25 de junio de 2016

Alimentación adecuada para evitar el “yoyo”

Tomado de: eltiempo.com.ve

El llamado “efecto rebote” ocurre cuando la persona baja y sube constantemente de peso, debido a regímenes que no cumplen los parámetros normales

“La mayoría de las dietas están en la búsqueda de un realismo mágico. A las personas les gusta lo comercial y no están conscientes de que al final no tendrán buenos resultados”, explicó la nutrióloga Zulema Rodríguez al hablar del efecto ” yoyo” o rebote.

Este ciclo se caracteriza por perder peso, ganarlo y volverlo a perder drásticamente.

Generalmente ocurre cuando el paciente tiene un dieta extrema y disminuye considerablemente la ingesta de alimentos y calorías.

“El cuerpo, al ver que no está entrando la cantidad calórica suficiente, la que da energía, busca otras alternativas para sustituirla, como la grasa. Cuando se vuelve a comer a ritmo normal, engordarán rápido porque el organismo querrá reservar todo lo que pueda”, comentó la especialista.

Objetivos

Rodríguez indicó que para evitar el efecto “yoyo” hay que cumplir las principales normas de una dieta saludable:

- Alimentación suficiente: Todas las personas queman energía y, para recuperarla, necesitan una reposición calórica según el peso de cada quien.

“No le podemos mandar la misma cantidad de ingesta a una mujer que mide 1,50 metros, que a un hombre alto que pesa 80 kilos, por ejemplo”.

Si no se repone la cantidad adecuada, la persona tendrá hambre muy rápido. “Comerá lo que sea”, dijo la especialista con siete años de experiencia.

- Balance: “No pueden eliminar los carbohidratos, la sal o tomar litros y litros de agua porque sí. En algún momento te desmayas por falta de energía o porque no tienes un equilibrio en los valores”, acotó la también coordinadora de Anatomía de la escuela de Medicina de la Universidad de Oriente (UDO), Núcleo Anzoátegui.

La nutrióloga recomienda consumir diariamente de 50 a 60% de carbohidratos, 30 a 35% de grasa y 10 a 15% de proteína para tener una alimentación entre los párametros normales.

- Adaptarse a los hábitos: No hay que quitarles drásticamente las malas costumbres alimentarias a las personas, sino evaluarlas y corregirlas.

“Los pacientes deben entender que esto es un proceso largo, y hay que tener calma para que el organismo se adecue al cambio. No deben hacer dietas de una semana por una fiesta y luego seguir comiendo mal”.

Secuelas 

Los cambios drásticos de dieta pueden dificultar que la persona logre su peso ideal y que incluso llegue a la obesidad, explicó la nutrióloga Zulema Rodríguez. Páginas como www.botanical-online.comque reseñan que no ver resultados pueden conllevar depresiones.

¿No comes carne?: Consume cuatro alimentos ricos en proteínas

Tomado de: www.24horas.cl

Para mantenernos saludables necesitamos de una alimentación balanceada, siendo fundamental diversificar lo que ingerimos de modo de no consumir en exceso un alimento en particular.

Las proteínas son un nutriente esencial, responsable de múltiples funciones del organismo como la generación de tejidos, células y músculos. Por ello, todos necesitamos incluirlas en nuestra dieta, aunque la porción a ingerir puede variar de acuerdo a la cantidad de actividad física que realicemos.

“Por ejemplo, un adulto sano debiera consumir alrededor de 1 gramo de proteína al día por cada kilo de peso. Después del ejercicio, para que los músculos se recuperen, se sugiere una porción de proteínas  (15-25 g) dentro de los primeros 30 minutos, cuando la masa muscular está particularmente receptiva a sintetizarlas”, explica la nutricionista de Clínica Santa María, Bernardita Vignola.

La experta agrega que si bien las carnes rojas, el pollo, el pescado y el pavo son una muy buena fuente de proteínas, existen una diversidad de alimentos que también lo son y que permiten variar la dieta o bien reemplazar las carnes en caso de optar por un estilo de vida vegetariano.

1.-Huevos: Este alimento tiene alrededor de 10 gramos de proteína de alto valor biológico. Para un adulto sano podría ser conveniente un consumo de tres a cuatro huevos por semana.

2.-Leche: Los productos lácteos están llenos de proteínas y contienen calcio para fortalecer los huesos. Un vaso de leche de 250 cc tiene 8 gramos de proteínas. “Después de hacer deporte, es ideal como alimento de recuperación. Se puede beber, por ejemplo, leche con plátano, que aporta proteínas pero además potasio, contenido en esta fruta”, asegura la especialista. Es aconsejable consumir este producto descremado para no agregar calorías extras a la alimentación.

3.-Legumbres: Si la comparamos con otros alimentos, las legumbres tienen un buen aporte de este nutriente, pero no contienen todos los aminoácidos esenciales para considerarla como una proteína de alto valor biológico. Por ello, se aconseja mezclar las legumbres con algún carbohidrato como arroz o pastas, para mejorar la calidad de la proteína. “También contienen fibra, que ayuda a reducir el colesterol y el riesgo de enfermedades del corazón, además de mejorar la digestión”, explica Bernardita Vignola.

4.-Pistachos:Son una excelente opción para consumir este nutriente esencial en forma de snack, lo que permite disfrutarlo en cualquier momento y lugar. Alrededor de 40 pistachos proporcionan 6 gramos de proteínas, además de grasas de buena calidad, fósforo y potasio.

Alimentos que puede consumir cuando tiene ansiedad

Tomado de: www.columbia.co.cr

En ocasiones nos encontramos con hambre producida por la ansiedad y estrés, pero no estamos seguros que alimentos consumir sin afectar nuestro peso y salud, siempre escuchamos que comer en exceso es dañino y peligroso, pero ¿existe realmente algún alimento que podamos comer hasta quedar satisfechos sin preocuparnos? La respuesta es sí, existen algunos más sanos y menos calóricos que podemos consumir cuando estamos ansiosos o estresados.

 1. Espárragos

Llaman la atención por su forma y sabor, también son una fuente rica en antioxidantes y tocoferoles (compuestos que actúan como vitamina E) que disminuyen el riesgo de padecer enfermedades crónicas como ataques cardiacos, colesterol alto, diabetes, cáncer, hipertensión, obesidad y disminuyen la pérdida de masa ósea, son alimentos bajos en calorías ya que 100 gramos de espárragos contienen solamente 25 calorías.

2. Rodajas de pepino con limón y pimienta

Son crujientes, frescos y jugosos, además son ricos en vitaminas y minerales incluyendo la vitamina K, importante para la coagulación sanguínea. Tienen unalto contenido de agua que ayuda a mantener la hidratación, una taza de pepino en rodajas contiene sólo 16 calorías, por lo cual si está ansioso el pepino es una excelente elección, que no afectará su salud, por lo contrario le ayudará con la hidratación.

3. Helados de sandía

Si tiene un antojo dulce, ésta opción es la ideal porque una taza de sandía contiene únicamente 45 calorías. Una excelente idea es realizar helados de sandía con menta (sin azúcar adicionada), son refrescantes y puedes comerlos sin remordimiento. La sandía es una fruta rica en agua y fibra, por lo que da una sensación de saciedad por largo tiempo, que le disminuirá la ansiedad de consumir más alimentos. La American Journal of Hypertension, afirma que mejora el flujo sanguíneo disminuyendo la presión arterial,además su contenido antioxidante disminuye la probabilidad de padecer cáncer.

4. Té verde con limón

Puede ayudar a reducir el colesterol “malo” (LDL) y los altos niveles de triglicéridos, así como prevenir el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Su principal ventaja es que no contiene calorías, tomarlo con limón produce mayores beneficios para la salud, ya que aumenta la absorción de los antioxidantes.

5. Chips de manzana y canela

Una buena idea de snack saludable pueden ser los chips de manzana y canela, su textura crujiente es muy agradable al paladar. Para prepararlos solamente debe cortar la manzana en rodajas finas, mojarlas con zumo de limón, espolvorear con canela molida y hornear aproximadamente 40 minutos, 100g de manzana poseen aproximadamente 52 calorías y su contenido de fibrareduce el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, pulmonares, diabetes y obesidad, a su vez la canela puede colaborar con la disminución del azúcar en sangre, el colesterol y los triglicéridos.

Cuatro consejos para que los alimentos nos duren más

Tomado de: www.eldiario.es

Conservar los alimentos en casa no es difícil; hacerlo bien y tener en cuenta las especificidades de los alimentos, quizás lo es un poco más. Con cuatro ideas básicas, podemos conseguir que duren más y se mantengan en mejores condiciones. 

Cada alimento es un mundo, como lo es también la forma en la que deben conservarse. Por mucho que vigilemos, que compremos los alimentos que pensamos que vamos a consumir a corto plazo, siempre hay alguno que no tenemos tiempo de cocinar y que, inevitablemente y muy a pesar nuestro, tenemos que desechar porque se ha estropeado.

Antes de enumerar algunos trucos para conseguir que esto no suceda y, por tanto, que los alimentos duren un poco más, es importante saber porqué se estropean. La razón es, básicamente, por la existencia de microorganismos patógenos, que provoca que los alimentos se alteren y se pudran. Los principales microorganismos responsables de este deterioro son los hongos y las bacterias.

¿Qué alimentos aguantan más?

Los hongos crecen sobre los alimentos produciendo la aparición del típico moho en la fruta o el pan. Las bacterias degradan las proteínas del alimento y lo hacen no apto para el consumo. Por otro lado, si bien todos los alimentos se deterioran en algún momento, no todos lo hacen a la misma velocidad y de la misma manera. Así, los alimentos frescos como el pescado, la fruta y verdura, la carne picada o los huevos son mucho más perecederos y, por tanto, duran menos.

Por el contrario, en el otro lado de la balanza están las especies, la miel, la sal o el azúcar, cuya composición evita que los patógenos sean sus pobladores habituales y puedan formarse con facilidad. Por lo tanto, que un alimento tenga una vida útil más o menos larga depende sobre todo de su capacidad de sobrevivir a la amenaza de los microorganismos patógenos. Y también de los factores externos como la temperatura, la luz, el oxígeno o la humedad. 

Una lucha constante contra el tiempo

La conservación de los alimentos en buen estado es, siempre, una lucha constante contra el tiempo. A temperaturas de entre 5ºC y 65ºC, las bacterias pueden llegar a duplicar su número cada 20 o 30 minutos. En consecuencia , cuanto más tiempo se mantiene un alimento a temperaturas no adecuadas, mayor es el riesgo de contaminación por patógenos.

Pero, si bien la temperatura es fundamental, no es el único factor. El tiempo, en minutos, juega un papel decisivo sobre todo en bacterias como Salmonella, Shigella, Escherichia coli y otras del género Vibrio, que son responsables de una buena parte de las intoxicaciones alimentarias.

Despensa ordenada, alimentos seguros más tiempo. Es fundamental tener la despensa bien ordenada, con capacidad suficiente, fresca, seca y con una ventilación adecuada, donde se puedan guardar a temperatura ambiente alimentos como harina, pastas, galletas, café, aceite, conservas, azúcar o sal. Si bien mucha de la fruta también puede conservarse a temperatura ambiente, en algunas se puede alargar su vida útil si las ponemos en la nevera. 

Cuatro consejos útiles para alargar la vida de un alimento

1. Organizar bien los alimentos en la nevera (y no meterlos todos).

Cuando se trata de utilizar este electrodoméstico, no todo vale. Dentro de la nevera, la temperatura oscila entre los 0ºC y los 5ºC; por tanto, hay zonas más frías que otras. La organización de los alimentos se hará según sus necesidades:
  • la carne y el pescado en el primer estante
  • en el medio, huevos, embutidos y alimentos preparados
  • debajo, las frutas y verduras
  • finalmente, en la puerta, salsas, leche, mantequilla o mermelada
Otra cosa fundamental es intentar no aprovechar al máximo la nevera. Si no se permite la libre circulación del aire entre los distintos alimentos, aumenta el riesgo de que se deterioren antes. Es recomendable dejar espacio para que estos "respiren" y evitar el bloqueo del aire. También debemos recordar que no todos los alimentos se conservan mejor en la nevera.

En la mayoría de los casos, solemos colocar los productos, sean frescos o no, en la nevera, sin dudarlo, porque asociamos frío a unas mejores condiciones de conservación. Pero no siempre esto es efectivo, porque el frío puede llegar a alterar el gusto y favorecer la descomposición de alimentos como los tomates, las cebollas, las patatas, los ajos o el aceite de oliva. En estos casos, más que favorecer su conservación, lo que se consigue es que aumente el riesgo de formación de moho.

2. Dar a las frutas y verduras el cuidado que necesitan.

No todas maduran a la misma vez y, además, no todas es necesario que se conserven en la nevera. La mayoría de frutas pueden envolverse para impedir la entrada de oxígeno. Un consejo: no colocar las manzanas y los plátanos cerca de otras frutas porque estas emiten gas etileno, un compuesto que favorece el proceso de maduración y acelera el de otras frutas que estén cerca. 

Por tanto, y para evitar que esto suceda, la fruta debe guardarse en lugares distintos. Tanto manzanas como peras se conservan bien en la nevera; pero los plátanos no, porque se vuelven negros; una opción es pelarlos y ponerlos en un envase en la nevera. Las verduras pueden envolverse y sólo lavar antes de prepararlas para cocinar; si lo hacemos antes, aceleramos el proceso de deterioro.

3. Congelar.

La congelación es más efectiva que la refrigeración en cuanto al control de patógenos o, al menos, permite conservar un alimento en buen estado durante más tiempo. La acción microbiana a temperaturas de congelación es casi nula y c uanto más baja es la temperatura, más lejos están las condiciones idóneas de multiplicación de microorganismos.

Esto es posible porque, cuando el alimento se solidifica, se deseca y, por tanto, mejora su conservación. Ahora bien, debe tenerse en cuenta que este proceso detiene la actividad de las bacterias, las paraliza, pero cuando cesa el frío y los alimentos se descongelan, los microorganismos que había pueden volver a multiplicarse de nuevo.

Una buena congelación pasa por envasar bien los alimentos, en envases herméticos o envoltorios que los protejan de posibles contaminaciones. Es recomendable congelar por porciones, anotar la fecha de congelación, y que este proceso sea lo más rápido posible.

4. Tan importante es congelar bien como descongelar.

Este proceso debe hacerse en la nevera y no a temperatura ambiente, porque aumenta el riesgo de contaminaciones. Si usamos el microondas, debemos tener en cuenta que la descongelación será más efectiva con piezas pequeñas y se evitarán que se formen zonas cocidas con otras aún congeladas.

18 de junio de 2016

La leche materna previene la obesidad según la OMS


Amamantar a los niños hasta los 6 meses ayuda a evitar el sobrepeso y la obesidad de acuerdo con el Informe de Nutrición Mundial 2016

El principal dato que surge del Informe de Nutrición Mundial (GNR por su sigla en inglés), publicado recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es que la malnutrición se está volviendo la "nueva norma" en todo el mundo. Cuando en otros tiempo el principal problema nutricional que enfrentaba la población era la desnutrición, hoy la obesidad y el sobrepeso constituyen un mal a combatir.

Los datos de sobrepeso aumentaron en todas las regiones y en casi todos los países del mundo, según el informe. En efecto, el 44% de los países reportados sufren "severos" problemas tanto de desnutrición como de obesidad, con los consecuentes problemas de salud que eso implica. Eso significa que una de cada tres personas tienen algún tipo de malnutrición, de acuerdo con el estudio que se hizo sobre 129 países.

Entre los datos que se brindan aparece una investigación que asegura que los niños alimentados con leche materna durante su primer semestre de vida mejoran su calidad nutricional. La OMS asegura que el hecho de amamantar a un bebé puede prevenir la obesidad y el sobrepeso. Además, los lactantes tienen 14 veces más posibilidades de sobrevivir que un niño que tiene seis meses de vida y no ha consumido leche materna.

Para paliar estos problemas la Organización mundial de la Salud sugiere acciones tendientes a contemplar la malnutrición en todos sus aspectos por parte de los países, ya que no solo la obesidad o el bajo peso son síntomas de mala nutrición.

En esta línea el informe hace énfasis en la necesidad de reforzar la implementación tanto de políticas públicas como de programas enfocados en este tema. Puntualmente sobre el tema de la promoción de la lactancia se explica que solo el 36% de los países implementan todas o algunas de las disposiciones del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna.

El GNR es "la única publicación anual independiente y exhaustiva sobre el estado de la nutrición en el mundo". Entre sus metas mundiales de nutrición para 2025 se encuentra evitar el aumento del sobrepeso en niños y niñas y aumentar la cantidad de lactantes de menos de seis meses.

Cinco alimentos que eran malos para usted… pero que ahora no lo son

Tomado de: elpais.com

Las directrices y las recomendaciones nutricionales cambian constantemente a la luz de las nuevas investigaciones. Puede ser difícil estar al día de qué alimentos son saludables y cuáles no. Aquí vamos a examinar cinco casos que han pasado por el ciclo de ser los malos de la ciencia de la nutrición, pero que ahora, sobre la base de conocimientos en parte antiguos y en parte nuevos, vuelven a ser buenos para comer.

Los huevos

Durante mucho tiempo se pensó que los huevos eran malos para el corazón. Un huevo grande contiene sus buenos 185 mg de colesterol. Se creía que el colesterol procedente de la dieta contribuía al alto nivel de colesterol en la sangre. Sin embargo, a lo largo de los últimos 20 años, la investigación médica y nutricional ha mostrado reiteradamente que, cuando el consumo es normal, su influencia es muy limitada.

Aunque han tardado bastante, actualmente los expertos en nutrición están rectificando los datos en lo que respecta a los huevos y otros alimentos con colesterol (tales como el hígado de pollo y los mariscos) y los están eliminado de las directrices dietéticas como productos preocupantes. Los huevos son una excelente fuente de proteínas, grasas saludables y diferentes vitaminas y minerales.

Las grasas para untar

La historia de las grasas para untar, como la margarina y la mantequilla, probablemente sea una de las más confusas de la nutrición. El origen de la margarina, hecha a partir de grasa vegetal, se remonta a mediados del siglo XIX. A partir de entonces ha sustituido a la mantequilla como la grasa para untar preferida en la mayoría de los países desarrollados. El cambio fue propiciado por su precio más barato en comparación con el de la mantequilla, así como por las recomendaciones de los profesionales de la salud de que había que comer menos grasas saturadas para prevenir las enfermedades coronarias.

Si bien el abandono de las grasas saturadas empezó a dar como resultado una reducción de la incidencia de las enfermedades coronarias en la población, los investigadores también identificaron una conexión independiente entre ingesta de grasas trans (las que resultan cuando se hidrogena parcialmente la grasa para hacer margarina) y esta clase de afecciones. Puesto que esta conexión ha quedado confirmada por múltiples estudios, las agencias reguladoras de todo el mundo han intentado eliminar las grasas trans de la dieta.

El sector de la alimentación reaccionó rápidamente, y ya lleva años produciendo margarina libre de grasas hidrogenadas. Sin embargo, entre los consumidores sigue sin estar claro si es seguro consumir productos para untar a base de grasa vegetal. La respuesta sencilla es “sí”, siempre que en la etiqueta no aparezca “aceite vegetal parcialmente hidrogenado” como uno de los ingredientes.

Las actuales grasas vegetales para untar a base de aceite son una forma de sustituir la grasa alimentaria saturada al tiempo que se incrementa la poliinsaturada, un cambio dietético que varios estudios comparativos sobre poblaciones extensas han demostrado que reduce las enfermedades coronarias.

Las patatas

Las patatas son uno de los pocos vegetales que no se considera saludable. Debido a su elevado índice glucémico, se las suele agrupar con los productos elaborados a partir de carbohidratos refinados como alimentos a evitar. Pero las patatas son una valiosa fuente de hidratos de carbono, vitamina C, algunas vitaminas del grupo B y oligoelementos.

La forma de prepararlas también cambia los aspectos de esos almidones con tan mala reputación. Cocinarlas y dejarlas enfriar aumenta la cantidad de almidón resistente en las patatas que luego actúa como una fibra dietética que “resiste” a la digestión en el intestino, lo cual puede tener consecuencias beneficiosas para la flora intestinal.

Los lácteos

Los productos lácteos –que incluyen la leche, la mantequilla, el yogur y el queso– se consideraban un alimento de primera necesidad en la dieta de mucha gente, pero los hábitos de consumo han cambiado, en parte debido a que los mensajes relativos a la salud son difíciles de interpretar.

Entre sus aspectos positivos está el elevado contenido en proteínas y calcio. El contenido y el tipo de grasas son importantes a la hora de elegir los productos, ya que algunos tienen una cantidad elevada por ración, que, además, suele ser en gran medida saturada.

Aunque es mejor evitar una dieta rica en grasas saturadas (un factor de riesgo de sufrir enfermedades coronarias), el consumo regular de productos lácteos no tiene que ser motivo de preocupación si la ingesta global de grasas y calorías es sana. Dado que numerosos estudios señalan tanto los aspectos saludables como nocivos de los lácteos, es difícil recomendar un consumo o unos tipos específicos para mejorar la salud. La actualización reciente de la Tabla de Alimentación Saludable de Reino Unido sigue recomendando los lácteos como parte de una dieta adecuada siempre que se opte por productos con poco grasa.

Los frutos secos crudos y las mantequillas de frutos secos

Los frutos secos también tienen mala reputación debido a la grasa y las calorías que contienen, lo cual hace que a veces se recomiende evitar su consumo a todo el que esté intentado perder peso. Pero numerosas pruebas indican que los frutos secos crudos son fundamentales en una dieta sana, así como para mantener un peso adecuado. Un estudio reciente publicado en el British Journal of Nutrition ha demostrado que consumir frutos secos crudos reduce la muerte por cualquier causa, las enfermedades cardiovasculares, las coronarias y la muerte súbita cardíaca.

Aunque se sigue investigando para determinar qué componentes de los frutos secos propician estos efectos favorables para la salud, ya conocemos sus ventajas nutritivas. Los frutos secos crudos contienen proteínas, grasas saludables (son bajos en grasas saturadas y altos en monoinsaturadas y poliinsaturadas), fibra y micronutrientes.

Las mantequillas de frutos secos, como la de cacahuete, también pueden formar parte de una dieta sana. La mantequilla de cacahuete tiene grasas con un perfil saludable, y además es una excelente fuente de proteínas, fibra, vitamina B6 y magnesio. Algunas pruebas recientes han demostrado una mayor pérdida de peso en las personas que han sustituido otras proteínas menos saludables, como las carnes procesadas, por la mantequilla de cacahuete.

El consumo de frutos secos y de las mantequillas hechas con ellos puede ser parte de una buena dieta, pero hay que tener cuidado con las calorías.

Cuando se trata de la comida y la salud, recuerde: en una dieta sana caben todos los alimentos. No caiga en la trampa de creer en los “superalimentos” o en los “alimentos malvados”. El consumo fanático de un “superalimento” en concreto puede ser peor que el de uno tachado de “malvado”.

¿Comer más granos integrales podría ayudarle a vivir más tiempo?

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Hace mucho que los expertos en salud animan a la gente a cambiar los granos blancos procesados por la variedad integral, y una nueva investigación sugiere que ese consejo podría ayudarle a vivir más tiempo.

Los investigadores encontraron que las personas que comían tres o más porciones de granos integrales al día tuvieron un riesgo un 20 por ciento más bajo de muerte prematura durante el periodo del estudio, en comparación con las que comían menos o ninguna porción de granos integrales.

"Mientras más alta era la ingesta de granos integrales, más baja era la tasa de mortalidad, sobre todo las muertes por enfermedad cardiovascular", señaló el autor del estudio, el Dr. Qi Sun, profesor asistente de nutrición de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

Los granos integrales se conocen así porque contienen el grano entero, incluyendo el salvado (la cáscara externa), el germen (el núcleo, rico en nutrientes) y el endospermo (la capa del medio). Los alimentos de grano integral incluyen la harina de trigo integral, la avena, el arroz integral y la harina de maíz integral.

Cuando los granos son refinados, se han molido, y ese proceso elimina el salvado y el germen, además de fibra, hierro y muchas de las vitaminas B. Los panes blancos, el arroz blanco y la harina blanca son todos granos refinados, según el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA).

Sun y sus colaboradores revisaron los hallazgos de 12 estudios publicados, además de los datos de las Encuestas nacionales de examen de la salud y la nutrición (NHANES). Los estudios incluyeron a casi 800,000 hombres y mujeres. Las poblaciones de los estudios eran de Estados Unidos, Reino Unido y países escandinavos. Los estudios cubrían de 1971 a 2010. Durante los periodos de los estudios, se registraron casi 98,000 fallecimientos.

El estudio no pudo mostrar una relación causal directa. Pero la revisión sugiere que el riesgo de morir de forma prematura de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular se redujo en aproximadamente un 25 por ciento cuando las personas comían tres porciones de granos integrales (un total de 48 gramos) al día, en comparación con las que comían menos o ninguna porción de granos integrales. El riesgo de morir de cáncer pareció reducirse en más o menos un 15 por ciento, apuntaron los autores del estudio.

Sun dijo que muchas posibilidades pueden ayudar a explicar por qué el consumo de granos integrales parece afectar el riesgo de muerte. Los granos integrales son ricos en fibra, así que pueden ayudar a regular el azúcar en sangre y a mejorar los niveles de colesterol en sangre, lo que puede reducir el riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes. La fibra también da una mayor sensación de saciedad, así que se podría comer menos, mantener un peso saludable y reducir el riesgo de enfermedad cardiaca, añadió.

Según los hallazgos del estudio, Sun dijo que las dietas bajas en carbohidratos que descuidan los beneficios de salud de los granos integrales "se deben adoptar con precaución", debido al riesgo más alto de enfermedad cardiaca.

Por ejemplo, para obtener 48 gramos de granos integrales, las personas podrían comer tres rebanadas de pan de grano integral, explicó Sun.

Una dietista registrada se mostró de acuerdo con los hallazgos.

"Los resultados de este estudio respaldan la recomendación de las directrices dietéticas de incluir tres porciones de granos integrales en la dieta diaria", señaló Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington, en St. Louis. "Al contrario que muchas dietas populares, este estudio respalda los beneficios de salud de los granos integrales, en oposición a una percepción popular de que los granos son la causa de la obesidad".

¿Cómo puede asegurarse de que los alimentos que coman son en realidad de grano integral? Los alimentos que dicen "integral" inmediatamente después del primer ingrediente en la lista de ingredientes son alimentos de granos integrales, señala el USDA.

Algunos alimentos también son de granos integrales por naturaleza, como la avena, la quínoa, el arroz integral, los copos de avena, el trigo bulgur, el arroz salvaje y las palomitas de maíz. La USDA apunta que no se puede determinar si un alimento es de grano integral por su color. Y la agencia anota que ciertas afirmaciones, como 100 por ciento trigo, en el paquete no necesariamente significan que un producto esté hecho con granos integrales. Revise la lista de ingredientes para asegurarse.

El estudio fue publicado en la edición del 13 de junio de la revista Circulation.

Los supuestos peligros de la dieta vegetariana

Por AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

Las dietas vegetarianas son objeto frecuente de ataques que, en general, vienen desde el desconocimiento. Es, por tanto, uno de los temas más controvertidos en alimentación. Entre otras cuestiones, es también un campo de intereses económicos. Esto ha provocado la reticencia de ciertos profesionales sanitarios que, junto a la deficiente formación reglada que hay sobre este tipo de dietas, muchas veces las desaconsejan por sistema en lugar de asumir el mea culpa y actualizarse en la materia. En este articulo se repasan algunos de los supuestos peligros o contraindicaciones que se dicen sobre el vegetarianismo.

1. ¿Se puede seguir una dieta vegetariana o vegana durante el embarazo?

Sí que se puede. Lo importante es que la dieta esté diseñada de manera correcta (pasa igual que con una dieta omnívora). Y es de especial importancia llevar una suplementación adecuada. Hasta hace poco, se recomendaba que las únicas personas que se tenían que suplementar con vitamina B12 eran las personas veganas. Pero a finales del año 2015, se actualizaron las recomendaciones de vitamina B12. Resulta que las necesidades son mayores, haciendo que incluso los vegetarianos tengan que suplementarse a día de hoy. Si se atiende a este aspecto, puede ser una dieta completa y saludable.

2. ¿Puede un bebé ser vegetariano o vegano? ¿Necesita suplementos?

Si la madre es vegetariana y está suplementada, no es necesario, porque le está llegando la cantidad de B12 suficiente través de la leche materna.

Cuando el niño inicie la alimentación complementaria, es entonces cuando habría que suplementarlo a él directamente (si es que será un bebé vegetariano). La suplementación consiste en unas gotitas de cianocobalamina. La leche de fórmula vegana suele llevar la B12 incorporada, como cualquier otra.

El peligro real es que el niño o la madre no sigan una dieta o suplementación correcta, cosa que puede pasar, ya que hay muchas falsas creencias en estas etapas y es prioritario ponerse en buenas manos. La recomendación es que se dejen aconsejar por profesionales de la salud. Y si su pediatra no tiene el manejo suficiente para poder darle el consejo dietético, que lo derive a un dietista-nutricionista que lo haga.

3. ¿La dieta vegetariana produce problemas de anemia o hierro?

Esto se creía así hasta hace bien poco, porque el hierro de los vegetales se absorbe menos que el de la carne. Por ello, se recomendaba como medida de precaución que se tomara más hierro en la dieta. Hay sustancias en los cereales integrales o las legumbres, como los fitatos, que dificultan la absorción. Sin embargo, la acción de estos compuestos se contrarresta con la presencia de la vitamina C. Así que una dieta vegetariana bien diseñada es rica en vitamina C, por lo que no debería haber problemas. Además, los vegetarianos toman menos leche, un alimento que interfiere con el hierro.

Los vegetarianos no tienen más anemia que las personas omnívoras. Con mantener una ingesta dentro de los valores de población general y con una buena dieta que ayude a mejorar la absorción de hierro, este aspecto se solventa.

No obstante, el motivo principal es que el organismo sufre unas modificaciones adaptativas. Las personas con menores depósitos de hierro tienden a absorber más y a evacuar menos. Esto hace que el ser humano pueda adaptarse a ingestas de hierro muy variadas sin tener problemas de salud. Esta adaptación se da en mujeres embarazadas y en vegetarianos, cuya absorción de hierro puede aumentar hasta en un 60%. También excretan menos ferritina, que es la proteína que almacena el hierro. Por tanto, si la secreción disminuye, las reservas de hierro no bajan en tanta cantidad.

4. ¿Los vegetarianos tienen problemas con el calcio?

Igual que el resto de la población. Es cierto que en los vegetales tienen fama de poseer menos calcio y que el calcio de los lácteos se absorbe mucho mejor, pero hay ejemplos de alimentos vegetales con una genial cantidad y absorción de calcio, como los garbanzos, la col, el tofu y las almendras. El caso es que, aunque los vegetarianos ingieran menos calcio o proteínas, eso no repercute en su densidad ósea y es improbable, por tanto, que eso afecte al riesgo de fracturas de esa población. Las necesidades serían, por tanto, las mismas que las de una persona omnívora. Si se tiene en cuenta que las fuentes de calcio son diferentes a los lácteos, hay que priorizar frutos secos y legumbres principalmente. Alimentos vegetales muy ricos en calcio son las almendras, el tofu, las alubias o la col.

Lo fundamental es considerar que la salud ósea depende de muchos otros factores, más allá del calcio. Nos hemos centrado demasiado en él y no tiene la importancia exclusiva. De hecho, la repercusión del estilo de vida, como el papel de la actividad física y la exposición solar es crucial. También lo es una ingesta suficiente magnesio y vitamina K, acompañado de una dieta no muy alta en sodio. El sodio en exceso no es recomendable, ya que aumenta la excreción de calcio en la orina. Tomar menos sal ayuda a que se reabsorba más calcio en el riñón.

11 de junio de 2016

Comer despacio para bajar de peso


Es importante que, desde las etapas más tempranas de la vida, se instale el hábito de sentarse a la mesa a disfrutar de la comida, destinando tiempo para ello y comer lentamente.

Algunos beneficios extra de este hábito son:

1- Menor consumo de calorías:
son necesarios unos 20 minutos para que el estómago e intestino envíen las señales químicas al cerebro de que ya se ha comido lo suficiente. Por lo tanto, cuando se come lentamente se ingieren menos calorías. Así lo demuestra un estudio realizado en la Universidad Cristiana de Texas, USA, según el cual las personas con peso normal que comen más despacio, suelen ingerir menor cantidad de calorías.

2- Mayor sensación de saciedad:
en el estudio mencionado, se revela, además, que la sensación de hambre relatada por personas con normopeso y sobrepeso es menor en aquellas que comen a un ritmo más pausado, sin importar su estado nutricional.

3- Mejor tolerancia digestiva:
al comer despacio, también se reducen las probabilidades de presentar hipo o gases. Asimismo, se asocia a una menor probabilidad de reflujo gastroesofágico.

4- Más placer para nuestros sentidos: es importante comer atentos, concentrados, ya que de esa forma se perciben sus atributos de manera más pronunciada. Así, se puede notar mejor su gusto, su textura, su aroma y disfrutar de sus colores y aspecto.

5- Menor sobrepeso:
comer lentamente permite percibir conscientemente la sensación de saciedad. En este punto la persona puede dejar de comer porque ya no lo necesita. Y esto hace que las calorías consumidas sean menores, lo cual, en definitiva, contribuirá a controlar el peso de forma más satisfactoria. Instalar este hábito puede llevar mucha dedicación y esfuerzo, pero sin dudas vale la pena. Educar a los hijos en los buenos hábitos alimentarios o modificar los propios es posible y aportará muchísimos beneficios.

¿Comienzan los problemas de peso de los bebés con los biberones grandes?

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Dar fórmula a los bebés con un biberón grande podría ponerlos en un riesgo más alto de un aumento de peso y de una proporción entre el peso y la estatura mayores de lo normal, sugiere un nuevo estudio.

Los investigadores, que evaluaron a 298 bebés, encontraron que el tamaño del biberón en la primera infancia es un factor importante para medir el aumento malsano de peso y un riesgo más alto de obesidad a los 6 meses de edad.

"Potencialmente les estaban alimentando en exceso", apuntó el Dr. Charles Wood, pediatra y coautor del estudio.

"Intentamos averiguar los factores modificables a principios de la vida que pueden prevenir la obesidad o fomentar un crecimiento sano en el primer año de vida", añadió Wood, de la división de pediatría general y medicina adolescente de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.

El estudio concluyó que reducir el tamaño del biberón podría ser una forma de reducir la obesidad de inicio temprano. Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU. reportan que la obesidad infantil ha aumentado en más del doble en Estados Unidos en los últimos 30 años.

A los bebés de este estudio les alimentaban de forma exclusiva con biberones que contenían fórmula, no leche materna ni leche materna exprimida, entre los 2 y los 6 meses de edad.

Casi la mitad de los padres usaban un biberón "grande", que se definió como uno con capacidad de 6 onzas (177 mililitros) de fórmula o más. En general, el aumento de peso promedio fue de unas 6 libras (2.7 kilos), pero los bebés alimentados con un biberón grande aumentaron unas 7 onzas (198 gramos) más y tenían una proporción entre el peso y la estatura más alta cuando cumplieron seis meses.

"Los bebés alimentados con biberón podrían estar en un mayor riesgo de ser alimentados en exceso, sobre todo si los padres animan al bebé a acabarse el biberón aunque muestre señales de saciedad", añadió Wood.

Otras investigaciones han reportado que los bebés alimentados con fórmula tienen un riesgo más alto de obesidad en un momento posterior de la vida. Los investigadores también han encontrado que los bebés alimentados con leche materna con un biberón, en comparación con el seno, también aumentan más de peso.

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) afirma que tanto la leche materna como la fórmula son seguras y saludables. Pero la academia sugiere amamantar exclusivamente durante el primer año, para la salud en general y para reducir el riesgo de obesidad. A los seis meses se pueden introducir una variedad de alimentos sólidos saludables y una taza para el bebé, aconsejan.

"Soy pediatra, y dar el seno es una prioridad", afirmó Wood. "Pero hay un porcentaje significativo de familias que alimentan con fórmula. Este es el inicio de tener en cuenta los tamaños de los biberones para ayudar a promover un crecimiento sano".

La Dra. Elsie Taveras, profesora asociada de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston, dijo que las mujeres eligen alimentar con biberón por varios motivos. "Debemos ir más allá de biberón versus seno, hasta cierto punto, y dar a las madres que alimentan con biberón una orientación equivalente", planteó Taveras.

En los bebés alimentados con biberón, "la leche adicional en el biberón podría ser una pista más grande que la saciedad del bebé de que la alimentación no se ha terminado, sobre todo cuando un padre no está consciente de saber cuándo el bebé está lleno", añadió.

Taveras alabó el estudio por su observación del control de la porción. Y sugirió que los padres trabajen con el pediatra de su hijo para comprender las señales infantiles de hambre y saciedad. Los cuidadores no deben permitir que la leche que quede en el biberón represente una necesidad de seguir alimentando, planteó.

Wood y Taveras dijeron que los padres deben estar atentos a las siguientes señales.

Hambre: boca abierta, chasqueado de los labios, la mano en la boca, inclinarse hacia el biberón (el llanto es una señal extrema de hambre).

Saciedad: Apartarse del biberón, darle manotazos al biberón, sacudir la cabeza, actuar de forma distraída y pasear la mirada durante la alimentación, quedarse dormido.

"Cada bebé come de forma distinta, pero a los 2 meses, ingieren unas 4 onzas (118 mililitros). Lo ideal es que, con un bebé pequeño, se llene un biberón con 4 onzas y ver si quieren más, y si es así, hacer más. Realmente se trata de ver si están llenos", sugirió Wood.

Los autores del estudio añadieron que se necesita más investigación para comprender del todo el vínculo entre la alimentación con biberón y el riesgo de obesidad. Los investigadores seguirán a estos niños a medida que crezcan para determinar si el aumento de peso en esta etapa es significativo.

El estudio aparece en la edición en línea del 7 de junio de la revista Pediatrics.

Desconfíe de las bebidas y alimentos promocionados por sus ídolos

Tomado de: www.elmundo.es

Artistas como Carlos Jean, Taylor Swift, Beyoncé o Rihana han sido algunos de los embajadores escogidos por marcas como Ballantine's, Coca Cola, Pepsi y la cerveza Budweiser. Una estrategia con la que se busca aumentar el número de consumidores a través de la empatía y de la admiración de sus ídolos . Sin embargo, sus caras no garantizan que los productos sean saludables y es en esta línea en la que quiere incidir un grupo de expertos que acaba de presentar una investigación al respecto.

Según sus datos, efectivamente, este tipo de publicidad está contribuyendo a "un alarmante aumento de la obesidad infantil y adolescente", que es en realidad el público objetivo, advierten los autores, del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York (EEUU). Precisamente esta parte de la población observa en los spots cómo sus ídolos ingieren refrescos y otras bebidas azucaradas, comida rápida, bollos y dulces. Por el contrario, ninguna de estas estrellas aparece respaldando el consumo de frutas, verduras o granos enteros. Así lo describe el artículo, publicado este mes en la revista Pediatrics, en el que sólo consta un anuncio que asocia caras conocidas con la degustación de un alimento saludable: los pistachos.

Se trata del primer trabajo que analiza de forma rigurosa el tipo de alimentos que se promocionan a través de famosos dedicados a la música. Para ello, los investigadores se han centrado en el análisis de docenas de spots publicitarios difundidos a lo largo de 14 años (desde 2000 a 2014). Como expone el principal autor de la investigación, Marie Bragg, profesor asistente del departamento de Salud Pública del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, "dada la importante tasa de obesidad infantil y adolescente que hay en nuestro país, es importante crear conciencia sobre cómo las compañías están usando celebridades populares con este tipo de audiencias para comercializar productos poco saludables".

Por un lado, los autores elaboraron una lista de los 100 cantantes más seguidos por la población joven, cuya popularidad y atractivo comercial destacaba en comparación con el resto. Por otro lado, se utilizó la base de datos de Adscope, que contiene anuncios en distintos formatos: radio, televisión y revistas. Además, se examinaron spots difundidos en Youtube y en medios de comunicación digitales. Había alrededor de 313 millones de reproducciones de las versiones de anuncios en YouTube con celebridades promocionando bebidas y alimentos.

El estudio incluye 590 anuncios protagonizados por 163 estrellas del pop, de las que 65 estaban relacionadas con 57 marcas distintas de bebida y 38 de alimentos. Este grupo fue el segundo más promocionado (18%), por detrás de otros bienes de consumo como fragancias y maquillaje (26%).

Dentro de las bebidas, las no alcohólicas, y con azúcares, fueron el producto más comercializado a través de caras famosas como Britney Spears, Justin Timberlake, Maroon, Pitbull y Jessie J., quienes publicitaban, por ejemplo, Red Bull, Nestea, Pepsi, Coca Cola y Starbucks. Como curiosidad, sólo tres anuncios promocionaban agua con estrellas de la música.

Para evaluar el valor nutricional de los productos alimentarios anunciados, Bragg y su equipo analizaron la información de las etiquetas y en función de la misma, proporcionaron una puntuación que representaba el contenido de nutrientes. En total, 21 de los 26 productos (81%) fueron considerados claramente "pobres en nutrientes".

En cuanto a las bebidas, se determinaba si eran o no saludables teniendo en cuenta las calorías de azúcar añadida. De las 69 bebidas, 49 (el 71%) representaban un alto contenido calórico.

Con el objetivo de incrementar el consumo de este tipo de productos en esta parte de la población, según datos del Instituto de Medicina de la investigación en EEUU, las compañías de alimentos y bebidas gastan 1,75 mil millones de euros al año en anuncios dirigidos a los niños estadounidenses, que ven aproximadamente 4.700 anuncios cada año, y a adolescentes que 'consumen' unos 5.900 anuncios al año.

Es cierto, apuntan los autores del estudio, que "muchas compañías alimentarias se han comprometido de forma voluntaria para que determinados anuncios no lleguen a los niños menores de 12 años". Sin embargo, dada la repercusión y la alta tasa de obesidad infantil en EEUU, "estas promesas deberían incluir también a los adolescentes", apuesta Bragg. "Sería coherente con las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, que anima a apoyar los esfuerzos locales y nacionales para reducir la comercialización de alimentos a la vez que aconseja limitar el tiempo delante de las pantallas a la población joven". Además, "quizás las celebridades también podrían utilizar su influencia para promover alimentos y bebidas más saludables. Tienen una oportunidad única de servir como modelos positivos", refuerza el coautor de la investigación, Alysa Miller. "Deben ser conscientes de que su participación en anuncios de este tipo podría exacerbar la lucha de la sociedad contra la obesidad".

Las grasas saludables no engordan

Tomado de: www.elmundo.es

Parece el reclamo de un spot publicitario: Las grasas saludables no engordan. Sin embargo, y muy lejos de serlo, esta tajante afirmación es la conclusión derivada de los nuevos resultados que desprende el estudio Predimed (prevención con dieta mediterránea), uno de los mayores trabajos clínicos que se ha realizado sobre nutrición a nivel mundial.

Fue este macroestudio con sello español (desarrollado por varios grupos de investigación del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición-CIBERobn-) el que descubrió que la dieta mediterránea, acompañada de aceite de oliva virgen extra o frutos secos, reduce la incidencia de problemas graves cardiovasculares-como los ictus o los infartos- en un 30%. Así lo señalaba en un artículo publicado en 2013 en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine.

"Su efecto es muy potente, similar al de los fármacos y sin efectos secundarios", apunta a EL MUNDO Ramón Estruch, principal autor del trabajo. No obstante, nos quedaba una duda. "Hasta el momento, el primer consejo para las personas con sobrepeso y obesidad era reducir el consumo de grasas. Llevamos 40 años recomendando dietas bajas en grasa". Dado que la dieta mediterránea incluye grasas saludables como las presentes en el aceite de oliva virgen y frutos secos, faltaba por comprobar qué repercusiones tenía esta ingesta en el peso del individuo.

La investigación se centró en el seguimiento de un total de 7.447 participantes de distintas regiones de España durante una media de cinco años. El 90% de ellos tenía sobrepeso u obesidad. Fueron divididos al azar en tres grupos. A cada uno de ellos se les recomendaba una disciplina alimentaria: dieta convencional recomendada para la prevención cardiovascular baja en todo tipo de grasas, dieta mediterránea suplementada con cinco cucharadas de aceite de oliva virgen (50 ml/día) y dieta mediterránea con frutos secos (30 gr/día de avellanas, nueces y almendras).

Después de los cinco años de seguimiento, los participantes con dieta mediterránea con aceite de oliva fueron los que mayor reducción de peso registraron (0,88 kg.), por delante de los que seguían la dieta baja en grasas (0,60 kg.) y del grupo de frutos secos (0,40 kg.). "Estos últimos sufrían un menor incremento del perímetro abdominal que aquellos que controlaban todas las grasas", argumenta Estruch.

En definitiva, "uno puede hacer dieta mediterránea con aceite de oliva y frutos secos sin tener miedo a engordar". Este miedo era generalizado. "Se tenía la idea de que a mayor consumo de grasas, más contenido energético, más calorías y más riesgo de engordar; pero este estudio demuestra que no todas las grasas son iguales", concluye el investigador, de la Universidad de Barcelona. "Incluso tomando más calorías se pierde más peso".

Como ilustra Emilio Ros, coautor y coordinador de la intervención nutricional en el estudio, "hay numerosas evidencias de estudios epidemiológicos y clínicos sobre el hecho de que el consumo de frutos secos en general, y las nueces en particular, podría ayudar a perder peso si se añaden a dietas hipocalóricas en pacientes con sobrepeso y obesidad".

Una de las razones que podría explicarlo es el efecto de saciedad que se produce al consumir frutos secos, con lo que se comen porciones menores de otro alimentos en las siguientes comidas. Los expertos también apuntan a una menor biodisponibilidad de la energía (grasas) de los frutos secos, "por estar la grasa contenida en membranas celulares de digestión parcial en el intestino humano", comenta Ros. Una tercera explicación podría ser la mayor oxidación de las grasas insaturadas de estos alimentos para producir energía más que para almacenarla".

En resumen, los resultados de esta investigación demuestran que no hay que tener miedo a engordar al consumir aceite de oliva y frutos secos, dentro de una dieta mediterránea, con unas cantidades y unas pautas adecuadas. Por ejemplo, "conviene que el aceite sea mejor crudo y que los frutos secos se consuman en la comida, por la interacción con otros alimentos en los intestinos y por las sinergias que produce la acción de la fibra en la digestión de los alimentos", señala Estruch, quien opina que "en España estamos perdiendo la dieta mediterránea, aunque creemos que comemos bien. Es importante recuperarla".

4 de junio de 2016

Ojo con las apps para perder peso

Tomado de: www.elmundo.es

Cientos y cientos de apps para adelgazar y mantener a raya los kilos. La oferta es casi ilimitada. Cada día más aplicaciones de este tipo se postulan como una vía de ayuda para controlar el peso. Pero, ojo, no vale cualquiera. Sólo el 0,5% de ellas han sido desarrolladas por personal sanitario o por universidades como afirma una investigación que se acaba de presentar en la Cumbre Europea sobre Obesidad, que se está celebrando estos días en Gotemburgo (Suecia), aún "no hay evidencia científica publicada que avale la eficacia de las apps en el control de sobrepeso y obesidad". Por eso, "ninguna autoridad sanitaria las certifica".

Así de concluyentes son las declaraciones finales de los autores que han participado en un análisis que ha examinado un total de 3.013 aplicaciones para teléfonos inteligentes (las más populares: Fitbit, my fitness pal y Noom weight loss coach). Sólo 17 de ellas habían sido creadas por alguna organización relacionada con la salud, pero ni una sola contaba con la garantía de un organismo reconocido, "al menos hasta la fecha", puntualiza Charaoula Nikolaou, especialista de la Universidad católica de Louvain (Bélgica) y responsable del trabajo, realizado junto con el profesor Mike Lean, de la Universidad de Glasglow (Reino Unido).

"Es cierto que tendría que haber cierta supervisión y análisis de las nuevas apps que van apareciendo sobre el control de peso", señala Clotilde Vázquez, jefe de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid e investigadora principal del proyecto PREDIMED PLUS, un ensayo paralelo al ya famoso PREDIMED que incluirá a más de 6.000 participantes con sobrepeso y obesidad para evaluar qué efectos cardiovasculares tiene una intervención intensiva que combina pérdida de peso y cambios en el estilo de vida. Por ejemplo, sería interesante "tener credenciales, saber de dónde viene la aplicación, saber quién la ha desarrollado, qué persona o entidad se hacen responsables...". Como señala la especialista, en la enorme oferta actual de apps, "muchas no valen para nada. Hacen negocio".

En la misma línea se posiciona Cristina Tejera, también endocrina, pero en el Complejo Hospitalario Universitario el Ferrol (A Coruña). "Hay más aplicaciones que no funcionan que las que sí apoyan. Hay mucho afán lucrativo sin base científica". Y esta falta de regulación no afecta sólo a las apps de sobrepeso y obesidad. "Igualmente, vemos muchas destinadas a la diabetes, de las que muy pocas merecen la pena".

El mercado de las aplicaciones es joven. Ambas expertas coinciden en señalar que aún no hay experiencia acumulada suficiente ni ensayos clínicos que analicen su eficacia. Por eso hay barra libre para la ausencia de rigor científico y todavía ninguna autoridad sanitaria puede garantizar tales aplicaciones. La literatura científica disponible incluye estudios que evalúan la efectividad de distintas formas de controlar el peso. Según Susana Monereo, jefe del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario Gregorio de Madrid y miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), "se comparaban fórmulas como las llamadas telefónicas, el envío del peso por correo electrónico, el face to face... De todas, la de mayor éxito es la consulta en persona con la enfermera o el médico. Cuanto más cercano esté el interlocutor, mejor". Pero en estos trabajos no se han tenido en cuenta las apps aún. 

No obstante, a pesar de no haber aún datos científicos que demuestren su eficacia, las tres especialistas consultadas por EL MUNDO apuestan por esta vía tecnológica como apoyo para reducir kilos y mantener el peso, siempre que tanto paciente como médico estén familiarizados con esta alternativa. La obesidad es una enfermedad crónica en la que el tratamiento no es una pastilla diaria, sino que "requiere cambios muy profundos en el estilo de vida y resulta necesario un recuerdo constante de los mismos", argumenta Vázquez. En esto, "los profesionales no podemos ayudar". Por el contrario, las apps sí tienen esa capacidad de acompañar al paciente cada minuto del día y convertirse en su entrenador personal. "Pueden suponer un refuerzo positivo y una motivación extra", comenta la doctora Tejera, quien ya aconseja desde su consulta el uso de determinadas aplicaciones (Foodmeter, Fatsecret, Myfitnessipal) cuyo desarrollo "ha contado con asesoramiento sanitario". Pero lo hace como una medida aparte del seguimiento habitual. "Se convierte en una prolongación del equipo sanitario en su casa y en su móvil". Y agrega: "Todo lo que refuerce y apoye potencia los resultados".

Una aplicación para el móvil que sólo sirva para anotar el peso no sirve para nada, explican las expertas. Sin embargo, puede resultar muy útil si ofrece un feed back, es decir, si permite introducir lo que un individuo ha comido y en función de esto responde con el tipo de alimentos que conviene consumir el resto del día, si emite recordatorios cuando la persona no ha hecho ejercicio, etc. "Puede ayudar a que la gente que no sabe comer aprenda día a día", puntualiza Monereo. Por ejemplo, "mucha gente asocia lo sano con el hecho de no engordar. Es un error. Las nueces son saludables, pero según las cantidades conllevan muchas calorías y el pan integral tiene las mismas calorías que el blanco. La diferencia es que lleva más fibra". Las apps pueden ayudar a entender mejor este tipo de ideas. Las más sofisticadas, incluso pueden indicar no sólo si la persona no se pasa con las calorías, sino si logra una dieta equilibrada y de calidad. Por ejemplo, si ha ingerido suficiente calcio, hidratos de carbono, proteínas... 

En este sentido, adelanta la doctora Vázquez, "estamos (desde mi grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición) a punto de presentar una aplicación de este tipo, en la que según el contenido de los alimentos consumidos, el individuo obtiene información sobre lo que le queda por consumir en cuanto a frutas, verduras, hidrocarbonados, lácteos, etc. El objetivo es mantener una dieta equilibrada" y continuar trabajando en la prevención del sobrepeso y obesidad. 

Según la Organización Mundial de la salud (OMS), en 2014, más de 1.900 millones de adultos a partir de los 18 años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 600 millones eran obesos. Es decir, alrededor del 13% de la población adulta mundial padecía obesidad y el 39%, sobrepeso. Desde 1980 hasta 2014, la prevalencia mundial se ha multiplicado por más de dos y, lejos de mejorar, en el último informe, la OMS alertaba a Europa de una crisis de obesidad de enormes proporciones en 2030. Concretamente en España, el sobrepeso en hombres pasará del 66% al 80% y la obesidad afectará al 36%, frente al 19% de 2010.

En medio de este panorama, señalan los autores del análisis que ha evaluado más de 3.000 apps, las nuevas tecnologías "ofrecen nuevos enfoques potenciales y representan una nueva oportunidad para proporcionar un control eficaz del peso", pero antes, deben ponerse en marcha trabajos que "analicen su eficacia, convendría asegurar mayor regulación y control para garantizar contenido de alta calidad, implicar al ámbito clínico en su desarrollo y que organismos oficiales las certifiquen".

La FDA pide que haya menos sal en los alimentos procesados

Tomado de: www.nlm.nih.gov

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. quiere que la industria alimentaria reduzca la cantidad de sal.

En un borrador de directrices voluntarias publicadas el miércoles, la agencia establece objetivos a 2 y a 10 años para la reducción del contenido de sodio en cientos de alimentos procesados y preparados. El objetivo es reducir el riesgo de hipertensión, enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular (ACV) de los estadounidenses, según la FDA.

"Muchos estadounidenses desean reducir la cantidad de sodio de sus dietas, pero eso es difícil de hacer cuando gran parte del sodio está en los productos cotidianos que compramos en las tiendas y los restaurantes", comentó en una declaración de la FDA Sylvia Burwell, secretaria de Servicios de Salud y Humanos.

"El anuncio de hoy trata de volver a dar el poder a los consumidores, para que puedan controlar la cantidad de sal que hay en los alimentos que comen y mejorar su salud", añadió.

El Dr. Tom Frieden, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., habló el miércoles en la mañana de los riesgos para la salud que supone la sal en una conferencia de prensa sobre las directrices propuestas.

"El ataque cardiaco y el ACV son la causa principal de muerte en Estados Unidos, y la hipertensión es un importante factor de riesgo que contribuye a más de 1,000 muertes al día", dijo.

"Hay una relación directa de dosis-respuesta entre el sodio y la presión arterial", añadió Frieden. "Reducir la ingesta de sodio reduce tanto la presión arterial como la enfermedad cardiovascular".

La cantidad promedio de sal que consumen los estadounidenses es de aproximadamente 3,400 miligramos (mg) al día, lo que es casi un 50 por ciento más que lo que los expertos recomiendan.

Los objetivos voluntarios están destinados a reducir la ingesta diaria de sal a 3,000 mg en 2 años y a 2,300 mg en la próxima década, según la FDA. Las directrices cubren una gran variedad de alimentos, desde el pan a las carnes frías, los cereales y los refrigerios.

Algunos estudios han estimado que reducir la ingesta de sal en aproximadamente un 40 por cierto en la próxima década podría salvar 500,000 vidas y ahorrar casi 100 mil millones de dólares en costos de atención médica en Estados Unidos.

"La totalidad de las evidencias científicas respaldan la reducción de la cantidad de sodio de los niveles de consumo actuales", comentó Susan Mayne, directora del Centro de Seguridad de los Alimentos y Nutrición Aplicada de la FDA.

"Los expertos del Instituto de Medicina han concluido que reducir la ingesta de sal a 2,300 mg al día puede ayudar de forma significativa a los estadounidenses a reducir su presión arterial, y en última instancia a evitar cientos de miles de enfermedades y fallecimientos prematuros", dijo Mayne.

"Dado que la mayoría del sodio en nuestras dietas procede de alimentos procesados y preparados, los consumidores se enfrentan al desafío de reducir el consumo de sodio por sí mismos", añadió Mayne.

El borrador de las directrices, que está abierto para los comentarios del público entre 90 y 150 días, fue bien recibido por la directora general de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), Nancy Brown.

"La Asociación Americana del Corazón respalda firmemente los objetivos voluntarios del borrador con respecto al consumo de sodio que la FDA ha publicado hoy, y hacemos un llamamiento a la agencia para que los termine cuanto antes", señaló Brown en una declaración.

"Estos nuevos objetivos motivarán un cambio vital y saludable en nuestro suministro de alimentos, un cambio que los consumidores dicen que quieren. Estos objetivos voluntarios pueden tener un impacto significativo en la salud del país", añadió.

"Reducir los niveles de sodio del suministro de alimentos podría eliminar aproximadamente 1.5 millones de casos de hipertensión sin controlar y ahorrar miles de millones de dólares en costos de atención médica a lo largo de la próxima década", sugirió Brown.

Cenar hidratos de carbono, ¿engorda o no?

Por AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

El mito de que no se pueden tomar hidratos de carbono por la noche es uno de los más extendidos en la cultura popular. El pensamiento concreto es el siguiente: "Si tomo hidratos de carbono por la noche, como me proporcionan energía, no la voy a gastar al estar durmiendo. Por tanto esa energía la acumularé en forma de grasa". Pero este razonamiento, en principio muy lógico, admite muchas matizaciones. En el siguiente artículo se ve cuánto hay de realidad y cuánto de leyenda urbana acerca de los hidratos de carbono, como la pasta, el arroz o las patatas, a la hora de la cena. 

¿Pasta sí o pasta no? ¿Cenar hidratos de carbono hace engordar? Para responder a estas preguntas, hay que tener claro cómo funcionan los carbohidratos cuando se ingieren. Cuando se toman hidratos de carbono, lo primero que hace el organismo es reponer las reservas de glucógeno. El glucógeno es la forma que tiene el cuerpo de almacenar glucosa, y lo hace tanto en el hígado como en el músculo. Una vez que estas reservas están llenas, es el resto de azúcar (aquel que se encuentra en exceso) el que irá a transformarse en grasa. Se trata, por tanto, de una situación de exceso cuando las reservas están llenas. Esto puede darse en cualquier momento del día.

La situación idónea sería que los hidratos que se ingieren durante la noche repongan el gasto de energía del día. Pero, claro, este caso se dará siempre y cuando se haya hecho algo de actividad física durante la jornada y, por supuesto, no se haya repuesto ya antes en otras comidas. Depende mucho, por tanto, de cómo de llenas estén las reservas de glucógeno. Por esta razón, el hecho aislado de comer hidratos por la noche no es lo que hace engordar. Lo que hace aumentar de peso es el exceso calórico total y mantenido durante varios días. Si uno se excede todas las noches, será más fácil que tenga un exceso calórico. Eso es lo que engorda, y no tomar hidratos por la noche.

¿Qué cantidad de hidratos de carbono es la adecuada?

Depende de cada caso. La cantidad correcta de carbohidratos varía según las necesidades individuales, el estado de las reservas y la tolerancia de cada persona. No tiene sentido marcar una cantidad fija sin conocer los objetivos. No debe seguir la misma pauta una persona que quiera reponer tras un entrenamiento, que una persona que busque perder peso.

No obstante, sí es posible guiarse por un poco de sentido común. Si se ha hecho actividad física, se habrá consumido una parte o la totalidad de las reservas de hidratos de carbono del músculo. Al cenar, la mayoría de hidratos irá a reponer y hay menos riesgo de "pasarse".

En cambio, para quien no se ha movido a lo largo del día, el riesgo de pasarse aumenta. Y si, además, ha tomado durante el resto de la jornada ingestas con hidratos de carbono, es probable que sus reservas estén casi a tope. No se debe cenar un plato de pasta ni de arroz si pasa esto, pero sí aprovechar a que se está en casa para priorizar otros grupos alimentarios que suelen ser deficitarios en la alimentación. Un plato de verduras acompañadas de alimentos proteicos no solo es ligero; suele ser una buena elección para personas sedentarias. Esto no quiere decir que se tengan que evitar los hidratos de carbono por la noche; más bien, que se debe estar atento a su consumo a lo largo de todo el día.

¿Cómo influye la hora en la que tomamos los hidratos de carbono?

Notablemente. Y esto se debe, sobre todo, a un tema hormonal; en concreto, al ritmo circadiano del cuerpo. Al cambiar la actividad de las hormonas, nos predispone a no tener la misma hambre durante el día, ni la misma respuesta a los nutrientes.

En el caso de los hidratos de carbono, no se produce la misma actividad de insulina durante el día que por la noche. Se sacan del torrente sanguíneo más rápido durante el día, cuando hay una mejor tolerancia. Por eso esta era una de las razones que hacía pensar hace años que es mejor tomarlos a primera hora y evitarlos por la noche. ¡Pero no! ¿Cómo se explica?

Los ensayos que se han hecho dándole a personas la misma dieta, pero alternando comida y cena -es decir, dándoles más cantidad de hidratos por la noche-, han encontrado que al día siguiente esas personas aumentaban su gasto energético y estaban más saciadas. Eso quiere decir que, comparando dietas iguales, si se toman esos hidratos de carbono por la noche, al día siguiente se estará más saciado.

Pero, en este punto, además de tener en cuenta qué se ha comido durante el día y qué actividad física se ha realizado, hay que recordar lo más importante: lo crucial es que esos hidratos sean de calidad. Cenar verdura, cereales integrales, una patata o fruta, genial. Harinas refinadas, empanados dulces, no. Para mejorar nuestra alimentación, primero cambiemos el qué comemos, que es lo básico, y ya iremos a hilar fino con una pauta personalizada acerca del cuándo y cómo.