27 de febrero de 2016

El exceso de peso está detrás del 10% de los problemas de fertilidad

Tomado de: www.larazon.es

Hoy en día nadie pone en duda los beneficios que tiene para la salud seguir una dieta saludable, pero lo que muchos desconocerán es que una mala alimentación puede afectar a la fertilidad tanto femenina como masculina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo corrobora: el equilibrio biopsi-social, que debe ser alcanzado a través de una alimentación suficiente y de calidad, es un factor que ejerce una influencia importante sobre la fertilidad. «Muchas de las causas que dificultan la fecundación responden a cambios en los hábitos de alimentación, por lo que el cuidado de la dieta es fundamental. Las comidas de mala calidad nutricional pueden reducir las reservas de sustancias nutritivas necesarias para que los sistemas reproductivos, tanto de la mujer como del hombre, puedan trabajar correctamente. De esa forma, comer mal o tener sobrepeso son los dos factores que pueden tener mayor influencia en los problemas de fertilidad», advierte Alfonso de la Fuente, director del Instituto Europeo de Fertilidad.

Precisamente, la obesidad puede ser un obstáculo tanto para los hombres como para las mujeres y afectar, «a la fertilidad tanto de manera natural como con la ayuda de técnicas de reproducción asistida. Se ha llegado incluso a sugerir que el 12 por ciento de la infertilidad primaria es consecuencia de problemas de peso», afirma la doctora Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la Clínica Ginefiv.

Factores

Esta misma opinión la comparte el doctor Francisco González Gómez, director de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Inmaculada de Granada, quien añade que «efectivamente, está descrita la disminución de la fertilidad en pacientes con un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado, más del 26-30 por ciento, sobre todo en aquellas pacientes cuya obesidad está dentro de la constelación de los síntomas y riesgos del conocido como síndrome metabólico con una subyacente resistencia a la insulina y la tendencia a hipertensión, diabetes, etc. Los excesos de grasa también influyen en los niveles circulantes de estrógenos, lo que puede alterar el ciclo ovárico con fallos ovulatorios y alteraciones de la regla».

Ese exceso de peso a la hora de concebir no es sólo patrimonio femenino. Los hombres también deben vigilar los kilos de más. A este respeco, Verdú sostiene que «en ellos el exceso de peso corporal puede provocar una reducción del recuento espermático o disminuir la actividad espermática. De hecho, puede reducir el recuento y la concentración de espermatozoides en una muestra de semen en aproximadamente un 21,6 por ciento y para obesidad mórbida en un 23,9 por ciento». En cuanto a las mujeres, prosigue la experta, «entre los principales trastornos relacionados con la obesidad de la mujer y que afectan a su fertilidad se encuentra el síndrome de ovario poliquístico (SOP), una de las mayores causas de anovulación y, por consiguiente, de esterilidad. Debido a los altos niveles de insulina en sangre, los ovarios liberarán demasiadas hormonas androgénicas y esto podría llegar a provocar esta infertilidad. La obesidad puede provocar una serie de alteraciones hormonales en relación con el adecuado desarrollo del endometrio, vital para la implantación embrionaria y por consiguiente, para la consecución de un embarazo a término».

Por tanto, un peso adecuado y unos hábitos nutricionales correctos son los dos aspectos que no se deben descuidar si se quiere tener un bebé. En concreto, una dieta rica en antioxidantes, sobre todo los procedentes de frutas y verduras, puede favorecer la fertilidad al mejorar la respuesta ovárica, según una revisión de estudios de la Clínica Tambre. El exceso de radicales libres y el defecto de antioxidantes, el llamado estrés oxidativo, «da lugar a que mujeres jóvenes puedan tener ovarios envejecidos que no funcionen de manera correcta y produzcan una insuficiente cantidad de ovocitos de buena calidad para conseguir un embarazo», asegura el doctor Jesús Tresguerres, catedrático de Fisiología y Endocrinología Experimental de la Universidad Complutense de Madrid y jefe de la Unidad de Calidad de Vida de la Clínica Tambre.

Sin motivo

Entre un 15 y un 20 por ciento de los casos de infertilidad no tienen explicación aparente, aunque los expertos creen que la mayoría de casos se deben al estrés oxidativo. Afecta a entre el 5 y el 10 por ciento de las mujeres de menos de 30 años. «La mayor parte de las veces se debe a una reserva ovárica reducida asociada a una pobre respuesta. Se cree que el causante puede ser el estrés oxidativo, por lo que una terapia que incluya dieta rica en antioxidantes puede ser beneficiosa para estimular la producción de ovocitos y neutralizar el exceso de radicales libres», apunta Tresguerres. Las sustancias más importantes que actúan como antioxidantes naturales son los alimentos derivados de vegetales y frutas. En concreto, una investigación italiana publicada en noviembre en la revista «Antioxidants» confirma que la dieta mediterránea con gran carga antioxidante, gracias a la ingesta de verduras y frutas, es útil frente a los daños del estrés oxidativo y para el envejecimiento saludable.

Entre los vegetales, el tomate es el alimento más rico en antioxidantes que favorecen la fertilidad. «Posee una sustancia llamada licopeno muy efectiva que, en combinación con aceite, tiene una mayor actividad contra el estrés oxidativo por lo que incluso el tomate frito es recomendable», recuerda Tresguerres. También destacan «los carotenoides, que son colorantes naturales presentes en la zanahoria, los cítricos, las espinacas o el maíz, que son capaces de neutralizar algunos de los radicales libres más agresivos», añade. Hay una gran variedad de frutas, sobre todo las que tienen colores vivos como las fresas, con una alta carga antioxidante, pero la que más tiene, según este especialista, es la granada.

Pero todavía hay más. Los omega-3 también pueden beneficiar a la hora de concebir un bebé y así lo corrobora Verdú, quien añade que «los alimentos con alto contenido en ácidos grasos omega-3 pueden mejorar la calidad del semen y de los óvulos». De forma especial para ellos, González sugiere que «cuando la disminución de la motilidad seminal no es muy grave, el consumo durante varios meses de una dieta rica en omega-3 y/o sustancias antioxidantes puede mejorar el pronóstico, aunque sus efectos no son radicales». Son precisamente los antioxidantes los que ayudan, según Verdú, «a reparar algunos de los daños oxidativos provocados por las toxinas ambientales sobre la función de las gónadas (testículos y ovarios) y sobre la calidad del semen».

En exceso

La relación que existe entre la dieta y la calidad del semen también parece determinante a la hora de concebir. A este respecto, De la Fuente sostiene que «la dieta debe mantener al varón en su peso. Tanto el sobrepeso como la obesidad influyen negativamente en la calidad del semen. Abusar de los carbohidratos y grasas saturadas disminuye el recuento de espermatozoides y puede provocar oligospermia y, por tanto, esterilidad masculina. Tampoco parecen recomendables las dietas vegetarianas, bollería, bebidas edulcorantes, soja, café y alcohol. Es mejor optar por frutas y verduras lo más ecológicas posible, nueces, aceite de oliva y productos desnatados». Sin embargo, uno de los factores claves en la reproducción masculina el zinc. Una dieta baja en zinc, continúa el experto, «puede desencadenar fallos en el crecimiento y madurez sexual y una reducción de la calidad seminal. Lo mismo ocurre con el selenio y, en definitiva, las dietas muy bajas en calorías también parecen comprometer la salud sexual».

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