30 de enero de 2016

Aumentar la lactancia evitaría 800.000 muertes infantiles

Tomado de: www.larazon.es

Una investigación ha revelado que incrementar la lactancia materna podría prevenir más de 800.000 muertes infantiles y hasta 20.000 fallecimientos por cáncer de mama cada año en el mundo, informa Efe.

Estos resultados provienen de un estudio publicado este jueves por la revista británica «The Lancet» que cuantifica los niveles, tendencias y beneficios de amamantar alrededor del mundo.

Según este informe, uno de cada cinco niños que viven en países con ingresos elevados son amamantados hasta los 12 meses, mientras que solo uno de cada tres de países con ingresos medios y bajos se alimentan de leche materna durante los primeros seis meses de vida.

Esto significa, advierten los investigadores, que millones de bebés no reciben todos los beneficios saludables que ofrece el amamantamiento.

Los nuevos hallazgos demuestran que aumentar la lactancia materna podría salvar 800.000 vidas al año en el mundo, equivalente al 13 por ciento de las muertes de niños con menos de dos años.

Aunque amamantar es una de las medidas preventivas más efectivas para niños y madres, independientemente del lugar en el que vivan, se ha subestimado como una necesidad crucial para la salud de la población, recalcan los autores de la investigación.

«Está extendida la idea equivocada de que los beneficios de la lactancia están relacionados solo con los países pobres. Nada más lejos de la verdad», apuntó el autor Cesar Victora, de la Universidad Federal de Pelotas en Brasil.

«Nuestro trabajo claramente muestra que amamantar salva vidas y ahorra dinero a los países, ricos y pobres por igual. Por lo tanto, la importancia de abordar el problema a nivel global es mayor que nunca», destacó.

El estudio de datos extraídos de 28 análisis y meta-análisis sistemáticos indica que amamantar no solo tiene múltiples beneficios para la salud, sino también efectos dramáticos en la esperanza de vida.

Por ejemplo, en los países con altos ingresos la lactancia disminuye el riesgo de muerte súbita del lactante en más de un tercio de los casos, mientras que en los países con ingresos bajos se podrían evitar la mitad de los episodios de diarrea y un tercio de las infecciones respiratorias.

La lactancia materna también incrementa la inteligencia y puede proteger a los niños contra la obesidad y la diabetes en el futuro, además de reducir los riesgos de cáncer de mama y de ovarios en las madres.

Por otro lado, existen razones económicas para invertir en la promoción del amamantamiento, ya que las pérdidas económicas globales por el desconocimiento de los beneficios de esta práctica sumaron 302.000 millones de dólares (277.000 millones de euros) en 2012, un 0,49 % de la renta nacional bruta mundial.

En países con ingresos por encima de la media estas pérdidas llegaron a los 231.400 millones de dólares (212.600 millones de euros), lo que equivale a un 0,53 % de los ingresos nacionales brutos.

Además, los expertos calculan que promover el amamantamiento para bebés con menos de seis meses al 90 % en Estados Unidos, China y Brasil, y al 45 % en el Reino Unido, reduciría los costes destinados al tratamiento de enfermedades infantiles comunes, como neumonía, diarrea y asma.

El sistema sanitario ahorraría al menos 2.450 millones de dólares (2.253 millones de euros) en Estados Unidos, 29.500 millones de dólares (27.138 millones de euros) en el Reino Unido, 223.600 millones de dólares (205.700 millones de euros) en China y 6.000 millones de dólares (5.519 millones de euros) en Brasil.

Los autores reclaman la necesidad de un compromiso político fuerte y de una inversión financiera para proteger, promover y apoyar la lactancia en todos los niveles (familia, comunidad, trabajo y gobierno).

Piden asimismo que se regule la industria de los sustitutos de la leche materna, que debilita la práctica del amamantamiento como la mejor vía de alimentación durante la infancia.

La OMS alerta del 'alarmante' número de niños con sobrepeso u obesidad

Tomado de: www.elmundo.es

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado este lunes de que actualmente hay unos 41 millones de niños menores de cinco años que presentan sobrepeso u obesidad, una cifra "alarmante" que, además, está creciendo rápidamente en los países en vías de desarrollo. 

El organismo de Naciones Unidas ha asegurado que el número de niños con sobrepeso ha aumentado en unos 10 millones desde la década de los 90, y actualmente ya hay más sobrepeso entre la población infantil de los países con bajos y medianos ingresos que en los países más desarrollados. 

En concreto, en los países en desarrollo el sobrepeso se ha duplicado en estos últimos 25 años, pasando de los 7,5 millones de 1990 a los 15,5 millones de 2014, como consecuencia de la globalización y las mejoras urbanísticas. 

"El sobrepeso y la obesidad tienen un impacto en la calidad de vida del niño, ya que se enfrentan a una gama amplia de barreras que tienen consecuencias físicas o psicológicas", según ha destacado Sania Nishtar, como las consecuencias psicológicas y de salud física", Sania Nishtar, copresidenta de la Comisión de la OMS para acabar con la obesidad infantil. 

La OMS reconoce que la venta de alimentos y bebidas no saludables es el principal responsable de este incremento del sobrepeso en niños, en especial en los países en desarrollo.

Casi la mitad de los niños con sobrepeso y obesos menores de cinco años viven en Asia y el 25% en África, donde el número de niños con sobrepeso casi se ha duplicado en este tiempo, pasando de los 5,4 millones de 1990 a 10,3 millones en 2014. Libia, Egipto, Marruecos, Argelia, Túnez y Botswana son los países con una mayor tasa de sobrepeso infantil del continente africano. 

Entre los principales grupos de riesgo ha destacado a aquellos que no tienen acceso a suficientes alimentos, la población indígena o inmigrante. 

Además, la OMS avisa de que la epidemia de obesidad tiene el potencial para revertir muchos de los beneficios para la salud que se han conseguido en los últimos años, y pidió a los gobiernos que tomen medidas frente a este "importante desafío" de salud, destacando la promoción de alimentos saludables, la actividad física y ambientes escolares saludables.

Las bebidas vegetales, ¿engordan menos y son más sanas que la leche?

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

El auge de la alimentación vegetariana y la cocina alternativa ha hecho aumentar el consumo y la variedad de las bebidas vegetales. Hoy en día, es fácil encontrar en los establecimientos comerciales bebidas de distintos tipos de cereales, leguminosas y frutos secos: de avena (sola o con cacao), de arroz (solo o con fresa), de almendras, de almendras con arroz, de arroz con avellanas, de coco, de sésamo, de quinoa, de avellanas... y de soja, una de las más utilizadas. Pero la amplia variedad de estos productos pueden hacer dudar acerca de emplearlos para sustituir la leche de vaca. ¿Acaso son más saludables? ¿Engordan menos? El siguiente artículo desvela los ingredientes y las calorías de las bebidas vegetales. 

Bebidas vegetales: cuáles son sus ingredientes

Lo primero en lo que hay que fijarse para conocer el valor nutricional de las bebidas vegetales son los ingredientes utilizados en su elaboración. La leche más frecuente, la de vaca, ya sea entera, semidesnatada o desnatada, no posee otro ingrediente más que leche, de manera que la composición nutricional de esta vendrá dada solo por este alimento. Sin embargo, muchas de las alternativas vegetales tienen otros ingredientes, además del cereal, la legumbre o el fruto principal:
  • Bebida de almendras: almendras y agua. La mayoría contiene otros ingredientes, tales como jarabe de agave o maltodextrinas.
  • Bebida de sésamo: agua y sésamo. Poseen, en muchas ocasiones, jarabe de agave, maltodextrina de maíz y aceite de girasol.
  • Bebida de quinoa: agua, quinoa y, muchas veces, jarabe de agave, maltodextrina de maíz y aceite de girasol.
  • Bebida de arroz: agua, arroz y, a menudo, aceite de girasol, sal y sirope de arroz. En el caso de bebidas de arroz con otros alimentos, se pueden encontrar bebidas con avellanas, puré de plátano o fresa, o cacao.
  • Bebida de avena: agua, avena y, en algunas ocasiones, aceite de girasol.
  • Bebida de horchata: agua, chufa y azúcar.
  • Bebida de coco: agua, leche de coco y, con frecuencia, jarabe de agave, almidón de tapioca y sal.
  • Bebida de quinoa: quinoa, maltodextrina y aceite de almendras.
  • Bebida de castañas: castañas, maltodextrinas de maíz, almendras, jarabe de arroz, jarabe de agave y aceite de almendras.
  • Bebida de mijo: agua, mijo, aceite de semillas de girasol y sal.
  • Bebida de chía: agua, arroz, chía, aceite de girasol y sal.
  • Bebida de espelta: agua, espelta, almidón, aceite de girasol, maltodextrinas y sal.
  • Bebida de kamut: agua, kamut, aceite de semillas de girasol y sal.
  • Bebida de soja: agua, soja, azúcar o fructosa, maltodextrinas y sal.
¿Cuál es la primera conclusión? Muchas de las bebidas vegetales que se pueden adquirir hoy día poseen en sus ingredientes alguna fuente de azúcares (azúcar, fructosa, glucosa, jarabes) y de grasas (aceites vegetales).

Las calorías de las bebidas vegetales

El aporte calórico de la leche de vaca semidesnatada (por escoger una leche no descremada ni entera) es de 45 Kcal/100 ml; es decir, unas 90 Kcal por cada taza de 200 ml. ¿Cuál es el aporte calórico de estas otras bebidas? Según la bebida y los ingredientes, se observa que tienen un valor calórico de entre 36 Kcal y 90 Kcal por cada 100 ml; es decir, un valor calórico muy parecido al de la leche de vaca o incluso más elevado en alguna de las bebidas. Así pues, ¿engordan menos? La respuesta es no.

Entonces, ¿no son más saludables? En este último apartado, la respuesta variará para cada persona. En el caso de un vegetariano o vegano, la leche de vaca no estaría incluida en su dieta, de manera que para esta persona sí será más saludable y más acorde a sus creencias personales escoger una bebida vegetal. Lo mismo ocurrirá para una persona con intolerancia a la lactosa. En estos individuos, elegir una leche de vaca puede significar asociar su consumo a una serie de síntomas nada agradables (dolor abdominal, gases o diarrea), de manera que será recomendable que se decanten por alguna leche sin lactosa o algún tipo de bebida vegetal.

Para el resto, escoger una bebida vegetal en vez de la leche de vaca no comporta ningún efecto favorable en cuanto a salud. Sin embargo, sí puede conllevar algún efecto indeseable. El contenido en calcio de estas bebidas no es el mismo que la leche, a no ser que posean calcio añadido. Además, según los ingredientes utilizados en la bebida vegetal seleccionada, se estará enriqueciendo la alimentación en azúcares (para aquellas bebidas con azúcar, fructosa o jarabes), en grasas (bebidas con aceites vegetales) y en sal.

23 de enero de 2016

Dietas detox: tu hígado no las necesita

Tomado de: www.larazon.es

Ir al gimnasio, dejar de fumar o perder los dos kilos que hemos ganado en Navidad son algunos de los propósitos de año nuevo más comunes en la sociedad occidental. El problema suele ser que esos objetivos se quieren conseguir fácilmente, y a poder ser, ya.

De ahí que los gimnasios se llenen de nuevos suscriptores ausentes, que muchos vuelvan a fumar en unas semanas y que se recurra a las llamadas dietas ‘milagro’. En cuanto a los regímenes, cada temporada la industria da una vuelta de tuerca y ahora la moda está en ‘desintoxicarse’ para resetear el organismo y, de paso, adelgazar.

Son las llamadas dietas depurativas, basadas en el consumo de vegetales y frutas y en la exclusión de productos de origen animal. “Aunque hay cierta variación, son bajas en energía y pobres en algunos nutrientes”, indica a Sinc Amelia Martí del Moral, catedrática del departamento de Ciencias de la Alimentación y Fisiología de la Universidad de Navarra.

Como explica en su página web una de las empresas españolas dedicadas a la venta de los productos necesarios para seguirla, “hacer cleansing es limpiar tu organismo a través de una alimentación sana y equilibrada que ayuda a eliminar las toxinas. Estas toxinas pueden entrar en nuestro organismo a través del aire, alimentos, agua o piel”.

Resumiendo, que una forma de vida poco saludable ‘contamina’ nuestro cuerpo. Y la promesa de alcanzar resultados rápidos y fáciles atrae especialmente el interés del consumidor tras periodos festivos como la Navidad. Además, numerosas celebrities han dado a conocer este tipo de dieta convirtiéndola en tendencia.

Sin embargo, la mayoría de los expertos en nutrición luchan contra sus argumentos. Uno de los mayores detractores de las dietas detox en el mundo es Edzard Ernst, profesor emérito de Universidad de Exeter (Reino Unido), que ha dedicado su investigación a la evaluación crítica de todos los aspectos de la medicina alternativa.

“El término detox no es más que un truco de marketing. De ninguna manera estas dietas eliminan toxinas, como su nombre indica”, afirma a Sinc Ernst, centrado en analizar la fiabilidad de este tipo de terapias.

Sus seguidores se aferran al objetivo de depurar su cuerpo eliminando dichas toxinas y compensar el inadecuado estilo de vida que han llevado hasta entonces. Nada más lejos de la realidad. Actualmente, no existe certeza sobre que el organismo necesite una ayuda externa para su ‘limpieza’.
 
Según Martí del Moral, “los alimentos pueden contener algunos contaminantes químicos en niveles bajos”, pero nuestro organismo se depura por sí solo, gracias al trabajo del hígado (metabolización) y del riñón (eliminación), que mantienen a raya los posibles efectos de esa contaminación.
 
Principalmente se trata de residuos de productos que se utilizan en los cultivos o se administran a los animales para prevenir enfermedades, como pesticidas y residuos medicamentosos. También los residuos ambientales de actividades industriales o mineras pueden pasar a los alimentos (metales pesados, nitratos y dioxinas).

Además, podemos ingerir toxinas naturales que se producen en algunos alimentos (como las micotoxinas de hongos) o sustancias que se originan en el procesado industrial de los alimentos (acrilamida, bisfenol A, talatos). “No obstante, nuestro organismo dispone de sistemas de órganos muy eficaces para su eliminación”, asegura Martí.

Poca evidencia científica

Según los expertos consultados de la Unidad de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili, Nuria Rosique, Guillermo Mena, Nerea López, Nancy Babio y Jorge Salas, “para afirmar que las dietas detox facilitan la pérdida de peso y ejercen cambios beneficiosos en el organismo, es imprescindible realizar múltiples estudios que específicamente evalúen y confirmen dichos efectos a corto y largo plazo”.

Sin embargo, hasta la fecha pocas investigaciones han evaluado los resultados y la seguridad de dichas dietas o la amplia variedad de productos comerciales para alcanzar estos propósitos. Para Ernst “no hay una pizca de evidencia; son pura charlatanería. En ningún caso pueden desintoxicar el cuerpo”.

“Hay evidencia preliminar que sugiere que ciertos alimentos pueden tener propiedades de desintoxicación, aunque la mayoría de estos estudios se han realizado en animales y no se pueden trasladar directamente al organismo humano, mucho más complejo y mejor equipado”, subraya por su parte Martí.

Jorge Salas también es contundente sobre la falta de pruebas científicas. “Son testimonios personales los que frecuentemente describen los beneficios de una dieta depurativa, especialmente sobre la pérdida puntual de peso, lo que puede deberse al mero hecho de cambiar de un consumo habitual de productos procesados (ricos en grasas, azúcares añadidos y sal), a los productos llamados detox, compuestos casi exclusivamente de frutas y verduras”.

La supuesta depuración del organismo no causa una pérdida de peso por sí misma, si no la restricción calórica severa que la acompaña. “La escasez calórica y nutritiva de las dieta detox puede fácilmente desencadenar una recuperación del peso inicial cuando se retoma el consumo de los alimentos habituales, entre ellos productos procesados”, continúa Salas.

¿Por qué son tan populares entonces? “El marketing es muy inteligente y la gente quiere creer que puede ‘pecar’ sin remordimientos o consecuencias”, dice Ernst. Parecido opina Martí del Moral: “El auge de las dietas depurativas se debe quizá a su promesa de purificación y redención, que son ideales profundamente arraigados en la psicología humana”.

Es más, la experta considera que teniendo en cuenta el coste económico, las afirmaciones sin fundamento y los posibles riesgos para la salud de los consumidores de productos de desintoxicación, “deben ser desaconsejadas por profesionales de la salud”.

Consecuencias para la salud

Aunque existe una amplia variedad de dietas detox, la gran mayoría abarcan desde periodos de ayuno totales a dietas basadas en caldos, batidos de frutas y verduras, incluyendo algunas de ellas el uso de laxantes, diuréticos y suplementos fitoterápicos.

La duración de este tipo de dietas es variable, aunque la mayoría estás comprendidas entre 3 y 30 días. El objetivo principal del método detox es depurar el organismo y, secundariamente, conseguir una pérdida de peso.

“Una dieta se considera adecuada cuando está adaptada a las necesidades fisiológicas y nutricionales de cada individuo. Puesto que las dietas détox están recomendadas abiertamente a cualquier persona, independientemente de las características individuales, por definición no se puede considerar adecuada para toda la población”, afirma Jorge Salas.

Los expertos se ponen de acuerdo sobre la importancia de considerar los posibles efectos secundarios de la eliminación de grupos de alimentos tan importantes como los cereales integrales, legumbres o lácteos durante periodos de tiempo prolongados, algo perjudicial especialmente para niños y adolescentes, mujeres embarazadas o en período de lactancia y personas mayores.

Salas advierte también sobre la utilización de suplementos en estas dietas sin supervisión de un profesional sanitario cualificado, “lo que puede llevar a alteraciones metabólicas severas, causando incluso la muerte; tal como le ocurrió a un español de 50 años que seguía una dieta de ‘limpieza del hígado’ suplementada con manganeso”.

Así que, si crees que has maltratado tu cuerpo estas navidades y necesitas mejorar tus hábitos, la clave está en una alimentación variada con cantidades adecuadas de frutas, verduras, legumbres, granos, grasas saludables y proteínas vegetales; y la práctica de ejercicio físico regular. Esa es la mejor fórmula para alcanzar tus propósitos de 2016.

Cinco falsos mitos sobre la dieta vegetariana

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

La relación entre la alimentación y el bienestar es uno de los temas que más preocupan hoy en día. Son muchas las personas que dedican una especial atención a su dieta bien sea por motivos de salud, éticos, estéticos o, incluso, religiosos. En ese marco, el vegetarianismo es una opción dietética que cuenta cada vez con más adeptos. Pero, ¿en qué consiste exactamente el vegetarianismo? El siguiente artículo aborda cinco creencias sobre las dietas vegetarianas y analiza si la dieta vegetariana es recomendable y saludable para niños y embarazadas, entre otras cuestiones.

Ya sea por motivos de salud o éticos, el vegetarianismo es una de las opciones dietéticas que más está creciendo en las sociedades industrializadas. Existen abundantes evidencias científicas que relacionan muchas de las enfermedades crónicas o problemas de salud de la población con el consumo excesivo de productos de origen animal. Es el caso de la obesidad, la dislipemia, la diabetes o el cáncer.

También hoy día el vegetarianismo se considera una buena alternativa para contribuir a la conservación de los recursos naturales tan explotados por el ser humano. Así pues, diferentes entidades y sociedades científicas recomiendan incluir más alimentos de origen vegetal en la dieta y, más aún, que sean los alimentos de origen vegetal la base de la alimentación.

Hay diferentes tipos de dietas vegetarianas. La más habitual es la que siguen los ovolactovegetarianos, aquellas personas que consumen alimentos de origen vegetal (legumbres, cereales, frutas, verduras, frutos secos) e incorporan en su dieta lácteos y huevos. También es muy común la dieta que siguen los veganos, que toman cualquier tipo de alimento vegetal y excluyen de su dieta alimentos de origen animal como las carnes, pescados, lácteos y huevos. Hay también opciones dietéticas más restrictivas, como la dieta macrobiótica (cereales) o la dieta frugívora (frutas), aunque no son tan habituales.

¿Son recomendables las dietas vegetarianas? Existen varios mitos sobre este tipo de alimentación que pueden hacer dudar de sus bondades. A continuación se plantean cinco de ellos.

1. Los vegetarianos tienen siempre estilos de vida alternativos

El primer falso mito sostiene que las dietas vegetarianas son solo seguidas por personas con estilos de vida alternativos. Es por completo incorrecto. Las dietas vegetarianas son adoptadas por miles de personas a lo largo de todo el mundo. Aunque su introducción en Europa y Estados Unidos sí pudo estar unida a motivos éticos y de cambios en el estilo de vida, hoy en día muchas personas que desean mejorar su estado de salud optan por una alimentación vegetariana.

2. Las dietas vegetarianas implican déficits nutricionales

Otro mito muy extendido afirma que las dietas vegetarianas no son saludables y pueden conllevar déficits nutricionales. Es falso. Toda dieta vegetariana bien planificada es saludable y nutricionalmente adecuada. Incluso las dietas vegetarianas pueden contribuir a una reducción en la incidencia de enfermedades crónicas en la sociedad, tales como la diabetes, la obesidad o el cáncer. Aun así, toda restricción dietética puede conllevar un riesgo de déficits nutricionales, si no se planifica de manera correcta. Una dieta ovolactovegetariana y vegana puede suponer un riesgo de déficit de vitamina B12, yodo y vitamina D, pero si la dieta está bien planificada y organizada no tiene por qué implicar ningún riesgo nutricional. Patrones dietéticos vegetarianos más restrictivos (frugívorismo o macrobiótica) sí pueden generar más riesgos nutricionales. Por esta razón, es muy importante acudir a un dietista-nutricionista para confeccionar y organizar la dieta, si se desea llevar un estilo de alimentación vegetariano.

3. Las dietas vegetarianas no aportan suficientes proteínas

Una creencia muy extendida es que las dietas veganas y ovolactovegetarianas no aportan suficientes proteínas. Y, de nuevo, es falsa. Las dietas que incluyen huevos y lácteos pueden cubrir sin problema las necesidades proteicas de adultos y niños. En el caso de dietas veganas, incorporar alimentos vegetales sustitutos de la proteína animal, como el seitán o la soja (tofu, miso, tempeh y otros derivados), junto con alimentos como los cereales, legumbres y frutos secos combinados de manera correcta aseguran el aporte proteico de la dieta.

4. La dieta vegetariana no es buena en el embarazo

También se suele afirmar que no es recomendable que una mujer embarazada siga una dieta vegetariana. Es un mito. Una dieta vegetariana bien planificada es apta para todos los ciclos de vida, incluidos la gestación y la lactancia. El embarazo requiere controles analíticos que todas las mujeres -vegetarianas o no- deben realizar. Es probable que la mujer gestante vegetariana deba tomar durante el embarazo suplementos de vitamina B12 y ácido fólico, además de seguir los controles analíticos que le recomiende su ginecólogo.

5. La dieta vegetariana es siempre saludable

Otro mito muy habitual señala que una dieta vegetariana, solo por el hecho de serlo, ya es saludable. No es así. Una dieta vegetariana puede ser igual de desequilibrada nutricionalmente hablando que una dieta no vegetariana. Esto es así porque existen múltiples opciones de alimentos de origen vegetal ricos en grasas trans o grasas saturadas y azúcares, de manera que no siempre seguir una dieta vegetariana significa llevar una dieta saludable. Muchas dietas vegetarianas pueden ser en exceso calóricas, ricas en grasas y azúcares, si se abusa de alimentos como galletas, bollería, preparados de sustitutos cárnicos ricos en grasas, cereales de desayuno azucarados, miel, azúcar y bebidas azucaradas, margarinas, helados y productos de aperitivo.

5 claves para combatir el estreñimiento con la alimentación

Tomado de: informe21.com

Si después de incorporar todos estos hábitos el estreñimiento sigue siendo recurrente, es esencial consultar al médico para conocer cuál es el origen del trastorno. No se debe descartar la posibilidad que sea el síntoma de una afección de mayor cuidado.

El estreñimiento es un trastorno muy común en la población, derivado casi siempre de los malos hábitos alimenticios, el estrés y el sedentarismo.

Es una condición que se caracteriza por la imposibilidad de evacuar los intestinos de forma regular o por requerir un esfuerzo importante para llevar a cabo este proceso.

Esta constipación de vientre también conlleva a padecer intoxicación en todo el organismo, ya que el cuerpo tiene graves dificultades para deshacerse de las toxinas que causan enfermedades.

A su vez, es una causa potencial de síntomas digestivos como la inflamación abdominal, las flatulencias y la sensación de pesadez.

Por fortuna, quienes lo padecen tienen varias alternativas naturales para combatirlo sin tener que recurrir a esos laxantes comerciales que acaban deteriorando las paredes intestinales.

Con el simple hecho de hacer algunas modificaciones en la alimentación se contribuye a mejorar el movimiento intestinal para decirle adiós a este problema.

A continuación revelamos las cinco claves principales para mejorar la dieta con el fin de prevenir y tratar esta afección.

1. Incrementar el consumo de fibra

La fibra es uno de los nutrientes esenciales que se deben incluir en la dieta para controlar el estreñimiento. No obstante, es esencial saber diferenciar los dos tipos: soluble e insoluble.

La primera es aquella que desempeña un papel muy importante en el control de los niveles de azúcar en la sangre y colesterol.

Por su parte, la insoluble es la que promueve el movimiento intestinal al contribuir en el aumento de la masa fecal.

Entre los alimentos que más fibra insoluble contienen cabe destacar:
  • Salvado de trigo.
  • Almendras.
  • Cacahuetes.
  • Pan integral de trigo.
  • Garbanzos.
  • Judías blancas.
  • Guisantes cocidos.
  • Brécol cocido.
  • Zanahoria cruda.
  • Lentejas.

2. Tomar abundante líquido

Una de las razones por las que miles de personas luchan con frecuencia contra el estreñimiento es porque no toman suficiente líquido al día.

El cuerpo está compuesto en gran parte por agua y cuando no se ingiere de manera adecuada presenta varias dificultades por la deshidratación.

Al hidratarnos las heces se humedecen y pasan con más facilidad a través de los intestinos. Además, es primordial para la desintoxicación y su deficiencia hace que la fibra actúe de manera contraproducente.

Lo idóneo es ingerir dos litros de agua al día, ya sea sola, en infusiones o jugos naturales.

3. Consumir probióticos y prebióticos

El consumo de probióticos y prebióticos es esencial para mantener el equilibrio de la flora intestinal y así favorecer el tránsito intestinal.

Los probióticos son microorganismos vivos que, al ingerirse en cantidades adecuadas, le aportan beneficios a la salud digestiva y al sistema inmunológico, entre otros.

Los más comunes son las especies Lactobacillus yBifidobacterium, siendo los primeros los que más se han empleado, por ejemplo, con la fermentación del yogur.

Los prebióticos son muy diferentes a los probióticos aunque las personas los suelen confundir. Estos son compuestos que el cuerpo no puede digerir, pero que tienen un efecto positivo al estimular el crecimiento y la actividad de las bacterias beneficiosas.

Se trata de un tipo de fibra especial que se fermenta en el sistema gastrointestinal, siendo alimento para la flora bacteriana.

Alimentos probióticos:
  • Yogur.
  • Kéfir.
  • Col fermentada.
  • Chocolate negro.
  • Microalgas.
  • Pepinos encurtidos.
Alimentos prebióticos:
  • Alcachofas.
  • Achicoria.
  • Banana.
  • Legumbres.
  • Patata.
  • Boniato.
  • Ajo.
  • Cebolla.
  • Puerro.
  • Trigo.
  • Avena.
  • Cebada.
  • Espárragos.

4. Evitar el consumo de grasa y bollería

El consumo diario de productos procesados o industriales influye de forma directa en la recurrencia de esta patología.

El elevado contenido de grasa, azúcares y harinas refinadas crea dificultades en el intestino y ralentiza su función.

La razón de esto es que suelen ser más difíciles de digerir y ocasionan molestias a nivel digestivo como es el caso de la inadecuada absorción de nutrientes, las intolerancias y la inflamación.

Entre los alimentos que debemos evitar cabe mencionar:
  • Bizcochos y pan blanco.
  • Dulces o pasteles.
  • Hamburguesas.
  • Perros calientes.
  • Pizza.
  • Pasta blanca.
  • Carnes rojas.
  • Carnes embutidas.
  • Azúcar blanco.

5. Tomar agua con limón en ayunas

Empezar el día con un vaso de agua tibia con limón en ayunas contribuye a reducir los episodios de estreñimiento.

Los nutrientes y la fibra del limón, combinados con el efecto del agua, hacen de esta bebida un poderoso desintoxicante para evacuar y limpiar los intestinos.

Además, se cree que su consumo aumenta el ritmo del metabolismo durante el resto de la jornada, lo que puede ayudar a bajar de peso.

El tipo de alimentos que comemos influye en cómo dormimos


Más allá del sopor que nos invade tras una comida copiosa, o de la incomodidad derivada de una digestión pesada que puede dificultarnos conciliar el sueño, una nueva investigación revela que el tipo de alimentos en sí mismo es capaz de ejercer una influencia notable en cómo dormimos, al margen del efecto obvio de alimentos ricos en estimulantes como la cafeína del café que pueden desvelarnos.

El equipo de Marie-Pierre St-Onge, del Departamento de Medicina e Instituto de Nutrición en el Centro Médico de la Universidad Columbia en la ciudad estadounidense de Nueva York, ha comprobado que comer menos fibra, más grasas saturadas y más azúcar está asociado con un sueño más ligero, menos restaurador y más alterado.

Los resultados muestran que un consumo superior de fibra predice acertadamente, o al menos así ocurrió con los sujetos de estudio, más tiempo transcurrido en la etapa de sueño profundo o de ondas lentas. En cambio, un porcentaje más alto de energía procedente de grasas saturadas predice acertadamente menos sueño de ondas lentas. En los experimentos con voluntarios, un consumo mayor de azúcar también estuvo asociado con un mayor número de veces en que los sujetos se despertaban sin que hubiera concluido su periodo de sueño.

Lo más sorprendente es que un único día de mayor consumo de grasa y menor de fibra podía influir en los parámetros del sueño.

En el estudio se encontró también que los participantes se dormían más rápido después de comer alimentos con menor cantidad de grasas saturadas y mayor en proteínas que habiendo consumido comida sin estas características. A los participantes les llevó una media de 29 minutos dormirse después de consumir alimentos y bebidas sin tales rasgos, pero solo 17 minutos si tomaban comidas con menos grasas saturadas y más proteínas.

En el estudio participaron 26 adultos, 13 hombres y 13 mujeres, que tenían un peso normal y una edad promedio de 35 años.

Los resultados del estudio sugieren que puede ser buena idea valerse de recomendaciones que se basen en la dieta para mejorar el sueño en aquellas personas que experimentan una baja calidad de él. Sin embargo, se necesita investigar más para validar debidamente esta relación.

16 de enero de 2016

Vinculan las bebidas azucaradas con un aumento en la grasa abdominal profunda

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Las personas que beben bebidas azucaradas todos los días tienden a acumular más grasa abdominal profunda con el tiempo, sugiere una investigación reciente.

El estudio de más de mil adultos halló que los que bebían al menos una bebida endulzada con azúcar al día tenían un aumento más marcado en la grasa abdominal profunda en los seis años siguientes.

Los investigadores dijeron que los resultados son preocupantes porque ese tipo de grasa, conocida como grasa visceral, rodea a varios órganos vitales y es particularmente malsana.

"La grasa visceral es el tipo que se asocia íntimamente con los riesgos de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiaca", advirtió Alice Lichtenstein, vocera de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA), que no participó en el estudio.

Los hallazgos, publicados el 11 de enero en la revista Circulation, distan mucho de ser los primeros en conectar a las bebidas azucaradas con consecuencias de salud. Investigaciones anteriores ya habían encontrado que las personas que consumen muchas bebidas azucaradas tienden a tener unas tasas más altas de diabetes y enfermedad cardiaca.

Pero los nuevos hallazgos sugieren un "mecanismo" subyacente, dijo el investigador líder, Jiantao Ma, del Estudio Cardiaco de Framingham y de la Rama de Ciencias de la Población del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU.

Los resultados del estudio se basan en 1,003 adultos de mediana edad que participaron en un estudio más grande sobre la salud cardiaca. Los investigadores usaron TC para medir los niveles de grasa visceral de cada participante, al inicio del estudio y de nuevo seis años más tarde.

Al inicio, el 13 por ciento del grupo del estudio dijeron que bebían al menos una bebida endulzada con azúcar cada día. Y en promedio, esos hombres y mujeres mostraron el mayor aumento en la grasa visceral durante los seis años siguientes.

En comparación con las personas que nunca consumían bebidas azucaradas, los que las consumían a diario acumularon alrededor de un 27 por ciento más de grasa visceral, hallaron los investigadores.

Esto no prueba que las bebidas azucaradas en sí tuvieran la culpa del aumento en la grasa, dijo Ma.

Su equipo tomó en cuenta otros factores, como la edad, los hábitos de ejercicio, el peso corporal y la ingesta calórica diaria de las personas. Y es difícil culpar solo a un hábito de la dieta, dijo Ma.

Lichtenstein se mostró de acuerdo en que es probable que las personas que consumen muchas bebidas azucaradas tengan otros hábitos poco saludables.

"Las personas que consumen mucho azúcar añadido también tienden a comer menos verduras, a hacer menos ejercicio, y pueden ser más propensas a fumar", planteó.

Las bebidas endulzadas con azúcar son solo una parte de un panorama más amplio, dijo Lichtenstein. Pero añadió que eliminar esas bebidas es una forma "fácil" de reducir el azúcar en la dieta.

"Es una manera de realizar un cambio positivo en el estilo de vida", aseguró Lichtenstein. "Y no es difícil. Por cada bebida endulzada con azúcar, hay una opción sin calorías".

Según la AHA, una lata de 12 onzas (355 mililitros) de refresco regular contiene unas 132 calorías de azúcar añadido.

Los hallazgos llegan poco después de las más recientes recomendaciones dietéticas de EE. UU., publicadas el jueves. Por primera vez, señaló Ma, las directrices se dirigen específicamente a los azúcares añadidos, y exhortan a los estadounidenses a consumir menos del 10 por ciento de sus calorías diarias a partir de esos endulzantes.

Estos últimos hallazgos respaldan a esa recomendación, según Ma.

Los investigadores no encontraron ninguna conexión entre la ingesta de refrescos de dieta y la acumulación de la grasa visceral. (Solo tenían datos sobre los refrescos de dieta, no de otras bebidas sin calorías).

Eso es tranquilizador, según Lichtenstein, porque algunos estudios anteriores han encontrado una conexión entre los refrescos de dieta y efectos nocivos para la salud, como un mayor riesgo de diabetes tipo 2. Pero eso, dijo, probablemente refleje el hecho de que muchas personas comienzan a beber bebidas de dieta porque ya tienen sobrepeso u otros factores de riesgo de la diabetes.

"Este estudio no respalda esos hallazgos anteriores sobre los refrescos de dieta", comentó Lichtenstein.

Dieta sin gluten: La falta de base científica destrona a la última tendencia para adelgazar

Tomado de: www.larazon.es

Vivir como un celiaco, pero sin ser intolerante ni sensible al gluten, gana cada día más seguidores. Los expertos advierten de que no sólo no se trata de un patrón ni saludable ni equilibrado que ayude a perder peso, sino que sin un control adecuado se pueden suprimir nutrientes necesarios en la dieta

Mientras que uno de cada 100 españoles sufre la enfermedad celíaca, aunque se estima que más de 450.000 personas pueden estar padeciéndola actualmente y sólo un diez por ciento está diagnosticado, según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), cada vez son más lo que se apuntan a la moda «sin gluten». Lo que para que algunos este tipo de productos suponen la forma de hacer una dieta lo más «normal» posible, otros paracen haber encontrado la «pócima mágica» para luchar contra los kilos de más. Paula Crespo Escobar, Nutricionista del Servicio de Gastroenterología Pediátrica e Investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe de Valencia. Grupo de Enfermedad Celiaca e Inmunopatología Digestiva y Consejo General de Dietistas Nutricionistas de España advierte de que «actualmente, se estima que hay aproximadamente 10 veces más personas que siguen una dieta libre de gluten, sin el control de un nutricionista, que las que realmente están diagnosticadas de celiaquía». Por tanto, prosigue, «no existe suficiente evidencia científica para afirmar que la eliminación por completo del gluten de la dieta tenga un beneficio notable para aquellas personas sanas no celiacas, y por lo tanto su eliminación en éstas, sin otro motivo, tampoco debería estar justificada desde el punto de vista médico ni nutricional. Una dieta libre de gluten no es, naturalmente, más saludable, equilibrada, ni ayuda a adelgazar».

Conviene aclarar que dentro de la enfermedad celiaca hay dos grupos de pacientes: los intolerantes y los sensibles al gluten. En el caso de los primeros, «esta proteína les produce una lesión de la mucosa del intestino delgado que provoca una atrofia de las vellosidades intestinales que produce una inadecuada absorción de los nutrientes de los alimentos que tomamos, con los consiguientes problemas asociados para la salud. Afecta al 1 por ciento de los españoles. Por otra parte están los sensibles al gluten patología de nuevo diagnóstico y de muy reciente aparición y que se caracteriza porque no es una enfermedad crónica. Los últimos datos indican que puede afectar a entre el 15 y el 20 por ciento de la población, estando más del 95 por ciento de ellos sin diagnosticar», explica el doctor Gonzalo Guerra Flecha, especialista en Aparato Digestivo y fundador del Centro Médico Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED).

División de opiniones


¿Tendría algún sentido eliminar el gluten de la dieta sin ser sensible ni intolerante al gluten? La respuesta divide a los expertos. Para Elisa Blázquez, responsable del área de Nutrición de la Clínica Medicina Integrativa, «no está justificada la retirada del gluten en dietas de adelgazamiento desde el punto de vista médico. El suprimirlo implica la exclusión de una gran cantidad de alimentos de consumo habitual que puede favorecer que la persona adelgace, pero no hay evidencias científicas que demuestren que el gluten, por sí solo, afecte al peso corporal. No obstante, y a pesar de no tener un diagnóstico, sí puede estar justificada la retirada del gluten en personas que ven mejorada su salud o que se encuentran mejor sin tomarlo». En contraposición a esto, Guerra sostiene que «no tiene consecuencia alguna hacer esta dieta. Además, al haber un porcentaje tan alto de la población afectada sin saberlo, eliminar el gluten de la dieta les hace mejorar e incluso consigue aumentar su rendimiento físico un 20 por ciento». Ante la pregunta de si el gluten es una proteína necesaria en la dieta diaria, Blázquez responde que «se puede prescindir de ella. El consumo de cereales es necesario en la dieta para obtener un aporte correcto de hidratos de carbono, pero podemos sustituir los cereales con gluten de consumo habitual (trigo, avena, centeno o cebada) por cereales que no contengan esta proteína (arroz, mijo, quinoa, amaranto, etc.)».

¿Menos valor?

Respecto al contenido en nutrientes de los productos sin gluten existe la creencia de que poseen menos micronutrientes como vitaminas B y D, calcio, hierro, magnesio y zinc, lo que podría acarrear un riesgo de déficit de dichos nutrientes si se elimina el gluten de la dieta sólo por una cuestión de peso. En este sentido, Crespo explica que «es cierto que las harinas con las que están elaborados los productos sin gluten, principalmente de arroz, maíz y patata, son más pobres en ciertos minerales y vitaminas que las de los cereales con gluten. Sin embargo, gracias a la gran variedad de alimentos y materias primas para su elaboración que disponemos, es posible llevar una dieta estricta controlada libre de gluten sin tener mayor riesgo de déficit de vitaminas y minerales, que aquellas personas que consumen alimentos con gluten, siempre y cuando se lleve una alimentación adecuada y equilibrada, para lo cual es necesario contar con un nutricionista. No obstante, llevar una dieta estricta sin gluten, a pesar de que no implica necesariamente desajustes nutricionales, solo debería ser recomendable para aquellas personas diagnosticadas de enfermedad celiaca».

Los impuestos sobre los refrescos redujeron el consumo en México

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Un impuesto sobre las bebidas azucaradas en México podría haber conducido a una reducción significativa en las ventas de esas bebidas, según un estudio reciente.

Y eso podría tener implicaciones para la lucha contra la obesidad.

El impuesto sobre las ventas de un 10 por ciento se introdujo el 1 de enero de 2014. Un año más tarde, las ventas de bebidas azucaradas habían bajado un 12 por ciento, mientras que las ventas de las bebidas sin impuestos (sobre todo el agua embotellada) habían aumentado en un 4 por ciento, según el estudio, que aparece en la edición del 6 de enero de la revista BMJ.

Este impacto a corto plazo de los impuestos sobre las bebidas azucaradas parece ser "moderado, pero importante", dijeron la autora del estudio, Shu Wen Ng, profesora asociada de investigación del departamento de nutrición de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, y sus colaboradores. Se necesita más monitorización "para comprender las compras a más largo plazo, las sustituciones potenciales y las implicaciones sanitarias", señalaron en un comunicado de prensa de la revista.

Su análisis de datos de más de 6,200 hogares mexicanos en 53 ciudades grandes mostró que, en 2014, la persona promedio compró 4.2 litros menos de bebidas azucaradas de lo que habrían comprado antes del impuesto.

La reducción más alta en las ventas de las bebidas azucaradas fue en los hogares pobres, donde se habían reducido en un 17 por ciento para finales de 2014, según el estudio.

Pero como este estudio fue observacional, los investigadores dijeron que no se pueden sacar conclusiones definitivas sobre la causalidad.

México tiene unos niveles altos de diabetes, sobrepeso y obesidad, y controlar el consumo de azúcar ha sido un objetivo importante para los defensores de la salud, anotaron los autores del estudio.

Aunque los impuestos a las bebidas azucaradas y otros productos malsanos podrían ayudar en la lucha contra la obesidad, no son una "panacea", señaló Franco Sassi, economista sanitario principal de la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económicos, con sede en París.

Esos impuestos se deben usar en conjunto con otras políticas, como la regulación gubernamental, la educación pública sobre la nutrición, e incentivos para la investigación y el desarrollo en la producción alimentaria, escribió Sassi en un editorial que acompaña al estudio.

En una declaración publicada el jueves, la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) dijo que "la investigación científica muestra que el consumo excesivo de azúcares añadidos contribuye a la enfermedad cardiaca y a otras enfermedades crónicas, como la obesidad y la diabetes. México ha abierto el camino para que otros países reduzcan el consumo de bebidas azucaradas, y ha mostrado que los impuestos sobre las bebidas azucaradas son una estrategia efectiva para facilitar que se elijan opciones saludables".

"Reducir el consumo como parte de un estilo de vida saludable para el corazón ayudará a mejorar las tasas de obesidad, diabetes, caries dentales y enfermedades cardiacas", enfatizó la declaración.

¿Quiere que su dieta funcione? Haga fotografías del proceso

Tomado de: www.elmundo.es

Una imagen vale más que mil palabras. También para bajar de peso. Esto es lo que ha constatado el investigador de la Universidad de Alicante, Isaac Elías Kuzmar Daza, con los resultados obtenidos en su estudio "Aplicación de un nuevo enfoque terapéutico para el tratamiento de la obesidad". 

Tras realizar un programa médico nutricional para reducción de peso donde incluía la variable imagen, mediante la toma de fotografías del cuerpo del paciente cada semana, los resultados finales concluyen que el 90% completó el estudio, y tuvieron éxito el 71,3%, fracasando el 28,7%. Además, el 83,7% perdió cintura. Concluye Kuzmar, médico de profesión, cómo los pacientes responden mejor a la dieta si se tiene en cuenta la variable de la imagen. 

Los datos recogidos por este investigador corresponden a la consulta de una clínica de nutrición en Barranquilla (Colombia). Kuzmar ha sido dirigido en su tesis doctoral por María Mercedes Rizo Baeza, profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Alicante, y Ernesto Cortés-Castell, profesor del Departamento de Farmacología, Pediatría y Química orgánica de la Universidad Miguel Hernández.

Cada semana se hicieron fotos de los pacientes. "Es muy gratificante el ver la pérdida de cintura", declara Mercedes Rizo. Como explica la directora de tesis, "utilizamos la variable de la imagen. La motivación más alta se logró por esta, consiguiendo que bajaran de peso los pacientes en mayor medida por la inclusión de la variable imagen". 

Otro de los factores determinantes que influyó, de forma positiva, a la hora de perder peso, fue la pérdida de cintura. La directora de tesis afirma que el 83,7% perdió cintura. "Esto se debió a la imagen. Cuando tú te ves de frente y perfil y ves que mejora... esto es muy gratificante, tanto para la salud como para la imagen".

El método

La primera vez que los pacientes acudían a consulta, el investigador tomaba unas fotos de ellos; según iban mejorando con la dieta, y con asistencia de un teléfono al que podían llamar para atención, el paciente (la mayoría son mujeres) "cuando veía la foto, cómo mejoraba esa imagen, es cuando más se motivaban a adelgazar, no se nos cansaban, bajaban de peso". El que está ahí "lo que quiere es una foto", no tanto las cifras, explica la directora del estudio, asegura Rizo Baeza.

La novedad que aportó Kuzmar en esta tesis es constatar que a las consultas de Nutrición las personas venían más por la imagen que por padecer una patología de base que tuvieran que mejorar, como puede ser riesgo cardiovascular o colesterol.

El estudio se centró en personas de edades comprendidas entre los 16 y los 72 años, localizados en Barranquilla, región del Caribe, que tiene una población de 3.000.000 de habitantes. La muestra total estaba formada por 271 pacientes, de los que 233 eran mujeres y 38 eran hombres, en dos grupos.

Durante dieciséis semanas consecutivas los pacientes, la mayoría eran mujeres, pasaron consulta. El médico llevó a cabo un programa médico nutricional, que incluye historia clínica informatizada y completa, dietas personalizadas hipocalóricas, con selección de aquellos alimentos que son de preferencia para el paciente. Las medidas utilizadas han sido las convencionales de índice de masa corporal (IMC), más la ecuación cintura-cadera. Esta última, el índice de cintura y cadera, se revela como variable importantísima >, explica Rizo. El índice de cintura y cadera es fundamental hoy en día e indica la posibilidad de poder desarrollar obesidad.

A la historia médica del individuo, que incluye conocer su parte alimentaria y el ejercicio que hace, se añadía la foto del paciente. Estas dieciséis semanas de dieta se apoyan con metodologías TICs (técnicas de informática computerizadas).

Mientras el 50% de los pacientes hacía la entrevista por teléfono, usaban estas TICs, se pesaban ellos mismos, contaban qué habían comido, qué ejercicio habían hecho y se hacían una foto que mandaban al investigador; en contraposición se situaba el grupo de pacientes presenciales, que acudió a consulta ocho semanas, y de forma salteada durante el tratamiento. El resultado es que el paciente pierde peso igual, logrando los mismos resultados en ambos grupos, el presencial y el no presencial.

"Nos debemos a la sociedad", dice Mercedes Rizo, quien apunta que "existe fracaso muy grande en tratamientos dietéticos. Con este 50% de pacientes atendidos de forma no presencial hemos demostrado que no hace falta acudir todas las semanas a consulta".

Otra de las conclusiones que llegó el estudio es que existe un sesgo de la imagen en las mujeres. Los hombres van más por enfermedad.

Para la selección de la muestra representativa el investigador hubo de excluir a cien pacientes, pues estaban en normopeso (peso normal). Originariamente, entraron 371 para emprender este estudio, pero se trató solo a 271. Los resultados finales concluyen que el 10% de los 271 no completaron el estudio; el 90% sí; tuvieron éxito el 71,3%, fracasando el 28,7%; el 83,7% perdió cintura. Cada semana se hicieron fotos de los pacientes. >, declara Mercedes Rizo.

Isaac Elías Kuzmar Daza, doctor por la UA, es médico colombiano y M.B.A. En la actualidad es funcionario para el gobierno de Finlandia. El investigador tiene publicados varios artículos científicos relacionados con este estudio; Kuzmar et al. (2014), Adherence to an overweight and obesity treatment: how to motivate a patient?

9 de enero de 2016

2016, el año de las legumbres

Tomado de: www.efesalud.com

Las legumbres, a veces denostadas, constituyen un alimento estrella por su gran aporte nutritivo, su papel protector frente al cáncer de colon y su poder saciante, además de ser un alimento económico y beneficioso para el medio ambiente. Por eso, la ONU ha designado 2016, Año Internacional de las Legumbres

Se trata de un intento por concienciar a la población de la importancia nutricional de alubias o frijoles, lentejas, garbanzos… además de intentar promover la producción y el comercio de legumbres y fomentar usos nuevos e innovadores en la cadena alimentaria.

Desde hace siglos, las legumbres forman parte de la dieta del hombre, en especial de la dieta mediterránea, aunque no siempre han ocupado el lugar que merecen.

“Es un alimento estrella”, asegura la jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, Clotilde Vázquez. “Tiene proteína de buena calidad que llega a ser máxima cuando se complementa con otra fuente vegetal como la patata o el arroz”, indica.

Pero también aporta muchos hidratos de carbono envueltos en fibra por lo que es beneficiosa para el tránsito intestinal y la microbiota, siendo un protector frente al cáncer de colon y una ayuda para controlar el colesterol y enfermedades cardiovasculares y diabetes.

Pocas calorías

Aunque siempre se asocia a una comida energética, lo cierto es que la legumbre en sí apenas tiene grasa; por eso, si se cocina sin otros complementos altos en calorías, como el tocino o el chorizo, “constituye un plato por excelencia y muy saciante”, señala la especialista.

“La legumbre no aporta excesivas calorías si no se le añaden elementos calóricos en el plato. La proporción saciedad/aporte calórico es muy baja. Un sandwich mixto tiene más calorías que unas lentejas con verduras y algo de proteína. Y, además, con un sandwich en seguida tenemos sensación de hambre y con la legumbre hay sensación de saciedad”, apunta.

Clotilde Vázquez recomienda tomar, unas tres veces por semana, legumbres como plato único y cocinadas con verduras o “con algo de proteína animal (magro de cerdo, vacuno o pescado), pero poca, la justa para mejorar el sabor como las fabes con almejas o los garbanzos con bacalao.

Son alimentos ricos en minerales y vitaminas que no se pierden aunque la cocción sea lenta. “La vitamina B -añade- es muy estable al calor y además nos aportan zinc, que no es muy abundante en la naturaleza, calcio, fósforo y algo de magnesio”.

Si las legumbres producen gases, eso es debido a que se ha estado un tiempo sin consumirlas “y la flora intestinal se ha empobrecido, pero si poco a poco se introducen en la alimentación se pueden digerir sin ningún tipo de molestia”.

Para la doctora, la legumbre es “un alimento estrella cuyo consumo debemos proporcionar” pero rebajando los añadidos y olvidándonos del segundo plato.

En el mundo se producen alrededor de 62 millones de toneladas de legumbres, de los que once se comercializan a nivel internacional, según datos de Naciones Unidas.

Esta organización internacional destaca que las propiedades fijadoras de nitrógeno de las legumbres pueden mejorar la fertilidad del suelo, reducir la dependencia de los fertilizantes y contribuir, a su vez, a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Las nuevas guías alimenticias en EEUU recomiendan reducir el consumo de azúcar

Tomado de: www.elmundo.es

Las nuevas recomendaciones alimentarias del Gobierno de EEUU piden limitar los azúcares añadidos a menos del 10 % de las calorías diarias, eliminan el límite de 300 miligramos de colesterol de ediciones anteriores, pero no incluyen ninguna advertencia especial sobre la carne roja y procesada.

La guía alimentaria del país para los próximos cinco años, publicada hoy, alerta además de que los hombres y los chicos adolescentes consumen demasiadas proteínas procedentes de la carne y los huevos y llama a reducir esa ingesta y aumentar la de vegetales.

La recomendación más concreta es el llamado a reducir la ingesta de azúcares añadidos a menos del 10% de las calorías diarias, como ya sostiene la OMS. Estos azúcares no incluyen los naturales, por ejemplo los que contiene la fruta fresca, sino que son aquellos que se añaden a los alimentos y bebidas cuando se preparan o procesan.

Uno de los apartados más esperados era el referente al consumo de carne roja y procesada, tras la polémica advertencia que hizo el pasado mes de octubre la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los riesgos que representa su ingesta para la salud.

Las recomendaciones estadounidenses no incluyen ninguna advertencia específica ni llaman a reducir el consumo de la carne procesada y roja.

Sí incluyen una tabla con ejemplos de alimentos altos en grasas saturadas que deberían ser limitados, en la que aparecen numerosos productos cárnicos como las hamburguesas.

En las recomendaciones de expertos para esta guía alimenticia se pedía que los estadounidenses adoptaran hábitos nutricionales más sostenibles para el medio ambiente con la reducción del consumo de carne, un consejo que no fue incluido en el documento final.

La guía recomienda limitar a menos del 10 % de las calorías diarias el consumo de grasas trans y saturadas.

Los alimentos altos en grasas saturadas son por ejemplo la mantequilla, la leche entera, las carnes no etiquetadas como magras y aceites tropicales como los de coco y palma.

Otra de las novedades de la guía para el próximo lustro es que ya no incluye la recomendación efectuada durante muchos años para limitar la ingesta de colesterol a los 300 miligramos al día, algo menos de la cantidad que contienen dos huevos.

Los productores de huevos presentaron batalla durante años contra esta recomendación, que hizo temer a muchas personas el consumo de las yemas de huevo, ricas en colesterol.

La actual guía se limita a decir que los estadounidenses deberían ingerir "tan poco colesterol como sea posible" para disminuir el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

Sobre el sodio, pide limitarlo a menos de 2.300 miligramos al día para los mayores de 14 años y a menos para quienes no tienen esa edad. Advierte especialmente sobre la pizza y los platos de pasta, las salsas y las sopas preparadas.

El Gobierno añade por otra parte una referencia a que el café puede ser parte de una dieta saludable y aconseja tomar hasta cinco tazas al día.

La nueva guía también incluye un cambio de filosofía general sobre nutrición: no se trata simplemente de reducir las calorías o la grasa, como se ha creído, sino de seguir un patrón saludable de alimentación.

Errores que no debes cometer si eres vegetariano

Tomado de: www.vitonica.com

Llevar una dieta vegetariana o vegana, es decir, basada únicamente en alimentos de origen vegetal, requiere de buena planificación y organización para que no sobren ni falten nutrientes cada día. Por ello, éstos son errores que no debes cometer si eres vegetariano:
  • Abusar de los cereales y derivados, es decir, basar toda la alimentación en harinas, arroz, avena, maíz y derivados, pues si bien éstos son necesarios, consumir en exceso estos alimentos limitará la ingesta de otros y además, puede llevarnos a un exceso de hidratos y calorías en la dieta.
  • Consumir sólo frutas y verduras, ya que estos alimentos son muy sanos pero no son los únicos que se pueden incluir en una dieta vegetariana. Además, sólos en la dieta estarán propiciando el desequilibrio nutricional, ya que faltarán proteínas completas, grasas y quizá más nutrientes importantes.
  • Ingerir sólo comidas compradas o elaboradas fuera de casa. Ésta es una tendencia entre los nuevos vegetarianos que resuelven su menú de esta manera y también es un error habitual en quienes no son vegetarianos, pues aunque se trate de comida vegana, todo lo elaborado fuera de casa o procesado siempre es menos sano y nutritivo que lo que podemos elaborar con nuestras propias manos.
  • Escoger sólo cereales refinados, ya que si bien éstos son veganos y pueden emplearse a diario, siempre es más recomendable en una dieta vegetariana optar por los granos enteros y sus derivados, ya que éstos tienen más vitaminas y minerales y además, son fuente de más proteínas vegetales que los primeros. Igualmente, favorecen la calidad de la dieta al ofrecer fibra e hidratos complejos y no colmarnos de azúcares o hidratos de fácil absorción.
  • Beber siempre zumos o leches vegetales, es decir, utilizar estas bebidas como líquido habitual de la dieta. Lo mejor, tanto para veganos como para quienes no lo son, es que la bebida principal de la dieta sea el agua, pues tanto los zumos naturales como las leches vegetales si bien ofrecen buenos nutrientes, pueden favorecer el exceso de azúcares y calorías de la dieta, y por lo tanto, no contribuyen con una alimentación equilibrada.

Éstos son algunos errores que con frecuencia se cometen cuando se lleva una dieta vegetariana y que se deben evitar si se busca lograr una alimentación equilibrada y saludable basada en alimentos de origen vegetal.

Si eres vegetariano, intenta no cometer los errores antes dichos y por el contrario, incluir diversidad de ingredientes en tus platos para así, prevenir carencias y excesos en tu dieta.

Las personas podrían comer una mayor cantidad de comida si está etiquetada como 'saludable'

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Las palabras son importantes cuando se intenta comer bien, según una nueva investigación.

Las personas tienden a comer en exceso cuando consumen alimentos etiquetados como "saludables", lo que socava su propio esfuerzo por mejorar su dieta, descubrió el estudio.

Las personas piden unas porciones más grandes, comen más y se sienten menos saciadas cuando comen alimentos cuyos envases los presentan como "saludables", según un informe publicado recientemente en la revista Journal of the Association for Consumer Research.

"Es bastante irónico. A medida que tenemos más alimentos etiquetados como saludables, podríamos estar fomentando la epidemia de obesidad en lugar de combatirla", señaló el autor del estudio, Jacob Suher, estudiante doctoral en la Facultad de Negocios McCombs de la Universidad de Texas, en Austin.

Las personas parecen comer en exceso los alimentos "saludables" porque inconscientemente creen que sacian menos, descubrieron Suher y sus colaboradores.

Pero también descubrieron que este efecto podría ser contrarrestado si se dice a las personas que un alimento saludable es "nutritivo", una palabra que parece indicar que el alimento sacia más.

"La palabra 'nutritivo' conlleva otra intuición inconsciente que parece anteponerse a la asociada con la palabra 'saludable'", comentó Suher.

Joy Dubost, dietista registrada, dijo que el estudio muestra el poder del inconsciente de una persona con respecto a sus conductas alimentarias.

"Se dice que la mente domina a la materia, y realmente parece ser un gran factor", dijo Dubost, vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics). "Su percepción de los alimentos que come puede ser muy distinta del modo en que su cuerpo esté respondiendo a ellos. Claramente, tenemos que empezar a abordar tanto la consciencia como el inconsciente en nuestros mensajes sobre la alimentación saludable".

El estudio se realizó en 3 fases separadas. En primer lugar, los investigadores pidieron a 50 estudiantes universitarios que vieran unas fotos de alimentos saludables y no saludables, y palabras asociadas con "sacia" o "no sacia". Los investigadores hallaron que las personas respondían más firmemente cuando los alimentos no saludables estaban emparejados con palabras que connotaban una sensación de sentirse saciado.

Luego, el equipo de investigación realizó un estudio de campo en el que midió los niveles de hambre de 40 estudiantes de postgrado después de comer una galleta etiquetada como saludable o no saludable. Aunque todas las galletas eran iguales, los estudiantes a los que se dijo que estaban comiendo una galleta "saludable" terminaron sintiéndose más hambrientos 45 minutos después que los que pensaron que estaban comiendo una galleta "no saludable".

En la última fase, se dio a 70 estudiantes universitarios palomitas de maíz que se habían etiquetado como "saludables", "no saludables" o "nutritivas". Se pidió a los estudiantes que pidieran todas las palomitas de maíz que pensaran que fueran necesarias para dejar de estar hambrientos (entre 1 y 10 tazas) hasta su próxima comida.

Los investigadores descubrieron que los estudiantes pidieron más y comieron más si les habían dicho que las palomitas de maíz eran saludables, en comparación con los estudiantes a los que habían dicho que no eran saludables. Aquellos a los que se dijo que las palomitas de maíz eran "nutritivas" comieron menos que los del grupo de las "saludables", pero más que los del grupo de las "no saludables".

El efecto de la palabra "saludable" en el consumo de alimentos se mantuvo firme incluso para aquellas personas que se mostraron en desacuerdo en un formulario con que los alimentos saludables sacian menos, dijo Suher. Eso indica que la respuesta de las personas a la palabra se origina en su inconsciente, y reaccionan automáticamente ante ella, afirmaron los autores del estudio.

Hay un par de explicaciones posibles por las que la palabra "saludable" se ha asociado con la sensación de saciar menos, dijo Suher.

Las personas tienden a pensar en ejemplos extremos cuando se les presentan las palabras "saludable" y "no saludable": en un extremo una ensalada y, en el otro, una pizza, dijo. Estos sesgos podrían influir en los hábitos alimentarios de una persona.

Las personas, al comer, también podrían programarse a sí mismas inconscientemente de tal modo que relacionen los alimentos no saludables con una sensación de saciedad. "Las personas son más propensas a consumir alimentos no saludables hasta sentirse saciados, porque se sirven unas porciones más grandes les parecen más sabrosos", dijo Suher.

Se debe recordar a las personas que comer una gran cantidad de alimentos saludables puede llevarles a tener un exceso de calorías y a aumentar de peso, dijo Dubost.

Dubost añadió que le gustaría ver estudios de seguimiento que examinen el efecto de esas palabras en los hábitos alimentarios de otros grupos de personas: las de mediana edad, las personas mayores o las personas obesas.

Por ahora, las personas que deseen mejorar su dieta deberían intentar asociar la palabra "nutritivo" con la palabra "saludable" cuando compren comida o pidan algo en un restaurante, aconsejó Suher.

"Busque alimentos que se etiqueten como nutritivos, y piense en los alimentos saludables como nutritivos", dijo. "Las personas parecen asociar la idea de nutrición con producir la sensación de saciedad".