16 de febrero de 2018

¡No te tomes el azúcar!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez 

En el desayuno incluimos normalmente alguna bebida. En el almuerzo y la cena también, y puede ser que también en al menos alguna merienda. Pero nos hemos detenido a pensar ¿cuántas calorías consumimos en el día a través de lo que tomamos?

Si se trata de bebidas comerciales, es bastante probable que tengan un alto contenido de azúcar.  Incluso bebidas que se anuncian como "naturales" o hechas a base de fruta, pueden estar endulzadas con una buena cantidad de azúcar. A veces hasta la misma cantidad que una bebida gaseosa.

En el caso de frescos naturales hechos en casa, son una fuente de vitaminas y minerales, pero está en nosotros cuánta azúcar va a contener. Ahí es donde ofrecen una ventaja enorme, ya que podemos prepararlos sin endulzar, y agregar en el momento la cantidad mínima necesaria de azúcar.

Tal vez se pregunten: ¿y qué pasa con las bebidas sin azúcar o el uso de edulcorantes? Pues efectivamente no nos van a aportar calorías, pero actualmente existe mucha controversia en cuanto al uso de edulcorantes artificiales,  ya que en algunos estudios se ha visto que un alto consumo de estos se asocia con la obesidad y otras enfermedades crónicas  (aunque no estén muy claros los motivos). Es por eso que al menos yo procuro que mis pacientes no consuman una gran cantidad de edulcorantes artificiales, ya que en todo caso ¿para qué estar dándole químicos al cuerpo que no son realmente necesarios? Por supuesto la historia es diferente si hablamos de personas que padecen de diabetes, pero ese no es el punto en esta publicación.

Entonces, volviendo al tema del azúcar, la Organización Mundial de la Salud recomienda que en adultos el consumo de esta durante el día no supere el 10% de las calorías diarias. Si ponemos de ejemplo una dieta de 2000 calorías, eso se traduce en aproximadamente 10 cucharaditas (50 gramos). Por lo tanto, es importante hacer un recuento de la cantidad de azúcar que estamos consumiendo: no solo en las bebidas sino en cualquier otro alimento que la contenga. Y para eso es fundamental revisar las etiquetas nutricionales, recordando además que el hecho de que un alimento no tenga un sabor dulce, no significa que esté libre de azúcar.

Si una vez que hacemos esa revisión vemos que estamos dentro de la recomendación, podemos seguir igual. Si estamos consumiendo un exceso entonces debemos empezar a recortar la cantidad de azúcar, y hay que valorar si las bebidas deben cambiarse por agua u otra opción sin azúcar.

No podemos olvidar que está más que comprobado que un alto consumo de azúcar favorece la obesidad, diabetes, hipertensión, triglicéridos altos, síndrome metabólico, entre otros padecimientos. Así que por salud, es importante que prestemos atención no solo a lo que comemos. Además, si ha estado tratando de perder peso y siente que no lo logra aunque se esfuerza, tal vez la clave está en lo que está tomando.

Revise el azúcar de sus bebidas  y si es necesario ¡hágase amigo del agua!

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