30 de julio de 2016

El ejercicio podría mantener la diabetes a raya durante el embarazo

Tomado de: medlineplus.gov

Las mujeres obesas pueden reducir el riesgo de diabetes gestacional (la diabetes durante el embarazo) y bajar su presión arterial haciendo ejercicio incluso apenas tres veces por semana, encuentra un estudio reciente.

"Es importante reducir las complicaciones del embarazo relacionadas con la obesidad, porque pueden tener consecuencias a largo plazo tanto para la madre como para el niño", señaló en un comunicado de prensa de la Universidad Noruega de Ciencias y Tecnología la líder del estudio, la Dra. Trine Moholdt, que trabaja en la universidad.

"Aconsejamos a todas las mujeres que hagan ejercicio durante el embarazo, siempre y cuando no haya motivos médicos que prevengan que hagan ejercicio", añadió Moholdt.

Las mujeres obesas se enfrentan a unos riesgos más altos de complicaciones como la diabetes y la hipertensión gestacionales. También pueden aumentar más de peso durante el embarazo que sus pares más delgadas. Las mujeres obesas embarazadas también son más propensas a necesitar una cesárea y a dar a luz a bebés grandes, dijeron los investigadores.

En el nuevo estudio, se asignaron al azar a 91 mujeres embarazadas a uno de dos grupos. Un grupo hizo ejercicio tres veces por semana bajo supervisión, caminando a paso moderado en una cinta durante 35 minutos, y realizando un entrenamiento de fuerza durante 25 minutos. El otro grupo recibió la atención prenatal estándar.

Dos mujeres del grupo de ejercicio desarrollaron diabetes gestacional, frente a nueve mujeres en el grupo de atención estándar, mostraron los hallazgos. Además, las mujeres que hicieron ejercicio tenían unos niveles más bajos de presión arterial antes de dar a luz.

Los investigadores anotaron que no todas las mujeres del grupo de ejercicio asistieron a todas las sesiones, y que la cantidad de ejercicio que hicieron no fue extenuante.

Kirsti Krohn Garnaes, una estudiante de postgrado que participó en el estudio, dijo que los hallazgos mostraron que "incluso un poco de entrenamiento durante el embarazo puede ser beneficioso".

El estudio aparece en la edición en línea del 26 de julio de la revista PLOS Medicine.

Camine 1 hora y protéjase de los riesgos de pasar sentado

Tomado de: www.nacion.com

Si usted pasa todo el día sentado, tal vez es hora de que empiece a organizar su agenda de modo tal que pueda apartar al menos una hora al día para salir a caminar.

Un grupo de científicos analizó los datos de más de un millón de personas y determinó que se requieren entre 60 y 75 minutos de ejercicio de “intensidad moderada” para revertir el daño de permanecer sentado lapsos de ocho horas al día.

No hacer ejercicio y estar en esa posición todo el día es tan peligroso como la obesidad y el tabaquismo, revelaron. Si a esto se añade el riesgo de pasar cinco horas más al día frente al televisor, luego de estar horas sentado en la oficina, la amenaza para la salud ni siquiera puede revertirse con esa hora de caminata.

“No podemos enfatizar lo suficiente la importancia de hacer ejercicio, ya sea con una hora de caminata a la hora del almuerzo, saliendo a correr por las mañanas o yendo al trabajo en bicicleta”, subrayó Ulf Ekelund, de la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte, uno de los autores del estudio.

Riesgos

Desde hace tiempo, se había sospechado que pasar mucho tiempo sentado, en la oficina o la casa, no es saludable y se vincula con enfermedades cardíacas, varios tipos de cáncer y muerte prematura.

En esta nueva investigación, los expertos analizaron 13 estudios sobre la cantidad de tiempo que las personas permanecían sentadas, sus niveles de actividad física y sus hábitos y horarios de ver televisión.

La mayoría de los estudios incluyeron a personas de más de 45 años de edad. Todos, con excepción de uno, se realizaron en Estados Unidos, Europa occidental y Australia.

Los científicos encontraron que las personas con los niveles más altos de actividad física moderada (de 60 a 75 minutos diarios), borraron el riesgo elevado de muerte asociado a pasar sentado ocho horas o más al día.

Pero ni siquiera ese régimen de ejercicios fue suficiente para contrarrestar los riesgos de pasar más de cinco horas diarias frente al televisor, quizá porque la gente también aprovecha este momento para comer de más e ingerir, además, alimentos poco saludables.

El artículo se publicó en Internet en el diario Lancet .

Andersen dijo que algunas culturas facilitan más que otras el poder agregar una hora de ejercicio a la rutina diaria, subrayando que en Dinamarca y gran parte de Escandinavia, cerca de la mitad de las personas van al trabajo a pie o en bicicleta. Pero dijo que realizar la cantidad de actividad física recomendada no debería ser sumamente complicado y no necesariamente significa ir a un gimnasio para un entrenamiento intenso.

“ Si uno camina y puede sentirse un poco caliente y que la respiración es un poco más pesada, eso es suficiente ” , aseguró. “ No debes estar empapado en sudor y sin aliento para recibir los beneficios ”

El papel de la dieta en la prevención del Alzheimer

Por A. RUIZ RIQUELME (UNIVERSIDAD DE TORONTO) / N. BLANES MARTÍNEZ Y E. MOLINA CARRASCO, UNIVERSIDAD DE MURCIA / Tomado de: www.consumer.es

La esperanza de vida se ha duplicado en el último siglo en España. Este aumento, de más de 40 años, dibuja un escenario sanitario distinto, en el que ganan protagonismo ciertas enfermedades crónicas, degenerativas o ligadas a la vejez. Somos más longevos que nuestros abuelos, y el aumento de la esperanza de vida ha dejado al descubierto diferentes enfermedades asociadas al envejecimiento, como el Alzheimer. Por ello, no resultan ajenos mensajes del tipo "Dietas que previenen el Alzheimer" o "Qué comer para reducir el riesgo de Alzheimer". Ahora bien, ¿qué hay de cierto? ¿En realidad se puede establecer una relación clara entre la alimentación y esta enfermedad? En este artículo se aborda esta cuestión. 

Existen varios estudios prometedores que relacionan ciertas dietas y alimentos con un menor riesgo de desarrollar Alzheimer. No obstante, todavía no se ha llegado a una conclusión definitiva. Es necesario seguir investigando. Con todo, sí es posible exponer verdades, mitos y prometedoras hipótesis a confirmar por la ciencia sobre el Alzheimer y, en consecuencia, sobre la calidad de vida de una creciente parte de la población mundial.

Una enfermedad con muchas incógnitas

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa caracterizada por la pérdida progresiva de memoria y otras capacidades. A nivel molecular, se evidencia por la presencia de "placas amiloides", formadas por la proteína amiloide beta, y de "ovillos neurofibrilares", de proteína tau, que desencadenarían la serie de procesos que llevan al deterioro de las neuronas y funciones cognitivas.

En la actualidad, se sabe mucho sobre la manifestación de la enfermedad y sus consecuencias, pero se desconocen en detalle sus causas. El reto científico consiste en descubrir cuáles son sus desencadenantes para poder actuar en la prevención y tratamiento. Por fortuna, las investigaciones siguen avanzando, como se explica a continuación.

Nuevos hallazgos sobre el Alzheimer

A día de hoy, se conocen casos de Alzheimer "familiar" causados por mutaciones en los genes APP, PS1 o PS2. Además, se han logrado concertar una serie de factores que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad. Entre dichos factores, existen algunos que no pueden controlarse, como la edad (el riesgo aumenta con la edad), el sexo (mayor incidencia en mujeres) y la predisposición genética (ejemplo: APOE). Sin embargo, hay otros como el estilo de vida (sedentario o activo), las enfermedades cardiovasculares (arterioesclerosis, hipertensión) y los trastornos metabólicos (obesidad, diabetes, colesterol), donde la dieta podría ser un factor determinante que controlara esos elementos nocivos que supondrían, a su vez, reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer.

No se debe olvidar que el objetivo final de reducir los riesgos es frenar lo que se denomina el deterioro de la plasticidad sináptica y la inflamación neuronal. En el primer caso, la forma clásica de evitarla ha sido mediante fármacos, aunque en la actualidad se ha comprobado que los alimentos ricos en Péptido PGL (cereales, por ejemplo) ayudan a evitar este deterioro, debido a que actúa imitando el funcionamiento de algunas proteínas. Otro de los factores, la inflamación neuronal, se puede intentar evitar mediante alimentos con propiedades antiinflamatorias.

Alimentos, beneficios y una advertencia

Comenzamos por la advertencia: antes de hablar sobre alimentos concretos, hay que desmitificar conceptos siempre presentes relacionados con enfermedades de calado social. Que un alimento sea rico en un componente beneficioso para tratar o prevenir una enfermedad no garantiza que sea "aprovechado" por el cuerpo de manera óptima como podría esperarse; bien por el tipo de organismo de destino, la forma química o por interacciones con fármacos. Es lo que se llama la biodisponibilidad.

Muchos alimentos han sido estudiados por su posible papel protector frente al Alzheimer, aunque hasta ahora solo se han encontrado evidencias para el aceite de oliva y los frutos secos. Respecto al aceite de oliva virgen extra, su ingesta en modelos animales reducía la formación de placas amiloides, estimulando su eliminación. En relación a los estudios sobre los frutos secos, la ingesta de nueces en el contexto de una dieta equilibrada disminuiría el estrés oxidativo y la muerte celular asociados a la formación de placas amiloides en modelos animales de la enfermedad de Alzheimer, previniendo y mejorando la pérdida de memoria.

También han sido estudiados otros alimentos y nutrientes que son fuente de antioxidantes pertenecientes al grupo de los polifenoles, como el café y el té, los arándanos y granadas, el vino tinto (resveratrol) o la cúrcuma (curcumina). Hasta la fecha no se ha encontrado evidencia clara de su efecto "protector". El principal problema de estos alimentos es la baja biodisponibilidad o aprovechamiento por el organismo de los polifenoles. No obstante, los prometedores resultados mostrados "in vitro" hacen necesario seguir investigándolos.

Las dietas que despiertan optimismo frente al Alzheimer

Uno de los principales puntos para el optimismo se encuentra en la posible función "protectora" frente al Alzheimer de determinados tipos de dieta, que han sido objeto de atención durante los últimos años. Dentro de las dietas estudiadas destaca la dieta mediterránea, con varios estudios que apoyan su papel neuroprotector, así como la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) indicada para pacientes hipertensos. Recientemente se ha propuesto una nueva dieta llamada dieta MIND (Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay), que combina las dos anteriores. Veamos algunas características concretas:
  • Mediterránea. Cereales no refinados, verduras, patatas, frutas, legumbres, frutos secos y aceite de oliva. Ingesta moderada: alcohol (vino tinto).
  • DASH. Verduras, cereales, frutas, lácteos, legumbres y frutos secos. Ingesta moderada: carnes rojas, pollo, pescado y dulces. Baja ingesta de grasas y sodio.
  • MIND. Potencia el consumo de verduras y limita la ingesta de grasas saturadas de origen animal. Verduras, legumbres, frutos secos, bayas, cereales de grano entero, pescado, pollo, aceite de oliva y vino. Ingesta moderada: carnes rojas y procesadas y dulces. Ingesta limitada: comida rápida, fritos, mantequilla, margarina y queso.
Por tanto, se debe tener en cuenta la importancia de una dieta equilibrada para la posible prevención del Alzheimer, sin basarse únicamente en alimentos concretos o aislados. De hecho, los estudios realizados apuntan a un mayor efecto "protector" de los alimentos cuando forman parte de una dieta equilibrada, actuando de forma sinérgica y no en solitario. Esto se debería a la existencia de efectos aditivos e interacciones entre los distintos alimentos conjuntados. Además, esta interacción entre alimentos cuando forman parte de una dieta explicaría la discordancia entre los efectos mostrados por un único alimento o nutriente cuando es probado "in vitro", "in vivo" o en ensayos clínicos. De ahí que se haga especial hincapié en seguir una dieta equilibrada más que en aumentar el consumo de un determinado alimento.

Recomendaciones dietéticas para la prevención del Alzheimer

A la espera de nuevos estudios que clarifiquen el papel de la dieta en la prevención del Alzheimer, destacamos la propuesta de un panel de expertos en la International Conference on Nutrition and the Brain celebrada en Washington, en julio de 2013, donde se daban una serie de directrices entre las que destacan las siguientes:
  • Reducir la ingesta de grasas saturadas y grasas trans.
  • Reemplazar la carne y los lácteos por verduras, legumbres, frutas y cereales integrales como base de la dieta.
  • Tomar vitamina E como parte de la dieta, y no en forma de suplementos.
  • Cubrir las necesidades diarias de vitamina B12.
  • Practicar ejercicio con regularidad.

23 de julio de 2016

Diez males prevenibles provocan 90% de los derrames cerebrales

Tomado de: www.nacion.com

Diez enfermedades completamente prevenibles son la causa del 90% de los derrames cerebrales que se registran alrededor del mundo.

Esta lista negra es encabezada por la hipertensión (niveles de presión arterial alta), la cual es responsable del 47,9% de los ataques.

Los otros males son el sedentarismo, una dieta pobre, obesidad, fumado, abuso del licor, diabetes, estrés, así como niveles irregulares de colesterol y triglicéridos.

Así lo reveló el estudio Interstroke , que tomó en cuenta las estadísticas en salud de 27.000 personas en 22 países de todos los continentes. Los resultados fueron publicados en la revista The Lancet .

“De este estudio podemos sacar varios mensajes clave. El primero es que los derrames son completamente prevenible, sin importar la edad o el sexo.

”El segundo es que debemos luchar por eliminar los factores de riesgo, y para esto se necesitan campañas de información y educación para la población”, manifestó Rita Krishnamurthi, del Instituto Nacional de Neurociencias y Derrames Cerebrales de Nueva Zelanda, en un artículo de opinión en la misma revista.

“Finalmente, se necesitan aún más estudios para medir las enfermedades cerebrovasculares en cada país y en cada tipo de población clave (de diferente edad, sexo, etnicidad o zona geográfica”, añade Krishnamurthi.

En Costa Rica, los derrames cerebrales son la segunda enfermedad vascular más común –después de los infartos cardíacos– y constituyen una de las principales causas de muerte entre los adultos.

Frecuentes 

El tipo de ataque cerebral más común en el mundo es el conocido como derrame isquémico o isquemia cerebral.

Se produce cuando una arteria o vena del cerebro se “bloquea” e impide el flujo de sangre hacia una parte del cerebro. Al cabo de unos minutos, las células empiezan a morir por falta de oxígeno y nutrientes. El 85% de los derrames son de este tipo.

La otra clase común es el derrame hemorrágico, el cual ocurre cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe y sangra.

Al producirse sangrado dentro del cerebro, las células no reciben oxígeno ni nutrientes. La presión en los tejidos circundantes aumenta y esto causa inflamación. El 15% de los infartos cerebrales son así.

Factores de riesgo

Hipertensión

El 47,9% de los pacientes con un derrame cerebral tenía hipertensión. En Costa Rica, esta es la enfermedad crónica más común: el 31% de los mayores de 25 años tienen este mal.

Sedentarismo.

El estudio indica que el 35,8% de los pacientes con derrames no realizaban ejercicio ni actividad física constante. Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) indican que el 44,6% de los adultos son sedentarios.

Dieta pobre.

Incluye la dieta alta en grasas y azúcares y también la baja en proteínas, frutas y verduras. Estaba presente en el 23,2% de los pacientes con derrame. En Costa Rica, solo el 33,9% de las personas consume frutas y verduras al día.

Obesidad

Presente en el 18,6% de quienes sufrieron derrame. El 29,4% de los adultos ticos es obeso. Fumado. El 12,4% de los pacientes fumaba. En Costa Rica la cifra de los fumadores ha bajado, pero el 13,3% de los mayores de 15 años fuma.

Infarto

El 9,1% de personas ya había tenido un infarto. En Costa Rica, el número de consultas por enfermedades del corazón pasó de 950.000 en 2007, a 1,4 millones de consultas en el 2014.

Diabetes

El 3,8% de los pacientes lo tenía. En Costa Rica, esta es la segunda enfermedad crónica más común: el 12,8% de los adultos es diabético.

Abuso de licor

Presente en el 5,8% de los pacientes. Datos de la CCSS indica que el consumo excesivo de licor está en el 34,8% de los adultos.

Estrés

Presente en el 5,8% de los casos. En Costa Rica, no hay estudios que midan el nivel de estrés de la población, pero las guías de atención de males cardíacos ya lo incluyen como factor de riesgo que debe examinarse.

Colesterol y triglicéridos altos

El 26,9% de los pacientes los padecía. Estudios de la CCSS indican que los niveles de colesterol alto están en 12,6% de los adultos, y los altos niveles de triglicéridos están en el 45,8%

Caminar a paso rápido podría ayudar a proteger de la diabetes

Tomado de: medlineplus.gov

Caminar a paso rápido podría ser más efectivo que trotar para controlar los niveles de azúcar en la sangre de las personas con diabetes, sugiere un nuevo estudio.

Las personas con prediabetes tienen niveles de azúcar en la sangre que son más altos de lo normal, pero no lo suficientemente altos como para que se considere diabetes. El método que es el "estándar de excelencia" para la prevención de la diabetes conlleva bajar de peso, la dieta y el ejercicio.

"Sabemos los beneficios de los cambios en el estilo de vida... pero es difícil lograr que los pacientes realicen incluso una sola conducta, por no decir tres", lamentó el autor del estudio, el Dr. William Kraus. De forma que Kraus y sus colaboradores deseaban saber si el ejercicio solo podría lograr beneficios similares.

"Al enfrentarse a la decisión de intentar perder peso, la dieta y el ejercicio frente al ejercicio solo, el estudio indica que se puede lograr casi un 80 por ciento del efecto de hacer las tres cosas solo con la cantidad correcta de ejercicio de intensidad moderada", afirmó Kraus, profesor de medicina de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.

En el estudio participaron 150 personas con prediabetes que fueron divididas en cuatro grupos. Un grupo siguió el programa del estándar de excelencia, que incluía una dieta baja en grasa y baja en calorías y ejercicio de intensidad moderada equivalente a caminar 7.5 millas (unos 12 kilómetros) a paso rápido por semana.

Los demás participantes se asignaron a uno de tres grupos de ejercicio: una cantidad baja de ejercicio de intensidad moderada equivalente a caminar a paso rápido 7.5 millas por semana, una cantidad alta de ejercicio de intensidad moderada equivalente a caminar a paso rápido 11.5 millas (unos 18.5 KM) por semana, y una cantidad alta de ejercicio de intensidad vigorosa equivalente a trotar 11.5 millas por semana.

Tras seis meses, los pacientes que usaron el método de tres medidas tuvieron una mejora promedio de un 9 por ciento en la tolerancia a la glucosa oral, que es una medida de qué tan fácilmente el cuerpo procesa el azúcar, y un indicador usado para predecir la progresión de la diabetes.

Entre los que solo hicieron ejercicio, hubo una mejora del 7 por ciento en el grupo de 11.5 millas a una intensidad moderada, una mejora del 5 por ciento en el grupo de 7.5 millas a una intensidad moderada, y una mejora del 2 por ciento en el grupo de 11.5 millas a una intensidad vigorosa.

"Otra forma de decirlo es que una cantidad alta de ejercicio solo de intensidad moderada ofrece casi el mismo beneficio en la tolerancia a la glucosa que el que vimos en el estándar de excelencia de restricción de grasas y calorías junto con el ejercicio", comentó el coautor del estudio, Cris Slentz, profesor asistente de medicina de la Universidad de Duke.

El ejercicio de intensidad alta tiende a quemar glucosa más que grasa, mientras que el ejercicio de intensidad moderada tiende a quemar grasa más que glucosa, explicó Kraus.

"Creemos que un beneficio del ejercicio de intensidad moderada es que quema grasa en los músculos", apuntó. "Eso es importante porque los músculos son el lugar principal donde la glucosa se almacena tras una comida".

El estudio aparece en la edición en línea del 15 de julio de la revista Diabetologia.

Perder peso podría reducir el riesgo de cáncer, según un estudio

Tomado de: medlineplus.gov

Las mujeres con sobrepeso y obesas que pierden peso podrían reducir las probabilidades de desarrollar cáncer a medida que bajan los niveles de proteínas vinculadas con esa enfermedad, sugiere un estudio reciente.

Esas proteínas (VEGF, PAI-1 y PEDF) fomentan el crecimiento de los vasos sanguíneos, un proceso necesario para ayudar a los tumores a prosperar. Mientras más peso perdían las mujeres, más grande era el descenso en los niveles de esas proteínas, encontraron los investigadores.

"Es otra evidencia en el rompecabezas de los beneficios de perder peso, y de la importancia de perder peso para la gestión del cáncer", afirmó la investigadora líder, Catherine Duggan, científica principal de planta de la división de ciencias de la salud pública del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle.

En general, perder peso reduce el riesgo de cáncer de mama, colon y próstata en hasta un 20 por ciento, dijo. Esto podría deberse a una reducción en los factores inflamatorios almacenados en la grasa, además de un descenso en los niveles de esas proteínas, sugirió Duggan.

Esas proteínas aumentan con el peso, explicó. "A medida que las personas aumentan de peso, se necesitan nuevos vasos sanguíneos para llevar oxígeno y nutrientes a la grasa almacenada", dijo. El mismo proceso se da en los hombres.

No está claro si esas proteínas provocan cáncer, y el estudio no lo probó, pero podrían crear un ambiente favorable para que los tumores comiencen a crecer, comentó Duggan.

"No podemos afirmar que esos factores causen cáncer, pero sí creemos que esos factores podrían hacer que los tumores crezcan. De forma que si se reducen, las células tumorales inactivas quizá no se activen y comiencen a crecer, pero no podemos decirlo con certeza", apuntó.

En el estudio, Duggan y sus colaboradores asignaron al azar a 439 mujeres postmenopáusicas con sobrepeso u obesas, de 50 a 75 años de edad, a uno de cuatro grupos.

Los grupos incluyeron: una dieta con calorías restringidas de no más de 2,000 calorías al día, un programa de ejercicio aeróbico de moderado a vigoroso durante 45 minutos cinco días por semana, una combinación de dieta y ejercicio, o ni dieta ni ejercicio. Los investigadores tomaron muestras de sangre al inicio del estudio y un año después.

Tras tener en cuenta el peso, la edad, la raza y la etnia, los investigadores encontraron que las mujeres de los grupos de dieta y de ejercicio perdieron del 2 al 11 por ciento de su peso corporal, mientras que las mujeres que no participaron en esos programas perdieron menos de un 1 por ciento de su peso corporal.

Además, en comparación con las mujeres que no hicieron dieta ni ejercicio, las que hicieron dieta, o hicieron dieta y ejercicio, tuvieron unos niveles significativamente más bajos de las proteínas. Pero ese efecto no fue aparente en las mujeres del grupo en el que solo se hizo ejercicio, apuntó Duggan.

La investigación aparece en la edición del 15 de julio de la revista Cancer Research.

Una experta no está segura que reducir esas proteínas pudiera reducir el riesgo de cáncer.

"En realidad no sabemos qué tanto deben bajar esas proteínas para tener un efecto real", dijo Victoria Stevens, directora estratégica de servicios de laboratorio de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

Ya se ha intentado eliminar el flujo sanguíneo a los tumores, pero hasta ahora los resultados de ese método han sido mixtos, apuntó.

Pero "sabemos que ser obeso o tener sobrepeso aumenta el riesgo de cáncer, así que cualquier cosa para evitarlo, como perder peso, debería ser algo bueno para reducir el riesgo de cáncer", planteó.

16 de julio de 2016

La obesidad moderada puede restar hasta tres años de vida

Tomado de: www.nacion.com

Estar demasiado pesado puede costarle años de vida, literalmente. Científicos dicen que las personas con sobrepeso mueren un año antes de lo esperado y que la gente con obesidad moderada fallece hasta tres años prematuramente.

Los médicos han advertido desde hace mucho tiempo que tener sobrepeso puede ocasionar complicaciones de salud, incluyendo enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y cáncer, y estudios previos ya habían encontrado que el peso extra puede restar años de vida, según datos principalmente de Europa y Norteamérica.

En el nuevo estudio, el cual dicen los autores es el análisis más amplio realizado, los investigadores analizaron datos de casi cuatro millones de adultos no fumadores en 32 países que fueron publicados de 1970 al año pasado.

Compararon el riesgo de muerte con el índice de masa corporal de las personas, o IMC, una medida de grasa corporal que es calculada utilizando estatura y peso.

Definieron el IMC de 18,5 a 25 como normal, 25-30 como sobrepeso, 30-35 como obesidad moderada y arriba de 40 como obesidad severa. Una persona con estatura de 1,62 metros (5 pies 4 pulgadas) es considerada obesa si pesa 79 kilogramos (174 libras) o más.

"Las personas con sobrepeso pierden en promedio un año de vida, y aquellas con sobrepeso moderado pierden tres años", dijo Richard Peto, de la Universidad de Oxford, uno de los autores del estudio. Una investigación previa halló que estar severamente obeso podría costar hasta ocho años de vida.

Cuidado hombres

El estudio nuevo encontró además que estar obeso es mucho más peligroso para los hombres que para las mujeres.

"El riesgo de muerte prematura es aproximadamente tres veces más grande para un hombre que engorda que para una mujer que engorda" , señaló Peto. Los hombres tienden a tener riesgos más altos de muerte prematura en general, y el riesgo empeora cuando se suma obesidad a la ecuación, agregó.

Según la Organización Mundial de la Salud, 15% de mujeres en el mundo y 11% de hombres son obesos. En general, la OMS calcula que más de 1.000 millones de adultos tienen sobrepeso y otras 600 millones de personas son obesas.

Tener exceso de peso es ahora la segunda causa de muerte prematura, solo después del tabaquismo en Norteamérica y Europa. Fumar ocasiona aproximadamente una cuarta parte de todas las muertes prematuras en esas regiones, mientras que estar demasiado pesado ocasiona ahora alrededor de 14 a 20% de tales fallecimientos.

Evite subir de peso

Peto admitió que se requiere más que simplemente aconsejar a la gente que pierda peso, porque bajar incluso pocos kilos y evitar recuperarlos es claramente difícil.

"Sería más fácil recomendar para empezar que la gente trate fuertemente de no subir de peso, particularmente antes de que lleguen a la edad madura" , señaló.

Tam Fry, vocero del Foro Nacional de Obesidad de Gran Bretaña, dijo que el estudio nuevo es una prueba más de los peligros de desequilibrar la balanza.

"Hemos sabido desde hace algún tiempo que si uno no se cuida, entonces estar obeso lo matará" , comentó Fry. "Si uno no quiere morir prematuramente, entonces debería tomar medidas para hacer algo respecto al peso", puntualizó.

Huya de la diabetes tipo 2 en bicicleta

Tomado de: medlineplus.gov

Optar por ir en dos ruedas en lugar de cuatro podría reducir el riesgo de diabetes tipo 2, sugiere una investigación reciente.

El estudio encontró que las personas que van al trabajo en bicicleta, o que andan en bicicleta de forma regular por diversión, son menos propensas a desarrollar la enfermedad.

Esto sucedió así incluso entre los que comenzaron a andar en bicicleta a una edad más avanzada, informaron unos investigadores daneses.

"Como el ciclismo se puede incluir en muchas actividades diarias, quizá resulte atractivo para una gran parte de la población. Esto incluye a la gente que, por falta de tiempo, de otra forma no tendría los recursos para hacer actividad física", dijo el líder del estudio, Martin Rasmussen, de la Universidad del Sur de Dinamarca.

El estudio incluyó a más de 50,000 hombres y mujeres daneses. Tenían entre 50 y 65 años de edad.

Los investigadores encontraron que los que andaban en bicicleta de forma rutinaria eran menos propensos a desarrollar diabetes tipo 2. Y mientras más tiempo pasaban los participantes andando en bicicleta, más bajo era su riesgo de diabetes tipo 2, mostró el estudio.

Tras un periodo de cinco años, los hábitos de ciclismo de los participantes volvieron a evaluarse. Los que comenzaron a andar en bicicleta de forma regular tenían un riesgo un 20 por ciento más bajo de diabetes tipo 2 que los que no montaban bicicleta rutinariamente.

Los investigadores tomaron en cuenta factores de riesgo que podrían haber afectado el riesgo de diabetes tipo 2 de los participantes, como la circunferencia de la cintura, la dieta, el alcohol, el tabaquismo y otras formas de ejercicio. Pero reconocieron que otros factores también podrían haber influido sobre sus resultados. El estudio solo encontró una asociación entre andar en bicicleta y el riesgo de diabetes tipo 2, no un vínculo causal.

Los hallazgos aparecen en la edición del 12 de julio de la revista PLOS Medicine.

Pero los autores del estudio dijeron que sus hallazgos deben respaldar a los programas que animen a andar en bicicleta.

"Nos parece de particular interés que los que comenzaron a andar en bicicleta tenían un riesgo más bajo de diabetes tipo 2, dado que la población del estudio fue de hombres y mujeres de mediana edad", señaló Rasmussen en un comunicado de prensa de la revista.

Esos hallazgos enfatizan que "incluso cuando se está entrando en la vejez, no es demasiado tarde para empezar a hacer ciclismo con el fin de reducir el riesgo de enfermedad crónica", enfatizó.

Leche entera o desnatada: ¿cómo debo tomarla?

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

La leche es objeto de múltiples mitos y con frecuencia fuente de controversia y de dudas. Una de ellas tiene que ver con la grasa y con la elección del tipo de leche que se toma. ¿Debe ser desnatada o entera? ¿Cuál de las dos es mejor? ¿Deben tender nuestras elecciones siempre hacia lo más light o hipocalórico o, por el contrario, se deben tener en consideración otros aspectos? En el siguiente artículo se explica por qué se insiste tanto en la alimentación baja en grasas y qué matices aportan los nuevos estudios sobre los lácteos. 

Alimentación baja en grasa: ¿siempre?

El campo de los alimentos funcionales, light, ricos en fibra o desnatados es un sector en auge. El aumento de enfermedades cada vez más prevalentes, como la obesidad, la hipertensión, las dislipemias o el cáncer, justifica en parte este crecimiento. Pero también los motivos estéticos influyen cada vez más en las decisiones que tienen que ver con la toma de alimentos, incluida la leche.

Los objetivos nutricionales de los últimos años han venido marcados por la prevención de enfermedades como la obesidad o las dislipemias (hipertrigliceridemia o hipercolesterolemia); dolencias vinculadas a un aumento de la morbilidad y mortalidad cardiovascular. Estos objetivos se establecían por dos motivos:

1. Un incremento notable en la incidencia de estas enfermedades.
2. El aumento de la ingesta de grasa (sobre todo grasa saturada y grasa hidrogenada) que ha sufrido la alimentación en los últimos años, un aspecto que está relacionado con este incremento en la incidencia y gravedad de las enfermedades cardiovasculares.

Ante este panorama, las guías clínicas para la prevención y tratamiento de estas patologías han insistido en que uno de los aspectos claves de su tratamiento dietético-nutricional era el control de la grasa de la dieta. En este punto, cabe destacar que no toda la grasa ha sido de igual manera asociada al riesgo cardiovascular. La grasa saturada (la que se encuentra de forma habitual en alimentos de origen animal como las carnes, los embutidos, la nata o la mantequilla) ha sido relacionada con un peor perfil lipídico y, por tanto, con un mayor riesgo cardiovascular. En cambio, la grasa mono o poliinsaturada (aceite de oliva, grasa del pescado azul, grasa de frutos secos como las nueces, almendras o avellanas) no se ha considerado como precursora de enfermedades cardiovasculares.
De esta manera, cuando las guías norteamericanas se referían a una "dieta baja en grasa", hacían alusión sobre todo a grasa saturada, puesto que no era habitual el consumo de grasas insaturadas en su alimentación; mientras que si se alude a una dieta baja en grasa, en el contexto de la alimentación mediterránea se eliminaría también el aceite oliva, entre otros; esto hecho no tendría ningún sentido, puesto que el aceite de oliva y el estilo de alimentación mediterráneo han sido ampliamente relacionados con menor riesgo de obesidad y de morbilidad y mortalidad cardiovascular.

La dieta baja en grasa (saturada) será recomendable como parte del tratamiento y prevención de la obesidad y enfermedades cardiovasculares. Pero esto no significa que la elección deba ser siempre de alimentos light o bajos en grasa, ya que hay que considerar el global de la dieta.

Entonces, ¿lácteos enteros o desnatados?

Dado el enfoque de prevención de obesidad y enfermedades cardiovasculares hoy en día vigente, hace años que se insiste en la necesidad de seleccionar lácteos semi o desnatados por dos motivos: el aporte calórico de estos es menor y su cantidad de grasa saturada también. Pero ¿qué dicen las investigaciones recientes?

Diversos estudios han puesto de manifiesto que el consumo de lácteos enteros no siempre está vinculado a una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Así pues, Mohammad Y. Yakoob (Circulation, 2016) observó que la toma de lácteos enteros se relacionaba con un menor riesgo en la incidencia de diabetes. Susanne Rautiainen (Am J Clin Nutr, 206) pudo constatar que la ingesta de productos lácteos ricos en grasa se asociaba a una menor ganancia ponderal y, por tanto, a un menor riesgo de sobrepeso u obesidad, cosa que no sucedía con los lácteos bajos en grasa. Mario Kratz y sus colaboradores (Eur J Clin Nutr 2013) revisaron la literatura existente hasta el momento sin hallar investigaciones que observaran una relación positiva entre la grasa láctea y mayor riesgo de obesidad o enfermedades cardiovasculares. También Drehmer M. y sus colaboradores (J Nutr, 2016) encontraron una relación inversa entre los lácteos desnatados y el síndrome metabólico.

A la luz de estos estudios, muchos científicos sugieren que se tendría que replantear si las recomendaciones de evitar los lácteos enteros deberían seguir siendo aplicadas; aunque todos concluyen que hacen falta más investigaciones para constatar los hallazgos más recientes.

De momento, y hasta más trabajos científicos al respecto, la clave para decidir nuestra elección en cuanto a los lácteos (¿enteros o desnatados?) pasará por una valoración individual de la dieta de cada persona y de los riesgos y comorbilidades asociados. Para estos casos, en los que existen distintas dolencias o necesidades especiales, es imprescindible consultar a un dietista-nutricionista si se tienen dudas.

9 de julio de 2016

Niños y alimentación vegana, ¿una combinación peligrosa?

Tomado de: blogs.20minutos.es

La noticia saltó hace unos días a todos los titulares. En la ciudad italiana de Génova, una niña de dos años era ingresada en estado grave por serias deficiencias alimentarias. La dieta vegana que seguían sus padres, y que también aplicaban a la pequeña -combinando la leche materna con productos que no tuvieran origen animal-, fue señalada como el origen de su estado, con unos niveles muy bajos de vitamina B12 y hemoglobina.

Aunque posteriormente un senador italiano apuntó que en realidad la niña también consumía lácteos –concretamente mencionó el queso parmesano– lo cierto es que no hay muchas más pistas sobre esa aclaración. La polémica y las duras críticas a los padres han sido desde entonces la nota dominante.

Desgraciadamente no es la primera vez que el tema de niños y veganismo ocupa noticias y debates. E igual que ahora, casi siempre está relacionado con algún caso de especial gravedad. En 2011, por ejemplo, una pareja francesa fue juzgada después de que su bebé de 11 meses muriera (el caso se remonta a 2008) por problemas de malnutrición relacionados también con la dieta vegana.

Casos dramáticos que ponen de nuevo sobre la mesa una pregunta muchas veces formulada: ¿Pueden los niños seguir una dieta vegana? No se trata de entrar en valoraciones morales o de responsabilidad de los padres a la hora de trasladar a los pequeños sus decisiones sobre alimentación, sino de descubrir si, desde un punto de vista nutricional, privar a los niños de alimentos de procedencia animal es viable o peligroso.

Pese a que el reciente caso de la niña italiana ha desatado todas las alarmas, en realidad los expertos en nutrición coinciden en lanzar un mensaje de tranquilidad y señalar que la dieta vegana es perfectamente válida para los niños, siempre que haya un estricto control médico. Este es el punto clave, según explica Julio Basulto, que nos remite a la reciente guía publicada por la Agencia de Salud Pública de Catalunya y sus Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años).

Tal y como puede leerse allí, y Basulto comparte, “la alimentación vegetariana […] y la vegana […], bien planeadas y suplementadas cuando sea preciso, pueden satisfacer las necesidades de niños y adolescentes. […]”. Vigiladas y llegado el caso reforzadas con suplementos para controlar los niveles de la citada vitamina B12 que en estas fases de crecimiento es importante para el desarrollo del niño.

Melisa Tuya, autora del blog Madre Reciente, ya ha abordado este mismo tema en diferentes ocasiones, y todas las fuentes consultadas por ella inciden en esta misma idea: estricto control médico de la dieta y especial atención al hierro y -de nuevo- a la vitamina B12. En el caso de vegetarianos que consuman huevo no habría problema, pero si con los veganos, puesto que esta vitamina no está presente en ningún vegetal. Así lo explica el autor del blog Papacientífico que, como padre, médico y vegetariano, parece un referente más que recomendable para abordar estos temas.

Desde las asociaciones defensoras de la alimentación vegana no se conforman con hablar de la viabilidad de esta dieta para niños y bebés, sino que incluso destacan sus ventajas. Tal y como puede leerse en el apartado dedicado a este temas de la denominada Unión Vegetariana: “Varios estudios han examinado la ingesta de nutrientes ingeridos por niños veganos. Uno de ellos, realizado con niños británicos en edad escolar, encontró que la ingesta de fibra era mayor, y que los niveles de todas las vitaminas y minerales (a excepción del calcio) estudiados eran comparables a los de niños consumidores de carne”.

Respecto a la famosa vitamina, tampoco se elude el tema: “La vitamina B12 y la vitamina D son nutrientes esenciales para un niño alimentado exclusivamente por leche materna de madre vegana. Las madres cuyas dietas contengan niveles bajos o nulos de B12, producirán una leche con bajos niveles de dicha vitamina. Como esta vitamina tiene un importante papel en el desarrollo del sistema nervioso, es crucial para los niños tener una fuente fiable de vitamina B12”.

Especular con un tema tan delicado es siempre peligroso, pero en el caso de la niña italiana que ha desatado este nuevo capítulo ese podría ser precisamente el origen del problema: si la madre vegana tenía niveles bajos de vitamina B12, la leche materna podría adolecer del mismo problema.

¿Se critica con la misma dureza a los padres que permiten una dieta que conduce a los hijos a la obesidad, la diabetes  o problemas alimenticios?, se preguntan en voz alta algunas de las personas veganas consultadas. Se está condenando un tipo de dieta -señalan- basándose en casos individuales y en el gravísimo error de unos padres.

En cualquier caso, la ciencia parece tener una respuesta clara y precisa a la pregunta que este tema siempre plantea. Es decir, el problema no sería tanto la dieta vegana como descuidar el control médico necesario si se apuesta por esta alimentación en un niño.

La pasta (con moderación) no engorda

Tomado de: www.elmundo.es

Con tomate, al pesto, a la carbonara,... los amantes de la pasta están de enhorabuena. Según un reciente estudio llevado a cabo por el Departamento de Epidemiología I.R.C.C.S. Neuromed de Pozzilli, en Italia, la pasta, plato por excelencia de la gastronomía italiana -con permiso de la pizza- y una de las bases de la dieta mediterránea, no engorda. Al contrario, las personas que comen pasta con moderación -unos 50 gramos de media al día- tienden a estar más delgadas y en forma que aquellas que limitan su consumo. 

Eso es al menos lo que se desprenden de este estudio que analiza los beneficios de la dieta mediterránea y en el que se han examinado los hábitos alimenticios y la forma física de más de 23.000 personas de toda Italia. Los expertos del Instituto Neuromed han analizado detalladamente las medidas corpóreas de los participantes: peso, altura, índice de masa corporal (IMC) -la relación entre el peso y la altura que se utiliza para determinar si una persona tiene sobre peso o es obesa, por ejemplo-, y lo han confrontado con sus hábitos alimenticios. Los resultados demuestran que el consumo de pasta no está relacionado con un mayor peso corporal sino que al contrario de lo que se ha pensado siempre, quien come pasta habitualmente tiene un IMC más bajo y menor circunferencia abdominal, sobre todo si se es mujer. 

"Contrariamente a lo que mucha gente cree, el consumo de pasta no está asociado a un aumento del peso. Los datos demuestran que comer pasta en base a las exigencias de cada individuo contribuye a mantener un índice de masa corporal sano así como la circunferencia de la cintura más baja", asegura George Pounis, uno de los autores del estudio. 

Pero esto no significa que la pasta contenga la fórmula mágica para estar delgados. El porqué es mucho más simple. "Muchas personas evitan comer pasta porque creen que engorda y la sustituyen por otros alimentos mucho menos saludables como por ejemplo las carnes rojas", explica a EL MUNDO Lucia Iacovello, jefe del Laboratorio de Epidemiología Nutricional molecular en el Instituto Neuromed. 

Mejor si es 'al dente'

Lo importante es saber qué tipo de pasta y cómo comerla. La cocción es importante. Por ejemplo la pasta al dente tiene un índice glucémico más bajo que la pasta más cocida. También los spaghetti tienen un índice glucémico menor que la pasta 'corta' -fusili, macarrones, etc.--. Pero lo más importante es comerla como se hace en la dieta mediterránea: con tomate, verduras o un poco de aceite de oliva. 

El estudio, publicado en la revista Nutrition and Diabetes, ha demostrado además que las personas con diabetes que consumen pasta como parte de la dieta mediterránea tienden a vivir más años. A menudo a los enfermos de diabetes se les prohibe consumir carbohidratos, sin embargo, Iacovello asegura que es necesario distinguir entre los distintos tipos de carbohidratos. "Existen carbohidratos complejos, como los que están presentes en la pasta o los cereales, y simples, que son los que se encuentran por ejemplo en el azúcar y los dulces. Éstos últimos son los que hay que evitar para tener una alimentación sana. Sin embargo los carbohidratos complejos de la pasta en el contexto de la dieta mediterránea, es decir, respetando la variedad de todos los elementos (frutas, verduras, pescado y carnes blancas), son beneficiosos", asegura Iacovello.

Más nutrientes deben aparecer en etiquetas de los alimentos

Tomado de: www.nacion.com

Son componentes vitales para tener una buena salud y, por eso, ahora es obligatorio informar de sus contenidos en el etiquetado nutricional. Hablamos de la vitamina A, el fósforo, el hierro, el cobre y el magnesio.

Muchos productos que se consiguen en el mercado ya contenían esta información en su etiqueta, pero ahora se busca que las personas lo tengan más “a mano”.

Además, para estos nutrientes se establecieron valores mínimos y máximos que deben contemplar las etiquetas.

La Codex Alimentarius , organismo de Naciones Unidas encargado de elaborar lineamientos de contenido alimentario para preservar la nutrición, dio a conocer las nuevas normas la semana pasada, durante su reunión anual.

“Una falta de vitaminas y minerales puede tener serias consecuencias en la salud de las personas. Por ejemplo, una deficiencia de vitamina A puede causar problemas en la vista, de sufrir enfermedades infecciosas y de morir por ellas”, destaca el documento.

Alimentos como huevos, leche, hígado, las hierbas verdes y los vegetales rojos y amarillos contienen esta vitamina.

La directriz indica que por cada 100 calorías debe haber entre 75 y 180 unidades de retinol –forma más común de la vitamina A–.

“Un faltante en hierro –una de las deficiencias más comunes en el mundo– puede causar anemia, lo que impide al cuerpo recibir la cantidad de oxígeno necesaria. Puede traer complicaciones en el embarazo o problemas de crecimiento en los niños”, destacó el texto del reporte.

Los mariscos, los pescados, los cereales integrales y la yema del huevo, entre otros, son ricos en este mineral.

El documento indica que los alimentos deben tener entre uno y dos miligramos de hierro por cada 100 calorías.

Otros nutrientes

Una falta de fósforo, especialmente en los niños, afectará su crecimiento.

Este mineral está presente en alimentos como quesos, huevos, carnes y yogur, entre otros.

Las cantidades deben ser de al menos 25 miligramos por cada 100 calorías.

Por su parte, si no tenemos suficiente magnesio, nuestro sistema inmunitario se verá deprimido, así como el funcionamiento del corazón, la circulación sanguínea y la formación de nervios y músculos.

Este mineral se encuentra en frutas, verduras, nueces y productos de soya. Las recomendaciones son de al menos cinco miligramos por cada 100 calorías.

Finalmente, el cobre se encarga de la formación de la hemoglobina, y es fundamental para el desarrollo de huesos, tendones, el tejido conectivo y del sistema vascular.

Lo podemos encontrar en carnes rojas y nueces. Los lineamientos para este nutriente son de al menos 35 unidades por cada 100 calorías, niveles que los especialistas aseguran, son vitales para una salud integral. Esto es algo que usted, como consumidor, debería tomar en cuenta.

2 de julio de 2016

Contenido de sodio en panes y bocadillos subió casi un 100% en 18 años

Tomado de: www.nacion.com

El sodio contenido en los panes y bocadillos (snacks) más consumidos en Costa Rica aumentó casi un 100% en los últimos 18 años.

Esta es una de las conclusiones de un estudio elaborado por el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa). El reporte, revelado la tarde de este miércoles, consistió en comparar los resultados de análisis anteriores hechos en 1994 y 2012.

Los investigadores se concentraron en cinco tipos de pan de diferentes marcas (dos artesanales y tres panes empacados). Los productos seleccionados fueron los conocidos como baguette, "manita" o francés, cuadrado blanco, cuadrado integral y el pan de perros calientes.

Esta selección fue hecha con base en los productos señalados como de mayor consumo en la más reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos (ENIG). Asimismo se analizaron tres tipos de bocadillos de diferentes marcas: los extruidos (popularmente llamados inflados), tostados y fritos. Todas las muestras se recolectaron en establecimientos comerciales del Gran Área Metropolitana (GAM) entre marzo del 2011 y julio del 2012.

La muestra total fue de 99 panes diferentes y 84 snacks.

Al comparar los resultados obtenidos en los análisis de 1994 y 2012 se encontró que el pan de bollito o "manita" pasó de 232 a 481 miligramos de sodio por cada 100 gramos (Na/100g), el cuadrado blanco subió de  374 a 616 mg de Na/100g  y el pan cuadrado integral pasó de 455 a 720 mg de Na/100mg.

En los bocadillos, se encontraron niveles de entre 276 hasta 1.221 mg de sodio por cada 100 gramos de producto, todos ellos considerados como elevados.

El documento estima que alimentos como panes y productos de panadería junto con los snacks o bocadillos, así como categorías incluidas dentro de los cereales y derivados, aportan el 48% de la sal que se consume al día.

La forma principal de sodio se obtiene de la sal, pero algunos productos comerciales utilizan este mineral también como preservante.

"Es importante estar informado de cuánta cantidad de sodio tiene lo que consumimos. Por ejemplo, el pan integral es algo que normalmente se aconseja en personas que quieren mantener su salud. Es cierto que tiene más fibra y favorece la digestión, pero también tiene más sodio. Esto no quiere decir que debamos dejar de comerlo, es solo que si ya nos comimos una tajada, no nos vamos a comer cuatro", comentó Marielos Montero, una de las investigadoras.

¿Por qué es peligroso?

Los daños del abuso del sodio en el organismo humano ya han sido documentados por diferentes estudios médicos. Estos documentos señalan que altos niveles de este mineral provocan que el cuerpo retenga agua y se genere presión en las paredes de los vasos sanguíneos y en los riñones.

Otros especialistas señalan también como consecuencias una mayor acidez en el estómago, sobrecarga en el cuerpo y envejecimiento de los vasos sanguíneos.

Por estas razones, los nutricionistas piden consumir un máximo de una cucharadita diaria de sal.

Sin embargo, los costarricenses parecen no hacer caso de esta medida, recomendada desde el 2010. Estudios anteriores del Inciensa señalan que los ticos le adicionan a la comida siete gramos diarios de sal, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como límite cinco gramos (una cucharadita).

"Es solo tener un poco de conciencia y no abusar. Las personas pueden comerse un pedazo de baguette con queso y eso no es problema, pero entonces lo que se debe hacer es no abusar de salsas ni ponerle más sal", dijo Montero.

Alianza con la industria

El Inciensa creo en 2014 una alianza con la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia) para buscar un mejor balance de sodio en los productos. La idea es que se baje el contenido de sodio en los productos a niveles mínimos antes del 2018.

"Esta alianza es fundamental pues va a contribuir  a mejorar  la salud pública, ya que la evidencia científica ha demostrado la relación directa que existe entre el consumo excesivo de sodio y el desarrollo de la hipertensión, la cual representa un factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares; primera causa de mortalidad en el país", manifestó Adriana Blanco, coordinadora del Programa nacional para la reducción de sal/sodio en Costa Rica.

Para Montero, la idea es hacerlo poco a poco para que el consumidor no note la diferencia en su paladar, pues si se hace tajantemente es posible que si note un cambio brusco en el sabor.

Tome nota

Estos consejos pueden ayudarle a tener más bajos los niveles de sodio en su cuerpo.
  • Revise el etiquetado de sus alimentos y compre los que contengan menos sodio.
  • No agregue sal a sus ensaladas, utilice otros condimentos.
  • Retire el salero de la mesa.
  • Si va a comprar productos empacados, busque los que digan "bajo en sodio".
  • Ponga menos sal a la hora de preparar los alimentos
  • Evite enviar sal y salsas en las loncheras
  • Escurra bien productos enlatados que contienen sal

La diabetes aumenta el riesgo de muerte por ataque cardiaco

Tomado de: www.nlm.nih.gov

Las personas con diabetes son mucho más propensas a morir tras un ataque cardiaco que las que no sufren de la afección del azúcar en la sangre, encuentra un estudio reciente.

Los investigadores incluyeron a 700,000 personas en el estudio. Todas fueron hospitalizadas por un ataque cardiaco entre enero de 2003 y junio de 2013. Unas 121,000 tenían diabetes.

En comparación con las personas que no sufrían de diabetes, las que tenían la enfermedad presentaban un 56 por ciento más de probabilidades de morir si padecían un ataque cardiaco provocado por un bloqueo completo de la arteria coronaria. Si su ataque cardiaco era resultado de un bloqueo parcial de la arteria coronaria, las personas con diabetes presentaban un 39 por ciento más de probabilidades de morir, encontró el estudio.

"Esos resultados ofrecen una evidencia robusta de que la diabetes es un problema poblacional significativo a largo plazo entre los pacientes que han sufrido un ataque cardiaco", dijo el investigador líder, el Dr. Chris Gale, cardiólogo asesor y profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Leeds en Reino Unido.

"Aunque en estos días las personas tienen más probabilidades que nunca de sobrevivir a un ataque cardiaco, debemos enfocarnos más en los efectos a largo plazo de la diabetes sobre los supervivientes a un ataque cardiaco", añadió en un comunicado de prensa de la universidad.

Un paso importante es fortalecer la relación entre los médicos de atención primaria, los médicos que tratan los problemas del corazón (los cardiólogos) y los médicos que tratan la diabetes (los endocrinólogos), planteó Gale. Añadió que los médicos deben asegurarse de que los pacientes con un riesgo alto estén recibiendo los medicamentos establecidos de la forma más efectiva posible.

El estudio no pudo mostrar una relación causal. Así que ahora, los investigadores desean averiguar el motivo exacto de que las personas con diabetes tengan un riesgo más alto de muerte tras un ataque cardiaco.

"Sabíamos que después de sufrir un ataque cardiaco, era menos probable que alguien sobreviviera si también tenía diabetes. Pero no sabíamos si esta observación se debía a tener diabetes o a otras afecciones que es común ver en las personas con diabetes", dijo el Dr. Mike Knapton, director médico asociado de la British Heart Foundation, que financió el estudio.

Los hallazgos resaltan la necesidad de encontrar mejores formas de prevenir la enfermedad cardiaca en las personas con diabetes, enfatizó. El estudio también muestra la necesidad de desarrollar nuevos tratamientos para mejorar la supervivencia tras un ataque cardiaco en las personas con diabetes, añadió Knapton.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Journal of Epidemiology and Community Health.

Alimentación clave durante los dos primeros años de vida

Tomado de: www.prensa.com

El periodo que comprende desde la concepción hasta que un niño cumple su segundo año son cruciales en su desarrollo y en la salud del futuro adulto.

Esos mil días se consideran como una “ventana de oportunidad” desde el punto de vista nutricional, pues una adecuada alimentación durante esta etapa tiene un impacto enorme en el desarrollo físico e intelectual del niño, recuerda la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Cuando se habla de esos primeros días de vida se contemplan los 265 días del periodo que dura el embarazo de la mujer; los 365 días del primer año de vida del niño, más los 365 días del segundo año, detalló el nutricionista Héctor Moreno Esquivel en la Segunda Jornada de Actualización Nutrición y Dietética, realizada en Chiriquí.

Alimentos

Las medidas se deben tomar desde la concepción, por esta razón la madre debe llevar una alimentación completa y balanceada que incluya alimentos variados de todos los grupos alimenticios, pues eso ayudará al óptimo desarrollo del bebé.

No obstante, una vez nace el infante la leche materna es la primera comida natural para él y debe ser exclusiva durante los primeros seis meses, como reitera la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La lactancia debe iniciarse desde la primera hora de vida, el bebé no debe recibir ningún otro alimento, ni bebida, ni siquiera agua, recuerda la OMS.

Este alimento, aporta toda la energía y los nutrientes que el niño necesita en sus primeros meses de vida y sigue cubriendo la mitad o más de las necesidades nutricionales del niño durante el segundo semestre de vida, y hasta un tercio durante el segundo año.

Después de estos seis meses deben complementar su alimentación con otros nutrientes porque los pequeños requieren mayor cantidad de hierro, calcio, energía y vitaminas, recalca la Sociedad Panameña de Pediatría.

En este punto, Moreno Esquivel, señaló que los bocados se deben introducir junto a la lactancia materna, pero sin desplazarla.

Además subrayó que se debe evitar agregar sal y azúcar a las primeras papillas para no desplazar la aceptabilidad de la leche materna y para que los bebés se vayan acostumbrado al sabor natural de los alimentos.

De esta manera, a partir de los seis meses se les puede dar frutas como papaya, mango, manzana, guineo, guayaba, pera, melón; cereales de avena y maíz; y verduras como papa, ñame, otoe y yuca.

Cuando llegue a los siete meses es el turno de los vegetales cocidos pueden ir probando con zapallo, zanahoria, espinacas y chayotes.

Ya a los ocho meses podrían llevar a su menú las menestras como fríjol, lenteja, arvejas, garbanzos y haba. Al igual que las carnes de res, pollo desmenuzado e hígado de pollo.

Entre los 9 y 10 meses ya es posible introducir el arroz, trocitos de pan, fideos, macarrones, huevos y las frutas cítricas.

Cuando el pequeño llegue al año, se pueden ir incorporando de forma gradual otros bocados del patrón de alimentación familiar. No obstante, evitar las comidas condimentadas y fritas, sugirió en su charla “Alimentación en los primeros mil días de vida”.

Para recordar

La nutrición adecuada durante este periodo es un elemento importante para reducir la probabilidad de presentar complicaciones maternas y fetales, subrayó el experto en nutrición y dietética.

Deben tener presente que esta etapa tiene un impacto enorme en la salud. Una nutrición óptima en los primeros mil días de la vida mejora el desarrollo cognoscitivo y los logros escolares.

Siguiendo estas indicaciones podrá disminuir el riesgo de que el niño desarrolle en la edad adulta enfermedades crónicas no transmisibles.

Varios estudios han mostrado la asociación entre factores perinatales y la de obesidad infantil, obesidad en la etapa adulta, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular, aseguró. “Optimizar la nutrición en esta ventana crítica del desarrollo humano no solo salva vidas sino también construye el capital humano”, dijo.