22 de septiembre de 2017

¡En 3 meses se puede hacer mucho!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

En enero es muy común hacer propósitos como: voy a perder peso, voy a empezar a hacer ejercicio, voy a comer mejor, etc. Pero muchas veces, ya para estas alturas del año, esos propósitos quedaron en el olvido y se reciclan para el 2018. 

Pero ¿por qué no aprovechar el tiempo que queda del año para hacer algo? No pensemos que como de por sí ya se fue el año, y ya viene diciembre de nuevo, no vale la pena intentar hacer un cambio. Siempre podemos dar el primer paso, no tenemos que esperar un año nuevo.

No va a importar si no cumple totalmente los objetivos que tenía. Lo importante va a ser que en el próximo enero no va a tener que empezar de cero otra vez, y como ya va a llevar camino adelantado, es menos probable que renuncie a su esfuerzo.

Ahora bien, ¿qué se puede hacer en 3 meses? ¡Muchísimo! 

Para empezar, escriba su meta principal. Sí, escríbala y tengala cerca, donde la pueda ver constantemente y la pueda estar recordando. Luego divida esa meta en pequeños objetivos o pasos, y marque aquellos con los que puede empezar de una vez (tal vez hay cosas que requieren cierta preparación o por tiempo definitivamente no es algo que se pueda iniciar de inmediato). 

Empiece a trabajar en lo que siente que es más fácil. ¿Por qué? Porque si comienza con lo difícil, si no lo logra es más probable pensar en abandonar. Mientras que si va haciendo lo más sencillo, va a ir viendo como su lista de logros va creciendo y eso lo va a motivar más.

Voy a poner un ejemplo. Supongamos que mi meta es empezar a alimentarme mejor. Los pequeños objetivos pueden ser: tomar más agua, cocinar en casa almuerzo para llevarlo a la oficina en lugar de estar comiendo fuera, comer menos golosinas y más vegetales.

Tomar agua puede ser lo más sencillo de cumplir de primero. Puedo conseguir una botella y empezar a tomar agua, incrementando la cantidad cada día hasta llegar a lo que necesito.

Comer menos golosinas también lo puedo empezar a trabajar de una vez. En el momento que se acaben los dulces que hayan en casa, no voy a comprar más. Y voy a empezar a reducir la frecuencia con que busco comprarme algo dulce: si ahora lo hago a diario, entonces voy a tratar de hacerlo día por medio, y luego voy reduciendo más la frecuencia. Recordemos que hay que ser realistas, y en este caso, los dulces o el azúcar generan adicción, así que dejarlos por completo de una sola vez va a ser difícil de cumplir.

Las metas que faltan, llevar almuerzo de la casa y comer más vegetales, requieren un poco de tiempo para organizarse, comprar lo necesario, preparar las cosas, etc. Entonces esas metas las empiezo a trabajar poco a poco, puedo ir pensando qué cosas me queda práctico preparar para los almuerzos, o inclusive hacer un menú, puedo buscar recetas que me gusten, puedo ir pensando en una lista de compras, etc. O sea, no me meto de lleno a ejecutarlas pero igual voy adelantando trabajo.

Así, de mis 4 objetivos, ya voy a estar trabajando en el 50%, y el otro 50% ya va a estar en proceso también. Suena  muchísimo mejor que decir que no he hecho nada ¿cierto? 

No abandonemos los propósitos que nos hicimos en enero solo por no haber hecho nada a estas alturas. ¡Podemos empezar cuando queramos! No necesitamos un lunes, un primero de mes o un principio de año. ¡Todos tenemos la capacidad de hacer cambios! Solo necesitamos decidir hacerlos y dejar de lado las excusas. Concluyo esta publicación invitándolos a que trabajen por sus metas desde ya, y que en enero se sientan orgullosos de lo que han logrado, y motivados de seguir por más.

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