8 de diciembre de 2017

¿Es ésta la dieta para mí?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

En éstos tiempos en que encontramos dietas y métodos para perder peso en muchos medios (televisión, revistas, redes sociales, Internet, etc) es muy común escuchar en mi consulta muchas experiencias previas de pérdida de peso. 

Desde personas que han hecho dietas con las que pasan mucha hambre, hasta los que me han dicho que hicieron una dieta que les dio, por ejemplo, gastritis. Inclusive hay quienes preguntan: ¿y con la dieta que usted me va a dar voy a poder comer arroz? (o cualquier otro ejemplo de alimento que se les ocurra).

No es mi objetivo con ésta publicación decir si determinado sistema de pérdida de peso o dieta funciona o no, es riesgoso o no. Ya había escrito una publicación similar, pero dadas las consultas que recibo, hoy quiero ofrecerles además algunas recomendaciones muy sencillas que nos pueden ayudar a determinar si el plan o método que planeamos usar (o estamos usando) es apropiado para nosotros:

1. Es importante al iniciar una dieta pensar si es algo que vamos a poder mantener a lo largo del tiempo o sólo lo vamos a lograr por unos días. Porque ese es el tiempo que van a durar los resultados. Por eso aparece el famoso efecto rebote: si hacemos cambios por un tiempo pero luego volvemos a los hábitos anteriores, vamos a volver también a pesar lo que pesábamos antes (o hasta más).

2. Analicemos si nuestro cuerpo se va a nutrir con lo que vamos a comer. Si tenemos que eliminar grupos de alimentos o sustituir comidas con algún producto, puede ser que estemos a riesgo de sufrir alguna deficiencia de uno o más nutrientes. Siempre podemos investigar y consultar con otros profesionales. No hay que quedarse sólo con la información que da quien ofrece la dieta o el producto.

3. Observemos si la dieta o el método considera nuestras costumbres y preferencias, y si debemos variarlas mucho o no (y si vamos a poder hacerlo). Por ejemplo, si soy una persona que no come muchas carnes y la dieta implica comer mucho más de lo habitual, ¿voy a poder hacerlo?

4. Si bien hay situaciones de salud que requieren que se eviten algunos alimentos, en general uno puede perder peso sin necesidad de prohibirse muchas cosas. Está bien moderar el consumo de algunos alimentos, pero si ya nos lo plantean como una prohibición es posible que no sea un proceso placentero ¿cierto?. Y no es sólo el hecho de "sufrir" por lo que no puedo comer, sino que el pasar con antojos o deseando comer algo puede generar estrés y ésto tampoco nos va a ayudar a perder peso (además de que la idea no es que perder peso se vuelva un martirio).

5. Si la dieta nos produce malestares como gastritis, colitis, estreñimiento u otros, definitivamente no es apropiada para nosotros. 

6. Si con la dieta se indica que no debemos hacer ejercicio, tampoco es recomendable. ¡El ejercicio es saludable! ¿Por qué lo prohíben? 

Está bien que busquemos obtener resultados, pero no basemos sólo en eso la decisión de un método o sistema de pérdida de peso. No pongamos en riesgo nuestro cuerpo ni hagamos cosas que lo perjudiquen.

Por qué consultar a un nutricionista


Cuando se quiere cambiar de hábitos, pero no se sabe cómo comenzar, puede ser de gran ayuda para ordenar los objetivos de alimentación y salud

Cuando se trata de salud, generalmente se distinguen 4 etapas en el proceso de cambio de comportamiento: la contemplación, la preparación, la acción y el mantenimiento.

En la etapa de contemplación el nutricionista puede contribuir explicando los beneficios que dichos cambios de hábitos implican para la salud. Puede anticipar los posibles obstáculos que se presentan en el camino y planificar las comidas para la etapa de preparación. Las etapas de acción y mantenimiento pueden abordarse con visitas cortas para mantener la motivación y continuar adelante.

Siempre es bueno informarse y quitarse las dudas con un profesional, ya que un nutricionista educado mantiene siempre actualizada la información basada en evidencia científica.

Hoy por hoy abundan las enfermedades asociadas a los malos hábitos alimenticios y de vida, como son la diabetes, la obesidad y la hipertensión arterial, para las cuales resulta fundamental tener un asesoramiento nutricional. Otro problema común son las alergias alimentarias, que pueden convertir la alimentación en algo monótono cuando no se cuenta con el consejo de un profesional.

Un informe publicado en setiembre del 2010 en la revista "Medicina Académica", señaló que "la educación nutricional en la carrera de medicina es a menudo insuficiente", por lo que, tal vez un médico de atención primaria puede no dar acertadamente los lineamientos nutricionales que el paciente necesita. Lo ideal es que el médico y el nutricionista trabajen conjuntamente, formando, junto con otros profesionales, un equipo multi e interdisciplinario.

Para visitar al nutricionista es bueno tener en cuenta ciertos aspectos:

1. Empezar una semana antes: con un registro de alimentos y cantidades que se comen y se beben durante el día. Esto permite al profesional tener una visión general de la calidad de la dieta habitual de su paciente. Si se padece diabetes o sobrepeso, el nutricionista será capaz de observar los efectos de los alimentos que se consumen. En el registro se puede además incluir otros tipos de datos como el nivel de hambre, de ansiedad, de humor, etc. Si se tienen alergias alimentarias también será útil incluir los síntomas, la hora que se padecen y el tiempo que duran.

2. Tampoco se debe olvidar de llevar:

· Cualquier medicamento que se esté tomando, vitaminas, probióticos, suplementos, etc.

· Un listado de preguntas que se tenga.

· Registro de glicemias en caso de ser diabético.

Excesos en comidas navideñas pueden restar eficacia a tratamientos médicos

Tomado de: www.nacion.com

Con la llegada de diciembre, vienen también las fiestas y las cenas en las que se combina la ingesta de licor y el consumo de algunas comidas muy pesadas. Si una persona está bajo algún tratamiento médico, tanto lo que bebe como lo que come puede tener efectos sobre el medicamento y podría alterar la forma en que el cuerpo lo tolera.

Por esta razón, el Colegio de Farmacéuticos y diversos especialistas hacen un llamado a que, si usted debe tomar algún tipo de fármaco, se informe de cómo podrían afectarlo las bebidas alcohólicas y las distintas comidas.

El llamado no solo es para quienes tienen enfermedades crónicas y toman medicamentos desde hace meses o años, sino también para todas las personas que hace poco tuvieron alguna infección o herida y están bajo tratamiento médico durante los días de fin de año.

No es solo un asunto de aumento de peso y de tener algunos kilos de más para comenzar el año. Es que esto puede hacer que el medicamento pierda eficacia", aseguró el farmacéutico Larry Ramirez.

"Por ejemplo, en una persona diabética, el peso es importante de mantener para que los medicamentos que toma puedan serle eficaces. Si este diabético, que se pone insulina todas las mañanas, tiene una dieta usual de 2.000 calorías, la dosis va según su peso y comida usual. Pero si en este fin de año hay días que come el doble, el medicamento no le será suficiente para esa dieta y se puede descompensar", añadió.

De acuerdo con el especialista, tampoco se vale decir: "si comí mucho, me tomo dos pastillas", pues esto incluso podría intoxicar al cuerpo.


Su colega Luis Carlos Monge señala también que las comidas de estas épocas tienden a ser más grasosas y que podrían retardar la acción de medicamentos: "o no se aborben o se absorben más lento", indicó.

Otra práctica peligrosa, a juicio de los especialistas, consiste en pasar muchas horas sin comer para "guardar calorías" que puedan consumirse en la noche. Esto afecta al cuerpo aún sin estar bajo tratamiento médico, pero cuando se está con un fármaco, esta costumbre es aún más riesgosa.

"Al tener mucho tiempo de ayuno, nuestro cuerpo comienza a interpretar que no hay comida disponible, y no sabe cuándo volverá a comer, por lo que comienza a almacenar más grasa. Estas grasas se pasan a azúcares para transformarse y dar energía. Pero también surgen otras sustancias que oxidan, y al combinarse con algunos medicamentos, pueden estresar al cuerpo aún más", explicó Monge.

Ramírez complementa: "No comer en todo el día para después comer un montón es todavía más peligroso cuando hay fármacos de por medio. Hay medicamentos que deben consumirse junto con alimentos, y esto puede complicar cuadros de gastritis y colitis y restarle eficacia al tratamiento".

¿Cómo tomar los medicamentos?

La forma de consumir los medicamentos también es vital, pues podría afectar su efecto en el organismo.

Los especialistas dan lo que califican como un consejo imprescindible: cualquier duda que tenga acerca de cómo consumir un fármaco (si usar comida o no, o qué tipo de alimento ingerir) debe evacuarse con el médico en el momento de la consulta o con el farmacéutico cuando retira o compra su medicamento.

De esta forma, se evitará al máximo que los alimentos tengan un mal efecto en el fármaco y que este no funcione, o que el medicamento afecte la forma en la que los nutrientes del alimento se procesen.


Por otra parte, hay dos aspectos clave: la hora de en la que se ingieren los medicamentos y hacerlo con al menos un vaso completo con agua.

"¿Por qué los medicamentos se toman a una hora específica? Pues porque se necesita mantener una cantidad mínima efectiva de medicamento en el organismo para que este funcione y la persona no se descompense o presente síntomas nuevamente. Por eso hay que respetar los horarios. Si se va a levantarse más tarde, adapte los horarios, pero no se vale saltarse dosis o tomarse dos a la vez", puntualizó Monge.

Tomar cada pastilla con un vaso con agua es necesario también para un procesamiento de los ingredientes activos de los fármacos, pues casi todos están diseñados para disolverse en este líquido y así llegar con sus propiedades al tracto digestivo.

"Si usted no utiliza agua para tomarse un medicamento no podemos saber si parte de esa pastilla se quedó en el esógafo y eso bajaría la eficacia. O también, podría ser que se le quede pegada y se asfixie", indicó Ramírez.

Ambos especialistas dicen que el agua es ideal para ingerir una pastilla, y piden evitar hacerlo con bebidas cítricas, café y gaseosas.

Otras recomendaciones de los farmacéuticos consultados incluyen el tomar el tratamiento hasta el final, no abandonarlo si se siente mejor. Además, si usted va a salir de vacaciones, lleve sus tratamientos y manténgalos a la temperatura y la humedad que el empaque sugiere.

Asimismo, si tiene alguna duda sobre cómo tomarlos o almacenarlos, revise bien el prospecto de cada fármaco, llame a su médico o acuda a una farmacia y pida hablar con el regente.


Combinar fármacos con licor es riesgoso

Otro invitado común en las fiestas navideñas son las bebidas alcohólicas. Si usted se encuentra bajo tratamiento médico, la recomendación de ambos especialistas es que se abstenga del todo del licor, pues algunos tipos muy específicos de fármacos no pueden combinarse con alcohol, y en otros casos, baja la acción de estos.

Además, la combinación podría aumentar los efectos de licor o el estar embriagado podría provocar el olvido de la siguiente dosis.

"La mayoría de los medicamentos y el licor tienen un metabolismo hepático, es decir, el hígado los metaboliza. Entonces, como los medicamentos utilizan la misma vía que el alcohol, puede que estos no se metabolicen bien porque entran a competir. Entonces esto puede causar más efectos secundarios, o que el medicamento no cumpla toda la función necesaria", aseveró Ramírez.

Monge añade: "En esta época, las comidas tienden a ser más grasosas y eso ejerce acción directa sobre el hígado; si le sumamos el licor y las medicinas, el metabolismo se complica".

De acuerdo con los especialistas, hay medicamentos en los que la combinación con licor es aún peor. Los antifúngicos (fármacos contra los hongos) son los de interacción más fuerte y no toleran su combinación en ninguna medida con ningún tipo de bebida alcohólica.

Otros fármacos, como los antibióticos o los medicamentos hormonales (por ejemplo, estrógenos u hormonas tiroideas) también generan una reacción que, aunque no tan fuerte, podría afectar.


"Un medicamento muy popular como la tafil, si usted la combina con alcohol le va a dar más sueño y podría provocar un accidente si decide manejar después de la fiesta y se queda dormido", apuntó Monge.

Ramírez es de la misma opinión: "Las pastillas para dormir son de mucho riesgo con licor, y también los relajantes musculares, que de por sí dan sueño".

Ambos especialistas son enfáticos en una cosa: si usted sufre cualquier tipo de infección, no espere para comenzar el tratamiento indicado, porque la acción de la bacteria podría progresar y hacerse peor.

"Si usted tiene una infección y el viernes en la mañana el doctor le receta un tratamiento y le dice 'comience ya', hágale caso, no sea de los que dicen, 'hoy en la noche tengo una fiesta y quiero tomar, y el sábado y domingo también, mejor lo comienzo lunes'. Hacer eso puede ocasionar que la infección empeore y usted vaya a necesitar un medicamento todavía más fuerte", subrayó Ramírez.

En términos generales, los especialistas piden no combinar ningún tipo de medicamento con ningún tipo de licor, pero, si quiere hacerlo, consulte antes con un médico o farmacéutico.

La obesidad aumenta el riesgo de padecer demencia

Tomado de: www.as.com

La obesidad se asocia o es causa directa de muchos otros trastornos y enfermedades como la hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipemia, síndrome de apneas-hipopneas del sueño, entre otros. Pero, además, desde hace unos años se ha relacionado esta enfermedad con el deterioro cognitivo, y es que “Los pacientes con obesidad en la etapa media de la vida (50 años) presentan un riesgo superior de padecer demencia comparados con sujetos con normopeso”, señala la doctora Irene Bretón, presidenta de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

La obesidad es una enfermedad crónica de tendencia epidémica en el mundo y se ha convertido en uno de los retos más difíciles en salud pública, no sólo en países desarrollados, sino en vías de desarrollo. Según la OMS, entre 1980 y 2014, la prevalencia mundial de obesidad casi se ha duplicado. En España, el 39,3% de la población tiene sobrepeso; y la obesidad alcanza al 21,6% (22,8% en hombres y 20,5% en mujeres), cifras que aumentan con la edad, señala la doctoraPurificación Martínez de Icaya, representante de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).

Por otro lado, los expertos estiman que más del 6% de los españoles mayores de 60 años sufren algún grado de demencia. “Cada día la población está más envejecida y aunque se desconocen aún las causas por las que se producen el deterioro cognitivo y la demencia, los hábitos de vida saludable y la realización de ejercicio físico para evitar la obesidad pueden tener un efecto protector frente al riesgo de su desarrollo”, advierte la doctora Nuria Vilarrasa, coordinadora del área de Obesidad de la SEEN.

Ante esta situación y con el objetivo de mantener unos hábitos de vida saludables (una dieta apropiada y actividad física) para evitar el exceso de grasa corporal y ayudar a proteger contra el desarrollo de demencia, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) han desarrollado la campaña ‘Cuida tu peso, cuida tu memoria’.

Relación entre obesidad y deterioro cognitivo

“No sólo es importante la presencia de obesidad, sino también la distribución de la grasa corporal, ya que hay datos que sugieren que el predominio abdominal de esta podría ser un factor de riesgo de deterioro cognitivo y demencia”, señalan las doctoras Vilarrasa, y Martínez de Icaya. Según los especialistas, uno de los mecanismos que parece asociar ambas enfermedades es la presencia de resistencia a la insulina en los pacientes con obesidad, especialmente cuando se localiza en el abdomen. “Un estudio reciente mostró que una mayor resistencia a la insulina se asocia con niveles más altos de beta-amiloide, sustancia implicada directamente con el desarrollo de algunos tipos de demencia”, explica la doctora Bretón.

Además, otro de los factores que destacan desde las dos sociedades es que las personas con obesidad pueden presentar otras enfermedades cardiovasculares asociadas que son factores que influyen de manera negativa sobre el riego sanguíneo cerebral y por tanto contribuyen al deterioro cognitivo.

Por otro lado, “se ha observado una reducción del riesgo de demencia con la realización de ejercicio físico de manera regular. La actividad física además de tener efectos beneficiosos sobre los factores de riesgo cardiovascular, podría mejorar la síntesis neuronal”, asegura la Dra. Vilarrasa y añade que también es clave mantener un peso lo más saludable posible con el objetivo de disminuir las complicaciones asociadas a la obesidad y mejorar la calidad de vida.

1 de diciembre de 2017

¿Cómo puedo comer más sano en diciembre?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Ya hemos hablado en otras publicaciones de la relación que hacemos automáticamente entre diciembre y engordar. De ahí que unas de las preguntas más frecuentes que me hacen son: ¿cómo hago para no subir de peso? ¿cómo se puede comer sano en ésta época? Por eso hoy les comparto algunos consejos clave:

1. Durante éste mes hagamos que los vegetales sean como nuestros amigos inseparables:

Incluyamos más vegetales en nuestras comidas diarias, ya que nos dan saciedad con menos calorías, lo que nos ayuda a comer un poco menos, y compensamos los excesos que pueden ocurrir en los días de actividades. 

En las fiestas o reuniones aprovechemos de incluirlos en el menú: ensaladas verdes (no nos llenemos de ensaladas de pasta u otras de tipo harinoso), vegetales al vapor o gratinados, sopas o cremas de vegetales, vegetales con algún dip para picar... Son muchas las opciones, y además de que podemos encontrar recetas deliciosas, podemos comer suficiente cantidad y no sentimos que estamos pasando hambre.

2. No comamos sólo por comer.

Es cierto que hay muchas preparaciones tradicionales en ésta época, y también muchas actividades sociales. Pero siempre que vayamos a comer algo pensemos: ¿realmente lo quiero? ¿realmente me gusta? Y si lo probamos y no es de nuestro total agrado, entonces no hace falta que lo terminemos (y mucho menos repetir sólo porque sí). 

3. Haga modificaciones los días normales (esos donde no hay actividades)

Por ejemplo si normalmente se da el gusto de comerse un chocolatito de vez en cuando, evítelo durante éste mes. Si toma bebidas azucaradas, cambie a tomar agua (o si toma poca agua tome más). Puede comer porciones un poco más pequeñas de lo usual. Puede también por ejemplo evitar usar ascensores u obligarse de alguna manera a caminar más o moverse más.

La idea es que todos esos pequeños cambios nos ayuden a compensar los excesos que pueden suceder en los días de fiestas.

4. Planifique las comidas

Si debemos preparar alguna comida, pensemos con antelación lo que vamos a preparar, y qué modificaciones podemos hacer. Recordemos que la idea en ésta época es disfrutar, y eso incluye disfrutar la comida. Entonces si hay alguna receta que nos gusta mucho, aunque tal vez no sea muy "dietética", podemos mantenerla tal cual, y modificar otros platillos. 

Por ejemplo digamos que queremos preparar alguna carne y nos gusta dejarla con algo de grasita. Entonces pensemos que el resto de preparaciones no sean muy grasosas y sean más livianas. Podemos preparar un ensalada verde en lugar de una ensalada de de pasta con mayonesa, podemos pensar en un postre basado en frutas, podemos preparar alguna guarnición de vegetales en lugar de un puré o arroz. Siempre hay formas de modificar las recetas, es cuestión de sentarse a decidir cuáles recetas mantener, cuáles modificar y cómo modificarlas.

Ahora bien, si no somos nosotros los que vamos a preparar la comida, podemos tratar de averiguar el menú, o ya al estar en la actividad y si es posible,  preguntar por la forma de preparación. Así podemos tener una idea de si debemos moderarnos con algunas cosas. Inclusive si es el caso podemos colaborar llevando alguna preparación saludable y así tenemos más opciones para elegir y que nos beneficien.

5. Mucho cuidado con los snacks o los productos para "picar"

Es típico que en las actividades haya hasta inclusive una mesa llena de snacks. El primer consejo es no quedarse a la par de la mesa, porque entre conversación y conversación ya perdimos la cuenta de lo que comimos.

Las semillas (maní, nueces, semillas de marañón, etc) o las aceitunas son opciones saludables, pero si comemos una gran cantidad igualmente pueden favorecer que ganemos peso. Eso sí, son mejores opciones que papas tostadas o productos similares. 

Debemos prestar atención también a las salsas o dips, ya que pueden incluir una buena cantidad de grasa y/o azúcar.

Lo mejor es en un platito pequeño tomar porciones pequeñas de lo que deseamos comer, y limitarnos a esa cantidad. Después de todo, esa no será toda la comida que habrá en la actividad, así que tampoco es necesario que nos llenemos.


Como vemos, sí hay cosas que podemos hacer para evitar terminar diciembre con unos kilos de más. Hoy que empieza el mes piense en las metas que ha venido trabajando y dígase: ¡yo puedo lograrlo!

¿Por qué engordamos cuando nos hacemos mayores (y no solo es culpa de nuestro metabolismo)?

Tomado de: www.bbc.com

La batalla contra la báscula es algo que atormenta a muchos pasados cierta edad... y ciertos kilos. El cuerpo de los 20 años que creías te acompañaría para siempre empieza a cambiar y los pantalones que tanto te favorecían ya no te pasan de las rodillas. La curva de la felicidad, las pistoleras y el flotador parecen haber llegado para quedarse.

Envejecer y engordar son dos cosas que acostumbran a ir de la mano, aunque algunos científicos aseguran que el aumento de peso en la mediana edad no es del todo inevitable. La solución, dicen, está en encontrar una actividad física que te haga consumir mucha energía.

Y es que engordar se asocia siempre al metabolismo: la forma en la que nuestro cuerpo consume energía. Un metabolismo lento es aquel que quema menos calorías en reposo de lo que se considera normal. Se le conoce también como metabolismo basal.

Cuando envejecemos, nuestro metabolismo se ralentiza por una cuestión de supervivencia. Las células queman los alimentos más lentamente y tienden a aferrarse a la grasa, preparadas para tener una reserva de la que echar mano si hace falta.

Pero hay otras causas más desconocidas que nos hacen ganar peso a medida que ganamos años.
Estas son para el servicio de salud público británico, el NHS, las principales razones que se esconden en la pérdida de peso que no tienen que ver con nuestro metabolismo.

1. Medicamentos

Con la edad llegan también los achaques y a veces aparecen enfermedades crónicas que nos encadenan a remedios de por vida. El aumento de peso es un efecto secundario común de muchos medicamentos.

Según el NHS, los medicamentos más comunes que pueden causar aumento de peso son los esteroides, los antipsicóticos y la insulina, entre otros.

Solución:
nunca te saltes las indicaciones de tu médico pero habla con él o ella para explorar otros fármacos.

2. Insomnio

Dormir poco no es bueno para nuestro cerebro pero tampoco para nuestro peso y nuestra salud en general. El doctor Neil Stanley, experto del sueño en el hospital universitario de Norfolk y Norwich (Inglaterra) asegura que "hay un vínculo muy fuerte entre la falta de sueño y la ganancia de peso".
 
A medida que envejecemos tendemos a dormir menos así que las probabilidades de engordar incrementan, advierten desde el servicio sanitario británico.
 
Solución: dormir más. El doctor Stanley del servicio público británico afirma que "dormir es vital para nuestra salud física y mental".
 
3. La televisión

Sea por placer o porque nuestra salud no nos permite tener una vida físicamente activa, ver mucha televisión contribuye a una vida sedentaria.
 
De acuerdo con estudios verificados por el NHS, cuando estamos frente a la pantalla muchas veces consumimos calorías que no necesitamos.
 
La nutricionista del servicio público Anna Suckling explica: "La gente a menudo descubre que, mientras está sentada frente al televisor, toma alimentos con muchas calorías como las patatas fritas y el chocolate".
 
4. Estrés
 
A medida que nos hacemos mayores las responsabilidades aumentan. Nos preocupamos más y sufrimos estrés. Una forma común de afrontar esta situación es comer más de lo que necesitamos y el azúcar es un alimento recurrente.
 
Tomar tentempiés azucarados sube los ánimos y es un aporte extra de energía pero hacerlo frecuentemente puede ser fatal para nuestra salud.
 
Solución: además de intentar eliminar lo que te estresa, prepara aperitivos saludables e intenta hacer algo de ejercicio, recomienda la especialista Suckling.
 
Otras causas ya más comunes y relacionadas con el metabolismo son la pérdida de músculo, la disfunción de las hormonas y el aumento de los niveles de azúcar en sangre.

Bajar de peso para dormir mejor

Tomado de: www.elobservador.uy

Un estudio realizado en los Estados Unidos mostró recientemente que perder peso mejora en un 20% la calidad de sueño y reduce la incidencia de apnea

El endocrinólogo argentino Alejandro García señaló que respetar las horas de sueño y corregir el sobrepeso son pilares fundamentales para lograr un buen descanso.

"Parece ser que obesidad y calidad del sueño están muy relacionadas, ya que dormir mal disminuye la acción de la leptina, hormona reguladora de la saciedad, y aumenta la concentración de la grelina -hormona del hambre-, responsable del aumento de la ingesta", explicó.

El estudio mencionado anteriormente, llevado a cabo en la Universidad de Berkeley, en California, detectó que luego de una mala noche aumenta la necesidad de comer a lo largo del día, y especialmente alimentos nutritivamente pobres y más calóricos, lo cual lleva a desarrollar obesidad más fácilmente o a tener dificultad para bajar de peso.

El doctor asegura que existe una "sinergia" que da lugar a un "empeoramiento de los síntomas tanto si el trastorno de sueño ocurrió antes y empeoró con la obesidad posteriormente desarrollada, como si el trastorno se desencadena a posteriori del aumento de peso".

Por estas razones es fundamental cambiar los hábitos de vida de modo de llevar una alimentación saludable junto con la práctica de actividad física regular. Y el correcto descanso nocturno no escapa a este estilo de vida.

"Las recomendaciones dependen de cada alteración en particular, pero a aquellas personas que les cuesta conciliar el sueño se les recomienda por lo general no ingerir bebidas estimulantes después de las 18.00 hs (como café, té, mate, bebidas colas o cacao), dormir en un lugar tranquilo o darse un baño caliente antes de acostarse", explicó García.

El profesional recalcó también que si bien hay personas que duermen durante toda la noche, no logran un descanso profundo, y esto arrastra el cansancio y el agotamiento durante todo el transcurso del día. Esto se debe generalmente a una deficiente oxigenación del cerebro debido a apneas de sueño, lo cual hace que disminuya el rendimiento psico-intelectual.

Señaló también que en los casos en los que se presentan síntomas como ronquidos excesivos, cefaleas, poca libido o apetito sexual o boca seca al levantarse, se debe consultar a un especialista que indique un tratamiento adecuado con el cual puedan mejorar su calidad de vida.

Alimentos que han tenido mala fama…y son realmente sanos

Tomado de: as.com

El mundo de la nutrición está en constante cambio, década a década. Si hace algo menos de 20 años las grasas era poco menos que el demonio, ahora todos señalan los excesos de azúcar como el gran culpable de la epidemia de obesidad y de algunas enfermedades como la diabetes. En realidad, debemos basarnos en una dieta variada y equilibrada, con abundancia de frutas y verduras, ya que son los alimentos con mayor cantidad de vitaminas y minerales. Te decimos los alimentos que han gozado de mala fama y que realmente se pueden incluir en una alimentación sana.

Huevos

No nos cansaremos de repetirlo: tienen el primer lugar de esta lista porque un consumo responsable se ha limitado durante años a 6-7 huevos a la semana, cuando realmente podemos comer muchos más sin preocuparnos (y con yema). La FEC (Fundación Española del Corazón), ya lo avisó en 2014: “No es necesario restringir el consumo de huevos en la dieta de personas sanas”, y explicó abiertamente que “desea modificar esta creencia histórica en base a los beneficios que tienen en nuestra salud”.

Arroz blanco

Algunas de las naciones más saludables, como Japón, disfrutan de arroz blanco en la mayoría de las comidas. Además, la investigación ha descubierto que las personas que comen arroz también tienen menos probabilidades de tener sobrepeso. Cuando se come solo, el arroz blanco tiene un índice glucémico alto, pero rara vez se consume de esta manera y puede ser un "vehículo" para obtener alimentos más saludables en combinación, como proteínas y verduras magras.

Café

Recientemente, un estudio predicó todas las bondades del café, asegurando incluso que tres tazas al día son capaces de alargar nuestra vida. El café es una de las bebidas más populares del mundo. Se calcula que diariamente se consumen 2.250 millones de tazas, aunque durante mucho tiempo se tildó de bebida poco saludable, ya que se asociaba a distintas enfermedades. Dependiendo de la variedad y la preparación, se compone de más de 1.000 sustancias, entre ellas la cafeína.

Aguacate

Como hemos mencionado antes, y en la línea de que las grasas eran considerabas extremadamente malas para la salud hace años, el aguacate no gozaba de muy buena fama. Un estudio publicado en 2013 en el que se investigó a participantes que comieron medio aguacate en su dieta asegura que los aguacates son un fantástico alimento para el control del peso. Los investigadores detectaron que su ingesta aumentaba la satisfacción y la saciedad. Además, el balance calórico final no se veía afectado negativamente. El aguacate tiene un montón de vitaminas como A, C, D o E, entre las que destaca la vitamina K, importantísima para la coagulación de la sangre y el fortalecimiento de nuestros huesos.

Chocolate (negro, por supuesto)

Cuanto más cacao tenga, mejor. Se considera chocolate negro cuando tiene un mínimo del 70 por ciento. El único problema es que el chocolate negro es bastante calórico, por lo que hemos de tomarlo con mesura si queremos perder esa grasa sobrante. Contiene antioxidantes importantísimos para nuestra salud como los flavonoides y los polifenoles, ayudan a liberar el organismo de radicales libres y posee grasas saludables. Además, estimula la producción de endorfinas, las hormonas del placer y la felicidad, y está riquísimo, que es lo más importante.

Crema de cacahuete (maní)


Al ser crema proveniente de cacahuetes, es lógico que sea bastante calórica, pero en su defensa debemos decir que sacia mucho el apetito y nos puede ayudar a perder peso. De hecho, un estudio publicado en Journal of Nutrition relaciona su ingesta con menor índice de masa corporal en adultos. Debemos consumir más frutos secos en general, y aunque parezca mentira, la crema de cacahuete que no contenga demasiados añadidos como aceite de palma, es bastante saludable.

24 de noviembre de 2017

5 regalos que se puede hacer usted mismo este diciembre

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Se acerca la época navideña y empezamos a pensar, entre otras cosas, en los regalos que vamos a dar. Pero ¿cuántas veces pensamos en darnos regalos nosotros mismos? Hoy les tengo algunas sugerencias y les aseguro que de aquí a un año, van a estar felices de habérselos dado y no se van a arrepentir.

1. Tiempo:

Siéntese y escriba su rutina diaria. ¿Qué cosas son realmente indispensables? ¿Hay actividades a las que le podemos reducir el tiempo? Tal vez una vez que haga este ejercicio se de cuenta que sí sería posible tener tiempo para hacer algo de actividad física. Y sino, puede buscar con calma una forma de reorganizar sus actividades. Recuerden que no hace falta que empecemos con una hora diaria de ejercicio. 

2. Un libro de recetas saludables:

Una de las cosas que escucho mucho en mi consulta es: "es que no sé qué cocinar". Pues un libro de recetas puede ser una buena forma de empezar. No tiene que ser muy grande, pero que usted considere que le puede dar algunas ideas para ya seguir luego por su cuenta. De igual forma se puede regalar por ejemplo un nuevo sartén antiadherente, algún utensilio para cocinar al vapor, etc.

3. Recipientes para mantener alimentos en el refrigerador:

Probablemente a ustedes también les ha pasado que da un poco de pereza alistar los vegetales para cada día, o que por las ocupaciones diarias hay poco tiempo. Si compramos los recipientes adecuados, podemos dejar algunas cosas ya listas o casi listas en el refrigerador, y nos va a facilitar muchísimo el preparar comidas saludables.

4. Motivación:

¿Y esa dónde se compra? Pues podemos comprarla de muchas formas: una botella nueva para motivarnos a tomar agua. Unas tenis nuevas o ropa deportiva para motivarnos a hacer ejercicio. Si ya llevamos tiempo cuidando nuestra alimentación y ejercicio, podemos comprarnos alguna prenda que tal vez antes no hubiéramos adquirido, y eso nos motiva a seguir con un estilo de vida saludable. Y así podemos pensar muchas otras ideas que nos ayuden a arrancar o a seguir adelante.

5. Asesoría:

Es común empezar por cuenta propia a tratar de perder peso, pero se pueden cometer errores o se puede llegar a un punto en que ya no se ven resultados. Busque la asesoría de un profesional. Igualmente dependiendo del ejercicio que desee empezar a hacer, es importante o hasta fundamental buscar instructores o profesionales adecuados. Aquí mismo podemos incluir el hacerse un chequeo médico o al menos exámenes de sangre, para saber si hay o no condiciones que se deban tener en cuenta antes de iniciar el proceso.

Y tal vez leyendo esta publicación se les hayan ocurrido otros regalos que pueden hacerse. Los invito a consentirse un poco este diciembre pensando en su bienestar. ¡Todos nos lo merecemos!

La industria del azúcar ocultó durante 50 años sus efectos negativos en la salud

Tomado de: www.larazon.es

La industria del azúcar ha ocultado durante alrededor de 50 años estudios efectuados con animales que sugerían los efectos negativos que la sacarosa tiene en la salud, según una investigación desvelada este martes por la publicación especializada PLOS Biology.

El trabajo desarrollado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco revisó documentos internos del sector y descubrió que la Sugar Research Foundation (SRF, por sus siglas en inglés) había financiado estudios con animales para evaluar los efectos de la sacarosa que fueron cancelados ante los indicios que la relacionaban con el cáncer de vejiga.

En documentos analizados previamente, el grupo de investigadores averiguó que la SRF había sufragado un artículo en 1967 que reducía la importancia de las pruebas que vinculaban el consumo del azúcar con las enfermedades de la arteria coronaria.

Esa pieza, subvencionada por la industria, apostaba por los microbios intestinales para explicar por qué las ratas que consumían azúcar tenían niveles de colesterol superiores a las que tomaban almidón, pero rechazaba que fuese extrapolable a los humanos.

La entonces SRF cambió su nombre a ISRF (International Sugar Research Foundation) en 1968, año en el que iniciaron un proyecto de estudio con ratas para comparar los efectos nutricionales del consumo de azúcar con los del almidón, según un comunicado publicado en la revista PLOS Biology.

La investigación, también financiada por ISRF, la desarrolló un equipo de la Universidad de Birmingham que señaló los efectos cardiovasculares adversos del azúcar, así como indicios de un incremento de los riesgos de cáncer de vejiga para concluir que el almidón y la sacarosa tienen efectos diferentes.

ISRF reconoció que era una de las primeras demostraciones de que tenía consecuencias biológicas distintas en ratas, pero poco antes de que el estudio finalizase optó por cancelarlo y no publicar sus resultados, la misma metodología empleada en el caso que ahora se hace público.

"Esto sugería que el azúcar podía tener un rol en el cáncer de vejiga", afirmó Cristin Kearns, uno de los autores del trabajo de la Universidad de California en San Francisco.

En los años 60, recordaron desde la publicación, los científicos se debatían entre si el azúcar podía elevar más el nivel de triglicéridos que el almidón, una discusión en la que los resultados del llamado "Proyecto 259" habrían sido un argumento de refuerzo, según los autores.

En el comunicado, también aseguraron que es una prueba de los primeros esfuerzos de SRF para minusvalorar el papel del azúcar en la enfermedad cardiovascular y de que el debate de los últimos 60 años puede estar basado en la manipulación de la ciencia por parte de la industria.

El coautor del trabajo Stanton Glantz comparó las prácticas "de manipulación" de la industria azucarera con las realizadas por la tabaquera y afirmó que la investigación contribuye a documentar estos métodos en el sector.

PLOS Biology mencionó que el año pasado la Asociación del Azúcar criticó un estudio de ratones por vincular el consumo de sacarosa con el crecimiento de tumores y metástasis, indicando que no se ha establecido ningún "nexo creíble".

"El análisis sugiere que la industria sabía de la investigación sobre animales y que frenó la financiación para proteger sus intereses comerciales hace 50 años", comentó en el escrito.

SALUD Cuatro de cada diez tumores malignos se deben a factores de riesgo evitables

Tomado de: www.nacion.com

Cuatro de cada diez casos de cáncer y la misma proporción de muertes en Estados Unidos son provocados por factores de riesgo, muchos de los cuales podrían minimizarse con estrategias adecuadas de prevención.

Un estudio publicado en la revista médicaCA: A Cancer Journal for Clinicians destacó que el 42% de todos los tipos de cáncer (659.640 casos de los 1,57 millones diagnosticados) y el 45,1% de las muertes atribuidas a esta enfermedad (265.150 sobre 587.521) podrían ser prevenidos.

La mayor proporción de afecciones por cáncer proviene del hábito de fumar, con 19% del total (298.970 casos), además de 28,8% de la mortalidad por esta enfermedad (169.189 fallecimientos).

El sobrepeso se sitúa en segundo rango, lejos del tabaco, con 7,8% de los casos de cáncer y 6,5% de las muertes, seguido por el consumo de alcohol (5,6% de los casos y el 4% de mortalidad), la exposición a los rayos ultravioletas (4,7% del cáncer y 1,5% de las muertes) y la falta de actividad física (2,9% de los tipos de cáncer y 2,2% de las muertes), precisó el reporte.

Un consumo insuficiente de frutas y verduras también representa el factor de riesgo que lleva al 1,9% de los cánceres y 2,7% de los decesos resultantes, mientras que una infección por el virus del papiloma humano (VPH) está relacionado con 1,8% de los casos y 1,1% de los decesos.

Más datos

El cáncer del pulmón es el más frecuente, con 184.970 casos y de la misma manera está relacionado con el mayor número de muertes (132.960), seguido por el cáncer colorrectal (76.910 casos y 28.290 muertes).

Entre los cánceres que se deben a un factor de riesgo, los investigadores señalaron que el que tiene la proporción más elevada con 85,8% es de cáncer de pulmón, seguido con 71% por cáncer de hígado, 54,6% colorrectal y 28,7 de cáncer de mama.

El hábito de fumar como factor de riesgo representó el 81,7% del cáncer de pulmón, 73,8% del de laringe, 50% del de esófago y 46,9% del de vesícula.

El sobrepeso y la obesidad están ligados a 60,3% de los cánceres de cuello uterino, a un tercio de los tipos de cáncer de hígado, así como a un 11,3% de los cánceres de mama y un 5,2% colorrectal.

El consumo de alcohol es un factor determinante para casi la mitad de cánceres en la cavidad bucal y orofaringe en los hombres y cerca de una cuarta parte en mujeres.

Cerca del 25% de los cánceres de hígado en los hombres y 11,9% de las mujeres son atribuibles al consumo de alcohol, así como 16,4% de los tumores de mama.

La exposición a los rayos ultravioleta es la causa del 96% de los melanomas, un cáncer agresivo de piel, en los hombres y del 93,7% en las mujeres.

Lentejas, aceite y frutos secos frente a la diabetes

Tomado de: www.larazon.es

Un reciente estudio español ha demostrado que seguir la dieta mediterránea, enriquecida con pistachos y aceite, reduce un 30% las posibilidades de padecer diabetes gestacional

En silencio y a gran velocidad. Así se propaga, de la mano de la obesidad, la diabetes, considerada ya una peligrosa epidemia. Los datos publicados el 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes, no dejan lugar a dudas: 415 millones de personas en todo el mundo padecen esta patología, cifra que se eleva hasta casi los seis millones de afectados en nuestro país, lo que equivale al 14% de la población. «La diabetes mellitus es una epidemia de nuestro tiempo y España no se queda atrás, pues contamos con 5.303.314 afectados con esta patología, de los que el 43% está sin diagnosticar. A esto se suma que se detectan unos 1.100 casos nuevos de diabetes tipo 1 anualmente», detalla Alfonso Valle Muñoz, miembro del Grupo de Trabajo de Diabetes de la Sociedad Española de Cardiología, quien advierte de que «la prevalencia en Europa supera actualmente el 8% y alcanzará el 9,5% en el año 2030». De hecho, es la patología crónica más prevalente en España en las mujeres y se trata de la cuarta causa de mortalidad actual entre las féminas españolas, según datos de la Federación Española de Diabetes, FEDE.

En el tablero de la enfermedad juegan un papel decisivo varias piezas, como la herencia, la edad, el estilo de vida y la alimentación. Este último es el peón más determinante, capaz de revertir, incluso, el avance de la patología. «El 80% de los diabéticos son tipo 2 asociados a la obesidad. En estas personas la enfermedad se podría haber prevenido o retrasado su aparición a edades mayores de 65 años con una dieta saludable y una vida activa con ejercicio diario», asegura Susana Monereo, directora de la Unidad de Endocrinología y Nutrición de Vithas Internacional. En esta misma línea se posiciona Alfonso Calle, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, quien recuerda que «diferentes estudios han demostrado que con cambios en la alimentación, particularmente mayor adherencia a la dieta mediterránea, y realizando actividad física de forma regular, se puede reducir la aparición de la diabetes en un 30-50% de los casos».

Investigación

Prueba de cómo influye la alimentación en el desarrollo de esta patología es la diabetes gestacional, aquella que se diagnostica por primera vez durante el embarazo, aunque no significa que siga presente después de dar a luz. Sin embargo, se trata de una amenaza grave tanto para la salud de la mujer como para el feto. Para prevenirla, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN, confirma que «llevar una alimentación sana, a base del patrón de la dieta mediterránea, es fundamental, así como practicar ejercicio moderado».

En este sentido, un grupo de profesionales del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (Ciberdem) ha demostrado hace pocas semanas que el consumo de la dieta mediterránea, enriquecida con aceite de oliva virgen y frutos secos (en concreto pistachos) durante el embarazo reduce en un 30% el riesgo de padecer diabetes gestacional. «Tanto los frutos secos, especialmente el pistacho, como el aceite de oliva virgen extra tienen efectos directos favorables metabólicos, antiinflamatorios, inmunitarios, antitrombóticos etc. Pero tan importante es lo que se come, como en lugar de qué se come. Las mujeres que disponen de aceite de oliva virgen extra y lo utilizan como única fuente de grasa para cocinar, consumen más sofritos caseros y menos comerciales, y más verduras y ensaladas. Y las féminas que toman pistachos a diario ingieren menor número de snacks comerciales u otros aperitivos ricos en grasas trans», explica Calle, quien también es investigador de Ciberdem.

Una vez que aparece la diabetes o que comienzan a asomar los primeros síntomas de su posible desarrollo, la alimentación es determinante para prevenir y controlar la enfermedad. Sin embargo, todavía existen dudas acerca de cómo llevar a cabo esta alimentación específica para tratar esta patología, pues, según la Fundación para la Diabetes, no consiste sólamente en consumir alimentos saludables, sino también en controlar la forma de comer: «Las personas que siguen tratamiento con insulina o medicación oral que pueda dar lugar a hipoglucemias deberán prestar especial atención a su dieta, manteniendo cantidades de hidratos de carbono similares en cada una de las comidas del día. Con ello, se evitarán desequilibrios que puedan causar hipoglucemia o hiperglucemia».

Por lo demás, el secreto está en llevar una dieta tan sana como la de cualquier otra persona, «y eso se traduce en que debe ser variada, equilibrada, rica en productos vegetales, legumbres, frutas, frutos secos, cereales integrales, pescados, carnes magras y aves y aceite de oliva virgen», apunta Monereo. Sin embargo, lo cierto es que las últimas investigaciones destacan el papel fundamental que juegan algunos alimentos en particular, tal y como ocurre con las legumbres o las nueces.

Más consumo de legumbres

Después de más de cuatro años de seguimiento, científicos españoles del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn) lograron demostrar a mediados de este año que el consumo de legumbres, especialmente las lentejas, se asocia con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Los efectos beneficiosos de las legumbres para prevenir esta patología se pueden explicar a través de su composición nutricional, «ya que tienen grandes cantidades de potasio y magnesio, los cuales se han asociado de forma inversa con la diabetes en grandes estudios. Además, contienen importantes cantidades de polifenoles, como el ácido fenólico y los flavonoides, los cuales poseen propiedades antioxidantes y anti-inflamatorias», asegura Nerea Becerra-Tomás, investigadora de la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili (Tarragona) y encargada de liderar el estudio. Pero eso no es todo, ya que las legumbres también destacan por su alto contenido en fibra, algo fundamental, pues se ha asociado a una mayor saciedad, un mejor control del peso corporal y de los niveles de glucosa en sangre. «Esta última característica va relacionada con otro posible mecanismo protector frente a la diabetes: el índice glucémico, ya que las legumbres están consideradas como un alimento con bajo índice glucémico, es decir, generan una elevación de los niveles de glucosa en sangre lentos y progresivos. En consecuencia, tras su ingesta se produce una mitigación de la secreción de insulina por parte de las células beta-pancreáticas», detalla Jordi Salas-Salvadó, investigador principal del Ciberobn y jefe de la Unidad de Nutrición y jefe clínico del Hospital Universitario Sant Joan de Reus.

Además de las legumbres, los frutos secos son el otro gran aliado para prevenir y atajar la diabetes. «En el año 2013, una investigación publicada en el ‘‘Journal of Nutrition’’ evidenció que la ingesta de dos porciones (30 gramos por porción) de nueces a la semana se asocia con una reducción del 21% del riesgo de sufrir diabetes de tipo 2 en mujeres, gracias a su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados, que ayudaría a reducir la resistencia a la insulina y el riesgo de desarrollar la enfermedad», recuerda Cristina Lafuente, dietista-nutricionista del centro Alimmenta. En este sentido, la investigación científica ha probado que una dieta rica en ácidos grasos omega-3 podría reducir la probabilidad de tener diabetes tipo 2 debido a su efecto antioxidante y anti-inflamatorio «y las nueces son el único fruto seco con una cantidad significativa de ácido alfa-linolénico (AAL), los ácidos grasos omega-3 de origen vegetal, sin olvidar su aporte en fibra y ácido fólico, además de algunos de sus componentes, como el magnesio, que pueden disminuir la resistencia a la insulina, lo que convierte a este fruto seco en un ingrediente perfecto a añadir en la dieta para prevenir o controlar la diabetes», destaca Lafuente, quien matiza que «un puñado de nueces al día, unas siete piezas, es la porción recomendada para obtener estos beneficios».

17 de noviembre de 2017

Si tomo (o como) ésto, ¿adelgazo?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Esta semana en una charla que impartí me hicieron ésta consulta: ¿tomar avena en ayunas me ayuda a adelgazar? Y me puse a pensar que de hecho es muy frecuente que me hagan consultas en esa línea, pensando que hay alimentos específicos o algún "remedio" que nos haga perder peso.

Para no dejarlos con la duda, les voy a contar lo que respondí: "tomar la avena en ayunas no le va a hacer ningún daño, pero el que ayude o no a adelgazar va a depender de lo que coma en el resto del día y si hace ejercicio o no". Y si lo analizan, los productos que se comercializan para perder peso usualmente dicen algo así: el uso de este producto debe ir acompañado de dieta y ejercicio. ¿Cierto?

Pensémoslo así de simple: ¿qué gano tomando la avena en ayunas (o piensen cualquier otro alimento/remedio/producto que les hayan recomendado), si sigo siendo sedentario o sigo comiendo comida chatarra a diario, o sigo tomando bebidas azucaradas todo el día? Si fuera así de simple, como les he dicho otras veces, no tendríamos una epidemia de obesidad actualmente.

Entonces eso nos debe hacer pensar que no es un producto o alimento en específico lo que nos hace perder peso, sino el conjunto de nuestros hábitos. Si todo al final requiere dieta y ejercicio, entonces en vez de seguir probando alguna solución de este tipo (inclusive gastando dinero y tal vez hasta poniendo en riesgo la salud), mejor empecemos a trabajar en cuidar la alimentación y movernos más.

Es cierto que la avena, por ejemplo, tiene fibra y favorece la saciedad (además de otros beneficios para la salud, pero me concentro ahorita en ésta publicación en la pérdida peso). Hay otros alimentos que también nos ayudan en eso, como por ejemplo los vegetales y las leguminosas como los frijoles. De la misma manera existen muchos productos en la actualidad que son bajos en calorías y pueden ayudar en el control de peso. 

Es más, si hacen una búsqueda en internet pueden encontrar páginas de páginas sobre alimentos para bajar de peso. Podemos consumirlos. Inclusive podemos comprar algún producto (verificando primero que no tenga riesgos mayores o efectos secundarios graves, y que en caso de tener algún padecimiento no esté contraindicado). Pero nada de eso funciona por sí solo si no hacemos nuestra parte.

Así que, si alguna vez quieren saber si existe algo que ayude a adelgazar, la respuesta es ¡sí! Para perder peso podemos mejorar nuestra alimentación y empezar a hacer ejercicio. Esa es la forma segura y saludable para lograrlo, y además con resultados permanentes. ¡Los invito a intentarlo!

Uno de cada 11 adultos sufre diabetes en el mundo

Tomado de: www.nacion.com

Uno de cada 11 adultos en el mundo, es decir, 425 millones de personas, sufría diabetes en el 2016, según datos publicados este martes en ocasión del Día Mundial dedicado a esta enfermedad.

La Federación Internacional de Diabetes (FID) señaló que la cifra supone 10 millones más que en el 2015.

“La diabetes es una de las mayores urgencias sanitarias mundiales. Se necesitan más acciones (...) para reducir la carga económica y social” que representa, anunció en un comunicado la FID, cuyas cifras atañen a adultos entre 20 y 79 años.

Esa organización estima que esta enfermedad supone 12% del gasto de la sanidad mundial, es decir, 727.000 millones de dólares.

La Federación calcula que habrá 629 millones de personas afectadas en el 2045.

Existen dos tipos de diabetes, una disfunción que impide asimilar correctamente los azúcares en el organismo.

La diabetes tipo 2, que supone casi el 90% de los casos, corresponde a un alza prolongada del nivel de azúcar en la sangre, a menudo asociada a la obesidad y a determinados modos de vida que incluyen el sedentarismo y la mala alimentación.

La diabetes tipo 1, que casi siempre se manifiesta más en los niños y los jóvenes, se caracteriza por una producción insuficiente de insulina, una hormona secretada por el páncreas.

Según la FID, “más de 350 millones de adultos corren actualmente un riesgo elevado de desarrollar una diabetes de tipo 2″, es decir, 34 millones más que en el 2015.

Una dieta más saludable y menos sal: la receta para vencer a la hipertensión

Tomado de: medlineplus.gov

Reducir la sal, junto con seguir la altamente recomendada dieta "DASH", puede vencer a la hipertensión en los adultos, muestra una nueva investigación.

Tras apenas un mes, los resultados de las personas que adoptaron esa estrategia fueron "sorprendentes, y refuerzan la importancia de los cambios en la dieta" de los que tienen problemas con la presión arterial. Eso afirma un equipo de investigadores dirigidos por el Dr. Stephen Juraschek, del Centro Médico Beth Israel Deaconess, en Boston.

Millones de estadounidenses luchan a diario contra la hipertensión, que aumenta en gran medida las probabilidades de accidente cerebrovascular y otros eventos cardiacos.

¿Cuál es la mejor estrategia dietética para reducir las cifras de la presión arterial?

Un factor clave que se ha vinculado desde hace mucho con la presión arterial es la ingesta de sal (sodio). En el nuevo estudio, 412 personas con hipertensión (o en peligro de hipertensión) se asignaron a uno de tres regímenes diarios de ingesta de sal. Algunos ingerían más o menos media cucharadita de sal al día, otros aproximadamente una cucharadita de sal al día, mientras que otros consumían cerca de 1.5 cucharaditas de sal al día.

Las recomendaciones actuales de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. aconsejan un límite diario de más o menos una cucharadita de sal (2,300 miligramos de sodio) al día.

También se pidió a los participantes del estudio, que tenían una edad promedio de 48 años, que permanecieran en una dieta "regular" o que cambiaran a un régimen más saludable, los Métodos dietéticos para detener la hipertensión (DASH, por sus siglas en inglés).

Con frecuencia, médicos y nutricionistas recomiendan esa dieta, que se centra en la fruta, la verdura, los granos integrales, los lácteos con poca grasa o sin grasa, el pescado, las aves, los frijoles, las semillas y los frutos secos.

Al inicio del estudio de cuatro semanas, la presión arterial promedio de los participantes era de 135/86 mm/Hg.

Al final de ese periodo, los resultados variaron en gran medida, dependiendo del régimen que siguiera la persona.

Por ejemplo, en las personas que siguieron consumiendo unas cantidades más altas de sal, cambiar a la dieta DASH redujo la presión arterial sistólica entre 4.5 y 11 puntos, y los beneficios fueron mayores en las personas que iniciaron el ensayo con las presiones arteriales más altas. La presión arterial sistólica es el primer número de una lectura.

Pero el efecto fue incluso más robusto en las personas que siguieron la dieta DASH y también redujeron su consumo de sal, según el equipo de Juraschek.

Por ejemplo, las personas que iniciaron el ensayo con unas lecturas de presión arterial sistólica de o por encima de 150 mm/Hg observaron un declive promedio de casi 21 puntos si comieron de forma más saludable y redujeron su ingesta de sal.

Incluso las personas con una hipertensión en el "rango medio" perdieron en promedio de 7 a casi 10 puntos en la presión arterial sistólica si redujeron la sal y cambiaron a la DASH, encontró el estudio.

El equipo de Juraschek afirma que se necesita más investigación para determinar si la dieta combinada tiene el mismo efecto en los adultos con una presión arterial sistólica que supera incluso los 160 mm/Hg.

Los resultados fueron alentadores para dos especialistas cardiacos.

"Este estudio ofrece unas evidencias convincentes de que las personas que siguen la dieta DASH mejoran en todos los niveles de riesgo de hipertensión", aseguró el Dr. Benjamin Hirsch, director de cardiología preventiva en el Hospital Cardiaco Sandra Atlas Bass de Northwell Health en Manhasset, Nueva York.

La Dr. Antonella Apicella es una dietista de pacientes ambulatorios que ayuda a aconsejar a los pacientes cardiacos en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. Señaló que "aunque también se observaron efectos positivos para la presión arterial sistólica en los individuos que solo siguieron una dieta baja en sodio o la dieta DASH, este estudio respalda la idea de que la combinación... es lo más beneficioso para el control de la presión arterial en individuos con prehipertensión o hipertensión en etapa 1".

Los hallazgos se publicaron el 12 de noviembre en la revista JACC: Cardiovascular Interventions, para coincidir con una presentación en la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) en Anaheim, California.

Cambiar a granos integrales podría reducir la cintura

Tomado de: medlineplus.gov

Cambie el espagueti blanco por un buen plato de pasta de grano integral.

Se sentirá más lleno tras cambiar los granos blancos altamente procesados por alternativas de grano integral, plantea un nuevo estudio de Dinamarca. Además, es probable que pierda algo de peso y que se reduzca la inflamación. Esos cambios pueden ser útiles para prevenir o mejorar la diabetes tipo 2, anotaron los investigadores.

"Nuestro análisis confirmó que hay una base científica sólida para la recomendación dietética de comer granos integrales. El centeno parece tener el mejor efecto", apuntó la autora principal del estudio, Tine Rask Licht, profesora de ecología microbiana intestinal en la Universidad Técnica de Dinamarca.

Pero el estudio también arrojó algunos resultados sorprendentes. Comer una dieta rica en granos integrales no pareció mejorar la sensibilidad a la insulina, ni cambiar el microbioma intestinal (la mezcla de bacterias que normalmente viven en los intestinos).

El estudio incluyó a 50 personas que estaban en riesgo de síndrome metabólico, una afección que incluye una variedad de factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, como hipertensión, un colesterol HDL (el bueno) bajo, triglicéridos (otra grasa de la sangre) altos, obesidad abdominal y una reducción en la sensibilidad a la insulina. Las personas con al menos tres factores de riesgo tienen un síndrome metabólico, según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).

Los participantes tenían entre 20 y 65 años de edad. Todos tenían sobrepeso o eran obesos.

Los voluntarios se dividieron al azar en dos grupos. Un grupo comió una dieta solo con granos integrales o productos de granos durante ocho semanas. Entonces, consumieron su dieta regular durante seis semanas. Y por último pasaron ocho semanas más comiendo una dieta de productos de granos refinados. El otro grupo completó el estudio en el orden inverso, comenzando con los granos refinados.

Los granos integrales incluyeron el trigo, el centeno, la cebada, la avena, el arroz integral y rojo, el mijo, y el maíz seco (el maíz fresco se considera una verdura), señalaron los investigadores.

Los voluntarios recibieron análisis de sangre y proveyeron muestras de heces a lo largo del estudio de forma que los investigadores pudieran evaluar el ADN de su microbioma intestinal.

Todos mostraron reducciones en el peso corporal y en los marcadores de inflamación sistémica con la dieta de granos integrales. Licht dijo que cree que los granos integrales ayudan a las personas a perder algo de peso al llenarlas y aumentar la saciedad.

Pero añadió que los investigadores sintieron cierta sorpresa de que no hubiera cambios en las bacterias naturales del cuerpo tras el cambio en la dieta. Otros estudio, anotó, también han tenido resultados similares.

Samantha Heller, dietista registrada en el Centro Langone de la NYU, en la ciudad de Nueva York, dijo que los hallazgos respaldan otras investigaciones que han encontrado un efecto antiinflamatorio y pérdida de peso con los granos integrales.

También anotó que otros estudios han tenido resultados contradictorios respecto a los cambios en el microbioma, además de las mejoras en la sensibilidad a la insulina, cuando las personas cambian a los granos integrales. Dijo que quizá este estudio fuera demasiado pequeño para observar esos efectos, o tal vez lo que explique los hallazgos se trate del tipo de grano, la cantidad de grano o la duración del estudio.

Heller afirma que no hay duda de que los granos integrales tienen un lugar en la dieta. "Los granos integrales son saludables. Los granos integrales también tienen vitaminas y minerales, pero como con cualquier alimento almidonado o carbohidrato, hay que vigilar el tamaño de la porción", planteó.

Los granos integrales deben integrar más o menos una cuarta parte del plato, dijo Heller, pero añadió que "si quiere perder peso, reduzca eso un poco". La mitad del plato debe estar lleno de verduras no almidonadas, y el cuarto restante con un alimento de proteína, recomendó.

Y tenga cuidado de los paquetes de granos integrales, agregó.

Incluso si un paquete dice "hecho con granos integrales", Heller sugirió revisar la lista de ingredientes. "Un producto puede afirmar que está hecho con granos integrales, y tratarse solo de unos cuantos copos de avena. El primer ingrediente de la lista debe ser trigo [u otro grano] integral, o el paquete debe decir '100 por ciento granos integrales'", dijo Heller.

El estudio se publicó el 1 de noviembre en la revista Gut.

10 de noviembre de 2017

Olvidemos el: ¡diciembre es para engordar!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Tal vez ustedes también lo hayan notado: las redes sociales llenas de memes y otras publicaciones de humor porque viene diciembre y es el mes de engordar. El mes de tamales, queque navideño, galletas, licor, etc. Es cierto, hay muchas "tentaciones" en ésta época del año, pero no debemos pensar de ésta manera.

Diciembre es un mes de fiesta y celebración, y usualmente ligamos la comida a sensaciones de bienestar. Por eso cada vez que tenemos alguna actividad para festejar algo, pensamos en incluir algo de comer.

Ahora bien, no está mal comer, ni disfrutar todas las preparaciones tradicionales de la época de fin de año. Pero no hay necesidad de comer cantidades exageradas o comer todo de una sola vez. Tenemos 31 días para probar todo lo que nos gusta (y hasta más, porque desde antes de diciembre ya se empiezan a ver productos navideños).

Si ya nos hemos venido cuidando en el año, no vale la pena traerse abajo en un mes los resultados que ya habíamos obtenido. Y si no nos hemos preocupado mucho por la dieta, pues tampoco deberíamos pensar: "entonces mejor me termino de engordar en diciembre, si total no he hecho nada, ya mejor empiezo hasta enero". Si se identifica con ésta última idea, lo invito a cuestionarse con toda la sinceridad del mundo: ¿en serio va a empezar en enero? ¿O ya se ha dicho eso otros años y no ha cumplido?

Recordemos que la clave siempre es la moderación. Podemos comer un tamal, no hay necesidad de comer 2 o 3 piñas en una sentada. Podemos comer una rebanada de queque navideño, no hay necesidad de comer el queque entero de una vez. 

También, si queremos comer un poquito más de tamales, o comer una buena cantidad de galletas, entonces podemos reducir otro tipo de comidas: reducimos el consumo de comidas rápidas este mes, o tomamos menos gaseosas, o comemos menos dulces o golosinas de otro tipo. Y por supuesto podemos empezar a hacer ejercicio (aunque sea solo caminar), o si ya lo hacemos, entonces hacer un poco más.

Y un punto muy importante es un consejo que le doy siempre a mis pacientes: si van a "pecar" que sea con algo que definitivamente no pueden dejar pasar. Eso que ustedes dicen: "diciembre no es diciembre si yo no como _______________". Porque muchas veces me pasa que llegan pacientes y me cuentan después: "es que me comí dos tamales en el desayuno, no estaban ricos pero igual me los comí". O sea, si vamos a "romper la dieta", ¡al menos hagámoslo con algo que realmente nos deje satisfechos!

Diciembre no es el mes para engordar. Es el mes para celebrar, para compartir con la familia y los seres queridos, o en caso de que tengamos ciertas creencias religiosas entonces es también un mes para reflexionar. Y todo eso lo podemos acompañar con ciertas comidas, pero no hagamos a la comida y las bebidas el centro o foco del mes. 

Y sí, es normal ganar un poquito de peso, o si estamos tratando de perder peso tal vez ese mes no logremos un gran resultado. Pero no es motivo para dar rienda suelta al apetito. Las excusas las ponemos nosotros, y el que quiere, ¡puede!

Coma bien y envejezca bien

Tomado de: medlineplus.gov

Una dieta saludable podría traducirse en un envejecimiento más saludable, según unos investigadores.

Los científicos siguieron de cerca a 1,000 hombres y mujeres en Inglaterra, que nacieron en marzo de 1946, hasta su edad adulta. A los que comieron más fruta, verdura y cereales integrales (y menos alimentos muy procesados) a lo largo de su adultez les fue mejor en tres pruebas de funcionamiento físico entre los 60 y los 65 años que a los que tenían unos hábitos de alimentación menos saludables.

El estudio también encontró que a los que mejoraron sus hábitos de alimentación durante la edad adulta les fue mejor en dos de las pruebas: la velocidad al levantarse de la silla y el tiempo de equilibrio estando de pie. La tercera prueba fue sobre la velocidad de levantarse y ponerse a andar.

"Mejorar la calidad de su dieta puede tener un efecto beneficioso sobre la salud, independientemente de la edad", dijo la autora del estudio, Sian Robinson, profesora de epidemiología nutricional en la Universidad de Southampton.

"Pero este estudio sugiere que tomar buenas decisiones dietéticas a lo largo de su adultez (al reducir la ingesta de alimentos muy procesados y al incorporar más fruta, verdura y granos integrales a la dieta) puede tener un efecto beneficioso significativo sobre la fortaleza y el rendimiento físico más adelante en la vida, lo que ayuda a asegurarse un envejecimiento mucho más saludable", enfatizó Robinson en un comunicado de prensa de la universidad.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista The Journals of Gerontology: Series A.

Aunque el estudio no demostró causalidad, señaló Cyrus Cooper, director de la Unidad de Epidemiología Vital del Consejo de Investigación Médica de la universidad, "el vínculo entre los patrones dietéticos y la fragilidad de las personas mayores abrirá la puerta a intervenciones efectivas contra el declive relacionado con el envejecimiento de la función musculoesquelética, que es una causa cada vez mayor de discapacidad en las poblaciones que envejecen en todo el mundo".

Avena, escudo frente a la diabetes y el estreñimiento

Tomado de: www.larazon.es

Muy saludable, pero desconocido. Así podría definirse a la avena, un cereal que, a pesar de sus bondades nutricionales, tan sólo es consumido de forma regular y diaria por un 3,3% de los españoles, lo que nos sitúa a la cola de Europa, según un informe realizado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN), publicado la semana pasada.

«La avena es un cereal que debería tomarse entero, porque cuando está completo tiene muchos beneficios para la salud, principalmente por su composición química. De hecho, es muy rico en fibra soluble, lo que resulta clave para reducir el colesterol y para mejorar el tránsito intestinal», asegura Luján Soler, decana del Colegio de Dietistas Nutricionistas de Madrid, Codinma. Pero eso no es todo, ya que, tal y como confirma Nela Berlanga, farmacéutica y especialista en nutrición de KilosOut «mayoritariamente contiene hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que es ideal para evitar picos de glucosa. También está compuesta por grasas insaturadas necesarias para el sistema cardiovascular y el buen funcionamiento del cerebro. Así, la avena es primordial para el cuidado del corazón, es rica en omega 6 y ácido linoléico, es decir, ‘‘grasas buenas’’ que favorecen la disminución del colesterol. También gracias al magnesio y a las vitaminas del grupo B, favorece al sistema nervioso en caso de ansiedad, depresión, nerviosismo, insomnio, etc. ». Sin pasar por alto que «tiene un alto contenido en ácido fólico, hierro y calcio, nutrientes esenciales, especialmente en mujeres», subraya Nerea Segura, miembro del comité asesor del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas (CGDN).

A cualquier hora

El desayuno es el momento del día en el que más se toma este cereal y en mayor cantidad en nuestro país. La opción es muy saludable, «sobre todo si lo tomamos en su presentación natural, en grano, y si lo combinamos con una pieza de fruta, con lácteos y con frutos secos crudos», confirma Soler, quien añade que «hay muchas formas de introducirlo en el menú diario, no sólo en el desayuno, sino también a través del pan con semillas en la comida o en la merienda, en forma de batidos, como complemento en un zumos, como acompañamiento a una receta principal...».

De media, los expertos recomiendan que una persona sana tome dos o tres cucharadas soperas de avena al día. «Pero no se trata de un superalimento en sí mismo. La clave está en combinarlo con otros productos y acompañarlo de una dieta variada y equilibrada», recomienda Soler. Y en esta misma línea se posiciona Segura, que matiza que «la alimentación debe incluir variedad de granos integrales (cereales, pseudocereales, semillas); no era adecuado limitarla al trigo como sucedía hasta hace unos años, ni tampoco basarla ahora en el grano de moda: avena, quinoa, teff, chía... Es mejor incluirlos todos, junto a otros más conocidos en nuestras cocinas como cebada, centeno, arroz salvaje, pipas de girasol o calabaza... Debe haber variedad a lo largo del día y de la semana».

Aunque se trata de un cereal con gluten, «se ha confirmado en estudios recientes que existen determinadas variedades de avena sin gluten, por lo que esas concretamente sí podrían tomarla los celiacos», asegura Soler. Sin embargo, no es recomendable para personas que padecen osteoporosis, «debido a que el exceso de fibra interfiere con la absorción de calcio, mientras que los individuos que sufren problemas intestinales como colon irritable, diverticulitis, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn también deben moderar su consumo, ya que el consumo en exceso de fibra puede irritar la mucosa intestinal», matiza Berlanga.

Una dieta rica en fibra fomenta la supervivencia al cáncer de colon

Tomado de: medlineplus.gov

Una dieta rica en fibra podría reducir las probabilidades de fallecer de cáncer de colon, según sugiere un nuevo estudio.

Entre las personas tratadas por un cáncer de colon sin metástasis, por cada 5 gramos de fibra añadidos a su dieta se redujeron sus probabilidades de fallecer en casi un 25 por ciento, dijo el investigador principal, el Dr. Andrew Chan, profesor asociado en el departamento de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.

"Lo que uno come después del diagnóstico podría marcar una diferencia", aseguró Chan. "Existe la posibilidad de que aumentar su consumo de fibra en realidad podría reducir la tasa de mortalidad por cáncer de colon y quizá incluso por otras causas".

Pero Chan advirtió que el estudio no demuestra que la fibra adicional provocara que las personas vivieran más tiempo, sino solo que ambas cosas estaban asociadas.

La fibra se ha vinculado con un mejor control de la insulina y con una menor inflamación, lo que podría explicar que la supervivencia fuera mejor, sugirió. Además, una dieta rica en fibra podría proteger a las personas de desarrollar cáncer de colon en primer lugar.

Los mayores beneficios se atribuyeron a la fibra de los cereales y los granos integrales, según el informe. La fibra de la verdura se asoció con una reducción general de la mortalidad, pero no concretamente con la mortalidad por cáncer de colon, y la fibra de la fruta no se asoció con una reducción de la mortalidad por ninguna causa.

La fibra de los alimentos, no de los complementos, se asoció con una mejor supervivencia, dijo Chan, que también es profesor asociado de gastroenterología en el Hospital General de Massachusetts, en Boston.

La fibra es beneficiosa para todo el mundo, no solo para las personas con cáncer de colon, dijo Samantha Heller, nutricionista clínica del Centro Médico de la Universidad de Nueva York, en la ciudad de Nueva York.

"Los estadounidenses están obteniendo un suspenso en la ingesta de fibra", lamentó. "De hecho, menos del 3 por ciento de los estadounidenses consumen la cantidad recomendada de fibra de 25 a 38 gramos al día".

La fibra es crítica para la salud óptima y la prevención de enfermedades, explicó Heller.

La fibra que se encuentra en los alimentos mantiene al sistema gastrointestinal en movimiento, mejora la sensación de saciedad, ayuda con el manejo del peso, lucha contra el cáncer y alimenta a los billones de microbios beneficiosos que viven en el intestino, enfatizó.

"La fibra de las plantas es el alimento que eligen estos microbios gastrointestinales", señaló Heller. "La investigación sugiere que cuando los alimentamos bien, nos mantienen sanos, luchan contra las enfermedades (como el cáncer, la enfermedad cardiaca, la diverticulosis y la esclerosis múltiple) y podría incluso reducir el nivel de depresión y de otras enfermedades mentales".

La fibra dietética se encuentra en los alimentos procedentes de las plantas, como los frijoles, los granos integrales, los frutos secos, la verdura y la fruta. "Cuando uno come más plantas se está cargando de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes", dijo.

Para obtener más fibra de la dieta, Heller sugiere que comer un sándwich de plátano y mantequilla de cacahuate con pan integral para el almuerzo, y un refrigerio de edamame asado o humus y cogollitos de brócoli.

Incluir dos platos de verdura en cada cena, comer galletas y cereales integrales como el trigo molido, y cambiar el arroz blanco y las papas fritas por quínoa, cebada, avena y farro también sería útil, aconsejó.

Para realizar el estudio, Chan y sus colaboradores recopilaron datos de 1,575 hombres y mujeres que participaron en el Estudio sobre la salud de las enfermeras y en el Estudio de seguimiento a los profesionales de la salud, y que habían recibido tratamiento por cáncer de colon o rectal que no se había propagado más allá del colon.

En concreto, el estudio observó el consumo total de fibra entre 6 meses y 4 años después del diagnóstico de cáncer de los participantes. Los investigadores también examinaron las muertes por cáncer de colon y por cualquier otra causa. En un periodo de 8 años, 773 participantes fallecieron, incluyendo 174 de cáncer colorrectal.

Las conclusiones del estudio son limitadas, e indican que es una asociación, pero no una prueba, porque los participantes reportaron ellos mismos cuánta fibra comieron y de dónde procedía, lo que significa que los datos podrían estar sesgados por la memoria de las personas y la tendencia a decir a los investigadores lo que creen que ellos quieren escuchar.

El informe aparece en la edición en línea del 2 de noviembre de la revista JAMA Oncology.