25 de julio de 2015

Vinculan el peso bajo al nacer con un riesgo más alto de tener diabetes tipo 2 décadas después

Tomado de: www.nlm.nih.gov

El riesgo de sufrir diabetes tipo 2 podría verse afectado tanto por el peso al nacer como por el estilo de vida, según un estudio reciente.

"Encontramos que tanto el peso bajo al nacer como un estilo de vida malsano se asociaron con un riesgo significativamente más alto de diabetes tipo 2", comentaron el Dr. Lu Qi, profesor asistente del departamento de nutrición y epidemiología de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston, y sus colaboradores, en un comunicado de prensa de la revista BMJ, donde se publicaron los hallazgos el 21 de julio.

Además, el efecto más pronunciado se observó en las personas que tenían un peso bajo al nacer y que también llevaban estilos de vidas malsanos en la edad adulta, halló el equipo de Qi.

¿De qué manera influye el peso por debajo del normal de un recién nacido con el riesgo de una persona de sufrir la diabetes tipo 2 en un momento mucho más tardío en la vida? Una experta no relacionada con el estudio dijo que podría deberse a lo que se conoce como la "hipótesis del genotipo ahorrador".

Esta teoría mantiene que "el crecimiento fetal deficiente lleva a adaptaciones metabólicas realizadas por el feto en un entorno [uterino] con una cantidad limitada de nutrientes", explicó la Dra. Patricia Vuguin, endocrinóloga pediátrica del Centro Médico Pediátrico Cohen, en New Hyde Park, Nueva York.

Pero cuando la persona crece y se encuentra rodeada de grandes cantidades de alimentos ricos en calorías y que engordan, "el cuerpo no puede adaptarse y contrae enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2", explicó.

El estudio de la Universidad de Harvard contó con casi 150,000 hombres y mujeres sanos. Se dio seguimiento a su salud y sus conductas durante entre 20 y 30 años. Los investigadores examinaron el peso al nacer de los participantes y también evaluaron qué tan saludables eran sus estilos de vida, basándose en 5 factores: la dieta, fumar, la actividad física, el consumo de alcohol y la grasa corporal.

Durante el periodo de seguimiento, se diagnosticaron más de 11,700 nuevos casos de diabetes tipo 2 entre los participantes.

El estudio no fue diseñado para determinar causalidad. Pero según el equipo de Qi, hubo asociaciones consistentes entre un peso bajo al nacer y el riesgo de diabetes, y entre un estilo de vida malsano y el riesgo de diabetes, y una interacción significativa entre los dos factores juntos y el riesgo de diabetes.

Esto sugiere que algunos casos de diabetes tipo 2 dependen de que una persona presente tanto factores del inicio de la vida (como tener un peso más bajo de lo normal al nacer) como factores de momentos más tardíos de la vida, como el estilo de vida, dijeron los investigadores.

"Los hallazgos sugieren que la mayoría de los casos de diabetes tipo 2 podrían evitarse con la adopción de un estilo de vida más sano, pero una mejora simultánea de los factores prenatales y los posnatales podría evitar más casos", concluyó el equipo de Qi.

Vuguin se mostró de acuerdo, diciendo que es probable que prevenir la diabetes "mediante la promoción de una dieta sana debería ser una prioridad, sobre todo para las personas que se expusieron a un entorno deficiente durante su vida fetal".

Otro experto dijo que es probable que el problema solo vaya a peor. "Con la epidemia de obesidad mundial, incluso entre los adolescentes, ahora sufrimos un 'doble revés' [el peso bajo al nacer y el estilo de vida] que provoca un amento de la obesidad y la diabetes en los adultos", dijo el Dr. Dereck LeRoith, profesor de diabetes en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

La falta de una hormona en el cerebro conduce al deseo incontrolable de comer

Tomado de: www.abc.es

La ausencia de una hormona en el cerebro podría estar detrás del deseo incontrolable de comer que tienen algunas personas. La clave podría, asegura una investigación que se publica en «CellReports», en la hormona GLP-1: cuando ésta estaba disminuida en el cerebro en el cerebro de los animales, estos comían compulsivamente sin control.

Explican los investigadores del Centro Médico Rutgers Robert Wood Johnson (EE.UU.) que los ratones en los que se indujo la deficiencia de GLP-1 comían más de lo necesario y que mostraban una mayor preferencia por alimentos altos en grasa. Pero, añade Vincent Mirabella, cuando hemos mejorado la señalización de GLP-1 en los cerebros de los ratones estos fueron capaces de bloquear la preferencia de alimentos con alto contenido de grasa.

Los péptidos GLP-1 son pequeñas secuencias de aminoácidos que tienen muchas funciones, como establecer la forma en que el cuerpo regula los comportamientos alimentarios. Son secretados por las células, tanto en el intestino delgado como en el cerebro, y están diseñados para hacer que el cerebro deje de comer cuando el organismo ya está satisfecho.

Control de la obesidad

Los investigadores afirman que aunque ésta no es la única razón por la que las personas comen en exceso, el estudio proporciona nuevas pruebas de que la orientación neuronal en el sistema dopaminérgico mesolímbico -el circuito de recompensa del cerebro- en vez de dirigirse a todo el cuerpo podría ser una mejor manera de controlar la sobrealimentación y la obesidad con menos efectos secundarios.

En su trabajo han visto que la activación de la hormona GLP-1 en el sistema mesolímbico obstaculiza la comunicación entre neuronas que se comunican para controlar los comportamientos de recompensa, incluyendo comer. El resultado era que los ratones que consumieron menos alimentos y, lo más importante, la pérdida de la preferencia por los alimentos altos en grasa. «Son las mismas áreas del cerebro que controlan otras conductas adictivas, como el abuso de drogas y alcohol y la adicción a la nicotina», confirma Zhiping Pang.

En este sentido, Pang explica que las razones de por qué comemos, cuánto comemos y cuándo dejamos de comer son comportamientos controlados por el sistema nervioso central, que permite a nuestro organismo responder a su entorno. Es por esto que es importante entender la motivación del hambre hedonista, es decir, el impulso de comer por placer en vez de para obtener energía. Los factores fisiológicos y motivacionales proporcionarán una mejor comprensión de los hábitos alimentarios modernos, ¿por qué puede ocurrir una disfunción y podría conducir a terapias más específicas?, dice.

Pang considera que «comer de más es lo que provoca la obesidad y puede considerarse una adicción a la comida, un trastorno neuropsiquiátrico. Al descubrir cómo el sistema nervioso central regula el comportamiento de la ingesta de alimentos a través de la GLP-1 podría proporcionar una terapia específica con menos efectos secundarios», concluye.

Un alto consumo de refrescos podría aumentar el riesgo de diabetes, incluso sin obesidad

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Independientemente de que sea delgado u obeso, si bebe muchos refrescos con azúcar u otras bebidas endulzadas, es más probable que contraiga diabetes tipo 2, revela un análisis reciente.

Hasta ahora, los expertos sanitarios creían que las bebidas azucaradas y la diabetes tipo 2 estaban asociadas porque el azúcar fomenta el aumento de peso, y la grasa corporal contribuye a la resistencia a la insulina, que antecede a la diabetes.

Pero este nuevo estudio eliminó el peso como factor, y aún así encontró que cada porción diaria de bebidas endulzadas con azúcar aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 de cualquier persona en un 13 por ciento en un periodo de diez años.

Si esto es correcto, las bebidas azucaradas podrían conducir a dos millones de casos nuevos de diabetes tipo 2 en Estados Unidos entre 2010 y 2020, reportaron los investigadores en la edición en línea del 22 de julio de la revista BMJ.

La diabetes tipo 2 afecta a la forma en que el cuerpo convierte el azúcar de los alimentos en combustible, y provoca graves problemas si no se trata. Unos 29 millones de estadounidenses sufren de diabetes, la mayoría del tipo 2, señala la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association). Muchos no cuentan con un diagnóstico.

Una lata de Coca-Cola de 12 onzas (35.5 decilitros) contiene 39 gramos de azúcar, el equivalente a 9.75 cucharaditas de azúcar.

Esa cantidad de azúcar, consumida a la vez, provoca un aumento marcado en el azúcar en sangre, lo que con el tiempo puede crear resistencia a la insulina incluso en personas que tengan un peso normal, señaló el autor líder, Fumiaki Imamura, investigador principal de la Unidad de Epidemiología MRC de la Facultad de Medicina Clínica de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.

"Nuestro cuerpo puede manejarlo, pero los efectos cumulativos con el tiempo agotan las funciones corporales y conducen al inicio de la diabetes", advirtió Imamura.

Esas conclusiones se basan en datos de 17 estudios observacionales anteriores, que los investigadores combinaron para crear un conjunto de poco más de 38,200 personas.

Debido a que no se trataba de ensayos clínicos, no se puede interpretar que los hallazgos prueben un vínculo directo entre las bebidas azucaradas y la diabetes tipo 2, anotó en una declaración la Asociación Americana de Bebidas (American Beverage Association).

"Aún así, nuestra industria está comprometida con formar parte de unas soluciones reales para los problemas de salud pública", según una declaración de la industria de las bebidas. "Estamos ayudando a las personas a gestionar su ingesta de calorías y azúcar al ofrecer una amplia variedad de opciones de bebidas, una variedad de tamaños de envases, e información clara y fácil de leer para ayudarles a elegir la opción que sea adecuada para ellas".

Según una nueva iniciativa llamada Balance Calories (algo así como equilibrar las calorías), los miembros de la Asociación Americana de Bebidas están trabajando para una meta común de reducir las calorías provenientes de las bebidas en la dieta estadounidense en un 20 por ciento en 2025, según la declaración.

En el estudio, los investigadores encontraron que una porción diaria de una bebida azucarada aumentaba el riesgo de diabetes tipo 2 en un 18 por ciento durante una década, sin tomar en cuenta el peso.

Pero tras tomar en cuenta el peso, el riesgo de diabetes tipo 2 asociado con las bebidas azucaradas solo se redujo a un 13 por ciento.

Alrededor de una de cada cinco personas con diabetes tipo 2 tiene un peso saludable, y esos hallazgos podrían ayudar a explicar el motivo, dijo Toby Smithson, dietista registrada y educadora certificada de diabetes de Livongo Health, en Chicago, una compañía tecnológica de salud que se especializa en la gestión de las afecciones crónicas.

"Si puede imaginarse una solución intravenosa de azúcar entrando en sus venas, lo que llamamos un 'dulce concentrado', eso es lo que sucede cuando consume algo lleno de azúcar", dijo Smithson, que también es vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics). "Esa concentración puede aumentar marcadamente los niveles de glucosa en sangre, independientemente de su peso".

Otra teoría plantea que unos niveles altos de azúcar en la dieta podrían afectar a las colonias microbianas "saludables" de los intestinos, alterando la digestión de alguna forma que aumente el riesgo de diabetes tipo 2, señaló el Dr. Steven Smith, endocrinólogo de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota.

El nuevo estudio también encontró una asociación entre la diabetes tipo 2 y las bebidas o jugos de frutas con edulcorantes artificiales. Pero las asociaciones con los refrescos de dieta y los jugos de fruta parecieron basarse en evidencias menos sólidas, y debido a eso los autores decidieron evitar sacar alguna conclusión firme sobre esas bebidas.

Pero los investigadores dijeron que no recomendarían las bebidas de dieta ni los jugos de fruta como opciones más saludables que los refrescos azucarados.

¿Qué comer durante la lactancia materna?

Tomado de: www.elmundo.es

La lactancia es uno de los periodos de mayor requerimiento nutricional en la vida de una mujer. A través de ella se está alimentando a otro ser humano, y esto implica que la madre no debe descuidar lo que come. Aunque las recomendaciones no distan mucho de las que se deben seguir en cualquier momento de la vida -hacer una dieta variada y equilibrada, siguiendo las pautas de la dieta mediterránea- sí que es cierto que hay algunas claves específicas que se deberían tener en cuenta, y que beneficiarán tanto a la madre como al bebé.

Una de las principales recomendaciones es que hay que comer más. La madre lactante debe incrementar su ingesta calórica en, aproximadamente, 500 kilocalarías al día. Es decir, teniendo en cuenta que una mujer que no haga demasiado ejercicio, tendría que tomar, en condiciones normales, entre 2.300 y 2.500 kilocalorías diarias, aquella que esté dando de mamar "tendría que ingerir casi 3.000 kilocalorías", explica Carolina Muro, responsable de nutrición y salud de la Federación de Industria de Alimentos y Bebidas (FIAB). No obstante, si la madre está haciendo algo de ejercicio durante la lactancia, "incluso nos tendríamos que ir a 3.400 kilocalorías", aclara.

Otra de las cosas que hay que hacer, explica esta experta, es "incrementar los macronutrientes", como son las proteínas, los lípidos y los hidratos de carbono. "Sobre todo porque la leche materna está formada por estos nutrientes", señala. De esta forma, las proteínas se tendrían que incrementar en unos 25 gramos al día. "También es muy importante el pescado, porque aporta los lípidos DHA, que repercutirían en una mejora neurológica para el niño", según Muro. Especialmente importante sería el pescado azul, como el salmón, el atún, o las anchoas. Respecto a los hidratos de carbono, éstos deberían suponer como el 55% en la dieta de una mujer lactante. "En general, consumimos menos hidratos de carbono de lo que deberíamos, y es muy importante que esto no sea así durante la lactancia".

Seis lácteos al día

Igualmente, explica Muro, también son esenciales las vitaminas y los minerales, como el calcio, que es crucial en este periodo. En cualquier caso, "la leche materna se va a producir, pero si no se consigue el calcio necesario a través de la dieta, el cuerpo de la madre utilizará las reservas que tiene, esto es, el calcio de los huesos, y esto puede aumentar el riesgo de osteoporosis en la madre en los años posteriores", cuenta Muro. Teniendo en cuenta que la madre segrega como medio litro de leche al día, lo ideal sería "incrementar la ingesta de calcio en unos 700 miligramos diarios, lo que equivaldrían a unas seis raciones de lácteos".

No hay que olvidarse del hierro, para evitar anemias, ni del yodo, "para que el recién nacido mantenga unos niveles óptimos de hormonas tiroideas", apunta Muro. "Una buena idea sería comprar la sal yodada", dice esta experta. Finalmente, cómo no, las vitaminas también son imprescindibles, especialmente las del grupo A y B, presentes en frutas y verduras. Estas últimas deberán aumentarse entre un 30 y un 50% respecto a los niveles normales de una mujer adulta no lactante.

Muro responde a una de las preguntas más recurrentes cuando se habla de lactancia y alimentación: ¿existen los alimentos prohibidos durante la lactancia? Según indica la nutricionista, "hay alimentos que se pueden tomar pero que cambian el sabor de la leche, con lo cual, el niño puede rechazarla ". Estos serían "el brécol, la col, el repollo, la colifror, las alcachofas, los espárragos, la comida muy picante, o el ajo".

'No es un momento para adelgazar'

En definitiva, si la madre come de todo, no debería tener ningún problema. Aunque sí que hay que tener muy en cuenta, tal y como se encarga de resaltar Muro, "que la lactancia no es un período para ponernos a adelgazar, es una época muy importante para el niño en la que incluso tenemos que comer más". Según sus indicaciones, la madre que está dando de mamar debería hacer "entre cinco y seis comidas al día" y además, incrementar la cantidad de la ingesta.

No obstante, estos consejos no deberían hacer que las madres que quieran empezar con su operación post-parto poco después de tener su hijo descarten la lactancia, ya que, tal y como apunta Muro, está demostrado que "las madres que dan el pecho adelgazan mucho más que las que no lo hacen". No hay que olvidar, recalca, que el hecho de estar amamantando consume muchísima energía de la madre, entre 3.000 y 3.500 kilocalorías diarias, con lo que "se pierde peso de manera natural, progresiva y -lo que es más importante-, sana".

17 de julio de 2015

Más evidencias de que una dieta saludable puede reducir los riesgos de enfermedad cardiaca y cáncer

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Consumir una dieta saludable se vinculó con unas tasas más bajas de mortalidad por enfermedad cardiaca, cáncer y otras enfermedades entre adultos de bajos ingresos que vivían en la parte sureste de Estados Unidos, informa un estudio reciente.

Estudios anteriores han sugerido que las personas con bajos ingresos, en particular los hombres negros, tienen un acceso limitado a los supermercados y a los alimentos saludables, señalaron los investigadores. Pero pocos estudios han examinado el vínculo entre la calidad de la dieta y las muertes relacionadas con las enfermedades.

"Este es el primer estudio, hasta donde sepamos, que reporta esta asociación en una población con bajos ingresos conformada en gran medida por afroamericanos", señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de Vanderbilt el autor principal del estudio, el Dr. Wei Zheng, director del Centro de Epidemiología y jefe de la división de epidemiología de la universidad, en Nashville.

La moraleja: una mejor dieta puede ayudar a prevenir las enfermedades "en esta población marginada", dijo Zheng, que también es profesor de medicina de la Universidad de Vanderbilt.

El estudio contó con datos sobre casi 78,000 adultos que participaron en el Estudio de cohorte comunitaria del sur entre 2002 y 2009. Todos los participantes tenían de 40 a 79 años de edad, y el 65 por ciento eran negros. Más de la mitad tenían ingresos familiares anuales de menos de 15,000 dólares, dijeron los investigadores.

Los voluntarios del estudio completaron unos cuestionarios detallados que describían los tipos de alimentos que comían, y la cantidad. Se evaluó qué tan saludables eran sus dietas usando los estándares federales descritos en las Directrices Dietéticas para los Estadounidenses y el Índice de Alimentación Saludable.

Esas directrices enfatizan una dieta rica en frutas y verduras, granos integrales, pescados y mariscos, legumbres y frutos secos. Una dieta saludable también es baja en carnes rojas y procesadas, alimentos endulzados con azúcar y granos refinados. Además, los lácteos bajos en grasa o sin grasa y el alcohol se deben consumir con moderación.

Los investigadores también observaron información de seguimiento recolectada durante un periodo de unos seis años. En ese periodo, casi 7,000 participantes del estudio murieron. De ellos, más de 2,200 murieron de enfermedad cardiaca, casi 1,8000 de cáncer y 2,550 de otras enfermedades, reveló el estudio.

Incluso después de que los investigadores ajustaran los resultados para tomar en cuenta la edad, el peso, el nivel de actividad física, el estatus de tabaquismo y los antecedentes médicos de los participantes, encontraron que los que seguían la dieta más saludable tenían un riesgo de morir de esas enfermedades más o menos un 20 por ciento más bajo que los que tenían las dietas más malsanas.

El estudio aparece en una edición reciente en línea de la revista PLOS Medicine.

Los mejores y peores ingredientes para congelar

Por PEIO GARTZIA / Tomado de: www.consumer.es

Congelar alimentos es una manera estupenda de evitar el despilfarro de comida y de ahorrar tiempo en la cocina. Tener a mano unos ricos platos caseros en el congelador permite comer sano y variado, incluso en esos días en los que se está muy cansado (o se tiene poco tiempo) para cocinar. En contrapartida, es importante saber que no todos los alimentos son indicados para congelar, ya que algunos pierden parte de sus propiedades (como la textura o la consistencia) cuando se someten a este procedimiento. En este artículo se repasan cuáles son los mejores y los peores alimentos para conservar en el congelador.

Ha sobrado comida, ¿la congelo o no?

Los platos ya cocinados que mejor soportan la congelación y la descongelación son los que luego se servirán con salsa o caldo, ya que su textura una vez descongelados no difiere apenas del producto sin congelar. Platos de cocido, carne guisada o pescados en salsa son los que mejor resultado dan con la congelación.

Solo hay que tener en cuenta algunas cuestiones, como controlar los puntos de cocción para que luego, al calentar tras descongelar, no se pase el punto. Esto es importante, sobre todo en pescados en salsa y en marisco como los chipirones en tinta. El punto de sal de la preparación también es importante. La congelación y descongelación concentran un poco el sabor propio del producto, por lo que es mejor que quede un poco soso antes de congelar y proceder a darle el punto adecuado cuando se esté calentando el plato para comer.

Otros alimentos como arroces, pastas y sobre todo guisos de patatas o patatas cocidas no son aconsejables para su congelación, ya que pierden en gran medida su textura. Casi no tienen nada que ver con su versión antes de congelar. Así y todo, si se quiere congelar pasta cocida o arroz con sus jugos, es mejor congelar por una parte el arroz y la pasta cocida y en otro recipiente hacer lo mismo con el caldo o salsa con el que se servirá. De esta manera se respetan un poco más las texturas y será más fácil de calentar.

Las sopas, cremas de verduras y salsas cocinadas dan resultados estupendos tras su paso por el congelador. Todas son fáciles de descongelar y, una vez regeneradas, se consumen casi tal cual. En el caso de querer hacer con rapidez un plato de pasta, tan solo hay que cocer la pasta (10 minutos), mientras se descongela la salsa en el microondas. Así se podría tener en 15 minutos un plato de pasta de categoría. Lo mismo se consigue con la sopa: se descongela en una cazuela y, cuando comience a hervir, se agregan los fideos, por lo que en 10 minutos ya se tiene preparada una rica sopa casera.

¿Congelas comida? Mira estos consejos exprés

Antes de congelar un alimento, se deben tener en cuenta una serie de consejos básicos:
  • Limpieza absoluta de recipientes y utensilios donde se congele. La congelación por debajo de 18 ºC provoca que las bacterias paren su reproducción, pero no las mata a todas. Cuando están de nuevo a una temperatura superior a los 4 ºC, comienzan a reproducirse otra vez. Por ello, es importante congelar alimentos libres de bacterias (platos cocinados por encima de 65 ºC), descongelarlos sin perder la cadena de frío y calentarlos otra vez durante unos instantes por encima de 65 ºC en el momento de comer.
  • Que los envases donde se congele sean rígidos para que aguanten bien durante la congelación y posterior descongelación.
  • Cuando se congelen alimentos con caldo o salsa, hay que tener en cuenta que con la congelación aumentan de volumen, por lo que no se llenará hasta el borde del recipiente para que no se derrame durante el proceso.
  • Se puede planificar la congelación envasando el plato que se congelará en un recipiente apto para descongelar y calentar directamente en un horno o en un microondas. De esta manera se ahorra en tiempo y envases al regenerar un plato congelado.
  • Para aprovechar mejor el espacio en un congelador, se utilizarán recipientes cuadrados o rectangulares. Así entrarán más envases en cada cajón.
  • Una vez congelados, casi todos los recipientes se parecen bastante en su exterior. Es recomendable etiquetar cada envase con la fecha en la que se congela, así como el nombre del plato.
  • No se aconseja descongelar un plato y congelarlo de nuevo. Además de los riesgos sanitarios que conlleva, la textura se deteriora en exceso. Se parecerá muy poco al plato cocinado originalmente.
  • La descongelación debe ser lenta, mejor dentro del frigorífico en la parte más baja (que es donde la temperatura es mayor que en la parte alta). También es posible descongelar en el microondas siguiendo las instrucciones de descongelado del fabricante y luego calentándolo hasta que el alimento alcance una temperatura interior superior a 65 ºC.


15 minutos de ejercicios son útiles contra el Parkinson

Tomado de: www.larazon.es

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han demostrado que una simple sesión de ejercicios manuales de 15 minutos de duración mejora significativamente el movimiento y la destreza de los pacientes con Parkinson, ayudándoles a ejecutar tareas como la escritura o el abotonado.

En el estudio, los científicos de la UGR, pertenecientes a los departamentos de Fisioterapia y Enfermería, contaron con la colaboración de la Asociación de Parkinson de Granada. El trabajo se realizó con 60 pacientes con Parkinson, de los que 30 actuaron como grupo control y otros 30 se sometieron a la intervención diseñada.

Los investigadores diseñaron una intervención breve, de apenas 15 minutos, para provocar cambios en la calidad del movimiento del brazo, la mano y los dedos, con el objetivo final de mejorar la realización de las distintas actividades, informa Tendencias 21.

“Esta intervención se basó en ejercicios manuales, valorándose su repercusión sobre la destreza y la fuerza. El objetivo era mejorar el rendimiento de estos parámetros para que pudiera tener una aplicación inmediata en la ejecución de tareas como escribir o abrochar botones”, explica la autora principal de este trabajo, la profesora del departamento de Fisioterapia de la UGR Marie Carmen Valenza.

Los pacientes que participaron en el proyecto fueron evaluados antes y después de la intervención, y los parámetros de movimiento, velocidad, destreza y fuerza evaluados mejoraron significativamente.

La investigadora de la UGR destaca que estos resultados “serán de gran utilidad clínica, ya que los pacientes podrán mejorar la ejecución de tareas que actualmente les son de gran dificultad con tan solo 15 minutos de ejercicios, y pudiendo hacerlo de forma autónoma”.

11 de julio de 2015

La diabetes tipo 2 podría dañar las habilidades de pensamiento, según un estudio

Tomado de: www.nlm.nih.gov

En apenas dos años, las personas con diabetes tipo 2 podrían contraer problemas con el flujo sanguíneo al cerebro, lo que podría reducir sus habilidades de pensamiento y memoria, sugiere un estudio de tamaño reducido.

"Nuestro hallazgo más importante es que vinculamos la aceleración del declive cognitivo con una regulación dañada del flujo sanguíneo en el cerebro", señaló la autora principal del estudio, la Dra. Vera Novak, profesora asociada de neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston.

El problema que los investigadores encontraron fue la dilatación de los vasos sanguíneos, que permite que más sangre fluya a través del cerebro. Unas cantidades adecuadas de sangre son esenciales para las habilidades de pensamiento y otras actividades.

Los investigadores encontraron que mientras más altos eran los niveles promedio de azúcar en sangre de una persona en los meses anteriores (una medida llamada A1C), peor era el problema con la dilatación de los vasos sanguíneos, señaló Novak.

El estudio aparece en la edición en línea del 8 de julio de la revista Neurology. Fue financiado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU., la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association, ADA), el Centro de Ciencias Clínicas y Traslacionales de la Universidad de Harvard, y el Centro Nacional de Recursos para la Investigación de EE. UU.

En el estudio, los investigadores evaluaron a 40 personas. Su edad promedio era de 66 años. 19 de los voluntarios del estudio tenían diabetes tipo 2, y 21 no sufrían de la enfermedad del azúcar en la sangre.

En la diabetes tipo 2, el cuerpo no usa la insulina con eficiencia, y al final no puede producir suficiente insulina para controlar los niveles de azúcar en la sangre, según la ADA. La insulina es una hormona que es esencial para metabolizar los carbohidratos de los alimentos. Más de 29 millones de personas en Estados Unidos tienen diabetes, y la mayoría tienen diabetes tipo 2, según la ADA.

Los investigadores evaluaron a todos los participantes al inicio del estudio, y una vez más dos años más tarde. Los voluntarios completaron pruebas del pensamiento y la memoria. También se sometieron a IRM para observar el flujo sanguíneo en el cerebro, y a análisis de sangre para medir sus niveles promedio de azúcar en sangre e la inflamación.

A los dos años, los que tenían diabetes tipo 2 presentaban menos capacidad de regular el flujo sanguíneo al cerebro cuando esto resultaba necesario, y puntuaron más bajo en las pruebas de pensamiento y memoria.

En una prueba que observaba el aprendizaje y la memoria, las puntuaciones de los que sufrían de diabetes se redujeron en un promedio del 12 por ciento, de 46 a 41 puntos. Los que no tenían diabetes tipo 2 permanecieron en un promedio de 55 puntos durante los dos años.

Un declive de 46 a 41 equivaldría aproximadamente a recordar 10 palabras en una prueba de memoria la primera vez, y a luego recordar solo 8 o 9 dos años más tarde, explicó Novak. "Fue [en] apenas dos años, eso es lo preocupante".

Mientras más altos eran los niveles de inflamación, peor era la regulación del flujo sanguíneo, encontró el equipo de investigación. Esto sucedió incluso en las personas que tenían un buen control de su diabetes.

La regulación del flujo sanguíneo se redujo en un 65 por ciento en las personas con diabetes tipo 2, encontraron los investigadores.

El Dr. Marc Gordon, jefe de neurología del Hospital Zucker Hillside del Sistema de Salud Judío North Shore Long Island, en Manhasset, dijo que sugerir que la diabetes tipo 2 está vinculada con una inflamación y un estrés en las células que puede conducir a problemas en los vasos sanguíneos no es algo nuevo.

"Lo nuevo de esto es que están documentando que los cambios en los vasos sanguíneos en respuesta a las circunstancias es lo que parece predecir un declive en la cognición", señaló Gordon, que también es profesor de neurología y psiquiatría de la Escuela de Medicina Judía Hofstra North Shore Long Island.

En otras palabras, dijo, parece que la incapacidad de los vasos sanguíneos de responder a varias demandas es lo que conduce al problema en el pensamiento, aunque la inflamación también tiene un rol en el daño de los vasos sanguíneos.

En investigaciones anteriores, Novak encontró que el cerebro de una persona con diabetes es, en promedio, unos cinco años más viejo que el cerebro de alguien sin la afección. "En esencia, el cerebro diabético envejece con más rapidez", planteó.

Los investigadores añadieron que se necesita un estudio con un grupo más numeroso de personas y que dure más tiempo para comprender mejor la forma en que la diabetes tipo 2 podría afectar el flujo sanguíneo al cerebro.

Unicef vincula la publicidad con elección de la comida

Tomado de: www.nacion.com

Personajes de famosas películas infantiles, figuras que buscan llamar la atención de los niños como payasos o mascotas, o íconos propios de unas galletas o algún cereal,   son estrategias usadas por las empresas de alimentos o bebidas no saludables o “chatarra” para llegarles a los niños y adolescentes.

Esta es la conclusión de un estudio del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en América Latina. Según los investigadores, este tipo de publicidad es una variable que afecta en el sobrepeso  infantil.

“Sabemos que la obesidad infantil es una condición en la que participan muchas cosas, como la falta de actividad física y hasta la genética, pero la publicidad tiene un peso muy alto en las decisiones sobre comida que toman los niños, y esto también influye”, sostuvo Marcelo Ber, encargado de Unicef de relaciones con la empresa privada.

Esto se torna particularmente preocupante en una realidad en que la obesidad infantil aumenta. En América Latina, el sobrepeso infantil varía entre el 18,9% y el 36,9%. En Costa Rica, esta cifra se ubica en  21,4%, pero en 1996 era del 14,6%.

“La publicidad tiene un gran impacto en los niños. Lo hemos visto en otros estudios; una vez les dimos a 121 niños a escoger entre unas papas tostadas en un empaque con dibujos de personajes y una bolsa sin ese diseño, y los menores no solo escogieron la bolsa con diseño, sino que también dijeron que las papas sabían mejor, aunque fuera el mismo producto”, dijo   Paola Letona, coordinadora del estudio.

Medios

La investigación encontró  además que Internet es la nueva plataforma donde se mueve la mayoría de estas compañías: mandan sus mensajes mediante sitios web, videos en YouTube y publicaciones en redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram. Allí ofrecen productos por medio de concursos o juegos virtuales.

Para la investigadora, es bueno que los padres se informen de estas estrategias y procuren una  alimentación  sana para sus hijos. “Si como adultos caemos en la publicidad, es normal que los menores lo hagan. La recomendación es  reducir las compras de estos productos”, subrayó  Letona.

Respuesta

En opinión de Mario Montero, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de la Industria Alimentaria (Cacia),  el estudio es extremista en varios puntos.

“La publicidad puede reorientarse y podemos negociar el asunto de los personajes y reorientar la comunicación para promover la actividad física en los niños”, aseveró Montero.

“Sin embargo, no pueden satanizarse los alimentos y decir que son culpables del sobrepeso en los niños, ni decir que la publicidad atenta contra los niños y adolescentes. No podemos tener el concepto de que hay alimentos dañinos para la salud; el problema es cuando se dan excesos o faltantes, o no se hace actividad física, pero no es culpa del producto en sí”, expresó.

Montero concluyó que la industria alimentaria ya hace esfuerzos por ofrecer una comida cada vez más sana, más baja en sodio, grasas y azúcares.

Las respuestas cerebrales de los niños a los alimentos dependen de su peso

Tomado de: www.abc.es

Mediante el uso de la tecnología de imágenes cerebrales, una nueva investigación revela un patrón de respuesta cerebral en los niños que podría representar un paso en el camino a la obesidad infantil.

En el estudio, realizado por Nicole Fearnbach, estudiante graduado en el Departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Penn State, Estados Unidos, se escaneó la actividad cerebral de los niños mientras veían imágenes de alimentos altos y bajos en calorías y se detectó que los cuerpos delgados y los gordos están vinculados a cómo los cerebros de los niños responden a la alimentación.

Los investigadores, cuyo trabajo se presenta esta semana en la reunión anual de la Sociedad para el Estudio del Comportamiento Alimenticio (SSIB, por sus siglas en inglés), se centraron en una región del cerebro llamada la sustancia negra, implicada en la recompensa, el aprendizaje y el control motor, que responde a los estímulos alimentarios. Fearnbach y sus colegas descubrieron que la activación neuronal en esta área del cerebro difería en niños de diferentes grupos de peso.

Los niños con mayor peso corporal magro tenían una respuesta más potente del cerebro en la sustancia negra cuando veían los alimentos ricos en calorías en comparación con los niños con menor peso corporal magro. El estudio también encontró que los niños con mayor grasa corporal tenían menor actividad en esta misma área del cerebro cuando vieron imágenes de alimentos sanos bajos en calorías, como frutas, verduras y pollo a la parrilla.

«Creemos que los niños con peso corporal magro podrían tener una mayor respuesta de recompensa a los alimentos altos en calorías, en parte debido a que tienen mayores necesidades de energía en comparación con los niños con el peso corporal menos magro. El peso corporal magro determina en gran medida la cantidad de calorías que quemamos cada día a través de nuestra tasa metabólica en reposo. Los niños más grandes queman más calorías y nuestros resultados muestran que sus cerebros responden de manera diferente a los alimentos», explica Fearnbach.

La respuesta a los alimentos sanos

«Curiosamente, también encontramos que los niños con más grasa corporal tenían una respuesta cerebral reducida a los alimentos con pocas calorías, que tienden a ser las opciones más saludables --añade Fearnbach--. Podría ser que los niños con mayor grasa corporal encuentran que los alimentos más saludables son menos gratificantes. Pero no sabemos aún si tener más grasa corporal es una causa o una consecuencia de estas respuestas cerebrales».

Los resultados de este estudio sugieren que la composición corporal de los niños puede influir en cómo el cerebro responde a los alimentos, pero depende probablemente de si estos alimentos son altos o bajos en calorías. Se necesitan futuros estudios de investigación para determinar cómo estos hallazgos se relacionan con la ingesta de alimentos de los niños o su peso corporal en el tiempo.

El estudio involucró a 38 niños de 7 a 10 años y sus padres, con cada familia participando en cinco visitas totales al laboratorio. La composición corporal de los niños se midió para obtener el peso corporal magro y la grasa corporal. También se realizó una exploración de los niños mediante imagen por resonancia magnética funcional (fMRI) mientras veían las fotos de alimentos que diferían en el contenido de energía y los autores determinaron la respuesta del cerebro de cada niño a estas diferentes categorías de alimentos y miraron cómo estaba influenciada por su composición corporal.

4 de julio de 2015

Mitos y verdades en la alimentación de la cultura fitness


Beber mucha agua, comer varias veces al día y hacer ejercicio con frecuencia son las tres principales recomendaciones para mantenerse en forma y saludable. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la alimentación juega un papel muy importante a la hora de querer bajar de peso o practicar algún deporte.

Cada vez son más las personas que se preocupan por su aspecto físico. Por esa razón es importante asesorarse correctamente y no creer todos los consejos que se vuelven populares.

“Una alimentación adecuada puede hacer una gran diferencia”, señaló Anny Johana Rojas, nutricionista. Comer bien antes, durante y después de su entrenamiento favorecerá el rendimiento, el progreso deportivo y el control del peso. “Todos los deportistas necesitan beber mucho líquido antes, durante y después de su sesión de ejercicios para mantenerse hidratados y reponer líquidos”.

“Previo al ejercicio, trate de comer tres horas antes y después complemente con una merienda rica en carbohidratos”, indicó.

“Si usted prefiere hacer ejercicio en la mañana, es importante que tome un buen desayuno, algo rico en carbohidratos, moderado en proteínas y bajo en grasa para darle energía sostenida al cuerpo durante el entrenamiento. Recuerde también beber mucha agua para asegurarse de estar hidratado”.

Si usted está haciendo ejercicio para bajar de peso debe tener cuidado de restringir su alimentación. Tenga en cuenta que evitar en exceso el consumo de calorías será contraproducente: pasar hambre va a hacer más lento su metabolismo, lo que lo dejará con poca energía para la quema de calorías y el aumento de masa muscular. “Para evitar esto se debe trabajar con un nutricionista que le ayude a determinar cuántas calorías necesita por día en promedio, y así trazarse unos objetivos. Cada persona es diferente y tiene necesidades únicas basadas en la edad, sexo, peso y nivel de actividad”.

Beber mucha agua no adelgaza

Sino se siguen las recomendaciones correctas, una práctica tan sencilla como esta puede afectar su salud. “Beber mucha agua no es el secreto para perder peso. Comer bien, sí”, recalcó la nutricionista. La recomendación es consumirla para calmar la sensación de sed y mantenerse hidratado. Recuerde también que algunos alimentos como frutas, vegetales, incluso la carne, el pescado y los huevos tienen un alto porcentaje de agua. El consumo excesivo de agua, con una dieta muy baja en sal, puede reducir los niveles de sodio en la sangre ocasionando efectos negativos en el organismo a largo plazo.

Lavar, cocinar o chapear el jardín son aliados al combatir la obesidad

Tomado de: www.nacion.com

Cuando se habla de hacer ejercicio o alguna actividad física, es común que la mente se imagine de inmediato un gimnasio, carreras al aire libre o deportes como el fútbol o baloncesto.

Sin embargo, labores que hacemos cada día, como lavar platos, cocinar, limpiar, sacudir muebles o jugar con los niños, son formas de movimiento que igual requieren una inversión de energía y, por lo tanto, también ayudarían a los costarricenses a reducir el riesgo del síndrome metabólico.

Este síndrome es una condición que se caracteriza por sobrepeso, obesidad abdominal, presión alta, niveles elevados de colesterol, azúcar y triglicéridos en la sangre, así como resistencia a la insulina. Esta condición es además un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares.

Los ejercicios ligeros se suman como una solución, según el más reciente resultado de una investigación coordinada por la costarricense Hannia Campos, quien tiene un doctorado en Salud Pública y trabaja en la Universidad de Harvard (EE. UU.).

¿Cómo se hizo? Este documento, publicado en la revista Preventive Medicine, es la segunda parte de un reporte divulgado en el 2013 que establecía que este tipo de actividades físicas ligeras reducían el riesgo de infarto.

Estos informes, a su vez, son parte de un estudio mucho más amplio, que se inició en 1994, para estudiar las causas y características de los infartos en los costarricenses.

En esta ocasión, como el objetivo era analizar solamente el síndrome metabólico (y no los infartos), solo fueron tomadas en cuenta 1.994 personas de la muestra de “controles”; es decir, los que no habían sufrido un infarto.

A todos se les tomaron muestras de sangre y grasa; también se les hicieron 18 preguntas sobre sus actividades cotidianas, intensidad física y descanso, midiéndolo en MET (equivalente metabólico), una unidad que estima el consumo de oxígeno.

Por ejemplo, según la escala, dormir consume 0,8 MET por hora; sentarse 1,0 MET; trabajar en escritorio, 2,8 MET; barrer o hacer agricultura, 3,6 MET; correr o trabajar en construcción 7,1 MET y, cargar objetos pesados, 7,8 MET.

Posteriormente, se analizó cuántas personas tenían síndrome metabólico y su relación con el tipo de actividad física que realizaban durante el día.

En total, 916 (45,9%) participantes tenían síndrome metabólico y 1.078 (54,1%) no lo tenían.

Al final, se determinó que las personas que más hacían actividades manuales y actividades ligeras al aire libre tenían menores posibilidades de síndrome metabólico y menor obesidad abdominal (su cintura medía menos).

Para el especialista en Educación Física, Mario Castillo (ajeno a la investigación), estas labores físicas domésticas sí aportan beneficios, pero también se debe considerar la importancia de hacer al menos 30 minutos de actividad física cinco veces por semana. “Puede ser caminar, trotar, bailar o andar en bicicleta, subir y bajar escaleras durante algunos minutos, pero no podemos quedarnos quietos durante el día. Si usted tiene una rutina de ejercicios, los beneficios serán mayores a los que tendríamos si solo realizamos oficios domésticos o actividades ligeras”, advirtió.

Tanto Castillo como Campos concuerdan en que una alimentación adecuada, que incluya muchas frutas y verduras, y que sea baja en grasa, es vital contra el síndrome metabólico.

Con frecuencia, un cuerpo sano equivale a una mente sana

Las personas que desean mantenerse agudas a medida que envejecen con frecuencia recurren a los acertijos, rompecabezas y juegos mentales, ya que saben que si no utilizan sus facultades, las perderán.

Pero un cuerpo sano es también clave para mantener un cerebro sano, y eso es algo que muchas personas tienden a pasar por alto, señalan unos expertos.

"Apenas comenzamos a lograr que la gente reconozca que comer bien, hacer ejercicio y mantener la salud puede ayudar a que el cerebro envejezca bien", dijo la Dra. Mary Ann Bauman, médica de Oklahoma City y presidenta del comité asesor de la Asociación Americana de Accidentes Cerebrovasculares (American Stroke Association).

Los consejos sobre una vida saludable conforman más de la mitad de las "10 formas de amar a su cerebro", publicadas recientemente por la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association) como parte del mes de concienciación sobre el cerebro y el Alzheimer, en junio.

Se calcula que en todo el mundo 47 millones de personas viven con demencia en 2015, y se predice que esa cifra se triplique en 2050, según la Asociación del Alzheimer.

La ciencia médica no puede detener el avance de la demencia ni del Alzheimer, pero todos podemos tomar medidas para mantener la capacidad de pensar, resolver problemas y recordar a medida que envejecemos, aseguró Heather Snyder, directora de operaciones médicas y científicas de la Asociación del Alzheimer.

"No hay una cosa específica que reducirá el riesgo si se hace", dijo Snyder. "En realidad se trata de un equilibrio de esas 10 principales formas de amar a su cerebro. Al hacer todas esas cosas de forma equilibrada, uno envejece con toda la salud posible".

Mantener la salud del corazón y el sistema circulatorio parece ser el factor clave para proteger las capacidades mentales, dijo Bauman.

Los investigadores creen ahora que los micro accidentes cerebrovasculares (ACV), unas reducciones minúsculas en el flujo sanguíneo del cerebro, pueden acumularse y, con el tiempo, hacer que una persona sufra la pérdida de sus facultades, señaló.

Al mantener el cerebro tanto sano como activo, una persona puede conservar lo que se conoce como la "reserva cerebral", que es la capacidad del cerebro de superar varios agravios, incluyendo el envejecimiento, dijo el Dr. Norman Relkin, neurólogo del Colegio Médico Weill Cornell de la Universidad de Cornell en la ciudad de Nueva York, y miembro de la junta de la Federación Americana de Investigación sobre el Envejecimiento (American Federation of Aging Research).

"Mientras más reserva cerebral posee una persona, más puede envejecer sin mostrar los señales y los síntomas de la pérdida de la memoria", aseguró Relkin.

La hoja de consejos de la Asociación del Alzheimer insta a todas las personas a:
  • Hacer actividad física de forma regular. Varios estudios han vinculado el ejercicio con un menor riesgo de declive cerebral, aseguró Bauman.
  • Deje de fumar. Fumar aumenta el riesgo de declive cerebral, y dejar de fumar puede reducir el riesgo de un fumador a niveles comparables con los de las personas que nunca han fumado, según la asociación.
  • Trate las afecciones que pueden dañar la salud del corazón. Los problemas crónicos como la obesidad, la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes se cobran un precio tanto al cerebro como al corazón, advirtió Bauman.
  • Duerma lo suficiente. Los estudios han vinculado la falta de sueño con problemas de memoria y pensamiento, señala la asociación.
  • Mantenga su salud mental. La depresión, la ansiedad y el estrés pueden acelerar el envejecimiento cerebral de una persona, si no se tratan. "Sabemos que las hormonas del estrés, cuando se producen en exceso, hacen que el cerebro se encoja con mayor rapidez", dijo Relkin.
  • Proteja su cabeza. Las lesiones cerebrales, incluso tan leves como una conmoción, pueden aumentar el riesgo de declive cerebral y demencia. Use un cinturón de seguridad, un casco al montar bicicletas o jugar deportes de contacto, e intente evitar caerse.
  • Coma una dieta saludable baja en grasas y rica en frutas y verduras. Una buena dieta puede ayudar a abordar casi todas las enfermedades crónicas, y por tanto en última instancia ayudan al cerebro, dijo Relkin. "La dieta claramente afecta no solo a nuestro riesgo de contraer trastornos cognitivos [del cerebro], sino también a la longevidad", planteó. "Creo que cada vez veremos más intervenciones de la dieta que afectarán al proceso del envejecimiento".
Los demás consejos ofrecidos por la Asociación del Alzheimer se enfocan en mantener el cerebro ocupado y activo, lo que también puede ayudar al obligar al cerebro a conservar y fortalecer sus conexiones neurales, añadió Relkin.

Los consejos de la Asociación del Alzheimer centrados en el cerebro son:
  • Siga aprendiendo. Continuar la educación puede ayudar a reducir el riesgo de declive cerebral y demencia.
  • Manténgase sociable. Se ha mostrado que las personas que tienen una vida social activa tienen cerebros más activos y sanos, dijo Relkin.
  • Desafíe a su cerebro. Haga algo que obligue a pensar, ya sea resolver un rompecabezas, crear arte, construir algo para casa, o jugar a algo que le obligue a pensar estratégicamente.
"Todos esos consejos parecen resultar en una reducción del desarrollo de la demencia", dijo Relkin. "Sabemos mucho sobre las formas de prevenir el deterioro del cerebro debido al envejecimiento, y todas parecen beneficiosas en términos de conservar la salud del cerebro".

Los padres deben poner un buen ejemplo para que sus hijos se mantengan delgados, según los expertos

Tomado de: www.nlm.nih.gov

A medida que las tasas de obesidad infantil siguen aumentando, los padres deberían servir de modelos con respecto a los hábitos y las conductas de alimentación saludables para ayudar a sus hijos a mantener un peso normal, según un nuevo informe.

En las recomendaciones actualizadas que se publicaron el lunes, la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) describió cómo pueden contribuir las familias a luchar contra la obesidad infantil al seguir una dieta bien equilibrada, haciendo ejercicio de manera regular y limitando las actividades sedentarias.

"Nunca es demasiado pronto para que una familia haga cambios que contribuyan a que un niño mantenga o consiga un peso saludable", afirmó en un comunicado de prensa de la AAP la coautora del informe, la Dra. Sandra Hassink, presidenta de la asociación. "Las familias pueden mejorar sus hábitos de alimentación de varias formas, pero es importante que la alimentación saludable y la actividad física se adecúen a la etapa del desarrollo del niño y a las características de la familia".

Los padres no tienen por qué tener esta responsabilidad solos. La AAP indicó que los pediatras pueden ayudar a las familias a encontrar modos de adoptar un estilo de vida más saludable.

"Incluso en el caso de que las familias conozcan conductas saludables, podrían necesitar a los pediatras para que las motiven a implementar los cambios en la conducta", dijo en el comunicado de prensa el Dr. Stephen Daniels, presidente del comité de nutrición de la AAP. "Se insta encarecidamente a los padres a que adopten los mismos cambios en la condición física y en el estilo de vida que el niño. Los pediatras pueden educar a las familias, darles respaldo y ayudarles a sigan por el buen camino".

Estos son algunos pasos positivos que pueden dar las familias:
  • Reducir la cantidad de azúcar y calorías que haya en casa. Los niños no tendrán la tentación de comer demasiado si no hay alimentos azucarados y ricos en calorías en la cocina. Si compra pasteles u otros dulces para un cumpleaños o una ocasión especial, cómprelos justo antes del evento, manténgalos fuera de la vista y deshágase de ellos luego. Los alimentos ricos en calorías también pueden guardarse en papel de aluminio o esconderse en la parte trasera de la despensa para que sean menos visibles y sea menos probable que se los coman.
  • Haga que los alimentos saludables estén disponibles. Mantener el agua, la fruta, la verdura y otros refrigerios bajos en calorías en la mesa de la cocina o en la parte central delantera de la nevera aumentará las probabilidades de que los niños opten por estos alimentos saludables. Se debería animar a los niños a comer cinco o más raciones de fruta y verdura al día.
  • Muévase. Reduzca el tiempo que pasan delante de la televisión. Los padres quizá puedan pensar en tener menos televisiones en casa. También es una buena idea mantener todos los dispositivos electrónicos fuera de la cocina y de todos los dormitorios.
  • Fomente el sueño. Los niños deberían dormir al menos nueve horas al día. Los que duermen menos son más propensos a tener sobrepeso o a ser obesos, indicó la AAP. Establezca una buena rutina para acostarse a fin de asegurarse de que los niños duermen lo que necesitan para su salud y bienestar globales.
  • Encuentre actividades grupales. Las familias pueden pasarlo bien mientras realizan los 60 minutos de actividad recomendados al día. Jugar a deportes de equipo, ir al parque o a un lugar de juegos, dar un paseo o ir en bicicleta, y jugar a los bolos son modos en que las familias pueden crear hábitos saludables juntos.