8 de diciembre de 2017

¿Es ésta la dieta para mí?

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

En éstos tiempos en que encontramos dietas y métodos para perder peso en muchos medios (televisión, revistas, redes sociales, Internet, etc) es muy común escuchar en mi consulta muchas experiencias previas de pérdida de peso. 

Desde personas que han hecho dietas con las que pasan mucha hambre, hasta los que me han dicho que hicieron una dieta que les dio, por ejemplo, gastritis. Inclusive hay quienes preguntan: ¿y con la dieta que usted me va a dar voy a poder comer arroz? (o cualquier otro ejemplo de alimento que se les ocurra).

No es mi objetivo con ésta publicación decir si determinado sistema de pérdida de peso o dieta funciona o no, es riesgoso o no. Ya había escrito una publicación similar, pero dadas las consultas que recibo, hoy quiero ofrecerles además algunas recomendaciones muy sencillas que nos pueden ayudar a determinar si el plan o método que planeamos usar (o estamos usando) es apropiado para nosotros:

1. Es importante al iniciar una dieta pensar si es algo que vamos a poder mantener a lo largo del tiempo o sólo lo vamos a lograr por unos días. Porque ese es el tiempo que van a durar los resultados. Por eso aparece el famoso efecto rebote: si hacemos cambios por un tiempo pero luego volvemos a los hábitos anteriores, vamos a volver también a pesar lo que pesábamos antes (o hasta más).

2. Analicemos si nuestro cuerpo se va a nutrir con lo que vamos a comer. Si tenemos que eliminar grupos de alimentos o sustituir comidas con algún producto, puede ser que estemos a riesgo de sufrir alguna deficiencia de uno o más nutrientes. Siempre podemos investigar y consultar con otros profesionales. No hay que quedarse sólo con la información que da quien ofrece la dieta o el producto.

3. Observemos si la dieta o el método considera nuestras costumbres y preferencias, y si debemos variarlas mucho o no (y si vamos a poder hacerlo). Por ejemplo, si soy una persona que no come muchas carnes y la dieta implica comer mucho más de lo habitual, ¿voy a poder hacerlo?

4. Si bien hay situaciones de salud que requieren que se eviten algunos alimentos, en general uno puede perder peso sin necesidad de prohibirse muchas cosas. Está bien moderar el consumo de algunos alimentos, pero si ya nos lo plantean como una prohibición es posible que no sea un proceso placentero ¿cierto?. Y no es sólo el hecho de "sufrir" por lo que no puedo comer, sino que el pasar con antojos o deseando comer algo puede generar estrés y ésto tampoco nos va a ayudar a perder peso (además de que la idea no es que perder peso se vuelva un martirio).

5. Si la dieta nos produce malestares como gastritis, colitis, estreñimiento u otros, definitivamente no es apropiada para nosotros. 

6. Si con la dieta se indica que no debemos hacer ejercicio, tampoco es recomendable. ¡El ejercicio es saludable! ¿Por qué lo prohíben? 

Está bien que busquemos obtener resultados, pero no basemos sólo en eso la decisión de un método o sistema de pérdida de peso. No pongamos en riesgo nuestro cuerpo ni hagamos cosas que lo perjudiquen.

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