9 de julio de 2016

Niños y alimentación vegana, ¿una combinación peligrosa?

Tomado de: blogs.20minutos.es

La noticia saltó hace unos días a todos los titulares. En la ciudad italiana de Génova, una niña de dos años era ingresada en estado grave por serias deficiencias alimentarias. La dieta vegana que seguían sus padres, y que también aplicaban a la pequeña -combinando la leche materna con productos que no tuvieran origen animal-, fue señalada como el origen de su estado, con unos niveles muy bajos de vitamina B12 y hemoglobina.

Aunque posteriormente un senador italiano apuntó que en realidad la niña también consumía lácteos –concretamente mencionó el queso parmesano– lo cierto es que no hay muchas más pistas sobre esa aclaración. La polémica y las duras críticas a los padres han sido desde entonces la nota dominante.

Desgraciadamente no es la primera vez que el tema de niños y veganismo ocupa noticias y debates. E igual que ahora, casi siempre está relacionado con algún caso de especial gravedad. En 2011, por ejemplo, una pareja francesa fue juzgada después de que su bebé de 11 meses muriera (el caso se remonta a 2008) por problemas de malnutrición relacionados también con la dieta vegana.

Casos dramáticos que ponen de nuevo sobre la mesa una pregunta muchas veces formulada: ¿Pueden los niños seguir una dieta vegana? No se trata de entrar en valoraciones morales o de responsabilidad de los padres a la hora de trasladar a los pequeños sus decisiones sobre alimentación, sino de descubrir si, desde un punto de vista nutricional, privar a los niños de alimentos de procedencia animal es viable o peligroso.

Pese a que el reciente caso de la niña italiana ha desatado todas las alarmas, en realidad los expertos en nutrición coinciden en lanzar un mensaje de tranquilidad y señalar que la dieta vegana es perfectamente válida para los niños, siempre que haya un estricto control médico. Este es el punto clave, según explica Julio Basulto, que nos remite a la reciente guía publicada por la Agencia de Salud Pública de Catalunya y sus Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años).

Tal y como puede leerse allí, y Basulto comparte, “la alimentación vegetariana […] y la vegana […], bien planeadas y suplementadas cuando sea preciso, pueden satisfacer las necesidades de niños y adolescentes. […]”. Vigiladas y llegado el caso reforzadas con suplementos para controlar los niveles de la citada vitamina B12 que en estas fases de crecimiento es importante para el desarrollo del niño.

Melisa Tuya, autora del blog Madre Reciente, ya ha abordado este mismo tema en diferentes ocasiones, y todas las fuentes consultadas por ella inciden en esta misma idea: estricto control médico de la dieta y especial atención al hierro y -de nuevo- a la vitamina B12. En el caso de vegetarianos que consuman huevo no habría problema, pero si con los veganos, puesto que esta vitamina no está presente en ningún vegetal. Así lo explica el autor del blog Papacientífico que, como padre, médico y vegetariano, parece un referente más que recomendable para abordar estos temas.

Desde las asociaciones defensoras de la alimentación vegana no se conforman con hablar de la viabilidad de esta dieta para niños y bebés, sino que incluso destacan sus ventajas. Tal y como puede leerse en el apartado dedicado a este temas de la denominada Unión Vegetariana: “Varios estudios han examinado la ingesta de nutrientes ingeridos por niños veganos. Uno de ellos, realizado con niños británicos en edad escolar, encontró que la ingesta de fibra era mayor, y que los niveles de todas las vitaminas y minerales (a excepción del calcio) estudiados eran comparables a los de niños consumidores de carne”.

Respecto a la famosa vitamina, tampoco se elude el tema: “La vitamina B12 y la vitamina D son nutrientes esenciales para un niño alimentado exclusivamente por leche materna de madre vegana. Las madres cuyas dietas contengan niveles bajos o nulos de B12, producirán una leche con bajos niveles de dicha vitamina. Como esta vitamina tiene un importante papel en el desarrollo del sistema nervioso, es crucial para los niños tener una fuente fiable de vitamina B12”.

Especular con un tema tan delicado es siempre peligroso, pero en el caso de la niña italiana que ha desatado este nuevo capítulo ese podría ser precisamente el origen del problema: si la madre vegana tenía niveles bajos de vitamina B12, la leche materna podría adolecer del mismo problema.

¿Se critica con la misma dureza a los padres que permiten una dieta que conduce a los hijos a la obesidad, la diabetes  o problemas alimenticios?, se preguntan en voz alta algunas de las personas veganas consultadas. Se está condenando un tipo de dieta -señalan- basándose en casos individuales y en el gravísimo error de unos padres.

En cualquier caso, la ciencia parece tener una respuesta clara y precisa a la pregunta que este tema siempre plantea. Es decir, el problema no sería tanto la dieta vegana como descuidar el control médico necesario si se apuesta por esta alimentación en un niño.

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