4 de junio de 2016

Ojo con las apps para perder peso

Tomado de: www.elmundo.es

Cientos y cientos de apps para adelgazar y mantener a raya los kilos. La oferta es casi ilimitada. Cada día más aplicaciones de este tipo se postulan como una vía de ayuda para controlar el peso. Pero, ojo, no vale cualquiera. Sólo el 0,5% de ellas han sido desarrolladas por personal sanitario o por universidades como afirma una investigación que se acaba de presentar en la Cumbre Europea sobre Obesidad, que se está celebrando estos días en Gotemburgo (Suecia), aún "no hay evidencia científica publicada que avale la eficacia de las apps en el control de sobrepeso y obesidad". Por eso, "ninguna autoridad sanitaria las certifica".

Así de concluyentes son las declaraciones finales de los autores que han participado en un análisis que ha examinado un total de 3.013 aplicaciones para teléfonos inteligentes (las más populares: Fitbit, my fitness pal y Noom weight loss coach). Sólo 17 de ellas habían sido creadas por alguna organización relacionada con la salud, pero ni una sola contaba con la garantía de un organismo reconocido, "al menos hasta la fecha", puntualiza Charaoula Nikolaou, especialista de la Universidad católica de Louvain (Bélgica) y responsable del trabajo, realizado junto con el profesor Mike Lean, de la Universidad de Glasglow (Reino Unido).

"Es cierto que tendría que haber cierta supervisión y análisis de las nuevas apps que van apareciendo sobre el control de peso", señala Clotilde Vázquez, jefe de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid e investigadora principal del proyecto PREDIMED PLUS, un ensayo paralelo al ya famoso PREDIMED que incluirá a más de 6.000 participantes con sobrepeso y obesidad para evaluar qué efectos cardiovasculares tiene una intervención intensiva que combina pérdida de peso y cambios en el estilo de vida. Por ejemplo, sería interesante "tener credenciales, saber de dónde viene la aplicación, saber quién la ha desarrollado, qué persona o entidad se hacen responsables...". Como señala la especialista, en la enorme oferta actual de apps, "muchas no valen para nada. Hacen negocio".

En la misma línea se posiciona Cristina Tejera, también endocrina, pero en el Complejo Hospitalario Universitario el Ferrol (A Coruña). "Hay más aplicaciones que no funcionan que las que sí apoyan. Hay mucho afán lucrativo sin base científica". Y esta falta de regulación no afecta sólo a las apps de sobrepeso y obesidad. "Igualmente, vemos muchas destinadas a la diabetes, de las que muy pocas merecen la pena".

El mercado de las aplicaciones es joven. Ambas expertas coinciden en señalar que aún no hay experiencia acumulada suficiente ni ensayos clínicos que analicen su eficacia. Por eso hay barra libre para la ausencia de rigor científico y todavía ninguna autoridad sanitaria puede garantizar tales aplicaciones. La literatura científica disponible incluye estudios que evalúan la efectividad de distintas formas de controlar el peso. Según Susana Monereo, jefe del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario Gregorio de Madrid y miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), "se comparaban fórmulas como las llamadas telefónicas, el envío del peso por correo electrónico, el face to face... De todas, la de mayor éxito es la consulta en persona con la enfermera o el médico. Cuanto más cercano esté el interlocutor, mejor". Pero en estos trabajos no se han tenido en cuenta las apps aún. 

No obstante, a pesar de no haber aún datos científicos que demuestren su eficacia, las tres especialistas consultadas por EL MUNDO apuestan por esta vía tecnológica como apoyo para reducir kilos y mantener el peso, siempre que tanto paciente como médico estén familiarizados con esta alternativa. La obesidad es una enfermedad crónica en la que el tratamiento no es una pastilla diaria, sino que "requiere cambios muy profundos en el estilo de vida y resulta necesario un recuerdo constante de los mismos", argumenta Vázquez. En esto, "los profesionales no podemos ayudar". Por el contrario, las apps sí tienen esa capacidad de acompañar al paciente cada minuto del día y convertirse en su entrenador personal. "Pueden suponer un refuerzo positivo y una motivación extra", comenta la doctora Tejera, quien ya aconseja desde su consulta el uso de determinadas aplicaciones (Foodmeter, Fatsecret, Myfitnessipal) cuyo desarrollo "ha contado con asesoramiento sanitario". Pero lo hace como una medida aparte del seguimiento habitual. "Se convierte en una prolongación del equipo sanitario en su casa y en su móvil". Y agrega: "Todo lo que refuerce y apoye potencia los resultados".

Una aplicación para el móvil que sólo sirva para anotar el peso no sirve para nada, explican las expertas. Sin embargo, puede resultar muy útil si ofrece un feed back, es decir, si permite introducir lo que un individuo ha comido y en función de esto responde con el tipo de alimentos que conviene consumir el resto del día, si emite recordatorios cuando la persona no ha hecho ejercicio, etc. "Puede ayudar a que la gente que no sabe comer aprenda día a día", puntualiza Monereo. Por ejemplo, "mucha gente asocia lo sano con el hecho de no engordar. Es un error. Las nueces son saludables, pero según las cantidades conllevan muchas calorías y el pan integral tiene las mismas calorías que el blanco. La diferencia es que lleva más fibra". Las apps pueden ayudar a entender mejor este tipo de ideas. Las más sofisticadas, incluso pueden indicar no sólo si la persona no se pasa con las calorías, sino si logra una dieta equilibrada y de calidad. Por ejemplo, si ha ingerido suficiente calcio, hidratos de carbono, proteínas... 

En este sentido, adelanta la doctora Vázquez, "estamos (desde mi grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición) a punto de presentar una aplicación de este tipo, en la que según el contenido de los alimentos consumidos, el individuo obtiene información sobre lo que le queda por consumir en cuanto a frutas, verduras, hidrocarbonados, lácteos, etc. El objetivo es mantener una dieta equilibrada" y continuar trabajando en la prevención del sobrepeso y obesidad. 

Según la Organización Mundial de la salud (OMS), en 2014, más de 1.900 millones de adultos a partir de los 18 años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 600 millones eran obesos. Es decir, alrededor del 13% de la población adulta mundial padecía obesidad y el 39%, sobrepeso. Desde 1980 hasta 2014, la prevalencia mundial se ha multiplicado por más de dos y, lejos de mejorar, en el último informe, la OMS alertaba a Europa de una crisis de obesidad de enormes proporciones en 2030. Concretamente en España, el sobrepeso en hombres pasará del 66% al 80% y la obesidad afectará al 36%, frente al 19% de 2010.

En medio de este panorama, señalan los autores del análisis que ha evaluado más de 3.000 apps, las nuevas tecnologías "ofrecen nuevos enfoques potenciales y representan una nueva oportunidad para proporcionar un control eficaz del peso", pero antes, deben ponerse en marcha trabajos que "analicen su eficacia, convendría asegurar mayor regulación y control para garantizar contenido de alta calidad, implicar al ámbito clínico en su desarrollo y que organismos oficiales las certifiquen".

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