29 de abril de 2017

¿Está criando a su hijo como una persona que 'come emocionalmente'?

Tomado de: medlineplus.gov

Consolar a sus hijos con comida quizá haga que dejen de llorar a corto plazo. Pero los investigadores advierten que esto puede conducir a patrones de alimentación malsanos a largo plazo.

Los padres que "alimentan emocionalmente" pueden fomentar la "comida emocional", un hábito vinculado con el aumento de peso y los trastornos de la alimentación, encontró el estudio noruego y británico.

"Ahora hay evidencias incluso más firmes de que los estilos de alimentación de los padres tienen una influencia importante en los hábitos dietéticos de los niños y la forma en que los niños se relacionan con los alimentos y las bebidas al abordar sus propias emociones", comentó un experto, Rafael Pérez Escamilla, profesor de epidemiología y salud pública en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Yale.

La "alimentación emocional" es "lo que los padres hacen al proveer alimentos o bebidas a sus hijos para calmarlos, por ejemplo cuando un niño hace un berrinche", añadió Pérez Escamilla, que no participó en el estudio.

El uso de comida basura, postres y alimentos azucarados para consolarse puede llevar a que se coma en exceso, y a problemas posteriores como la bulimia y los atracones de comida, advirtieron la autora del estudio, Silje Steinsbekk, y sus colaboradores.

"Si uno está triste no le dan ganas de comerse una zanahoria", dijo Steinsbekk, profesora asociada de psicología en la Universidad Noruega de Ciencias y Tecnología, en Trondheim.

En el nuevo estudio, los investigadores observaron los hábitos de alimentación e ingesta de comida de más de 800 niños en Noruega, a partir de los 4 años de edad. Evaluaron a los niños cuando tenían 6, 8 y 10 años.

Alrededor de dos tercios de los niños de todas las edades mostraron señales de comer para sentirse mejor, según los cuestionarios que respondieron los padres.

Los niños a quienes se ofrecían alimentos para consolarlos a los 4 y a los 6 años de edad mostraban más señales de comer emocionalmente a los 8 y a los 10, encontró el estudio.

Los investigadores también encontraron señales de que los niños que se consolaban más fácilmente con la comida habían recibido una mayor alimentación por parte de sus padres con ese objetivo.

"La alimentación emocional aumenta la comida emocional, y viceversa", afirmó Steinsbekk.

Los investigadores detectaron otra tendencia: los niños que se enojaban o se molestaban con más facilidad a los 4 años eran más propensos a comer para sentirse mejor y a que sus padres los alimentaran con ese objetivo.

"Esto tiene mucho sentido, ya que los padres se estresan mucho cuando sus hijos hacen un berrinche o lloran sin parar", dijo Pérez Escamilla.

Pero hay mejores formas de manejar el malestar, dijo Melissa Cunningham Kay, asistente de investigación en la Facultad de Salud Pública Global Gillings de la Universidad de Carolina del Norte.

"La tristeza y el enojo son emociones normales. En lugar de utilizar la comida como distracción ante ellas, se debe enseñar a los niños a tolerarlas y a encontrar otras formas de afrontarlas", planteó Kay, que no participó en el estudio.

"A veces esto podría conllevar disciplina positiva y algunas lágrimas, o incluso todo un berrinche", comentó Kay. "Los padres no deben tenerle miedo a esto. Es una parte normal y necesaria del desarrollo".

Pérez Escamilla dijo que los padres deben consolar a los niños enojados comprendiendo y respondiendo a sus problemas (por ejemplo, un pañal mojado), en lugar de ofrecer comida como primera respuesta.

Alabó la nueva investigación, y anotó que los hábitos alimentarios de los niños y sus padres se interrelacionan íntimamente.

"Los niños pequeños desarrollan sus hábitos alimentarios al observar cómo comen sus cuidadores", explicó. "Si ven que sus cuidadores beben refrescos y comen comida basura y postres cuando están estresados o enojados, es lo que los niños harán cuando experimenten emociones similares".

"La comida emocional se debe evitar a cualquier precio", añadió.

Steinsbekk, la autora del estudio, añadió que "no hay motivo de preocupación si, de vez en cuando, come un chocolate para sentirse mejor. El problema es si esta es su forma típica de gestionar las emociones negativas".

Lo mismo aplica al manejar a los niños, dijo. "Los padres no tienen que ser perfectos, sino suficientemente buenos. Usar comida para consolar a su hijo en un momento dado no es un problema inmenso si usualmente utiliza otras estrategias", comentó.

Los autores del estudio advirtieron que su revisión dependió de cuestionarios a los que respondieron los padres, no en la observación directa de los científicos. Y anotaron que se realizó en Noruega con una población con un buen nivel educativo y que no es muy diversa, de forma que los hallazgos quizá no apliquen a otros lugares.

El estudio aparece en la edición del 25 de abril de la revista Child Development.

Obesidad infantil cuadruplicaría riesgo de diabetes

Tomado de: www.nacion.com

Los niños con obesidad tienen cuatro veces más riesgo de padecer diabetes tipo 2 antes de los 25 años. Así lo señala un estudio del King's College de Londres difundido este martes.

La diabetes tipo 2 es un trastorno crónico que impide al cuerpo procesar el exceso de insulina, por lo que la glucosa permanece en la sangre. Si la situación no es controlada, con el tiempo puede dañar órganos como los riñones y el corazón, así como las retinas.

Normalmente, esta enfermedad se asocia con obesidad, inactividad física y el consumo excesivo de grasas y azúcares.

Para determinar el impacto de la obesidad en el riesgo de diabetes, los investigadores analizaron los expedientes médicos de 369.362 menores entre los dos y los cinco años, provenientes de cinco países (Inglaterra, Escocia, Irlanda, Italia y Francia). Se les dio seguimiento a estos expedientes médicos entre 1994 y el 2003.

Al cabo de este tiempo, 654 participantes fueron diagnosticados con diabetes tipo 2, todos antes de cumplir los 25 años. Cuando los investigadores analizaron las características de quienes presentaban esta enfermedad, vieron que era cuatro veces más común en las personas que registraban obesidad desde niños que en individuos con peso normal.

"La diabetes le impone un peso fuerte a la sociedad porque es una condición cara de tratar. Las estimaciones señalan que uno de cada 11 adultos tiene diabetes tipo 2, lo que equivale a unos 415 millones de personas en todo el mundo", dijo, en un comunicado de prensa Ali Abbasi, coordinador del análisis.

Asimismo añadió: "Dado que la diabetes y la obesidad pueden prevenirse desde la infancia temprana, nuestros resultados (y los de otros estudios) podrían motivar a realizar políticas públicas e invertir en estilos de vida saludables para prevenir la obesidad y con esto la diabetes".

¿Cómo prevenir la obesidad infantil?

Si su niño tiene algún problema de metabolismo y esto lo lleve a ganar más kilos de la cuenta, lo más recomendable es consultarle a su médico. Si no es así, un estilo de vida saludable le permitirá tener un peso adecuado.

Dé el ejemplo. Aprenda a comer sanamente primero usted para que así le enseñe a su hijo a comer mejor.

Negocie. Dialogue con su hijo y hágale ver que es importante comer de todos los grupos de alimentos.

Comida sana. Coma más en casa. Introduzca frutas y ensaladas en todos los tiempos de comida.

No "satanice". Tome en cuenta que la "comida chatarra" no tiene por qué dejarse del todo, sino consumirse con más medida. En ese caso, sea firme.

Actividad física. Motive a su hijo a hacer 30 minutos de actividad física cada día (que escoja su actividad favorita, puede ser correr, jugar fútbol, brincar, etc.).

Siete alimentos que parecen muy sanos pero que pueden estar arruinando tu dieta

Tomado de: www.vitonica.com

No todo lo que reluce es oro y con esta idea en mente siempre debemos mirar lo que comemos, pues sólo con ojos críticos podemos identificar las pequeñas trampas de la industria alimenticia. Para ayudarte en esta difícil tarea, a continuación mostramos siete alimentos que parecen muy sanos pero que pueden estar arruinando tu dieta.

Zumos de frutas

Siempre una pieza de fruta será más sana que un zumo, en el cual se elimina casi por completo la fibra y por lo tanto, nos queda un líquido que no sacia igual que la fruta entera y fresca y que además, posee alto índice glucémico.

Peor aun si se trata de zumos comerciales que pueden llevar azúcares añadidos. Y la clave está en hacer un consumo moderado y no habitual de los mismos, pues ingerido de manera cotidiana, los mismos han sido asociados a tantos problemas de salud como pueden ocasionar otras bebidas azucaradas.

De hecho, los zumos junto a otras bebidas son responsables de gran parte de nuestra ingesta de azúcares.

Ensaladas de fast food

Las ensaladas suelen ser el símbolo de comida sana y son la preparación que incorporan los locales de fast food para incentivarnos a comprar sin descuidar la dieta.

Sin embargo, éstas ensaladas no son lo que parecen, sino que pueden estar colmadas de grasas y sodio y ser una bomba de calorías, incluso más que unas patatas fritas o una hamburguesa.

La clave está en mirar más allá de la palabra ensaladas, pues los aderezos, los ingredientes fritos o rebozados, los quesos y otros pueden incrementar considerablemente las calorías del plato y colmar de nutrientes poco sanos el mismo.

Granola

La granola es uno de los alimentos considerados más sanos, pero no es lo que parece, sino que aunque posee cereales y muchas veces, frutos secos, su nutriente principal es el azúcar en diferentes versiones.

Así, lejos de ser fuente de fibra, la granola y las barritas de cereales son concentradas en calorías derivadas de azúcares simples que sabemos, en exceso pueden ocasionar diferentes problemas de salud.

Batidos de frutas industriales

Los batidos de frutas que podemos conseguir en cualquier comercio y que se vuelven muy codiciados cuando las temperaturas comienzan a subir, son generalmente considerados muy sanos, sin embargo, pueden tener peor calidad de la que imaginas.

Un batido puede tener hasta 46 gramos de azúcar, con muy pocas proteínas y fibra y lo peor, poseer más calorías que un refresco.

La palabra fruta en su denominación no la vuelve un alimento sano aunque eso es lo primero que pensemos ante su nombre. Por supuesto, muy distinto puede ser un batido elaborado en casa, con nuestras propias manos.

Sirope de ágave

El sirope de ágave es una opción natural y sin refinar a la clásica azúcar. Posee un mayor poder endulzante y un menor aporte de hidratos, pero igualmente, es 78% azúcar.

En este caso, no se trata de glucosa en su mayoría, pero sí de fructosa, un azúcar que muchos consideran más sano pero que en realidad, también puede inducir un exceso de peso y otros problemas de salud en nuestro cuerpo a causa de la acumulación ectópica de lípidos.

Por otro lado, es uno de los nombres que recibe el azúcar en el etiquetado de los alimentos y bajo el cual la industria alimenticia suele esconder los azúcares añadidos.

Bebidas de cadenas de café

Si eres de los que no ve nada de malo en comprarse un café para beber mientras caminas hacia el trabajo, debes saber que éste tipo de bebidas no son igual que el café que puedes tomar en casa, sino que muchos de ellos tienen más calorías que un refresco.

Un café puede tener antioxidantes y ofrecer grandes beneficios, pero en este caso, se trata de bebidas elaboradas, con ingredientes añadidos, y no sólo chocolates o cafés son concentrados en calorías, sino también otras bebidas a base de té por ejemplo pueden estar colmadas de azúcar, como lo muestra un estudio de la organización no gubernamental Action On Sugar.

Wraps

Las tortillas enrolladas se comercializan como una opción más sana a la clásica comida rápida que podemos encontrar en grandes cadenas de fast food, sin embargo, no son menos calóricas que una hamburguesa.

Además, son concentradas en grasas y sodio y también, pueden ser fuente de azúcares dependiendo de los ingredientes que se añadan al mismo, pero la mayoría de ellos incluye salsas, fiambres y/o embutidos u otros alimentos que suman calorías de poca calidad a la preparación.

Estos son siete alimentos considerados muy sanos pero que pueden estar arruinando tu dieta, pues no sólo no tienen la calidad nutricional que esperamos sino que, debido a que los creemos mejor opción y más saludables que otras, podemos consumirlos en mayores proporciones.

No obstante, no olvides que no hay alimentos buenos o malos, sino que todo depende de las cantidades, la frecuencia y otros factores, ya que si comes esporádicamente alguno de estos alimentos en nada afectará tu salud, pero si haces un uso habitual y/o excesivo de los mismos, entonces sí pueden ser la causa de que tu dieta se encuentre arruinada.

Las 5 enfermedades principales que acortan la vida de los estadounidenses y que son prevenibles

Tomado de: medlineplus.gov

Más malas noticias para los estadounidenses con exceso de peso: la obesidad es la causa principal de pérdida de años de vida prevenible del país, según un estudio reciente.

La obesidad hace perder más años que la diabetes, el tabaco, la hipertensión y el colesterol alto, los otros problemas de salud principales y prevenibles que reducen la duración de vida de los estadounidenses, según los investigadores que analizaron los datos de 2014.

"Los factores de riesgo conductuales modificables suponen un problema de mortalidad apreciable en EE. UU.", lamentó el autor principal del estudio, Glen Taksler, investigador de medicina interna en la Clínica Cleveland.

"Estos resultados preliminares siguen enfatizando la importancia de la pérdida de peso, la gestión de la diabetes y la alimentación saludable en la población de EE. UU.", dijo Taksler en un comunicado de prensa de la clínica.

La obesidad se ha vinculado con hasta un 47 por ciento más de años de vida perdidos que el tabaco, según su equipo.

El tabaco, por su parte, tenía el mismo efecto en la esperanza de vida que la hipertensión, encontraron los investigadores.

Los investigadores indicaron que tres de las cinco causas principales de años de vida perdidos (la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto) se pueden tratar. Y ayudar a los pacientes a comprender los métodos, las opciones y los enfoques de tratamiento puede tener un efecto significativo, indicaron los autores del estudio.

Los hallazgos también enfatizan la importancia de la atención preventiva, y de por qué debería ser una prioridad para los médicos, indicó el equipo de Taksler.

Pero los investigadores reconocieron que la situación de algunas personas podría ser distinta que las de la población general. Por ejemplo, para alguien con obesidad y alcoholismo, beber alcohol podría ser un factor de riesgo más importante que la obesidad, incluso aunque la obesidad sea más significativa para la población general.

"La realidad es que, aunque quizá sepamos la causa aproximada de la muerte del paciente (por ejemplo, cáncer de mama o ataque cardiaco), no siempre sabemos el(los) factor(es) contribuyente(s), como el consumo de tabaco, la obesidad, el alcohol y los antecedentes familiares", comentó Taksler. "Para cada causa principal de muerte, identificamos la causa originaria a fin de comprender si había algún modo en que una persona podría haber vivido más tiempo".

Los hallazgos fueron presentados el sábado en la reunión anual de la Sociedad de Medicina Interna General (General Internal Medicine) en Washington, D.C. Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada por profesionales.

¿Qué tipo de grasa se usa en la bollería industrial?

Por EROSKI CONSUMER / Tomado de: www.consumer.es

Los alimentos que se compran ya preparados y envasados, listos para consumir, tienen un rasgo en común: contienen ingredientes no elegidos por el consumidor. Pueden ser sustancias muy buenas, como sucede en ocasiones, o más bien pobres y de escasa calidad, como ocurre más a menudo, pero en ambas situaciones su elección depende del fabricante que los produce. Lo que sí está en la mano de consumidor es decidir si el producto en cuestión merece la pena; en otras palabras, si lo adquirirá o no. De ahí que sea tan importante saber leer el etiquetado nutricional y conocer cuáles son los ingredientes conflictivos, como ciertos tipos de grasas. El siguiente artículo se centra en la bollería industrial y sobre todo en sus grasas, como las del aceite de palma, que se usan en su elaboración.

La sal, el azúcar añadido y las grasas saturadas e hidrogenadas son tres elementos poco saludables que están con frecuencia presentes en los productos ultraprocesados, como la bollería industrial. Con respecto a las grasas, entre las que se incluye el aceite, la mayoría de las que se emplean en estos productos son de baja calidad. La razón es el precio. Utilizar ingredientes baratos permite reducir también el coste final que se traslada al consumidor.

El aceite de palma es un ingrediente que se ajusta muy bien a esta descripción. Su perfil nutricional no es nada interesante para la dieta, pero es económico y tiene una textura que permite usarlo como sustituto de mantequillas y margarinas y como reemplazo de las grasas hidrogenadas y trans. Estas características lo convierten en el candidato idóneo para formar parte de decenas de productos que la población consume de manera habitual.

El dietista-nutricionista Aitor Sánchez señala que los ácidos grasos, con independencia de que sean saturados, insaturados o poliinsaturados, pueden tener diferentes procedencias. Y sostiene que este origen solo se puede identificar en el listado de ingredientes que todo producto debe llevar en su envase. Este profesional recomienda evitar los alimentos que lleven aceite de palma o grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas, ya que estas últimas nomenclaturas indican que se está ante un producto con ácidos grasos trans.

No todas las grasas son malas

Pero no todas las grasas son malas. Por el contrario, el organismo las necesita para funcionar y algunas hasta son útiles para evitar el aumento de peso corporal. La grasa, junto con otros nutrientes como la proteína o la fibra, produce saciedad; es decir, la sensación de sentirse lleno o pleno. Esto evita que se tengan ganas de volver a comer al poco tiempo de haber comido, como sí sucede con otros alimentos o productos.

Sin embargo, para que la estrategia funcione, es básico elegir las grasas saludables que están presentes de manera natural en los alimentos, como el aguacate o los frutos secos, o añadir un aceite de calidad, como el de oliva virgen extra, a alimentos que también sean saludables.

Aceite de palma: una grasa de origen vegetal que conviene evitar

El aceite de palma, a diferencia de otros aceites vegetales, es muy rico en grasas saturadas. Su perfil nutricional es, por tanto, distinto al del aceite de girasol o el de oliva. Diversos estudios científicos sugieren que una dieta rica en grasas saturadas puede incrementar el riesgo cardiovascular, además de aumentar los niveles de colesterol "malo" y la resistencia a la insulina, un factor de riesgo de padecer diabetes tipo 2. A estos efectos perniciosos para la salud se añade el de la subida de peso.

No obstante, esta clase de productos resultan muy atractivos, y no solo por el precio. Su composición hace que sean muy palatables, es decir, que sean gratos al paladar, algo que influye -y mucho- en las preferencias alimentarias. Como señala el dietista-nutricionista Julio Basulto, cuanto más placenteros sean los alimentos, mayor será la ingesta, en ocasiones por encima del apetito. Sus palabras se apoyan en investigaciones que establecen que los productos más preferidos tienen un rasgo en común: un sabor que se potencia con tres ingredientes (sal, azúcar y grasa) que, en exceso, resultan peligrosos para la salud.

22 de abril de 2017

El entrenamiento de fuerza podría ayudar a prevenir las caídas en las personas mayores

Tomado de: medlineplus.gov

Las personas mayores están en un mayor riesgo de lesiones relacionadas con las caídas porque la densidad ósea y la masa muscular disminuyen con la edad. Pero el ejercicio regular puede ayudarles a evitar las caídas, sugiere una investigación.

Cada día, más de 800 estadounidenses se rompen una cadera, usualmente debido a una caída, dijo el Dr. Christopher Sciamanna, internista en el Centro Médico de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Hershey.

Las lesiones que se sufren por una caída con frecuencia requieren cirugía, fisioterapia y medicamentos. Con frecuencia, los adultos mayores pierden la capacidad de caminar y seguir siendo independientes, comentó Sciamanna.

Considera que muchas personas mayores podrían evitar esos problemas tan costosos y difíciles si el enfoque de la comunidad médica cambiara del tratamiento de las caídas a la prevención de las caídas.

"Se pueden fortalecer los huesos tomando fármacos, o se pueden reducir las probabilidades de caerse mediante el ejercicio. O pueden hacerse ambas cosas", planteó Sciamanna en un comunicado de prensa de la Universidad Estatal de Pensilvania.

Caminar y otras actividades aeróbicas pueden mejorar la salud cardiaca. Los programas de entrenamiento de fuerza también pueden ayudar a las personas mayores a ganar masa muscular y mejorar su equilibrio, explicó Sciamanna.

No importa si se va a un gimnasio y se trabaja con máquinas de pesas, o se permanece en casa y se utilizan bandas de resistencia u otros equipamientos. Lo más importante es que el ejercicio mueva distintas partes del cuerpo y que sea progresivo, añadió.

"El entrenamiento de fuerza es progresivo", dijo Sciamanna. "Si nunca cambia la resistencia, nunca se hará mucho más fuerte".

Estudios anteriores sugieren que las personas mayores que participan en sesiones de entrenamiento de fuerza podrían aumentar tres libras (1.4 kilos) más de músculo cada año que los que no participan en este tipo de ejercicio, apuntó.

Incluso las personas de más de 80 años pueden aumentar su fuerza muscular en hasta un 100 por ciento tras un año de entrenamiento de fuerza con una resistencia que aumente de forma gradual, añadió Sciamanna.

Obesidad en Costa Rica casi se cuadriplicó en 40 años

Tomado de: www.nacion.com

La proporción de personas con obesidad en Costa Rica aumentó casi cuatro veces en los últimos 40 años; al pasar del 6,3% de la población en 1975 al 23,7% en el 2014.

También creció el número de personas con sobrepeso y la cantidad de gente con peso normal disminuyó casi una tercera parte (32,1%).

Estos datos se desprenden de un análisis que la Universidad Hispanoamericana realizó con base en una investigación del Imperial College de Londres, publicada el año pasado en la revista The Lancet.

Ronald Evans y Jose Pérez tomaron los datos para Costa Rica y los sometieron a estudio. Esta información para nuestro país se dio a conocer en la última edición de la Revista Hispanoamericana de Ciencias de la Salud.

La observación detallada de estos datos es relevante, pues el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, infartos y derrames cerebrales, entre otros.

¿Cómo se mide la obesidad?

Para llegar a las conclusiones, Evans y Pérez tomaron como base el Índice de Masa Corporal (IMC), indicador que se utiliza a nivel internacional para saber cómo está el peso de una persona.

Para calcular el IMC lo primero que debe hacer una persona es pesarse en una báscula con la menor cantidad de ropa posible. Luego, dividir su peso entre su estatura en metros, elevada al cuadrado.

Por ejemplo, si alguien pesa 78 kilos y mide 1,70 metros, debe multiplicar 1,70 por 1,70. El producto es 2,89. Luego tiene que dividir los 78 kilos entre 2,89. El resultado es 26,98.

Si la cifra resultante fuera menor de 18,5 se dice que el individuo presenta " bajo peso" y posiblemente sufre desnutrición.

Entre 18,5 y 24,9 el peso es catalogado como "normal".

Si se obtiene entre 25 y 29,9 (como en el ejemplo anterior) la persona está en "sobrepeso".

Si el resultado es mayor de 30, se afirma que hay "obesidad".

Si el número es entre 35 y 39,9 el individuo tiene "obesidad severa", y si el resultado es más de 40, la obesidad es "extrema" o "mórbida", lo cual pone en riesgo la salud a corto plazo.

"A pesar de la importancia del IMC como indicador de la salud de una persona, son pocos los estudios que lo han explorado. De ahí la importancia de este reciente trabajo del Imperial College y la necesidad de analizar los datos de Costa Rica", declaró Evans.

Con este parámetro como guía, los investigadores vieron que el peso normal pasó de un 50,7% de la población en 1975 a un 34,4% en el 2014. Esto representa una reducción de casi una tercera parte en la población con peso normal.

Por otra parte, el sobrepeso pasó de 24,9% a 36,1% (un 44,9% de aumento).

En cuanto a la obesidad, en términos generales pasó de 6,3% a 23,7%, para un aumento del 276%.

Pero hay algo que todavía les preocupa más a los investigadores: el aumento de la obesidad mórbida, la más peligrosa para la salud: esta pasó de 0.2% a 2,3%, lo que representa 1.000% de aumento.

Las personas con obesidad mórbida tienen 14 veces más riesgo de un ataque al corazón y 12 veces más peligro de morir antes de los 70 años, que quienes tienen peso normal.

Peso promedio preocupante

Cuando salió el análisis del Imperial College, La Nación analizó el peso promedio de los costarricenses. De acuerdo con dicho estudio, el IMC de los hombres que viven en el país es de 26,5 y el de las mujeres, 27. Esto superó al promedio mundial, que se ubicó en 24,2 para varones y 24,4 para las damas.

Estos resultados de los costarricenses están muy por encima de los valores aconsejados de IMC, los cuales oscilan entre 18,5 y 25.

Prohibición de grasas trans sí reduce cifras de infartos y derrames en la población

Tomado de: www.nacion.com

Las prohibiciones o regulaciones para mantener a un nivel mínimo el uso de grasas trans sí tienen resultados positivos en la salud de la población. Una investigación de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, evidenció que estas normas bajan el número de ataques del corazón y derrames cerebrales, así como las hospitalizaciones y muertes relacionadas con estos males.

Las conclusiones de este reporte fueron publicados este miércoles en la revista médica JAMA Cardiology.

Para llegar a estas conclusiones, Erick Brandt y su equipo, se dieron a la tarea de revisar los expedientes médicos de diferentes hospitales de ciudades con esta prohibición (como Nueva York, que las vetó en el 2010) y compararlos con los de ciudades en los que no existen estas regulaciones. Se tomó información entre el 2002 y el 2016.
Los investigadores buscaron los datos de consultas ambulatorias por infarto al miocardio y accidentes cerebrovasculares (popularmente conocidos como derrames cerebrales), las hospitalizaciones y las muertes en el centro médico.

Se observó que la reducción atribuible a estos lineamientos (y no a otras causas) fue del 10,1% en atenciones ambulatorias, de un 6,2% en las hospitalizaciones y de un 8,4% en las muertes. Estas bajas comenzaron a verse después de tres años de que las políticas públicas fueron implementadas.

Aunque esto pueda parecer una cifra baja, a los investigadores les parece que es un avance notable.

"Es una baja bastante substancial. Nuestro estudio evidencia el poder de las políticas públicas para impactar en la salud cardiovascular de una población. Las grasas deterioran la salud del corazón y minimizarlas o eliminarlas en la dieta puede reducir el impacto de los infartos y ataques cerebrales", destacó en un comunicado de prensa Brandt, quien es especialista en medicina cardiovascular de la Escuela de Medicina en Yale.

En julio del 2015, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), dio tres años de tiempo para eliminar las grasas trans.

En Costa Rica

Nuestro país aplica regulaciones para restringir el uso de estas sustancias desde agosto del 2010.

En el 2015, un estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el que participaron Costa Rica, Argentina, Brasil y México, evidenció que nuestro país es el que tenía niveles más bajos de estas grasas.

De acuerdo con el documento, los aceites y margarinas que los ticos usan para preparar la repostería, las papas tostadas y empanadas, así como las galletas compradas en sodas o supermercados o las papas fritas de restaurantes de comida rápida, poseen niveles muy bajos de grasas trans.

Sin embargo, los especialistas en nutrición aseguran que esto no quiere decir que puedan comerse de forma indiscriminada, pues en muchas ocasiones también son fuente alta de carbohidratos y tienen otro tipo de grasas que, en exceso, pueden perjudicar la salud.

¿Qué son las grasas trans?

Las grasas trans se utilizan para dar mayor duración o más sabor a los alimentos. Usualmente, se les añaden hidrógenos para lograr la composición necesaria.

Tales ácidos grasos son de dos tipos: los de origen animal, presentes en carnes y lácteos, que no entrañan problema para la salud, y aquellos cuyo origen es de otro tipo, ya sea vegetal o químico.

La ingesta de estos últimos sí puede afectar la salud, ya que son grasas cuyo consumo está asociado con un aumento del colesterol LDL (popularmente conocido como "colesterol malo"). Si los niveles no se controlan, esto sube el riesgo de males cardiovasculares.

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que los aceites y margarinas no tengan más de un 2% de grasas trans en su composición, mientras que las comidas, un máximo de 5%.

La comida de verdad era la de nuestras abuelas

Tomado de: deia.com

Juan Revenga tiene muy clara la receta para una dieta adecuada. “La alimentación debe basarse en productos de mercado y no tanto de supermercado”, sentencia.

- Si el aceite de palma era malo ¿por qué es ahora cuando se ha empezado a demonizar?

-La composición nutricional ha sido puesta en jaque por los nutricionistas desde hace tiempo. Lo que ocurre es que más recientemente la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha advertido de los riesgos que se asumen a la hora de producir determinados aceites vegetales, entre ellos el de palma. Para su obtención se superan determinadas temperaturas críticas que dan en la generación de compuestos con cierto potencial cancerígeno. A la naturaleza nutricional del aceite de palma, especialmente rica en ácidos grasos saturados que no son especialmente adecuados, se le suma que en su obtención se generen sustancias que incrementan el riesgo de cáncer. No digo que sean cancerígenos, sino que aumenta el riesgo de padecer esta patología.

Este problema se solucionaría comiendo lo que nuestras abuelas identificaban como comida.

-Efectivamente esa es la solución. El aceite de palma lo encontramos casi exclusivamente en alimentos procesados o ultraprocesados. Sirve para “afear” el valor nutricional de esa gama de productos. Aparte de otros como la sal, los azúcares simples, así como la escasez de vitaminas, minerales, fibra etc. Es decir, el problema no es el aceite de palma considerado de forma aislada. Usando una analogía, el problema no sería una de las balas que podamos encontrar en una caja de balas sino que estamos ante una caja de balas. El producto tiene unas pésimas características por la suma de su valor nutricional.

Vamos al súper y llenamos el carro de productos superfluos que no aportan nada nutricionalmente.

-Según reza en el Libro Blanco de la Nutrición en España, nuestras abuelas se apañaban con un catálogo de alimentos de cerca de un centenar de productos. Sin embargo, a día de hoy, el consumidor se enfrenta a más de 30.000. Bien es cierto que desde el tiempo de nuestras abuelas, ha entrado el kiwi u otros productos sin transformar. Pero son esos 29.900 de más los que suelen tener un peor perfil nutricional.

Y todo porque nuestro patrón de alimentación es malo. Usted ha dicho que se está ‘Mcdonalizando’.

-Y cocacolonizando. Ya se han publicado artículos científicos usando esta clase de terminología. El problema no es que se coman hamburguesas o se tomen refrescos. La mayor perversidad en este terreno es hacernos creer que la comida sabe mejor si se toma con el famoso refresco de cola. En algunos sitios, el agua ha desaparecido de las mesas y se nos invita a comer unos espaguetis o, si cae la breva, una menestra delante del consabido refresco.

Ahí entramos en el caballo de batalla de las bebidas azucaradas.

-Es que la situación de la industria alimentaria es especialmente apocalíptica de cara al consumidor. Que la industria mejore el perfil nutricional de unas galletas, de unos cereales, o de unos refrescos no dejará de ser algo así como poner un ambientador a un cubo de basura. El cubo de basura va a seguir siendo lo que es. Sobre todo cuando su uso desplaza a otros productos en los que no hay nada que mejorar, la comida “de verdad”, que era la de nuestras abuelas.

¿A cuáles se refiere?

-Es que ya tenemos productos óptimos sin nada que mejorar que se llaman rodaballo, que se llaman cinta de lomo, que se llama brócoli, plátano, remolacha etc... Que tú tengas un mal producto y trates de mejorarlo, eso no lo convierte en bueno. Eso sería como un cubo de basura repintado por fuera.

Hay alimentos portadores de grasas saturadas que son buenos, alimentos con grasas saturadas malos... Es complicado para un consumidor profano.

-Por eso debemos evitar el absurdo concepto de basarnos en nutrientes aislados y usar guías y recomendaciones basadas en alimentos, no en nutrientes. Sería preciso evitar mensajes como no debes comer grasas saturadas, hay que tomar más hierro, mete más vitamina C, ácido fólico... Hay que alejarse de los nutrientes aislados y basarse en el alimento. Esto es fácil basando nuestra alimentación en productos de mercado, no de supermercado.

Algunos dicen de ustedes, los nutricionistas, que son un poco talibanes de la alimentación.

-Se dice fundamentalistas.

Que quieren basar la comida solo en frutas, verduras y semillas.

-Creo que semillas prácticamente no he probado.

¿Ha tomado cúrcuma o espelta...?

-La cúrcuma la he podido usar puntualmente en algún aderezo, cuando hago curry. La espelta no la he probado aún, ni tengo especial intención. A los que nos tachan de fundamentalistas, he de decirles que nosotros ejercemos una labor similar a la de los francotiradores a la hora de destapar determinadas realidades de la industria. Pero jamás por muy buenos francotiradores que seamos o muy fundamentalistas que nos llamen, podremos hacer frente a una caballería armada con tanques, helicópteros y bombas.

Un francotirador lo tiene difícil para ganar a la caballería.

-Es que son ellos los que cuentan con una infinidad de recursos para trasladar a sus productos una imagen especialmente beatífica, cierta industria alimentaria nos hace pasar sus productos como buenos cuando son lo peor de lo peor en su género. Y esto es una constante contra la que es muy difícil ganar.

¿Y qué les contesta a esos que dicen que comer bien es caro y comer mal es barato?

-Algo de eso hay. Basar tu alimentación en función de productos frescos y de temporada es ligeramente más caro que hacerlo a través de comida procesada. Pero no es tan caro como habitualmente se nos hace creer si se conoce, como hacían nuestras abuelas, el mercado. Sería preciso recurrir a los alimentos de temporada que son más económicos. Sin que se nos ocurra comer sandía en abril a cinco euros el kilo, ni cerezas en Navidades a 17 euros el kilo. Eso no es comer saludable. Eso es hacer el gilitonto.

15 de abril de 2017

Un peso más saludable podría significar menos migrañas

Tomado de: medlineplus.gov

Quizá su peso influya en el riesgo migrañas, encuentra una nueva revisión.

"Las personas con migraña y [sus] médicos deben ser conscientes de que el exceso de peso y la pérdida excesiva de peso no son buenos para [los que sufren de migrañas], y que mantener un peso saludable puede reducir el riesgo de migrañas", dijo la autora para correspondencia del estudio, la Dra. B. Lee Peterlin.

Peterlin es directora de investigación sobre el dolor de cabeza en la Facultad de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.

"Se ameritan estilos de vida saludables en términos de la gestión del peso, la dieta y el ejercicio", añadió.

Las migrañas afectan a más o menos un 12 por ciento de los adultos de EE. UU., según la información de respaldo de la Johns Hopkins. Estos dolores de cabeza debilitantes con frecuencia se dan junto con palpitaciones, náuseas y sensibilidad a la luz y al sonido.

El equipo de Peterlin evaluó 12 estudios publicados previamente sobre casi 300,000 personas, un proceso conocido como metaanálisis.

Los investigadores encontraron que las personas obesas tenían un 27 por ciento más de probabilidades de sufrir de migrañas que las personas con un peso normal.

Y las que no pesaban lo suficiente tenían un 13 por ciento más de probabilidades de sufrir de migrañas.

Los investigadores utilizaron las definiciones estándares tanto de obesidad, que es un índice de masa corporal (IMC) de a partir de 30, como de peso insuficiente, que es un IMC de menos de 18.5. Una persona que mide 5 pies y 4 pulgadas (1.63 metros) y pesa 175 libras (79.5 kilos) tiene un IMC de 30, mientras que alguien con la misma estatura que pesa 105 libras (casi 48 kilos) tiene un IMC de 18.

En investigaciones anteriores, el equipo de Peterlin encontró que el vínculo entre la obesidad y las migrañas era más firme entre las mujeres y las personas menores de 55 años de edad. El nuevo estudio confirmó esos hallazgos.

La nueva revisión encontró que el vínculo entre la obesidad y las migrañas es moderado, dijo Peterlin. Es similar al vínculo observado entre las migrañas y la enfermedad cardiaca isquémica, en que el corazón no recibe suficiente sangre, añadió.

Peterlin dio que no puede explicar con certeza en qué forma la composición corporal afecta al riesgo de migraña. Pero especuló que el tejido graso "es un órgano endocrino, y al igual que los demás órganos endocrinos, como por ejemplo la tiroides, un exceso o una deficiencia provocan problemas".

El cambio en el tejido graso que ocurre con el aumento de peso o la pérdida extrema de peso altera la función y la producción de varias proteínas y hormonas, explicó Peterlin, lo que cambia el ambiente inflamatorio en el cuerpo. Esto podría hacer que una persona tuviera una mayor tendencia a sufrir migrañas o podría provocar una migraña, dijo.

Pero el estudio solo encontró una asociación entre el peso y el riesgo de migraña, no una relación causal.

La revisión aparece en la edición del 12 de abril de la revista Neurology.

¿Ayudaría perder o aumentar de peso? No hay certeza, dijo Peterlin.

"Unos datos limitados en humanos muestran que [las personas que sufren migrañas] tanto episódicas como crónicas que son extremadamente obesas y se someten a una cirugía bariátrica por otros motivos de salud también experimentan una reducción en la frecuencia de los dolores de cabeza de más de un 50 por ciento", comentó. También se ha mostrado que el ejercicio aeróbico reduce los dolores de cabeza.

"Lo que no está claro es si la pérdida de peso en sí u otros factores relacionados con el ejercicio es lo que resulta en la mejora", dijo Peterlin.

Una especialista en el dolor de cabeza que no participó en el estudio alabó los hallazgos.

El nuevo análisis es "una adición valiosa a la literatura creciente sobre la migraña y el índice de masa corporal", dijo Dawn Buse, directora de medicina conductual del Centro Montefiore del Dolor de Cabeza, en la ciudad de Nueva York.

Buse dijo que ha visto aumentar la frecuencia de las migrañas con el aumento de peso en sus pacientes. También ha visto mejoras en las migrañas tras la pérdida de peso, afirmó.

Buse reconoció que, aunque perder peso parece ayudar, perder peso puede ser difícil. Los profesionales de la atención médica deben hablar con sus pacientes sobre la relación con las migrañas, y ayudarles al ofrecer educación y remisiones a tratamientos que podrían ayudar a perder peso.

Cinco mitos de la nutrición en el deporte


Hoy por hoy existen infinidad de artículos especializados y bibliografía al respecto. Pero sucede que muchos de ellos en lugar de aclarar la duda la potencian al proporcionar informaciones contradictorias.

Javier Guerrero, nutricionista responsable de la planificación nutricional del Instituto de Nutrición Deportiva, IND en España señala: "La verdad es que hay muchísimos mitos porque hay muchísimas tendencias. Uno de los principales problemas es que la gente no entiende cómo funciona su cuerpo", y agrega: "el deportista identifica los alimentos buenos y los malos, pero como no conoce las necesidades de su cuerpo no sabe qué consumir antes, durante y después del ejercicio".

Por ello, Guerrero explica los cinco mitos más comunes sobre la nutrición en el deporte.

1. Existe una dieta perfecta: respecto a esto Guerrero aclara: "En la parte de la nutrición se trata de buscar la receta milagrosa, el nutriente milagroso o el suplemento milagroso que nos haga mejorar el rendimiento, pero lo que necesita el deportista es conocerse mucho más para entender qué alimentos le funcionan mejor en cada momento y en cada situación".

Esto puede depender, además, de la cantidad de entrenamiento y del tipo de ejercicio que se realiza.

2. Se deben consumir proteínas luego del ejercicio: a pesar de que muchos pueden pensar que es así, no es una práctica que se recomiende, más allá de las necesidades proteicas de cada individuo: "Las células del cuerpo tienen una mayor capacidad de asimilar nutrientes post ejercicio, pero la recomendación es que se debe suplementar durante todo el día un aporte de proteínas controlado y sostenido", dijo el nutricionista. Asimismo, aclaró que los individuos presentan distintos niveles de tolerancia a las proteínas, lo cual depende no solo del aspecto genético sino también del tipo de ejercicio y su intensidad.

3. La dieta debe ser rica en pasta y otros carbohidratos: varias investigaciones comprueban que el consumo aumentado de carbohidratos no tiene efecto en el rendimiento cuando el entrenamiento dura menos de 90 minutos. Esto es debido a que en las sesiones de ejercicio cortas y de poca intensidad los niveles de glucógeno muscular no se agotan totalmente. En sesiones mayores a los 90 minutos este glucógeno se consume totalmente y allí sí serán útiles los carbohidratos.

4. Cualquier bebida energética sirve:
existen muchas diferencias entre estos productos que hacen que sean más o menos efectivos para determinado deporte o individuo. Lo cierto es que el único líquido realmente necesario para quienes practican deporte en forma moderada es el agua. "La etiqueta nutricional permite identificar qué es lo que contienen cada bebida y saber pará que es mejor. Algunas tienen más hidrato de carbono, otras con más proteínas, otras con más vitaminas o minerales", destacó Guerrero.

5. Se puede comer de todo: sobre este punto el nutricionista aclara que existe mucha desinformación respecto al tema de la nutrición, lo que lleva a que aparezcan mitos. Lo cierto es que "al final es el propio deportista el que tiene que saber cómo funciona su cuerpo. No hay alimentos milagrosos que te van hacer mejorar el rendimiento ni adelgazar, sino que hay buenos hábitos y malos hábitos", concluyó.

Sudar diez minutos al día ayuda al corazón de los niños y los adolescentes

Tomado de: medlineplus.gov

Tan solo un poco de ejercicio intenso cada día podría ayudar a algunos niños y adolescentes a reducir su riesgo de desarrollar problemas cardiacos y diabetes, afirman unos investigadores.

El nuevo estudio observó a casi 11,600 niños de 4 a 18 años de edad en Estados Unidos, Brasil y Europa.

Los investigadores encontraron que reemplazar el ejercicio leve con incluso apenas 10 minutos al día de actividad intensa podría ofrecer unos beneficios cardiometabólicos significativos a los jóvenes que tienen cinturas relativamente grandes y niveles elevados de insulina en la sangre. Éstos factores los ponen en riesgo de desarrollar problemas cardiacos y enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2.

"Los resultados sugieren que sustituir el ejercicio leve de más larga duración con unas cantidades modestas de actividad física vigorosa podría tener beneficios metabólicos que superan a los ofrecidos por la actividad moderada y la evitación de la conducta sedentaria", afirmó el autor líder, Justin Moore.

Moore es profesor asociado de medicina familiar y comunitaria en el Centro Médico Bautista Wake Forest, en Winston Salem, Carolina del Norte. Anotó que se necesita más investigación, porque se deben tomar en cuenta factores adicionales que contribuyen al riesgo de enfermedades, como la dieta y la genética.

"Si esos estudios dan unos resultados robustos, una dosis relativamente breve pero intensa de actividad física, quizá incluso de apenas 10 minutos al día, algo que sin duda es factible para la mayoría de jóvenes, podría resultar ser parte de una 'receta' para que los niños y adolescentes alcancen o mantengan una salud cardiaca y metabólica", afirmó Moore en un comunicado de prensa del centro médico.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Medicine & Science in Sports & Exercise.

8 de abril de 2017

Estos son los alimentos que tienen aceite de palma y no lo sabías

Tomado de: www.abc.es

Productos de bollería, galletas, cremas de cacao, caramelos o aperitivos. También en pan, cereales, pizzas, helados, salsas o patatas fritas. Este aceite vegetal cancerígeno está presente en gran parte de los alimentos porque es barato y se oxida menos que otros aceites y los productos se conservan mejor.

Productos de bollería, galletas, cremas de cacao, caramelos o aperitivos. Son alimentos apetecibles pero que sabemos que hay que consumirlos de forma moderada. La sociedad está cada vez más concienciada respecto a las precauciones que hay que tomar con estos productos por la presencia de azúcar añadido y su relación con las enfermedades cardiovasculares y la obesidad.

Pero aparte, hay otro enemigo en estos alimentos: el aceite de palma. Se trata de una grasa de origen vegetal (y no por eso sana) a la que ya se le declaró la guerra en 2014 cuando una normativa europea obligó a la industria alimentaria a especificarlo en la etiqueta. El aceite de palma nada tiene que ver con el de oliva. El primero, es el más barato del mercado y al ser una fuente de grasas saturadas, es enemigo del corazón.

Por eso, ayer la cadena de supermercados Alcampo aseguró a este periódico que estudia retirar de sus locales aquellos productos de marca blanca que contienen aceite de palma. Alcampo sigue la línea de la cadena de supermercados ecológicos SúperSano, que decidió en el mes de octubre no vender productos elaborados con aceite de palma. En este caso, no solo prescindieron de las marcas blancas sino de todos los productos que contenían este aceite.

«El aceite de palma, aún siendo de origen vegetal, nos aporta grasas saturadas que, junto a las grasas hidrogenadas, hacen aumentar el riesgo cardiovascular. Es decir, existe mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio o accidentes cerebrovasculares como embolias, trombosis o hemorragias cerebrales», advierte Mónica Carreira, dietista-nutricionista.

El aceite de palma está presente en los alimentos infantiles (leche de crecimiento incluida) pasando por galletas, productos de bollería, pan de molde, cereales, pizzas, helados, salsas, patatas fritas, snacks, cremas de cacao, platos preparados, etc.

Se obtiene del fruto de la palma africana Elaeis guineensis, originaria del continente africano. Esta planta se introdujo de forma masiva en el suroeste asiático a principios del siglo XX, aunque también hay plantaciones importantes en América del Sur. Además de malo para la salud, perjudica al medio ambiente.

«Por desgracia, los efectos de la expansión de cultivos intensivos dedicados exclusivamente al aceite de palma han provocado la deforestación de los bosques tropicales, según datos de la UNEP (Programa medioambiental de Naciones Unidas), apropiación de tierras autóctonas, abusos de derechos humanos y daños a las especies locales», señalan desde la OCU.

Se oxida menos y mejora el gusto

Es el aceite más apreciado por la industria pero el más denostado por los expertos en Nutrición. Es barato y «además, se oxida menos que otros aceites y los productos se conservan mejor. Por último, aportan palatabilidad a los alimentos (mejoran el gusto)», apunta Olveira, especialista en endocrinología y nutrición del Hospital Regional de Málaga.

«Es una grasa untuosa. No puedes hacer una crema de cacao con aceite de oliva porque sería líquida como una salsa», agrega Jesús Román, presidente de la Fundación Alimentación Saludable.

El problema está en el proceso de refinado al que se somete en Occidente y el que se utiliza en la producción industrial. En zonas de Asia, donde se consume masivamente, se toma sin tratar. Este producto más natural es rico en betacarotenos.

Estos son los alimentos que no deberían existir, según nutricionistas

Tomado de: www.elsalvador.com

Enfermedades cardíacas, cáncer colorrectal y obesidad podrían afectar su salud con el frecuente consumo de estos alimentos. La OMS insta a minimizar su ingesta.

Es un precepto que consumir balanceado conlleva a una vida saludable y llena  de energía. Vegetales, frutas, cereales integrales y carnes aportan proteínas, vitaminas y minerales que necesita el cuerpo.

A pesar de conocer estos beneficios, una complicada agenda y horario, más el deleite por disfrutar alimentos grasosos o cargados de azúcar eliminan cualquier posibilidad de llevar una rutina más “sana”.

El rotativo español, El País consultó a reconocidos expertos en el área de nutrición sobre los alimentos que deben ser eliminados –por completo- de un régimen alimenticio si quiere proteger su cuerpo:

Rollitos (tacos chinos): su elevado contenido de grasas saturadas y harinas refinadas promueven el aumento alarmante de colesterol y sobrepeso, según Rubén Bravo, experto en Nutrición y Gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Papas fritas de bolsa: deliciosas y perfectas para un “snack”, este tipo de papas, en realidad, son un atentado para la salud: supera los niveles de sal permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por ser “alimentos ricos en aceite de palma” ocultan los ácidos grasos saturados que minan la salud cardiovascular. Para observar la alarmante relación, por cada 100 gramos de papas pueden haber 2.3 gramos de sal.

Salchichas de queso: elección “adecuada” para cualquier cena familiar o para incluirla en trozos en el huevo revuelto del desayuno, pero lo que no se ve a simple vista es el exceso de grasas saturadas que se ingiere. Según la nutricionista Laura Pire, “la ingesta continuada de este tipo de alimentos descompensa la tensión arterial, fomenta la obesidad y la arteriosclerosis”.

Bebidas combinadas: un buen trago mezclado con bebidas energéticas podrías ser refrescante, pero para el experto en nutrición Rubén Bravo, estos brebajes son una bomba de problemas de salud. “Los excitantes como la cafeína y la taurina combinados con las vitaminas B6 y B12 aceleran el ritmo cardíaco y aumenta los niveles de azúcar en la sangre”.

Repostería industrial: Lo dulce es el deleite de muchos, sin embargo hay una realidad muy oscura en la producción de este grupo de alimentos. La dietista María Garriga indicó que la mayoría de productos incluye “grasas trans o hidrogenadas o aceites de alto contenido en ácidos grasos saturados”. ¿Qué significa consumir estas grasas? En definitiva, el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Cubitos: Dar gusto a las comidas se volvió más fácil con la producción de estos cubos que concentran “intensos sabores”, pero los ingredientes reales de estos sazonadores son la sal, grasa de palma y el glutamato monosódico (potenciador de sabor) y con seguridad la hipertensión se instalará en su vida.

Carne en lata: Aunque es menos frecuente su consumo, hay muchos que sí se decantan por la compra de él sin conocer los datos inquietantes que arrojó el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer: “la carne procesada causa cáncer colorrectal”.

Refrescos azucarados:
los más consumidos por millones de personas y los que más contribuyen a desarrollar la obesidad. Sus ingredientes elaborados de extractos de té y plantas con azúcar añadido también contribuyen a la posibilidad de desarrollar caries.

Cambios bruscos de peso afectarían a personas con males cardíacos

Tomado de: www.nacion.com

Bajar y subir de peso repetidamente podría ser peligroso para personas con problemas del corazón y de sobrepeso, de acuerdo con un estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine.

Los pacientes que tuvieron una mayor fluctuación de peso durante un lapso de cuatro años, fueron más propensos a sufrir ataques cardíacos, infartos o incluso la muerte.

Para algunas personas, los cambios de peso serían reflejo de realizar dietas de manera intermitente, algo que estudios anteriores insinúan que no es saludable para la población que tiene problemas relacionados con su corazón.

Este hallazgo podría significar que mantener un peso, incluso si es elevado, sería más saludable que perderlo y recuperarlo en repetidas ocasiones.

De cuidado

Pero las grandes fluctuaciones de peso en pacientes con males cardíacos también podrían ser accidentales y un posible indicio de enfermedades graves, lo que explicaría los resultados del estudio, indicaron investigadores y expertos externos a esta investigación.

Los especialistas que no estuvieron involucrados en el reporte dijeron que es interesante, pero, según ellos, todavía hay muchas interrogantes que se deben resolver.

A pesar de ello, la recomendación del cardiólogo de la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio, el médico Sripal Bangalore, es: " pierdan peso e intenten mantenerlo bajo ".

Detalles de la investigación

El estudio publicado el miércoles pasado, está conformado por un análisis de unos 9.500 pacientes involucrados en una investigación distinta en la que no se examinaron los motivos del cambio de peso. Se midió el peso 12 veces, en promedio, durante un lapso de cuatro años y algunos pacientes perdieron o subieron varias libras (kilogramos) entre cada medición.

Entre los 1.900 pacientes que registraron los mayores cambios de peso, el 37% de ellos sufrieron ataques cardíacos fatales o no fatales, infartos o algún otro problema coronario durante el estudio. Eso en comparación con el 22% de los 1.900 pacientes con los menores cambios de peso en ese lapso.

Las fluctuaciones de peso en el grupo de alto riesgo fueron de 4,5 kilogramos (10 libras), en promedio, durante cuatro años. En el grupo de menor riesgo, el cambio de peso promedio fue de 0,9 kilogramos (menos de 2 libras) , durante ese mismo lapso. En total se registraron más de 500 decesos, que fueron más comunes entre los pacientes que tuvieron la mayor fluctuación de peso.

Ejercicio haría que el cerebro envejezca más lentamente

Tomado de: www.nacion.com

Un adulto mayor que realiza ejercicio cotidianamente no solo beneficia su salud física y emocional. Su cerebro podría envejecer hasta 10 años más lento.

Ello permitiría a las personas mejor memoria, mayor atención y más capacidad para hacer cualquier tipo de tareas.

Estas son las conclusiones de un estudio realizado con 876 adultos mayores en Estados Unidos, que tomó en cuenta población de origen hispano, afrodescendiente, oriental y caucásico.

El reporte, publicado en la revista Neurology , señala que quienes realizan ejercicio de moderado a intenso obtienen los mejores resultados.

Paso a paso


Para llegar a estas conclusiones, los investigadores reclutaron a personas mayores de 65 años sin enfermedades de fondo y les preguntaron por su nivel de actividad física. A todos se les pesó, se les midió y se les hicieron pruebas para saber cómo estaba su agilidad mental en diversas áreas.

Siete años después, se les volvió a llamar. Se les hizo un escaneo cerebral y, nuevamente, pruebas de agilidad mental. A los cinco años se les convocó nuevamente para esos mismos exámenes.

Los investigadores notaron que el deterioro cognitivo era mayor en quienes no practicaban ejercicio del todo. Quienes realizaban ejercicio ligero (caminatas, yoga o deporte de una intensidad similar) tenían un deterioro intermedio, y quienes hacían ejercicio moderado tuvieron un daño más bajo.

Los resultados se mantenían sin importar si la persona había hecho algún tipo de actividad física o deporte cuando era joven o si, más bien, había sido una persona sedentaria.

Estas asociaciones se mantuvieron incluso cuando se eliminaron factores que contribuyen a problemas de la mente, como fumado, alcoholismo e hipertensión arterial.

Recomendaciones

Para los autores del estudio, el mensaje es clave: “La actividad física de moderada a intensa puede ayudarle a los adultos mayores a hacer más lento su envejecimiento cerebral”, comentó en un comunicado de prensa Clinton Wright, coordinador de la investigación.

El reporte indica que esta podría ser una buena medida de salud pública para reducir el impacto del envejecimiento cerebral en la población. Sin embargo, reconoce que hacen falta más investigaciones para medir los alcances de la actividad física después de los 65 años.

1 de abril de 2017

¿Qué tomar en cuenta al comprar y consumir pescado en Semana Santa?

Tomado de: www.nacion.com

Se aproxima la Semana Santa, época en la que aumenta el consumo de pescado. Por eso, cómprelo solamente en comercios certificados y no en la vía pública, para evitar riesgos por manipulación incorrecta.

Ese es uno de los consejos que brinda el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa), entidad del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), para evitar intoxicaciones.

¿Y cuáles son los aspectos que se deben valorar? Según los especialistas, para saber si un pescado entero está fresco, los ojos deben verse transparentes, firmes, brillantes, salientes (no hundidos) y la pupila, oscura.

Las branquias o agallas (el equivalente a las vías respiratorias), deben presentar un color que vaya del rosado al rojo intenso y, además, que tengan un aspecto húmedo y brillante, con apariencia homogénea, sin sustancias viscosas.

En cuanto a la carne, esta debe verse firme y bien adherida a los huesos. Es decir, que no se desprenda de ellos al ejercer presión con los dedos. Además, su aspecto tiene que ser brillante.

Otro detalle por considerar son las escamas. Estas deben estar unidas entre sí, bien adheridas a la piel, con un brillo "metálico". Por ninguna razón deben verse viscosas. En ese sentido, la cavidad abdominal no debe tener vísceras.

La piel del pescado también tiene que estar firme, ser húmeda, tersa y estar adherida al músculo, sin arrugas ni magulladuras.

Evite descongelar y volver a congelar tanto el pescado como los mariscos. Si los saca del congelador, consúmalos lo antes posible.

Todos deben expedir el aroma marino, típico de los productos de su clase, sin olores excesivos.

Cuidado con otros productos

Si compra pescado seco, salado, asegúrese de que presente un color blanco amarillento.

En el caso de calamares y pulpo frescos, la carne sin cáscara debe ser traslúcida, blanca o gris claro en toda la superficie. Al igual que con el pescado, esta debe verse firme, brillante y húmeda. El olor también tiene que ser suave.

Al adquirir enlatados, fíjese bien que la lata no luzca abombada, con orificios o manchas. Si no consume todo el producto inmediatamente, no lo vuelva a guardar en la lata. Almacénelo en otro recipiente, ojalá de plástico, con tapa y refrigérelo.

Los crustáceos muertos frescos, como langostas, camarones, cangrejos y langostinos, deben presentar un color gris o rojizo al ser extraídos del agua.

Recomendaciones para comerciantes

Dentro de los consejos, Senasa recomienda a los transportistas mantener la cadena de frío, trasladar los productos en condiciones adecuadas de embalaje y con abundante hielo.

Los comerciantes, por su parte, tienen que mantener las temperaturas de las cámaras en 12ºC.

Los pescados, mariscos en exposición y en estado fresco, deben reposar en abundante hielo y contar con el Certificado Veterinario de Operación (CVO).

En estos días, Senasa realizará operativos de control en todo el país en pescaderías y en los diferentes puntos de comercialización de los productos pesqueros, tales como muelles, centros de recibo, vehículos y plantas de proceso.

Bebés y niños pequeños con dietas vegetarianas, ¿es saludable?

Tomado de: www.vitonica.com

La alimentación en bebés y niños pequeños es clave para su desarrollo y crecimiento adecuado, por eso, cuando se habla de dietas sin alimentos de origen animal en los más peques siempre surge polémica y debate, pero ¿es saludable que bebés y niños pequeños lleven una dieta vegetariana? 

Dietas vegetarianas para los peques

Siempre pensamos que las dietas vegetarianas son recomendables para la salud del organismo, pero cuando se trata de niños la visión es diferente y diversos casos de niños con problemas de salud y que llevaban dietas veganas han generado polémica sobre el tema.

El más reconocido fue el caso de Chiara, una nena de sólo dos años que debió recibir cuidados intensivos a causa de diferentes carencias y problemas de salud ocasionados por una dieta vegetariana mal controlada.

Después de ello, se conoció otro caso de un bebé de 14 meses con desnutrición grave que pesaba como un bebé de tres cuando debía al menos duplicar ese valor. En este caso, el bebé también llevaba una dieta vegana y eso ha sumado para que todos hoy en día miren con malos ojos a aquellos padres vegetarianos que deciden que sus hijos lleven igual alimentación.

Lo que debería ser sano para niños y adultos hoy es considerado perjudicial entre los más pequeños de la familia, pero ¿es todo culpa de la alimentación vegetariana? ¿qué sucede si se planifica correctamente la misma?

Una dieta vegetariana adecuada no es perjudicial para los niños

Como es de suponer, los niños no adoptan una dieta vegetariana por decisión propia, sino que a edades tan tempranas son los padres los que deciden por la alimentación de los mismos. Así, gran parte de los casos conflictivos como los que mostramos anteriormente se deben a una falta de planificación de la dieta por parte de los padres y muchas veces, escasa conciencia sobre la importancia de determinados nutrientes para el crecimiento y desarrollo.

La Asociación Americana de Dietética considera que una dieta vegetariana o vegana resulta saludable en todas las etapas de la vida y puede ayudar a prevenir enfermedades, pero siempre debe estar adecuadamente planificada y de esta forma, sólo ofrecerá ventajas en adultos y niños, incluyendo bebés.

Es claro que mientras el bebé recibe leche materna, es la madre la que debe llevar una dieta bien planificada y equilibrada para que mediante ésta, el niño reciba nutrientes clave para el crecimiento como son el omega 3, hierro, calcio, vitamina D, vitamina B12, yodo y zinc.

Cuando el niño deja de recibir leche materna es fundamental que se suplemente con vitamina B12, algo de gran importancia en todos los vegetarianos para prevenir anemias nutricionales y problemas asociados a la misma. Asimismo, se deben escoger buenas fuentes de hierro y acompañar de vitamina C para promover su adecuada absorción, por ejemplo: ofrecer papillas de lentejas u hojas verdes junto a un zumo de naranja.

Por otro lado, hay muchos alimentos vegetales ricos en calcio y podemos facilitar su absorción garantizando una buena cuota de vitamina D si a diario se expone al sol al bebé unos 15 minutos mínimo. Aunque también son frecuentes los suplementos de vitamina D y omega 3 en los niños vegetarianos, pero su administración depende de la valoración médica.

De igual forma, las proteínas son clave para un correcto crecimiento y desarrollo y las mismas, puede obtenerlas un niño pequeño complementando proteínas vegetales para obtener todos los aminoácidos que el cuerpo necesita.

Lo importante es recordar que una dieta vegetariana bien planificada en un adulto no es apta ni adecuada para bebés y niños pequeños, pues éstos tienen necesidades especiales y por ello, su alimentación merece una planificación específica.

Una alimentación omnívora merece especial atención en los primeros meses de vida y una dieta vegetariana o vegana requiere más cuidados aun porque evita grupos de alimentos con nutrientes que el cuerpo necesita para crecer y desarrollarse adecuadamente.

Como hemos dicho, una dieta vegetariana en bebés y niños pequeños puede ser muy saludable, pero siempre requiere de una adecuada planificación para ello.

7 pequeños errores de nutrición que hasta la gente más sana puede cometer

Tomado de: www.bbc.com

Hasta la gente más disciplinada comete errores que pueden hacerles perder algunos beneficios de llevar una dieta sana. Si eres de los que cuidan mucho su alimentación seguro que te interesa saber qué pequeños detalles pueden ayudar a que tu cuerpo absorba más y mejor los nutrientes que consumes. Aquí van siete trucos que te ayudarán a maximizar los beneficios de algunos alimentos.

1. Consumes semillas enteras de lino

Las semillas de lino tienen omega-3, fibra y lignanos (antioxidantes) y además son un laxante natural que se utiliza para combatir el estreñimiento.

Muchas personas las consumen enteras durante el desayuno, añadidas al yogur o a los cereales, pero entonces las semillas pueden pasar por nuestro intestino sin ser digeridas.

Por eso algunos nutricionistas, como Cara Rosenbloom, recomiendan consumir el lino triturado o molido para facilitar la absorción de sus nutrientes.

2. Consumes bebidas energizantes después de hacer deporte

Las bebidas energizantes contienen un alto nivel de azúcar y sales minerales y están diseñadas para reemplazar los fluidos y los electrolitos que se pierden con el sudor. Pero según los nutricionistas no es necesario consumir este tipo de bebidas después de hacer ejercicio a no ser que se haya hecho un esfuerzo excepcional, como correr un maratón.

"Si se ha hecho menos de una hora de ejercicio no es necesario tomar nada de reposición", le dice a BBC Mundo Jesús Román, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación. "Y en general, después de hacer deporte aficionado, tampoco", añadió. Lo que recomiendan los nutricionistas es rehidratarse bebiendo un vaso de agua.

3. Te saltas el aliño en la ensalada

Los vegetales contienen vitaminas liposolubles, como la A, E y K, además de varios antioxidantes, que requieren de grasa para poder ser absorbidos por nuestro organismo.

Por eso saltarse un aliño con aceite puede hacer que queden atrás nutrientes clave de la ensalada. En lugar del aliño con aceite también pueden ayudar en esa absorción ingredientes ricos en grasas como el aguacate, las semillas, las nueces o el queso.

"Para cualquier dieta que lleves necesitas una cierta cantidad de grasa para que las vitaminas que son solubles en grasa estén dispersas y se puedan digerir y absorber", explica Román. "De todas formas es muy difícil que en una dieta no haya grasa", apunta el especialista.

4. Mezclas los suplementos vitamínicos con el café o el té

La cafeína puede dificultar la absorción de algunas vitaminas y minerales de los suplementos alimenticios, como el calcio, el hierro o las vitaminas B y D.

Así que cuando tomes tus pastillas de suplementos vitamínicos nutricionistas como Cara Rosenbloom recomiendan hacerlo con agua y preferiblemente antes o después de tomar bebidas con cafeína, como el café, el té o la cola.

Aún así, el especialista en nutrición Jesús Román matiza que el café no dificulta la absorción de una manera aguda. "Los astringentes, como el tanino, limitan mucho más la absorción", asegura.
 
En cualquier caso, "casi nunca se comen los alimentos puros, aislados, así que siempre hay interacciones", apunta Román.

5. Te olvidas de agitar el envase de la leche de almendra, soja o arroz antes de beberla

Las alternativas a la leche de vaca, como la leche de soja, almendra o arroz, están con frecuencia fortificadas con calcio y vitamina D. Pero los nutrientes añadidos no se disuelven en el líquido muy bien y tienden a precipitarse al fondo del envase.

Si bebes la leche antes de agitarla es posible que te pierdas todos esos suplementos. Según Román, el calcio añadido, que es un calcio mineral, no se disuelve en estas leches como el que va naturalmente dentro de la leche de vaca. Así que agitarlo es correcto, aunque el especialista recomienda, si es posible, consumir leche de vaca.

6. Crees que consumes alimentos probióticos porque comes yogur pero...

El yogur es leche fermentada y el beneficio más destacable de este alimento es su contenido probiótico, que ayuda a mantener la salud de nuestra flora intestinal.

Pero si el yogur está pasteurizado o esterilizado ya no tiene los microorganismos vivos que queremos que permanezcan activos en nuestro intestino, así quepasa a ser un producto lácteo más, que contiene calcio, vitaminas y proteínas, como la leche, pero no tiene utilidad probiótica. Comer un yogur pasteurizado es, nutritivamente, como beberse un vaso de leche, según Jesús Román.

7. Confundes comer ensalada con comer vegetales

Se trata de una confusión de volumen, según Román. Hay algunas personas que viven a base de ensaladas y creen que ya comen suficientes vegetales.

"Una ensalada básica, que tiene 30gr de lechuga, un par de rodajas de tomate y unas aceitunas no es suficiente porque no tiene volumen, así que no tiene la suficiente densidad nutritiva", dice, puntualizando además que algunos de estos ingredientes son en un 90% agua.

Para cumplir con la recomendación de la OMS de comer al menos 5 porciones de vegetales y fruta al día, de 80gr la porción, hace falta incluir en la dieta vegetales con más densidad, es decir, verduras guisadas, frutas y legumbres.

Para los niños, una porción al día de jugo de fruta está bien

Tomado de: medlineplus.gov

Hace mucho que los pediatras sugieren que el jugo de fruta podría fomentar que los niños aumenten de peso, pero una nueva revisión encuentra que es inofensivo si se consume con moderación.

"Basándonos en las evidencias actuales, no encontramos que consumir una porción [de jugo de fruta 100 por ciento] al día contribuya a aumentar de peso", dijo el autor del estudio, el Dr. Brandon Auerbach, profesor de medicina en la Universidad de Washington, en Seattle.

Para llegar a esa conclusión, los investigadores analizaron los resultados de 8 estudios publicados que contaron con más de 34,000 niños y que observaron la ingesta de jugo de fruta y su efecto sobre el peso.

Los niños menores de 6 años que bebían una porción al día aumentaron una pequeña cantidad de peso, pero no lo suficiente como para ser clínicamente significativo, mostraron los hallazgos.

La cantidad fue realmente pequeña, menos de una libra (más o menos 0.5 kg) en un año, indicó Auerbach. Y la revisión no demostró que el consumo de jugo de fruta provocara el aumento de peso.

Además, los niños y adolescentes de 7 a 18 años de edad que bebieron una porción al día no experimentaron ningún efecto clínico en su peso, señalaron los investigadores.

Los niños más pequeños preferían el jugo de manzana, mientras que los mayores eran más propensos a beber jugo de naranja. Los autores del estudio explicaron que el jugo de naranja, que tiene un índice glucémico más bajo, podría estar asociado con un menor aumento de peso. Los alimentos y las bebidas con un índice glucémico bajo están vinculados con aumentos menores y más lentos de los niveles de azúcar.

Los investigadores enfatizaron que su informe se centró específicamente en el jugo de fruta 100 por ciento, no en las bebidas con sabor a fruta o los refrescos de fruta.

El autor principal del estudio, el Dr. James Krieger, director ejecutivo de Healthy Food America, dijo que "la evidencia sobre el aumento de peso, el [riesgo] de diabetes y otras afecciones por [tomar] bebidas endulzadas con azúcar, como los refrescos y las bebidas de frutas, es muy sólida".

Lo que se ha discutido, según Krieger, es si el azúcar en el jugo de fruta 100 por ciento se asocia con los mismos efectos en la salud.

Por ahora, según Krieger y Auerbach, aconsejan a los padres que sigan las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) para el consumo del jugo de fruta 100 por ciento: entre 4 y 6 onzas (de 118 a 177 mililitros) al día para los niños de hasta 6 años de edad, y entre 8 y 12 onzas (de 237 a 355 mililitros) al día para los niños y adolescentes de 7 a 18 años.

Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington, en St. Louis, dijo que los nuevos hallazgos ponen la cuestión en perspectiva.

"La preocupación por la obesidad infantil ha provocado que muchos intenten encontrar la causa en 'la comida'", explicó Diekman.

"Este estudio hizo un buen trabajo evaluando el impacto del jugo de fruta 100 por ciento sobre el peso, un alimento al que a menudo se ha culpado por la incidencia cada vez mayor de obesidad infantil", dijo.

"Como dietista registrada, este estudio refuerza los mensajes que doy a mis clientes: el jugo de fruta 100 por ciento (no las bebidas de frutas) puede encajar con un plan de alimentación saludable. Pero saber el tamaño de las porciones es importante, al igual que con todos los alimentos", enfatizó Diekman.

"Además, siempre recuerdo a las personas que la fruta entera (fresca, congelada o enlatada) puede proporcionar una mayor saciedad, ya que no parecemos reconocer la saciedad con los líquidos, pero sí con los sólidos", dijo.

El estudio fue publicado en línea el 23 de marzo en la revista Pediatrics.

25 de marzo de 2017

Los múltiples timos de la alimentación para deportistas


La publicidad de suplementos deportivos, las revistas especializadas y el clásico entorno de los gimnasios nos ha hecho creer que el deportista, ya sea amateur o profesional, ha de comer diferente que el resto de la humanidad. A pesar de lo extendido de esta idea lo cierto es que, en esencia, se trata de un grandísimo error. Sin ir más lejos el American College of Sports Medicine defiende junto con las asociaciones americana y canadiense de dietética en un documento de posicionamiento que “la alimentación de los deportistas no debe ser sustancialmente diferente de aquella recomendada para la población general”.

Pero la realidad es la que es, y sabemos lo tentador que puede llegar a ser en un momento dado el conocido como efecto Popeye. Efecto que propone hacer caso a mensajes con ninguna o muy poca evidencia, en los que se nos propone comer de una forma especial –con la adición de alimentos concretos (en el caso de Popeye eran las archiconocidas espinacas) o con la inclusión de suplementos maravillosos–, para obtener un rendimiento casi milagroso: más fuerza, más volumen, más velocidad, más resistencia, mejor recuperación, menos lesiones, etcétera.

En este artículo no se pretende dar consejo personalizado a todos aquellos deportistas de diversas disciplinas deportivas que buscan en la alimentación, nutrición o suplementación una especie de piedra filosofal que les ayude a superar sus retos personales. Al contrario: solo se intenta poner un poco de cordura en un terreno especialmente abonado para la superchería científica en base a alegaciones milagrosas, promesas complacientes y pócimas secretas. Y en especial a aquellas en las que se alude a "la ciencia" (sic) para darles credibilidad.

Si has decidido hacer ejercicio, estás de enhorabuena

Mantenerse activo mejora tu pronóstico de salud. La OMS sostiene que las personas inactivas tienen entre un 20 y un 30% más de probabilidades de morir de forma prematura frente a aquellos que hacen al menos 150 minutos a la semana de actividad física moderada. En la misma línea, un interesante estudio publicado en la prestigiosa revista The Lancet estima que la inactividad física es causa, en todo el mundo, del 6% de las enfermedades coronarias, el 7% de las diabetes de tipo 2, el 10% de los cánceres de mama y otro 10% de los cánceres de colon.

Mantenerse físicamente inactivo estaría detrás de 5,3 millones de muertes en el panorama mundial, lo que representa casi el 10% de las defunciones del año 2008, por poner un ejemplo. Con estos resultados, el artículo sostiene que moverse serviría no solo para disminuir la incidencia de diversas enfermedades no contagiables como las ya señaladas, sino también para incrementar de forma global la esperanza de vida en 0,68 años. Así que, de entrada, si abandonas la categoría de sedentario y optas por mantener un patrón de vida más activo, ya mereces un aplauso.

Es posible que en estas circunstancias también te hayas preguntado por el papel de la alimentación en tu salud, rendimiento o a la hora de cumplir metas deportivas. Y haces bien. Por el lado de la salud, es probable que esa enhorabuena por hacer ejercicio sea doble: está bien contrastado que quien hace ejercicio, por lo general, suele comer mejor que la población inactiva. Una afortunada pescadilla que se muerde la cola retroalimentando buenos hábitos.

Vayamos con el rendimiento, en el que también está bien asumido que la dieta desempeña un papel crucial. Importante, pero no único: ese rendimiento se va a ver afectado por múltiples elementos –personales (genéticos), relativos al entrenamiento, socioeconómicos y ambientales– tan importantes, o más, que la alimentación aislada. Apesar de eso, el entorno deportivo supone un excepcional caladero para mensajes que, sin mayor soporte científico pero sí con una importante inversión en márketing, van a pretender vendernos la moto sin manillar (en este caso, ¿las mancuernas sin pesas?) y hacernos creer mil y una maravillas sobre los beneficios de comer de una forma más o menos extravagante, o incluir este o aquel suplemento.

Desenmascarando la palabrería deportivo-nutricional

El dietista-nutricionista Julio Basulto, uno de los profesionales de este terreno más reconocidos en España –y autor junto a Juanjo Cáceres del recomendable libro Comer y correr– lo tiene bien claro: “Lo primero que llama la atención en el bonito mundo de la alimentación y de los complementos dietéticos ligados al mundo deportivo es que se trata de una cuestión atrozmente compleja. Todo tiene que estar embebido de algo bioquímico, inmunológico, insulínico, gluconeogénico, fitoquímico, polifenólico, neurológico, proteínico, aminoacídico, enzimático, hidrolítico, metabólico, catabólico, anabólico… e hiperbólico”. Es decir, en este terreno es habitual el uso una serie de términos que, bien empleados, son habituales en el mundo académico de las ciencias de la salud; pero que se convierten en moneda de uso corriente en la jerga cientifista de monitores de gimnasio y otros arribistas de la venta suplementadora.

Resulta imposible abordar en un artículo de estas características todos y cada uno de los conceptos buenrollistas que rodean el mundo de la nutrición deportiva; pero desgranaremos algunos de los más recurrentes.
La ventana anabólica: este concepto plantea la importancia de incluir determinados nutrientes –especialmente proteínas e hidratos de carbono– en estrechas "ventanas temporales" antes, durante y principalmente después del ejercicio, con el fin de propiciar la reconstrucción del tejido muscular dañado y restaurar las reservas de energía. Se trataría de una estrategia que aunaría nutrición y entrenamiento de modo indivisible, todo ello para ayudar a mejorar tanto la composición corporal como el rendimiento deportivo y reducir el tiempo de recuperación. Sus seguidores se cuentan por millares, especialmente entre aquellos que dedican buena parte de su entrenamiento a levantar hierros. Para ello, legiones de Homo croassanis suelen hacerse acompañar de astronáuticas botellitas (shaker en el argot) en sus rutinas. Eso, o salen disparados a sus casas tras el entrenamiento para meterse entre pecho y espalda una calculada combinación de claras de huevo y arroz, antes de que se les escape la mencionada ‘ventana’ y terminen poco menos que echando por tierra la sesión de pesas.
Sin embargo, a pesar de su extensa popularización en las dos últimas décadas y de poder encontrar decenas de estudios publicados poniendo en alza las virtudes de la "ventana anabólica", lo cierto es que sus supuestos beneficios no están del todo claros. De hecho ni su mera existencia está clara. Así de contundente se expresa este estudio de revisión sobre el tema: “Si destilamos todos los datos de la literatura científica al respecto de la supuesta ‘ventana metabólica’ se hace difícil establecer recomendaciones específicas debido a la inconsistencia de los resultados y la escasez de investigaciones sistemáticas que buscan optimizar la dosis de proteínas antes y después del ejercicio. Así, los supuestos beneficios de confiar en una supuesta ‘ventana anabólica’, además de estar basada en diversas presuposiciones y depender muchos otros factores no siempre controlables, están muy lejos de ser una realidad”. De hecho, un reciente ensayo reniega, con todas las letras, del concepto: “Nuestros hallazgos refutan la existencia de una estrecha ventana posterior al ejercicio anabólico con el fin de maximizar la respuesta muscular; en su lugar se apoya la teoría de que el intervalo para la ingesta de proteínas puede ser tan amplio como varias horas o tal vez más después del entrenamiento en base a la comida anterior al entrenamiento”.

Aminoácidos de cadena ramificada: muy en relación con el anterior concepto –son una especie de común denominador en el uso de la famosa ventana– hace referencia a una clase de aminoácidos esenciales con un radical alifático, entre los que destacan la leucina, la isolueucina y la valina. Explicado de forma muy breve y gráfica, los aminoácidos en general serían las cuentas con las que se construyen los collares de proteínas. A los ramificados, además se les atribuye con bastante fundamento la regulación de la síntesis y degradación de proteínas. Al mismo tiempo, pueden ser utilizados llegado el momento para aportar energía por vía anaeróbica.

Pero la utilidad de suplementos a base de aminoácidos de cadena ramificada o de cualquier otro tipo de aminoácidos o proteínas está, por decirlo de forma sutil, en entredicho. Al menos cuando se compara esta suplementación con la inclusión de esas proteínas en forma de comida en la dieta habitual. Así lo pone de manifiesto este reciente estudio de revisión cuando concluye que la ingesta total de proteína diaria tiene más peso en el efecto a largo plazo que el momento de la administración (la famosa ‘ventana’) o la calidad de dicha proteína. Aunque admite una posible e importante variabilidad interpersonal en este tipo de estrategias, un dato que ya nos debería hacer sospechar, al menos, ante cualquier discurso totalizador y generalista sobre la bondad de este tipo de suplementos. Por esta razón el manual Nutrición y Dietética Clínica aconseja procurar cubrir nuestras necesidades proteicas a partir de una dieta adecuada cuando se hace ejercicio. Algo relativamente sencillo teniendo en cuenta que en los españoles de a pie y también los europeos incluimos en nuestra dieta habitual una cantidad de proteínas bastante por encima de las recomendaciones. Así que no lo olvides, el filete, los huevos, el pescado y muchos otros alimentos contienen cantidades de proteínas –con suficientes aminoácidos de cadena ramificada– que bien distribuidos se bastan por sí solos para optimizar el efecto de tu entrenamiento. Sin flipar, sin polvitos, más barato y con comida real.

Bebidas de reposición: llegamos a una cuestión sensiblemente diferente de las anteriores, ya que está más que contrastado que los factores que más contribuyen al desarrollo de fatiga durante el ejercicio y al retraso en la recuperación son la disminución de los hidratos de carbono almacenados en forma de glucógeno en el organismo, y la aparición de cierta deshidratación fruto de la pérdida de agua y electrolitos a través el sudor. Pero tampoco en este campo es necesario caer en la complacencia cientifista para hacer las cosas bien. Según el Documento De Consenso De La Federación Española De Medicina Del Deporte Sobre Bebidas Para El Deportista. Composición y Pautas De Reposición De Líquidos, “en general una dieta equilibrada y una correcta hidratación son la base para cubrir los requerimientos nutricionales en la mayoría de las personas que hacen deporte”, haciendo un especial llamamiento a las diferentes condiciones ambientales, personales y de cada disciplina deportiva que condicionarán esas necesidades particulares. Así, toda bebida de reposición debería cumplir tres objetivos elementales: 1º Aportar hidratos de carbono que mantengan una concentración adecuada de glucosa en sangre y retrasen el agotamiento de los depósitos de glucógeno (en pruebas o entrenamientos que se prolonguen durante un tiempo significativo); 2º reponer los electrolitos, sobre todo el sodio y, 3º la reposición hídrica para evitar la deshidratación.

Sin embargo, el entorno del deportista, ya sea aficionado o profesional, abundan las martingalas reponedoras prometiendo recuperaciones pseudomilagrosas con nombres tan sugerentes como hydrofuel, go-fuel, topfuel, y otras más en el que el tema “fuel” es un sospechoso habitual.

La descontextualización máxima en este terreno lo tenemos en la cerveza, en especial con la reciente comercialización de una, pretendida, variante isotónica. Pero no, la cerveza no es una bebida de reposición. Tampoco la autodenominada isotónica. Matizamos el tema porque este producto ha motivado que la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (OMC) cierren filas ante este despropósito. Por ello ambas entidades han firmado de forma conjunta un documento poniendo de vuelta y media la supuesta cerveza isotónica, y ya que estaban, dar un repaso al tema de plantear la cerveza como una pretendida bebida de reposición y a la situación de desprotección que sufren los deportistas en estas cuestiones. Y han dicho:
  • En España, el colectivo de deportistas aficionados […] en gran medida carece de información adecuada sobre aspectos nutricionales, como la hidratación en el deporte.
  • La cerveza que se presenta como bebida para deportistas no cumple con los criterios y garantías necesarios para ser recomendada ni en el deporte ni en la actividad física.
  • Además la cerveza [sea la que fuere] constituye una forma de entrada al consumo de alcohol de los más jóvenes, e incluso, niños. La adaptación precoz del niño o adolescente que practican deporte al sabor de la cerveza utilizando como estímulo y referencia ídolos deportivos es desde todo punto de vista rechazable para OMC y SEMED y constituye un nuevo ejemplo de publicidad con clara intencionalidad subliminal contraria a la promoción de la salud.
Colágeno: dejando en el tintero decenas de suplementos (equinacea, glutamina, selenio, espirulina, ginseng, picolinato de cromo, hidroximetilbutirato, vitaminas varias y otros compuestos de nombre aún más exótico e impronunciable) no me resisto a comentar la jugada de uno de los que más pegada comercial está teniendo en los últimos años. Me refiero a los suplementos de colágeno, en sus diversas variantes o combinado con otras sustancias (la más clásica el magnesio). El colágeno es una proteína y como tal, una vez ingerida con los alimentos, o suplementos, es troceada en sus partes constituyentes –los aminoácidos– para que estos y no la proteína sean absorbidos uno a uno en la mayor parte de los casos.

Suponer que estos ladrillos tengan memoria y recuerden que una vez formaron parte de una estructura superior, una proteína llamada colágeno, es como pretender dotar de vehículos a una tribu indígena tirándoles todas sus piezas desde un avión y esperar que caigan montados. Los aminoácidos constituyentes del colágeno son la glicina y la prolina, ninguno es esencial y se pueden obtener tanto a partir de síntesis endógena como con otras fuentes alimentarias proteicas. Así, si alguien manifiesta una clara deficiencia de colágeno (por el estado de sus articulaciones o por el aspecto de su piel) habrá que tener en cuenta por qué no se produce ese colágeno necesario por parte de sus fibroblastos –la mayor parte de las veces es por cuestiones genéticas, la edad y factores ambientales como el tabaquismo– en vez de aportar unos suplementos innecesarios, por lo que siempre serán carísimos cuesten lo que cuesten. Tienes más datos sobre el tema en este artículo.

Usa el sentido común

Es imprescindible acabar el artículo tal y como se empezó, haciendo un llamamiento a la racionalidad. Y es algo que se hace por el bien general, para que nadie se gaste una pasta indecente en tonterías varias, para que no le engañen y recordar por tanto que la alimentación de los deportistas no debe ser sustancialmente diferente de aquella recomendada para la población general. Ten en cuenta que la práctica de ciertos rituales vinculados con mayor o menor evidencia al rendimiento deportivo (eso es lo de menos) pueden fidelizarte a una determinada rutina de entrenamientos, pero eso no se traduce en un resultado real. Resumiendo: vestir un mono de fórmula 1 con su casco te puede animar a sentirte más virtuoso dentro de un monoplaza, pero no te hará conducir mejor. Eso tenlo por seguro. Pues con esto lo mismo.

Por último, y en el terreno estrictamente de los suplementos y las ayudas ergogénicas conviene recordar las dos reglas básicas del profesor Ronald Maughan, miembro condecorado del American College of Sports Medicine entre otros muchos méritos, un reconocido profesional en este ámbito que ha consagrado gran parte de su vida al tema del rendimiento deportivo, el uso de suplementos y la lucha contra el dopaje:

1ª Regla: Si el suplemento funciona, probablemente esté prohibido

2ª Regla: Si el suplemento no está prohibido, probablemente no funcione.