28 de noviembre de 2015

Frutas, hortalizas y cáncer de pulmón

Por JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

La primera causa de muerte por cáncer en el mundo es el tabaco, dado su indiscutible papel en la promoción de diversos tipos de cáncer. Aunque fumar incrementa de forma notable las posibilidades de padecer una larga lista de enfermedades crónicas, el principal riesgo del tabaquismo es contraer un cáncer de pulmón. No obstante, un reciente análisis de la literatura científica apunta que es posible que el elevado consumo de frutas y hortalizas contribuya a prevenir el cáncer de pulmón. El presente artículo analiza este estudio, que también está siendo evaluado por el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF). 

Vegetales para prevenir el cáncer de pulmón: estudios difíciles de valorar

La elevada mortalidad poblacional atribuible al cáncer de pulmón genera una gran preocupación sanitaria en todo el mundo. De ahí que las investigaciones que relacionan el papel de la alimentación en el cáncer de pulmón no sean en absoluto una novedad. Son estudios cuyas observaciones resultan difíciles de valorar, dado que el tabaquismo tiende a estar muy asociado con un estilo de vida menos saludable y eso incluye el seguimiento de patrones de alimentación menos equilibrados.

En 1997, el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (World Cancer Research Fund) revisó de manera concienzuda todas las investigaciones disponibles hasta la fecha sobre esta cuestión y, de entre los factores dietéticos protectores, solo halló pruebas "convincentes" en relación a una alta ingesta de frutas y hortalizas.

Sin embargo, en el año 2007 el propio WCRF revisó otra década de estudios científicos y consideró que las pruebas que vinculaban las frutas y hortalizas con un menor riesgo de cáncer de pulmón ya no eran "convincentes", sino "probables" o "sugestivas". Esto guarda relación con lo que ya se ha indicado con respecto a lo conflictivo que es separar el grano de la paja en los trabajos científicos que evalúan el riesgo de cáncer en fumadores, dado que su estilo de vida, en general, es menos saludable. En palabras del WCRF, "incluso si se constatase que la más alta exposición a un factor dietético [como frutas y hortalizas] disminuyera a la mitad el riesgo de cáncer de pulmón, podríamos atribuirlo plausiblemente a los potenciales efectos de confusión residuales del tabaquismo".

El equipo de investigadores del WCRF sí encontró pruebas convincentes, en todo caso, de un aumento en el riesgo de cáncer de pulmón en fumadores que toman complementos dietéticos con altas dosis de beta-carotenos.

Nuevas pruebas de la prevención de cáncer de pulmón con vegetales

El WCRF no dejó de investigar en 2007, sino que creó el Continuous Update Project Expert Panel (Panel de Expertos para la Actualización Continua del Proyecto), cuyo objetivo es revisar de forma continuada la validez de las conclusiones de los informes del WCRF. Pues bien, en septiembre del presente año, este panel de expertos añadió una investigación a su proyecto denominada 'Frutas, verduras y riesgo de cáncer de pulmón: revisión sistemática y metaanálisis' (Fruits, vegetables and lung cancer risk: a systematic review and meta-analysis). Se trata de un riguroso examen de las pruebas científicas disponibles hasta hoy en relación a frutas, hortalizas y la prevención del cáncer de pulmón, publicado por la doctora Rita Vieira y sus colaboradores en la revista Annals of Oncology.

Y si bien este nuevo estudio ha constatado que el consumo de frutas y hortalizas puede proteger de la aparición del cáncer de pulmón, los autores insisten en lo siguiente: "Eliminar el tabaquismo es la mejor estrategia para prevenir el cáncer de pulmón". Se puede añadir, además, que aunque los investigadores observaron un efecto protector ante ingestas de hasta 400 gramos de frutas y hortalizas, la protección no fue mayor al superar dicha cifra.

Este último dato es importante, porque el consumo medio de frutas y hortalizas en España asciende a unos 489 gramos diarios, según la encuesta ENIDE. Así, a pesar de que la ingesta de estos alimentos en nuestro país está por debajo los 600 gramos al día recomendados por el WCRF, el motivo para que se tome más no es tanto la prevención del cáncer de pulmón, sino la prevención de otras enfermedades crónicas como la diabetes.

Vale la pena finalizar con algo en lo que insisten una y otra vez las entidades de referencia: dejar de fumar es muy difícil, debido al gran poder adictivo del tabaco, pero lo es mucho menos si se pide ayuda sanitaria. Es algo que puede multiplicar por diez las posibilidades de éxito, según cálculos de la la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

Jamie Oliver: "Estamos propiciando una epidemia de obesidad entre los niños"

Tomado de: www.elmundo.es

Todo es acción alrededor de Jamie Oliver. El chef por excelencia delReino Unido está en el ojo de huracán por su campaña a favor de instaurar el impuesto al azúcar. Su restaurante Fifteen, con el que empezó su revolución, se ha convertido en epicentro de su activismo culinario, que llega ahora a España en forma de libro: Recetas sanas para cada día (Grijalbo). 

Jamie comenzó a cocinar a los ocho años, en el pub Cricketers y aprendiendo de sus padres. De ahí saltó al River Café, antes de convertirse en The Naked Chef y alcanzar la notoriedad de una estrella de rock. Su campaña por la comida sana en las escuelas le catapultó hasta la conferencia TED (célebre congreso de ideas innovadoras), y de ahí a las conquista del mundo, con un mensaje social que va mucho más allá de sus recetas.

¿Es usted un converso de la comida sana? ¿Sufrió acaso una crisis de mediana edad como chef?

Llevaba más de una década haciendo campaña por la comida sana en las escuelas y, sin embargo, no me había terminado de aplicar el cuento a mí mismo. Este año he cumplido los 40, pero la crisis se me adelantó unos cuantos meses. Siempre he sido un tipo con mucha energía, pero al final del día me sentía exhausto. Intuía que algo no funcionaba. Entonces introduje varios cambios en mi vida, empezando por la dieta. Decidí comer menos carne, más verdura, más cereales enteros. No sólo perdí peso sino que mi salud mejoró.

Y de ahí a explorar los lugares con mayor esperanza de vida del planeta...

Me intrigaba saber cuál es el secreto de la longevidad en sitios como la isla de Icaria en Grecia, Okinawa en Japón o la península de Nicoya en Costa Rica. Y descubrí que la base está siempre en una dieta de productos locales y de temporada, aderezada con el sentido de comunidad que crean los alimentos. Es curioso comprobar que en las regiones más sanas del planeta casi todo el mundo tiene huertos...

¿Se ha vuelto usted vegetariano?

Dos o tres veces a la semana... Aunque la verdad es que cada vez como menos carne, y eso es algo de lo que se debe concienciar la población. Comer carne todos los días y a todas horas en un exceso. Consumir menos carne no sólo es esencial para la salud de uno mismo, sino para la del planeta: no podemos olvidar la generosa contribución del consumo de carne al calentamiento gobal. En el libro hay recetas de carne, pero pocas en comparación.

¿El pescado plantea también problemas?

Sé que en países como Japón o España tienen mucho aprecio por el pescado, pero estamos también diezmando los océanos de pescados blancos. Yo incluyo en la lista de superalimentos el pescado azul como la sardina, rico en ácidos grasos Omega 3 y una fuente muy natural de grasa.

Su campaña a favor del impuesto al azúcar ha puesto al Gobierno inglés entre la espada y la pared...

El impuesto al azúcar funciona. Está funcionando en Francia o en México, y tendría que extenderse a países como Reino Unido o España. La verdad a la que nos enfrentamos es ésta: estamos propiciando una epidemia de obesidad y de diabetes de tipo 2 entre los niños y nadie hace nada por evitarlo. Las bebidas refrescantes contienen de 9 a 14 cucharadas de azúcar en cada botella de 250 mililitros, y esa información se le oculta a los padres con etiquetas engañosas. Necesitamos más trasparencia para saber lo que nuestros hijos están bebiendo. Y gravar un 20% el precio va a servir para disminuir su alarmante consumo.

Con iniciativas como el 'Food Revolution Day', usted se ha propuesto cambiar radicalmente los hábitos alimenticios, empezando por los niños y las familias ¿No es una lucha un tanto utópica?

Puede parecerlo, pero para mí la clave está en la educación. Si los niños reciben una educación básica sobre alimentación, si aprenden a cultivar y a cocinar, digamos, unos diez platos, tendrán las herramientas básicas para propiciar ese cambio. Con su poder como consumidores informados, con una creciente apuesta por productos de temporada, locales y ecológicos, podrán forzar al mismo tiempo los cambios necesarios en la industria de la alimentación.

Alimentación contra el estreñimiento crónico

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

Tres de cada diez personas aseguran sufrir estreñimiento crónico, un problema que genera malestar, dolor e incomodidad. Entre los muchos consejos profesionales que se brindan para hacerle frente, la dieta ocupa el primer lugar, junto con la mejora de ciertos hábitos de vida, como la práctica de ejercicio físico de manera regular. En la alimentación, la fibra, el agua y las grasas son tres elementos fundamentales que hay que tener en cuenta para reducir los molestos síntomas. El siguiente artículo explica qué es el estreñimiento crónico y cuál es la dieta recomendada para combatirlo. Además, ofrece ocho consejos prácticos para reducirlo.

Estreñimiento crónico: qué es

En general, se habla de estreñimiento crónico cuando en el último año, durante un mínimo de tres meses, ha existido una defecación no satisfactoria caracterizada por escasez de deposiciones, dificultad al ir al baño, sensación de evacuación incompleta, heces duras o necesidad de manipulación anorrectal para poder evacuar; todo ello, en ausencia de causa orgánica demostrable. Cuando hay estreñimiento, las heces permanecen durante más tiempo en el colon, de manera que se reabsorbe más agua. Esto dificulta aún más la progresión de las heces por el tubo digestivo, de forma que cada vez se tornan más duras y secas. Así, el estreñimiento crónico suele deberse a un tránsito lento del bolo alimentario por el tubo digestivo. Por tanto, los diversos aspectos de su tratamiento van dirigidos a aumentar la velocidad del bolo fecal y su paso por el tubo digestivo y a potenciar la fuerza muscular del colon para potenciar su movimiento peristáltico.

Los estudios que analizan la prevalencia de estreñimiento muestran datos muy variables según el modo en que se aborda el tema. Así, cuando se pregunta a las personas si padecen estreñimiento, tres de cada diez dicen que sí. Acorde a este criterio, la prevalencia del estreñimiento en España ronda el 30%. Sin embargo, si se utilizan los criterios diagnósticos definidos por los expertos (criterios ROMA), la prevalencia en España es inferior: se sitúa entre el 15% y el 20%.

Según los criterios ROMA III, una persona sufre estreñimiento, si la presencia de evacuaciones pastosas o líquidas se presenta rara vez sin el uso de laxantes o si están presentes dos o más de los siguientes síntomas:
  • Esfuerzo excesivo en más del 25% de las deposiciones.
  • Heces duras o en bolitas en, por lo menos, el 25% de las evacuaciones.
  • Sensación de evacuación incompleta en, por lo menos, el 25% de las evacuaciones.
  • Sensación de bloqueo/obstrucción anorectal en, por lo menos, el 25% de las evacuaciones.
  • Maniobras que faciliten la evacuación (extracción digital, presión en piso pélvico) en, por lo menos, el 25% de las evacuaciones.
  • Menos de tres evacuaciones por semana.
No obstante, estos criterios se utilizan poco en la práctica clínica y no es habitual que coincidan con la opinión del paciente.

Dieta para el estreñimiento crónico

El tratamiento dietético del estreñimiento crónico va dirigido sobre todo a conseguir un bolo fecal voluminoso y pesado, lubrificado e hidratado, a fin de potenciar al máximo su progresión por el tubo digestivo. Así pues, los nutrientes principales que se deben controlar son la fibra dietética, la grasa y el agua.
  • ¿Qué alimentos tienen fibra? La fibra dietética se encuentra en los alimentos de origen vegetal, tales como la fruta, verdura y hortalizas, legumbres, frutos secos y cereales, integrales sobre todo. Se estima que las dietas de las sociedades industrializadas poseen, de media, unos 20-22 g de fibra al día, y que para evitar el estreñimiento, se deberían consumir, al menos, unos 30-35 g diarios de fibra. Existen principalmente dos tipos de fibra: fibras solubles, cuyo principal mecanismo de acción es solubilizarse en el agua y conseguir así bolos alimentarios más voluminosos; y fibras insolubles, que contribuyen al aumento del peso del bolo fecal. Los dos tipos de fibra ayudan a una mejoría del estreñimiento, provocando una subida del peso y el volumen del bolo, un incremento de la velocidad de progresión de este y un aumento de la retención hídrica del bolo, que contribuye a un mayor volumen.
  • ¿Cómo incrementar el contenido hídrico de la dieta? Para que el aumento de fibra en la ingesta alimentaria resulte efectivo en el control del estreñimiento, es necesario acompañar el consumo de fibra de una buena ingesta de agua de, al menos, 1,5-2 litros de agua al día. Para asegurarlo hay que promover una correcta hidratación en las comidas principales. Además de beber agua, tomar infusiones, sopas o cremas y frutas de elevado contenido en agua también puede contribuir a aumentar la hidratación.
  • ¿Y la grasa? La grasa puede ayudar a la lubricación del bolo fecal, de manera que pueden mejorar el estreñimiento alimentos ricos en grasas saludables, como el aceite de oliva u otros aceites de semillas o los frutos secos.
Ocho consejos prácticos para combatir el estreñimiento

Un aumento en la actividad física contribuye a una mejora en el tono muscular del colon e incrementa el número de defecaciones. De este modo, hay que potenciar una actividad física regular para mejorar el estreñimiento, tal como caminar o ir en bici de manera habitual, nadar o practicar algún tipo de ejercicio físico o deporte con frecuencia. Además, promover horarios regulares de evacuación puede contribuir a una reeducación de los hábitos de evacuación y a una ejercitación de los músculos abdominales. Debe tenerse en cuenta que el estrés se asocia también al estreñimiento.
  1. Asegurar el consumo de dos a tres raciones de fruta al día. Si es posible, comerlas con piel. Escoger siempre la fruta antes que el zumo.
  2. Tomar verdura cruda o cocida en cada comida principal (comida y cena), bien sea como primer plato o como acompañamiento.
  3. Recordar que el consumo recomendado de legumbres es de tres a cinco veces por semana. Tomarlas 2-3 veces a la semana como plato principal y utilizarlas también como acompañamiento (judías blancas, lentejas, garbanzos, guisantes, judías pintas, etc).
  4. Usar los frutos secos como postres, como merienda o a media mañana.
  5. Tomar el pan y las tostadas integrales.
  6. Probar la pasta y el arroz integral, si hasta ahora no se ha hecho.
  7. Asegurar la ingesta hídrica mediante agua o infusiones.
  8. Salir a caminar, correr o ir en bici al menos tres veces a la semana. Practicar algún tipo de ejercicio de manera regular.

21 de noviembre de 2015

Demuestran que suplementos de omega 3 en el embarazo evita deficiencias del feto

Tomado de: www.larazon.es

Una investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Granada y el King's College de Londres demuestra que consumir un suplemento de omega 3 durante el embarazo mejora el metabolismo de hierro fetal, evita deficiencias en el recién nacido y facilita el desarrollo de su cerebro. El estudio multidisciplinar publicado en la revista Journal of Functional Foods, en el que han participado además el hospital Materno Infantil de Granada y el de Las Palmas de Gran Canaria, ha demostrado por primera vez que la suplementación materna durante la gestación de un ácido de la serie omega-3 mejora el metabolismo del hierro fetal.

Así, y gracias a una mayor expresión de los genes que regulan su transporte a través de la placenta, evita la anemia de los recién nacidos y ayuda al desarrollo temprano del cerebro. También mejora los depósitos del mineral antes del nacimiento, y ayuda a prevenir futuras deficiencias posnatales y el consiguiente perjuicio que podrían desencadenar en el desarrollo cognitivo.

Para llevar a cabo esta investigación, los científicos trabajaron con una muestra formada por 110 mujeres sanas embarazadas que dieron a luz en los dos citados hospitales, a quienes realizaron un ensayo nutricional controlado, aleatorio y doble ciego que comenzó en el sexto mes de embarazo.

Se establecieron dos grupos, uno con 54 mujeres que siguieron una dieta equilibrada y un consumo adecuado de pescado junto a dos vasos diarios de la bebida láctea control, y otro de 56 mujeres, que sumaron a la misma dieta equilibrada el consumo de unos 400 miligramos al día de un producto lácteo enriquecido con aceite de pescado.

Tras el parto, los investigadores obtuvieron muestras de placenta que se procesaron adecuadamente para los análisis de expresión génica y proteica y que demostraron los efectos beneficiosos del suplemento.

Los autores principales del estudio, los investigadores Javier Díaz Castro y Julio José Ochoa Herrera, del departamento de Fisiología de la UGR, han subrayado que el suplemento se postula "como una estrategia nutricional que no solo ayuda al desarrollo cognitivo y visual del neonato, sino que podría ayudar a evitar el riesgo de sufrir anemia".

La Universidad de Granada ha detallado en un comunicado que la suplementación materna podría evitar las complicaciones perinatales relacionadas con la anemia como el bajo peso al nacer o el desarrollo cognitivo tardío del neonato.

Los tres primeros años de vida, clave para establecer hábitos saludables

Tomado de: www.elmundo.es

Desde que nace hasta que es autónomo. Los primeros 1.000 días de vida de un niño son muy importantes para establecer hábitos saludables y reducir así la tasa de enfermedades como la obesidad. Este periodo es perfecto para inculcar a los más pequeños herramientas preventivas. La primera gran regla de oro en la alimentación: una dieta variada. Como señala José Manuel Moreno, médico adjunto especialista en Pediatría en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, hay que olvidarse de las cantidades y prestar más atención al tipo de alimentos que se les ofrece. Así lo apunta durante unas jornadas sobre 'Hábitos Saludables: su impacto en calidad de vida, salud y bienestar', celebradas en la Asociación de la Prensa de Madrid. 

Los padres tienden a "considerar que sus hijos comen poco y que a más cantidad, mejor. No les preocupa tanto la variedad y este es uno de los errores más frecuentes", explica el experto. Y además, cuesta que cale en la población. Desde hace años, "se sigue creyendo que estar más hermoso equivale a estar mejor". Nada más lejos de la realidad. 

Como consecuencia, quizás se insiste mucho en terminar un filete de carne, aunque sea a costa de la fruta que corresponde al postre. En este sentido, el especialista destaca otro de los fallos en la alimentación de los menores de tres años: el exceso de proteínas. Para evitarlo, habría que cambiar algunas costumbres. Por ejemplo, en lugar de ofrecer carne con pasta, elaborar pasta con carne como guarnición, reducir el consumo de carne y recordar más frecuentemente las sopas, las verduras, las legumbres... En cuanto al pescado, agrega el pediatra, "yo recomendaría tres veces por semana, y de carne cuatro". No es necesario más. 

Lo ideal sería que el niño consumiera cinco raciones entre frutas y verduras cada día. En su dieta también es básico el aporte de calcio a través de lácteos. "Cada vez los niños toman menos productos de este tipo", subraya Moreno. "Según varios estudios, alrededor del 5% no ingiere leche y hasta un 15% de adolescentes no toma lácteos". El calcio es necesario para construir el esqueleto. Conviene recuperar la pirámide alimentaria y "enseñar con el ejemplo a nuestros hijos". 

El pan es otro de los alimentos cuyo consumo se ha reducido. "Si antes la media al día estaba en 130 gramos, ahora en 30 gramos. Debería haber pan en las comidas principales". Los hidratos de carbono son fundamentales para el rendimiento cognitivo. 

En cuanto a la forma de cocinar, José Manuel Moreno señala que "los fritos deben ofrecerse en contadas ocasiones, cuidando la calidad del aceite y no reutilizarlo". Lo mejor son los guisos, los alimentos cocidos, el horno... 

Este pediatra apunta otro de los errores más frecuentes relacionados con la alimentación. "En demasiados casos no se dedica tiempo a comer, y se hace con pantallas, televisión y móvil". La compañía también es clave. Como argumenta Moreno, "varios estudios afirman que comer en familia reduce el fracaso escolar, la depresión y los trastornos alimentarios". Es la mejor forma de mejorar la calidad de la dieta, reducir el sobrepeso y mejorar los resultados educacionales y sociales. 

Entre otras recomendaciones, el especialista recuerda la importancia de no saltarse las comidas, de reducir el consumo de cómida rápida, evitar las bebidas carbohidratadas y dejar las golosinas sólo para los cumpleaños. 

Los ponentes de la conferencia 'Hábitos Saludables: su impacto en calidad de vida, salud y bienestar' están de acuerdo. "Tener salud implica gozar de un bienestar general, tanto físico como psíquico o social, y es en la infancia donde se van modelando las conductas que dañan o benefician la salud. Educar a los niños en hábitos saludables desde temprana edad es la medida preventiva más eficaz para mantener la condición de salud a lo largo de toda la vida". En España, "casi la mitad de los niños tienen sobrepeso, por lo que resulta necesario adquirir buenos hábitos en alimentación, hacer deporte de forma regular y abandonar el sedentarismo". Está comprobado que la promoción de hábitos de vida saludable puede reducir la incidencia de trastornos y enfermedades prevenibles, responsables de un número considerable de las muertes que se producen en el mundo.

Unas cuantas calorías de más, implicadas en la obesidad infantil

Por: JULIO BASULTO / Tomado de: www.consumer.es

La obesidad infantil responde a muchos factores; entre ellos, el consumo de energía por encima de lo recomendable. Si la energía proviene de productos con un pobre perfil nutricional, no solo aumentará el riesgo de obesidad, también lo hará el de padecer enfermedades crónicas. Patologías como la diabetes tipo 2 o la hipertensión, que es habitual que aparezcan en la edad adulta, cada vez debutan a edades más tempranas, sobre todo a causa de hábitos de vida mejorables, como la alimentación. En el presente artículo se detalla el papel que unas pocas calorías de más pueden desempeñar en la génesis de la obesidad infantil.

Niños con obesidad: un gran problema de solución global

La obesidad infantil es uno de los mayores problemas sanitarios a los que nos enfrentamos como especie, dado que incrementa el riesgo de enfermedad y de mortalidad prematura a largo plazo. Uno de cada cinco niños en edad escolar presenta exceso de peso en Europa. Y esta cifra va en aumento. Por ello, sería idóneo atajar la obesidad infantil desde un único y eficaz frente. Pero, por desgracia, los grandes problemas de salud pública no se pueden prevenir mediante un único elemento, porque siempre son multifactoriales. Conviene abordarlos desde intervenciones o acciones que incidan en todos los sectores, sistemas y entornos implicados.

Así, no es apropiado indicar que la corrección de las actuales tasas de sedentarismo -elevadas, sin lugar a dudas- o de lactancia materna -muy mejorables- se traducirá en la desaparición de la obesidad infantil, pese a que ambos factores están implicados en esta dolencia. Tampoco es correcto delegar la responsabilidad de la prevención o del tratamiento de la obesidad en la fuerza de voluntad del individuo. Tal y como se detalló en el artículo 'Una de cada tres personas sigue una dieta insana', los problemas nutricionales requieren, entre otras estrategias, "fortalecer la responsabilidad nacional relacionada con objetivos nutricionales".

Las calorías ingeridas no son inocentes

En cualquier caso, pese a que estamos ante un problema multifactorial, conviene que la población sea consciente de que el exceso de calorías ingeridas está implicado en su aparición. Diversos estudios han constatado que el consumo de mucha energía a partir de alimentos superfluos guarda relación con las actuales -y preocupantes- cifras de obesidad infantil. Son investigaciones que desmienten la creencia, fomentada en muchas ocasiones por sectores interesados, de que la alimentación no es un factor importante que hay que tener en cuenta en la prevención o en el tratamiento del exceso de peso.

Mal comportamiento alimenticio, crucial en la obesidad

Uno de estos estudios es el publicado en 2013 por los doctores Kuzbicka y Rachon en la revista Pediatric Endocrinology, Diabetes and Metabolism. En él, aunque reconocen que el exceso de peso corporal puede ser consecuencia de diversos factores (genética, trastornos endocrinos o efectos de ciertos medicamentos, entre otros), detallan que la llamada "obesidad simple" es el factor más común. Surge, en sus palabras, como consecuencia de consumir demasiadas calorías a partir de productos alimenticios, en relación al gasto de energía. Pero estos investigadores no culpan al individuo, sino que apuntan al entorno en el que vivimos inmersos, que "promueve el desarrollo de la obesidad".

En su trabajo se lee que los niños toman una cantidad excesiva de energía, en particular a partir de "snacks altamente procesados" u otros alimentos con muchas calorías pero pocos nutrientes, como las bebidas azucaradas. Sus autores insisten en que "los malos comportamientos alimenticios son factores cruciales para el desarrollo de la obesidad". Esto conviene tenerlo muy en cuenta en un contexto como el nuestro, donde el porcentaje de menores que consume a diario fast food va en constante aumento.

La importancia de esas 70 a 160 kilocalorías de más

Pero nada mejor para complementar la investigación recién citada que recurrir a una revisión de la literatura científica llevada a cabo por la doctora Helen Rose Pereira y sus colaboradores, que se recoge en la edición de junio de 2013 de la Revista Paulista de Pediatria. Su trabajo constató que niños y adolescentes ganan peso de forma gradual a causa de "un pequeño pero persistente balance energético positivo diario de 70 a 160 kilocalorías". Es decir, esas calorías que rebasan la energía que los menores precisan para su normal crecimiento están implicadas en las actuales tasas de exceso de peso que sufre buena parte de la infancia.

En vista de su observación, estos investigadores no dudan en afirmar que si se consigue que se implementen pequeños cambios, tanto en la conducta alimentaria (menos calorías) como en la actividad física (más gasto energético), es posible que se logre "bloquear el aumento de peso en esta población".

Algunos ejemplos de cómo influyen unas pocas calorías en la obesidad

Para comprender que los productos alimenticios muy procesados "pesan" en la génesis de la obesidad, basta con saber que la exclusión de dos galletas de chocolate (de 18 gramos la unidad) o bien un paquete pequeño de patatas fritas de bolsa (55 g) ya supone dejar de ingerir cada día 160 kilocalorías. Por su parte, una lata de bebida azucarada con sabor a naranja ("refresco") contiene 142 kilocalorías, mientras que un cruasán normal (55 gramos) esconde 223 kilocalorías. Es algo extrapolable a la práctica totalidad de los alimentos superfluos que tan a menudo ingieren los niños.

La doctora Pereira y sus compañeros calculan que si en vez de dejar de consumir alimentos insanos se piensa en "quemar" esas 160 kilocalorías, se verá que un niño de 40 kilos debería realizar una hora de fútbol, baloncesto o natación para que su cuerpo gaste, de forma aproximada, dichas calorías. Da que pensar que dos simples galletas de chocolate se equiparen, desde un punto de vista calórico, a toda una hora de ejercicio físico, sobre todo si se tiene en cuenta la gran cantidad de productos similares a dichas galletas que ingieren nuestros hijos y la poca cantidad de ejercicio que hacen al cabo de la semana.

Lo idóneo, como es lógico, es que exista una voluntad política, de la sociedad y del individuo que persiga una disminución de los muchos productos insaludables que están al alcance de los niños y que haya una mayor conciencia sobre su papel en la promoción de enfermedades crónicas. Lo mismo es aplicable al sedentarismo, que presenta unas elevadas tasas que es imperativo disminuir, y que afecta tanto a hijos como a padres -que deberían predicar con el ejemplo-. Vale la pena concluir con una frase que aparece en esta interesante investigación: "En un ambiente donde la baja calidad dietética y el sedentarismo son las características generales en todos los grupos de edad, es indiscutible y necesario implementar cambios en ambos hábitos para revertir esta imagen epidémica".

Carne y cáncer, ¿la culpa es del tipo de cocción que usamos?

Tomado de: www.vitonica.com

Hace sólo un par de semanas atrás la OMS hacía su anuncio acerca del vínculo entre la ingesta de carnes y el desarrollo de cáncer, a lo cual se respondió con opiniones controvertidas y sobre todo, con gran alarma. Hoy, quizá podemos pensar que la culpa es del tipo de cocción que usamos más que de la carne en sí misma.

Un estudio publicado recientemente vincula la presencia de sustancias que se generan cuando la carne se cocina a alta temperatura con mayor riesgo de cáncer de riñón, y no es la primera vez que esta relación se pone en evidencia.

Al parecer, la cocción (tanto de carnes rojas como blancas y pescados) a elevadas temperaturas o a fuego directo, tal como cuando freímos o hacemos una barbacoa, es decir, cuando asamos la carne, puede generar aminas heterocíclicas e hidrocarburos aromáticos policíclicos con potencial cancerígeno en nuestro organismo.

Se ha comprobado además, que las carnes cocidas a altas temperaturas poseen estas sustancias que tienen un efecto mutágeno, es decir, que pueden producir alteraciones en nuestro ADN y así, iniciar el desarrollo de células cancerígenas.

El vínculo entre estas sustancias y el desarrollo de cáncer en humanos ha sido estudiado, observando un mayor riesgo de sufrir cáncer colorrectal así como también se ha asociado la mayor ingesta de carne a la parrilla con un riesgo superior de cáncer de páncreas.

Otros estudios también encontraron asociación entre la ingesta de carnes "muy cocidas" y cáncer de próstata, en donde se encuentra mayor cantidad de hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Entonces, si bien ningún alimento en exceso es recomendable y por ello, tampoco deberíamos abusar de las carnes en general, quizá la relación entre carnes y cáncer se deba al tipo de cocción que usamos, siendo desaconsejable que la carne se cocine en demasía o se carbonice cuando se elabora a altas temperaturas.

14 de noviembre de 2015

Cinco motivos por los que tu dieta debería incluir alimentos integrales

Tomado de: www.elmundo.es

Los productos integrales se han convertido en un alimento esencial en nuestra dieta. Un básico en la lista de la compra y del que cada día encontramos más variedad en el supermercado. Pero, ¿verdaderamente estos productos cumplen lo que anuncian?

La falta de una buena educación alimenticia nos priva de leer y, sobre todo, de comprender las etiquetas de los productos para conocer realmente qué estamos consumiendo. La gran mayoría de los alimentos que presumen de integrales o 'light' no son lo que dicen ser.

Para detectar este tipo de productos hay que tener en cuenta la calidad y la cantidad de sus componentes. Un producto es integral cuando la primera harina que aparece de entre sus ingredientes es integral, y no de trigo. Además, ésta debe estar presente, al menos, en un 40% para mantener todos los beneficios que el grano integral ofrece a nuestro organismo, tal y como afirman el grupo de profesionales del Sistema Fit Natura. 

Bien seleccionados, los productos integrales deben convertirse en los grandes aliados de nuestra alimentación. Son tantos sus beneficios que, Israel Calderón de FitNatura, recomienda consumirlos con frecuencia y que no se asocien en exclusiva a dietas de adelgazamiento. Estos son los cinco motivos por los que deberías de consumir productos integrales:
  1. Los granos integrales ( trigo integral, avena, centeno...) aportan fibra, vitaminas (E,B) , minerales( hierro, zinc y fósforo) y otros nutrientes beneficiosos para nuestro organismo. Que se desechan y se pierden en los procesos de refinamiento de las harinas.
  2. Gracias a su bajo índice glucémico son absorbidos lentamente por el organismo. Produciendo menos hambre y ansiedad gracias a su poder saciante.
  3. No engordan menos. Son más saludables y naturales.
  4. Las calorías no lo son todo. Mirar el número de calorías no es suficiente sino tenemos en cuenta la calidad de ellas. Estos alimentos tienen calorías, pero con nutrientes. Los efectos que producen en nuestro organismo son más beneficiosos que las harinas refinadas que, a largo plazo, acabaran saturando nuestro páncreas e hígado.
  5. El consumo de este tipo de productos esta asociado a una reducción de la obesidad, diabetes del tipo 2 y de enfermedades cardiovasculares.

Cocinar en casa podría ayudar a mantener a raya a la diabetes tipo 2

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Nada puede compararse al sabor y a la comodidad de una comida hecha en casa, y unos investigadores de la Universidad de Harvard dicen que también podría prevenir la diabetes tipo 2.

Los investigadores hallaron que para cada almuerzo preparado en casa en una semana, el riesgo de diabetes tipo 2 se redujo en un 2 por ciento. Para cada cena preparada en casa, el riesgo se redujo en un 4 por ciento.

¿Cómo podría ser útil comer en casa? Comer más comidas hechas en casa podría ayudar a reducir el aumento de peso, lo que a su vez puede contribuir a reducir el riesgo de contraer diabetes tipo 2, explicaron los investigadores.

"Hay una tendencia en aumento de comer alimentos preparados fuera de casa en muchos países. Aquí en Estados Unidos, la ingesta de energía a partir de comidas preparadas fuera de casa ha aumentado desde menos de un 10 por ciento a mediados de los años 60 hasta más de un 30 por ciento entre 2005 y 2008, y el tiempo promedio que se pasa cocinando se ha reducido en un tercio", dijo el autor del estudio, Geng Zong, investigador de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

Al mismo tiempo, dijo, la prevalencia de la obesidad y la diabetes tipo 2 ha seguido aumentando.

Aunque el presente estudio descubrió un vínculo entre comer en casa y un riesgo más bajo de diabetes tipo 2, no fue diseñado para demostrar una relación de causa y efecto.

Los hallazgos del estudio fueron presentados el domingo en la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) en Orlando, Florida. Los hallazgos presentados en reuniones generalmente se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.

Para el estudio, el equipo de Zong recolectó datos de casi 58,000 mujeres que participaron en el Estudio de salud de las enfermeras, y de más de 41,000 hombres del Estudio de seguimiento de profesionales de la salud. Al principio de estos estudios, ninguno de los participantes tenía diabetes, enfermedades cardiacas ni cáncer.

Los que comían entre 11 y 14 almuerzos o cenas hechos en casa a la semana tenían un riesgo aproximadamente un 13 por ciento más bajo de contraer diabetes tipo 2, en comparación con los que comían menos de 6 almuerzos o cenas que se habían preparado en casa a la semana, según el estudio. Los investigadores no tenían suficiente información sobre los desayunos como para incluirlos en el análisis.

"Intentamos analizar las diferencias en la dieta de estas personas y hallamos, entre otras diferencias, que hubo una ingesta ligeramente más baja de bebidas azucaradas cuando las personas comían más alimentos preparados en casa, lo que es otro vínculo entre las comidas caseras y la diabetes en este estudio", dijo Zong.

Los investigadores también indicaron que las personas que comían en casa con mayor frecuencia estaban ligeramente más delgadas.

Los nuevos datos de una encuesta nacional también mostraron que cocinar la cena en casa se asociaba con una ingesta más baja de grasa y azúcar, dijo Zong.

"Necesitamos más estudios que demuestren si preparar las comidas en casa podrían prevenir el riesgo de diabetes y de obesidad, y cómo podrían hacerlo", dijo.

"Lo más importante de todo es que, aunque las comidas preparadas en casa tengan una mejor calidad dietética, eso no significa que las personas puedan comer en cantidades ilimitadas", dijo Zong.

"Mantener un equilibrio entre la ingesta de alimentos y la actividad física sigue siendo esencial para mantener el peso corporal y la salud", dijo.

El Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de la Diabetes del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York, no se mostró sorprendido de que comer más alimentos preparados en casa se asocie con un riesgo más bajo de diabetes tipo 2 y de aumentar menos de peso.

"Todos sabemos que comer fuera, o la comida rápida, pueden asociarse con más diabetes tipo 2 y obesidad", dijo. Zonszein añadió que quizá no solamente sea lo que se come en casa, sino que el entorno podría ser más saludable.

Los investigadores no muestran que ninguna comida específica hecha en casa sea más saludable que las demás, indicó Zonszein.

"Es posible que la comida preparada en casa en un entorno menos estresante podría ser incluso un factor más significativo que el tipo de comida", dijo.

"Estoy a favor de menos trabajo, la 'comida lenta', la relajación y la conversación en la mesa y el vino para tener una vida más saludable", añadió.

Unas sesiones cortas e intensas de ejercicio podrían beneficiar a las personas que sufren de diabetes tipo 2

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Unas sesiones breves de ejercicio de alta intensidad podrían ofrecer más beneficios de salud a las personas que sufren de diabetes tipo 2 que las sesiones largas de actividad menos intensa, sugiere un nuevo estudio canadiense.

La investigación incluyó a 76 adultos recién diagnosticados con diabetes tipo 2. Su edad promedio era de 67 años. Se asignaron al azar a realizar una sesión de ejercicio de 30 minutos cinco días a la semana a un 65 por ciento de su ritmo cardiaco objetivo, o tres sesiones de ejercicio de 10 minutos al día, cinco días a la semana, a un 85 por ciento de su ritmo cardiaco objetivo.

Se evaluó a los participantes tres meses después. En comparación con los del grupo de intensidad más baja, los del grupo de alta intensidad realizaron más ejercicio y experimentaron reducciones más grandes en los niveles de colesterol y azúcar en sangre, perdieron más peso y obtuvieron mejoras más notables en la salud cardiaca.

Los pacientes del grupo de alta intensidad mostraron una reducción más de dos veces más grande en los niveles de hemoglobina A1C. La A1C es un análisis sanguíneo que ofrece un cálculo aproximado de los niveles promedio de azúcar en sangre en los últimos dos o tres meses, según la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association).

Aunque ya se sabía que el ejercicio beneficia a las personas con diabetes tipo 2, el enfoque ha sido unas sesiones de ejercicio sostenido de baja intensidad, señaló el coautor del estudio, Avinash Pandey, estudiante de licenciatura en la Universidad de Ontario Occidental.

"Pero quizá se logre más con unas sesiones cortas de ejercicio vigoroso en que los pacientes logren un ritmo cardiaco objetivo máximo más alto, y podría ser más fácil incluirlas en un horario apretado", dijo Pandey en un comunicado de prensa de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).

También anotó que dado que las personas podían incluir el ejercicio de alta intensidad en sus horarios, eran más constantes con el ejercicio y acabaron haciendo más ejercicio a la semana.

El ejercicio de alta intensidad podría utilizar la energía de forma distinta que el ejercicio menos intenso, sugirieron los autores del estudio.

Pandey añadió que los investigadores esperan estudiar las sesiones cortas de ejercicio intensivo en grupos de personas más grandes y diversos.

"Con más estudios, las sesiones cortas de ejercicio podrían convertirse en una alternativa viable al estándar actual de atención, que es un ejercicio sostenido de baja intensidad para la rehabilitación de la diabetes", comentó.

El estudio fue presentado el martes en la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón en Orlando, Florida. Los hallazgos presentados en reuniones generalmente se consideran preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

7 de noviembre de 2015

Recomendaciones dietéticas para personas con hernia inguinal

La semana anterior un lector me solicitó información sobre la dieta que deberían seguir las personas con hernia inguinal. Así que le respondo en esta entrada. Recuerden que pueden enviarme sus consultas y trataré de responderlas lo más pronto posible.
 
Una hernia inguinal es una protuberancia a nivel de la ingle. Algunas hernias pueden existir desde el nacimiento, pero son notorias hasta etapas más avanzadas de la vida. También pueden aparecer por levantar objetos muy pesados, por estreñimiento crónico o hacer mucho esfuerzo al defecar, o en general por cualquier esfuerzo que haga que aumente la presión en el abdomen (sobrepeso, líquido en el abdomen, tos crónica, fibrosis quística, agrandamiento de la próstata, entre otros). El único tratamiento para solucionar de manera permanente este problema es la cirugía.

Para prevenir las hernias, para evitar que reaparezcan o para reducir un poco los síntomas, desde el punto de vista dietético lo que se recomienda es bajar de peso en caso de ser necesario y aliviar o evitar el estreñimiento.

Para esto, algunos consejos son:
  1. Hacer algún tipo de actividad física.
  2. Tomar suficiente líquido (al menos 8 vasos de agua u otras bebidas, con poca o sin azúcar).
  3. Consumir frutas y vegetales diariamente (5 porciones entre ambos) y otros alimentos ricos en fibra como cereales o productos integrales, y leguminosas como frijoles, garbanzos y lentejas.
  4. Moderar el consumo de grasas, bebidas alcohólicas y comidas rápidas.
  5. Moderar el consumo de embutidos y carnes rojas.
  6. Hacer 5 tiempos de comida al día (3 comidas principales y 2 meriendas).
  7. No ignorar la necesidad de ir al baño, de esa forma se va regulando un horario.
  8. Limitar el consumo de postres, golosinas, dulces, chocolates, etc.
  9. Evitar el uso excesivo de laxantes, utilizarlos solo en casos estrictamente necesarios.
  10. De ser necesario, buscar asesoría personalizada de un profesional en Nutrición.

Razones por las que los alimentos son mejores que las píldoras al momento de obtener vitaminas

Tomado de: www.vitonica.com

Es muy frecuente prevenir o revertir carencias nutricionales mediante la ingesta de un complemento o suplemento indicado por el médico, sin embargo, hay buenas razones para decir que los alimentos son mejores que las píldoras al momento de obtener vitaminas. Aquí van algunas de ellas:
  • Tienen menor precio los alimentos frescos, naturales y de temporada que podemos encontrar en cualquier mercado que las píldoras cuya producción está en manos de grandes laboratorios y empresas de fármacos.
  • Ofrecen otros nutrientes buenos y saludables además de las vitaminas que estamos necesitando, pues por ejemplo, en los cítricos además de vitaminas C podemos encontrar calcio, ácido fólico, fibra y antioxidantes, mientras que en un suplemento, frecuentemente encontramos una, dos o algunas vitaminas más sin otros nutrientes o fitoquímicos importantes.
  • Poseen mejor sabor porque por supuesto, los alimentos podemos consumirlos como parte de preparaciones más complejas o como tal y disfrutar de todo su aroma y color, mientras que las píldoras, son un complemento más que no posee sabor ni color ni atractivo alguno.
  • Ayudan a crear buenos hábitos, ya que si siempre escogemos los alimentos para obtener las vitaminas que estamos necesitando, claramente tendremos más probabilidades de acostumbrarnos a su consumo, mientras que las píldoras simplemente se consumen como paliativo o para "solucionar" una carencia concreta, por lo que, no promueven buenos hábitos alimenticios.
Aunque se trata de razones que todos podemos deducir, la realidad muestra que rara vez reflexionamos al respecto, pues en la actualidad muchos son los que escogen las píldoras para obtener vitaminas cuando en realidad, ya hemos visto que siempre los alimentos son mejor alternativa para prevenir carencias o ayudar en su tratamiento.

Por supuesto, en algunos casos particulares los complementos o suplementos son los indicados para revertir de forma más rápida una carencia, sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones los alimentos son mejores que las píldoras para obtener vitaminas y/o minerales. ¿No lo crees?

Carnes blancas: Pavo y pollo, alternativas proteicas más sanas que las rojas y procesadas

Tomado de: www.larazon.es

Comer o no comer carne. Ésa es la cuéstión que ronda por la mente de los consumidores después del demoledor informe publicado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial sobre la Salud (OMS), que relaciona el consumo de carne roja y procesada con un mayor riesgo de sufrir cáncer. En este sentido, desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) sostienen que «el citado informe no supone un cambio en las actuales recomendaciones nutricionales de nuestra sociedad y otras sociedades nacionales e internacionales, puesto que desde hace tiempo se ha venido resaltando la importancia de una dieta variada y equilibrada siguiendo el patrón mediterráneo, en la que el consumo de carnes procesadas y carne roja se realice de forma ocasional». 

Sin embargo, estas recomendaciones no parecen convencer del todo al ciudadano. Según el estudio de Ipsos sobre «El Impacto en el Consumidor Español del Informe sobre la Carne publicado por la OMS», realizado a 502 personas de toda España durante el 27 de octubre de 2015, día que se dio a conocer la noticia, el 43 por ciento de los españoles está preocupado por el informe de la OMS y el 50 por ciento dice que reducirá el consumo de carnes rojas. Ante esta situación, conviene dejar claro que no todos los productos cárnicos son iguales y que no se puede demonizar a un alimento en concreto cuando, por ejemplo, desde la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (Fesnad) recuerdan que «en una correcta alimentación, variada y equilibrada tienen cabida todos los grupos de alimentos, siempre que se respeten las cantidades diarias/semanales recomendadas».

En combinación

El anuncio de la OMS conduce, de forma irremediable, a pensar en buscar otras alternativas cárnicas más saludables que las rojas y las procesadas. Mar Larrosa, investigadora Ramón y Cajal y profesora de Farmacia y Biotecnología de la Universidad Europea de Madrid, sostiene que «no es necesario hacerse vegetariano. La carne roja proporciona proteína de gran calidad y micronutrientes como las vitaminas del grupo B, hierro y zinc, por lo que puede tener beneficios para la salud, siempre que su consumo sea limitado. Como alternativa son fuente de proteínas el pescado, la carne de pollo y de pavo, las legumbres, los huevos y los cereales. Si, por ejemplo, combinamos la toma de legumbres con cereales conseguiremos ingerir lo que se denomina una proteína completa (que contiene todos los aminoácidos esenciales para el organismo)». Precisamente, dentro de los elaborados cárnicos existen productos «muy recomendables como la pechuga o el jamón de pavo y pollo que tienen un bajo contenido en grasa», afirma Natalia Ramos Carrera, dietista-nutricionista de Sprim (Salud, Prevención, Investigación e Información Médica).

La cantidad ingerida era uno de los aspectos en los que se basó el informe de la OMS para describir el riesgo que suponía tomar carne procesada –50 gramos diarios aumentan un 18 por ciento el riesgo de desarrollar cáncer de colon– y la roja –la relación más fuerte se ha observado con el cáncer colorrectal, aunque también para tumores de próstata y páncreas, pero existe una evidencia limitada–. Por ello, Concepción Maximiano Alonso, de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Madrid (Addinma) y miembro de iNutralia, explica que «si hablamos de carnes magras (conejo y aves sin piel), así como cortes magros de las consideradas carnes rojas, el consumo recomendado es de 3-4 veces a la semana, con un tamaño de ración de unos 125 a 150 gramos».

Una de las críticas que hacen los expertos al informe de la OMS es el hecho de que generalizar, en el caso de las rojas, «que todos los cortes de una misma carne tienen el mismo efecto sobre la salud no es adecuado. Puede deberse a que no existen estudios que diferencien entre cortes de carne dentro del mismo tipo de animal. Por ejemplo, 100 gramos de paletilla de cerdo tiene 29,2 gramos de grasa y la misma cantidad de lomo fresco de cerdo posee 2,65 gramos. Además, aunque diferentes tipos de carnes rojas a misma cantidad de grasa, su efecto sobre el organismo es diferente por el tipo de ácidos grasos que contengan. De hecho, la carne de res o cordero posee más grasa saturada que la de cerdo, por lo que son menos saludables», advierte Maximiano.

¿Y los niños?

Por sus características nutricionales, la carne forma parte de un grupo de alimentos en el que se intercambia y complementa con los huevos y el pescado en la población infantil. El doctor Venancio Martínez, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap), afirma que «es necesaria dentro de una dieta equilibrada. Sus aportes son difícilmente sustituibles». Respecto a las variedades, prosigue, «la carne de ternera es menos grasa que la de cordero y el cerdo y, por eso, se denomina “carne magra”, junto con la de pollo y el conejo. Tienen menos del 10 por ciento de materia grasa, frente a las carnes “grasas”, que pueden llegar al 30 por ciento. También dependiendo de la parte del animal y del corte existen diferencias de contenido graso».

Las bebidas endulzadas podrían aumentar el riesgo de insuficiencia cardiaca de los hombres

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Las personas que consumen con regularidad refrescos o bebidas de frutas endulzadas podrían tener un riesgo más alto de insuficiencia cardiaca, informan unos investigadores.

En el estudio, los hombres suecos que bebían dos o más porciones de bebidas endulzadas al día tenían un riesgo un 23 por ciento más alto de sufrir de insuficiencia cardiaca, señaló la autora líder, Susanna Larsson, profesora asociada de epidemiología en el Instituto Karolinska de Estocolmo.

"Las personas que consumen con regularidad bebidas endulzadas deberían pensar en reducir su consumo para disminuir su riesgo de insuficiencia cardiaca, diabetes tipo 2 y posiblemente de otras enfermedades", planteó Larsson.

Las bebidas endulzadas se han vinculado con el accidente cerebrovascular, la diabetes, la obesidad y otros problemas de salud, pero hasta ahora se ha prestado poca atención a los efectos del exceso de azúcar sobre la salud cardiaca, apuntó el Dr. Christopher O'Connor, director del Centro Cardiaco de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke, y editor jefe de la revista JACC: Heart Failure.

La insuficiencia cardiaca ocurre cuando el corazón se hace demasiado débil como para bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo, según los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. Los pacientes se cansan con facilidad, sufren de falta de aire y desarrollan acumulación de fluido en los pies, tobillos y piernas.

Apenas la mitad de los diagnosticados con insuficiencia cardiaca siguen con vida cinco años después, apuntaron los investigadores en el material de respaldo. Más de 23 millones de personas de todo el mundo sufren de insuficiencia cardiaca, incluyendo 5.8 millones en Estados Unidos.

Los refrescos se han asociado con un aumento en el riesgo de hipertensión y enfermedad cardiaca, así que tiene sentido que las bebidas endulzadas también podrían aumentar el riesgo de insuficiencia cardiaca, apuntaron los investigadores.

Usando datos de un registro nacional, siguieron la salud de 42,400 hombres que vivían en dos condados de Suecia entre 1998 y 2010.

Se pidió a los hombres, que tenían de 45 a 79 años de edad, que registraran su consumo promedio de 96 alimentos y bebidas en el año anterior. Una porción de una bebida endulzada se definió como 200 mililitros, o casi 7 onzas.

El cuestionario no distinguió entre las bebidas endulzadas con azúcar o con edulcorantes artificiales. Los jugos de frutas, el café y el té no se incluyeron en el estudio.

Durante una monitorización promedio de 12 años, se diagnosticaron más de 3,600 casos nuevos de insuficiencia cardiaca. Más de 500 personas murieron de la afección.

Tras tomar en cuenta otros factores potenciales, los investigadores encontraron que al menos dos porciones de bebidas endulzadas al día aumentaron el riesgo de insuficiencia cardiaca en un 23 por ciento, en comparación con las personas que no bebían refrescos ni bebidas endulzadas.

"Controlamos otros grupos de alimentos que podrían reflejar una dieta general sana o malsana, como el consumo de frutas, verduras, pescado, carne roja procesada y café", dijo Larsson. "También ajustamos por el consumo total de energía".

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 2 de noviembre de la revista Heart.

Aunque el estudio solo incluyó a hombres, "anticipamos que la asociación sería similar en las mujeres", dijo Larsson. Pero añadió que dado que se trata de un estudio observacional, no establece una relación causal.

Los hombres suecos tienden a pesar menos y a estar en mejor forma física que los estadounidenses, lo que significa que esta asociación probablemente se vea amplificada en Estados Unidos, apuntó O'Connor.

"En Estados Unidos, hay personas en un punto más extremo del continuo", dijo O'Connor. El efecto potencial "sería más grande y rápido aquí".

O'Connor anotó algunos problemas de diseño que afectan la claridad de los hallazgos. Por ejemplo, las encuestas sobre los alimentos tienden a ser inexactas porque dependen de las memorias de las personas sobre lo que comen, y la pregunta sobre las bebidas incluyó a todas las bebidas endulzadas, independientemente de que contuvieran azúcar o un edulcorante artificial.

Esto probablemente "solo reduzca la señal", enmascarando lo que probablemente sea un efecto incluso más potente para la salud cardiaca que el observado, concluyó O'Connor. "El hecho de que la señal persista significa que probablemente es real", enfatizó.

La Asociación Americana de Bebidas (American Beverage Association) respondió a los hallazgos llamando la atención a una nueva iniciativa de la industria que busca reducir las calorías de las bebidas en la dieta estadounidense en un 20 por ciento por persona para 2025.

"Esta iniciativa tendrá un impacto significativo en el mundo real al ayudar a las personas a reducir su consumo de calorías y azúcar a partir de las bebidas", señaló el grupo industrial en una declaración. "Para reducir la incidencia de enfermedad cardiaca, los profesionales sanitarios, la industria y otros deben trabajar juntos para educar a los estadounidenses sobre todos los factores de riesgo y animar a las personas a mantener un peso saludable al equilibrar sus calorías y la actividad física".