24 de septiembre de 2016

La relación entre la dieta y el estado de ánimo

Por AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

Tanto el estado de ánimo como el humor de una persona dependen de innumerables variables: la propia genética, las circunstancias personales, el estado físico y de salud, el entorno social e incluso el clima. Así que intentar buscar en la dieta la llave de la felicidad y del bienestar mental es, cuando menos, utópico. No obstante, hay nutrientes y alimentos específicos que se relacionan con la producción o inhibición de ciertos neurotransmisores y hormonas. Además, también se sabe que la alimentación como parte de un estilo de vida y sus consiguientes vinculaciones religiosas, éticas, sociales, políticas y económicas puede generar más satisfacción y, por ende, mayor felicidad en las personas que consiguen alinear sus principios con ella.

Triptófano, ¿el camino hacia la felicidad?

Uno de los nutrientes que más suena al hablar de dieta y estado de ánimo es el triptófano. Este aminoácido es precursor de un neurotransmisor llamado serotonina que está fuertemente ligado al placer y bienestar mental. A menudo se alude a los alimentos ricos en triptófano (huevos, leche, cereales integrales, garbanzos, cacahuetes, plátano...) y también a su suplementación aislada como solución para mejorar el estado de ánimo e, incluso, la depresión.

Sin embargo, una reciente revisión realizada en 2016 concluye que si bien una dieta rica en triptófano puede tener un impacto positivo en el humor, este efecto depende mucho del estado del individuo, por lo que no parece que una recomendación general sobre ingerir más alimentos ricos en triptófano mejore el humor sin más. El trabajo también señala la importancia de los antioxidantes para mantener buenos niveles de triptófano y del ejercicio físico para generar serotonina. Por lo que, al final, algo tan sencillo como una dieta rica en fruta y verdura (que son la principal fuente de antioxidantes), junto con un estilo de vida activo, sigue siendo la recomendación más rigurosa.

¿Chocolate contra la tristeza?

Al chocolate se le atribuye en la cultura popular el poder de levantar el ánimo y servir de consuelo en momentos de melancolía. Pero ¿cuánto hay de cierto en ello? Pues, según una revisión sistemática publicada en 2013, parece que esos efectos no están nada claros.

En primer lugar, los efectos son con chocolate de alta concentración de cacao o con cacao puro. Es decir, ese popular chocolate con leche, que es el consumido por gran parte de la población, no entraría dentro de los parámetros. No vale cualquier tipo de chocolate.

Además, no se sabe cuál de los muchos compuestos bioactivos del cacao es el que podría tener esos efectos. Pero, además, ¿cómo somos capaces de discernir qué parte es debido a estas sustancias y cuál al placer en el paladar que provoca saborear este dulce? Muy difícil de decir.

Alimentación, estilo de vida y bienestar mental

Cuando la elección de alimentos se alinea con otros valores personales, esa coherencia ayuda a mantener un estado de bienestar anímico. Aunque no sea directamente a causa de los nutrientes ingeridos, sí que se puede resumir en "sentirse bien con lo que uno come".

Algunos estudios ponen de relieve esta relación secundaria de la dieta y el estado de ánimo, como ocurre en las personas vegetarianas, cuya elección dietética puede repercutir en mejoras en su humor y su estado de ánimo.

En la misma línea, hay investigaciones que señalan la asociación entre la adherencia a un patrón dietético mediterráneo y una mejora del humor en adultos sanos. Parece ser que tener la mente tranquila con las elecciones personales contribuye, en parte, a mejorar esta faceta.

¿Hay alimentos que nos empeoran el humor?

Un interesante trabajo canadiense de 2013 analizó los sentimientos de más de 6.500 niños en relación a lo saludable de su dieta. En concreto, valoró la preocupación, la tristeza y la infelicidad. Los menores con dietas más adecuadas mostraban menos esos sentimientos. Este es un nuevo motivo de peso para seguir trabajando en estrategias de salud pública que mejoren la alimentación infantil: tener niños más sanos, y más felices.

En resumen, parece que, sin necesidad de obsesionarse por alimentos concretos, es suficiente una alimentación rica en alimentos que destaquen en compuestos bioactivos y antioxidantes (es decir, rica en fruta y verdura), con un aporte proteico adecuado de fuentes saludables.

No existe una "dieta de la felicidad" universal ni, por supuesto, ninguna dieta concreta que nos garantice el buen humor. Pero sí parece ser que comer de manera coherente con nuestro estilo de vida y ética personal puede tener efectos positivos en nuestro estado de ánimo. ¿Por qué no empezar mañana mismo?

La obesidad puede causar ocho nuevos tipos de cáncer


En 2002, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) informó que el sobrepeso podía estar relacionado de manera directa con seis tipos de tumores malignos: de colon, recto, esófago, riñón, de mama en mujeres post-menopáusicas y el endometrio en el útero. Pero ahora, la lista se extendió.

La propia Agencia, que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizó una nueva evaluación sobre los factores de riesgo asociados a la enfermedad e identificó ocho tipos de cáncer adicionales relacionados. Además, se determinó una "evidencia limitada" de que la reducción del sobrepeso disminuya las posibilidades de padecer cáncer mortal de próstata, cáncer de mama en hombres y el linfoma de células B grandes.

La investigación fue publicada en la revista The New England Journal of Medicine y encontró que existe "suficiente evidencia científica" de que el exceso de grasa corporal favorece el desarrollo de cáncer de cardias gástrico, hígado, vesícula, páncreas, ovarios y tiroides, así como meningioma (tumor cerebral benigno) y el mieloma múltiple, un cáncer de la médula ósea.

Para arribar a estas conclusiones un grupo de 21 científicos internacionales convocados por la IARC evaluó más de 1.000 estudios sobre los mecanismos que vinculan el exceso la grasa corporal y el cáncer. También fueron considerados análisis en animales de experimentación.

Según datos de la OMS, el cáncer es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial y se prevé que los casos anuales aumenten de 14 millones en 2012 a 22 en los próximos 20 años. Por otro lado, hasta 2014 el número de obesos era de 640 millones entre los adultos, mientras que entre niños y adolescentes se llegaba a 110 millones. Y en el mismo año la prevalencia de la obesidad fue del 10,8% en hombres, 14,9% en mujeres y 5,0% en los menores. Solo en 2013, se estima que 4,5 millones de muertes en el mundo fueron atribuibles al exceso de grasa corporal. Alarmante.

Deportes al aire libre suben ánimo y autoestima

Tomado de: www.nacion.com

Un estudio elaborado por la Universidad de Essex (Reino Unido) demostró que el ejercicio al aire libre favorece de modo significativo el ánimo y mejora la autoestima cuando se compara con el efectuado en un gimnasio.

Los investigadores comprobaron que durante los primeros cinco minutos de ejercicio en espacios abiertos e independientemente del tipo de actividad que se lleve a cabo, hay un impacto positivo.

De acuerdo con este trabajo, el movimiento del cuerpo, sumado al estímulo que reciben los sentidos con los colores, los ruidos de la naturaleza, la sensación del viento sobre la piel y las percepciones del aire limpio son beneficiosos para el estado físico y la mente.

Otras investigaciones han confirmado que la actividad al aire libre multiplica las ventajas que la luz solar tiene sobre el organismo. Se sabe, por ejemplo, que la activación de la vitamina D, para ayudar en la mineralización de los huesos, se ve favorecida con esta condición.

Olga Lucía Estrada, médica fisiatra experta en ejercicio, explicó que la producción de endorfinas (también llamadas las hormonas de la felicidad) es mayor con el deporte al aire libre.

La especialista dijo que desde el punto de vista biomecánico, es más favorable cuando se utilizan los espacios naturales, porque permiten al cuerpo sortear inclinaciones, cambiar de dirección e incluso modular los ritmos de acuerdo con el entorno. Esto permite la activación de tendones y ligamentos. Además, se estimulan la coordinación y el equilibrio. Otras ventajas. Los espacios abiertos proporcionan diferentes opciones de ejercicio, lo que favorece el interés, disminuye el aburrimiento y se convierte en un estímulo para que la gente no desista de su deporte o rutina, como pasa en los gimnasios.

Consecuencias de una incorrecta alimentación en el embarazo


La investigación, llevada a cabo por el King College de Londres y la Universidad de Bristol en Reino Unido, sería la primera en confirmar que una dieta poco saludable durante la gestación puede alterar el ADN del bebé en una forma que podría dar lugar a cambios en el cerebro y a más largo plazo desarrollar trastornos de comportamiento como el TDAH.
El estudio publicado en la revista Journal of Child Psychology and Psychiatry intenta analizar los procesos involucrados en la asociación de una dieta alta en grasas y azúcares con problemas d conducta y TDAH.

Los investigadores compararon un grupo de 83 niños con inicios tempranos de problemas de conducta persistentes, con otro de 81 niños con niveles bajos de problemas de comportamiento y evaluaron cómo la nutrición de sus madres indujo modificaciones en un gen conocido como IGF-2, involucrado en el desarrollo fetal y el desarrollo del cerebelo y el hipocampo, las áreas del cerebro implicadas en el desarrollo TDAH.

Los resultados mostraron que las dietas con alto contenido de grasa y azúcar están asociadas con un mayor grado de modificación de IGF-2 en ambos grupos de niños. Sin embargo, los expertos señalan que la dieta inadecuada es solo un factor de varios influyentes en el desarrollo de TDAH. Aunque sea potencialmente significativo, no es un agente causal único.

Si bien se necesita de más estudios exhaustivos, estos resultados se suman a una gran evidencia de cómo influye la dieta en la salud mental. "Por ejemplo, hay buena evidencia de que la dieta puede afectar a la depresión. Por supuesto que afecta a la obesidad, pero la obesidad está relacionada con lo que pensamos de nosotros mismos y puede estar relacionado con el TDAH".

El director de salud mental en el Royal College of Paediatrics and Child Health, doctor Max Davie señala que la hipótesis se aplicó a un subgrupo bastante pequeño de niños y desarrolló una teoría propia sobre las razones de este proceso: "Puede ser que las madres con una dieta más deficiente sean más impulsivas por naturaleza, y por lo tanto les resulte más difícil resistirse a las opciones no saludables, y esta tendencia hereditaria es, al menos en parte, responsable de la presencia de síntomas de TDAH en sus hijos". Mucho más queda por investigar al respecto, pero se debe aprovechar cualquier oportunidad para ayudar a evitar problemas de salud, agregó.

17 de septiembre de 2016

El ejercicio físico puede ayudar a compensar daños del alcohol

Tomado de: www.nacion.com

Practicar ejercicio físico puede compensar algunos aspectos de los efectos nocivos para la salud asociados al consumo de alcohol, según un informe publicado en el British Journal of Sports Medicine.

El consumo excesivo de alcohol se asocia a un incremento del riesgo de muerte por distintas causas, entre ellas enfermedades cardiovasculares y varios tipos de cáncer.

Por su parte, estudios anteriores demuestran que el ejercicio físico es al contrario un factor que ayuda a disminuir esos riesgos.

Para determinar si la actividad física modera la asociación entre ingesta de alcohol y la muerte por varias causas, los investigadores estudiaron las respuestas a cuestionarios presentados a nivel nacional en Inglaterra y Escocia entre 1994 y 2006.

Comparados con la abstinencia de por vida, el consumo de alcohol en el pasado y el consumo en niveles nocivos, es decir de más de una medida de alcohol o de un vaso de vino por día aproximadamente, se asociaron a un aumento del riesgo de mortalidad.

Al tomarse en cuenta el factor de la actividad física, se observó que el riesgo de mortalidad aumentaba en función de la cantidad de alcohol ingerida para las personas sedentarias.

Sin embargo, el riesgo disminuye o en algunos casos desaparece para los físicamente activos, siempre y cuando el consumo sea apenas esporádico y por debajo del tope recomendado.

"Nuestros resultados aportan argumentos adicionales a favor de la actividad física como medio para favorecer la salud de la población, aún en presencia de otros comportamientos menos saludables", indica el estudio.

Niños veganos: el peligro es la falta de información

Por AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

Durante los últimos meses se ha generado un clima de desinformación acerca de la dieta vegetariana y vegana, en especial en el caso de los bebés y durante la infancia. A la incomprensión general ya existente, se ha sumado el caso de Chiara, una niña italiana que fue hospitalizada en estado grave por deficiencia de vitamina B12. Al igual que sus padres, Chiara seguía una dieta vegana, pero su dieta no había sido diseñada por un dietista-nutricionista ni estaba suplementada. El caso desató una gran polémica y desencadenó la propuesta de una parlamentaria de Italia para sancionar a las familias que apliquen esta dieta con sus hijos. ¿Tiene sentido todo esto? A continuación se aborda esta cuestión.

En primer lugar se debe aclarar que una dieta vegetariana o vegana bien diseñada es perfectamente saludable. No es una opinión, sino de una realidad dietética que hace que hoy en día los niños puedan llevar una alimentación vegetariana vegana completa y sin riesgos. Ya se trató con anterioridad este asunto en el artículo 'Los supuestos peligros de la dieta vegetariana'. Y se hace hincapié en la palabra "supuestos", dado que estos peligros están mal fundamentados. No son riesgos reales, sino mitos muy asentados sobre la dieta vegetariana.

El caso de Chiara: ¿por qué ha habido tanto revuelo en redes sociales?

El revuelo que generó este asunto en plataformas como Twitter o Facebook está directamente ligado a la desinformación y la falta de matizaciones. Es probable que ambas cosas obedezcan a la incomprensión de las motivaciones y consecuencias de una dieta vegetariana y vegana.

En el caso de Chiara, la niña italiana hospitalizada, algunos titulares atribuían su mal estado de salud a que seguía una dieta vegana cuando, en realidad, el motivo era que su familia no aplicaba en su alimentación las pautas recomendadas de alimentación saludable para niños veganos y la suplementación correspondiente de vitamina B12.

El matiz es de enorme importancia. Esta niña no fue ingresada a los dos años de edad "por llevar una dieta vegana", sino por no suplementarse la vitamina B12, pauta clave en el seguimiento de este tipo de alimentación. Algunos medios, lejos de todo ejercicio de prudencia y ética periodística, no quisieron dejar la historia en un caso de mala praxis familiar. En su lugar, cuestionaron la dieta vegana y vegetariana, plateándose de nuevo si es del todo saludable o si, por el contrario, es un patrón de alimentación peligroso.

¿Es responsable llevar una dieta vegana en la niñez?

El testigo fue recogido por la diputada italiana Elvira Savino, quien propuso procesar judicialmente a las familias que impusieran dietas veganas a sus hijos. Su idea ignora que la dieta vegana es por completo saludable si está bien diseñada y, por esa razón, ha sido criticada por organizaciones científicas y dietéticas de diferentes procedencias.

La postura de esta parlamentaria es difícil de mantener de manera científica, sobre todo cuando el vegetarianismo y el veganismo bien llevados suponen a largo plazo una menor mortalidad y menor incidencia de enfermedades crónicas que la dieta occidental. Estas dietas, por tanto, conllevan un menor "gasto" y "carga" al sistema sanitario. A la luz de estas evidencias, la propuesta de Elvira Salvino resulta algo incoherente en un contexto en el que la mitad de la población sufre alguna patología derivada de una mala alimentación.

Los niños pueden llevar una dieta vegana y vegetariana de manera saludable. De hecho, hay millones de ellos siguiéndola en todo el mundo. Si se tratase de una práctica peligrosa habría una alerta sanitaria, en lugar de casos aislados que la mala prensa airea con prisa y a golpe de titular. El verdadero peligro de la dieta vegetariana es la falta de información fiable, tanto para quienes deciden seguirla como para el resto de la población, que emite juicios de valor con poco rigor científico.

La "imposición" del veganismo

Al hilo de lo anterior, no habría que obviar tampoco los continuos ataques a los que se exponen las familias vegetarianas y veganas cuando deciden que en su casa sus hijos lleven esa dieta. En estos casos, quienes están en desacuerdo hablan muchas veces de "imponer". Pero, en realidad, ¿qué alimento no se impone a un hijo? Después de los seis primeros meses empieza la alimentación complementaria. La alimentación que cada familia decide darle a sus pequeños es una decisión que se toma por ellos.

Vemos en nuestra sociedad cómo madres y padres "imponen" a sus hijos bollería, galletas, refrescos, snacks, dulces, embutidos... productos que está demostrado que causan enfermedades y condiciones poco saludables. ¿Por qué, entonces, se ve como irresponsable decidir que un niño sea vegano cuando puede ser completamente saludable? Quizás falte todavía comprender que hay muchos prejuicios hacia ciertas opciones dietéticas, además de que la alimentación "convencional" y socialmente aceptada no siempre es tan saludable como cotidiana.

La ortorexia: una obsesión enfermiza por comer sano

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

La ortorexia es un trastorno del comportamiento alimentario (TCA) que se caracteriza por la obsesión por la comida sana. Estos trastornos relacionados con la alimentación son entidades patológicas cada vez más prevalentes y estudiadas en las sociedades industrializadas. Los posibles mecanismos por los cuales un TCA puede instaurarse son diversos, y no siempre se encuentra una única explicación o motivo por el que se desarrolla en un individuo. Sin embargo, la presión mediática de la sociedad, sumada a la vulnerabilidad individual y a situaciones de estrés psicológico, es clave para el desarrollo de un TCA, como se ve a continuación.

La ortorexia es un trastorno recientemente definido por médicos norteamericanos. Su nombre proviene del griego ortho, justo o recto, y orexia, apetencia. Significa "apetito justo o correcto". Pero en realidad se entiende por ortorexia la obsesión por la comida sana de manera excesiva, considerando esta obsesión como patológica.

Qué se sabe de la ortorexia

La ortorexia hoy en día no está reconocida como un trastorno mental definido. Para diagnosticar a un individuo de un trastorno mental, los especialistas se ciñen a los manuales médicos que en la actualidad catalogan este tipo de enfermedades y establecen los criterios diagnósticos de cada uno de ellos -el más utilizado es el americano 'Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders' (DSM)-. No obstante, algunos autores opinan que la ortorexia consiste en un trastorno psíquico que podría preceder a la anorexia nerviosa. Otros especialistas han hallado que una de las poblaciones en las que más ortorexia se detecta es en la de pacientes anoréxicos ya recuperados. Según el DSM-5, este tipo de trastorno no está todavía tipificado, aunque podría incluirse en el subgrupo de otros trastornos del comportamiento, como un trastorno restrictivo de la ingesta alimentaria.

En muchas ocasiones, esta preocupación patológica por la comida sana hace que las personas acaben restringiendo de manera importante su alimentación. Evitan alimentos considerados "no sanos" como embutidos, carnes, grasas, pan blanco o bollería; en otras ocasiones no comen alimentos industriales, con aditivos o conservantes o con algún ingrediente transgénico; o incluso, en casos más extremos, descartan las frutas y verduras si no son ecológicas y frescas. Todo ello puede conllevar una restricción alimentaria tal que supone una restricción energética grave; una situación que, a veces, puede comprometer el aporte calórico que requiere el cuerpo humano y conllevar déficits nutritivos importantes.

Síntomas y consecuencias de la ortorexia

Aunque no existe todavía un consenso científico sobre los criterios diagnósticos de este trastorno psiquiátrico, los síntomas que pueden alarmar sobre su aparición son los siguientes:
  • Dedicar gran número de horas al día (más de tres) a pensar en si su dieta es sana.
  • Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos.
  • Disminución de la calidad de vida asociada a los cambios en su alimentación.
  • Sentimiento de culpabilidad si no sigue sus restricciones dietéticas.
  • Planificación excesiva de lo que comerá al día siguiente.
  • Aislamiento social debido a su conducta alimentaria.
Así pues, mientras que en la anorexia nerviosa el control dietético se centra en un principio en la cantidad, en la ortorexia el origen de la restricción alimentaria es la calidad alimentaria. No obstante, en ambos trastornos el resultado es un control excesivo de la alimentación que acaba provocando una ingesta suficiente de nutrientes.

De esta manera, las consecuencias de este trastorno serán similares a las que se padecen en otros trastornos de la conducta alimentaria en los que hay un componente restrictivo de la dieta y, por tanto, un riesgo de desnutrición con todas sus secuelas asociadas:
  • Pérdida de peso, masa grasa y masa muscular.
  • Desnutrición.
  • Anemia.
  • Carencias de vitaminas y minerales.
  • Depresión, ansiedad, aislamiento social.
¿Qué hacer en caso de sospecha?

En caso de sospecha de cualquier tipo de TCA, resulta imprescindible ponerse en manos de un equipo de especialistas. Estos trastornos psiquiátricos deben ser tratados desde sus diferentes vertientes (psico-conductual, médica, psiquiátrica, nutricional) y, según la gravedad, pueden requerir el ingreso hospitalario o en centros especializados. No hay que dudar, por tanto, en consultar a un especialista si se cree que alguna persona cercana puede estar sufriendo este trastorno.

Las compañías azucareras desviaron la atención a la grasa como peligro cardiaco, según un estudio

Tomado de: medlineplus.gov

Un análisis de documentos de 50 años de antigüedad sugiere que la industria azucarera manipuló la investigación para restarle importancia a los efectos nocivos del azúcar en el corazón, señala un estudio reciente.

La industria azucarera pagó a científicos de la nutrición de la Universidad de Harvard para fundamentar los argumentos contra la grasa saturada y el colesterol como las causas principales de la enfermedad cardiaca, al mismo tiempo que restaban importancia a los efectos negativos para la salud de los alimentos y las bebidas con azúcar, según investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF).

Esos científicos de la Universidad de Harvard recibieron el equivalente a 50,000 dólares en dinero actual, señalaron los investigadores.

Como resultado, quizá se haya engañado a los consumidores durante décadas para que pensaran que solo la grasa saturada dañaba al corazón, y no los dulces, apuntaron los investigadores. En ese periodo, la obesidad y las enfermedades asociadas, como la diabetes, alanzaron niveles alarmantes en Estados Unidos.

"Hay muchísimas formas en que se puede manipular con sutileza el resultado de un estudio, algo en que la industria tiene mucha práctica", dijo el autor principal del estudio, Stanton Glantz, profesor de medicina de la UCSF.

"Como dice el dicho, poderoso caballero es don dinero", dijo Glantz en un comunicado de prensa de la universidad.

La Asociación del Azúcar (Sugar Association) afirmó que sigue respaldando la investigación financiada por la industria, pero admitió que debería haber sido más abierta sobre su implicación en el pasado.

Para el informe, el equipo de la UCSF revisó los archivos públicos buscando documentos corporativos internos de la industria azucarera.

Según su análisis, la industria azucarera sabía ya en la década de los 50 que si la gente reducía la grasa de la dieta, su ingesta de azúcar aumentaría en alrededor de un 30 por ciento.

Más o menos en esa época, los estudios comenzaron a advertir sobre un vínculo entre al azúcar y los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, como el colesterol y los triglicéridos altos, apuntaron los investigadores.

A medida que la atención de los medios de comunicación sobre los riesgos de salud asociados con el azúcar aumentaba, un grupo comercial de la industria azucarera (la Sugar Research Foundation) encargó a los científicos de la Universidad de Harvard una revisión de la investigación. (Actualmente el grupo se llama Asociación del Azúcar).

El informe de la asociación apareció en la revista New England Journal of Medicine en 1967.

"La revisión de la literatura ayudó a conformar no solo la opinión del público sobre qué provoca problemas cardiacos, sino también la opinión de la comunidad científica sobre cómo evaluar los factores de riesgo dietéticos de la enfermedad cardiaca", comentó la Dra. Cristin Kearns, autora líder del nuevo estudio. Kearns fue quien descubrió los documentos de la industria.

La revisión identificó al colesterol alto como el principal factor de riesgo de la enfermedad cardiaca, sugiriendo que los triglicéridos altos asociados con el azúcar eran menos problemáticos, apuntaron Kearns y sus colaboradores.

Los investigadores de la Harvard también criticaron estudios anteriores que vinculaban al azúcar con la enfermedad cardiaca, al mismo tiempo que pasaron por alto defectos en los estudios que exploraban los efectos de las grasas, reveló el nuevo informe.

En total, el equipo de la UCSF analizó más de 340 documentos entre representantes de la industria azucarera y dos científicos de la Universidad de Harvard responsables del artículo de 1967. Uno de esos científicos también fue miembro de juntas científicas asesoras de la industria azucarera, señalaron los autores del nuevo estudio.

Además de pagar a los científicos, el grupo azucarero eligió los artículos para ser incluidos en la revisión, y recibió borrones antes de la publicación, según el nuevo informe.

Esos detalles clave no se anotaron en la publicación de 1967, apuntaron los autores del nuevo estudio en un informe que aparece en la edición del 12 de septiembre de la revista JAMA Internal Medicine.

En respuesta al nuevo informe, la Asociación del Azúcar dijo en una declaración que las políticas de conflicto de interés eran menos estrictas, y que los investigadores ni siquiera estaban obligados a realizar divulgaciones financieras en esa época.

Pero la asociación reconoció que debería haber "ejercido una mayor transparencia en todas sus actividades de investigación". La declaración también dijo que la investigación había seguido mostrando que el azúcar "no tiene un rol único en la enfermedad cardiaca".

El equipo de la UCSF debate ese punto, y anota que las políticas sanitarias han comenzado a abordar el rol del azúcar en la enfermedad cardiaca.

"Actualmente hay considerables evidencias que vinculan los azúcares añadidos con la hipertensión y la enfermedad cardiovascular, la principal causa de muerte prematura en los países desarrollados", comentó la coautora del estudio, Laura Schmidt. "Pero los documentos de políticas de la salud siguen siendo inconsistentes al citar el riesgo de enfermedad cardiaca como una consecuencia de salud del consumo de azúcares añadidos".

10 de septiembre de 2016

El peso de una mujer tiene un vínculo complejo con su riesgo de ACV

Tomado de: medlineplus.gov

El exceso de peso podría poner a las mujeres en un riesgo más alto de la forma más común de accidente cerebrovascular (ACV), pero en un riesgo más bajo de sufrir una forma de ACV menos común, muestra una investigación reciente.

Aun así, los expertos dicen que el mensaje general sigue siendo el mismo: Manténgase delgada para evitar el ACV.

"Aunque los resultados de este estudio podrían parecer contradictorios o algo confusos, la moraleja es que, en general, la obesidad provoca más daños que beneficios", enfatizó el Dr. Richard Libman, que revisó los hallazgos y es vicepresidente de neurología del Centro Médico Judío de Long Island en New Hyde Park, Nueva York.

Concretamente, el estudio británico de más de 1.3 millones de mujeres descubrió que las mujeres con sobrepeso y obesidad tenían más probabilidades de sufrir un ACV isquémico, en el que el flujo sanguíneo que va al cerebro queda obstruido. Según la Asociación Americana del Accidente Cerebrovascular (American Stroke Association), se trata por mucho de la forma principal de ACV, ya que conforma aproximadamente el 87 por ciento de los casos.

El estudio halló que las mujeres con sobrepeso y obesidad tenían ligeramente menos probabilidades de sufrir un ACV hemorrágico, que conforma en torno al 13 por ciento de los casos.

El estudio fue dirigido por Gillian Reeves, de la Universidad de Oxford, en Inglaterra. Su equipo examinó los historiales médicos de 12 años de mujeres británicas con una edad promedio de 57 años.

Durante ese tiempo, las tasas de ACV isquémico (el tipo obstructivo) fueron de un 1 por ciento entre las mujeres obesas y de un 0.7 por ciento entre las mujeres con un peso saludable.

Por otra parte, las tasas de ACV hemorrágico fueron de un 0.4 por ciento entre las mujeres obesas y de un 0.5 por ciento entre las mujeres con un peso saludable.

El estudio aparece en la edición en línea del 7 de septiembre de la revista Neurology.

"Nuestros hallazgos se añaden a las crecientes evidencias de que diferentes tipos de ACV tienen diferentes perfiles de riesgo", señaló Reeves en un comunicado de prensa de la revista.

Libman dijo que el estudio estaba "bien hecho", e indicó que estudios anteriores también han encontrado que la raza tiene un papel en la relación entre el peso y el riesgo de ACV.

"Para los europeos en general, que principalmente son blancos, el riesgo de ACV debido a una obstrucción aumenta junto con una mayor obesidad, mientras que el riesgo de ACV debido a una hemorragia se reduce conforme aumenta la obesidad", dijo. Pero "en los asiáticos, el riesgo de ambos tipos de ACV parece aumentar con la obesidad".

Y solamente el hecho de que el exceso de peso podría conferir un pequeño beneficio en la reducción del riesgo de ACV hemorrágico no es una razón para aumentar de peso, señaló Libman.

"A medida que aumenta el peso, el riesgo de sufrir cualquier tipo de ACV supera a cualquier beneficio aparente del aumento de la obesidad con respecto al riesgo de ACV causado por una hemorragia", dijo.

El Dr. Mitchell Roslin, jefe de cirugía para la obesidad del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, dijo que, al igual que en muchas cuestiones de salud, "no todas las personas obesas tienen el mismo riesgo".

Pero Roslin indicó que la obesidad está firmemente asociada con factores de riesgo cardiaco, como la diabetes y los niveles altos del colesterol en la sangre.

Niños cocineros contra la obesidad infantil

Tomado de: www.elmundo.es

Las verduras les resultan poco apetecibles. Tardan tanto en desayunar que siempre hay que ir corriendo por las mañanas. No queda tiempo para cocinar y, menos aún, para batallar con ellos hasta lograr que terminen la comida. Así que vamos a lo sencillo. Comprensible, pero erróneo. Cada vez es mayor el número de niños españoles con sobrepeso y, aunque la alimentación es la principal causa, la falta de actividad física asciende puestos. Vaya, que aquello de jugar al escondite y correr para salvarse se ha perdido en pos de juegos más relajados, casi siempre basados en el uso de pantallas.

«Es cierto que los hábitos alimentarios se han modificado: empleo de más alimentos precocinados y manufacturados, menos recetas tradicionales, menos tiempo para comer... Pero también ha disminuido mucho la actividad física en los niños de estas edades», apunta el doctor José Manuel Moreno, Coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Una reducción en la quema de calorías que debería incidir en la cantidad de alimentos consumidos por los niños: cuanta más actividad, más nutrientes y viceversa. 

En la nutrición infantil, como en la adulta, existen muchos falsos mitos que, aunque se van desacreditando, siguen preocupando a la hora de elaborar menús: «El pan engorda, igual que consumir piezas de fruta después de las comidas». Error. Aunque quizás el equívoco más grave pase por pensar que la obesidad de los más pequeños carece de importancia y se irá con el paso de los años. «Estas ideas hacen que no se preste atención a que un niño pequeño desarrolle sobrepeso y obesidad y se actúe desde ese momento», apunta el doctor Moreno. Además, lejos de solucionarse, en la adolescencia, el problema de la alimentación puede agravarse. Condicionados por las redes sociales, apoyados por ciertas páginas webs y llevados por la fuerza del grupo, muchos jóvenes intentan cambiar en cierto modo sus hábitos alimenticios. 

A esa edad tienen cierta autonomía para comprar y los consejos de los padres se cuestionan en lugar de valorarlos. ¿Y entonces? Se trata de educarlos en la alimentación saludable desde que son pequeños. «El principal consejo es el ejemplo: que vean que sus padres y los demás miembros de la familia comen lo mismo -fruta, verdura, etc.-. También saber presentar los alimentos de una forma apetitosa: por ejemplo, que el plato principal tenga un tamaño más pequeño, pero se acompañe de una guarnición que varíe cada día; no presentar los platos colmados -es más útil poner la misma cantidad en un plato grande-; dejar tiempo suficiente para comer y hacer que coman en la mesa, sin distracciones -mejor que no sea delante de la televisión-», aconseja el Dr. Moreno. Ah, y aquello de utilizar la comida como premio o castigo, olvídenlo, comerse todas las acelgas no debe llevar implícito una recompensa con helado. 

Pero a comer no sólo se aprende en casa. Fruto de la preocupación por el incremento de la obesidad infantil y de los trastornos alimentarios en la adolescencia, los padres quieren que sus hijos adopten hábitos de vida saludables que, tal vez por falta de tiempo, no pueden inculcarles en el hogar. Eso, unido al éxito de audiencia de programas como Masterchef Junior, ha supuesto un aumento sin precedentes en el número de escuelas que se especializan en el público más joven. Basta buscar las coordenadas «escuelas de cocina para niños» en internet para toparnos con más de un millón y medio de resultados. Cursos, talleres e incluso campamentos intentan enseñar a los niños que la alimentación y la cocina pueden ser divertidas. 

Varias de estas escuelas y algunos psicólogos coinciden en que aprender a cocinar ayuda a los niños, además de a mejorar su hábitos alimentarios, a familiarizarse con texturas y sabores que generalmente les resultan poco atractivos. Para lograrlo les muestran cómo presentar los platos de una forma original y divertida (convirtiendo, por ejemplo, un simple tomate relleno en un pequeño monstruo), como si se tratara de un juego. O les enseñan combinaciones llamativas y sorprendentes que, al probarlas, acarician sus papilas gustativas. 

De esta manera consiguen que los niños, aparte de disfrutar y pasar un rato entretenido, terminen perdiendo el miedo a probar platos diferentes. Además, la estimulación que reciben en la cocina les ayuda a desarrollar su imaginación y a amplificar sentidos como el olfato o el tacto. Y si encima le cogen el gusto y son ellos los que terminan preparando la comida de los sábados, mejor que mejor.

El 'índice glucémico' podría ser demasiado poco fiable como para gestionar la diabetes, según un estudio

Tomado de: medlineplus.gov

Los valores de índice glucémico de los mismos alimentos pueden variar ampliamente, y quizá sean un indicador poco fiable de la respuesta de azúcar en la sangre, según un estudio reciente.

El índice glucémico se creó para mostrar qué tan rápido el azúcar en la sangre aumenta tras comer un tipo específico de alimento, señalaron los autores del estudio. Se considera una herramienta para ayudar a las personas con diabetes a controlar los niveles de azúcar en la sangre.

En el estudio, los investigadores evaluaron las respuestas del azúcar en la sangre de 63 adultos sanos tras comer la misma cantidad de pan blanco en tres momentos distintos en el transcurso de 12 semanas. Encontraron que los valores de índice glucémico variaron en un promedio de un 20 por ciento en los individuos, y en un 25 por ciento entre los distintos participantes del estudio.

"Los valores del índice glucémico parecen ser un indicador poco fiable incluso bajo condiciones altamente estandarizadas, y es poco probable que sean útiles para orientar las opciones alimentarias", aseguró la autora líder, Nirupa Matthan, científica del Centro de Investigación sobre la Nutrición Humana del Departamento de Agricultura de EE. UU. en la Universidad de Tufts, en Boston.

"Si alguien come la misma cantidad del mismo alimento en tres ocasiones, la respuesta de glucosa en la sangre debería ser similar cada vez, pero eso no se observó en nuestro estudio. Un alimento que tiene un índice glucémico bajo en un momento en que alguien lo come podría tenerlo alto la próxima vez, y quizá no tenga ningún impacto en el azúcar en la sangre para mí", explicó en un comunicado de prensa de la universidad.

Según esos hallazgos, Matthan dijo que usar el índice glucémico no era práctico para las etiquetas de los alimentos ni para las directrices dietéticas a nivel individual.

"Si su médico le dijera que su valor de colesterol LDL [el "malo"] podría variar en un 20 por ciento, sería la diferencia entre ser normal o tener un riesgo alto de enfermedad cardiaca. No creo que mucha gente lo encontrara aceptable", concluyó.

El estudio fue publicado el 7 de septiembre en la revista American Journal of Clinical Nutrition.

3 de septiembre de 2016

Hasta un poco de ejercicio podría ayudar a prevenir la demencia

Tomado de: medlineplus.gov

Las personas sedentarias tienen un riesgo más alto de desarrollar demencia en la vejez, según un estudio reciente.

Las personas de edad avanzada que hacen poco ejercicio tienen un riesgo un 50 por ciento mayor de sufrir demencia que las que hacen regularmente cantidades moderadas o intensas de actividad física, descubrieron los investigadores.

La actividad física moderada puede incluir caminar a paso rápido, andar en bicicleta a menos de 10 millas (16 km) por hora, bailes de salón o jardinería, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

"No se requiere una actividad física intensa para reducir el riesgo de demencia", dijo el investigador principal, el Dr. Zaldy Tan, director médico del Programa de Atención del Alzheimer y la Demencia de la Universidad de California, en Los Ángeles. "Incluso las cantidades moderadas están bien".

Los participantes del estudio de más de 74 años de edad obtuvieron la mayor protección a partir del ejercicio con respecto al inicio de la demencia, según los hallazgos.

"El mensaje aquí es que nunca se es demasiado mayor para hacer ejercicio y para beneficiarse de ello", dijo Tan. "Estos pacientes obtienen el mayor beneficio del ejercicio porque son los que están en una edad en la que el riesgo de demencia es mayor".

Los escáneres de los participantes mostraron que los que hacen ejercicio pueden soportar mejor los efectos del envejecimiento en el cerebro, indicaron los autores del estudio.

A medida que se envejece, el cerebro tiende a encogerse. Pero las personas que hacen ejercicio de forma regular tienden a tener un volumen cerebral mayor que las sedentarias, descubrieron Tan y sus colaboradores.

El nuevo estudio contó con unos 3,700 participantes del Estudio sobre el corazón de Framingham, un proyecto de investigación sobre la salud financiado por el gobierno federal que comenzó en 1948. Todos tenían a partir de 60 años.

Los investigadores midieron la frecuencia con la que los participantes hacían ejercicio, y les hicieron un seguimiento durante una década. Durante el estudio, 236 personas desarrollaron demencia.

Para ver cómo la actividad física podría haber afectado al riesgo de demencia, los investigadores dividieron la población del estudio en cinco grupos, que variaban desde el sedentarismo hasta muy activos.

La quinta parte que contenía a las personas más sedentarias tenía un 50 por ciento más de probabilidades de desarrollar demencia que las otras cuatro quintas partes, hallaron los investigadores. En otras palabras, incluso un poco de ejercicio ayudó.

El equipo de investigación también comparó la actividad física con los escáneres cerebrales realizados a aproximadamente 2,000 participantes del estudio, y halló una conexión directa entre el ejercicio y el tamaño del cerebro a medida que las personas envejecían. Las que hacían ejercicio tenían un volumen cerebral mayor.

Hay varias teorías de por qué el ejercicio podría ayudar a la salud cerebral. El aumento del flujo sanguíneo provocado por la actividad física podría "fortalecer" al cerebro, aumentando su volumen y promoviendo el crecimiento de más neuronas, planteó el Dr. Malaz Boustani, director de investigación del Centro del Envejecimiento Saludable del Cerebro del Centro de Investigación sobre el Envejecimiento de la Universidad de Indiana y vocero de la Federación Americana de Investigación sobre el Envejecimiento (American Federation for Aging Research).

"El ejercicio físico podría terminar llevando a un aumento de la densidad de las conexiones entre las neuronas y crear vías alternativas para las señales" que quizá de otro modo quedarían obstruidas debido al encogimiento del cerebro asociado con el envejecimiento, añadió.

Boustani asemejó este proceso con un sistema de calles de una ciudad. Cuantas más rutas alternativas haya disponibles para los conductores, menos probable será que una obstrucción en una calle resulte en un atasco de tráfico en toda la ciudad.

El ejercicio también promueve la secreción de sustancias cerebrales útiles, como el factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC). Tan explicó que el "FNDC en realidad anima al crecimiento de las nuevas neuronas, y la preservación de las que ya tenemos".

Heather Snyder, directora principal de operaciones médicas y científicas de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association), dijo que la verdadera respuesta probablemente sea una combinación de factores relacionados con el ejercicio.

"Es probable que haya múltiples beneficios y que todos actúen juntos", dijo Snyder.

Según Boustani, estos resultados respaldan a otros estudios que han mostrado una asociación entre el ejercicio y la protección contra la demencia, pero los ensayos clínicos que tenían el objetivo de demostrar un vínculo definitivo hasta ahora han sido decepcionantes.

"Cuando pasamos a otro nivel y empezamos a hacer experimentos, a asignar de forma aleatoria a unos pacientes a hacer ejercicio físico y a otros a no hacerlo y ver si eso protegía al cerebro, las cosas se ponen un poco más confusas y poco claras", dijo.

Independientemente de esto, Boustani dijo que anima a sus pacientes a hacer ejercicio físico con una intensidad moderada como un modo de preservar su salud cerebral: 5,000 pasos al día durante un mes, y aumentar hasta 10,000 pasos a lo largo del tiempo.

"Dado que no hay ningún daño por eso, y hay un beneficio posible para el cerebro que no se ha explicado completamente, trabajo con mis pacientes y sus familias para mejorar su actividad física", dijo.

Los hallazgos se publicaron recientemente en línea en la revista Journals of Gerontology: Medical Sciences.

Cómo debe ser la dieta de una persona con Alzheimer

Por: Por A. RUIZ RIQUELME (UNIVERSIDAD DE TORONTO) / N. BLANES MARTÍNEZ Y E. MOLINA CARRASCO, UNIVERSIDAD DE MURCIA / Tomado de: www.consumer.es

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa y crónica que, en la actualidad, no tiene cura. El tratamiento con fármacos ayuda a mitigar sus síntomas pero no es capaz de retrasar ni de detener su desarrollo. Del mismo modo, no existe una dieta para curar el Alzheimer. Sin embargo, sí es posible que la alimentación ayude a prevenir esta enfermedad y que mejore el pronóstico y la calidad de vida de quienes ya la padecen, como se detalla a continuación. 

Alzheimer, pérdida de peso y déficits nutricionales

A nivel físico, uno de los indicadores nutricionales más característicos de los pacientes con enfermedad de Alzheimer es la pérdida de peso. Esto se debe, sobre todo, al deterioro de los órganos de los sentidos, que se hace visible ya en las primeras etapas de la enfermedad. Y es que resulta frecuente que se pierda la atracción por los alimentos y el apetito, porque el gusto, el olfato o el oído juegan un papel fundamental en la elección del alimento y en el deseo de comer. De hecho, con frecuencia, estas personas presentan deficiencia de determinadas vitaminas, por lo que se puede recomendar la suplementación, preferentemente de vitamina B12 o de tiamina.

Los pacientes de Alzheimer, en principio, no cuentan con requerimientos nutricionales especiales. De manera general, se aconseja que sigan una dieta equilibrada. Sin embargo, es común que estas personas sufran algún tipo de déficit, principalmente de selenio, vitamina B12 o folato.

Tanto en la etapa temprana como en la avanzada, el deterioro de los órganos de los sentidos conlleva una menor ingesta de alimentos ante la falta de apetencia y percepción. Esta es la principal causa de las deficiencias nutricionales en este tipo de pacientes. Por ello, es importante hacer un estudio nutricional del enfermo de Alzheimer en sus primeras fases para detectar, de modo precoz, si presenta algún tipo de carencia o riesgo de padecerla y poder corregirla, para proporcionarle una mayor calidad de vida durante su enfermedad. Esta valoración se puede realizar mediante una encuesta nutricional y obtención de datos antropométricos y dietéticos, que debe llevar a cabo un especialista de la materia, y que precisa de una observación del progreso del paciente y poder valorar los indicadores y datos necesarios.

Alimentos médicos y suplementos para el Alzheimer

Respecto al tratamiento del Alzheimer mediante la alimentación, en primer lugar hay que tener en cuenta que los tratamientos médicos actuales (inhibidores de la colinesterasa y antagonistas de receptores NMDA) no curan, solo retrasan o detienen el desarrollo de la enfermedad. Es decir, tratan los síntomas. De este modo, hay que desconfiar de suplementos nutricionales y productos que aleguen "curar, retrasar o detener" la enfermedad.

Existen algunos suplementos nutricionales o "alimentos médicos" empleados como apoyo al tratamiento farmacológico, siempre bajo supervisión profesional. No obstante, el uso de estos "alimentos médicos" es controvertido, ya que no están sometidos a los mismos controles que los medicamentos, por lo que sus supuestos efectos no han sido testados con resultados positivos en ensayos clínicos completos. De hecho, organizaciones como Alzheimer's Association denuncian la publicidad engañosa de este tipo de productos y desaconsejan su utilización a la espera de nuevos estudios que avalen su eficacia y seguridad.

En general, los suplementos vitamínicos, por sí solos, no causarían ninguna mejora significativa en pacientes. En cambio, las combinaciones de nutrientes, dentro de una dieta adecuada, sí producirían una mejora en la capacidad para hablar y la memoria de los enfermos.

Recomendaciones dietéticas

Entre las recomendaciones para el tratamiento del paciente hay determinados alimentos de fácil masticación y que puedan cubrir las carencias que se pueden presentar. Destacamos las siguientes indicaciones:
  • Tomar alimentos que aporten bastante energía: jalea real, miel, cacao, bayas de goji, coco...
  • Consumir alimentos ricos en antioxidantes y vitaminas como ajo, aceite de oliva, aguacate, nueces, fresas, frambuesas, kiwis, cítricos...
  • Hacer las cinco comidas del día.
  • Beber suficientes líquidos para mantenerse hidratados en todo momento.
Estas recomendaciones dietéticas serían alteradas en etapas más avanzadas de la enfermedad, donde ya hay problemas de deglución. En ese momento, los líquidos deberían ser también modificados para evitar atragantamientos, debiéndolos hacer más espesos, para que sean consistentes y tengan forma de bolo alimenticio más fácil de tragar. Los alimentos sólidos no deben ser fibrosos o que se dividan, sino que deben conformar un único bocado y, si cabe la posibilidad, triturarlos para que sean más sencillos de ingerir.

La clave está en llevar una dieta sana, variada, equilibrada y controlada. Además, no hay que atender solo al tipo de alimentos que se ingieren sino, también, cómo y con quién los comemos, ya que es muy importante la forma de elaboración y compartir las comidas con personas queridas y allegadas. Sobre todo, en el caso de esta enfermedad, tener a los familiares cerca puede ser una de las mejores ayudas.

Alimentación del bebé en sus primeros 1.000 días marca el resto de su existencia

Tomado de: www.nacion.com

Desde la concepción y hasta completarse los dos primeros años de vida de un ser humano, transcurren alrededor de mil días. Se trata de un periodo de cambios acelerados, en que el niño sufre una transformación completa. Crece en tamaño, aumenta de peso, modifica sus rasgos y, poco a poco, aflora su personalidad.

Pero, más allá de esa transformación, los científicos han visto que esos mil días son también determinantes para el estado de salud que ese pequeño podría tener el resto de su vida. Y todo tiene que ver con la alimentación.


Lo que su madre consume durante la gestación y el tiempo de la lactancia, así como los primeros bocados que recibe el infante, son cruciales para evitar que, al alcanzar la adultez, ese niño sufra enfermedades asociadas con el sobrepeso, como diabetes, hipertensión y males cardiovasculares.

Agrupados bajo el nombre de “programación metabólica”, una serie de estudios indican que es posible modificar parte de la genética de los bebés, al mejorar la alimentación y los estilos de vida, incluso antes de que la mujer reciba la noticia de que está embarazada, afirmó el pediatra neonatólogo costarricense Óscar Segreda.

Ambiente uterino

De acuerdo con esta teoría, también conocida como “programación fetal”, un peso inadecuado en un recién nacido (ya sea que presente bajo peso o uno excesivo) se asocia con mayor propensión a padecer complicaciones futuras.

Diversas publicaciones atribuyen los orígenes de esta teoría al médico británico David Barker. Según él, los diferentes ambientes en el útero materno producen cambios en la función y estructura de los tejidos que conllevan alteraciones permanentes en los genes del feto.

Por esta razón, la alimentación materna es relevante. Si la mujer no obtiene los nutrientes necesarios durante la gestación, se podría producir un reajuste hormonal en el feto, pues la naturaleza busca restablecer el punto de equilibrio.

Asimismo, si al nacer el bebé no ingiere lo requerido, aunque se le den grandes raciones de alimento, se pueden generar alteraciones metabólicas que también lo harían susceptible a enfermedades en la vida adulta.

¿Qué pasos seguir? 

Ante hallazgos como estos, Segreda considera que las mujeres que estén pensando en tener un hijo, deberían llevar un control previo al prenatal. Ello, para procurar “ambientes uterinos saludables”.

Según explica, es necesario que un médico evalúe enfermedades de fondo, factores de riesgo y estilos de vida de la mujer, antes de que esta “llame a la cigüeña”. Además, es vital que le recete vitaminas y ácido fólico, para prevenir males congénitos.

En el embarazo, los defensores de la teoría de la programación metabólica aconsejan una dieta alta en carbohidratos y proteínas, una ingesta racional de sal y azúcar, abundante agua y suficiente actividad física.

Una vez que el bebé nace, lo ideal es la lactancia exclusiva hasta los seis meses. Según Segreda, adelantar la introducción de alimentos puede producir obesidad en etapas posteriores.

Para “enamorar” al bebé de la comida saludable, el pediatra sugiere que los primeros alimentos no sean tan pastosos, pues el niño viene de tomar únicamente leche, que es líquida. Lo que se debe procurar es que sean más caldos que purés y, paulatinamente, ir incrementando la consistencia.

Otro aspecto importante es evitar los condimentos. Las primeras comidas del bebé deben cocinarse solo con agua y poca sal.

Una vez que se introducen las primeras verduras, se puede empezar con las frutas, preferiblemente las que no son ácidas.

A partir de los ocho meses, se pueden incluir las carnes, siempre y cuando sean bien toleradas por el menor.

En todo momento, se recomienda evitar bebidas y comidas procesadas, con preservantes y cargadas de azúcar.

Según el médico, entre el año y los dos años, se empieza a fomentar lo que se conoce como “la dieta familiar”. Si lo que se sirve en la mesa para todos los miembros de la casa es “saludable”, los beneficios serán categóricos.

Estrés afecta más al corazón de la mujer que al del hombre

Tomado de: www.nacion.com

La salud cardíaca de las mujeres es más vulnerable al estrés cotidiano que la de los hombres. Y, si esta mujer es menor de 50 años, el riesgo de males cardíacos, debido a la tensión, es todavía mayor.

Esas son las conclusiones de un estudio de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Emory, en Atlanta, EE. UU. Estos resultados fueron publicados en la revista Journal of the American Heart Association .

La investigación tomó en cuenta a 700 hombres y mujeres, entre los 34 y los 79 años. Dentro de los participantes había personas tanto saludables como con algún padecimiento cardíaco de fondo (como sobrevivientes a infarto ya recuperados o personas con dolores de pecho).

A todos ellos se les puso una tarea estresante: hablar ante un público de más de 100 personas. Además, se le pidió al público no tener una reacción positiva (como mostrarse aburridos o negativos) para así aumentar el nivel de tensión.

Mientras hablaban, a los participantes se les midió el flujo de sangre al corazón.

Con base en esto, los investigadores vieron que las mujeres de 50 años o menos tenían casi cuatro veces más probabilidades que los hombres de la misma edad o que las mujeres mayores, de mostrar una reducción en la circulación al corazón.

Esta baja del flujo sanguíneo es un factor de riesgo importante para infartos.

Posibles razones

Aunque los científicos aseguran que se necesitan más estudios para confirmar los resultados y establecer las causas, sí indican que hay posibles factores que le dan al corazón de las mujeres jóvenes una mayor vulnerabilidad.

“No creo que contemos con toda la explicación de por qué a las mujeres jóvenes les va peor, pero creo que la forma de enfrentarse a las tensiones y el que a ellas les preocupe más, puede, sin duda, ser una pieza del rompecabezas”, comentó en un comunicado de prensa Suzanne Steinbaum, una de las investigadoras.

“A estas edades, los niveles hormonales de las mujeres también son mayores; eso podría influir, pero debemos analizarlo a fondo”, añadió.

Los científicos aún no tienen fecha para emprender la segunda parte de este estudio.