29 de agosto de 2015

Los aspectos psicológicos que nos hacen engordar

Que el estrés tiene una influencia directa en el aumento de peso es algo más que probado. Cuando tenemos una preocupación determinada motivada por problemas familiares, laborales, económicos o de cualquier otra índole, la cantidad de ansiedad aumenta. Este aumento de ansiedad provoca de manera inmediata y automática una reacción directa para poder calmar a la persona que lo sufre. Una de las maneras que tiene nuestro organismo de calmar la ansiedad es a través de la comida, analicemos por qué.

El alimento es una manera de conectarnos con lo más protector y una forma de refugiarnos en algo seguro, ya que es lo que nos mantuvo vivos cuando comenzamos a vivir y nos sigue manteniendo vivos. Además, nuestros padres tuvieron el rol de alimentarnos y de alguna manera, nuestra mente guarda esta información, por lo que el alimento representa lo materno y lo protector en nuestra mente. De allí que la influencia del estrés en el aumento de peso se dé de forma frecuente.

Por todo ello:

-Si comer es una solución para calmar la ansiedad, también es una forma de engordar
-A mayor índice de estrés, mayor índice de obesidad
-El estrés es un estado emocional que si bien es psicológico, tiene relación íntima con lo biológico y esta relación se produce al repercutir en la química del organismo
-Esto significa que al estresarnos nuestro organismo produce sustancias químicas que pueden determinar lo que vamos a comer y la forma de almacenar la grasa en el cuerpo

Soluciones:

- Como solución a la influencia del estrés en el aumento de peso se propone el control de este estado estresante. Para ello es aconsejable el apoyo profesional en consulta psicológica acompañada de cambios de hábitos y pautas alimenticias.

- En el caso de no acudir a consulta de psicología, también es muy positivo y de gran ayuda conversar con alguien de confianza, salir de casa, tomar aire puro, etc. Es decir, intentar despejar nuestra mente de los problemas y así evitar que los aspectos psicológicos repercutan en el sobrepeso.

Ingredientes para curar la gota

Tomado de: www.elmundo.es

Desde la antigüedad, la gota ya era una enfermedad reconocida, que además afectó a grandes nobles de la historia. Pero pasados los siglos y los años, en las consultas de reumatología sigue tratándose esta patología producida por una acumulación de cristales de urato de sodio en las articulaciones, tejidos blandos y riñones. Esto sucede en organismos que no pueden eliminar los niveles de ácido úrico en la sangre originados por la constante destrucción y formación de células, pero también por la ingesta de algunos alimentos.

Uno de los síntomas más conocidos de esta enfermedad es la dolorosa inflamación del dedo gordo del pie, con calor local y un color brillante. Pero también puede afectar a otras articulaciones, como las del codo. A pesar de ello, según explica el doctor y vicepresidente de la Sociedad Española de Reumatología Fernando Pérez ,en la última década se ha demostrado que la gota es una dolencia que "puede ser oculta a los síntomas".

Aquellos pacientes que "son correctamete diagnosticados y siguen un tratamiento controlado adecuadamente", no solo tienen menor probabilidad de sufrir ataques de gota, sino que, además, están más cerca de ser curados. Porque, como recalca Pérez, esta enfermedad "se puede curar", ya que "con medicación se puede conseguir que los cristales se disuelvan y, a partir de ahí, mantener unos niveles de ácido úrico por debajo de lo habitual para evitar futuros depósitos".

Aunque siempre se ha asociado la gota con un estilo de vida descuidado y una dieta abusiva en carnes y alcohol por el alto contenido de purinas (se llama así a los compuestos con nitrógeno que se forman en las células o que entran en el cuerpo de forma externa a través de los alimentos), "sólo un tercio" se debe a la segunda opción. Es por ello que Pérez considere que "no se puede culpabilizar al paciente" de su dolencia.

Aun así, el cuidado en la comida y una vida ordenada, nunca resta. Aunque el efecto de la dieta sea pequeño, sí es importante para la salud de los pacientes. Julia Farré, dietista nutricionista, ofrece algunos consejos muy útiles también en la temporada de verano para aquellas personas que padecen la gota.

Alcohol, marisco y pescado azul, desaconsejados

En la lista de productos desaconsejados en personas con altos niveles de ácido úrico en sangre, el alcohol está en primera posición. Pero también el marisco y el pescado azul son perjudiciales por las purinas que contienen. Así pues, en estas fechas veraniegas mejor borrar de los planes las sardinas en la playa con una cerveza fría.

Sin embargo, es muy favorable consumir "una gran cantidad de verduras y hortalizas", así como beber gran cantidad de agua, porque como explica Julia, "la única opción para eliminar el ácido úrico de la sangre es a través de la orina".

También es conveniente evitar legumbres y comer pequeñas cantidades de carne, preferiblemente hervidas, ya que la "la cocción limpia la carne de purinas". Esto explica precisamente que los caldos, tanto de carne como de pescado, estén desaconsejados en estas personas, porque "recogen estas purinas".

Aunque siempre se ha dicho que el tomate no es buen amigo para quienes padecen la gota, no es del todo cierto. Puede ser un elemento más de la dieta, aunque "no debería comerse todos los días", según señala la especialista.

En cuanto a la fruta, como no se pueden eliminar por sus nutrientes, su consumo se tiene que "limitar a una pieza por día" debido al "alto contenido en fructosa, que sube el nivel de ácido úrico".

Asocian la dieta sana de la mamá con un riesgo más bajo de cardiopatías congénitas al nacer

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Las mujeres que siguen dietas saludables antes del embarazo son menos propensas a tener un bebé con una cardiopatía congénita, informan unos investigadores.

Las mujeres que seguían una dieta muy saludable tenían un 37 por ciento menos de probabilidades que las que comían una dieta mala de tener un bebé con tetralogía de Fallot, un defecto cardiaco complejo que provoca que los bebés se vuelvan de color azul porque su sangre no puede transportar el suficiente oxígeno. Las mujeres también tenían un 23 por ciento menos de probabilidades de tener un bebé nacido con un defecto septal auricular, o un agujero en la pared que separa las dos cámaras superiores del corazón, según el estudio.

El mayor beneficio para las mujeres y sus bebés provino de una dieta rica en verduras, frutas, frutos secos, legumbres, granos integrales y pescado, con una ingesta limitada de productos lácteos, carne y dulces, según los investigadores. Los alimentos ricos en nutrientes como el ácido fólico, el hierro y el calcio también se consideraron saludables, señalaron los autores del estudio.

"Cuanto más aumentaba la calidad de la dieta, menor era el riesgo de anomalías cardiacas congénitas", dijo el autor principal, el Dr. Lorenzo Botto, profesor de pediatría y genetista médico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Utah.

Pero este estudio no demuestra que haya una relación de causalidad entre una dieta sana y un menor riesgo de cardiopatías congénitas. La investigación solamente mostró una asociación entre ambas cosas.

El estudio aparece en la revista Archives of Disease in Childhood (Fetal & Neonatal Edition).

Las cardiopatías congénitas afectan a uno de cada 100 recién nacidos en Estados Unidos, y provocan casi una de cada cuatro muertes de bebés relacionadas con malformaciones congénitas, según la información de respaldo del estudio.

"Son habituales, son críticas y realmente no sabemos cómo prevenirlas", comentó Botto.

El nuevo estudio estuvo inspirado por unos hallazgos previos que sostuvieron que una dieta de gran calidad podría reducir el riesgo de malformaciones congénitas, como el paladar hendido o la espina bífida, dijo Botto.

El equipo de investigación evaluó los datos de casi 10,000 madres de bebés nacidos con cardiopatías congénitas, y de aproximadamente 9,500 madres con bebés sanos. Los bebés nacieron entre octubre de 1997 y diciembre de 2009, y son parte del Estudio nacional de la prevención de malformaciones congénitas, que es más abarcador y está financiado por el gobierno federal, señaló Botto.

Se preguntó a las madres lo que comieron el año anterior a su embarazo. Los investigadores calificaron su dieta en función de hasta qué punto siguieron una dieta mediterránea y el Índice de calidad de la dieta para el embarazo, un plan de dieta común recomendado para las futuras madres.

El Índice de calidad de la dieta aporta puntuaciones positivas para los granos, verduras, frutas, el folato, el hierro y el calcio, y puntuaciones negativas para las calorías de las grasas y los dulces. La dieta mediterránea enfatiza las legumbres, granos, frutas, frutos secos, verduras y pescado, y no fomenta los productos lácteos, la carne y los dulces.

Las madres que obtuvieron una puntuación dentro del 25 por ciento más alto en la calidad de la dieta tenían un riesgo significativamente más bajo de tener un bebés con un defecto cardiaco al nacer, en comparación con las que obtuvieron una puntuación dentro del 25 por ciento más bajo, según el estudio.

Comer bien parece fomentar la salud de la madre, lo que a su vez aumenta la probabilidad de que el feto en desarrollo sea capaz de soportar los factores genéticos y ambientales que podrían provocar una cardiopatía, dijo Botto.

"Sabemos una mujer con un buen estado de salud tiende a tener un bebé sano", dijo.

Los hallazgos respaldan la necesidad de las mujeres de comer una dieta saludable incluso antes de haber concebido, dado que las malformaciones congénitas pueden producirse en un momento muy temprano del embarazo. Si una mujer espera a comer bien después de quedar embarazada, podría ser demasiado tarde, según los investigadores.

"Sabemos que las malformaciones congénitas se producen en las primeras semanas tras la concepción. Para las anomalías cardiacas, entre la cuarta y la séptima semana iniciales", dijo Botto.

El Dr. Edward McCabe, vicepresidente y director médico de March of Dimes, se mostró de acuerdo.

"Sería estupendo si todas las mujeres en edad reproductiva, por su propio bien y el de su futuro hijo, pudieran seguir una dieta óptima", comentó McCabe. "Si no es posible, entonces planifique y empiece una dieta un año antes de concebir".

Por extensión, esta estrategia también requiere una planificación familiar potente, de tal modo que una mujer pueda tener tiempo para establecer un fundamento dietético sólido para su embarazo, si es que no está comiendo ya de forma saludable, añadió.

"Uno de los mensajes clave para mí es la importancia de la planificación de tener un bebé", dijo McCabe. "El 50 por ciento de los bebés que nacen en Estados Unidos no son planificados. Realmente pensamos que es importante que las mujeres planifiquen su embarazo, y sabemos que es importante que sigan una dieta óptima antes de quedar embarazadas".

A pesar de los resultados del estudio, tanto Botto como McCabe indicaron que actualmente los investigadores siguen sin saber exactamente por qué una dieta saludable parece proporcionar una protección tan fuerte contra las malformaciones congénitas.

"No sabemos por qué funciona, pero sabemos que funciona", dijo McCabe. "Podemos seguir investigando las causas durante décadas, pero incluso si no conocemos las causas, conocemos la cura".

El timo de los omega-3

Tomado de: www.elmundo.es

Leche, alimentos infantiles, yogures, huevos, galletas, raciones de pollo y pavo y hasta aceitunas o palitos de pescado. Todos ellos, alimentos que en alguna de sus versiones se anuncian como enriquecidos en omega-3 pero que, según un estudio publicado ayer en la prestigiosa revista médica JAMA, no servirían para nada.

La publicación se centra en los suplementos de omega-3 que miles de personas consumen diariamente para, según creen ellos, prevenir el deterioro cognitivo y cardiovascular. Sin embargo, según este trabajo y otros publicados anteriormente, este hábito sería en vano, ya que no produciría ningún efecto importante.

Ahora, un grupo de investigadores ha seguido durante cinco años a 4.000 personas con una media de 72 años de edad a los que les han dado, o bien placebo, o bien un suplemento de omega-3. El resultado es que estas pastillas «no mostraron efectos significativos en la función cognitiva» de quienes los tomaron respecto a quienes no lo hicieron.

Aunque existen estudios que indican que las dietas altas en omega-3 tienen un efecto protector en la función cognitiva, y se ha visto que algunos pacientes con Alzheimer presentan unos niveles bajos en uno de los componentes del omega-3, -el ácido docosahexaenoico (DHA), una parte esencial de las neuronas-, lo cierto es que este efecto protector que sí se ve en la alimentación no se observa cuando el omega-3 se obtiene a través de suplementos.

Según explica a EL MUNDO Aitor Sánchez, nutricionaista miembro de la iniciativa Dietética Sin Patrocinadores y autor del blog midietacojea.com, lo que hace este estudio es «confirmar una cosa que ya sabíamos, y que ha pasado también con otros suplementos, como los de calcio, los de fibra, o los antioxidantes». Tal y como explica este experto, el hecho de que un patrón dietético tenga unos beneficios no significa que éstos también se vayan a dar si tomas un suplemento. «No es lo mismo tener una dieta rica en omega-3 a través del pescado que tomarte el suplemento, porque te falta la materia prima», indica Sánchez. Además, existen otros patrones que son difíciles de cuantificar pero que a nivel epidemiológico se sabe que se cumplen, como que las personas que comen más pescado también suelen tomar más verdura, o «que quienes siguen una dieta sana también hacen más ejercicio o están más activos intelectualmente», cuenta Gurutz Linazasoro, director científico de CITA-Alzheimer y miembro de la Sociedad Española de Neurología.

En definitiva, con este estudio, explica Francisco Pérez, jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, «queda claro que la adición al omega- 3 [a nivel de suplementos] no mejora el deterioro cognitivo».

Lo ideal es seguir una dieta saludable

Lo que resaltan todos los expertos consultados por este periódico es que, en vez de tomar suplementos, lo que hay que hacer es comer bien. «Lo que verdaderamente está evidenciado es que una dieta saludable evita caer en ciertos patrones de enfermedades», explica Sánchez, quien argumenta que «no es lo mismo consumir omega-3 a través de la dieta que a través de una pastilla, el suplemento siempre sale perdiendo en esta comparación». Linazasoro explica que «si una persona come de todo no necesitará ningún suplemento».

Aunque se sabe que estos suplementos no tienen efectos positivos demostrados, tampoco se ha documentado que provoquen ningún daño. No obstante, Sánchez sí que les encuentra un problema, y es que «la persona piense que a través de ellos está supliendo una dieta saludable».

La presión de la industria

Además de esto, es importante tener en cuenta a la industria. Porque la realidad es que, a pesar de que estos suplementos no tienen demostrada su eficacia, lo cierto es que son muy consumidos. «El problema es que seguir una dieta saludable no da dinero a nadie, mientras que hay gente que gana muchísimo dinero no sólo con los suplementos, sino con los alimentos enriquecidos», dice Sánchez. Para el nutricionista, la cuestión se centra en que «interesa muy poco a la industria que la Sanidad española tenga una perspectiva de promoción de la salud».

Al margen de polémicas, la conclusión de los expertos es que lo necesario no son los suplementos, sino alimentarnos bien. Y si queremos beneficiarnos específicamente de las bondades del omega-3, el camino más lógico es comer pescado azul: sardina, boquerón, atún, y salmón.

22 de agosto de 2015

Los científicos investigan la asociación de la obesidad con el riesgo de cáncer de mama

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Se sabe bien que la obesidad es un factor de riesgo de cáncer de mama, pero los investigadores no han averiguado todavía qué es lo que vincula ambas cosas. Un nuevo estudio sugiere que el vínculo se debe a un cambio en la estructura del tejido del pecho, lo que podría hacer que las células del pecho se vuelvan cancerosas.

Los hallazgos, basados en la investigación con tejidos de ratones y seres humanos, enfatizan la necesidad de animar a las mujeres con cáncer de mama y en general a que tengan un peso saludable. Los resultados podrían tener también implicaciones para la detección del cáncer de mama y las cirugías de reconstrucción del pecho, informaron los investigadores en la edición del 19 de agosto de la revista Science Translational Medicine.

Los autores de un editorial acompañante del estudio dijeron que los hallazgos podrían ser clave para resolver el rompecabezas de cómo la obesidad lleva al cáncer de mama o empeora los resultados de las mujeres con dicha enfermedad. Este tipo de información podría abrir el camino para tratamientos que se dirijan a esas vías, según Lisa Arendt, profesora asistente de investigación, y Charlotte Kuperwasser, profesora asociada, de la Universidad de Tufts, en Boston.

"Por desgracia, hay pocos tratamientos específicos para las mujeres obesas con cáncer de mama", escribieron Arendt y Kuperwasser. Dijeron que la obesidad explica hasta un quinta parte de todas las muertes de mujeres por cáncer.

Los procesos que subyacen al vínculo entre la obesidad y al cáncer de mama han dejado sin respuesta a los especialistas, aunque algunos han propuesto que hay diferencias en las hormonas o en la inflamación relacionadas con la obesidad. Pero el endurecimiento de los tejidos del pecho relacionados con la obesidad no era algo que se tuviera mucho en cuenta.

En el nuevo estudio, la estudiante doctoral Bo Ri Seo, de la Universidad de Cornell, y sus colaboradores examinaron el tejido de la grasa del pecho en seres humanos y en ratones. Descubrieron que en la obesidad, la red de fibras que mantiene a las células de la grasa en su lugar es más rígida de lo normal.

Los investigadores, que sentían curiosidad sobre si la genética relacionada con la obesidad podría jugar un papel, compararon los tejidos de los ratones que eran genéticamente obesos con los de ratones que se habían vuelto obesos por comer demasiado. Independientemente de cómo habían llegado a ser obesos, sus tejidos se habían endurecido, hallaron los investigadores.

Los investigadores también descartaron que una molécula habitual relacionada con la inflamación estuviera influyendo. Concluyeron que la estructura endurecida, por sí misma, parecía ser el factor relevante.

Para evaluar con mayor profundidad la idea, los autores del estudio también expusieron células de pecho precancerosas a estas redes fibrosas rígidas de muestras de tejido relacionado con la obesidad. Las células que crecen bajo estas condiciones eran más propensas a volverse totalmente cancerosas que las que habían crecido en las muestras no relacionadas con la obesidad.

Finalmente, los investigadores llegaron a la pregunta obvia: ¿Perder peso reduciría el efecto del endurecimiento?

Cuando los investigadores pusieron a los ratones obsesos a dieta, la red fibrosa adelgazó un poco, "lo que sugiere que perder peso podría revertir el endurecimiento del tejido", explicaron los autores del estudio en un comunicado de prensa de la revista.

Otra pregunta es cómo lleva la obesidad al endurecimiento de los tejidos. Arendt y Kuperwasser dijeron que una menor presencia de oxígeno en los tejidos más densos podría ser una explicación. Y comentaron que todavía es posible que un proceso de inflamación juegue un papel.

El tejido denso de pecho en una mamografía se asocia con una mayor probabilidad de contraer un cáncer de mama, indicaron Seo y sus colaboradores. Pero el tejido de grasa podría enmascarar este tipo de densidad, añadieron, lo que sugiere que quizá sería necesario realizar imágenes más centradas y de alta resolución para las mujeres obesas a fin de detectar las áreas ocultas de densidad.

Los autores del estudio también indicaron que usar el tejido de pecho de donantes para regenerar el pecho tras la extirpación completa del seno se está convirtiendo en una posibilidad. Si el tejido donado por mujeres obesas pudiera tener un riesgo de promover cambios cancerosos en las células del pecho, ese factor quizá debería tenerse en cuenta, sugirieron.

Las tasas de cáncer de mama relacionadas con la obesidad probablemente aumenten a medida que la obesidad sigue en aumento, advirtieron Arendt y Kuperwasser. En la actualidad, la pérdida de peso es la única recomendación para la obesidad en las mujeres a las que se ha diagnosticado un cáncer de mama.

Las mujeres con diabetes que toman el medicamento metformina tienen un riesgo más bajo de contraer cáncer de mama. Por esta razón, también se están realizando pruebas de este medicamento para la diabetes en ensayos clínicos como tratamiento del cáncer de mama asociado con la obesidad, comentaron los autores del editorial.

Pero, para empezar, hay pocas investigaciones que hayan abordado el modo en que la pérdida de peso podría afectar al riesgo de contraer cáncer de mama. Un estudio reciente, escribieron Arendt y Kuperwasser, no encontró ningún efecto de la pérdida de peso a corto plazo sobre el riesgo de las mujeres postmenopáusicas.

El aguacate disminuye colesterol y limita formación de trombos: investigadores del Tec de Monterrey


Investigadores del Hospital Zambrano Hellion y del Centro de Biotecnología-FEMSA del Tecnológico de Monterrey descubrieron que los lípidos o grasas del aguacate Hass (acetogeninas) aportan beneficios a personas con problemas cardiovasculares.

Los estudios de estas moléculas cardioprotectoras -ya patentadas por el Tecnológico de Monterrey- pueden generar beneficios en el ámbito de la salud, en un país donde las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte, al igual que en los países industrializados.

El investigador responsable por parte de TecSalud, el doctor Gerardo García Rivas, director del Centro de Investigación del Hospital Zambrano Hellion y profesor del Tecnológico de Monterrey, afirmó que un estudio muy reciente de la Asociación Americana de Cardiología comprobó que el consumo de aguacate aporta beneficios a personas con problemas cardiovasculares, ya que disminuye los niveles de colesterol y consecuentemente limita la formación de trombos que tapan las arterias y generan infartos en el corazón o en el cerebro.

En colaboración con el equipo de la doctora Carmen Hernández-Brenes, del Centro de Biotecnología del Tecnológico de Monterrey, los investigadores del Hospital Zambrano Hellion lograron establecer que un grupo específico de moléculas grasas son las responsables de la actividad antitrombótica, y ofrecen beneficios potenciales en favor de los seres humanos.

El doctor García-Rivas señaló que, con este estudio, el Tecnológico de Monterrey espera desencadenar mayores conocimientos de cómo funcionan estas moléculas dentro del organismo humano. Además, afirmó que es la primera fase de un estudio sobre el aguacate que va a ser muy grande y que traerá beneficios no sólo en materia de salud sino económicos al país. Recordemos, dijo, que México es el mayor exportador y consumidor de aguacate del mundo.

El estudio “Isolation and chemical identification of lipid derivatives from avocado (Persea americana) pulp with antiplatelet and antithrombotic activities” fue publicado en la prestigiosa revista Food and Fuction en su tomo de enero 2015.

Un anticoagulante natural similar al ácido acetilsalicílico

Explicó que cuando un vaso sanguíneo se lesiona, se genera una primera reacción: las plaquetas interactúan para generar un coágulo y evitar la pérdida de sangre. Sin embargo, comentó el doctor García-Rivas: “cuando las arterias ya tienen problemas por aumento en colesterol, beber, fumar, o por estrés, entre otras causas; estas plaquetas también contribuyen a que se hagan trombos (coágulos), lo que puede provocar infartos en el corazón o accidentes cerebrovasculares. Lo que demostramos nosotros es que con estas moléculas del aguacate (acetogeninas), las plaquetas se agregan menos, lo que disminuye la formación de coágulos”.

Como ejemplo de lo anterior, señaló que a los pacientes que tienen riesgo de enfermedad o tuvieron un evento vascular o un infarto previo, se les receta una cantidad pequeña de aspirina; debido a que el ácido acetilsalicílico es una molécula cuyos beneficios son similares a los que logran las moléculas del aguacate, ya que evita que las plaquetas formen los coágulos.

Por otro lado, la doctora Carmen Hernández-Brenes profesora investigadora titular de Metabolómica de Alimentos y Salud en el Grupo de Enfoque de Tecnologías Emergentes y Nutrición Molecular comentó que se separaron familias de diversas grasas del aguacate, hasta encontrar las moléculas responsables de la actividad “aislamos una familia de moléculas con los mencionados beneficios, usamos plaquetas de humanos y ratones. Además logramos descubrir la identidad química de las moléculas que generan los beneficios”.

Siguientes pasos

La doctora Hernández-Brenes, también e integrante del equipo de investigadores del Instituto de Cardiología y Medicina Vascular (ICMV) del Hospital Zambrano Hellion agregó que algunas de las moléculas aisladas, por su entonces estudiante la doctora Dariana Rodríguez, se conocieron por primera vez en el mundo.

El Tecnológico de Monterrey inició estos trabajos hace cinco años y espera, en un plazo no mayor a dos años, realizar estudios de seguridad y eficacia con pacientes.

Anunció, además la doctora Hernández-Brenes, que la Secretaría de Economía y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ya le apostaron a una nueva etapa de este proyecto este año: “Con este apoyo estamos preparándonos para poder realizar estudios con humanos y estudiando qué riesgos pueden tener estas moléculas en las dosis terapéuticas. Aunque ya estamos consumiendo estas grasas, cuando comemos aguacate, siempre es importante y parte de los protocolos éticos de nuevos fármacos el demostrar su seguridad en los niveles en que se podrían usar en pacientes”.

En este estudio, participaron el grupo de Trombosis del Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez”; el departamento de Farmacología de la UNAM, el Hospital Metodista de Houston, el Centro de Biotecnología-FEMSA y los investigadores de TecSalud del Tecnológico de Monterrey.

Cabe además señalar, que el estudio formó parte de la disertación de la doctora Dariana Rodríguez Sánchez quien es egresada del Doctorado en Biotecnología (DBT) del Tecnológico de Monterrey.

Tomar una o dos bebidas al día podría aumentar el riesgo de cáncer, según un estudio

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Con solamente una o dos copas al día se puede aumentar el riesgo de sufrir algunos cánceres, según unos investigadores.

Un nuevo estudio de 136,000 adultos halló que beber de manera entre ligera y moderada se asoció con un riesgo más alto de cáncer de mama en las mujeres y de varios cánceres más en los hombres que fumaban. Beber de manera ligera se define como tomar hasta una bebida al día para las mujeres y hasta dos bebidas al día para los hombres, añadieron los investigadores.

"Nuestro estudio refuerza las directrices dietéticas en la medida en que es importante no tomar más de una bebida al día para las mujeres y dos para los hombres", dijo la investigadora principal, Yin Cao, investigadora en el departamento de nutrición en la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

Pero el estudio no demostró que beber aumente el riesgo de cáncer, sino que solo mostró una asociación.

Para determinar si se debe beber y qué cantidad se debe beber, deberían tenerse en cuenta los antecedentes de fumar, los antecedentes familiares de cáncer relacionado con el alcohol y el riesgo de enfermedad cardiaca, dijo. Además del cáncer de mama, los cánceres relacionados con el alcohol incluyen el de colon, de hígado, oral, de garganta y de esófago.

"Los hombres que alguna vez hayan sido fumadores deberían limitar la ingesta de alcohol por debajo del límite recomendado", aconsejó Cao. "Tanto fumar como beber mucho alcohol deberían evitarse para prevenir el cáncer".

Las mujeres deberían sopesar el aumento modesto del riesgo de sufrir cánceres relacionados con el alcohol, principalmente el cáncer de mama, contra los posibles beneficios del alcohol en la prevención de las enfermedades cardiacas, sugirió Cao. (La Asociación Americana del Corazón [American Heart Association] dice que las enfermedades cardiacas son menos habituales en las personas que beben de forma ligera o moderada que en las abstemias. Pero el consumo de alcohol está vinculado con otros peligros para la salud, como la hipertensión).

Para realizar el informe, publicado el 18 de agosto en la revista BMJ, el equipo de Cao usó los datos de dos estudios de profesionales sanitarios de Estados Unidos: el Estudio de la salud de las enfermeras y el Estudio de seguimiento de los profesionales sanitarios.

Durante hasta 30 años de seguimiento, más de 19,000 mujeres y casi 7,600 hombres contrajeron cáncer, según el informe.

Los investigadores hallaron que beber entre ligera y moderadamente no se asoció con un aumento estadísticamente significativo del riesgo de cáncer en general.

Y en los hombres que nunca habían fumado, el riesgo de sufrir un cáncer relacionado con el alcohol no aumentó de forma significativa. Pero el riesgo de los hombres que habían sido fumadores sí aumentó, hallaron los investigadores.

Por el contrario, incluso las mujeres que nunca habían fumado presentaban un riesgo más alto de cáncer relacionado con el alcohol (principalmente el cáncer de mama) con una bebida al día.

Una bebida (14 gramos de alcohol) es el equivalente a aproximadamente una copa de vino de 4 onzas (118 ml) o una botella de cerveza de 12 onzas (354 ml) en Estados Unidos, según los investigadores.

Para aislar el efecto del alcohol, Cao y sus colaboradores tuvieron en cuenta otros factores, como la edad, la etnia, el peso, los antecedentes familiares de cáncer, la actividad física y la dieta.

A Jurgen Rehm, director del departamento de investigación social y epidemiológica del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto, no le sorprendieron los resultados.

"El alcohol puede provocar cáncer, incluso si se bebe de forma ligera o moderada. El presente estudio refuerza esta afirmación", dijo Rehm.

Beber alcohol provoca casi el 4 por ciento de todos los cánceres a nivel mundial y una proporción parecida de muertes por cáncer en Estados Unidos, escribieron los investigadores en las notas de respaldo.

Si se quiere reducir el riesgo de cáncer, beba menos, aconsejó Rehm, que escribió un editorial acompañante para la revista.

"Beber menos es mejor", dijo. "Limite su consumo de alcohol".

Si dejo de cenar, ¿adelgazaré?

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

Un conocido refrán invita a desayunar como reyes, comer como príncipes y cenar como mendigos. Pero no es el único dicho que propone convertir la cena en algo frugal y simbólico, por lo que no debería extrañar que muchas personas consideren fundamental cenar de forma ligera. De entre sus motivaciones se encuentra la de prevenir la obesidad, tal y como se aborda en el presente artículo, que pretende responder a esta cuestión: ¿tiene sentido saltarse la cena si se quiere controlar la evolución del peso a largo plazo? 

Los refranes no son evidencias científicas

De los miles de refranes con los que cuenta la lengua española, centenares de ellos hablan de la alimentación. Es lógico, porque la mayoría de las personas (no todas, por desgracia) comen a diario y en más de una ocasión. De entre los dichos populares que se refieren a las cenas, todos parecen asesorar de forma unánime que cenar mucho es peligroso, como puede comprobarse al revisar estos seis conocidos ejemplos:

1. Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
2. Más mató la cena que sanó Avicena.
3. Por mucha cena, nunca noche buena.
4. Matan más cenas que guerras.
5. Si cordero asado cenó, no preguntes de qué murió.
6. Cena poco, come más, duerme en alto y vivirás.

No es el objetivo de este texto analizar la veracidad de dichos refranes para confirmarlos o, en caso contrario, refutarlos (en cuyo caso sería preciso acudir al "Gente refranera, gente embustera"), sino revisar si no cenar es una estrategia que hay que considerar en el control de peso. Este planteamiento no se menciona en los dichos citados, y no parece recogerse en ningún otro, aunque es una idea muy presente en la mente de muchas personas.

También lo está que desayunar de forma copiosa ("desayuna como un rey...") prevendrá la obesidad, algo que se detalló en enero de 2014 en el artículo '¿Es importante el desayuno para controlar el peso corporal?'. En el mismo se incluyó la siguiente reflexión: "Confiar nuestra salud y nuestro peso a una única comida del día -en este caso, el desayuno- equivale a poner todas las fichas en un solo número de la ruleta: las probabilidades de éxito son mínimas y no hay garantías de que la apuesta nos salga bien". A lo allí explicado es preciso añadir lo que ha mostrado una reciente investigación centrada en el papel de la cena en el riesgo de obesidad, según se amplía en el siguiente apartado.

Cenar, ¿engorda?

Que comer antes de acostarse contribuye al aumento de peso es una creencia promovida en multitud de páginas web y no pocos libros divulgativos de alimentación, que aseguran que las "calorías nocturnas" hacen engordar más que las "diurnas". Si el consejo proviene de una "dieta de moda", se agudiza todavía más el escepticismo, como recomienda el profesor Walter Willett, experto en nutrición de la Universidad de Harvard (EE.UU.).

En todo caso, para resolver este "enigma" es imprescindible citar a la doctora Krista Casazza, investigadora de la Universidad de Alabama en Birmingham (EE.UU.), que acaba de coordinar un estudio titulado 'Pesando las evidencias científicas de las creencias habituales en el campo de la Investigación de la Obesidad' (Weighing the Evidence of Common Beliefs in Obesity Research). Su trabajo, recogido en la revista Critical Reviews in Food Science and Nutrition, revisa muchas cuestiones relacionadas con la obesidad y las somete a un riguroso análisis científico.

Tras analizar las investigaciones disponibles, Casazza y sus colegas concluyen que no existen evidencias científicas que permitan apoyar o refutar la idea de que las calorías consumidas a la hora de la cena promuevan la obesidad. De su análisis se desprende una conclusión obvia: el exceso de calorías es arriesgado si el objetivo es controlar el peso corporal, pero ese riesgo no parece ser diferente en función de la hora del día que se tomen dichas calorías.

Es decir, si durante la noche se eligen muchos alimentos con alto contenido calórico pero baja densidad nutricional, ello hará almacenar el exceso en forma de grasa, pero el efecto se producirá de igual manera si se escogen tales alimentos durante el día. Así, si no se ha podido cenar de forma saludable a las 21:00 horas, no pasará nada si se toma dicha cena a las 23:00 horas. Ahonda en esta cuestión la doctora Jacquelyn Rudis en su artículo '¿Verdad o mentira? Comer por la noche te hará ganar peso'.

Control de peso: fácil de explicar, difícil de implementar

Prevenir el incremento de peso a largo plazo es algo tan fácil de explicar, pero a la vez tan difícil de implementar, como conseguir equilibrio entre las calorías que se ingieren con las que se gastan. Sobre esta delicada cuestión ya se profundizó en el artículo 'Las calorías cuentan'.

No se debe olvidar, por último, que la alimentación no solo afecta al peso corporal, sino que influye de forma notable en el riesgo de numerosas enfermedades crónicas. Por ello, más que preocuparse de calorías de alimentos, o de grasa corporal, vale la pena centrar los esfuerzos en seguir, a largo plazo, unos buenos hábitos dietéticos.

15 de agosto de 2015

Todo sobre las grasas

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

El aumento notable de las enfermedades relacionadas con la alimentación (obesidad, hipercolesterolemia, etc.) ha hecho que cada vez más personas se interesen por los alimentos e intenten llevar una dieta más sana y equilibrada acorde con un estilo de vida saludable. De ahí el interés por conocer las calorías que se consumen y el tipo de grasas que contienen los alimentos. En las etiquetas se leen conceptos como "grasas saturadas", "grasas vegetales", "grasas parcialmente hidrogenadas" o "grasas trans". ¿Qué significan estos términos? ¿Hay grasas más sanas que otras? ¿Qué se debe saber para elegir mejor lo que se toma? El siguiente artículo explica qué tipo de grasas existen y cómo afectan a la salud. 

Grasas, no todo es perjudicial

Las grasas o lípidos de la dieta son una de las grandes fuentes energéticas para el ser humano. Últimamente han adquirido mala fama, puesto que son una de las fuentes calóricas más importantes y se las asocia con un excesivo consumo energético nocivo para la salud. Sin embargo, algunos tipos de grasas son imprescindibles para un óptimo estado de salud: poseen ácidos grasos esenciales (no sintetizados por el hombre e imprescindibles para un correcto funcionamiento del organismo), son vehículo de vitaminas liposolubles (vitaminas A, D, E y K) y precursores de moléculas con importantes funciones biológicas. En paralelo, la ingesta excesiva de grasas de los últimos años hace que debamos ser prudente y evitar un consumo desmesurado.

Distintos tipos de grasas

La mayor parte de las grasas que se consumen se encuentran en los alimentos como ácidos grasos, unas estructuras químicas que se agrupan en forma de triglicéridos (es decir, tres ácidos grasos). Los distintos tipos de grasas se diferencian entre ellos según el tipo de ácidos grasos que constituyen estos compuestos (según su longitud o número de átomos de carbono y el número de dobles enlaces que presentan).
  • Grasas saturadas. Son aquellas compuestas por ácidos grasos saturados (esto es, ácidos grasos que no presentan ningún doble enlace). Las grasas ricas en ácidos grasos saturados son sólidas a temperatura ambiente, como la mantequilla.
  • Grasas insaturadas. Son las que poseen un doble enlace (monoinsaturadas) o dos o más dobles enlaces (poliinsaturadas). Los alimentos ricos en grasas insaturadas son líquidos a temperatura ambiente. Un ejemplo es el aceite de oliva.
  • Grasas trans. El concepto cis/trans indica la configuración espacial (forma que adquieren en el espacio los ácidos grasos). La mayoría de ácidos grasos presentes en los alimentos adquieren una configuración espacial cis. Pocas grasas naturales alcanzan una configuración trans; tan solo las grasas que han sufrido fermentación en el estómago de los rumiantes y que se encuentran en su carne o leche. También mediante el proceso industrial de hidrogenación parcial (utilizado para obtener grasas más sólidas a partir de aceites vegetales u otras grasas animales) o de desodorización (proceso usado para la refinación de aceites o grasas) pueden obtenerse este tipo de grasas. Durante el calentamiento y la fritura a altas temperaturas también pueden producirse grasas trans.
  • ¿Y el omega 3? La denominación omega indica la posición de los dobles enlaces. Así, por ejemplo, un ácido graso omega 3 es un ácido graso que posee el primer doble enlace en el carbono número 3.
Qué alimentos son fuente de grasas

La mayoría de los alimentos poseen mezclas de grasas saturadas e insaturadas, aunque predominan en ellos algún tipo de grasas. Los aceites vegetales (aceites obtenidos de vegetales) y grasas de animales son las fuentes lipídicas más abundantes de la dieta.

En general, los aceites vegetales son alimentos ricos en grasas mono y poliinsaturadas. Tal es el ejemplo del aceite de oliva (rico en grasa monosinsaturada), aceite de girasol y maíz (ricos en grasa poliinsaturada). Excepciones son los aceite de coco, palma y palmiste, además de la manteca de cacao; ricos en grasa saturada. Las grasas de origen animal tienen un mayor contenido en grasa saturada que las vegetales; ejemplos son la mantequilla, grasa de cerdo, cordero o vacuno. Los frutos secos (almendras, nueces, avellanas, piñones) contienen una elevada proporción de grasa mono y poliinsaturada.

Qué efectos sobre la salud tienen los distintos tipos de grasas
  • En general, se asocia la ingesta de ácidos grasos saturados con un peor perfil lipídico (colesterol total y colesterol LDL) y, por tanto, a mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Así pues, los expertos recomiendan hoy en día moderar el consumo de grasa saturada a un máximo del 10% del aporte calórico total, evitando los alimentos que son fuente de este tipo de grasas.
  • Diversos estudios demuestran que las dietas ricas en grasa monoinsaturada poseen efectos beneficiosos sobre el perfil lipídico y varios factores de riesgo cardiovascular, de manera que aconsejan consumir grasa monoinsaturada como principal fuente de grasa de la dieta. Al parecer, la grasa monoinsaturada también podría ser beneficiosa para prevenir la diabetes.
  • La ingesta de grasa poliinsaturada omega 6 ha demostrado ser beneficiosa para el riesgo cardiovascular y el riesgo de diabetes. Respecto a la grasa poliinsaturada omega 3, los estudios han hallado una reducción de eventos cardiovasculares asociada al consumo de pescado y aceites de pescado ricos en EPA y DHA (omega 3), de modo que los expertos recomiendan incluir el pescado azul, rico en omega 3, en la dieta.
  • El consumo de ácidos grasos trans se relaciona, sobre todo, con enfermedades cardiovasculares, de forma que la ingesta de este tipo de grasa debería ser lo más baja posible y no superar el 1% del aporte calórico total. Cabe destacar que, en los últimos años, la industria alimentaria ha trabajado mucho para reducir la cantidad de grasa trans en todos sus procesos industriales.

Coca-Cola, acusada de financiar a científicos con un discurso sesgado sobre la obesidad

Tomado de: www.elmundo.es

La polémica está servida para Coca-Cola desde la publicación, el pasado domingo en The New York Times, de un artículo en el que se señala que la compañía ha financiado y apoyado logísticamente a investigadores que sostienen que es principalmente la falta de ejercicio -y no una mala alimentación- la causante de la epidemia de obesidad que vive el planeta.

La productora de refrescos ha donado, según el diario norteamericano, unos 1,5 millones de dólares (1,36 millones de euros) a la recién creada organización sin ánimo de lucro Global Energy Balance Network y, desde 2008, otros cuatro millones (3,6 millones de euros) a los proyectos de dos de sus miembros fundadores -Steven N. Blair y Gregory Hand-; cuyos mensajes dirigidos a la opinión pública y a la comunidad médica 'exculpan' en gran medida a la dieta de estar detrás de los problemas de sobrepeso.

"La mayor parte del foco en los medios y la prensa científica es 'oh, se come demasiado; se come demasiado', culpando a la comida rápida y a las bebidas azucaradas. Pero realmente no hay una evidencia convincente de que eso sea así", ha señalado Blair recientemente en un vídeo presentando la organización.

Sin embargo, ese mensaje está sesgado y obvia los resultados de investigaciones que han demostrado que la actividad física tiene un impacto mucho menos importante que la dieta en la ganancia de peso, tal y como señalan varios expertos en Nutrición y Salud Pública.

"La agenda de Coca-Cola es muy clara: Consigue que esos investigadores confundan la ciencia y desvíen la atención sobre la ingesta calórica", ha señalado a 'The New York Times Marion Nestle, profesora de Nutrición de la Universidad de Nueva York.

Por su parte, Barry M. Popking, de la Universidad de Carolina del Norte, ha comentado que estas tácticas recuerdan a las empleadas por la industria tabaquera, que reclutaban a expertos para que se convirtieran en "vendedores de dudas" sobre los riesgos para la salud del tabaquismo.

Desde España, el dietista-nutricionista Aitor Sánchez coincide en criticar las estrategias de la industria alimentaria y de bebidas para conseguir que los mensajes de salud pública sean favorables a sus intereses.

"No es una novedad. Uno de los argumentos que pretenden hacer que cale es el del balance energético, lo que implica poner al mismo nivel cualquier tipo de calorías. Pero lo cierto es que no es lo mismo tomar determinadas calorías a través de un refresco azucarado, que no tiene ningún interés nutricional y que provoca una absorción rapidísima del azúcar, que hacerlo comiendo garbanzos", señala.

"Está demostrado que el sedentarismo por sí mismo no explica la epidemia de obesidad", continúa el también autor del blog Mi dieta cojea. "La mala dieta es lo que está detrás. No hay obesos que coman poco", subraya.

Sánchez recuerda que el caso de Coca-Cola no es aislado ni se limita a Estados Unidos. "El mayor patrocinador de muchos organismos y entidades de Nutrición en todo el mundo es la industria. Es quien financia a sociedades científicas, quien paga sus congresos, quien patrocina sus investigaciones", apunta. Y eso, añade, tiene repercusión en los mensajes que llegan a la población y en los resultados de las investigaciones.

En este sentido, una investigación realizada por científicos de la Universidad de Navarra y publicada en 'PLoS Medicine' en enero de 2014 señaló que las conclusiones de los trabajos que analizaban la relación entre consumo de refrescos y aumento de peso eran muy diferentes en función de si se habían financiado o no por compañías del sector.

"Hemos visto que es cinco veces más probable que las revisiones sistemáticas donde los autores reconocen la existencia de un potencial conflicto de interés económico determinen que la relación entre el consumo de refrescos y la ganancia de peso es inconcluyente", indicó a EL MUNDO Maira Bes, profesora del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y principal firmante de la investigación.

Hace algo más de un año, la asociación Dietética sin Patrocinadores, a cuyo nacimiento contribuyó Sánchez, comenzó a denunciar los estrechos lazos que unen a la industria de la alimentación con las sociedades científicas y a abogar por "la divulgación libre e independiente" de la información nutricional.

El problema de la transmisión de mensajes sesgados y confusos sobre alimentación no tiene visos de pronta solución, concluye Sánchez, porque la financiación pública de los ensayos cada vez se reduce más en favor de la privada, lo que abre la puerta a los conflictos de interés.

En un comunicado, The Coca-Cola Company señala que la empresa "tiene una larga historia de apoyo a la investigación basada en la evidencia sobre nuestras bebidas, los ingredientes que usamos e importantes temas como el balance de energía"."Como parte de ese compromiso", continúa el texto, "hacemos equipo con algunos de los principales expertos en los campos de la Nutrición y la Actividad Física. Hacemos un gran esfuerzo para asegurarnos de que proporcionamos apoyo de una manera apropiada y de acuerdo a los estándares fijados por las universidades y las organizaciones con las que trabajamos. Para nosotros es importante que los investigadores con los que trabajamos compartan sus propios puntos de vista y hallazgos científicos, independientemente del resultados, y sean transparentes y abiertos sobre nuestra financiación".

¿Por qué no debemos obligar a los niños a probar alimentos nuevos?

Tomado de: www.larazon.es

La neofobia, miedo de los niños a probar alimentos nuevos, puede tener consecuencias dietéticas negativas y puede conllevar también ansiedad y menor autoestima, según un estudio realizado en la UPV/EHU. La neofobia alimentaria es una característica típica en el desarrollo infantil, que puede llegar a ser habitual incluso en la edad adulta. Un estudio realizado en la UPV/EHU, en niños y niñas de entre 8 y 16 años, ha concluido que los participantes neofóbicos presentan un menor índice de calidad de la dieta mediterránea, y, por otra parte, tienen mayor ansiedad y menor autoestima.

El comportamiento de rechazar nuevos alimentos es una etapa típica en el desarrollo infantil, sobre todo en pequeños de 2-3 años, que remite en torno a los cinco años. Los niños que experimentan neofobia alimentaria presentan también signos de angustia y ansiedad, y el comportamiento incluso puede llegar a ser habitual en la edad adulta.

La investigadora de la Facultad de Psicología de la UPV/EHU Edurne Maiz ha realizado, en su tesis doctoral, un estudio con 831 escolares de edades comprendidas entre 8 y 16 años, del que se deduce que el comportamiento neofóbico puede tener consecuencias dietéticas negativas en cuanto que reduce la variedad de los alimentos ingeridos. Además, consumen menos frutas y verduras, mientras que aumenta el de alimentos considerados de consumo ocasional.

Presionar puede afectar al estado emocional

En general, los padres y las madres tienden a controlar qué, cuánto y cuándo comen sus hijos y les presionan para que coman nuevos alimentos. La presión ejercida --que es debida a la frustración que les supone a los progenitores el rechazo del alimento-- puede afectar negativamente al estado emocional del niño.

Respecto a la ansiedad, los datos apuntan a que, tanto en la infancia como en la adolescencia, los participantes neofóbicos son más ansiosos que los neofílicos --que comen de todo y les gusta probar nuevos alimentos--.

Asimismo, respecto a la autoestima, los neofóbicos han presentado, en la infancia, menores puntuaciones que los neofílicos en las cinco dimensiones estudiadas del autoconcepto (familiar, social, físico, emocional y académico); y, en la adolescencia, han presentado menores puntuaciones en el autoconcepto familiar y físico.

En cualquier caso, no se ha encontrado ninguna diferencia notable en lo que respecta a la composición corporal de unos u otros. “Eso puede ser debido a que existen suplementos nutricionales, que en un momento dado pueden tomarse como complemento alimentario”, ha concluido la investigadora.

A la hora de afrontar este problema es importante tener un fuerte vínculo parental con el niño. Además, se recomienda “tener un ambiente distendido y agradable a la hora de las comidas, que los niños participen en la elaboración de la comida, así como en la compra, utilizar refuerzos positivos, y, por último, ser un buen modelo”.

8 de agosto de 2015

Sazonar la comida con especias podría alargar la vida

Tomado de: www.nlm.nih.gov

A algunas personas les encanta el picante, y un estudio reciente encuentra que las personas que prefieren su comida con especias podrían también tener un riesgo más bajo de muerte prematura.

El estudio se basó en un análisis de la comida durante varios años. Encontró que los adultos que reportaban comer alimentos picantes, como chiles frescos y secos, incluso apenas tres días a la semana, eran menos propensos a morir durante el periodo del estudio que los que consumían esos alimentos menos de una vez por semana.

"El hallazgo es muy sencillo", dijo el autor líder del estudio, el Dr. Lu Qi, profesor asociado de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston. "Si come más comida picante, es mejor para su salud y reduce el riesgo de mortalidad, sobre todo el que se relaciona con el cáncer y la enfermedad cardiaca".

Pero los autores del estudio advirtieron que su investigación no pudo establecer un vínculo causal directo entre el consumo de comida picante y una mortalidad más baja. Solo pudieron encontrar una asociación entre esos factores.

Qi y sus colaboradores publicaron sus hallazgos en la edición en línea del 4 de agosto de la revista BMJ.

Entre 2004 y 2008, los autores del estudio llevaron a cabo encuestas sobre los antecedentes de alimentación y de salud de unos 199,000 hombres y 288,000 mujeres de diez regiones distintas de China. Los participantes tenían entre 30 y 79 años de edad.

Las personas con antecedentes de cáncer, enfermedad cardiaca o accidente cerebrovascular fueron excluidas del estudio. El tiempo medio de seguimiento fue de siete años. En ese periodo, murieron más de 20,000 participantes.

El equipo no midió cuántas especias incluían exactamente los participantes en sus comidas individuales, ni qué tan "picante" era en realidad la dieta general de cada encuestado.

Pero los investigadores encontraron en general que comer alimentos frescos picantes incluso apenas una o dos veces por semana se asociaba con una reducción del 10 por ciento en el riesgo general de morir durante el estudio, en comparación con comer esos alimentos menos de una vez por semana.

Comer alimentos picantes entre tres y siete días a la semana pareció reducir la mortalidad en hasta un 14 por ciento, reportaron los autores.

Los chiles frescos, entre los alimentos picantes de uso más común, se vincularon específicamente con un riesgo más bajo de morir como resultado de cáncer, enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2.

Esos hallazgos se mantuvieron en ambos sexos, incluso tras tomar en cuenta las diferencias en la edad, el nivel educativo, los patrones de sedentarismo y el estado civil. Dicho esto, se encontró que el efecto protector de las especias era incluso mayor entre los que no tomaban alcohol, encontró el estudio.

Qi anotó que la investigación actual solo buscaba identificar el impacto asociado de las dietas con especias, no decodificar la forma exacta en que las especias podrían ofrecer una protección contra la enfermedad y la muerte.

Pero apuntó a investigaciones anteriores en animales, que dijo que sugirieron que los componentes que se encuentran en las especias frescas ayudan a mejorar los niveles de colesterol, a mantener un contenido bacteriano saludable en los intestinos, a controlar la inflamación y a reducir el estrés oxidativo.

"Los estudios en humanos son escasos. Pero todos esos mecanismos podrían contribuir potencialmente al efecto protector que observamos, que creo que se aplicaría por igual a otras poblaciones, como los estadounidenses", explicó Qi, que también es profesor asociado de nutrición y epidemiología de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

Lona Sandon, dietista registrada y profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern, en Dallas, no se mostró renuente a acoger la promesa saludable de los chiles y otras especias similares. Ofreció un simple consejo: "a comer".

"Sabemos que las especias son ricas en potentes antioxidantes que podrían proteger del cáncer y la enfermedad cardiaca", "Las especias se han usado durante años en las prácticas de medicina tradicional para curar o tratar una variedad de enfermedades".

Y, añadió, "se sabe que la capsaicina de los pimientos ayuda a combatir la inflamación. Los pimientos son también una buena fuente de vitamina C, un agente anticancerígeno potencial conocido".

Investigaciones anteriores también han sugerido que otras especias, como el curry y el ajo, protegen del cáncer y son beneficiosas en la lucha por reducir el colesterol y la presión arterial, apuntó Sandon.

Pero a pesar de las indicaciones de un "elemento subyacente protector", también advirtió que "muchos de estos estudios no tienen la potencia suficiente como para probar causalidad".

Sin embargo, Sandon anotó que las especias ofrecen sabor, no añaden calorías y no son peligrosas. "Y si ofrecen un beneficio añadido para la salud, mejor todavía", dijo.

El estrés golpea las decisiones

Tomado de: www.elmundo.es

Quita el sueño, desordena los recuerdos, acelera el envejecimiento y desencadena, de una forma más o menos directa, un sinfín de enfermedades. El estrés es uno de los enemigos de la salud más señalados en los últimos tiempos, pese a que es difícil cuantificar objetivamente hasta dónde llegan y de qué manera actúan sus tentáculos.

Una investigación arroja esta semana un poco más de luz sobre una de sus relaciones más comentadas: la que mantiene con la conducta alimentaria. El trabajo, publicado en las páginas de la revista Neuron, señala que el estrés es capaz de alterar los circuitos cerebrales asociados con el autocontrol, favoreciendo la búsqueda de recompensas rápidas y placenteras.

Gracias a técnicas de imagen, los investigadores, liderados por Silvia Maier, de la Universidad de Zúrich (Suiza), comprobaron que el estrés no sólo utiliza una vía para ejercer su influencia en el cerebro, sino que pone en marcha varios mecanismos relacionados con la toma de decisiones que interactúan entre sí. "Nuestros resultados indican que el estrés podría comprometer las decisiones relacionadas con el autocontrol tanto aumentando el impacto de los atributos de recompensa inmediata como reduciendo la eficacia de las regiones que promueven comportamientos consistentes con la consecución de objetivos a largo plazo", explican los investigadores en la revista científica, donde también reconocen que sus datos son todavía preliminares.

Para obtener las conclusiones publicadas, estos científicos reclutaron a 29 voluntarios y les sometieron a un episodio estresante (debían mantener una de las dos manos sumergida en un recipiente con agua muy fría) mientras contemplaban imágenes de comida. Entre otras pruebas, los participantes debían evaluar cómo de apetitosos o sabrosos eran los alimentos presentados, o elegir entre dos opciones (una más saludable que la otra). Tras medir su actividad cerebral durante el experimento y sus niveles de cortisol (una hormona relacionada con el estrés), los investigadores compararon los resultados con los obtenidos en otros 22 individuos que no sumergieron su mano en agua helada durante la prueba. Todos los participantes reclutados estaban tratando de llevar una dieta sana y equilibrada en su día a día, por lo que los productos poco saludables serían una tentación que, al menos a priori, deberían intentar vencer.

Al cruzar los datos obtenidos, el equipo de Maier observó que las personas sometidas al episodio estresante tendían a sobreestimar los atributos relacionados con el sabor de la comida y eran más proclives que el resto a elegir las opciones menos saludables.

En una nota de prensa, los investigadores señalan que los resultados de su estudio demuestran que incluso niveles moderados de estrés pueden alterar el autocontrol: "Esto es importante porque los estresores leves son más comunes que los episodios extremos, por lo que pueden influir sobre las decisiones de autocontrol de forma más frecuente y sobre un porcentaje de la población más grande", ha señalado Todd Hare, uno de los firmantes del trabajo, que ha añadido: "Una vía interesante para la futura investigación es determinar si algunos de los factores que se sabe que protegen las estructuras cerebrales frente al estrés -como el ejercicio o el apoyo social- pueden también amortiguar los efectos del estrés moderado sobre la toma de decisiones".

"Desde hace tiempo se sabe que, además de un factor de riesgo cardiovascular por sí mismo, el estrés también se asocia con otros problemas como la hipertensión, el sedentarismo, el tabaquismo o la diabetes", apunta Ignacio Fernández Lozano, secretario general de la Fundación Española del Corazón (FEC) y vicesecretario de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

De hecho, recientemente, el proyecto Healthy Ageing in Europe, un estudio europeo cuyo objetivo era comprobar el impacto de poner en marcha programas de promoción del envejecimiento saludable en centros de trabajo en el que participó la Escuela Andaluza de Salud Pública, demostró que el manejo del estrés entre los trabajadores contribuye a que éstos hagan más ejercicio y coman de una forma más sana.

"La comida se utiliza muchas veces como vía de escape a las situaciones de estrés. En este sentido, tener herramientas para manejar estas situaciones también ayuda a evitar malos hábitos. Y con el ejercicio pasa lo mismo. El estado de ánimo influye directamente en la actividad física", señalaba hace unos meses a este periódico Inmaculada Mateo, profesora de la Escuela Andaluza de Salud Pública y coordinadora en España del proyecto.

Póngase de pie, no se siente, para estar más sano, según los científicos

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Estar sentado durante demasiado tiempo podría ser peligroso para la salud, incluso si se hace ejercicio regularmente, según informan unos investigadores australianos.

Un nuevo estudio ha encontrado que estar sentado parece estar asociado con un aumento de los niveles de azúcar en sangre y de colesterol, lo que puede llevar a aumentar de peso, a la diabetes y a enfermedades cardiacas. Pero estar de pie más tiempo ayuda a mejorar todas esas mediciones y puede darle además una cintura más esbelta, según los investigadores.

"Cambiar algo del tiempo que se pasa sentado por estar de pie podría tener beneficios para el corazón y el metabolismo", dijo la autora principal, Genevieve Healy, investigadora principal de la Universidad de Queensland en Herston.

"Pasar más tiempo de pie que sentado podría mejorar su nivel de azúcar en sangre, de grasas en la sangre y del colesterol, mientras que cambiar el tiempo que se pasa sentado por caminar podría tener beneficios adicionales para su cintura y su índice de masa corporal", señaló.

Pero el estudio no probó un vínculo causal entre estar de pie y andar durante más tiempo y tener una mejor salud.

El informe aparece el 31 de julio en la revista European Heart Journal.

Para realizar el estudio, Healy y sus colaboradores dieron monitores de actividad a 782 hombres y mujeres, de 36 a 80 años de edad, que participaron en el Estudio australiano sobre la diabetes, la obesidad y el estilo de vida.

Los monitores registraron cuánto tiempo pasaba cada participante sentado o tumbado, de pie, caminando y corriendo.

Además, los participantes proporcionaron muestras sanguíneas, las mediciones de su presión arterial, de la circunferencia de su cintura, y de la estatura y el peso (el índice de masa corporal). Se llevaron puestos los monitores 24 horas al día durante 7 días.

Los investigadores hallaron que pasar de pie 2 horas adicionales al día en lugar de sentado se asoció con unos niveles de azúcar en sangre aproximadamente un 2 por ciento más bajos y un promedio de triglicéridos (un tipo de grasa en la sangre) un 11 por ciento más bajo.

Pasar más tiempo de pie se asoció también con un aumento del colesterol HDL (el "bueno") y una caída en el colesterol LDL (el "malo"), hallaron los investigadores.

Además, reemplazar dos horas al día de estar sentado con caminar o correr se asoció con un índice de masa corporal promedio aproximadamente un 11 por ciento más bajo y con una cintura casi 3 pulgadas (7.6 cm) más pequeña.

Los investigadores también hallaron que los niveles promedio de azúcar en sangre se redujeron aproximadamente un 11 por ciento, y los triglicéridos, un 14 por ciento, por cada 2 horas pasadas caminando antes que sentado, mientras que los niveles del colesterol HDL eran más altos.

"Levántese por el bien de su salud cardiaca y muévase por el bien de su cintura", dijo Healy.

El Dr. Gregg Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles, dijo que "muchos estudios han encontrado que la cantidad de tiempo que se pasa sedentario se asocia con un aumento del riesgo de diabetes, enfermedades cardiacas y de muerte prematura".

Las personas que se sientan durante periodos prolongados de tiempo tienen un riesgo más alto de muerte prematura, incluso las que hacen ejercicio de manera regular, pero el riesgo es más pronunciado en hombres y mujeres que hacen poco o nada de ejercicio, dijo.

Está claro que estar sentado durante demasiado tiempo es malo para la salud de las personas, dijo el Dr. Francisco López Jiménez, cardiólogo en la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, y autor de un editorial que acompaña al estudio en la revista.

"Como sociedad, nos hemos centrado demasiado en el ejercicio y hemos prestado menos atención a la importancia de simplemente moverse", dijo.

López Jiménez dijo que aunque usted haga ejercicio, estar sentado durante periodos largos de tiempo es un marcador de un estilo de vida sedentario.

La sociedad, dijo, valora el estar sentado y el uso de dispositivos que ahorran trabajo, por encima de estar de pie, caminar y moverse.

"Las personas necesitan reconocer la importancia de no estar sentado durante demasiado tiempo al día", dijo López Jiménez. "Evite la actitud de la 'ley del mínimo esfuerzo'".

Saltarse el desayuno es malo para los diabéticos

Tomado de: www.eleconomista.es

Las personas con diabetes tipo 2 que se saltan el desayuno y no comen hasta el almuerzo tendrían picos de azúcar en sangre durante el día, según sugiere un pequeño estudio publicado recientemente.

En la investigación cuando 22 pacientes con diabetes tipo 2 no desayunaron, los autores detectaron un aumento de las hiperglucemias después del almuerzo o la cena además de una pérdida de eficiencia orgánica para procesar la glucosa o de la capacidad de convertir el azúcar en sangre en energía.

Los autores esperaban que saltarse el desayuno no fuera saludable, pero les sorprendió la magnitud del efecto en el metabolismo de la glucosa, según comentó la autora principal, Daniela Jakubowicz, de la Universidad de Tel Aviv.

"Esto significa que reducir la cantidad de almidón y azúcares en el almuerzo y la cena no influirían en los niveles de glucosa en sangre elevados si los pacientes también se saltan el desayuno", dijo vía e-mail. La Organización Mundial de la Salud informa de que uno de cada 10 adultos es diabético. Como en el estudio, la mayoría padece diabetes tipo 2, que está asociada con la obesidad y el envejecimiento; aparece cuando el organismo no puede producir o procesar suficiente cantidad de insulina.

En Diabetes Care, el equipo publica que estudios previos habían asociado no desayunar con un aumento del riesgo de engordar y desarrollar diabetes. En el nuevo estudio, el equipo de Jakubowicz monitoreó a 12 hombres y 10 mujeres de unos 57 años y con sobrepeso.

Todos concurrieron a la clínica en ayunas para hacerse análisis de sangre y se les indicó consumir dos o tres comidas diarias de acuerdo con la etapa del experimento en el que participaban.

Consumieron la misma comida balanceada con la misma cantidad de calorías en el almuerzo y la cena. A las dos o cuatro semanas, repitieron el proceso, pero esta vez desayunaron o no de acuerdo con lo que habían hecho en la primera fase.

Los niveles de azúcar en sangre los días que los participantes se saltaron el desayuno fueron un 40 por ciento más altos después del almuerzo y un 25 por ciento más altos después de la cena que los días que consumieron las tres comidas del día.

La autora explicó que, al no desayunar, el páncreas no habría podido producir la cantidad adecuada de insulina para controlar los niveles de glucosa en sangre. Normalmente, las células beta pancreáticas liberan insulina cuando aumenta el azúcar plasmático.

Dado que el estudio fue sólo sobre pacientes diabéticos, se desconoce si lo mismo podría ocurrirles a las personas sin diabetes. Además, se desconoce cuánto podría dudar esas hiperglucemias.

Es posible, también, que la última cena influya en la glucosa plasmática al día siguiente, sin importar si la persona desayuna o no, según explicó Tanya Zilberter, investigadora especializada en enfermedades metabólicas del Instituto de Neurociencias de Sistemas, Marsella, Francia.

Cenar tarde puede provocar un pico de glucosa en sangre al día siguiente, según agregó Zilberter, que no participó del estudio.

1 de agosto de 2015

Alimentos contienen niveles bajos de grasas trans en país

Tomado de: www.nacion.com

Los aceites y margarinas que los ticos usan para preparar la repostería, las papas tostadas y empanadas, así como las galletas compradas en sodas o supermercados o las papas fritas de restaurantes de comida rápida, poseen niveles muy bajos de grasas trans, consideradas perjudiciales para la salud.

Es más, Costa Rica tiene un menor nivel de estos ácidos grasos que otros países de la zona.

Así se desprende de un estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el cual participaron Costa Rica, Argentina, Brasil y México. Aquí, la investigación fue hecha por el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa).

Las grasas trans se utilizan para dar mayor duración o más sabor a los alimentos. Usualmente, se les añaden hidrógenos para lograr la composición necesaria.

Tales ácidos grasos son de dos tipos: los de origen animal, presentes en carnes y lácteos, que no entrañan problema para la salud, y aquellos cuyo origen es de otro tipo, ya sea vegetal o químico.

La ingesta de estos últimos sí puede afectar la salud. “Son grasas cuyo consumo está asociado con un aumento del colesterol LDL (o ‘malo’). Si los niveles no se controlan, el riesgo de enfermedades es mayor”, afirmó la nutricionista Mónica Calvo.

El estudio.

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que los aceites y margarinas no tengan más de un 2% de grasas trans en su composición, mientras que las comidas, un máximo de 5%.

El trabajo tuvo dos fases: la primera, en el 2011, y la segunda, en el primer trimestre del 2015.

En Costa Rica, inicialmente se hizo una encuesta con 400 personas para determinar cuáles eran los snacks, galletas y variedades de repostería más consumidos, así como los restaurantes de comida rápida más visitados.

Acto seguido, se hizo un muestreo en anaqueles de supermercados para adquirir los aceites, margarinas, empanadas, snacks y galletas más consumidas.

Después se fue a los locales de comida rápida más visitados, según la encuesta: McDonald’s, Burger King, Taco Bell y KFC. En estos lugares, se midieron las grasas trans solo a las papas fritas. “No se eligió otro producto, pues la carne y el queso de las hamburguesas tienen grasas trans de origen animal que no dañan la salud, pero sí alteran el resultado”, explicó Rafael Monge, coordinador del trabajo en el país.

Una vez que se tuvieron todas las muestras, estas se analizaron en un laboratorio.

“Al principio, unas papas fritas salían con grasas trans, pero el aceite que los restaurantes usaban estaba libre de esta grasa. Luego se vio que el proveedor enviaba las papas ya precocidas y en el proceso sí usaban grasas trans; entonces, hubo que negociar con el proveedor”, explicó Monge.

En el 2011, una galleta con cobertura de chocolate tuvo valores mayores a los permitidos, pero para el 2015 ya esa situación estaba bajo control.

Ayuda.

Mientras que en Argentina y Brasil hubo necesidad de leyes para que las comidas bajaran su contenido de grasas trans, en Costa Rica eso no fue necesario, pues se negoció con los empresarios de la industria alimentaria.

“Fue fácil negociar. Ellos nos expusieron que no podían quitarlas de un solo, porque el sabor de algunos productos iba a cambiar mucho y el consumidor los rechazaría, pero lo hicieron paulatinamente y ya tenemos todo en niveles más bajos a los de la recomendación”, comentó Monge.

Aunque la regulación en Costa Rica es voluntaria, el Inciensa vigila que el estándar se cumpla.

Precaución.

El que estos productos tengan el nivel óptimo de grasas trans no implica que puedan comerse indiscriminadamente. “Todos estos alimentos tienen otras formas de grasa y son fuente alta de carbohidratos. Es necesario comer frutas y verduras y evitar frituras”, aseveró Calvo.

El informe también aconseja una dieta balanceada y 150 minutos de ejercicio por semana.

9 alimentos para cuidar las articulaciones

Tomado de: elpais.com

Son para toda la vida, no hay recambios que valgan, y están expuestas a un duro trabajo diario que puede conllevar su desgaste. Las articulaciones, –aquellas zonas en la que se unen dos o más huesos: rodilla, cadera, codo o el hombro–, pueden dañarse por muchos motivos, por ejemplo, por diferentes tipos de lesiones o por enfermedades, tal y como documentan los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU. El envejecimiento de la población y la práctica de deporte y actividad física no solo profesionalmente, sino en el conjunto de la población, han provocado el aumento significativo de este tipo de lesiones. Pero, la buena noticia es que proteger y cuidar las articulaciones es posible, incluso, con la dieta.

Manuel Villanueva, traumatólogo y cirujano ortopédico, director médico del Instituto Avanfi, explica: “Los nuevos estilos de vida que implican la práctica deportiva intensa, la obesidad, diferentes traumatismos o accidentes pueden castigar las articulaciones. Por ejemplo, es común que muchos atletas sufran dolor de rodillas, caderas, tobillos o codos, molestias que suelen ser consecuencia de su sobreuso y de la degeneración de las estructuras –tendones, ligamentos, cartílagos, etcétera– que conforman cada una de estas articulaciones", explica el especialista. Ese desgaste puede acabar provocando lesiones como las tendinopatías y entesopatías [daños por sobrecarga]. "Algunos ejemplos son el tendón de Aquiles, tendón rotuliano, epicondilitis o fascitis plantar, incluso, a la larga, puede derivar en la temida artrosis".

Esta temida dolencia, que se caracteriza por dolor, rigidez y limitación funcional de las articulaciones, "afecta ya a más de un tercio de los españoles de 60 años", calcula Villanueva. Pero, el envejecimiento de la población ya no es solo un factor determinante en las enfermedades degenerativas y crónicas de las articulaciones. "La artrosis está cada vez más presente en pacientes jóvenes como consecuencia de accidentes, traumatismos o sobreentrenamiento”, alerta el especialista. 

La artrosis se produce por el desgaste del cartílago hialino, una estructura muy especializada que recubre la superficie ósea de las articulaciones y para cuyo deterioro, pese a décadas de estudio e investigación, solo existen soluciones parciales. Sin embargo, en las últimas décadas, los científicos han encontrado en la dieta un buen aliado para tratar de poner freno a estas patologías. Álvaro Iborra, codirector de Avanfi, y Guillermo Rodríguez, especialista en Medicina Deportiva del mismo centro, destacan: “Nuestro servicio valora especialmente la nutrición de estos pacientes. De hecho, ante dolencias frecuentes de las articulaciones, como la artrosis, les informamos sobre aquellos alimentos que tienen componentes que favorecen la reducción de la inflamación, lo que mejora el molesto dolor en los afectados". Estos especialistas también advierten sobre los alimentos que son contraproducentes: las verduras de la familia de las solanáceas como tomate, berenjena, patata o pimiento. "Y lo mismo sucede, claro está, con el consumo del tabaco o del alcohol”.

La Fundación Británica de Artritis también se detiene en alimentos desfavorables (los nutrientes, que pueden agravarlas) y beneficiosos como ácidos grasos tipo omega 3. Según la literatura científica estos son los mejores alimentos para las articulaciones:

Cúrcuma
La cúrcuma es una semilla utilizada desde hace más de 4.000 años. Según documenta la Universidad de Maryland, “los estudios realizados han constatado su efectividad en varias dolencias como en la reducción de la inflamación o problemas digestivos”.

Naranjas
Como todo cítrico, estamos ante un poderoso antioxidante. La literatura científica ha demostrado que las naranjas también son efectivas en la protección de las articulaciones. Un buen ejemplo es el estudio recogido en American Journal of Epidemiology con más de 29.000 mujeres que así lo constata.

Aceite de oliva
La dieta mediterránea se ha posicionado como una de las que más reducen el dolor y la rigidez en los pacientes con artritis reumatoide. Las propiedades antiinflamatorias del aceite de oliva se atribuyen al ácido oleico, que contiene polifenoles y ácidos grasos omega-3, los cuales son antioxidantes, como prueba un estudio italiano.

Brócoli
Al parecer, y según un trabajo realizado durante once años por la Clínica Mayo, el consumo frecuente de brócoli, de colifror y otras verduras crucíferas, protege contra el desarrollo de artritis.

Jengibre
Durante cientos de años se ha utilizado para tratar las náuseas, las migrañas o, incluso, la tensión arterial elevada. En los últimos años algunas revistas han expuesto resultados distintos sobre sus beneficios para la artrosis, pero un reciente trabajo publicado en el Journal of Medicine Food apoya su papel antiinflamatorio y antioxidante.

Frambuesas y moras
Las antocianinas son un antioxidante perteneciente al amplio grupo de los flavonoide que son responsables del pigmento rojizo en alimentos como las moras, las fresas, las frambuesas o las cerezas. Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard, que examinó los niveles de proteína C reactiva (PCR) como marcador de la inflamación en la salud cardiovascular, constató que aquéllos que ingerían mayor cantidad de las frutas citadas tenían niveles inferiores de la proteína. Aunque el estudio se basó en la salud cardiovascular de los participantes, hay implicaciones para los afectados de artrosis ya que se constata el poder antiinflamatorio de estas frutas. A todos estos alimentos se suman las evidencias propias aportadas por los siguientes minerales y vitaminas indispensables para la buena salud de las articulaciones, según anota el doctor Manuel Villanueva.

Magnesio
Especialmente indicado para la protección de los huesos. Podemos encontrar este mineral en los frutos secos (almendras, piñones o sésamo) y en verduras como la acelga o la espinaca. También en frutas desecadas como las ciruelas.

Azufre
Un metaanálisis publicado en Archives of Internal Medicine avala la teoría de la eficacia del azufre en el tratamiento sintomático de la artritis de rodilla. Las proteínas animales, especialmente pescados, aves y carnes magras (en su justa medida), son ricas en azufre.

Vitamina D

Un estudio con 29.000 mujeres sin antecedentes de artritis encontró que aquellas que consumían más vitamina D tenían un riesgo menor de desarrollar artritis reumatoide. Los resultados forman parte de la gran investigación Framingham que constató además una disminución en las probabilidades de progresión de la enfermedad en las participantes que consumían mayores cantidades de la vitamina. Además de pescado azul, pocos alimentos naturalmente la contienen, aunque algunos, como los productos lácteos y el pan, puede estar fortificados con ella. Sin olvidar que el sol, tomado con precaución, es el gran aliado de los huesos, ya que permite sintetizar el calcio que se obtiene de los lácteos y las verduras de hoja verde, por ejemplo.

Algunos alimentos ricos en proteínas para ganar masa muscular

Tomado de: www.vitonica.com

En infinidad de ocasiones hemos visto que para conseguir un correcto crecimiento muscular es necesario que consumamos alimentos ricos en proteínas. Las proteínas nos ayudarán a recuperar el estado de los músculos después de un entrenamiento intenso, además de ser el alimento fundamental de éstos para crecer y estar en perfecta forma. Pero en teoría todos sabemos que la finalidad de las proteínas es esta, aunque en la mayoría de los casos no tenemos tan claro cuáles son los alimentos más ricos en proteínas.

Para ayudaros un poco más a la hora de elegir una alimentación adecuada para nuestros músculos lo que queremos hacer con este post es una lista de los alimentos cotidianos que más proteínas nos van a aportar. Lo ideal es saber combinarlos de la manera adecuada para así conseguir los mejores resultados. A la larga una correcta alimentación terminará por notarse, pues nos ayudará a rendir más y poder así conseguir unos mejores resultados.

Las carnes

En primer lugar comenzaremos por las carnes, que son en alimento rico en proteínas por excelencia. Entre ellas vamos a destacar la pechuga de pollo que contiene muy poca grasa y altas cantidades de proteína, concretamente un 22% de su composición son proteínas. Con la pechuga de pavo ocurre lo mismo, ya que también contiene poca grasa y algo más de proteínas, concretamente un 29% de su composición. La carne de ternera también hay que tenerla en cuenta, ya que contiene 30% de proteínas, al igual que el jamón serrano, que nos aporta 28% de proteína.

Los pescados

En el caso de los pescados vamos a destacar el salmón, que nos aportará ácidos grasos omega-3 entre otras cosas, pero cabe destacar el 21% de su composición que es pura proteína de alta calidad. El atún al natural también es otro pescado que nos aportará un 23% de proteínas. La merluza también es otro tipo de pescado que nos aportará menos grasa y un 12% de su composición será proteína de alta calidad.

Frutos secos y semillas

Los frutos secos y las semillas también nos aportan altas cantidades de proteínas de origen vegetal, por lo que su valor nutricional es muy apreciado. Vamos a destacar en este grupo las almendras, concretamente nos aportarán 19% de su composición en proteínas. La soja es otro alimento a tener en cuenta, pues nos aportará el 13% de proteínas. Las judías blancas son otro alimento a tener en cuenta, pues nos aporta un 21% de proteínas en su composición. Las lentejas también nos aportan un 23% de proteínas.

Otros alimentos ricos en proteínas

Otros alimentos a tener en cuenta por su alto aporte en proteínas son los huevos, que nos aportan 13% de proteínas. El yogurt es otro alimento que para las personas que lo pueden tolerar será una importante fuente de proteínas, concretamente el 6% de su composición. Lo mismo sucede con el queso, que nos aporta entorno a un 30% de su contenido en proteínas. Eso sí, es más recomendable decantarnos por quesos menos grasos como los de cabra o el queso fresco.

El peso en el primer embarazo se ha asociado con complicaciones en el siguiente

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Las mujeres con un peso malsano en su primer embarazo podrían tener un riesgo mayor de sufrir complicaciones en su siguiente embarazo, aunque tengan un buen peso, según un estudio reciente.

La mayoría de las mujeres estadounidenses no tienen un peso saludable la primera vez que quedan embarazadas, lo que significa que su índice de masa corporal (IMC) es mayor o inferior al ideal, dijeron los investigadores. Es más habitual que tengan un IMC alto que bajo. El IMC es un estimado de la grasa corporal basado en la estatura y el peso.

Para realizar el estudio, los investigadores observaron los datos de más de 121,000 mujeres de Missouri que dieron a luz entre 1989 y 2005.

Las que tenían un peso demasiado bajo durante el primer embarazo tenían un 20 por ciento más de probabilidades de dar a luz de forma prematura y un 40 por ciento más de probabilidades de tener un bebé con un tamaño pequeño para su edad gestacional durante su segundo embarazo, en comparación con las mujeres con un peso saludable durante su primer embarazo.

Las mujeres que eran obesas durante su primer embarazo tenían un 54 por ciento más de probabilidades de tener un bebé grande para su edad gestacional durante su segundo embarazo. Además, tenían un 156 por ciento más de probabilidades de tener una complicación peligrosa del embarazo llamada preeclampsia, y un 85 por ciento más de probabilidades de que le practicaran una cesárea. Además, sus bebés tenían un 37 por ciento más de probabilidades de fallecer en el plazo de 28 días después de nacer, halló el estudio.

El estudio fue publicado en línea el 20 de junio en la revista American Journal of Obstetrics and Gynecology.

"Aunque las mamás con demasiado peso o demasiado poco peso podrían tener embarazos sin complicaciones y dar a luz bebés sanos la primera vez, nuestra investigación muestra que siguen teniendo un riesgo alto de complicaciones adversas durante su segundo embarazo. Ese riesgo podría no desaparecer incluso en el caso de que tengan un peso normal cuando vuelvan a quedar embarazadas", dijo la autora principal del estudio, Jen Jen Chang, profesora asociada de epidemiología en la Universidad de Saint Louis, en un comunicado de prensa de la universidad.

"El mensaje de fondo para los médicos y las madres que lo son por segunda vez es no bajar la guardia incluso si las cosas le fueron bien a las madres que tenían un peso malsano durante el primer embarazo, o si estas madres llegan a tener un peso normal cuando queden embarazadas de nuevo", añadió.

No se sabe por qué las mujeres con un peso malsano y que no sufrieron complicaciones durante el primer embarazo podrían tener un riesgo más alto durante su segundo embarazo.

"Sospecho que nuestro cuerpo tiene memoria, pero no lo sabemos con certeza", dijo Chang. "Las mujeres que tengan un peso demasiado alto o demasiado bajo durante su primer embarazo podrían experimentar cambios fisiológicos permanentes que afecten negativamente a su segundo bebé".

Los expertos están de acuerdo en que mantener un peso saludable es el mejor modo de asegurar que el embarazo sea saludable.