25 de marzo de 2017

La teledieta, el nuevo peligro para adelgazar

Tomado de: www.elmundo.es

-Hola buenos días. ¿Quiere perder peso? 

-Sí, me sobran unos kilos y ahora que se acerca el verano...

-No se preocupe. Haga dieta por teléfono. Le damos un régimen y si tiene dudas nos llama. Es muy cómodo para usted: evita colas, esperas en el médico o simplemente no tiene que arreglarse para salir de casa. 

Este es el último y peligroso modo de ponerse a régimen. Alguien le llama por teléfono y le ofrece la dieta perfecta: sin pasar hambre, sin efecto rebote y con un 'dietista' disponible las 24 horas a través del teléfono. «La realidad es que es peligrosa porque se ofrece sin ver al paciente, sin saber si éste tiene una enfermedad de base, sin llevar un control médico del individuo, sin hacer analíticas y sin conocer al profesional que está detrás, ya que debemos asegurarnos de que sea un nutricionista colegiado y que haga dietas saludables», alerta Gabriela Nicola, nutricionista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital público de Son Espases de Palma.

Nicola conoce a muchos pacientes que han caído en éste y otros cebos de las dietas milagro. Lo peor es que llegan a la consulta con secuelas, la mayoría de veces, irreparables. «A veces detectamos problemas en las hormonas tiroideas porque han tomado productos sin control médico, o alteraciones de otro tipo. Si han tomado laxante pueden tener secuelas en el intestino, que se hace perezoso o puede sufrir estreñimiento. Y si han tomado diuréticos sin necesidad de ellos llegan con problemas en los riñones». Otra consecuencia negativa es el efecto rebote (recuperar el peso cuando se deja el régimen). «Esto sucede porque no se trabaja el hábito alimentario, porque no sabemos por qué come como come y porque no se trata la patología que pueda tener asociada (diabetes, hipertensión, apnea del sueño...)», argumenta la experta. Aunque posiblemente, las secuelas más «horribles» son las psicológicas, «cuando tienen compulsiones por comida y más ansiedad por haber hecho dietas muy restrictivas». 

Quíteselo de la cabeza. «Sin una dieta individualizada, nunca perderá peso», insiste la doctora, que últimamente ha detectado un «aumento alarmante de individuos que vienen haciendo dietas raras».

En el Servicio de Nutrición del hospital Son Espases, Nicola y su equipo tratan a personas con obesidad mórbida que han sido derivadas por su médico de cabecera para perder peso de forma saludable bajo la supervisión médica. Aquí aprenden nuevos hábitos de alimentación y reciben atención psicológica, fundamental para este tipo de pacientes, que ya llegan muy desmotivados y hartos del efecto yoyó.

A Rosa le valía cualquier dieta que caía en sus manos. «Y eso son muchas... Muchísimas», reconoce. Aparte se hacía infiltraciones, acupuntura y todo lo que suponía un sacadinero para el dietista de turno. 

Rosa empezó a hacer las dietas que la familia le iba pasando. «Luego fui probando las dietas de moda, pero la gente sólo te cuenta la versión buena y no te advierte de que puede haber un efecto rebote», alerta esta paciente de 57 años, que lleva casi tres años siguiendo los controles del Servicio de Nutrición de Son Espases y ha conseguido bajar 12 kilos. 

En los centros de adelgazamiento a los que acudió tampoco fue diferente, asegura. «No me hacían ni una revisión médica, ni una analítica ni nada. Simplemente me medían y me pesaban y toman unas medidas estándares».

El cuerpo de Rosa cambió a los 11 años «tras una intervención de amígdalas», asegura, pero se descontroló a los 21 años cuando subió 25 kilos en su primer embarazo. Pero a los 17 meses vino la segunda niña y sumó más kilos «en un cuerpo que aún no se había recuperado». Así hasta ciento y pico. Cada vez más y más peso.

«Las dietas sólo me bajaban unos kilos pero en cuanto las dejaba tenía un rebote y lo que perdía lo recuperaba y lo duplicaba la mayoría de veces. Eso me producían un daño físico y psicológico porque me bajaba muchísimo la autoestima».

Rosa prefiere no decir su peso. Basta con decir que está «al borde de la obesidad» pero afirma que se siente bien desde que sigue una dieta saludable en Son Espases, bajo la supervisión de su doctora Gabriela Nicola. «Las analíticas son buenas, hago deporte todos los días y cuido mi imagen». 

Aun así, el sobrepeso limita su vida. No puede practicar el montañismo que tanto le gustaba porque se fatigaba ni tampoco puede ponerse poner unos tacones. Con lo presumida que es ella...

Al contrario que a otras personas obesas, ella no ha tenido problemas en su vida laboral -trabaja en una oficina- pero reconoce que ha sentido el rechazo social. «Según qué personas te desprecian por tu imagen. Te cuesta mucho ir al gimnasio porque no quieres aguantar las miradas. Y eso que yo nunca he tenido complejo y siempre he intentado vestirme con prendas adecuadas», relata. 

Hubo una temporada en que Rosa se agobiaba por estar en los sitios cerrados. Le faltaba la respiración. Aunque ya lo ha superado. Ahora acude cada martes a la terapia de la doctora Nicola en Son Espases donde aprende a bajar de peso de forma saludable junto con otros pacientes en su misma situación. 

Este martes se ha incorporado una persona nueva y Rosa, una de las veteranas del grupo, es la encargada de darle la recepción de bienvenida. Siempre les dice que se animen porque han venido al lugar adecuado. Siempre les recomienda que se olviden de todo lo que les han vendido. «Se acabó comprar productos que sacan el dinero porque con cuatro cosas básicas se puede adelgazar. Es un camino largo pero poco se puede conseguir».

Entre muchas otras cosas, aprenden a detectar las dietas milagro. «Hay que desconfiar cuando nos prometen que vamos a bajar mucho peso rápidamente, más de un kilo por semana, porque la pérdida de peso recomendable por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de medio kilo a un kilo por semana», señala Gabriela Nicola, dado que si se pierde peso dentro de estos rangos se está perdiendo grasa, «que es lo que realmente hay que perder».

Rosa y sus compañeros aprenden que no hay que fiarse de las dietas que no son equilibradas. Ellos mismos las han probado y no les funcionaron. Las hay que te quitan los hidratos de carbono por la noche porque aseguran que engordan. Falso. «Las sociedades que trabajan en Nutrición y la OMS dicen que hay que comer hidratos de carbono en casi todas las comidas del día. El secreto es qué tipo de hidratos de carbono tomas y la cantidad», recuerda la doctora, que insiste en que el único tratamiento para bajar peso es ajustar la cantidad de energía (calorías) que consumimos y equilibrar la dieta en cuanto a nutrientes. 

Hay que comer todos los grupos alimentarios si no tenemos una alergia alimentaria, o una intolerancia específica, y tanto la comida como la cena tiene que estar formadas por el grupo de los vegetales (verduras y hortalizas), más el grupo de carnes, pescados o pollo o huevo, más otro grupo de alimentos que es el arroz o pasta o patata o pan integral y otros cereales integrales. 

Otra de las falsedades es que no hay que comer ninguna fruta por la noche porque tiene azúcar porque no tiene ninguna base científica, asevera. La recomendación es de cinco raciones al día aunque tengamos que perder peso, «ya que las frutas son las que te dan fibra, vitaminas y minerales, es decir, sustancial antioxidantes». Y una última creencia erróneas (aunque hay un sinfín): atiborrarse de fruta por la noche si en el mediodía hemos comido mucho no tiene sentido. 

«Para bajar peso hay que bajar calorías, hay que comer vegetales, frutas, productos integrales en su justa medida y carnes bajas en grasa, pescados, pollo, lácteos desnatados, controlar los azúcares y hacer deporte. Sólo con estas pequeñas premisas se reduce de peso», añade Nicola, y tomar suplementos sólo en caso de necesidad. «Nada de quemagrasas ni diuréticos ni batidos ni maca, ni cosas raritas».

Ysi duda, ya sabe: llame al Colegio de Médicos o de Nutricionistas, al médico de cabecera o directamente al hospital y pregunte: ¿Qué opina de esta dieta?

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