4 de agosto de 2017

Obsesión por 'comer sano' va en aumento y más bien podría enfermarle

Tomado de: www.nacion.com

Las dietas en las que se eliminan varios grupos de alimentos considerados poco saludables son cada vez más populares. Pero estas prácticas pueden rápidamente convertirse en una obsesión que acaba enfermando a las personas. 

Este desorden alimentario, que fue identificado por primera vez en Estados Unidos en los años 1990, es conocido como ortorexia ('correcto' y 'apetito' en griego). 

Los individuos que sufren de ortorexia son "prisioneros de reglas que se imponen a sí mismos", explicó a la AFP el profesor de psicología Patrick Denoux. 

Este desorden puede manifestarse en hábitos simples como limitarse a comer únicamente frutas recién cosechadas. 

En los casos más graves puede conducir a adoptar comportamientos obsesivo-compulsivos que provocarían una desnutrición severa o aislamiento social. 

Un caso entre muchos 
 
En un periodo de 18 meses, Sabrina Debusquat, pasó de ser vegetariana a vegana, antes de eliminar por completo de su dieta cualquier alimento cocido y limitarse a comer frutas. "Quería alcanzar un tipo de estado de pureza", explicó esta francesa de 29 años.

Debido a su dieta estricta comenzó a perder su cabello, pero su obsesión era tan grande que esto no le preocupó demasiado. "Tenía la impresión de ser dueña de la verdad sobre la mejor manera de alimentarse para mantenerse sano", contó Debusquat, quien publicó un libro sobre su experiencia. Fue su pareja quien le hizo entender su estado obsesivo. "Mi cuerpo estaba tiranizando mi mente", señaló. 

"Vivimos grandes cambios culturales en cuanto a la alimentación que nos hacen desconfiar de lo que comemos, debido sobre todo a la distancia entre el productor y el consumidor (...) y a las crisis alimentarias", argumentó el profesor Patrick Denoux. 

Después del "trauma" de la crisis de la vaca loca a principios de los años 1990 y de la carne de caballo en el 2013, "nunca antes habíamos tenido tanto miedo a lo que comemos", confirmó a la AFP Pascale Hébel, del Centro Francés de Investigación para el Estudio y la Observación de las Condiciones de Vida (Crédoc).

"El hecho de que cada vez estamos más alejados del mundo rural ha provocado cierta ansiedad, visible sobre todo entre las clases altas", estimó Hébel. 

En la cultura occidental, esta "sospecha de que nos están envenenando" es algo "valorizado" como una prueba de nuestra "perspicacia", afirmó Denoux.

Este especialista define tres grandes sistemas alimenticios: el tradicional de "nuestra abuela", el industrial que "llena nuestro estómago", y el sanitario que ve a "la comida como un medicamento". "Las personas que sufren ortorexia no logran combinar estos tres sistemas" y van excluyendo simple y llanamente varios tipos de alimentos.

Sabrina Debusquat mejoró después de aceptar tomar vitamina B12, que se obtiene a partir de bacterias que se encuentran sobre todo en el estómago de los rumiantes o animales marinos. 

Era esta misma vitamina de la que carecía una paciente de Sophie Ortega, una nutricionista parisina. Su paciente "comenzaba a perder la vista por falta de vitamina B12". Pero esta vegana "pura y dura" se negaba a tomarla. "Era como si prefería perder la vista" que "traicionar su compromiso con los animales", contó la doctora.

Ortega piensa que existe actualmente una pérdida de referencia entre los pacientes en cuanto a la alimentación. Para muchos se ha convertido en un verdadero "suplicio ir a hacer compras y encontrar menús equilibrados".

"Una buena alimentación incluye alimentos vegetales y animales", subrayó esta nutricionista con 25 años de experiencia, quien afirmó que debemos autorizarnos algunos "placeres".

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