11 de junio de 2016

Desconfíe de las bebidas y alimentos promocionados por sus ídolos

Tomado de: www.elmundo.es

Artistas como Carlos Jean, Taylor Swift, Beyoncé o Rihana han sido algunos de los embajadores escogidos por marcas como Ballantine's, Coca Cola, Pepsi y la cerveza Budweiser. Una estrategia con la que se busca aumentar el número de consumidores a través de la empatía y de la admiración de sus ídolos . Sin embargo, sus caras no garantizan que los productos sean saludables y es en esta línea en la que quiere incidir un grupo de expertos que acaba de presentar una investigación al respecto.

Según sus datos, efectivamente, este tipo de publicidad está contribuyendo a "un alarmante aumento de la obesidad infantil y adolescente", que es en realidad el público objetivo, advierten los autores, del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York (EEUU). Precisamente esta parte de la población observa en los spots cómo sus ídolos ingieren refrescos y otras bebidas azucaradas, comida rápida, bollos y dulces. Por el contrario, ninguna de estas estrellas aparece respaldando el consumo de frutas, verduras o granos enteros. Así lo describe el artículo, publicado este mes en la revista Pediatrics, en el que sólo consta un anuncio que asocia caras conocidas con la degustación de un alimento saludable: los pistachos.

Se trata del primer trabajo que analiza de forma rigurosa el tipo de alimentos que se promocionan a través de famosos dedicados a la música. Para ello, los investigadores se han centrado en el análisis de docenas de spots publicitarios difundidos a lo largo de 14 años (desde 2000 a 2014). Como expone el principal autor de la investigación, Marie Bragg, profesor asistente del departamento de Salud Pública del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, "dada la importante tasa de obesidad infantil y adolescente que hay en nuestro país, es importante crear conciencia sobre cómo las compañías están usando celebridades populares con este tipo de audiencias para comercializar productos poco saludables".

Por un lado, los autores elaboraron una lista de los 100 cantantes más seguidos por la población joven, cuya popularidad y atractivo comercial destacaba en comparación con el resto. Por otro lado, se utilizó la base de datos de Adscope, que contiene anuncios en distintos formatos: radio, televisión y revistas. Además, se examinaron spots difundidos en Youtube y en medios de comunicación digitales. Había alrededor de 313 millones de reproducciones de las versiones de anuncios en YouTube con celebridades promocionando bebidas y alimentos.

El estudio incluye 590 anuncios protagonizados por 163 estrellas del pop, de las que 65 estaban relacionadas con 57 marcas distintas de bebida y 38 de alimentos. Este grupo fue el segundo más promocionado (18%), por detrás de otros bienes de consumo como fragancias y maquillaje (26%).

Dentro de las bebidas, las no alcohólicas, y con azúcares, fueron el producto más comercializado a través de caras famosas como Britney Spears, Justin Timberlake, Maroon, Pitbull y Jessie J., quienes publicitaban, por ejemplo, Red Bull, Nestea, Pepsi, Coca Cola y Starbucks. Como curiosidad, sólo tres anuncios promocionaban agua con estrellas de la música.

Para evaluar el valor nutricional de los productos alimentarios anunciados, Bragg y su equipo analizaron la información de las etiquetas y en función de la misma, proporcionaron una puntuación que representaba el contenido de nutrientes. En total, 21 de los 26 productos (81%) fueron considerados claramente "pobres en nutrientes".

En cuanto a las bebidas, se determinaba si eran o no saludables teniendo en cuenta las calorías de azúcar añadida. De las 69 bebidas, 49 (el 71%) representaban un alto contenido calórico.

Con el objetivo de incrementar el consumo de este tipo de productos en esta parte de la población, según datos del Instituto de Medicina de la investigación en EEUU, las compañías de alimentos y bebidas gastan 1,75 mil millones de euros al año en anuncios dirigidos a los niños estadounidenses, que ven aproximadamente 4.700 anuncios cada año, y a adolescentes que 'consumen' unos 5.900 anuncios al año.

Es cierto, apuntan los autores del estudio, que "muchas compañías alimentarias se han comprometido de forma voluntaria para que determinados anuncios no lleguen a los niños menores de 12 años". Sin embargo, dada la repercusión y la alta tasa de obesidad infantil en EEUU, "estas promesas deberían incluir también a los adolescentes", apuesta Bragg. "Sería coherente con las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, que anima a apoyar los esfuerzos locales y nacionales para reducir la comercialización de alimentos a la vez que aconseja limitar el tiempo delante de las pantallas a la población joven". Además, "quizás las celebridades también podrían utilizar su influencia para promover alimentos y bebidas más saludables. Tienen una oportunidad única de servir como modelos positivos", refuerza el coautor de la investigación, Alysa Miller. "Deben ser conscientes de que su participación en anuncios de este tipo podría exacerbar la lucha de la sociedad contra la obesidad".

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