7 de enero de 2017

¿El peso de los padres puede afectar el desarrollo de los niños pequeños?


Un estudio vincula, aunque no prueba, que la obesidad de mamá y papá se vincula con retrasos en las habilidades sociales y de resolución de problemas

Los niños que tienen padres obesos podrían mostrar señales de retrasos en el desarrollo, por ejemplo unas malas habilidades sociales, cuando tienen 3 años de edad, sugiere un estudio reciente.

Los problemas concretos de desarrollo parecen variar en función de si la mamá, el papá o ambos son obesos, según los investigadores del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de EE. UU.

"Concretamente, la obesidad de las mamás se asoció con un retraso en los logros de las habilidades motoras finas, y la obesidad de los papás con los logros en las habilidades personales y sociales, que incluyen la capacidad de interactuar con los demás", comentó la investigadora principal, Edwina Yeung, investigadora de la división de investigación intramuros sobre la salud de la población del instituto.

"El hecho de que ambos padres fueran obesos supuso que se necesitó un mayor tiempo para desarrollar las habilidades de resolución de problemas", añadió.

Pero un neurólogo pediátrico que no participó en la investigación no está convencido de que los autores del estudio probaran su planteamiento.

Y Yeung reconoció lo mismo. "Usamos datos observacionales, que no nos permiten demostrar que haya causalidad en sí", explicó.

Los investigadores sí encontraron que, en comparación con los niños con madres con un peso normal, los niños de madres obesas tenían un 67 por ciento más de probabilidades de no pasar una prueba de habilidades motoras finas (usando las manos y los dedos) a los 3 años de edad.

Además, los niños de papás obesos tenían aproximadamente un 71 por ciento más de probabilidades de no pasar las pruebas de habilidades personales y sociales, que podrían indicar qué tan bien se relacionan e interaccionan con los demás, a los 3 años de edad, dijeron los investigadores.

Los niños cuya mamá y cuyo papá eran ambos obesos tenían casi 3 veces más probabilidades de no pasar una prueba de la capacidad de resolución de problemas a los 3 años de edad, sugirieron los hallazgos.

Según Yeung, aproximadamente entre un 2 y un 4 por ciento de los niños suspendieron alguna prueba en particular.

Yeung dijo que no puede explicar la conexión aparente entre la obesidad de los padres y los problemas de desarrollo de los niños. Con respecto a la obesidad materna, algunos estudios con animales han sugerido que la inflamación podría afectar al cerebro del feto, dijo.

Con la obesidad paterna, el efecto en los hijos podría deberse a mutaciones genéticas o a otros factores genéticos heredados en el esperma, dijo Yeung.

La mayoría de las investigaciones para comprender la salud y el desarrollo infantiles se han centrado en las madres y en sus embarazos. "Nuestros hallazgos sugieren que hay factores de los papás que podrían también jugar un papel y ameritar atención", dijo Yeung.

El informe aparece en la edición en línea del 2 de enero de la revista Pediatrics.

Un experto en salud infantil no cree que los padres obesos deban preocuparse mucho por este estudio.

"Los hijos de los padres obesos no están condenados a tener problemas del desarrollo", dijo el Dr. Ian Miller, neurólogo pediátrico y director de neuroinformática en el Hospital Pediátrico Nicklaus, en Miami.

Cualquier afección médica que afecte al cerebro (como la intoxicación con plomo, la enfermedad de células falciformes, la anemia por deficiencia de hierro, el autismo, la epilepsia o la parálisis cerebral) puede provocar problemas del desarrollo, dijo Miller. Pero no añadiría a la obesidad a esa lista todavía.

Independientemente de si los padres son obesos, tienen un peso normal o sobrepeso, cada niño que pudiera tener un problema del desarrollo debería ser evaluado y se le debería ayudar y dar una terapia, sugirió.

La obesidad podría ser un marcador de un riesgo más alto de estos problemas, indicó Miller. El riesgo de problemas del desarrollo es bajo en todos los niños, incluyendo los que tienen padres obesos. "No se trata de un escenario en que se acabe el mundo", dijo.

Para realizar el estudio, Yeung y sus colaboradores recogieron datos de más de 5,000 mujeres y sus hijos que participaron en el estudio "Upstate KIDS", que intentaba determinar si los tratamientos de fertilidad podrían afectar al desarrollo infantil desde el nacimiento a los 3 años de edad.

Las mujeres se inscribieron en el estudio unos cuatro meses después de dar a luz en el estado de Nueva York (excluyendo a la ciudad de Nueva York) entre 2008 y 2010.

Aproximadamente 1 de cada 5 mujeres embarazadas en Estados Unidos tiene sobrepeso u obesidad, indicó Yeung.

Para comprobar el desarrollo de los niños, los padres rellenaron el Cuestionario Edades y Etapas (Ages and Stages Questionnaire) después de hacer una serie de actividades con sus hijos, explicó Yeung.

La prueba no diagnostica problemas específicos, sino que es una evaluación de posibles problemas, para que los niños puedan ser referidos a que se les realicen más pruebas, explicó.

Se realizaron pruebas a los niños a los 4 meses de edad, y 6 veces más hasta los 3 años de edad. Las madres también dieron información sobre su salud y su peso, antes y después del embarazo, y el peso de sus parejas, dijo Yeung.

Yeung apuntó que se necesitan más estudios para explorar los hallazgos de este estudio.

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