28 de julio de 2017

¡No dejemos que sea tarde para cuidar nuestra salud!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Buscando noticias para compartir en el blog, me encontré con un artículo en el que se vincula la obesidad en la adolescencia con un mayor riesgo de cáncer de colon en la edad adulta (pueden encontrarlo también en las publicaciones de esta semana). Y me puse a pensar que cada vez es más frecuente ver este tipo de estudios, o ver el incremento en enfermedades crónicas desde edades tempranas: cada vez más niños con obesidad, diabetes, hipertensión, colesterol y/o triglicéridos altos...Y es realmente preocupante.

Es como cuando vemos por ejemplo personas en moto y sin casco, o en el carro sin cinturón de seguridad. Vivimos muchas veces con la idea de que "a mí no me va a pasar", o en el caso de la alimentación: "yo no me voy a enfermar". No tenemos una cultura de prevención, y aún cuando sabemos las cosas que debemos hacer, no las hacemos.

Entonces, volviendo al caso de la alimentación, no pensamos en cuidar la alimentación de los niños ni de los adolescentes, porque ya después habrá tiempo de hacerlo. Y muchas veces tampoco en la edad adulta se hace. Y no se trata de que pongamos a los niños a comer solo vegetales o que nunca los dejemos comer una hamburguesa, pero podemos enseñarles desde edades tempranas a vivir en un ambiente saludable, y darles gustos de vez en cuando.

Pero por ejemplo, he escuchado anécdotas de actividades familiares en que se dice: "¡a los niños ni les demos ensalada porque no les gusta!". O por ejemplo los menús para niños en los restaurantes: nuggets de pollo y papas fritas. Entonces si damos por un hecho que los niños no comen vegetales, y ni siquiera intentamos que los prueben, ya nosotros como adultos estamos siendo responsables de "mal educarlos" en este aspecto.

No nacemos programados para odiar los vegetales. Aprendemos a comerlos o no, al igual que con todo lo demás. Y como siempre es posible aprender algo nuevo, lo que no aprendimos de niños lo podemos modificar después. No hay una edad específica para hacer cambios en nuestro estilo de vida.

Y en la edad adulta no esperemos a que nos digan que tenemos la presión alta o que ya estamos en una prediabetes para empezar a ver qué hacemos para comer mejor. Cuidar la alimentación no es algo que debemos hacer sólo cuando queremos perder peso. Es algo que deberíamos hacer siempre. Y no es como me han dicho algunas veces: ¡es que todo lo rico es malo y qué aburrido dejarlo! Tenemos que cambiar esa idea: todo puede ser rico, y comer sano no es dejar de comerse una pizza o de tomarse una cerveza. Comer sano es aprender que puede comerse esa pizza o tomarse esa cerveza de la misma manera que puede comer una ensalada o una fruta o tomar agua. 

Así que quiero cerrar esta publicación invitándolos a hacer un "examen de conciencia". A hacer una revisión  de lo que comen diariamente, y siendo sinceros con ustedes mismos, hagan una lista de las cosas que consideran que pueden mejorar en su alimentación, y hagan esos cambios poco a poco. Y si tienen hijos, los invito también a pensar en qué cosas pueden hacer para mejorar también la alimentación de ellos. Busquen a un profesional en Nutrición que les asesore, porque los nutricionistas no estamos sólo "para que la gente pierda peso", podemos asesorarles también para mejorar su calidad de vida y ayudarle a prevenir algunas enfermedades.

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