27 de abril de 2018

Los pequeños grandes detalles en nuestra alimentación

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Difícilmente alguien logre mantener una alimentación saludable y totalmente perfecta todo el tiempo. Pero a veces pensamos que la nuestra es muy buena (o que no es mala), y tal vez si analizamos en detalle, podemos encontrar pequeños aspectos que todavía podemos mejorar y que pueden hacer una gran diferencia.

Lo noto mucho en mi consulta: los pacientes me dicen que "se han portado bien" o que "comen bien", pero ya cuando uno empieza a hacer ciertas preguntas en busca de información, descubrimos que hay detalles que no se tenían en cuenta. Veamos 5 ejemplos:

Untables y aderezos

No hay ningún problema en ponerle mantequilla al pan, pero debemos asegurarnos que una vez que la untemos, sea pan con mantequilla y no mantequilla con pan. Lo mismo sucede, por ejemplo, al agregar un aderezo a la ensalada. Debemos poder sentir el sabor natural de los ingredientes y no que todos los componentes de la ensalada al final tengan solamente el sabor del aderezo. 

Estos productos no deben superar la cantidad del alimento al que acompañan. 

Bebidas

Puede sueceder que no prestemos atención a lo que tomamos, y entonces consumimos mucha azúcar a través de las bebidas. O por el contrario, tal vez solo tomamos agua, pero pocas veces en el día. Debemos asegurarnos de consumir suficiente cantidad de líquidos, pero además debemos pensar en lo que nos aportan esas bebidas.

Frutas

A veces se nos olvida incluirlas en nuestra alimentación, y recordemos que son fuente de fibra, vitaminas y minerales, además de que nos ayudan a hidratarnos. Pero no solo sucede que se nos olvida, sino que a veces puede suceder también que más bien se consumen demasiadas.

Recordemos que a pesar de ser saludables y necesarias, no las debemos consumir por la libre en la cantidad que queramos. También debemos analizar si las estamos comiendo la fruta como tal (que es la forma más recomendable), o solamente en jugos.

Confites y chocolates

Un hábito muy común: el comerse "algo dulcito" después del almuerzo o en algún momento del día. Si es algo grande como un helado tal vez si tomamos más conciencia de que lo comemos. Pero a veces pasamos por alto un confite o un chocolate pequeño, y a largo plazo pueden ir sumando aunque sean pequeños.

Si es de vez en cuando que se nos antoja, pues no hay problema. Pero si empezamos a notar que lo necesitamos a diario, e inclusive varias veces en el día, esos poquitos de azúcar pueden llegar a tener su impacto en el peso y la salud.

Pensar que "los fines de semana no cuentan"

De lunes a viernes todo muy bien, pero el sábado y/o domingo no comemos frutas, o los desayunos son más pesados, o se come comida rápida o se toma licor.... Está bien darse algunos gustos, pero sin excederse. Lo ideal es procurar que los días del fin de semana las variaciones no sean tan drásticas respecto a los demás días de la semana.


No es tan difícil descubrir esos aspectos que todavía podemos mejorar. Como les comentaba en la publicación de la semana anterior, el diario o registro de comidas puede ser muy útil para ésto. Pero lo más importante es que, sea cual sea la meta que tengamos con nuestra alimentación, para obtener los mejores resultados debemos ser muy honestos con el profesional que nos asesora, pero también con nosotros mismos. Estemos orgullosos de todas las cosas buenas que ya estamos haciendo, pero tomemos conciencia de aquello en lo que todavía no estamos tan bien (¡pero podemos lograrlo!).

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