22 de septiembre de 2017

Cinco errores que cometes en tu trabajo cuando pretendes adelgazar


No hace falta que lo digas. Las rosquillas de la oficina, la máquina expendedora con Kitkat y palmeras de chocolate o los cumpleaños y despedidas semanales son malas noticias para la dieta (en serio, ¿cómo puede haber tantas celebraciones?). Pero esos no son los únicos peligros que están haciendo que tu carrera hacia la pérdida de peso se estanque totalmente. Hay hábitos que tienes y crees que son normales y correctos pero que están haciendo que ingieras más calorías de las que se necesitan. Seguro que algunas te son incómodamante familiares. Estos son los principales errorres que estás cometiendo mientras trabajas:

Te saltas el desayuno

Está claro que ser el primero para ir adelantando tareas no te está sentando bien. Que te saltes la primera comida del día y empieces la mañana sin combustible te hará sentir sin apenas energías y como resultado un par de horas más tarde, el hambre comenzará a hacer acto de presencia, y te dé por acudir a la máquina de 'vending' de la empresa a comprar unos cacahuetes, unas patatas, una chocolatina o incluso un sándwich envasado, comenta Rania Batayneh, autora de 'The One One One Diet'.

Vale la pena despertarse 10 minutos antes para tener suficiente tiempo para hacer un desayuno saludable en casa, dice Batayneh. Cualquier combinación de proteínas, carbohidratos complejos y grasas saludables es una buena decisión. Huevos revueltos con verduras y pan de gran entero o avena con leche al 2%, nueces y fruta. Si no tienes tiempo para hacerlo en casa puedes prepararlo y llevártelo: una barrita de cereales baja en azúcar, dos huevos duros y una taza con 3/4 de frambuesas o moras. Una buen idea también es prepararte un batido.

Aceptas las 'chuches' de tus compañeros
 
Un trozo de chocolate por aquí, un caramelo por allá... Podrían no parecer gran cosa, pero si sumas cada pedazo y sobre todo si es a diario, el sendero no es el correcto. El KitKat y la palmera te están pasando factura cada mañana en el trabajo llegando a recibir unas 1.200 calorías extra por semana, asegura el nutricionista Robin Plotkin. "En dos meses habrás consumido suficientes grasas para ganar más de un kilo", comenta.

En un mundo perfecto pasarías por alto todos esos caramelos o donuts que vienen de regalo, pero si realmente quieres adelgazar, piénsalo dos veces antes de decir sí y compras unas manzanas verdes en el supermercado para sustituir todos esos snacks que te tientan y te hacen tener esos kilos de más. ¿Tienes hambre? Averigua por qué te pasa esto y encuentra otras maneras de saciarte.

Comes en el escritorio
 
Tienes trabajo acumulado y comer tranquilamente en la cocina o con tus compañeros es una costumbre que has perdido hace mucho. No es ningún secreto que la pizza y las hamburguesas no son las mejores opciones para comer, pero incluso si estás comiendo una ensalada o pollo a la plancha en el escritrio puede provocarte problemas. Mirar fijamente a la pantalla mientras comes significa que no estás prestándole atención a la cantidad que estás realmente ingiriendo, advierte Batayneh.

Necesitas alejarte de ahí. Tómate tu tiempo para comer, habla con tus compañeros y relájate. Y si realmente no puedes escaparte, intenta tener una estrategia a medio camino. Reduce la mitad tu comida y guarda el resto para hacerte un pequeño bocadillo a mitad de la tarde para cuando tengas un rato.

Estrés
 
No serías humano si algún proyecto de última hora no te enviara a darte de vez en cuando algún capricho. Plotkin asegura que esto sucede porque el estrés provoca que el cuerpo libere la hormona del cortisol y bajen los niveles de azúcar lo que hace que tengas antojos de alimentos azucarados altos en carbohidratos. Este tipo de situaciones son inevitables en el trabajo y comer para domar la tensión es la receta para engordar. Por no decir, que además, rara vez funciona como antiestresante.
 
Entonces, ¿qué debes hacer? Recuerda que los antojos relacionados con el estrés son emocionales, no una señal de que tienes hambre. En lugar de una galleta, lo que necesitas es una herramienta que te calme, asegura Plotkin. "Haz una pausa para un estiramiento o unas respiraciones profundas, mira un vídeo gracioso, contesta a los whatsapp... Y si trabajas desde casa puedes jugar con tu mascota o hacer la colada para distraerte".

No traes snacks de casa
 
Puede que pienses que no vas a necesitar comer nada a media mañana o media tarde y que te ahorrarás calorías quitándotelo de en medio pero cuando tu estómago empiece a retumbar y no tengas nada que comer, acabarás yendo a la máquina a coger cualquier cosa e, incluso peor, bajando a la cafetería a por un bocadillo o bollo industrial.

Haz el favor de ir al supermercado para tener siempre a tu lado algún snack saludable que pueda permanecer fresco durante días o semanas. Las galletas de grano entero, los frutos secos, batidos naturales (si hay nevera), fruta...

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