13 de octubre de 2017

¿Argumentos reales o excusas?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

En el tiempo que tengo de ejercer mi profesión he escuchado muchas "razones" por las que la gente dice que no pierde peso (o no se apega a un estilo de vida saludable). Y a veces me he cuestionado si son realmente los motivos. 

Si bien en algunos casos pueden ser argumentos reales, muchas veces todo eso que la gente piensa que le impide lograr su meta está más en la mente que en la realidad. Hoy quiero referirme a algunos ejemplos.

1. "No tengo tiempo"

Probablemente una idea común: el tiempo no alcanza para hacer ejercicio ni para preparar alimentos saludables. Si bien en la actualidad hay muchas ocupaciones, un estilo de vida saludable realmente no implica una inversión muy grande de tiempo. Por ejemplo el ejercicio: nadie dice que tengamos que dedicar 1 hora diaria. Podemos hacerlo día por medio, 30 minutos (30 minutos, de 24 horas que tiene el día, no es imposible). Si no podemos hacerlo de día por medio pues empezamos con una vez a la semana y luego nos vamos acomodando a sacar un poquito más de tiempo. Y si tenemos una máquina en la casa para hacer ejercicio, es todavía menos válido el argumento del tiempo porque hasta podemos hacer el ejercicio mientras vemos televisión (porque a veces no se quiere sacrificar ese tiempo).

En cuanto al tiempo para cocinar y preparar los alimentos, por ejemplo podemos comprar frutas en unidad, que son más fáciles de llevar al trabajo. Si nos gusta la fruta picada, podemos dejarla picada la noche anterior, o podemos mantenerla en el refrigerador, ya lista nada más de empacar la cantidad que necesitamos. Con los vegetales también los podemos dejar ya picados listos solo para cocinarlos (inclusive en el microondas, o los podemos dejar ya precocinados en el congelador). Podemos preparar también un picadillo y dejar congeladas porciones en bolsitas. Podemos organizar un menú para hacer más práctica la preparación de las comidas, y además optimizamos el uso de los ingredientes (por ejemplo cocinar pollo una sola vez y utilizarlo en diversas preparaciones establecidas en el menú). Tal vez tenemos que dedicar un poco de tiempo un día para esas actividades que les recomiendo, pero verán que a la larga después más bien se ahorra el tiempo.

2. "Un estilo de vida saludable es caro"

Para hacer ejercicio no necesitamos pagar un gimnasio. Podemos salir a caminar, podemos aprovechar algún parque cercano, si tenemos espacio en casa podemos saltar cuerda o bailar...es cuestión de encontrar la opción que mejor se nos acomode, pero no es un requisito pagar una mensualidad en algún lugar.

En cuanto a la comida, podemos economizar mucho si vamos a las ferias del agricultor (y apoyamos a los productores locales). Podemos hacer una lista de los productos "innecesarios" que compramos con frecuencia: papitas, dulces, bebidas gaseosas, etc. Y destinar el dinero que gastábamos en eso, a la compra de otros productos que nos nutren más.

Tomemos en cuenta además que comer sano no es comer siempre salmón con espárragos, por poner un ejemplo. Podemos alimentarnos sanamente con alimentos como arroz, frijoles, huevo, vegetales y fruta de temporada (que siempre serán más baratos), entre otros. 

3. "De por sí pruebo de todo y después vuelvo a subir de peso"

En esos casos hay que pensar si de verdad se han efectuado cambios a conciencia o no. Muchas veces se hace una dieta por un tiempo, y al llegar a la meta se vuelven a los hábitos de antes. Si éste es el caso, no hay método que valga, el resultado será siempre el mismo.

También sucede que al decir: "lo pruebo todo", es que se intenta por una semana y al no ver resultado ya se abandona. Recordemos que no hay soluciones mágicas, y si el peso se ha ganado en más de una semana (meses o hasta años), difícilmente se va a perder de manera saludable en menos tiempo.

4. "Desde pequeño he sido gordit@ y eso ya no se puede cambiar"

Muchas veces esto sucede porque se aprenden malos hábitos desde la infancia. Y si bien por genética puede ser que se tenga una estructura gruesa, básicamente siempre es posible perder algo de peso (cualquier pérdida en éstos casos, puede ser de beneficio para la salud).

Además, ser gordit@ no significa que haya que comer "mal" o ser sedentario. Un estilo de vida saludable beneficia a todos.

5. "Ya estoy muy viej@ para ponerme a perder peso"

Si bien conforme van pasando los años puede ser más difícil quitarse algunos kilos de encima, tampoco es que no se pueda lograr. Y no olvidemos que nunca es tarde para empezar a cuidarnos y mejorar nuestros hábitos.

Tal vez haya que esforzarse un poco más, y ser un poco más paciente porque puede ser un proceso lento, pero se pueden obtener resultados.

6. "Yo no me porto tan mal para lo que peso, o para no poder bajar"

Es común subestimar las cantidades que se consumen, o no se toma conciencia de los hábitos que se tienen. Tal vez se piensa que ese vaso de Coca al día no hace daño, o esas comidas rápidas del fin de semana no pueden estar afectando tanto el peso.

A veces es necesario que alguien más nos haga ver lo que estamos consumiendo, porque podemos perder la perspectiva y "engañarnos" nosotros mismos. Por eso es muy útil el control con un Nutricionista, o como mínimo mantener un diario de comidas, que nos ayude a ir teniendo presente lo que estamos comiendo y que no se nos "olvide" luego (porque a veces no es hasta que alguien nos empieza a preguntar en profundidad, que recordamos y hacemos un recuento de lo que hemos venido comiendo).


Si ha estado usando éstas frases para responderse a sí mismo el por qué no tiene hábitos saludables o no pierde peso, tal vez es hora de hacer un examen de conciencia. Hay que ser sincero con uno mismo respondiéndose: ¿son argumentos reales o son excusas?

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