de los factores mencionados, serán los responsables de la obesidad y/o el exceso de peso? ¿Las grasas saturadas? ¿Los azúcares ocultos en los alimentos? ¿O ambos?

Se habla mucho sobre las grasas saturadas y sobre azúcares ocultos en los alimentos. A menudo la información sobre este tema causa confusión. Además hay falta de unificación en los estudios científicos, y esta carencia se reproduce a través de las redes sociales y otros medios de comunicación masivos.

Esto obliga a los nutricionistas a que hagamos campañas de educación alimentaria, para que la gente sepa que, a pesar de que algunos artículos científicos sostienen que las grasas saturadas no son tan malas para el corazón y que no ayudan en el aumento de peso, es necesario tener en cuenta que no existen patrones universales para mejorar la salud, y resaltar las particularidades de cada persona, su historia y sus antecedentes.

¿Tenés obesidad y/o exceso de peso? ¿Tus estudios sanguíneos salieron normales? ¿Pensas que no podés caer en enfermedades futuras? Tal vez te estés equivocando y, por eso, te aliento a saber que el principal pilar que te ayudará a preservar la salud es la alimentación y el segundo la actividad física.

Será básico que trabajes con tus hábitos alimentarios y con tu estilo de vida si es sedentario y que busques las herramientas que te ayudarán a eliminar estas situaciones para mejorar tu calidad de vida y evitar enfermedades.

En "Annals of Internal Medicine" y otras revistas prestigiosas se publicó un estudio sobre 70 trabajos que recopiló información sobre una población de más de 600.000 personas de 8 países, cuyo estudio consistió en descubrir: ¿Quiénes son los responsables de las enfermedades cardíacas, de la obesidad y/o el sobrepeso? Las investigaciones, llegaron a la conclusión que “las grasas saturadas no son las que ocasionan estas enfermedades", sino los azúcares, a los que consideran como “droga” que lleva a la adicción, a la obesidad y/o sobrepeso, a las enfermedades cardiovasculares.

Los resultados del perfil de grasas sanguíneas dependerán, en gran medida, de la química interna, de los genes y estarán modulados por muchos factores que no son los alimentarios. Las grasas sólo influyen en un 20%.

Cuando una persona presenta valores de triglicéridos elevados, la primera recomendación es la reducción de los hidratos de carbono simples, los de mala calidad (azúcar común o sacarosa, dulces, golosinas en general, gaseosas, todo lo que se realice con harina blanca, facturas, productos de panadería y pastelería), disminuir la cantidad de calorías diarias (indicadas por un nutricionista) e incluir la actividad física aeróbica diariamente, por lo menos media hora diaria.

Los estudios científicos trabajan a nivel poblacional y estadístico, pero vos sos un ser único y tenés tu propia química interna, tu historia familiar e individual.

Tips para no engordar

1 - Considerar que los patrones alimentarios están basados en las costumbres y hábitos de cada población, buscando la modificación de las conductas alimentarias para prevenir enfermedades.

2 - Buscar asesoramiento profesional y no basarse en estudios poblacionales, ya que todos somos diferentes y hay que destacar que se necesitan más estudios para considerar la viabilidad de las respuestas obtenidas a través de las investigaciones sobre las grasas no dañinas.

3 - La manteca, los fiambres, los embutidos tienen, además de grasas saturadas (según los expertos no nocivas), mucha sal agregada, conservantes, aditivos. No todo lo que aparece en internet u otros medios de comunicación es información segura.

4 - Los alimentos ricos en azúcares simples generalmente se encuentran ocultos en muchos productos de la industria que a su vez presentan grasas y que ocasionan adicción. A estos alimentos se los puede llamar carbograsos, y son las tortas, galletitas, facturas, etc.

5 - Si una persona come galletitas dulces, lo relaciona con adicción con harinas y no tiene en cuenta el agregado de sal, aditivos, conservantes perjudiciales para la salud. Esa combinación es la responsable de la adicción.

6 - Contar con pautas de prevención adecuadas que hayan sido documentadas con la mejor evidencia científica disponible. Pero recordá que sos un ser único e irrepetible.

7 - Seguí los principios de la dieta mediterránea, basado en tradiciones alimentarias y valores culturales mantenidos durante siglos.

8 - Un estilo de vida saludable que combine en armonía tres aspectos fundamentales: alimentación adecuada, actividad física y reposo físico-mental.

9 - Alimentación basada en productos locales, de estación y frescos, para una población adulta sana, y adaptada a las necesidades específicas de los niños, embarazadas y otras condiciones de salud.

10 - Moderar el consumo de leche y quesos (estos últimos dos raciones semanales).

11 - Incorporar a la alimentación verduras y frutas (aportan fibra, ácido fólico, vitaminas y antioxidantes naturales).

12 - Consumir diariamente hidratos de carbono complejos de lenta absorción: papa, batata, choclo, cereales integrales, pastas.

13 - Incluir en la alimentación semanal legumbres (lentejas, garbanzos, porotos, soja), proteínas de origen animal, hierro no hem (presente en el reino vegetal, fundamentalmente verduras y legumbres) que requiere para su absorción la presencia de vitamina C (cítricos, kiwi).

14 - Incorporar frutas secas diariamente (nueces, avellanas, almendras, etc.). Aportan grasas monoinsaturadas útiles para prevención de enfermedades.

15 - Aumentar el consumo de pescados, sobre todo los azules (caballa, atún, etc.), como fuente de los ácidos grasos omega 3.

16 - Disminuir el consumo de carnes en general.

17 - Incluir las semillas (lino, girasol, sésamo, chía).

18 - Consumir vino tinto moderadamente, de buena cepa. Generalmente en las comidas (1 copa para las mujeres y 2 para los hombres).

19 - Usar el aceite de oliva para cocinar y para condimentar.

20 - Tener un estilo de vida activo.

En los países industrializados, los últimos decenios estuvieron caracterizados por el rápido crecimiento de las patologías crónico-degenerativas, que representan el resultado de la interacción entre el ambiente, la genética y el estilo de vida (alimentación, actividad física, horas de sueño, nivel de estrés, etc.).

Los alimentos deberían ser observados en todos sus componentes. Manteca... ¿Buena? Tiene grasas saturadas que no hacen daño según los estudios científicos. Pero atención: tienen otros componentes, como las sales y los aditivos, que atentan contra la salud.

Cinco dietas que no hay que empezar

Por NURIA MARTÍN SANZ / Tomado de: www.consumer.es

Perder peso es una cuestión más seria de lo que parece. No debe ser tomada a la ligera. El primer consejo es consultar siempre con un profesional sanitario (un médico, un dietista-nutricionista), que es quien en realidad puede recomendar la dieta más efectiva en función de las características de cada persona y dará las pautas exactas para llevarla a cabo. De no echar mano de un profesional, es muy fácil perderse entre las bondades que vende Internet y las promesas de los "falsos gurús". Deseosos de bajar kilos cuanto antes, es muy probable que acabemos llevándonos la salud por delante. Las "dietas milagro" son muchas. En el siguiente artículo se reseñan cinco que suponen un peligro para la salud.

Dietas para adelgazar: cuidado con las prisas

Cuando uno toma la difícil decisión de perder peso -no por los resultados, pero sí por lo que cuesta realizarla- tiene que tener mucho cuidado con la dieta que elige. Son múltiples las que uno puede encontrar en Internet, o por recomendación de un amigo, o porque le suena que era buena, pero a la hora de la verdad hay que tener en cuenta una prioridad: que la alimentación debe ser saludable.

El problema es que muchas veces se pone por delante el hecho de que los resultados sean rápidos y que no suponga mucho esfuerzo, es decir, que no haya que pasar demasiada hambre y, si es posible, que no haya que privarse de los productos o platos favoritos. Pero las llamadas "dietas milagro" suelen llevar consigo una situación de carencia de sustancias y de exceso de otras que pueden terminar suponiendo un peligro para la salud.

Las dietas extremas y las "no aptas para la salud" son muchas -más de las que nos gustaría-; incluso en algunos casos causa sorpresa que alguien se lance a seguirlas: la de la solitaria, la del parche de la lengua... Aquí va una selección de cinco con la recomendación de que es mejor no empezar siquiera a probarlas.

Cinco dietas que no se deben empezar

1. La dieta de la manzana. Se basa en las bondades de esta fruta, como que es rica en vitaminas, minerales y azúcares. Eso sí, salvo en contadas comidas, se basa en eso: en comer todas las manzanas que uno quiera. El problema es que no existe ningún producto que contenga, por sí solo, todos los nutrientes que uno necesita, y esta no es una excepción. Por ejemplo, "no contiene proteínas, de modo que a la hora de perder peso solamente se eliminará masa muscular y, al terminar la dieta, se volverá a recuperar el peso con gran facilidad", señalan desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que la incluye en su lista de las diez peores dietas.

2. La dieta de Atkins. Es muy "golosa", porque permite consumir muchos productos que otras dietas prohíben terminantemente. En concreto, se basa en un consumo casi único de proteínas procedentes de carnes rojas, embutidos, mantequillas o huevos, entre otros, mientras que deja muy poco sitio para los hidratos de carbono de las frutas y verduras. Asimismo, se opone a alimentos como la pasta, las legumbres, la leche o el azúcar. Al no recibir el nutriente necesario para obtener energía, el cuerpo quema las grasas de una forma muy particular, provocando efectos negativos: entre ellos, falta de apetito, estreñimiento, aumento del colesterol sanguíneo e, incluso, riesgo cardiovascular.

3. La dieta de la sopa.
Su secreto es un caldo preparado con cebollas, ramilletes de apio, pimientos verdes, tomates, repollo, col, sal y pimienta, en unas cantidades muy concretas. Juega con el hecho de que apenas tiene calorías y, por tanto, se puede tomar toda la que uno quiera. Como acompañamiento, se pueden consumir en ocasiones frutas, zumos o leche desnatada. El resultado es que supone un déficit de proteínas, vitaminas y minerales, de modo que se pierde peso a costa de una serie de desequilibrios orgánicos y, en menor medida, de grasa, que es lo que realmente interesa perder. Una anemia es lo primero que puede producir, y de ahí en adelante.

4. La dieta de la alcachofa. Se puede hacer en diferentes plazos de tiempo y sus resultados son rápidos, pues logra una pérdida de peso alta de forma bastante acelerada por el hecho de que elimina líquidos del organismo, pero esto supone que en cuanto uno vuelve a la dieta normal recupera los kilos con la misma rapidez. La alcachofa es un producto muy beneficioso para la salud y debe ser incluido en nuestros platos, pero acompañado de otros muchos alimentos.

5. La dieta Dukan. Una de las más conocidas, muy seguida hace no tanto tiempo y que en la actualidad no deja lugar a dudas de que es inapropiada después de que se hayan pronunciado un buen número de sociedades científicas. Ya la Agencia Francesa para la Seguridad Alimentaria, del Medio Ambiente y Ocupacional (Anses) ha señalado que esta dieta puede comportar desequilibrios nutricionales y ser altamente arriesgada por poder comportar alteraciones somáticas, psicológicas, hormonales, de crecimiento o de rendimiento. Más claro, agua.

En definitiva, elegir una dieta no es nunca tarea fácil. Y, desde luego, no hay que hacerlo con el ordenador en mano y dispuestos a llevarla directa a la cocina. Ponerse en contacto con un profesional sanitario es básico, pues siempre nos recomendará aquella que en realidad nos beneficie y la forma más correcta de seguirla. Si no, es mejor olvidarse de ello. Lo primero es siempre la salud.

6 de junio de 2015

Subway se suma a las empresas de alimentos abandonan de los ingredientes artificiales

Tomado de: www.20minutos.com

Subway ha decidido sumarse a la lista de empresas de alimentos que anuncian el abandono de los ingredientes artificiales.

La cadena de emparedados conocida por promoverse como una alternativa más saludable a las hamburguesas dijo a The Associated Press que retirará los sabores y colores artificiales y sustancias preservadoras de su menú en América del Norte para el 2017. Está por verse si la medida ayudará a Subway a mantenerse al día con las actitudes de lo que el público considera saludable. 

Elizabeth Stewart, directora de responsabilidad social de Subway, dijo en una entrevista que la mejora de ingredientes ha sido un proceso constante a lo largo de los años. Agregó que la cadena se ha movilizado para retirar el color caramelo de los fiambres. Para el pavo, dice que se propone reemplazar una sustancia preservadora llamada ácido propriónico por vinagre para fines de año.

La eliminación de los ingredientes artificiales se está tornando en una norma para las principales compañías del sector alimentario, que enfrentan la competencia de empresas más pequeñas que ofrecen alimentos más saludables. Esto ha impulsado a los "grandes" como Taco Bell, McDonald's, Kraft y Nestle a anunciar en los últimos meses que están suprimiendo los ingredientes artificiales. 

El anuncio de Subway se da en un momento difícil para la cadena, que creció hasta ser la mayor marca de restaurantes del mundo en número de locales. 

Cambian los gustos

La compañía es de propiedad privada y no revela sus cifras de ventas. Pero el año pasado, las ventas de locales de Subway en Estados Unidos promediaron 475,000 dólares, una declinación del 3% respecto del año anterior, según Technomic.

Subway debe enfrentar la cambiante definición de lo que se considera saludable, dijo Darren Tristano, un analista de Technomic. Mientras las generaciones mayores se fijaban en las cifras de grasa y calorías, las generaciones más jóvenes se preocupan más por denominaciones como "local", "orgánico" y "natural", precisó.

"El cambio ha sobrevenido muy rápidamente y los consumidores esperan cada vez más", agregó.

Y aunque Subway se presenta como una opción más fresca, observó que el público no la considera necesariamente como la opción más saludable.

Tony Pace, director de comercialización de Subway, dijo que "a medida que crecen las expectativas, tenemos que satisfacerlas".

Agregó que el uso de ingredientes simples se está convirtiendo en "condición necesaria" para satisfacer a los clientes, pero que no será suficiente por sí solo para elevar las ventas.

5 alimentos que estropean tus dientes

Tomado de: www.larazon.es

Todos conocemos muchos alimentos que no son buenos para nuestros dientes. De entre todos ellos, son los dulces y el alcohol los que más pueden afectar pero seguro que no sabías que además de esos, también existen otra serie de bebidas o alimentos, aparentemente inocuos, que están dañando tus dientes tanto o más que el azúcar. Estos son 5 de ellos según el dentista Marc Lowenberg en huffingtonpost.

1. Zumos: es cierto que los zumos de frutas son evidentemente saludables, pero tal vez menos de lo que nos pensamos, tanto para nuestro organismo como para nuestros dientes ya que tienen un contenido muy alto de azúcar (incluso más que algunos batidos o refrescos). El problema es que este azúcar se consume por las bacterias en la boca y se convierte en ácido que va desgastando el esmalte y puede causar caries. Una buena solución para prevenir el desgaste es beber el zumo con pajita (así lo mantendremos lo más alejado posible de los dientes) y esperar al menos 45 minutos a cepillarlos tras haber ingerido el zumo.

2. Vitaminas masticables: están muy de moda ahora y no es difícil encontrarlas en el mostrador de cualquier farmacia. Son como los caramelos blandos, y aunque no suelen llevar azúcar, su textura blanda y pegajosa se adhiere tanto a nuestros dientes que puede causar caries. Así que si realmente quieres o necesitas tomar vitaminas, hazlo en pastillas. Así te asegurarás no dañar tus dientes.

3. Salsa barbacoa: arranca la temporada de barbacoas en el jardín, llega el verano. Y aunque la salsa barbacoa no era un elemento indispensable en nuestra carne asada, cada vez va ganando más adeptos. El problema es que esta sabrosa salsa está repleta de azúcar, lo que nuevamente vuelve a ser un peligro para nuestros dientes. La solución es sencilla; tratar de evitarla. Si no es posible, trata de lavarte los dientes justo después de la comida.

4. Fruta seca o escarchada: mientras que algunas frutas frescas son consideradas buenas para los dientes (sobre todo las manzanas y las peras, que son buenas para casi todo), las frutas secas no son nunca. Este aperitivo nada nutritivo está lleno de fibra que atrapa el azúcar alrededor de los dientes , y al final resulta como un caramelo. Para combatirlo, lo mejor es cepillarse los dientes –hasta con hilo dental- tras su consumo.

5. Vino blanco:
es el vino tinto quien tiende a tener una mala reputación para la tinción de los dientes - y lo hace - pero el blanco no es mejor para nuestra salud dental. El ácido en el vino blanco corroe el esmalte de los dientes y los deja vulnerables a las manchas de otros alimentos o bebidas. La solución es ¡comer más queso con el vino! Es rico en proteínas, calcio y fósforo, todo lo cual puede ayudar a amortiguar los ácidos del vino en la boca. Un enfoque menos calórico: hacer gárgaras con agua después de beber para limpiar un poco de la acidez que ha dejado el vino en boca.

Vinculan la dieta mediterránea con unas menores probabilidades de cáncer uterino

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Ceñirse a una dieta mediterránea podría reducir el riesgo de cáncer uterino de una mujer de forma significativa, sugiere un estudio reciente.

"Nuestra investigación muestra el impacto que una dieta saludable y equilibrada podría tener sobre el riesgo de una mujer de contraer cáncer de la matriz [uterino]. Esto añade más peso a nuestra comprensión sobre la forma en que nuestras elecciones cotidianas, por ejemplo lo que comemos y qué tan activos somos, afectan nuestro riesgo de cáncer", señaló en un comunicado de prensa de Cancer Research UK la autora del estudio, Cristina Bosetti, del IRCCS-Istituto di Ricerche Farmacologiche de Milán, Italia.

El equipo de Bosetti analizó las dietas de más de 5,000 mujeres italianas para determinar qué tan bien se ceñían a la dieta mediterránea. En general, la dieta enfatiza comer verduras, frutas, frutos secos, cereales, papas, pescado y grasas monoinsaturadas, junto con una ingesta moderada de alcohol, y reducir la carne y los productos lácteos.

Las mujeres que cumplían con siete de los nueve componentes de la dieta mediterránea tenían un riesgo un 57 por ciento más bajo de cáncer uterino, encontraron los investigadores.

Las que seguían seis componentes de la dieta tenían un riesgo un 46 por ciento más bajo, y las que seguían cinco componentes tenían un riesgo un 34 por ciento más bajo, mostraron los hallazgos.

Las mujeres que cumplían con menos de cinco componentes no tuvieron una reducción significativa del riesgo de cáncer uterino, según el estudio, que aparece en la edición del 27 de mayo de la revista British Journal of Cancer.

Aunque el estudio encontró una asociación entre ceñirse a la dieta mediterránea y una reducción en el riesgo de cáncer uterino, no probó una relación causal entre ambas cosas.

"Aunque sabemos que envejecer y tener sobrepeso aumentan el riesgo de una mujer de cáncer de matriz [uterino], la idea de que una dieta mediterránea podría ayudar a reducir el riesgo necesita más investigación. Esto se debe en parte a que este estudio se basó en que las personas recordaran lo que habían comido en el pasado", comentó en el comunicado de prensa Julie Sharp, directora de información de salud de Cancer Research UK.

"El riesgo de cáncer es afectado por nuestra edad y nuestros genes, pero un estilo de vida saludable también puede desempeñar un rol en la reducción del riesgo de ciertos cánceres", añadió Sharp. "No fumar, mantener un peso sano, ser activo, comer saludablemente y reducir el alcohol ayuda a que las probabilidades estén a nuestro favor".