16 de marzo de 2018

¡Es hora de ponerle atención al sodio!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Estamos en la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal y por eso dedicamos a dicho la tema la publicación de esta semana. 

Para empezar debemos aclarar cuál es el problema con el consumo de sal. La sal es cloruro de sodio, y es justamente el sodio lo que puede tener repercusiones en nuestra salud. Si bien tiene diversas funciones importantes en nuestro cuerpo, si lo consumimos en exceso puede favorecer un aumento en la presión arterial, ya que justamente una de sus funciones es controlar la presión sanguínea y el volumen sanguíneo. Si ese aumento en la presión se vuelve constante (lo que llamamos hipertensión arterial) puede tener sus consecuencias, incluido un aumento en el riesgo de problemas cardíacos, circulatorios y renales, entre otras posibles complicaciones.

El problema es que muchas veces la hipertensión arterial puede presentarse sin síntomas, entonces como nos sentimos bien, no pensamos que necesitamos controlar la cantidad de sal (o sodio) que consumimos y puede ser que sin saberlo estamos empeorando la situación.

O sea que, como vemos, por prevención o como tratamiento es fundamental que no nos excedamos en el consumo de sodio. Para esto debemos moderar no solamente el consumo de sal propiamente, sino también de aquellos alimentos que la contengan. Y como la sal o el sodio funcionan como un excelente preservante, podemos encontrar muchos productos (aunque no sepan salado) con un alto aporte de dicho mineral.

Entonces, con todo ese panorama en mente, revisemos algunos consejos útiles:
  • Al cocinar, usar especias y condimentos naturales, y así disminuimos la cantidad de sal, los famosos cubitos, salsas u otros sazonadores artificiales.
  • En general, reducir poco a poco la cantidad de sal que utilizamos (en especial si somos consientes de que usamos mucha) y acostumbrar al paladar a los sabores más naturales de las comidas.
  • Evitar tener en la mesa (o al lado del plato) el salero. Aprendamos a disfrutar la comida con la sal que ya trae la preparación.
  • Los vegetales enlatados usualmente van a contener sal o sodio en el líquido en el que vienen, por lo que escurrirlos bien o inclusive lavarlos si es posible, va a reducir considerablemente la cantidad de sodio.
  • Revisar las etiquetas nutricionales de los productos procesados, ya sean dulces o salados. Si el contenido de sodio es mayor a 480 mg por porción entonces es un producto que es mejor evitar, o consumirlo ocasionalmente.
De primera entrada nos puede sonar innecesario pensar en cuánta sal comemos, pero como vemos puede ser muy importante. Reducir el consumo de sodio puede darnos grandes beneficios, y es sencillo hacerlo.

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