27 de mayo de 2017

Hoja verde, escudo frente a cataratas e hipertensión

Tomado de: www.larazon.es

Un trabajo europeo afirma que el 62% de los individuos con bajo nivel de vitamina K desarrollaron tensión elevada

La vitamina K es una de las mayores desconocidas de la despensa para el consumidor, pero cada vez hay más argumentos para incluirla de forma habitual en la dieta diaria. Entre las grandes propiedades conocidas de esta vitamina destacan su capacidad antinflamatoria y antioxidante, así como su relación con el correcto metabolismo de la glucosa y la insulina. Pero eso no es todo, ya que, además, investigadores españoles de la Unidad de Nutrición Humana de la Universitad Rovira i Virgili y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere y Virgili, pertenecientes a Ciberobn, han demostrado en un estudio publicado esta semana que la ingesta de vitamina K se puede asociar a tener menos riesgo de cataratas en una población mediterránea de gente mayor.

«Los resultados obtenidos en nuestro trabajo, realizado con 5.860 participantes del estudio Predimed seguidos durante casi seis años, concluyen que las personas que consumían más vitamina K tenían hasta un 30% menos de riesgo de sufrir cataratas en comparación con los individuos que tomaban menos vitamina K», explica Mónica Bulló, investigadora principal del proyecto, quien destaca que «si bien este efecto se había observado previamente en ratones, ahora es la primera vez que se describe este beneficio en personas». El hallazgo puede resultar de gran ayuda para los pacientes con cataratas, «cifra que se estima entre el 15 y el 30% de la población, aunque la prevalencia aumenta con la edad y puede llegar a alcanzar el 60% a partir de los 70 o 75 años», confirma Antonio Piñero Bustamante, catedrático de Oftalmología de la Universidad de Sevilla.

Además, un reciente trabajo de la Universidad Libre de Ámsterdam ha demostrado que unos niveles bajos de determinadas vitaminas, entre ellas la K, incrementan el riesgo cardiovascular en la población, porque aumentan la incidencia de hipertensión. En concreto, el 62% de los individuos participantes con niveles bajos de vitamina D y vitamina K desarrollaron hipertensión arterial al cabo de seis años. «Esta sustancia disminuye la calcificación de los vasos sanguíneos, es decir, reduce la ateriosclerosis; por lo que, una ingesta insuficiente de vitamina K puede contribuir a incrementar el riesgo cardiovascular», explica María José Tapia Guerrero, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Regional Universitario de Málaga y miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN, quien recuerda que, además, «estudios epidemiológicos han encontrado que el déficit de esta sustancia podría asociarse con una menor densidad ósea y más riesgo de fracturas».

Con estos argumentos sobre la mesa, es obligado incluir alimentos ricos en vitamina K en la dieta habitual, que se encuentra en los vegetales, especialmente en las verduras de hoja verde, y en las leguminosas. «El consumo recomendado de esta sustancia en adultos sanos se estima en 90 mcg/día para mujeres y de 120 mcg/ para varones. Sin embargo, varios ensayos confirman que entre los adultos españoles hay déficit de esta sustancia», detalla Tapia, quien recomienda que «se siga un patrón de dieta mediterráneo, rico en verduras, frutas, legumbres, hortalizas, cereales integrales, junto con el uso preferente de aceite de oliva, pescado, frutos secos y una ingesta baja de carnes rojas y embutidos».


Los mitos de los batidos de proteína

Tomado de: as.com

Hay muchísimos mitos acerca de los batidos de proteína, y en Deporte y Vida nos hemos propuesto desterrarlos de una vez por todas. Para empezar, lo primero que debemos saber es que los batidos compuestos por proteína son simplemente un alimento más, la mayoría hechos a partir de proteína aislada de suero de leche, que nos permiten obtener una fuente de este macronutriente sin necesidad de recurrir en un momento dado a un filete de pollo o cualquier tipo de alimento que lo contenga.

La base del éxito de este tipo de batidos en la sociedad de hoy en día es que son muy cómodos de utilizar, sobre todo en el caso de los asiduos al gimnasio y por todo tipo de deportistas en general con el objetivo de recuperarse mejor tras el ejercicio o conseguir unas mayores ganancias de masa muscular.

Mito 1: los batidos de proteína son anabolizantes

No, las proteínas no son sustancias anabolizantes prohibidas como los esteroides anabólicos. De hecho, las podemos obtener en cualquier tienda especializada de fitness o nutrición, o incluso en algunos grandes supermercados, ya que su uso ha sido aprobado por las instancias reglamentarias y ni mucho menos son peligrosas para la salud. Lo que sí es cierto es que son anabólicos, ya que promueven la ganancia de masa muscular, pero en ningún caso hemos de confundirlos con una sustancia prohibida.

Mito 2: los batidos de proteína me van a poner musculoso

Aunque el objetivo primario por el que se usan los batidos de proteína es promover una ganancia de masa muscular, estos batidos por sí mismos no van a conseguir que tu cuerpo sea el de un modelo de fitness. Hay que centrarse en que solo son un suplemento que ayuda, no que realiza todo el trabajo que sí hará una buena dieta, un entrenamiento y un descanso adecuados.

Mito 3: los batidos de proteína hay que tomarlos solo después de entrenar

Aunque veamos a gran cantidad de usuarios tomar las proteínas justo después de realizar su entrenamiento, los batidos hay que tomarlos cuando mejor nos convenga, ya que no hay estudios definitivos que determinen que solo son beneficiosos después del ejercicio. De hecho, pueden ser un buen aliado por las mañanas, momento en el que quizá no nos apetezca comer otros tipos de fuente de proteína como carnes, pescado o huevos, o antes de entrenar.

Mito 4: los batidos de proteína engordan

No, los batidos de proteína no engordan, de la misma manera que por sí mismos no van a hacer que nos pongamos grandes y musculosos. Lo que engorda suelen ser los excesos en la dieta, el sedentarismo o un inadecuado descanso. Asimismo, tampoco son responsables de la retención de líquidos o de la hinchazón.

Mito 5: los batidos de proteína son artificiales

La mayoría de las comidas que nos llevamos a la boca contienen ciertos tipos de aditivos, cuya función es, entre otras, la conservación o la coloración de los alimentos. Incluso existen una gran cantidad de alimentos ultraprocesados y alterados que, curiosamente, llaman menos la atención que los batidos de proteínas. Éstos simplemente se obtienen a partir de la proteína del suero de la leche, por lo que no son ni más ni menos artificiales que muchos otros tipos de alimentos.

Mito 6: los batidos de proteína son malos para la salud

Si los batidos de proteína fuesen malos para la salud, lógicamente estarían terminantemente prohibidos. Hay que tener en cuenta que este tipo de productos son nada más y nada menos que un suplemento alimenticio, y que hemos de tomarlo como tal. Lo que sí puede llegar a ser malo es el exceso, como sucede con cualquier tipo de alimentos u otras sustancias.

Tres factores claves del estilo de vida pueden reducir las probabilidades de cáncer de mama

Tomado de: medlineplus.gov

Las cosas que la mantienen sana en general también parecen ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama de una mujer, señala una nueva revisión.

La revisión encontró que hacer ejercicio con regularidad, mantener un peso sano y limitar el alcohol podrían reducir las probabilidades de cáncer de mama.

El informe, del Instituto Americano de Investigación sobre el Cáncer y el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (World Cancer Research Fund), se basa en una revisión de 100 estudios.

En conjunto, los investigadores encontraron que el ejercicio regular se vinculaba con unas reducciones pequeñas en el riesgo de cáncer de mama.

Por otro lado, el riesgo era elevado en las mujeres que bebían con regularidad, incluso al nivel "moderado" de una copa al día.

Además, las mujeres que tenían sobrepeso a lo largo de la adultez se enfrentaban a un riesgo más alto de cáncer de mama tras la menopausia.

La moraleja es que las mujeres pueden tomar medidas para reducir las probabilidades de desarrollar la enfermedad, según la Dra. Anne McTiernan, una de las autoras del informe.

"Creo que las opciones de estilo de vida son como usar un cinturón de seguridad. No garantiza que se evite la lesión en un accidente de coche, pero reduce el riesgo de forma significativa", planteó McTiernan, del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle.

En Estados Unidos, una mujer tiene alrededor de una probabilidad entre 8 de desarrollar cáncer de mama, en promedio, según la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

Algunos de los factores de riesgo de la enfermedad no se pueden cambiar, como una edad más avanzada o tener antecedentes familiares potentes de cáncer de mama.

Pero el estilo de vida de cualquier forma hace una gran diferencia, enfatizó la Dra. Paula Klein, oncóloga en el Sistema de Salud Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

"Sabemos que más del 50 por ciento de los casos de cáncer son prevenibles mediante las opciones del estilo de vida", dijo Klein, que no participó en el informe.

Entonces, si una mujer toma medidas para controlar su riesgo de cáncer de mama, también estará reduciendo sus probabilidades de desarrollar otros cánceres, e incluso enfermedades importantes como la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiaca, dijo Klein.

"Y no hay que correr una maratón, ni ser delgada como una modelo", apuntó Klein.

La revisión de las investigaciones encontró que las mujeres que eran moderadamente activas a lo largo del día tendían a tener un riesgo más bajo de cáncer de mama postmenopáusico, que es el tipo más común.

En general, las mujeres con las cantidades más altas de actividad diaria tenían un 13 por ciento menos de probabilidades de desarrollar un cáncer de mama postmenopáusico, frente a las mujeres con los niveles más bajos de actividad.

Esto incluía el ejercicio formal, como una caminata a paso vivo de 30 minutos. Pero también incluía las tareas del hogar, la jardinería y otras tareas diarias que hacían que las mujeres se movieran.

Según McTiernan, incluir actividad física a lo largo del día es clave. "Una vez haga esa caminata de 30 minutos, no pase el resto del día en el sofá", aconsejó.

Respecto al cáncer de mama antes de la menopausia, solo el ejercicio vigoroso se vinculó con un riesgo más bajo. Las mujeres más activas tenían una reducción del 17 por ciento en el riesgo de cáncer de mama premenopáusico, frente a las menos activas.

En las mujeres postmenopáusicas con el mayor nivel de actividad respecto al ejercicio vigoroso, el riesgo de cáncer de mama se redujo en un 10 por ciento, frente a las menos activas, mostró el estudio.

Las mujeres con sobrepeso u obesas se enfrentaban a un riesgo más alto de cáncer de mama tras la menopausia. Por cada aumento de cinco puntos en el índice de masa corporal (IMC), el riesgo de cáncer de mama se incrementó en un 12 por ciento, señaló McTiernan.

El IMC es una medida del peso en relación con la estatura. Como ejemplo, McTiernan dijo que una mujer que mide 5 pies y 4 pulgadas (1.63 metros) y pesa 140 libras (casi 64 kilos) tiene un IMC de 24 (que es un peso normal).

Si aumenta 30 libras (unos 14 kilos), dijo McTiernan, su IMC alcanzaría un 29, un aumento de 5 puntos.

"Aunque 30 libras quizá no parezcan un gran aumento, es lo que aumentan muchas mujeres con el paso de los años", anotó.

En cuanto al alcohol, la revisión encontró que incluso un consumo moderado se vinculaba con un aumento en los riesgos de cáncer: beber el equivalente de una copa pequeña de vino cada día aumentaba las probabilidades de cáncer de mama entre un 5 y un 9 por ciento.

¿Significa eso que las mujeres tienen que renunciar a esa copa de vino con la cena?

Klein recomendó tomar en cuenta el panorama general. "Si es delgada, hace ejercicio y no fuma, quizá ese pequeño riesgo adicional por la copa de vino no sea gran cosa", planteó.

Pero el cálculo podría ser distinto para una mujer con factores de riesgo como unos antecedentes familiares potentes de cáncer de mama, dijo Klein.

El informe incluyó 119 estudios que observaron la relación entre el riesgo de cáncer de mama y la dieta, el ejercicio y el peso corporal.

La revisión solo arrojó unas evidencias "limitadas" de que unos hábitos dietéticos específicos se relacionen con el riesgo de cáncer de mama.

Pero unos cuantos estudios han vinculado unas dietas ricas en lácteos, calcio y verduras no almidonadas con un riesgo más bajo, anotó el informe. Los alimentos que contienen carotenoides, como las zanahorias, las espinacas y la col rizada, también se han vinculado con un beneficio.

Nada de jugo de fruta antes de que el bebé cumpla 1 año, según los pediatras

Tomado de: medlineplus.gov

Algunas recomendaciones nuevas de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) quizá hagan que los niños pequeños tengan berrinches.

Una recomendación es que se limite el jugo de fruta a los niños pequeños y a los más grandes, y los bebés no deberían beber nada de jugo en lo absoluto hasta cumplir un año de edad.

Otra recomendación es que los padres deberían renunciar a las queridas tazas de jugo para bebés.

La recomendación es la primera actualización de la postura de la AAP con respecto al jugo de fruta en 16 años.

El cambio más importante es que se anima a no dar jugo de fruta durante el primer año de vida, y no solo durante los primeros 6 meses, tal y como se recomendaba hasta ahora.

"Simplemente no es necesario dar jugo de fruta a los bebés", dijo el Dr. Steven Abrams, uno de los autores del informe.

"No hay evidencias de que produzca ningún beneficio para la salud", añadió. Abrams es catedrático de pediatría en la Facultad de Medicina Dell de la Universidad de Texas, en Austin.

En última instancia, dijo, dar jugo de fruta a los bebés podría evitar que tomaran la suficiente leche materna o fórmula, y las proteínas, la grasa y otros nutrientes necesarios que contienen. Además, la AAP afirma que una vez que los bebés empiezan a comer alimentos sólidos, deberían comer la fruta entera aplastada o hecha puré, en lugar de jugo.

Los bebés no necesitan líquidos adicionales (aparte de la leche materna o la fórmula) cuando empiezan a comer alimentos sólidos, dijo Abrams.

En cuanto a los niños mayores, la AAP sugiere poner límites a los jugos: 4 onzas (118 mililitros) al día como máximo para los niños de 1 a 3 años de edad; no más de 6 onzas (177 mililitros) para los niños de 4 a 6 años, y no más de 8 onzas (237 mililitros) al día para los niños mayores y adolescentes.

¿Qué hay de malo en el jugo de fruta? Abrams dijo que la cuestión no es "ponerse dogmático con esto", y los niños pueden tomar algo de jugo como parte de una dieta saludable.

Pero para demasiados niños, según la AAP, el jugo acaba reemplazando a las frutas y las verduras enteras, y la fibra, las vitaminas y otros nutrientes que aportan.

Además, muchas bebidas no son jugo de fruta en lo absoluto; sino "bebidas" de fruta que son básicamente agua y azúcar.

Los niños deberían tomar solo jugo de fruta 100 por ciento, sin azúcar añadido, señaló Abrams. Pero se debería poner límites incluso a esos jugos y a sus azúcares naturales.

La moraleja, dijo Abrams, es que "el agua y la leche son preferibles".

La Dra. Alisa Muñiz Crim, gastroenteróloga pediátrica en el Hospital Pediátrico Nicklaus en Miami, se mostró de acuerdo.

También dijo que si los padres buscan alternativas a la leche, como la leche de soya o de almendra, deberían asegurarse de que no contengan azúcar añadido.

Según Crim, es importante que los niños aprendan unos hábitos alimentarios saludables desde una edad temprana, que incluye desarrollar una preferencia por las frutas y las verduras enteras, en lugar de por el jugo.

La AAP también recomienda lo siguiente: no dé a los niños pequeños jugo en tazas para bebés, que normalmente son vasos con una tapa y un tubito o abertura.

Por un lado, dijo Abrams, los niños pequeños deberían aprender a beber de vasos normales. Además, las tazas para bebés y los biberones permiten a los niños sorber jugo todo el día.

"Si se pasan el día corriendo de un lado para otro con la taza, la van a rellenar", indicó Crim.

Existe la preocupación de que las tazas para bebés puedan afectar a los dientes de los niños, dijo Abrams. Cuando se exponen los dientes del bebé a líquidos que no sean agua durante un periodo largo, eso puede fomentar las caries.

La otra preocupación es que las calorías del jugo puedan contribuir a un excesivo aumento de peso.

"No creo que limitar el jugo de fruta sea la respuesta a la obesidad infantil", dijo Crim. "Pero es una medida sencilla que tiene sentido".

Si los padres deciden usar tazas para bebés, añadió, deberían llenarlas de agua.

Las nuevas directrices fueron publicadas el 22 de mayo en la revista Pediatrics.

Los chicos con sobrepeso se enfrentan a un riesgo más alto de cáncer de colon en la adultez

Tomado de: medlineplus.gov

Los chicos con sobrepeso son más propensos a desarrollar cáncer de colon en un momento posterior de sus vidas, pero perder peso podría reducir ese riesgo, señalan unos investigadores daneses.

Aunque estudios anteriores han sugerido que los niños con sobrepeso tienen un riesgo más alto de ser diagnosticados con cáncer de colon en la adultez, el efecto que perder peso podría tener en ese riesgo ha estado menos claro.

"Esos resultados resaltan la importancia de la gestión del peso en la niñez", reportaron Britt Wang Jensen, del Hospital Bispebjerg y Frederiksberg en Copenhague, y sus colaboradores.

Si se excluyen los cánceres de la piel, el cáncer de colon es el tercer cáncer más comúnmente diagnosticado en mujeres y hombres de Estados Unidos, según la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society). En 2017 se detectarán más de 95,000 nuevos casos de cáncer de colon y 40,000 nuevos casos de cáncer rectal, añadió la sociedad oncológica.

En el nuevo estudio, los investigadores examinaron los expedientes médicos de más de 61,000 hombres nacidos en Dinamarca entre 1939 y 1959. Durante un seguimiento promedio de 25 años, más de 3,300 de las mujeres desarrollaron un cáncer de mama.

Los hombres que habían tenido sobrepeso a los 7 años de edad y seguían teniendo sobrepeso en la adultez temprana tenían el doble de riesgo de cáncer de colon en comparación con los que siempre habían tenido un peso saludable. Pero los hombres que tenían sobrepeso en la niñez pero un peso sano en la adultez temprana no tenían un riesgo más alto de cáncer de colon, mostraron los hallazgos.

Pero el estudio no probó que tener sobrepeso haga que el riesgo de cáncer de colon aumente.

El estudio se presentó el viernes en el Congreso Europeo sobre la Obesidad (European Congress on Obesity) en Porto, Portugal. Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

"Nuestros próximos pasos son ampliar nuestro enfoque y examinar otras formas de cáncer junto con otras enfermedades no contagiosas para crear un panorama completo sobre cómo el desarrollo del peso de un hombre a lo largo de la vida, incluso desde el nacimiento, se asocia con su riesgo de enfermedad", añadieron los autores del estudio en un comunicado de prensa de la reunión.

20 de mayo de 2017

Los alimentos que mantienen el cerebro joven

Tomado de: www.abc.es

El cerebro representa solo el 2% del peso de una persona, pero consume alrededor del 20% de la energía corporal. Este órgano, como cualquier otra parte del cuerpo, necesita alimentarse y, por lo tanto, los nutrientes de cada comida pueden tener un efecto directo en su funcionamiento y salud. Una dieta correcta ayuda a combatir el deterioro cognitivo y mejora el estado de ánimo, la memoria y la rapidez de pensamiento. Los expertos de la UOC, la nutricionista Anna Bach y el neurocientífico Diego Redolar, recomiendan los alimentos más adecuados para proteger el cerebro a lo largo de la vida.

Los carbohidratos. «La principal energía que necesita el cerebro para funcionar es la glucosa, que proviene de comer alimentos ricos en carbohidratos», explica Bach. Redolar matiza que, sobre todo, son recomendables los que presentan un índice de glucosa en sangre bajo como son las legumbres, el arroz integral y algunos cereales, entre otros.

Las grasas omega 3 (EPA y DHA). «Como han demostrado distintas investigaciones, las grasas como la del pescado azul y las semillas de lino contienen lípidos poliinsaturados que ejercen efectos beneficiosos para el sistema nervioso, e incluso pueden tener efectos positivos sobre la cognición», afirma el neurocientífico.

El aceite de oliva virgen. En algunos estudios se ha visto que reduce el edema cerebral y el estrés oxidativo, y protege las neuronas después de una isquemia. «Uno de los aceites que se ha visto con mejores propiedades es el Oro Bailén, variedad Picual», dice el profesor, también investigador del grupo Neurociencia cognitiva y tecnologías de la información (CNIT) de la UOC.
El cacao. Contiene unos compuestos llamados flavonoides que afectan al sistema vascular, facilitando la oxigenación de los tejidos de todo el cuerpo. Según Redolar, los flavonoides parecen tener además un efecto muy positivo sobre el funcionamiento del cerebro.

Los arándanos y otros frutos rojos.
Son alimentos que presentan antioxidantes y, además, unos pigmentos llamados antocianinas que protegen el sistema nervioso. Incluso –añade el experto– algunos estudios han demostrado que los arándanos pueden mejorar la memoria.

Los tomates. «Tienen aminoácidos que son esenciales para el equilibrio entre los neurotransmisores», explica Bach. Contienen, como indica Redolar, un antioxidante llamado licopeno que protege las neuronas de los radicales libres que pueden dañar las células.

Alimentos ricos en vitaminas B6 y B12 y ácido fólico. Estas vitaminas que se encuentran, por ejemplo, en los huevos, las sardinas, los yogurts o levadura de cerveza, reducen la homocisteína en la sangre. «Los niveles altos de esta sustancia se han relacionado con el infarto cerebral y el deterioro cognitivo en algunos tipos de demencia», subraya el neurocientífico. Y, como apunta la nutricionista, «la falta de estas vitaminas puede provocar una depresión».

La vitamina E. «Se encuentra en los frutos secos y de algunos alimentos, como los espárragos y los huevos, y puede ayudar a minimizar el deterioro cognitivo asociado a la edad», comenta Redolar.

Las coles de Bruselas. Parece, según el experto, que pueden ayudar a la función cognitiva por los efectos neuroprotectores de unos compuestos llamados isotiocianatos.

Pipas de calabaza. Son ricas en zinc, mineral que puede ayudar a mejorar algunos aspectos cognitivos como la atención o la memoria. «Y además tienen magnesio, vitamina B y triptófano, sustancia que ayuda a generar serotonina, cuyo déficit se ha asociado a la depresión», concluye el investigador.

Hipertensión en la población costarricense crece debido a sobrepeso y obesidad

Tomado de: www.nacion.com

Quienes sufren sobrepeso y obesidad elevan el riesgo de presentar hipertensión arterial, una enfermedad crónica que puede derivar en problemas cardiovasculares.

La hipertensión se caracterizada por el aumento sostenido de la presión en las arterias. Este mal se presenta cuando la presión sanguínea supera los 140/90 mm/Hg (milímetros de mercurio).

Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) difundidos la tarde de este miércoles señalan que el riesgo de sobrepeso sube la probabilidad de desarrollar hipertensión 1,6 veces (cerca de un 60%). En el caso de quienes tienen obesidad, las posibilidades de este mal se incrementan 2,3 veces.

Esta información se desprende de un análisis de variables de la Encuesta de Riesgo Cardiovascular hecha por la CCSS durante el 2015.

Roy Wong, epidemiólogo de la CCSS que realizó dicho análisis, indicó que el problema con esta enfermedad es que es un factor de riesgo para males más complejos como infartos, enfermedad coronaria y derrames cerebrales.

En Costa Rica tres de cada diez personas de 20 años o más cuentan con el diagnóstico de hipertensión arterial. La CCSS tiene bajo tratamiento médico a 1,2 millones de personas, que toman 16 presentaciones diferentes de 13 principios activos. Los fármacos representan, para esta institución, una inversión anual de ($5,1 millones).

Riesgo es mayor en pacientes jóvenes

La hipertensión es aún más grave en quienes presentan esta enfermedad crónica antes de los 55 años de edad. Un estudio del Hospital Universitario de Boston publicado este miércoles en la revista British Medical Journal señaló que cuanto más joven es la persona al momento de recibir el diagnóstico del mal, mayor será el riesgo.

Estas conclusiones fueron obtenidas luego de analizar más de 40 años de expedientes médicos de pacientes que recibían tratamiento por hipertensión arterial.

"Si las personas que desarrollan hipertensión más temprano en la vida reciben tratamiento médico de inmediato y se les sigue para ver cómo va su evolución, esto puede prevenir el riesgo de enfermedades cardiovasculares", dijo en un comunicado de prensa Susan Cheng, una de las investigadoras.

Prevención clave

No fumar, comer muchas frutas y verduras y consumir pocas frituras y azúcares, hacer al menos 30 minutos de actividad física al día y moderar la ingesta de licor son hábitos vitales para prevenir la hipertensión. Estas medidas deben ser más rigurosas en quienes ya tienen sobrepeso y obesidad.

Y si a alguien ya le diagnosticaron el problema, lo que debe hacer es mantenerse en constante vigilancia y cumplir al pie de la letra con el tratamiento que el médico le indicó. No seguirlo puede complicarle la salud.

Ejercicio leve ya basta para mejorar su estado de ánimo

Tomado de: www.nacion.com

Si se siente triste o decaído y quiere animarse a través de actividad física, usted no necesita sudar mucho para lograrlo. Un estudio de la Universidad de Connecticut, en Estados Unidos, determinó que algo tan básico como levantarse de donde está sentado y caminar –preferiblemente al aire libre– durante unos 15 minutos ya podría ayudarle a mejorar sus emociones.

El reporte, publicado en la última edición de la revistaJournal of Health Psychology, dice que esto no depende de la intensidad del ejercicio: ya con solo moverse un poco durante unos minutos se comienzan a generar endorfinas, hormonas que producen sensación de placer, felicidad y dan un efecto analgésico natural.

"Lo más interesante de nuestro estudio es que usted no tiene que realizar gran cantidad de actividad física para lograr sentirse mejor. De hecho, los mejores resultados se ven con actividad ligera o moderada. La actividad vigorosa sí registra beneficios, pero exactamente al mismo nivel que el ejercicio ligero; es decir, el bienestar viene solo con el hecho de hacer ejercicio, independientemente de la intensidad que le demos", aseguró, en un comunicado de prensa, Gregory Panza, autor principal de la investigación.

El estudio

Para dar con estas conclusiones, los investigadores siguieron durante varios días a 419 adultos sanos a los que se les colocó un dispositivo para contabilizar su nivel de actividad física. Además, se les hicieron cuestionarios acerca de su bienestar y estado de ánimo. También se les preguntó si sufrían de algún tipo de dolor crónico.

Los investigadores obtuvieron varias conclusiones. Dentro de ellas, destacan que las personas más sedentarias tendían a tener una autoestima menor que quienes eran más activos. Sin embargo, cuando comenzaban a realizar algo de actividad física, era quienes más beneficios veían en su salud emocional.

Por otra parte, el hacer una actividad física un poco más vigorosa sí resultó tener un poder analgésico (contra el dolor) que las actividades moderada y ligera. Sin embargo, los investigadores hicieron la salvedad de que si usted sufre dolor crónico, primero debe consultar con un especialista antes de hacer un programa de ejercicio, para evitar lesiones.

¿Cuál ejercicio hacer? Los investigadores dicen que cualquiera, siempre y cuando sea uno que le gusta a la persona (o la que menos le disgusta), pues hacer algo que no nos gusta del todo no puede beneficiar tan directamente nuestras emociones.

"Establecer cuál tipo, dosis o intensidad del ejercicio no es una receta. Todos tenemos uno diferente de acuerdo con nuestros gustos, nivel de salud y de actividad física. Por eso, es bueno comenzar por lo que más nos gusta hacer. E ir con calma, para no frustrarnos", concluyó Panza.

Ya otros estudios han determinado que el tiempo recomendado para hacer actividad física es de un mínimo de 150 minutos semanales, que puede distribuirse a partir de los tres días semalanes en adelante.

13 de mayo de 2017

Siga esta dieta para reducir sus probabilidades de sufrir la dolorosa gota

Tomado de:  medlineplus.gov

Evitar el dolor de articulación de la gota podría ser tan fácil como comer bien, según sugiere un estudio reciente.

La gota es una enfermedad articular que causa dolor extremo e hinchazón y que está provocada por un exceso de ácido úrico en la sangre. Es la forma más común de artritis inflamatoria, y su incidencia ha aumentado entre los estadounidenses a lo largo de las últimas décadas, indicaron los investigadores de la Universidad de Harvard.

Pero la dieta DASH (por las siglas en inglés de Método dietético para detener la hipertensión), que contiene mucha fruta y verdura, y es baja en sal, azúcar y carne roja, puede reducir los niveles de ácido úrico en la sangre.

La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) hace tiempo que da su respaldo a la dieta DASH como modo de evitar las enfermedades cardiacas.

"Por el contrario, la dieta occidental [malsana] se asocia con un riesgo más alto de gota", dijeron el Dr. Hyon Choi, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston, y sus colaboradores. La dieta "occidental" describe la comida grasa, con mucha sal y azúcar de muchos estadounidenses.

Una nutricionista no se sorprendió por los nuevos hallazgos, e indicó que la dieta DASH es baja en unos componentes llamados purinas, que se descomponen y forman el ácido úrico.

"Puedo ver cómo la dieta DASH podría beneficiar a alguien que tenga gota", dijo Jen Brennan, jefa de nutrición clínica en el Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York. "La dieta DASH evita el consumo excesivo de carne roja y vísceras, que se sabe que tienen unos niveles altos de purinas".

Brennan añadió que la dieta DASH "también anima a un consumo alto de fruta y verdura. Queremos fomentar el consumo de líquidos y vitamina C en estos pacientes para que ayuden al cuerpo a deshacerse del ácido úrico, y la fruta y la verdura pueden ayudar a que esto ocurra".

En su estudio, los investigadores de la Harvard analizaron los datos de más de 44,000 hombres, de 40 a 75 años de edad, que no tenían antecedentes previos de gota. Los hombres proporcionaron información sobre sus hábitos alimentarios cada 4 años entre 1986 y 2012.

A lo largo del periodo del estudio, más de 1,700 de esos hombres desarrollaron la gota.

Durante los 26 años de seguimiento, los que hicieron el seguimiento de la dieta DASH (con una cantidad alta de fruta, verdura, legumbres, frutos secos, productos lácteos bajos en grasa y granos integrales, y con una cantidad baja de sal, bebidas azucaradas, y carnes rojas y procesadas) fueron menos propensos a desarrollar la gota que los que comieron la típica dieta occidental, mostraron los hallazgos.

La dieta occidental cuenta con una cantidad alta de productos como la carne roja y la carne procesada, las papas fritas, los granos refinados, los dulces y los postres.

El estudio no fue diseñado para probar una relación causal. Pero los hallazgos sugieren que la dieta DASH podría proporcionar "un método dietético preventivo atractivo para el riesgo de gota", concluyeron los investigadores.

El equipo de Choi indicó que muchas personas que tienen unos niveles altos de ácido úrico también tienen una presión arterial elevada, o "hipertensión", otra razón para cambiar a la dieta DASH, que es más saludable.

Según la autora principal del estudio, Sharan Rai, del Hospital General de Massachusetts, "la dieta quizá también sea una buena opción para los pacientes con gota que no hayan alcanzado un estado que requiera de medicamentos que reduzcan [el ácido úrico], o para los que prefieran evitar tomar medicamentos". Rai trabaja en la división de reumatología, alergia e inmunología del Hospital General de Massachusetts.

"Y dado que la gran mayoría de los pacientes con gota también tienen hipertensión, seguir la dieta DASH tiene el potencial de 'matar dos pájaros de un tiro', al abordar ambas afecciones al mismo tiempo", dijo Rai en un comunicado de prensa del hospital.

Pero se necesitan más estudios para observar la efectividad de la dieta en la reducción de los ataques de gota, dijeron los investigadores.

Dana Angelo White, dietista registrada de la Universidad de Quinnipiac en Hamden, Connecticut, calificó el estudio de "otra victoria de la dieta DASH, un plan razonable que pone el énfasis en los alimentos enteros y en un equilibrio saludable de todos los grupos importantes de comida. Me complace ver un estudio que enfatiza los beneficios más allá de la salud cardiovascular. Si hubiera más personas que comieran así, seguiríamos viendo reducciones de todos los tipos de enfermedades crónicas".

El estudio aparece en la edición en línea del 9 de mayo de la revista BMJ.

Cómo reducir el consumo del aceite de palma

Por EROSKI CONSUMER / Tomado de: www.consumer.es

En la lucha sin tregua que desde hace varios meses se lleva a cabo en nuestro país contra el aceite de palma, destacan numerosos estudios en los que se ponen de manifiesto las nefastas consecuencias que el consumo de este aceite vegetal tiene en la salud. Sin embargo, en el siguiente artículo se proponen diferentes opciones para que la ingesta del aceite de palma sea la menor posible entre la población. Se trata de tomar más vegetales y menos bollería industrial y de mirar con detalle el etiquetado. A continuación, se ofrecen más detalles.

Aceite de palma, un ingrediente omnipresente fácil de evitar

A estas alturas, cuando se han publicado multitud de informaciones sobre los perjuicios para la salud que tiene el aceite de palma, queda claro que la composición de este aceite vegetal obtenido a partir de un tipo de palmera concentra ácidos grasos saturados. También se ha puesto de manifiesto que vegetal no es sinónimo de saludable y que el consumo abusivo de esta grasa provoca un aumento de los niveles de colesterol sanguíneo, al mismo tiempo que se relaciona con enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, de cada ciudadano depende la ingesta de este tipo de aceite tan perjudicial. La Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA) advierte de que el consumo de aceite de palma, incluso si es reducido, es peligroso para los niños y asegura que tomado con frecuencia pone en riesgo la salud de todos. Tan solo hay que tener en cuenta cuáles son los alimentos que mayor concentración de aceite de palma tienen y evitar o, cuanto menos, moderar su ingesta. No hay que olvidar que cuando este aceite se trata a temperaturas superiores a 200 grados, se detectan en su composición ciertos compuestos clasificados como posibles carcinogénicos.

Entre los productos más destacados por incorporar ácido palmítico se halla la bollería industrial, incluidas numerosas marcas de galletas, platos precocinados, repostería y pastelería industrial, cremas, coberturas y salsas. De ahí que médicos, nutricionistas y endocrinos recomienden tomar alimentos elaborados con aceite de oliva o de girasol. Para ello es imprescindible leer con detenimiento el etiquetado y no fiarse de las "grasas vegetales".

Desde la Agencia EFE se ha enviado un comunicado donde Markus Lipp, perteneciente a la secretaría del comité mixto de expertos de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), explica que la mejor recomendación para los consumidores es seguir una dieta variada y hacer ejercicio físico. Asegura, sin embargo, que esto no evita que haya grupos de riesgo como los niños que, siendo más pequeños, comen proporcionalmente más que los adultos y su exposición a ese tipo de sustancias en función de su peso corporal es mucho mayor.

Dieta variada y sana

Una dieta variada se basa en una alimentación correcta y completa, en una dieta equilibrada cuyo modelo más reconocido es la dieta mediterránea. Esta permite, por un lado, que el cuerpo humano funcione con normalidad, es decir, que cubra sus necesidades biológicas básicas -necesita comer para poder vivir- y, por otro, previene o al menos reduce el riesgo de padecer ciertas alteraciones o enfermedades a corto y largo plazo.

Basta con recordar el impacto que tienen en nuestra sociedad las llamadas "enfermedades de la civilización": hipertensión, obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos de la conducta alimentaria y hasta ciertos tipos de cáncer que se relacionan con una alimentación desequilibrada. No es, normalmente, una relación directa de causa-efecto, pero sí supone uno de los factores que contribuyen a aumentar el riesgo de aparición y desarrollo de esas enfermedades.

A continuación se muestran unos consejos sobre cómo seguir la dieta mediterránea:
  • Conviene saber que la dieta mediterránea no es sinónimo de alimentos concretos, sino que es una forma de entender la alimentación, consumiendo a diario alimentos frescos, locales, de temporada y con protagonismo de verduras, frutas, hortalizas, legumbres, cereales y frutos secos.
  • Vigilar los horarios y el ritmo de vida, ya que el estilo de vida mediterráneo es incompatible con muchos horarios actuales. Se necesita tiempo para cocinar y comer (si es posible, en compañía).
  • El clima invita a salir a la calle; hagámoslo.
  • Hay que descansar lo suficiente.
  • Se debe tomar agua para beber. Si se bebe vino, que sea solo una excepción, como una pequeña copa en la comida o la cena, aunque es mejor evitarlo.
  • El aceite de oliva virgen, o virgen extra, es fuente de salud. No puede faltar ni para cocinar ni para aliñar ensaladas.

Horarios regulares para prevenir la obesidad infantil


El estudio asocia la rutina con un desarrollo saludable

Un estudio de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos muestra que no tener horarios fijos de sueño en edad preescolar es un factor de riesgo de obesidad a los once años.

El estudio no solo hace referencia a la hora de acostarse, sino también a los horarios de comidas y al control de las horas frente a las pantallas, y menciona que la regularidad en este sentido mejora la salud emocional del niño en edad preescolar, reduciendo, por lo tanto, el riesgo de sufrir obesidad durante su pre adolescencia.

La principal autora del trabajo, Sarah Anderson afirma: "Este estudio proporciona más pruebas de que las rutinas para los niños en edad preescolar están asociadas con su desarrollo saludable y podrían reducir la probabilidad de que estos niños sean obesos".

El mencionado estudio, publicado en la International Journal of Obesity, sería el primer trabajo en analizar las conexiones que existen entre las rutinas de la primera infancia y la autorregulación, con los problemas de peso en los años pre-adolescentes.

La investigación consistió en evaluar tres rutinas a los tres años de edad: horarios regulares para acostarse, horarios regulares para comer, y limitación del tiempo frente a las pantallas a una hora diaria o menos.

De todo el grupo de niños de 3 años analizado, se concluyó que el 41% tenía horarios regulares para irse a la cama, el 47% para comer, y el 23% tenía limitado el tiempo de pantallas a una hora o menos por día. Asimismo, se vio que, a los 11 años, el 6% de estos niños eran obesos.

Se les realizaron preguntas a los padres de los niños acerca de la facilidad con la que los mismos se frustraban o se excitaban, y se vio que las tres rutinas de los hogares se asociaban con una mejor autorregulación emocional. Los niños con menos autorregulación tienen mayor probabilidad de ser obesos en un futuro a corto plazo.

"Vimos que los niños que tenían más dificultades con la regulación de la emoción a los 3 años también eran más propensos a ser obesos a los 11 años", afirmó la autora.

Otro resultado que arrojó el estudio fue que la ausencia de una hora regular para ir a acostarse en la etapa preescolar era un predictor independiente de la obesidad a los 11 años.

Hábitos alimenticios podrían exacerbar crisis de migraña

Tomado de: www.nacion.com

Chocolate, vino tinto y, en algunos casos, el gluten empeorarían dolores. Receta incluye comer más frutas, verduras y sazonar con hierbas frescas

Muchas veces, la migraña no solo es ese insoportable dolor de cabeza, sino que también va acompañado por náuseas, vómitos, mareos, visión borrosa, confusión y sensibilidad a la luz. Para cerca del 11% de la población, son momentos en los que el dolor los aparta de sus actividades cotidianas.

“Hay una respuesta anormal en los vasos sanguíneos del cerebro, se dilatan y producen dolor”, afirmó el neurocirujano Eduardo Huertas.

“El problema con la migraña es que nos hemos acostumbrado a manejarla solamente con drogas. Incluso hay pocos médicos que le explican al paciente que esta es una condición crónica que no se cura; se controla, se pone en jaque, pero no se cura. Y mucha de esta forma de control pasa por la alimentación”, añadió.

Disparadores

De acuerdo con Huertas y con la nutricionista Sofía Jenkins, los migrañosos deben saber que algunos alimentos les pueden desencadenar crisis, como el vino tinto o el chocolate.

“No siempre es inmediato; hay quienes sienten migraña dos o tres días después del chocolate”, indicó Huertas.

Sin embargo, de acuerdo con los especialistas, hay una proteína que podría desencadenar crisis migrañosas en algunas personas: el gluten.

“No tiene que ver con enfermedad celíaca, que solo se da como en 1% de las personas. Hay muchas personas que no tienen esta enfermedad, pero que sí son sensibles al gluten y eso es algo que debe tomarse en cuenta para atacar las posibles crisis”, señaló Huertas.

Para Jenkins, no se trata simplemente de decir: “Voy a dejar de comer gluten”, y ya.

“Lo primero es saber si usted tiene esta situación, y para ello debe acompañarse de un profesional en nutrición. Si fuera sensible al gluten, debe tener un plan hecho por un profesional. El gluten en sí mismo no le va a hacer falta, pero sí debe reponer los otros nutrientes del trigo”, afirmó Jenkins.

¿Cómo saberlo? El primer paso consiste en seis semanas de dieta libre de gluten, y luego, con base en los síntomas y en los análisis, se sabrá si existe esta condición de sensibilidad.

“La mejoría no es inmediata. El cuerpo dura seis semanas en mostrar los primeros cambios y cerca de un año en ‘limpiarse’ por completo de todos los años que se ha consumido el gluten”, aseguró Jenkins.

Buscar lo natural

¿Qué opciones se tiene si se demuestra que sus migrañas son fruto de intolerancia al gluten ?

“No crea que ahora va a tener que comer aburrido o feo. El problema del tico es que es muy dado a comer muchos carbohidratos, pero hay muchísimas opciones”, aseveró la nutricionista.

Se recomienda comer muchas frutas y verduras, sustituir el pan por tortillas de maíz, dejar condimentos como sal, pimienta o consomé, y usar los naturales, como cebolla, ajo, chile dulce, tomillo, orégano y otras hierbas. También hay nutrientes en arroz, frijoles y carnes.

Esta idea de consumir lo natural también busca evitar productos procesados sin gluten.

“El gluten es el ‘amarre’ para un pan o una galleta; la falta de gluten de las galletas que se venden tiene que compensarse con azúcar o grasa, y, a la larga, una galleta libre de gluten tiene más calorías que una que lo tenga. Gluten free no es sinónimo de light ”, explicó Jenkins.

¿Y el ejercicio? Es vital en cada persona con migraña.

“Al menos 30 minutos todos los días, pero que sea una actividad que se disfrute; si no, la va a dejar de hacer más temprano que tarde”, concluyó Huertas.

Proteína: de qué alimentos puedes obtenerla si eres vegetariano

Tomado de: as.com

Las proteínas son un macronutriente principal para nuestra vida diaria, y sobre todo para aquellos que quieren reponer sus músculos tras el ejercicio. Si eres vegetariano y te niegas a comer carne, huevos, pescado o cualquier otra proteína que proceda de los animales, te decimos de qué productos vegetales puedes obtenerla para que puedas configurar una dieta rica en proteínas sin tener que recurrir a las de origen animal.

Legumbres

Las legumbres como las lentejas, los garbanzos o las judías son alimentos llenos de proteína y fibra. Una ración de 100 gramos de cualquiera de estos platos pueden aportar alrededor de 15 gramos de proteína, una cantidad más que suficiente. Además, la fibra que tienen te ayudará a no pasar hambre y sentirte saciado.

Tofu

Es un alimento original de la dieta japonesa y uno de los productos preferidos por los vegetarianos para aportar proteína en su dieta, ya que aportan alrededor de 10 gramos por cada ración de 100. Además, el tofu es rico en isoflavonas y grasas insaturadas que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares. También posee una nada desdeñable cantidad de calcio, por lo que es un alimento a tener en cuenta para el fortalecimiento de nuestros huesos.

Frutos secos

Son bastante calóricos por su alto contenido en grasa, así que si queremos cuidar la línea nos bastará con un puñadito de unos 30 gramos. Eso sí, los ácidos grasos omega 3 y 6 que contienen son muy beneficiosos para nuestra salud. En cuanto a su contenido en proteína, éste ronda entre los 20 y los 24 gramos por cada ración de 100 gramos en el caso de las almendras o los cacahuetes.

Quinoa

Un alimento de moda y muy apropiado si queremos sustituirlo por arroz o pasta. Una taza de quinoa cocida puede tener alrededor de 18 gramos por ración. Considerada como un superalimento por la gran cantidad de beneficios que nos aporta, ya que es un potente antioxidante, contribuye a nivelar nuestros niveles de colesterol y al estar libre de gluten es apto para personas celiacas.

Semillas de chía

Su composición nutricional aporta un 23% de proteína, por lo que es un alimento a tener en cuenta en personas vegetarianas que necesiten un aporte extra de este macronutriente. Por otra parte, ayuda a reducir el estreñimiento gracias a su alto contenido en fibra, constituye una gran fuente de antioxidantes y reduce el riesgo cardiovascular por su alto contenido en ácidos grasos omega 3. Además, podemos comerla de infinidad de maneras: en yogur, postres, ensaladas, batidos o purés.

Guisantes

Estos verdes amigos tienen 5 gramos de proteína por cada 100 gramos de porción, poseen cualidades digestivas y además son un alimento muy bajo en grasas y azúcares, por lo que nos ayudarán a mantenernos en nuestro peso ideal. Asimismo, mejoran la absorción de calcio, por lo que resultan muy beneficiosos para nuestros huesos, y favorecen la formación de colágeno.

6 de mayo de 2017

¿Perder algo de peso puede salvar sus rodillas?

Tomado de: medlineplus.gov

Perder algo de peso de encima podría quitarle una carga nociva de las rodillas, informan unos investigadores.

Las personas obesas y con sobrepeso que perdieron un 5 por ciento o más de su peso a lo largo de cuatro años experimentaron menos degeneración del cartílago de la rodilla, en comparación con las personas cuyo peso permaneció estable.

"Nuestro estudio muestra que una intervención del estilo de vida, como perder peso, puede ralentizar el proceso de degeneración de la articulación de la rodilla en los pacientes en riesgo de o con osteoartritis", comentó la investigadora líder, la Dra. Alexandra Gersing.

"Por tanto, podría ralentizar el empeoramiento de los síntomas, como el dolor y la discapacidad", dijo Gersing, que trabaja en el departamento de radiología e imágenes biomédicas de la Universidad de California, en San Francisco.

"La osteoartritis es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo", apuntó.

Más de la mitad de los adultos de EE. UU. de a partir de 75 años de edad tienen osteoartritis, que es la forma de la enfermedad articular de desgaste en que el cartílago se hace más pequeño y se erosiona. Y más de un tercio de los estadounidenses mayores de 20 años son obesos, anotaron los autores del estudio.

El exceso de peso supone un estrés para las rodillas que puede resultar en artritis y, potencialmente, la necesidad de un reemplazo articular, dijeron los autores.

Además, las personas con sobrepeso con frecuencia alteran la forma en que andan, lo que puede afectar a la articulación de la rodilla. También podrían tener unos niveles en sangre más altos de proteínas que provocan inflamación de las articulaciones, lo que aumenta el riesgo de osteoartritis, dijo Gersing.

En el estudio, Gersing y sus colaboradores recolectaron datos de 640 personas obesas y con sobrepeso que tenían una osteoartritis leve o estaban en riesgo de tenerla. Los pacientes, con una edad promedio de 69 años, formaban parte de la Iniciativa de la Osteoartritis, un estudio nacional de EE. UU. sobre la prevención y el tratamiento de la artritis de la rodilla.

Los participantes fueron asignados a tres grupos: los que perdieron más de un 10 por ciento de su peso corporal, los que perdieron entre un 5 y un 10 por ciento de su peso corporal, y aquellos cuyo peso permaneció estable.

A lo largo de 48 meses, los investigadores encontraron que los pacientes que perdieron un 5 por ciento de su peso tenían unas tasas más bajas de degeneración del cartílago que los pacientes cuyo peso permaneció constante. Entre los pacientes que perdieron un 10 por ciento de su peso corporal, la degeneración del cartílago se hizo incluso más lenta.

La pérdida de peso también ralentizó la degeneración de los meniscos, las almohadillas de cartílago en forma de media luna que protegen y amortiguan a la articulación de la rodilla, dijo Gersing.

"La pérdida de peso parece proteger a la articulación de la rodilla", señaló.

Pero no todo el mundo se muestra de acuerdo en que el tema está tan claro.

El Dr. Matthew Hepinstall, cirujano ortopédico de la ciudad de Nueva York, dice que aunque es probable que perder peso ralentice la osteoartritis, todavía no se ha probado.

"Perder peso se considera una parte importante de la gestión de la osteoartritis en los pacientes con sobrepeso", dijo Hepinstall, que trabaja en el Centro de Conservación y Reconstrucción de las Articulaciones del Hospital Lenox Hill.

Pero los pacientes delgados también experimentan un empeoramiento de la artritis, así que perder peso no es la respuesta para todos los pacientes, comentó.

Hepinstall añadió que el estudio se debe interpretar con una salvedad importante.

La correlación no prueba causalidad. Sin estudios que comparen al azar a pacientes que pierden peso y que no lo pierden, es imposible concluir que perder peso sin duda ralentiza el avance de la artritis, enfatizó.

"Es posible que la progresión de la artritis de rodilla provocara un dolor que interfiriera en la pérdida de peso en algunos pacientes, mientras que la ausencia de la progresión podría haber hecho que otros pacientes se sintieran más cómodos, lo que quizá facilitó que perdieran peso", planteó Hepinstall.

El informe aparece en la edición en línea del 2 de mayo de la revista Radiology.

Dejar el gluten por simple moda puede ser contraproducente

Tomado de: www.nacion.com

En los últimos años, el número de personas con celiaquía o enfermedad celíaca ha venido en aumento. Este es un trastorno hereditario poco común que hace a las personas intolerantes al gluten, una microproteína presente en todos los alimentos que contienen trigo, avena, cebada y centeno.

Para quienes tienen este mal, el gluten literalmente es veneno. De tal modo que, si ingieren algún alimento o hasta medicinas que lo contengan, su intestino delgado se inflamará en exceso e irá perdiendo parte de sus vellosidades.

Además, en el corto plazo, ingerir alimentos con gluten les provoca malestar estomacal y diarreas. En el largo plazo, pueden sufrir pérdida de peso, huesos frágiles o caída del cabello y, eventualmente, verían afectado el corazón.

A pesar de la severidad de la celiaquía y del aumento de casos, también es cierto que las dietas bajas en gluten o sin este (gluten free) se han puesto de moda. Incluso, hay personas no celíacas que se autodiagnostican con esta enfermedad y  deciden privarse de estos alimentos sin necesidad alguna, solo porque piensan que es más sano o que podrían disminuir el riesgo de afecciones del corazón y del sistema digestivo.

Un grupo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts (ambos en EE. UU.) se dieron a la tarea de poner a prueba estas prácticas y concepciones de la gente.

Ellos analizaron los datos de 64.714 mujeres y 45.303 hombres que no tenían historial de enfermedad cardíaca. Asimismo, ninguno de los participantes padecía o desarrolló enfermedad celíaca durante ese tiempo.

Ellos completaron una encuesta detallada sobre su alimentación en 1986 y la actualizaban cada cuatro años hasta terminar en el 2010.

Los resultados de estos 24 años de análisis, publicados este martes en la revista British Medical Journal (BJM), indicaron que no hubo relación entre una dieta libre de gluten y menor riesgo de enfermedades cardíacas o digestivas.

Los investigadores señalaron que incluso, las personas no celíacas que abandonan el gluten, podrían estarse perdiendo de nutrientes valiosos del trigo, la avena, la cebada y otros granos básicos.

"No recomendamos el promocionar una dieta libre de gluten con el propósito de proteger al corazón o al sistema digestivo de enfermedades", comentó, en un comunicado, Andrew Chan, coordinador del estudio.

Investigaciones previas

Anteriormente, diferentes profesionales de la salud ya habían advertido del peligro de dietas generalizadas sin gluten. Alessio Fasano, director del Centro de Investigación de Enfermedad Celíaca de Estados Unidos, opinó el año pasado que el consumir productos libres de esta microproteína puede perjudicar la salud en el largo plazo.

"Si usted empieza una dieta sin gluten, pero abusa de otros sustitutos como cerveza, pasta o galletas sin gluten, lo que hará será subir de peso. Una galleta común tiene 70 calorías. La misma galleta, sin gluten, puede tener hasta 210 calorías. Además, muchos sustituyen el gluten con algo que haga que esa galleta sea comestible y terminan cargándola con grasas y azúcares. Sin embargo, un gramo de proteína contiene cuatro calorías y un gramo de grasa, nueve", analizó Fasano a la BBC.

¿Qué hacer entonces? Aunque el estudio publicado este martes indica que se trata de resultados que aún deben replicarse en otras investigaciones, los especialistas aconsejan dos cosas: que sea un gastroenterólogo quien diagnostique la celiaquía y que si la persona no la padece, entonces que consuma las versiones normales de los productos y no las gluten free.

¿Hacer ayuno cada dos días le ayudaría a perder más peso?

Tomado de: medlineplus.gov

Por más que odie las restricciones diarias de una dieta convencional, un nuevo estudio muestra que hacer ayuno un día y comer lo que quiera el siguiente quizá no sea un mejor modo de perder peso.

Tras un año, los investigadores encontraron que con cada tipo de dieta se perdía aproximadamente el mismo peso: los de la dieta con un ayuno en días alternos perdieron un 6 por ciento, y los que siguieron una dieta que limitaba las calorías un poco más del 5 por ciento.

"Pensábamos que a las personas del grupo del ayuno en días alternos les iría mejor. Permite a las personas hacer un descanso de su dieta cada dos días, así que pensábamos que el cumplimiento sería mejor", explicó la autora principal del estudio, Krista Varady.

"Pero resulta que las personas con los dos tipos de dieta perdieron la misma cantidad de peso", dijo Varady, profesora asociada de kinesiología y nutrición en la Universidad de Illinois, en Chicago.

"Las personas del grupo de ayuno en días alternos comían más de las 500 calorías indicadas el día que ayunaban, pero muchas menos de las calorías indicadas en el día en que podían comer sin restricciones. Esa es la razón por la que perdieron la misma cantidad de peso", explicó.

Pero "las personas que se atuvieron a la dieta [de ayuno cada dos días] perdieron entre 20 y 50 libras [9 y 22.5 kg] en un año", añadió Varady. "A algunas personas sí les funciona".

En el estudio, el equipo de Varady asignó aleatoriamente a 100 personas obesas a una dieta de ayuno en días alternos, a una dieta convencional (una reducción del 25 por ciento de las calorías cada día) o a ninguna dieta (el grupo de "control").

Las personas que seguían la dieta convencional fueron capaces de atenerse a sus objetivos de calorías mejor que las del grupo del ayuno en días alternos, encontraron los investigadores.

Las tasas de abandono lo confirmaron: el 38 por ciento de las personas del grupo del ayuno en días alternos abandonaron, y solo el 29 por ciento del grupo de la dieta convencional y el 26 por ciento de grupo de control tiraron la toalla.

Es difícil para las personas atenerse a tomar 500 calorías en un día, explicó Varady. "A algunas personas les va bien este tipo de dieta. Si alguien escogiera esta dieta por sí mismo, probablemente le iría mejor", comentó.

La dieta de ayuno pareció ser segura, añadió. En los días de ayuno, se animó a las personas a comer muchas proteínas, porque las proteínas hacen que uno se sienta lleno, dijo.

En cuanto a la pérdida de peso, todas las calorías son iguales, pero no todas las calorías son saludables, dijo Varady. En los días en que las personas podían comer cualquier cosa, algunas comieron bolsas de papas fritas y aun así perdieron peso, indicó.

"Si reduce la ingesta de comida, se pierde peso, pero en cuanto a los beneficios para la salud, las personas deberían intentar comer menos alimentos procesados y más fruta y verdura", dijo Varady.

A algunas personas realmente les encanta este estilo de vida y han seguido la dieta del ayuno durante años, pero no es para todo el mundo, comentó Varady. "Cada persona debería encontrar lo que le funcione a ella", añadió.

El informe aparece en la edición en línea del 1 de mayo de la revista JAMA Internal Medicine.

Una especialista no está convencida de que una dieta de ayuno a largo plazo sea saludable.

"Hay algunos expertos que sugieren que el ayuno intermitente podría ayudar a controlar el peso, pero con respecto a los marcadores de la gestión de la enfermedad cardiaca y la diabetes, todavía no se sabe con certeza, especialmente en relación con hasta qué punto este método es saludable y sostenible", señaló Samantha Heller, nutricionista clínica principal en el Centro Médico de la Universidad de Nueva York.

Hay muchas personas a las que el ayuno en días alternos les parece un castigo, y podría exacerbar la relación, ya de por sí difícil y compleja, que alguien tiene con la comida, explicó Heller.

Además, el cuerpo no sabe que la restricción de la comida es una decisión propia y percibe la restricción severa de calorías como una crisis, dijo Heller.

"El ayuno intermitente no enseña estrategias para tomar decisiones saludables y gestionar los altibajos de la vida", añadió.

"Un ajuste del estilo de vida (uno que una persona pueda mantener a largo plazo que proporcione una dieta saludable y equilibrada, además de alimentos sabrosos) es lo que me gustaría ver que la gente haga", dijo Heller. "Este tipo de cambios requieren de un tiempo, de motivación y de un respaldo continuo".

En qué se diferencia el aceite de palma de otros aceites vegetales

Por LAURA CAORSI / Tomado de: www.consumer.es

El aceite de palma es una grasa de origen vegetal. Y es eso en concreto, su origen, lo que más lo asemeja a otros aceites. De ahí que fuera el rasgo que mejor utilizara la publicidad para promocionar los productos que lo contienen, antes de que cambiara la normativa sobre el etiquetado y hubiera que nombrar con claridad "aceite de palma" donde antes se decía "aceite vegetal". Si bien su aspecto oleoso y su textura puede hacer que se parezca a otros aceites, desde el punto de vista nutricional es muy distinto al de maíz, oliva o girasol. En el siguiente artículo se explican cuáles son estas diferencias, que tienen consecuencias para la salud y un grave impacto en el medio ambiente.

Aceite de palma: la novedad de un viejo conocido

El aceite de palma no es nuevo. Existe y se emplea desde hace miles de años, sobre todo en África, de donde es originaria la planta. Aunque, a día de hoy, los principales cultivos de palma se encuentran en Asia (en concreto en Malasia), la tradición de uso gastronómico pervive en el continente africano, donde se utiliza incluso a nivel doméstico.

En España, este aceite no se vende así en los comercios grandes, pero sí es posible encontrarlo en las pequeñas tiendas de alimentación que tienen productos específicos de otras partes del mundo. Se presenta igual que el de oliva: en bidones de cinco litros, listo para cocinar.

El aspecto, sin embargo, es diferente. De color rojizo y, muchas veces, sin refinar, el contenido de estas botellas no es un líquido homogéneo ni traslúcido. Al mirar en su interior, se perciben zonas más densas, acumulaciones más sólidas de grasa que recuerdan por su tono y textura a la pasta de sobrasada, la que se unta en el pan.

Así y todo, y pese a que el aceite de palma se ha convertido en un tema candente en las últimas semanas, su uso culinario tampoco es nuevo en Europa. Es verdad que no se ha incorporado a la cesta de la compra como tal y no se utiliza en las casas para hacer bizcochos ni freír croquetas. Sin embargo, la industria alimentaria sí lo ha hecho, y de manera generalizada, en infinidad de productos que se adquieren y comen de forma habitual. La novedad no es su presencia, sino que ahora los consumidores descubren la existencia y las características de un ingrediente que forma parte de su alimentación desde hace años.

Las 3 diferencias del aceite de palma y los demás aceites vegetales

La normativa europea que regula qué información debe constar en el etiquetado de los alimentos se aprobó en 2011. Establece, entre otras cuestiones, que los aceites o grasas de origen vegetal se pueden seguir agrupando en la lista de ingredientes bajo la designación "aceites vegetales" o "grasas vegetales", como se hacía antaño, pero que a continuación se debe indicar su origen específico. Desde diciembre de 2014, este punto es obligatorio para todos los fabricantes de alimentos procesados.

A partir de entonces, el aceite de palma ha empezado a formar parte del imaginario de los consumidores de manera progresiva. No es que antes no se utilizara, es que su presencia no venía detallada en el envase. Podría decirse, apelando a un viejo refrán, que "ojos que no ven, corazón que no siente", si no fuera porque el consumo habitual de este aceite es perjudicial para la salud cardiovascular.

1. Esta es la primera gran diferencia con otros aceites vegetales: su composición nutricional. Como explica Marta Chavarrías en este artículo, el aceite de palma no comparte ni composición saludable ni propiedades beneficiosas con el resto de aceites vegetales, ya que concentran en su composición ácidos grasos saturados. Mientras que en el aceite de oliva, el de girasol o maíz, las grasas saturadas apenas llegan al 10-13% del total de su grasa, en el aceite de palma rondan un 50% (sobre todo, palmítico).
El consumo habitual de los alimentos con grasas saturadas tiene repercusiones en el organismo. Entre las consecuencias más directas está el aumento del colesterol "malo" en sangre y del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, además de la propensión a la obesidad.

Y es que el problema de fondo es la cantidad y la frecuencia de su ingesta. Y sucede como con el azúcar o con la sal. El riesgo no está en lo que añade el consumidor a los alimentos que prepara en casa, sino en las cantidades que estos ya traen incorporados cuando se compran hechos y en la presencia habitual que tienen en la dieta de gran parte de la población: galletas, pizzas, masas, bollería, tostadas, algunos lácteos, patatas fritas...

2. Esto conduce a la segunda gran diferencia con los otros aceites: el precio. El aceite de palma es mucho más barato que el de maíz, el de girasol o el de oliva. Y esa es la razón principal, además de su textura, por la que tantos fabricantes de alimentos lo utilizan. Permite abaratar costes, competir apelando al ahorro y conseguir unos productos apetecibles, tanto para el bolsillo como el paladar. Y es que, dado que el aceite de palma tiene una presencia importante de grasas saturadas, la textura que aporta a los alimentos es similar a las grasas de origen animal (como la mantequilla) o las hidrogenadas y trans.

3. La tercera diferencia es el impacto medioambiental. El aceite de palma es, en la actualidad, el más consumido y cultivado del mundo porque parte de su producción se destina a la fabricación de combustible. Las plantaciones masivas de palma para la extracción de frutos ha originado serias consecuencias, como la pérdida de biodiversidad, la generación de desechos y el empobrecimiento de la calidad del suelo y del aire. Aunque existen producciones sostenibles de aceite de palma -y certificados para corroborarlo-, la mayoría de las plantaciones no son respetuosas con el entorno natural -y, muchas veces, social- en el que se desarrollan.

5 alimentos básicos para prevenir enfermedades cardiovasculares

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son hoy día la principal causa de mortalidad en el mundo. Las enfermedades cardiovasculares son un grupo de enfermedades que afectan al corazón y los vasos sanguíneos. Se incluyen entre ellas la cardiopatía coronaria (afecta a los vasos sanguíneos que irrigan el músculo cardíaco), las enfermedades cerebrovasculares (perjudican a los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro) y otras, como las cardiopatías congénitas, las trombosis venosas profundas y las embolias pulmonares. El estilo de vida y la alimentación son factores fundamentales para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Pero, ¿cómo hacerlo? Estos son los cinco alimentos básicos para mejorar la dieta.

Los infartos de miocardio (ataque al corazón) y los accidentes vasculares cerebrales (AVC) son fenómenos agudos que ocurren por la interrupción del riego sanguíneo al corazón o al cerebro. La causa más frecuente es la obstrucción de estos vasos sanguíneos debido a la formación de depósitos de grasa. Entre los factores de riesgo más importantes se encuentran la obesidad, la hipertensión, la diabetes y la dislipemia, así como el tabaquismo, la inactividad física y los malos hábitos dietéticos. Los siguientes cinco alimentos ayudan a prevenirlos.

1. Fruta y verdura

Todas las sociedades científicas relacionadas con la nutrición coinciden en la necesidad de aumentar la ingesta de fruta y verdura en las sociedades occidentales. Las recomendaciones actuales indican que se deberían consumir cinco raciones al día de estos alimentos (dos raciones de verdura y tres de fruta, por ejemplo). Frutas y verduras son alimentos ricos en fibra, vitaminas, minerales y múltiples fitoquímicos con escaso valor calórico y poco contenido en grasa.

¿Toma cinco raciones al día? Si no es así, intente incorporar alguna verdura u hortaliza en su comida y cena y, al menos, una fruta de postre en cada comida. Recuerde que no tiene por qué ser en forma de verdura hervida o de primer plato. Puede introducir un acompañamiento de ensalada o verdura salteada, algún puré o crema o alguna verdura en el plato de pasta, legumbres o arroz.

2. Pescado azul

Los pescados azules son alimentos predominantemente proteicos. Por lo general, poseen una mezcla de grasa saturada, monoinsaturada y poliinsaturada, aunque cabe destacar su contenido en grasa poliinsaturada de tipo omega 3 (EPA y DHA, entre otros). Al parecer, este tipo de grasa ayuda a reducir los triglicéridos en sangre, de manera que su ingesta se relaciona con una disminución de eventos cardiovasculares. Por esto, hoy en día se recomienda un consumo de tres veces por semana de pescado azul.

¿Es este tu consumo? Si no es así, seleccione al menos dos días a la semana para organizarse y comer anchoa fresca, atún, bonito, boquerón, caballa, salmón o sardinas.

3. Frutos secos

En la actualidad hay suficiente evidencia para poder afirmar que el consumo de frutos secos produce una reducción de los niveles de colesterol total y una disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares e hipertensión. Los responsables de este efecto son su bajo contenido en grasa saturada y, por otra parte, su elevado contenido en grasa mono y poliinsaturada, además de su contenido en fibra dietética, vitaminas, minerales y otros compuestos fitoquímicos.

Almendras, avellanas, nueces y nueces de macadamia son los frutos secos más utilizados en estudios de intervención. Las recomendaciones actuales indican que deberían tomarse entre tres y siete veces por semana, con preferencia de un consumo diario de estos alimentos para reducir el riesgo cardiovascular. ¿Es este su consumo? Si no es así, piense para merendar o tomar a media mañana frutos secos al menos tres días a la semana o escoja frutos secos de postre alguna vez a la semana.

4. Cereales integrales

La ingesta actual de cereales refinados es excesiva. Por ello, todas las guías internacionales promueven hoy día el consumo de cereales integrales como el trigo y sus derivados integrales (pan, pasta y otros derivados), avena, maíz, centeno, quinoa o arroz integral.

¿Tomma con frecuencia pan, pasta o arroz blanco? Intente escoger sus homólogos integrales; pruebe empezando por incorporar el pan integral en su día a día y utilizando la pasta y el arroz integral. Introduzca en su dieta variedad de cereales como la quinoa, la avena o el mijo.

5. Aceite de oliva

Investigaciones recientes sobre la dieta mediterránea, tales como el estudio PREDIMED, han seguido poniendo de manifiesto la importancia del aceite de oliva dentro de este patrón dietético y la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares asociadas a su consumo. Así pues, el aceite de oliva virgen es hoy en día la grasa de elección para prevenir estas enfermedades y se recomienda su uso tanto para aliñar como para cocinar.

¿Utiliza aceite de oliva? Si no es así, cambie este hábito incorporando el aceite de oliva en su alimentación como aliño habitual o en sus cocciones.

Más actividad física y menos tabaco

No hay que menospreciar, dentro de un estilo de vida saludable, el efecto que la actividad física y el hábito tabáquico tienen sobre la prevención cardiovascular.

Abandonar el consumo de tabaco debería ser una de las primeras consideraciones, si se quiere llevar un estilo de vida más saludable. Conviene consultar al médico sobre los programas que existen para dejar de fumar.

La inactividad física es otra de las grandes epidemias que nos acechan, según la OMS. La institución recomienda que los adultos de entre 18 a 64 años dediquen como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa a la semana.