11 de marzo de 2017

La soya es segura, incluso protectora, para las supervivientes al cáncer de mama

Tomado de: medlineplus.gov

Los pros y los contras de la soya para las pacientes con un cáncer de mama han sido objeto de debate durante años.

Ahora, una investigación sobre más de 6,200 supervivientes de cáncer de mama descubre que las que comieron más soya tenían un riesgo más bajo de mortalidad por todas las causas durante el periodo de seguimiento de casi 10 años.

"No encontramos ningún efecto perjudicial en cuanto a la mortalidad en las mujeres a las que se diagnosticó cáncer de mama y que consumían soya", dijo la líder del estudio, la Dra. Fang Fang Zhang, profesora asistente de epidemiología en la Facultad Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Universidad de Tufts, en Boston.

"En general, consumir niveles más altos de soya se asoció con una reducción de un 21 por ciento en el riesgo de mortalidad comparado con las mujeres que consumían soya a un nivel más bajo", dijo.

Las preocupaciones con respecto al perfil de "riesgos/beneficios" de la soya han aumentado porque dicho alimento tiene componentes parecidos al estrógeno que se llaman isoflavonas. Eso es importante, según los expertos, porque en los llamados cánceres de mama con receptores hormonales positivos (el tipo de tumor más habitual), los niveles más altos de estrógeno pueden fomentar el crecimiento de las células cancerosas.

Pero el nuevo estudio debería zanjar la controversia de una vez por todas, dijo el Dr. Omer Kucuk, profesor de oncología médica y director del Centro de Medicina Integral del Instituto Oncológico Winship de la Universidad de Emory, en Atlanta.

Kucuk escribió un editorial que acompañó al estudio, que se publicó en línea el 6 de marzo en la revista Cancer.

Dijo que el gran tamaño de la población del estudio es un punto a su favor. Los nuevos hallazgos también se hacen eco de los resultados de un estudio anterior que encontró que una mayor ingesta de soya redujo las probabilidades de recurrencia del cáncer de mama.

"Cuando la recurrencia se reduce, se reduce la mortalidad", indicó Kucuk.

"Creo que podemos decir que las mujeres con cáncer de mama no deberían preocuparse por salir y comer edamame, sopa de miso, tofu y otros productos de soya, ni [de] beber leche de soya", comentó Kucuk.

Todas las participantes del nuevo estudio se habían inscrito en el Registro Familiar del Cáncer de Mama, que empezó en 1995. Al inicio del estudio, las mujeres tenían una edad promedio de 52 años.

Durante el estudio, un poco más de 1,200 participantes fallecieron. El equipo de Zhang hizo un seguimiento de los datos sobre las dietas de todas las mujeres, algunos de los cuales se obtuvieron incluso antes de que hubieran recibido el diagnóstico de cáncer de mama.

Los investigadores encontraron una asociación entre una ingesta mayor de soya y una mejor supervivencia después del diagnóstico de cáncer de mama. Pero el estudio no fue diseñado para probar causalidad.

Aun así, el equipo de Zhang señaló que los mayores beneficios los obtuvieron las mujeres que no tenían un cáncer de mama con receptores hormonales positivos, el tipo de cáncer más sensible al estrógeno. Esas mujeres tenían un riesgo un 50 por ciento más bajo de fallecer por cualquier causa durante el periodo de seguimiento.

Las mujeres que nunca habían tomado la terapia hormonal para la menopausia también parecieron obtener un beneficio considerable a partir de una ingesta alta de soya: su riesgo de muerte durante el periodo de seguimiento era un 32 por ciento más bajo.

¿Cuánta soya se necesitaba para que se observara un efecto? Según los investigadores, las mujeres del grupo "bajo en soya" comió menos de 0.3 miligramos (mg) de isoflavonas de soya al día, mientras que las del grupo en que más soya consumió tomaron 1.5 mg o más. La mayoría de las mujeres comieron más de 1.5 mg/día, con una ingesta promedio de 1.8 mg de isoflavonas de soya al día.

Pero incluso esa cantidad no es mucha soya, dijo Zhang. Una ingesta de 1.8 mg, señaló, es equivalente a aproximadamente entre media y una porción completa de alimentos de soya, como las semillas de soya o el tofu, a la semana.

Los expertos solo pudieron especular sobre la razón por la que la soya podría proteger contra la mortalidad del cáncer de mama.

"El estrógeno basado en las plantas, una vez que se adhiere a la superficie de la célula, hace que sea menos probable que el estrógeno se adhiera a esa misma célula", explicó Zhang. En esencia, la isoflavona de la soya saca al estrógeno de su lugar preferido en la célula cancerosa, y mantiene sus efectos a raya.

Otra idea, dijo Zhang, es que los componentes de la soya podrían inhibir el crecimiento de los vasos sanguíneos ricos en nutrientes que contribuyen a alimentar al tumor.

La mayoría de las mujeres (especialmente en Estados Unidos, donde el consumo de soya es más bajo) no deben preocuparse por tomar demasiada soya, indicó Kucuk. En los países asiáticos, la ingesta de entre 20 y 25 mg de soya al día no es inusual, señaló.

"Si usted bebe un vaso de leche de soya, hay unos 27 mg de soya", comentó.

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