25 de febrero de 2017

Un aumento insuficiente de peso en el embarazo se vincula con un riesgo de esquizofrenia en los niños, según un estudio

Tomado de: medlineplus.gov

Ganar un peso insuficiente durante el embarazo podría aumentar las probabilidades de que un niño desarrolle esquizofrenia más adelante en la vida, sugieren investigadores suecos.

Investigaciones anteriores han mostrado que las mujeres embarazadas en áreas en que hay hambrunas son más propensas a tener hijos que sufran de trastornos mentales, incluyendo la esquizofrenia. El nuevo estudio encontró un aumento del 30 por ciento en el riesgo de esquizofrenia en los hijos de mujeres con bajo peso en un país industrializado.

"Incluso en una población rica y bien alimentada como la de Suecia, sigue habiendo madres incapaces de satisfacer los requisitos nutricionales para unos embarazos sanos", señaló el investigador líder, Euan Mackay, asistente de investigación en la división de epidemiología de la salud mental del Instituto Karolinska, en Estocolmo.

Mackay advirtió que estos hallazgos no pueden probar que las mujeres que no aumentan suficiente peso durante el embarazo pongan a sus hijos en riesgo de esquizofrenia. El estudio solo encontró que hay una asociación entre esos factores.

Además, la esquizofrenia es poco común, ya que afecta a solo más o menos un 1 por ciento de la población, según el Instituto Nacional de la Salud Mental de EE. UU.

La obesidad tiende a ser un problema más grave en los países con ingresos altos. Pero sigue habiendo una parte de la población que no aumenta el suficiente peso durante el embarazo, señaló Mackay.

"Esto podría ocurrir debido a afecciones médicas existentes o a la presión social para mantener unos tipos corporales idealizados durante el embarazo", explicó.

Los trastornos mentales, como la esquizofrenia y otras enfermedades relacionadas, pueden ocurrir en las familias y la genética los explica parcialmente, dijo.

"Pero la investigación ha mostrado además que el ambiente de una persona en etapas cruciales del desarrollo puede también tener un rol importante en el riesgo de esas enfermedades", anotó Mackay.

Pero investigaciones anteriores sobre hambrunas en los Países Bajos durante la segunda guerra mundial y en China durante el Gran Salto Adelante (1958-60) han mostrado que los niños cuyas madres experimentaron inanición durante el embarazo tenían un riesgo más alto de desarrollar esquizofrenia más adelante en la vida, apuntó Mackay.

"Esto resaltó la importancia de la nutrición materna durante el embarazo para el desarrollo de niños sanos", dijo Mackay.

Las directrices internacionales actuales sobre el aumento de peso durante el embarazo no solo protegen a los niños de resultados adversos durante el embarazo y a principios de la vida, sino que también podrían ayudar a proteger de los problemas psiquiátricos, como la esquizofrenia, que no aparecen hasta décadas después, añadió.

El informe aparece en la edición en línea del 22 de febrero de la revista JAMA Psychiatry.

Usando información de registros suecos de salud y población, Mackay y sus colaboradores recolectaron datos se más de 526,000 personas. Nacieron entre 1982 y 1989. Los investigadores recolectaron datos desde los 13 años hasta finales de 2011.

Los investigadores encontraron que en 2011 casi 3,000 personas tenían alguna forma de trastorno mental. Poco más de 700 tenían esquizofrenia.

Alrededor de un 6 por ciento de las madres de las personas con trastornos mentales habían tenido un aumento de peso gestacional extremadamente bajo, de menos de 18 libras (8 kilos), mostraron los hallazgos.

La malnutrición puede tener un rol significativo en esos resultados, apuntó Mackay. Pero hay otros motivos que no se pueden descartar basándose en estos datos.

Por ejemplo, el aumento inadecuado de peso podría también indicar una afección médica existente que afecte tanto a la madre como al feto en desarrollo. Se necesita más investigación para comprender la asociación entre el peso materno y el riesgo de esquizofrenia en los niños, sugirió Mackay.

Según el Dr. Ezra Susser, "es algo a investigar, porque ahora tenemos muchos estudios que relacionan la inanición con la esquizofrenia en todo el mundo". Susser es profesor de epidemiología y psiquiatría en la Facultad de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York. "Hay algo, pero aún no sabemos qué es".

El riesgo es bajo, porque no hay muchas personas que pasen hambre en la mayoría de las poblaciones, señaló Susser, que fue coautor de un editorial que acompañó al estudio en la revista.

Las mujeres no deben preocuparse en exceso sobre estos hallazgos a menos que tengan un bajo peso grave durante el embarazo, anotó. "Eso podría indicar que les falta un nutriente en particular, que si se administra podría prevenir la esquizofrenia en su hijo", dijo.

Por ejemplo, se ha mostrado que tomar ácido fólico durante el embarazo previene ciertos defectos congénitos, comentó Susser. "Hay algunas evidencias de que tomar complementos de colina durante el embarazo podría reducir el riesgo de esquizofrenia", añadió.

Estos hallazgos no son un permiso para aumentar mucho de peso con la esperanza de proteger a un niño de la esquizofrenia, explicó.

"Durante el embarazo, las mujeres deben comer bien y de forma saludable, y asegurarse de cumplir las directrices dietéticas para el embarazo", aconsejó Susser.

Cinco ‘tips’ bajan riesgo cardíaco en mujeres

Tomado de: www.nacion.com

Investigadores de Programa de Salud Cardiaca del Sistema de Salud del Instituto Mount Sinai, en Nueva York, EE. UU. estudiaron a más de 4.000 mujeres y formularon cinco consejos de cómo ellas pueden reducir su riesgo de padecer una enfermedad del corazón.

El primero consiste en que, diez años después de la menopausia, las mujeres deben pedir una prueba de esfuerzo para analizar cómo está su corazón, pues con la menopausia baja la protección que las hormonas le dieron al corazón.

Las restantes recomendaciones son pensadas también en mujeres posmenopáusicas, pero el estudio, publicado en la revista Journal of Preventive Medicine , asegura que son válidos a cualquier edad.

El siguiente “tip” es equilibrar el estrés mediante ejercicio, yoga o meditación. El tercer consejo es conocer los síntomas de un mal cardíaco –que son distintos de los de los hombres–. Náuseas, dolor en la mandíbula, falta de aire y fatiga extrema son algunos.

El cuarto punto es limitar el consumo de licor. Un poco de alcohol sí es bueno, pero demasiado puede conducir a un corazón agrandado y trastornos del ritmo cardíaco.

Finalmente, el quinto “tip” consiste en que si usted tiene que viajar en avión, tome mucha agua y mueva las piernas para activar la circulación.

Dieta sana: ¿puedo controlar mi sensación de saciedad?

Por ISABEL MEGÍAS / Tomado de: www.consumer.es

La saciedad es la sensación que tiene una persona cuando presenta una satisfacción completa del deseo de comer. Así, cuando un individuo se siente saciado, no tiene la necesidad de ingerir alimentos. La regulación de la saciedad -muy ligada a la regulación de la sensación de hambre- es un mecanismo complejo, dirigido sobre todo a cubrir la demanda de energía y nutrientes del organismo. Es un mecanismo donde intervienen varios órganos y sistemas del cuerpo humano, desde el olfato y la vista hasta las señales que envía el propio tubo digestivo. A continuación se detallan los alimentos que provocan una mayor sensación de saciedad y los que interesan para controlar el peso.

Los estímulos organolépticos (visuales, olfativos) son parte de los mecanismos que regulan el hambre y la saciedad. Estos estímulos provocan una serie de reacciones nerviosas que, en el cerebro, potencian o disminuyen el deseo de comer. Pero también los estímulos derivados directamente del tubo digestivo regulan estos mecanismos. De esta manera, el sabor de los alimentos que se ingieren y el llenado y vaciado gástrico pueden modular la sensación de hambre y saciedad. Es la suma de distintos estímulos en el organismo lo que provocará que el cuerpo se sienta "saciado" o no.

¿Qué alimentos provocan una mayor sensación de saciedad?

En general, los alimentos que provocan mayor sensación de saciedad son los que producen un mayor llenado gástrico y permanecen más tiempo en el estómago. algunos son los siguientes:
  • Alimentos de mayor volumen. Cuanto más se llene el estómago, mayor será la sensación de saciedad. Se puede conseguir una mayor saciedad comiendo mucha cantidad, pero si lo que se quiere es tener sensación de saciedad ingiriendo pocas calorías habrá que optar por consumir alimentos de poca densidad energética (que aporten pocas calorías) en cantidades importantes. A este nivel, la toma de alimentos líquidos junto con las comidas -por ejemplo, agua- puede favorecer también una mayor sensación de saciedad.
  • Alimentos ricos en fibra. La fibra es uno de los nutrientes que, además de conferir volumen a los alimentos, tarda más tiempo en digerirse; de manera que una dieta rica en fibra es una dieta que contribuye a una mayor sensación de saciedad.
  • Alimentos ricos en grasa. La grasa es uno de los nutrientes que más sensación de saciedad promueve. Aun así, es uno de los nutrientes que más aporte energético posee. Cabe destacar, además, que la recomendación varía según qué tipo de grasas. Las hidrogenadas y las saturadas, sobre todo, se relacionan con un mayor riesgo de enfermedades metabólicas, por lo que debería controlarse su ingesta.
  • Alimentos muy concentrados. Los alimentos de elevada concentración (alimentos muy concentrados en azúcar, sales o grasas) pueden favorecer también una mayor sensación de saciedad.
 
Estímulos organolépticos que influyen en la saciedad

La delgada línea que existe entre la sensación de hambre y la saciedad puede verse afectada por los distintos estímulos organolépticos. Así pues, si le ofrecen un alimento altamente apetecible para usted (como un helado después de comer), tan solo el estímulo visual u olfativo del mismo puede hacer que desaparezca la sensación de saciedad y aparezca de nuevo el deseo de comer. De igual manera, ante el estímulo de una comida nada apetecible desde el punto de vista visual, puede disminuir su sensación de hambre. Estos estímulos pueden por tanto contribuir, junto a los otros, al deseo de querer seguir comiendo o de no hacerlo.

Y si quiero controlar el peso, ¿qué tipo de alimentos me interesan?

En este caso, lo que interesa es potenciar alimentos de gran volumen y poca densidad calórica, ricos en fibra y con un contenido moderado en grasa, dando prioridad, sobre todo, a las grasas insaturadas. Por ello es recomendable incluir en cada comida verduras u hortalizas, bien sean crudas o cocidas; incorporar los cereales y derivados integrales, como pasta, arroz o pan integral; decantarse por las legumbres como alimentos feculentos en las comidas principales; optar por alimentos ricos en fibra en meriendas y colaciones de media mañana (frutos secos, fruta fresca, etc.); y acompañar todas las comidas con la ingesta de agua.

El óptimo control de la sensación de hambre y saciedad tiene repercusiones importantes, puesto que será el responsable de que la ingesta energética se adapte a la demanda energética; es decir, a que se coma lo que se necesita comer, no menos ni más. Los desequilibrios en este sistema pueden acarrear situaciones de disminución o de ganancias de peso.

Dada la importancia de la regulación del hambre y la saciedad, existen hoy en día iniciativas para investigar sobre estos aspectos. De esta manera, durante el VI Encuentro de la Escuela de Alimentación EROSKI, en el Basque Culinary Center (San Sebastián) se realizó un estudio para ver si los cubiertos o los platos utilizados para servir los alimentos pueden influir en la percepción de la saciedad.

Con un planteamiento similar al trabajo de Wansink sobre la vajilla, se presentó la misma cantidad de comida (cereales inflados con especias y fruta, con una crema a base de bebida vegetal) en boles grandes y pequeños y con cubiertos grandes y pequeños, con el objetivo de analizar el efecto de estos sobre la saciedad. Se observó que cuando los individuos consumían los alimentos en platos boles grandes y con cubiertos grandes, presentaban mayor sensación de saciedad. Los resultados no son estadísticamente significativos, dado el tamaño de la muestra (131 personas). Pero, en todo caso, iniciativas como esta se están llevando a cabo en los últimos años, a fin de diseñar estrategias eficientes que ayuden a modular la sensación de saciedad.

Alimenta su cerebro: la importancia de la lactancia materna

Por KATHERINE ECHEVERRÍA / NOELIA MARTÍNEZ / EVELYN PEÑA, UNIVERSIDAD DE MURCIA / Tomado de: www.consumer.es

La leche materna es el mejor alimento para el niño. Numerosas y sólidas evidencias científicas demuestran que los bebés que han sido alimentados de forma prolongada con lactancia materna reciben una gran variedad de beneficios respecto a los que se alimentan con leche de fórmula. Estos beneficios están relacionados con un correcto desarrollo y crecimiento, incluyendo el sistema nervioso central del recién nacido, es decir, su cerebro. En el siguiente artículo se detalla cómo contribuye la lactancia materna en el desarrollo cognitivo.

Continuar con una dieta equilibrada y adecuada tras la lactancia materna, que aporte los requerimientos nutricionales necesarios para el niño, también influye de manera positiva en su desarrollo cognitivo. Los nutrientes con más impacto sobre este desarrollo son los siguientes: proteínas, hierro, yodo, zinc, ácidos grasos omega 3 (DHA y EPA) y vitaminas del grupo B (B1, B6, B12, folatos).

Beneficios de la lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Española de Pediatría (AEP), entre otros organismos, recomiendan que la leche materna sea la alimentación exclusiva del lactante durante, al menos, los primeros seis meses de vida y que se mantenga como alimentación complementaria hasta los dos años de edad. Las razones fundamentales son la salud y la buena nutrición del niño.

La leche materna es clave para la alimentación del recién nacido ya que presenta numerosos compuestos bioactivos, muchos de ellos todavía no bien conocidos, que promueven el desarrollo sensorial y cognitivo, además de proteger al bebé de enfermedades infecciosas y crónicas durante el resto de su vida, como la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. Por otra parte, la lactancia natural exclusiva reduce la mortalidad infantil por afecciones que son más propias de la niñez (como algunas diarreas o neumonías) y favorece un pronto restablecimiento en caso de enfermedad.

La lactancia natural contribuye a la salud y el bienestar de la madre y su hijo porque, respectivamente, disminuye el riesgo de cáncer ovárico y mamario y aporta una carga microbiana esencial para el correcto desarrollo de la microbiota intestinal, además de favorecer el vínculo maternofilial.

Desde el punto de vista social, la lactancia materna supone un ahorro económico y disminuye los residuos sólidos urbanos, por lo que contribuye a la sostenibilidad medioambiental. Por todo esto, la lactancia materna es tan importante que incluso ha sido reconocida como un derecho humano que debe ser fomentado y protegido.

Cómo contribuye la lactancia materna en el desarrollo cognitivo

Numerosos estudios inciden en la relación entre la lactancia materna y el desarrollo cognitivo del niño durante toda su etapa de escolarización, concluyen que las modificaciones genéticas del metabolismo de los ácidos grasos (en concreto, ácidos grasos poliinsaturados, en especial los del grupo omega 3 y omega 6) pueden ser la clave para la modulación de este efecto y sugieren que tienen un papel importante en la estructura de las membranas neuronales. Los ácidos grasos omega 3 y omega 6 resultan determinantes en el desarrollo cerebral, hasta tal punto que pueden condicionar una mejor o una peor capacidad visual durante la vida del pequeño. Por tanto, unos niveles óptimos de ácido docosahexaenoico (DHA), que se encuentra sobre todo en el pescado azul, está relacionado con un mejor desarrollo de la memoria, comprensión y velocidad lectora. Por el contrario, un aporte insuficiente de este nutriente está asociado con la aparición del déficit de atención e hiperactividad en niños.

Otros nutrientes estrechamente relacionados con el desarrollo de las funciones del cerebro son los siguientes:
  • Hierro. El hierro forma parte de la hemoglobina, que es la encargada del transporte del oxígeno a los tejidos. Una carencia de oxígeno en las células de los tejidos impide su desarrollo normal, lo cual es especialmente crítico en células tan especializadas como son las neuronas del sistema nervioso. Por ello, el hierro desempeña un papel fundamental en el desarrollo cognitivo. Si falta hierro, el niño crecerá con más lentitud y tendrá síntomas como cansancio, apatía, falta de concentración, dificultades en el aprendizaje y en la relación con los demás. Estará más irritable y menos receptivo. Este mineral está presente tanto en alimentos de origen animal (carnes rojas, vísceras o mejillones, entre otros) como de origen vegetal (germen de trigo y legumbres, frutos secos -excepto castañas-, cereales, etc.). El hierro de origen animal es más biodisponible que el de origen vegetal.
  • Yodo. Existe relación entre los niveles de este mineral durante la gestación y el desarrollo cognitivo posterior de los bebés. Por eso los expertos recomiendan aumentar la ingesta de yodo durante el embarazo. El yodo puede encontrarse en la sal yodada, los pescados y mariscos y los lácteos, entre otros.
  • Zinc. El zinc es un componente esencial del cerebro. Está involucrado tanto en la síntesis como en la liberación de neurotransmisores y en el desarrollo y funciones del sistema nervioso central. El zinc se halla en muchos alimentos como las ostras, carnes rojas, carnes de ave, mariscos, frutos secos, etc.
  • Vitamina B. Todas las vitaminas del complejo B son cofactores del proceso de producción de neurotransmisores, específicamente la B1 (carne de cerdo y levadura de cerveza), la B6 (melón, pollo y plátano) y la B12 (hígado, huevos y queso). Esta última es muy importante para contrarrestar el estrés y fortalecer la agilidad intelectual. Estudios recientes demuestran que una dieta pobre en vitaminas puede aumentar la incidencia de problemas cognitivos y que estos pueden mejorarse con micronutrientes suplementarios a dicha dieta.
Por todo ello, la adecuada dieta del niño es fundamental para el desarrollo de su cerebro. En concreto, la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida proporciona no solo los nutrientes necesarios, sino también una serie de compuestos que no se pueden conseguir en la lactancia artificial y que son clave para la vista y el desarrollo cognitivo.

18 de febrero de 2017

Vitamina D sí protege contra la gripe y el catarro

Tomado de: www.nacion.com

La receta de muchas abuelitas ya fue confirmada por la ciencia: la vitamina D no solo fortalece los músculos y huesos, también previene la gripe (o influenza) y el catarro y, en caso de enfermarse, sí ayuda a salir más rápido de los síntomas.

No importa si usted la ingiere mediante suplementos como cápsulas o pastillas o si la consume directamente de alimentos que la contienen (pescado, ostras y algunos productos de soya fortificados), además del contacto con el sol; el resultado es positivo.

Esta es una de las conclusiones de 25 ensayos clínicos en 14 países que incluyeron a 11.000 participantes. Los hallazgos fueron publicados este jueves en la revista British Medical Journal (BMJ).

Anteriormente, los estudios habían dado resultados contradictorios, por lo que este panel de expertos se sentó a analizar el alcance real.

"Nuestro análisis mostró que esta vitamina ayuda al cuerpo a combatir infecciones respiratorias agudas, enfermedades que son responsables de la muerte de millones de personas todos los años", señaló, en un comunicado de prensa Carlos Camargo, autor principal de la investigación.

"Esta vitamina aumenta el trabajo de los péptidos en los pulmones, sustancias consideradas defensas naturales en las vías respiratorias", agregó.

Paso a paso.

Para llegar a estos resultados, los científicos tomaron en cuenta 25 estudios médicos en 14 diferentes países dentro de los que destacan Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Escocia, Irlanda, España, Chile y Francia. En total, se trabajó con 11.321 individuos entre los 0 y los 95 años.

Los investigadores vieron que las personas que ingerían suplementos alimentarios de vitamina D, o que consumían alimentos con este nutriente tenían 12% menos de riesgo de enfrentar complicaciones por infecciones respiratorias agudas.

Para obtener buenos resultados, lo indicado es consumir solo 15 microgramos en niños y 25 en adultos de esta vitamina al día, lo que podría alcanzarse con solo fortificar algunos alimentos básicos en cada población.

"Esta sería una buena razón para fortificar alimentos con vitamina D", aseguró Camargo.

Reservas.

Un editorial que acompaña al estudio indica que aún se deben estudiar más los alcances de esta vitamina en la prevención y tratamiento de la influenza o el catarro y, al mismo tiempo, realizar nuevas investigaciones en poblaciones más grandes.

Sin embargo, no es la primera vez que la deficiencia de vitamina D se asocia con crisis asmáticas. Por ejemplo, un estudio publicado en el 2012 por el Hospital Nacional de Niños con 616 menores asmáticos señaló que el 28% de quienes tenían ataques graves y hospitalizaciones por esta enfermedad respiratoria presentaban deficiencias de vitamina D. Estos resultados se publicaron en la revista American Journal of Respiratory and Critcical Care Medicine.

Buenos hábitos evitarían un 50% de los casos de cáncer

Tomado de: www.nacion.com

Desde hace varios años se viene diciendo que los estilos de vida saludables pueden prevenir hasta una tercera parte de los casos de cáncer. Sin embargo, ahora se cuenta con evidencia científica para afirmar que los hábitos pueden evitar casi el 50% de ellos.

Así lo dio a conocer Etienne Krug, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al presentar el último reporte acerca de esta enfermedad y en el cual se compilan diversos datos de 152 países.


Si bien es difícil desaparecer por completo las probabilidades de sufrir dicho mal —porque se trata de un padecimiento en el que también intervienen factores genéticos y de medio ambiente— ¿qué conductas deberíamos modificar o incentivar en la rutina diaria para disminuir sus estragos?

La receta es conocida, pero nunca está de más recordarla. Empecemos por el fumado. Con solo dejar este hábito se baja el peligro no solo de tener cáncer de pulmón, sino que también se reduce el peligro de tumores en boca, laringe, faringe, orofaringe, garganta, vejiga, leucemia, colon, recto, ovario, esófago, páncreas y tráquea.

“El fumado es el responsable del 87% de los casos de cáncer de pulmón, pero no es el único factor. Vivir muy cerca de fábricas, cocinar con leña o estar expuesto a algunas sustancias industriales también son causantes de este cáncer. Asimismo, hay variantes genéticas que pueden aumentar el riesgo de esta enfermedad”, manifestó Krug.

Otros hábitos.

Otras prácticas ayudan a bajar el riesgo de más tipos de tumores. Por ejemplo, se ha visto que hacer actividad física de forma regular regular evita cáncer de colon, recto, endometrio, pulmón y mama.

No consumir licor o hacerlo de forma moderada previene los tumores de boca, esófago, mama, colon, recto e hígado.

Por su parte, mantener un peso saludable disminuye el riesgo de sufrir esta enfermedad en zonas como mama, colon, endometrio, riñón, páncreas, esófago, tiroides y vesícula

También hay otros hábitos que, aunque no previenen el cáncer, sí ayudan a que se detecte de forma temprana y así resulte más fácil tratarlo.

El autoexamen de mama, de testículos, la mamografía, el papanicolau, el tacto rectal y la prueba de antígeno prostático y los exámenes de rutina de sangre, para ver cómo están sus diferentes componentes, pueden ser vitales para detectar a tiempo esta enfermedad.

“Muchas veces se le huye a los exámenes por temor o vergüenza, pero es mejor un diagnóstico a tiempo que no cuando sea demasiado tarde y ya se tenga que recurrir a quimioterapia o tratamientos más agresivos”, afirmó el oncólogo Luis Peraza.

Radiografía del enemigo.

De acuerdo con el último reporte mundial del cáncer dado a conocer por la OMS, durante el año 2015, cerca de 14 millones de personas recibieron la noticia de que habían desarrollado un tumor en alguna parte del cuerpo y 8,8 millones de individuos fallecieron por este motivo.

Se trata, así, de la segunda causa más común de muerte en todo el planeta. Y Costa Rica también es víctima.

Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) indican que para el 2013 (último año para el que hay datos) se detectaron 12.613 casos y el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) reportó para el 2015 el deceso de 4.692 ticos.

El azúcar no es el único problema

Por AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

Durante las últimas semanas se ha acentuado la cantidad de mensajes y artículos que alertan sobre el consumo de azúcar. Tanto en las redes sociales como los medios de comunicación, se han visto infinidad de imágenes, tuits e informaciones que advierten de la cantidad de azúcar que contienen muchos alimentos y del peligro que esto supone para la salud. Aunque los expertos en nutrición llevan tratando este tema desde hace años, ahora concita más atención que nunca. El repunte se debe, en gran medida, al proyecto fotográfico sinAzúcar.org, que con sus ilustrativas imágenes ha conseguido llegar más lejos incluso que las instituciones y asociaciones convencionales. A continuación se analiza por qué un producto insano no lo es solo por su contenido en azúcar y se presentan las alternativas.

El hecho de que se ponga el foco en esta cuestión, que el exceso de azúcar cope noticias y espacio en la programación televisiva, es una buena noticia. Que la población tenga información con la que contrastar la publicidad que recibe cada día siempre es de agradecer. Pero esto no debe llevarnos a pensar que el único problema de la alimentación actual es el exceso de azúcar. Nada más lejos de la realidad. Parte de la gran industria alimentaria aprovecha esta idea para vender como saludables los mismos productos de siempre, pero sin azúcar: refrescos sin azúcar, galletas sin azúcar, bollos sin azúcar...

El dietista-nutricionista Alex Oncina ya vaticinó que, tras salir de la era "Low Fat", nos encaminaríamos a la era "Low Sugar", y que tal vez sería buena idea replantear el enfoque para no caer en los mismos errores, como ya pasó con las grasas: una alarma mediática importante sobre sus peligros (alarma infundada y mal enfocada) que dio paso a un sinfín de productos desnatados o bajos en grasa en los supermercados que, lejos de dar soluciones, aumentaron el problema.

Más allá del azúcar

Un producto insano no lo es solo por su contenido en azúcar. Por tanto, si se le quita el azúcar, sigue siendo insano. ¿Por qué?
  • En primer lugar porque, por lo general, la retirada del azúcar añadido de un producto va indefectiblemente acompañada de la adición de edulcorantes en cantidades importantes que, como ya se sabe, aunque parece que son seguros, no son inocuos.
  • En segundo lugar, porque suelen ser productos elaborados con harinas refinadas, con grasas de mala calidad (como las grasas trans o el aceite de palma), con alto contenido en sal... las características típicas de los productos altamente procesados y enemigos de la salud cardiovascular.
  • En tercer lugar, porque siguen desplazando a alimentos saludables como las frutas, los frutos secos, un pan integral, un yogur natural, etc.

Si quitar el azúcar no es la solución, entonces, ¿cuál es?

La solución pasa por virar la alimentación hacia los alimentos a los que no es preciso quitarles el azúcar añadido porque no lo tienen. Tampoco es necesario preocuparse por su contenido en sal, porque no se les ha echado. Ni temer por la calidad de su grasa, porque será buena. Ni preocuparse del tipo de harina, porque no será refinada.

¿Y qué productos son esos? ¿Son funcionales? ¿Son superalimentos? Pues son aquellos que han sufrido una mínima manipulación o ninguna: frutas y verduras, legumbres, frutos secos, carnes y pescados naturales, huevos, aceite de oliva, cereales integrales, lácteos enteros naturales... en definitiva, comida, no productos. Esos en los que no hace falta escudriñar con atención la lista de ingredientes porque no tienen lista de ingredientes.

Dejemos de centrarnos en un solo nutriente o hacer foco en un solo aspecto del problema. Desde luego, es necesario visualizarlo y es positivo ponerlo de relieve, pero siempre sin perder de vista el contexto alimentario en el que vivimos y hacia dónde hay que orientar el consejo de alimentación y el carrito de la compra.

Consejos saludables para el corazón para su lista de la compra

Tomado de: medlineplus.gov

Un corazón saludable empieza por lo que se come, y un modo inteligente de ir al supermercado es empezar con una lista, recomienda una cardióloga.

Reducir la cantidad de grasa, azúcar y sal (sodio) en la dieta puede ayudar a reducir el riesgo de obesidad, ataque cardiaco, diabetes tipo 2 y otras enfermedades, según la Dra. Susan Smyth, directora médica del Instituto del Corazón Gill de la Universidad de Kentucky.

"Haga que sus comidas sean más saludables sustituyendo los alimentos que sean blancos o marrones por los que tengan muchos colores a partir de fuentes naturales [no colores artificiales]. Empiece por la sección de productos agrícolas con frutas y verduras frescas, que son ricas en vitaminas y fibra y con poca grasa", señaló Smyth en un comunicado de prensa de la universidad.

Añadió que los consumidores deberían comprobar las etiquetas de los alimentos procesados que estén en el departamento de productos agrícolas, como el guacamole o las ensaladas preparadas con un aderezo. Estos productos podrían contener grandes cantidades de grasa, sodio y azúcar.

"En la sección de productos lácteos, aténgase a los que sean bajos en grasa siempre que sea posible. Tenga cuidado con los yogures con sabores, que podrían contener hasta la mitad de la cantidad diaria recomendada de azúcar. La investigación reciente indica que están bien comer huevos con moderación, pero hable primero con su médico", comentó Smyth.

En la sección de carnicería, elija productos magros, como el pollo y el pescado. Limite o evite las carnes procesadas, como los perritos calientes y los embutidos, que contienen cantidades altas de sal, aconsejó.

"Aunque los panes y otros productos horneados pueden tener un lugar en su mesa, la cantidad de azúcares y sodio que hay escondidos en el pan podrían sorprenderle. Solo dos rebanadas de un pan de sándwich blanco envasado podría tener hasta una cuarta parte de su ingesta de sodio diaria recomendada", dijo Smyth.

Una mejor opción sería seleccionar panes realizados con granos integrales (no con harina integral), que podrían ayudar a reducir el colesterol LDL (malo) y reducir el riesgo de diabetes tipo 2, según Smyth.

Los pasillos del medio del supermercado son "engañosos", dijo.

"Casi todo lo que esté envuelto en un plástico está muy procesado y lleno de grasa, sal, azúcar o de las tres cosas. Si pasa mucho tiempo en los pasillos del medio, lea muchas etiquetas y busque sustitutos más saludables", sugirió Smyth.

Los frijoles enlatados sin condimentos en agua son una opción saludable, al igual que algunos frutos secos y fruta deshidratada. Tenga también cuidado con el tamaño de las porciones de cada envase. Por ejemplo, las sopas enlatadas a veces se anuncian como bajas en sodio, pero si el tamaño de la porción es la mitad de una lata y usted está acostumbrado a comer una lata entera de sopa, entonces estará consumiendo el doble de la dosis de sodio, dijo.

En la sección de congelados, "puede sustituir las verduras congeladas sin salsas añadidas y las frutas sin azúcar añadido por las frescas. Escoja el helado bajo en grasa antes que las versiones regulares. Tenga mucho cuidado con las pizzas, las cenas y los refrigerios congelados, que pueden estar llenos de sodio", aconsejó Smyth.

11 de febrero de 2017

Los alimentos con granos integrales o enteros podrían ayudarle a permanecer delgado

Tomado de: medlineplus.gov

Pasar a comer alimentos con granos integrales podría ayudarle a mantener su peso controlado tanto como caminar a paso rápido durante 30 minutos diariamente, sugiere un estudio reciente.

Los granos integrales parecen reducir la cantidad de calorías que absorbe el cuerpo durante la digestión y acelerar el metabolismo, explicó el autor del estudio, J. Philip Karl, científico de la nutrición que realizó la investigación cuando era un estudiante de doctorado en nutrición en la Universidad de Tufts, en Boston.

Aunque otros estudios han encontrado que las personas que comen granos integrales son más delgadas y tienen menos grasa corporal que las que no, Karl afirmó que ha sido difícil separar los efectos de los granos integrales del ejercicio regular y una dieta más saludable en general.

Así que, para el nuevo estudio, "controlamos estrictamente la dieta. No les dejamos que perdieran peso", dijo.

Los investigadores lo lograron al localizar las necesidades calóricas específicas de cada uno de los 81 hombres y mujeres del estudio, de 40 a 65 años de edad.

Durante las primeras dos semanas del estudio, todos comieron el mismo tipo de alimento y los investigadores computaron las necesidades calóricas individuales para mantener su peso. Luego, los investigadores asignaron aleatoriamente a las personas a comer una dieta con granos integrales o con granos refinados.

Se dijo a los hombres y las mujeres que comieran solamente la comida proporcionada y que siguieran con su actividad habitual.

Los que siguieron la dieta de granos integrales absorbieron menos calorías y produjeron más heces. Su tasa metabólica en reposo (las calorías quemadas cuando descansaban) también fue mayor. Se cree que el contenido de fibra de los alimentos con granos integrales, aproximadamente el doble que el de los alimentos con granos refinados, juega un papel importante en esos resultados, dijo Karl.

"El déficit de energía en los que comieron los granos integrales, en comparación con los que comieron granos refinados, sería equivalente a las calorías que alguien quemaría si tuviera que andar aproximadamente una milla [1.6 km] [en] aproximadamente 20 o 30 minutos", dijo. Pero el estudio no demostró que los granos integrales provocaran la pérdida de peso.

"No sabemos si a largo plazo esto se traduciría en una pérdida de peso", dijo Karl, aunque su equipo sospecha que sí. "Esto se traduciría en unas 5 libras [2.2 kg] al año", estimó Karl.

El estudio es sólido, apuntó Connie Diekman, directora de nutrición universitaria en la Universidad de Washington en St. Louis.

"Da una buena evidencia de que el consumo de granos integrales es una parte importante en un plan de alimentación saludable", señaló Diekman. El estudio documenta cómo contribuyen los granos integrales al sentimiento de llenura y parecen aumentar el metabolismo, añadió.

"El estudio duró poco y fue algo limitado en cuanto a la diversidad de la población, pero el resultado es una recomendación positiva sobre la alimentación de la que cualquiera se podría beneficiar", señaló.

El estudio aparece en la edición en línea del 8 de febrero de la revista American Journal of Clinical Nutrition.

En un estudio relacionado en la misma edición de la revista, el mismo grupo de investigadores encontró que las personas que comían granos integrales experimentaron mejoras modestas en el entorno intestinal y en ciertas respuestas inmunitarias. La ingesta de granos integrales también se ha asociado con un riesgo más bajo de enfermedad cardiaca, diabetes tipo 2 y algunos cánceres, indicaron los investigadores.

Cuando va de compras, ¿cómo encuentra los productos con granos integrales?

Mire en la etiqueta si son "100 por ciento granos integrales", indicó Karl. "Solo porque algo se haga con granos integrales no significa que contenga muchos", explicó. "Observe y vea si el primer ingrediente es un grano integral, y un 100 por ciento".

Quizá haya también un etiqueta, proporcionada por el Consejo de Granos Enteros (Whole Grains Council), que indique qué porcentaje de granos integrales contienen los alimentos, añadió.

Karl trabaja ahora como científico de nutrición en el Instituto de Investigación Militar de Medicina Medioambiental de EE. UU.

Las Directrices Dietéticas para los Estadounidenses actuales recomiendan comer 6 porciones de granos al día, y que al menos la mitad de esas porciones sean granos integrales.

Hacer oficio doméstico mejora salud cardíaca en hombres con obesidad

Tomado de: www.nacion.com

Labores cotidianas como lavar platos, cocinar, limpiar, sacudir muebles o jugar con los niños, son formas de movimiento que requieren una inversión de energía y, por lo tanto, podrían ayudar a mejorar la salud cardiovascular, especialmente de los hombres que presentan obesidad.

Un estudio de la investigación Hermex (Armonizando las ecuaciones de riesgo en los países del Mediterráneo, por sus siglas en inglés) detectó que los varones con exceso de peso que son hacendosos tienen menores posibilidades de desarrollar diabetes, infartos y derrames cerebrales.

Este estudio tomó en cuenta a 2.698 participantes entre los 25 y los 79 años. Los resultados se publicaron en la Revista Española de Cardiología.

Para esta investigación los científicos partieron de un concepto nuevo y poco conocido en las ciencias de la salud: el obeso metabólicamente sano (OMS). Se trata de una persona con obesidad que parece estar protegida de las principales complicaciones cardiometabólicas asociadas como diabetes, hipertensión, infarto, accidente cerebrovascular, enfermedades coronarias o arteriales. Estudios anteriores han demostrado que los individuos OMS llevan una vida menos sedentaria que otras personas con obesidad.

"Los participantes con el fenotipo OMS presentaron mayores niveles de actividad física de cualquier tipo y mejor cumplimiento de las recomendaciones de actividad física que los individuos con alteraciones metabólicas, sean obesos o no", dijo en un comunicado de prensa Virginia Aparicio, coordinadora de la investigación.

Más evidencia

Este no es el primer estudio en resaltar cómo realizar labores domésticas puede ayudar a mejorar la condición físicia y evitar enfermedades crónicas.

Un estudio realizado en 1.994 costarricenses que no habían sufrido un infarto determinó que barrer, limpiar, lavar o cocinar sí cuentan como actividad física cuando les ponemos un poco más de empeño. Este estudio fue publicado en junio de 2015 en la revista Preventive Medicine.

A todos los participantes se les tomaron muestras de sangre y grasa; también se les hicieron 18 preguntas sobre sus actividades cotidianas, intensidad física y descanso, midiéndolo en MET (equivalente metabólico), una unidad que estima el consumo de oxígeno.

Por ejemplo, según la escala, dormir consume 0,8 MET por hora; sentarse, 1,0 MET; trabajar en escritorio, 2,8 MET; barrer o hacer agricultura, 3,6 MET; correr o trabajar en construcción 7,1 MET y, cargar objetos pesados, 7,8 MET.

La investigación pretendía analizar cuántas personas tenían síndrome metabólico y su relación con el tipo de actividad física que realizaban durante el día.

Para mejor comprensión, el síndrome metabólico es una condición que se caracteriza por sobrepeso, obesidad abdominal, presión alta, niveles elevados de colesterol, azúcar y triglicéridos en la sangre, así como resistencia a la insulina. Esto se considera un precursor de enfermedades cardiovasculares.

En total, 916 (45,9%) participantes tenían síndrome metabólico y 1.078 (54,1%) no lo tenían.

Al final, se determinó que quienes más hacían actividades manuales y actividades ligeras al aire libre tenían menores posibilidades de síndrome metabólico y menor obesidad abdominal (su cintura medía menos).

Cuando cuente las calorías, tenga en cuenta la crema y el azúcar

Tomado de: medlineplus.gov

Antes de poner cualquier cosa en su taza de café aparte del café, mire los hallazgos de un nuevo estudio que muestran que la crema y el azúcar aportan muchas calorías extra.

"Nuestros hallazgos indican que muchas personas que beben café y té regularmente usan añadidos calóricos para mejorar el sabor de su bebida, pero posiblemente sin ser conscientes del todo de sus implicaciones calóricas y nutricionales o sin tomarlas en cuenta", dijo el autor del estudio, Ruopeng An, profesor de kinesiología y salud comunitaria de la Universidad de Illinois.

En el estudio, los investigadores analizaron los datos recogidos durante más de una década de casi 13,200 adultos que reportaron haber bebido recientemente café y un poco más de 6,200 adultos que reportaron beber té.

Aproximadamente dos tercios de los bebedores de café y un tercio de los bebedores de té ponen azúcar, condimentos u otros aditivos ricos en calorías en su bebida, encontró el estudio.

Esa decisión tiene un precio: En comparación con los que bebían el café solo, los que añadían edulcorantes, crema y otras sustancias consumen un promedio de unas 69 más calorías al día. Más del 60 por ciento de esas calorías adicionales proceden del azúcar, y la grasa supone la mayor parte del resto, indicaron los autores del estudio.

En comparación con los que bebían el café solo, los que añadían edulcorantes, crema y otras sustancias consumen un promedio de unas 43 calorías más al día. El azúcar configura casi el 85 por ciento de esas calorías añadidas, indicaron los investigadores.

Aunque la ingesta diaria de calorías extra podría parecer pequeña, pueden acumularse en un peso adicional, indicó An en un comunicado de prensa de la universidad.

Más del 51 por ciento de los adultos estadounidenses beben café y casi el 26 por ciento beben té en un día dado, según el estudio.

Yo como solito... pero a tu lado

Por CARLOS CASABONA / Tomado de: www.consumer.es

No hay blog, foro de Internet o grupo de madres y padres en el que no se haya tratado algo que parece muy novedoso y revolucionario, aunque lleve con nosotros miles de años: el Baby-Led-Weaning (BLW) o Alimentación Complementaria Guiada por el Bebé. En realidad, la palabra inglesa "weaning" significa destete, pero sería erróneo traducirlo así, pues lo que sucede alrededor de los seis meses de edad es que la lactancia materna empieza a ser insuficiente para el niño de manera progresiva. Y, qué casualidad, esto coincide con la capacidad del bebé para llevarse a la boca lo que encuentre cerca y masticar con las encías aunque aún no tenga dientes. En este artículo se describen consejos prácticos para disfrutar de esta etapa.

El comienzo de la alimentación complementaria

El Baby-Led-Weaning, también llamado Alimentación Complementaria a Demanda o método ACS (Aprendo a Comer Solo), no significa que haya que suprimir la lactancia. Por el contrario, se refiere a la alimentación complementaria, esto es, que complementa al pecho (o biberón) que seguirá siendo la fuente principal de energía durante todo el segundo semestre y, en muchos casos, unos cuantos meses más.

En realidad, este método con tantos nombres lleva miles de años con nosotros. Lo normal siempre ha sido dejar que los bebés se lleven a la boca alimentos en porciones no peligrosas cuando son capaces de hacerlo, es decir, cuando tienen el suficiente desarrollo neurológico para mirar algo concreto que atrae su atención y, si está a su alcance, estirar con puntería el brazo, abrir la manita, coger el objeto o alimento, darle vueltas, mirarlo con curiosidad, llevarlo a la boca, pasearlo por la misma para que se mezcle con la saliva -bastante abundante en esos meses-, masticarlo con las encías y tragarlo.

Cómo saber que es el momento de incorporar alimentos sólidos

En este artículo ya se dejó bastante claro que hasta los seis meses aproximadamente los niños no necesitan más que leche materna (o biberón en su defecto). En él también se prometió hablar de cómo ofrecer los primeros alimentos distintos a la leche. Llegado este momento, no obstante, hay que dejar claro que quien marcará la pauta de cuándo comenzar a comer sólidos será el propio bebé, no el calendario ni los consejos de un pediatra o cualquier otro sanitario que atiende niños. ¿Y cómo lo hará? Cuando cumpla de manera clara y meridiana estas condiciones:

1. Es capaz de mantenerse sentado sin apoyo y sin que se le vaya el cuerpo o la cabeza para los lados (sedestación estable), tanto en una sillita como en el regazo de un adulto, lo que implica la correcta alineación de la cabeza con el tronco como medida de seguridad a la hora de alimentarse.

2. Ya dirige sus manos a los objetos y alimentos que tiene a su alcance de manera efectiva, agarrándolos, explorándolos y llevándolos a la boca. Es curioso observar que hay familias que dejan que los bebés se lleven a la boca mordedores, llaveros, la cartera, la funda del móvil o el mismo teléfono, pero no les dejan meterse en la boca un trozo de plátano maduro.

3. Ya no empuja los sólidos o semisólidos hacia afuera con la lengua al recibirlos en la boca, algo que sí sucedía al meter con cuchara papillas, purés o alimentos sólidos demasiado pronto en su boca. Es el denominado reflejo de extrusión, que le salva de ahogarse cuando aún no tiene la madurez neurológica suficiente para emplear todos los músculos orofaríngeos necesarios para saber tragar sólidos o semisólidos.

4. Empieza a masticar, subiendo y bajando las mandíbulas, para trocear los alimentos con las encías o con los primeros dientes, que comienzan a salir en el segundo semestre de vida. También se van iniciando los movimientos laterales de la lengua para desplazar el alimento dentro de la boca y conducirlo hacia el fondo de la misma con el objetivo de tragarlo.

Se ha constatado que hasta un 96% de los lactantes sin problemas neurológicos ya cumplen estas premisas a los 7-8 meses de edad.

¿Y si se atraganta?

Uno de los temores más arraigados en las familias y en algunos sanitarios al adoptar o recomendar este método es el de la posibilidad de ahogamiento. Sin embargo, diversos estudios de fuentes fiables explican que no encuentran un mayor riesgo de episodios de atragantamiento o de asfixia con este sistema en comparación con el método tradicional, mientras se informe bien de cómo cortar, preparar y presentar los alimentos al niño, además de estar a su lado en todo momento y de conocer las maniobras adecuadas para poder ayudar al bebé en el caso de que se presentara una situación de asfixia. En este otro enlace también se enseñan las maniobras en niños más mayores y ofrecen consejos generales.

Otra preocupación muy habitual estriba en la posibilidad de que, con este método, no ingieran la cantidad de nutrientes y energía que necesiten, pero tampoco hay evidencias de que tengan problemas nutricionales los bebés de familias que optan por el sistema ACS (Aprendo a Comer Solo). Podría suceder lo contrario: los niños que se autorregulan tienden a preferir alimentos más saludables y serían menos propensos a tener sobrepeso en el futuro. Este es un factor que hay que tener en cuenta si se consideran las abultadas cifras de sobrepeso y obesidad infantil que existen en nuestro país. A este respecto, es típica la frase que los pediatras oyen en la consulta, demasiadas veces: "Es que triturado y con cuchara, le 'meto' más comida y consigo que se lo coma 'todo'".

El próximo artículo se adentrará en el tema con propuestas concretas para poder disfrutar en familia de las primeras tomas de alimentos saludables sólidos por el bebé. Una ventaja muy evidente del método ACS se encuentra en el ahorro de tiempo y en la comodidad que supone preparar la misma comida para los cuidadores y para el niño, respetando siempre no añadir sal ni azúcar.

4 de febrero de 2017

Cómo afecta la dieta al sabor de la leche materna

Por AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

De entre los numerosos mitos que existen alrededor de la lactancia materna, varios tienen que ver con el sabor de la leche. ¿Hay alimentos que hacen que la leche sepa peor y le guste menos al bebé? O, por el contrario, si la madre aumenta el consumo de determinados alimentos, ¿estará su leche más rica y el niño beberá más? Si la mujer toma una gran variedad de alimentos, ¿su hijo aceptará mejor los nuevos sabores cuando empiece a comer otros alimentos? En el siguiente artículo se aborda qué compuestos modifican el sabor de la leche y cómo influye la leche materna en la alimentación posterior del niño.

Compuestos que modifican el sabor de la leche

La leche humana no es un fluido que sea siempre idéntico ni homogéneo. La composición de la leche materna varía constantemente, adaptándose a las necesidades del bebé. Pero ¿su sabor es siempre el mismo? No, el sabor de la leche materna tiene fluctuaciones atribuibles a esos cambios de composición (con más o menos grasa, más o menos concentrada...) y también a los compuestos responsables del sabor presentes en la dieta de la madre, como los terpenos contenidos en muchas frutas y hortalizas o las especias. También la cantidad de lactosa está muy vinculada al sabor más o menos dulce de la leche y la presencia de compuestos amargos como la urea.

Por tanto, los compuestos volátiles que aportan sabor y aroma a los alimentos pueden pasar a leche materna, pero de manera selectiva y en cantidades muy bajas y, además, con una importante variación de una mujer a otra.

Hay trabajos científicos curiosos, como un estudio antiguo de 1993, que concluía que cuando se daba a las madres cápsulas de ajo, los bebés mamaban más. Pero, de nuevo, hay que recordar las variaciones entre las personas, como indica una investigación reciente que analiza la presencia de los metabolitos de ajo en la leche materna, antes de hacer de ello una recomendación del tipo "toma ajo para que tu bebé mame más cantidad". La recomendación, por tanto, es prudencia.

Al parecer, también las crucíferas (coles, brócoli, coliflores, etc.), la cebolla, el chocolate y los espárragos pueden saborizar la leche, pero no se tiene constancia de que ello influya en su aceptación por parte del pequeño. En cambio, sí pueden afectar a algunos niños con la aparición de cólicos.

Cómo influye la leche materna en la alimentación posterior

La leche humana contiene partículas que producen efectos químico-sensoriales en los bebés y que, además, se relacionan con su aceptación posterior de nuevos alimentos. Lo interesante es que esto no solo sucede con sabores habituales en la dieta de la madre, que podría hacer pensar que el niño los acepta mejor cuando empieza la alimentación complementaria, porque ya había estado expuesto a esos sabores y, por tanto, no le resultan extraños. Los bebés alimentados con lactancia materna aceptan mejor incluso sabores de alimentos que la madre no consumía. Los pequeños alimentados con leche de fórmula, en cambio, no experimentan esas variaciones de sabor, textura y composición durante el periodo de lactancia exclusiva, su alimento es siempre igual y no tienen, en consecuencia, esa ventaja adaptativa.

Así pues, aunque la dieta de la madre varía el sabor de la leche (ya que hay compuestos responsables del sabor y del aroma que llegan a ella), no es posible establecer un patrón claro dieta-sabor. Además de las variaciones individuales de cada mujer, esto depende de más factores, como la cantidad de alimento consumido, el resto de la dieta, la composición nutricional de la leche en ese momento, etc. Por esta razón, no hay motivo para dar consejo dietético a las mujeres lactantes en función de que su ingesta afectará o no al sabor de la leche y a su aceptación por parte del bebé.

Eso sí, siempre es buena idea alentar a que se siga una dieta saludable, no ya por lo que influya este factor en el sabor y composición de la leche, sino por el ejemplo que los hábitos de la madre y el padre puedan transmitir a los hijos y sus repercusiones en su salud futura. Por supuesto, es importante recordar una vez más que la lactancia materna es siempre la mejor opción y debería ser exclusiva hasta los seis meses.

La falta de ejercicio podría invitar a la demencia

Tomado de: medlineplus.gov

Un estudio canadiense sugiere que sentarse durante horas frente a la tele podría hacer que tuviera tantas probabilidades de desarrollar demencia como las personas genéticamente predispuestas a la afección.

En un estudio con más de 1,600 adultos de a partir de 65 años de edad, los que llevaban una vida sedentaria parecieron tener el mismo riesgo de desarrollar demencia que los que portaban la mutación genética de la apolipoproteína E (APOE), que aumenta las probabilidades de desarrollar demencia.

Por el contrario, las personas que hacían ejercicio parecieron tener unas probabilidades más bajas de desarrollar demencia que las que no, encontró el estudio de cinco años.

"Ser inactivo podría anular del todo los efectos protectores de unos genes sanos", dijo la investigadora líder Jennifer Heisz, profesora asistente en el departamento de quinesiología de la Universidad de McMaster, en Hamilton, Ontario.

Pero el estudio no probó que la falta de ejercicio provocara el aumento en el riesgo de demencia. Solo halló una asociación entre ambas cosas.

La mutación APOE es el factor de riesgo genético más potente de demencia vascular, demencia con cuerpos de Lewy, enfermedad de Parkinson y, en particular, enfermedad de Alzheimer, dijeron los investigadores.

Las personas con un solo "alelo" APOE podrían tener un aumento de tres a cuatro veces en el riesgo de demencia que los no portadores, según los autores del estudio.

No se sabe de qué modo el ejercicio podría reducir el riesgo de demencia, comentó Heisz.

Pero los resultados de este estudio sugieren que el nivel de actividad física puede influir en el riesgo de demencia tanto como la genética, dijo Heisz. "Uno no puede cambiar los genes, pero puede cambiar el estilo de vida", añadió.

No se sabe cuál es el mejor tipo de ejercicio, aunque las personas que eran físicamente activas en el estudio reportaron que caminaban tres veces por semana, señaló Heisz.

"Eso significa que no hay que entrenar como un atleta olímpico para obtener los beneficios para la salud cerebral de la actividad física", dijo.

El informe aparece en la edición del 10 de enero de la revista Journal of Alzheimer's Disease.

El Dr. Sam Gandy, director del Centro de Salud Cognitiva del Hospital Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York, dijo que los hallazgos del estudio no son "reamente sorprendente, pero es bueno ver que lo prueben".

Otros científicos mostraron hace algunos años que las personas con la mutación APOE podían virtualmente borrar el riesgo de desarrollar placas amiloideas en el cerebro si se convertían en corredores regulares, dijo Gandy. Las placas amiloideas son una de las señales características del Alzheimer.

"Fue un informe increíble al que creo que se le hizo poca publicidad", lamentó Gandy.

Pero este nuevo estudio sugiere que si tiene la suerte de tener buenos genes que reduzcan su riesgo de Alzheimer, ese beneficio podría perderse si no hace ejercicio, advirtió.

"No puedo comprender por qué el miedo a la demencia no es suficiente para inducir a todo el mundo a adoptar un programa de ejercicio regular", enfatizó Gandy.

"Les digo a todos mis pacientes que si van a quedarse con un solo consejo, lo que pueden hacer para reducir su riesgo de demencia o ralentizar el avance de la demencia es hacer ejercicio", dijo.

Unos 47.5 millones de personas de todo el mundo viven con demencia, dijeron los investigadores, y se anticipa que esa cifra alcance los 115 millones en 2050. Sin una cura conocida, hay una necesidad urgente de explorar, identificar y cambiar los factores del estilo de vida que pueden reducir el riesgo de demencia, enfatizaron los autores del estudio.

Mantequilla o margarina: el debate está en la mesa

Por: AITOR SÁNCHEZ GARCÍA / Tomado de: www.consumer.es

Mucho se ha escrito ya sobre la margarina y la mantequilla con porturas bien diferentes: desde las que afirman que es "mejor tomar margarina, ya que las grasas animales son saturadas y malas para el corazón", hasta las que aseguran que es "mejor tomar mantequilla porque la margarina es grasa hidrogenada, que es la peor de todas". Planteado así, es posible que muchas personas no sepan cuál de las dos afirmaciones está en lo cierto, o si hay una tercera vía. Sobre ello se trata en este artículo. 

Margarina: ¿cómo ha cambiado con el tiempo?
 
Aunque se dice que la margarina fue un invento de Napoleón Bonaparte, tuvo su primer momento de gloria durante la Primera Guerra Mundial y en la posguerra, cuando se usaba como fuente de grasa barata en época de escasez. Pero no fue hasta los años 50-60 cuando vivió su momento álgido, tras la publicación del 'Estudio de los 7 países', de Ancel Keys. Desde entonces se encumbró a la margarina como producto saludable, tras acusar a las grasas saturadas animales de ser responsables de los problemas cardiovasculares. Así que, a instancias de la comunidad médico-científica, los americanos pasaron de cocinar con grasa vacuna, porcina y mantequilla, a hacerlo con margarina. Cabe destacar que los problemas cardiovasculares no disminuyeron.

Como se sabe hoy en día, esa fue una pésima idea, ya que las margarinas de por aquel entonces y hasta hace pocos años se fabricaban hidrogenando aceites vegetales. La hidrogenización es un proceso que convierte un aceite (líquido a temperatura ambiente) en una grasa (sólida a temperatura ambiente). Esto se hace -simplificando mucho- mediante la introducción de hidrógeno en el aceite caliente para saturar así los enlaces. Esta introducción de hidrógeno provoca una modificación en las moléculas de grasa (pasan de cis a trans) y ese cambio es el que consigue que se vuelvan sólidas. Esas grasas hidrogenadas o trans son la peor elección que se puede hacer y sus efectos en la salud son nefastos por su alto poder aterogénico, el cual ya se destacó en el artículo 'Colesterol: los peores alimentos para el riesgo cardiovascular'.

Conocedora de esto, la industria fabrica desde hace años margarinas sin grasas hidrogenadas. Incluso las ha convertido en alimentos funcionales añadiéndoles compuestos como los fitoesteroles, alegando que bajan el colesterol. Y es cierto, bajan el colesterol, pero no el riesgo cardiovascular, aunque eso no lo cuentan los anuncios. En cambio, los frutos secos o el aceite de oliva sí disminuyen el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular de manera significativa.

¿Y la mantequilla?
 
La mala fama de la mantequilla, por ser una grasa saturada, no era merecida. Hoy se sabe que el problema no son las grasas saturadas sin más, sino que hay otros muchos factores que hay que tener en cuenta. Hay grasas saturadas que no suponen una elevación del riesgo cardiovascular y grasas vegetales que predisponen a la oxidación y la inflamación, como los aceites refinados ricos en omega 6. La mantequilla, por tanto, se libera de culpa y, sin duda, es una elección mucho mejor que una margarina fabricada con grasas hidrogenadas.

Entonces... ¿cuál es mejor?
 
En España, debatir sobre si es mejor mantequilla o margarina, teniendo aceite de oliva, carece de sentido. En nuestro país tenemos la suerte de disponer de una de las grasas más saludables del mundo: el aceite de oliva virgen extra. Esa debería ser la grasa de referencia, junto con la de los frutos secos y los pequeños pescados azules.

Cuando se quiera elegir una grasa sólida para algún plato determinado o una preparación concreta, una mantequilla proveniente de leche de vacas alimentadas con pasto sería la mejor opción. Si se prefiere una alternativa vegetal, están el aguacate, la grasa de coco virgen -saludable, pero poco sostenible- o incluso la manteca de cacao. Y al decantarse por una margarina, habrá que fijarse en el etiquetado, que no contenga grasas hidrogenadas. Pero todas estas opciones deberían ser puntuales, y no desplazar al aceite de oliva como grasa de uso principal en la alimentación

Los hábitos de consumo de bebidas azucaradas de los niños comienzan temprano

Tomado de: medlineplus.gov

A pesar de los mensajes de salud sobre limitar los refrescos y otras bebidas azucaradas, la mayoría de niños estadounidense las beben con frecuencia, muestran unas nuevas estadísticas del gobierno.

Casi dos tercios de los niños de ambos sexos de 2 a 19 años de edad beben al menos una bebida endulzada con azúcar al día, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

La encuesta nacional de hábitos dietéticos de 2011 a 2014 también encontró que las bebidas endulzadas conforman más del 7 por ciento de la ingesta total de calorías de los niños.

"En los niños, los estudios han mostrado que consumir bebidas azucaradas se asocia con el aumento de peso, la diabetes tipo 2 y la dislipidemia [el colesterol alto], y todas esas cosas tienen consecuencias de salud negativas graves en el futuro", comentó Asher Rosinger, investigador de los CDC.

El consumo de bebidas azucaradas (incluyendo las bebidas deportivas, los jugos y el café endulzado) también se vincula con la enfermedad cardiaca y las caries, entre otros problemas, dijeron los investigadores.

El consumo más alto de esas bebidas se observó entre los niños de 12 a 19 años, pero el motivo no está claro. "Nuestro informe no observó las conductas de los padres, como la supervisión o las actitudes respecto a las directrices dietéticas, que podrían modificar las conductas de los niños", dijo Rosinger.

Actualmente, casi 13 millones de niños y adolescentes de EE. UU. son obesos, lo que los pone en riesgo de problemas de salud graves en el futuro, como la diabetes y las enfermedades cardiacas.

El nuevo informe se basa en los resultados de la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición de EE. UU. de 2011-2014. Otros hallazgos incluyeron:
  • Los chicos son más propensos que las chicas a beber una o más de esas bebidas al día: un 65 frente a un 61 por ciento.
  • En promedio, los chicos consumen 164 calorías de líquidos endulzados con azúcar al día, frente a 121 calorías de las chicas.
  • Entre los chicos y chicas en edad preescolar, las bebidas dulces conformaron alrededor de un 4 por ciento del total de calorías diarias. En la adolescencia, son responsables de casi un 10 por ciento de las calorías diarias.
  • Los investigadores también encontraron diferencias raciales y étnicas: los asiáticos bebían menos bebidas azucaradas, en comparación con otros grupos.
Las bebidas endulzadas con azúcar incluidas en el estudio fueron los refrescos regulares, las bebidas de fruta (incluyendo el agua embotellada endulzada, y los jugos y néctares de fruta con azúcares añadidos), las bebidas deportivas, las bebidas energéticas, el café y el té endulzados, y la horchata y las bebidas de caña de azúcar. Los investigadores no incluyeron las bebidas de dieta, los jugos de fruta 100 por ciento, las bebidas con un edulcorante añadido por el consumidor, el alcohol ni la leche con sabores.

Una buena noticia es que el total de calorías ingeridas en las bebidas azucaradas se ha reducido ligeramente, de 155 hace seis años a 143, según el nuevo informe.

Las directrices dietéticas actuales para los estadounidenses aconsejan limitar los azúcares añadidos de todas las fuentes a menos de un 10 por ciento del total diario de calorías. Las directrices también recomiendan evitar las bebidas con azúcares añadidos.

Hay muchos motivos para evitar las bebidas endulzadas, dijo Lona Sandon, una nutricionista de Dallas.

"El azúcar añadido no nos ofrece ningún valor nutricional", dijo Sandon, directora de programa y profesora asistente de nutrición clínica en el Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas.

Es probable que los refrescos reemplacen bebidas con un valor nutricional más alto, como la leche, comentó.

Además, "algunos refrescos son ricos en fósforo, y las dietas con mucho fósforo pueden tener efectos a largo plazo en la salud ósea", añadió Sandon.

Las calorías de las bebidas azucaradas son "vacías" y no le mantienen lleno, explicó Sandon. En lugar de bebidas azucaradas, recomienda agua corriente o con sabor sin azúcar añadido, leche baja en grasa o jugo de verduras.

El informe aparece en la edición del 26 de enero de la revista U.S. National Center for Health Statistics Data Brief.

En otro informe de los CDC, Rosinger y sus colaboradores observaron el consumo de bebidas azucaradas de los adultos de 2011 a 2014. Más o menos la mitad bebían al menos una de esas bebidas al día, y era más probable que los hombres lo hicieran que las mujeres.