27 de mayo de 2017

Hoja verde, escudo frente a cataratas e hipertensión

Tomado de: www.larazon.es

Un trabajo europeo afirma que el 62% de los individuos con bajo nivel de vitamina K desarrollaron tensión elevada

La vitamina K es una de las mayores desconocidas de la despensa para el consumidor, pero cada vez hay más argumentos para incluirla de forma habitual en la dieta diaria. Entre las grandes propiedades conocidas de esta vitamina destacan su capacidad antinflamatoria y antioxidante, así como su relación con el correcto metabolismo de la glucosa y la insulina. Pero eso no es todo, ya que, además, investigadores españoles de la Unidad de Nutrición Humana de la Universitad Rovira i Virgili y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere y Virgili, pertenecientes a Ciberobn, han demostrado en un estudio publicado esta semana que la ingesta de vitamina K se puede asociar a tener menos riesgo de cataratas en una población mediterránea de gente mayor.

«Los resultados obtenidos en nuestro trabajo, realizado con 5.860 participantes del estudio Predimed seguidos durante casi seis años, concluyen que las personas que consumían más vitamina K tenían hasta un 30% menos de riesgo de sufrir cataratas en comparación con los individuos que tomaban menos vitamina K», explica Mónica Bulló, investigadora principal del proyecto, quien destaca que «si bien este efecto se había observado previamente en ratones, ahora es la primera vez que se describe este beneficio en personas». El hallazgo puede resultar de gran ayuda para los pacientes con cataratas, «cifra que se estima entre el 15 y el 30% de la población, aunque la prevalencia aumenta con la edad y puede llegar a alcanzar el 60% a partir de los 70 o 75 años», confirma Antonio Piñero Bustamante, catedrático de Oftalmología de la Universidad de Sevilla.

Además, un reciente trabajo de la Universidad Libre de Ámsterdam ha demostrado que unos niveles bajos de determinadas vitaminas, entre ellas la K, incrementan el riesgo cardiovascular en la población, porque aumentan la incidencia de hipertensión. En concreto, el 62% de los individuos participantes con niveles bajos de vitamina D y vitamina K desarrollaron hipertensión arterial al cabo de seis años. «Esta sustancia disminuye la calcificación de los vasos sanguíneos, es decir, reduce la ateriosclerosis; por lo que, una ingesta insuficiente de vitamina K puede contribuir a incrementar el riesgo cardiovascular», explica María José Tapia Guerrero, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Regional Universitario de Málaga y miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN, quien recuerda que, además, «estudios epidemiológicos han encontrado que el déficit de esta sustancia podría asociarse con una menor densidad ósea y más riesgo de fracturas».

Con estos argumentos sobre la mesa, es obligado incluir alimentos ricos en vitamina K en la dieta habitual, que se encuentra en los vegetales, especialmente en las verduras de hoja verde, y en las leguminosas. «El consumo recomendado de esta sustancia en adultos sanos se estima en 90 mcg/día para mujeres y de 120 mcg/ para varones. Sin embargo, varios ensayos confirman que entre los adultos españoles hay déficit de esta sustancia», detalla Tapia, quien recomienda que «se siga un patrón de dieta mediterráneo, rico en verduras, frutas, legumbres, hortalizas, cereales integrales, junto con el uso preferente de aceite de oliva, pescado, frutos secos y una ingesta baja de carnes rojas y embutidos».


No hay comentarios: