11 de junio de 2016

Las grasas saludables no engordan

Tomado de: www.elmundo.es

Parece el reclamo de un spot publicitario: Las grasas saludables no engordan. Sin embargo, y muy lejos de serlo, esta tajante afirmación es la conclusión derivada de los nuevos resultados que desprende el estudio Predimed (prevención con dieta mediterránea), uno de los mayores trabajos clínicos que se ha realizado sobre nutrición a nivel mundial.

Fue este macroestudio con sello español (desarrollado por varios grupos de investigación del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición-CIBERobn-) el que descubrió que la dieta mediterránea, acompañada de aceite de oliva virgen extra o frutos secos, reduce la incidencia de problemas graves cardiovasculares-como los ictus o los infartos- en un 30%. Así lo señalaba en un artículo publicado en 2013 en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine.

"Su efecto es muy potente, similar al de los fármacos y sin efectos secundarios", apunta a EL MUNDO Ramón Estruch, principal autor del trabajo. No obstante, nos quedaba una duda. "Hasta el momento, el primer consejo para las personas con sobrepeso y obesidad era reducir el consumo de grasas. Llevamos 40 años recomendando dietas bajas en grasa". Dado que la dieta mediterránea incluye grasas saludables como las presentes en el aceite de oliva virgen y frutos secos, faltaba por comprobar qué repercusiones tenía esta ingesta en el peso del individuo.

La investigación se centró en el seguimiento de un total de 7.447 participantes de distintas regiones de España durante una media de cinco años. El 90% de ellos tenía sobrepeso u obesidad. Fueron divididos al azar en tres grupos. A cada uno de ellos se les recomendaba una disciplina alimentaria: dieta convencional recomendada para la prevención cardiovascular baja en todo tipo de grasas, dieta mediterránea suplementada con cinco cucharadas de aceite de oliva virgen (50 ml/día) y dieta mediterránea con frutos secos (30 gr/día de avellanas, nueces y almendras).

Después de los cinco años de seguimiento, los participantes con dieta mediterránea con aceite de oliva fueron los que mayor reducción de peso registraron (0,88 kg.), por delante de los que seguían la dieta baja en grasas (0,60 kg.) y del grupo de frutos secos (0,40 kg.). "Estos últimos sufrían un menor incremento del perímetro abdominal que aquellos que controlaban todas las grasas", argumenta Estruch.

En definitiva, "uno puede hacer dieta mediterránea con aceite de oliva y frutos secos sin tener miedo a engordar". Este miedo era generalizado. "Se tenía la idea de que a mayor consumo de grasas, más contenido energético, más calorías y más riesgo de engordar; pero este estudio demuestra que no todas las grasas son iguales", concluye el investigador, de la Universidad de Barcelona. "Incluso tomando más calorías se pierde más peso".

Como ilustra Emilio Ros, coautor y coordinador de la intervención nutricional en el estudio, "hay numerosas evidencias de estudios epidemiológicos y clínicos sobre el hecho de que el consumo de frutos secos en general, y las nueces en particular, podría ayudar a perder peso si se añaden a dietas hipocalóricas en pacientes con sobrepeso y obesidad".

Una de las razones que podría explicarlo es el efecto de saciedad que se produce al consumir frutos secos, con lo que se comen porciones menores de otro alimentos en las siguientes comidas. Los expertos también apuntan a una menor biodisponibilidad de la energía (grasas) de los frutos secos, "por estar la grasa contenida en membranas celulares de digestión parcial en el intestino humano", comenta Ros. Una tercera explicación podría ser la mayor oxidación de las grasas insaturadas de estos alimentos para producir energía más que para almacenarla".

En resumen, los resultados de esta investigación demuestran que no hay que tener miedo a engordar al consumir aceite de oliva y frutos secos, dentro de una dieta mediterránea, con unas cantidades y unas pautas adecuadas. Por ejemplo, "conviene que el aceite sea mejor crudo y que los frutos secos se consuman en la comida, por la interacción con otros alimentos en los intestinos y por las sinergias que produce la acción de la fibra en la digestión de los alimentos", señala Estruch, quien opina que "en España estamos perdiendo la dieta mediterránea, aunque creemos que comemos bien. Es importante recuperarla".

No hay comentarios: