6 de abril de 2018

Reacciones ante un plan de alimentación: el temor de morir de hambre (o por el contrario, comer mucho)

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Muchas veces cuando atiendo inicialmente a un paciente que desea perder peso y le entrego el plan de alimentación, sucede una de dos reacciones: ¡me voy a morir de hambre! o, por el contrario, ¡voy a comer un montón! Así que hoy quiero referirme a este tema.

Estas reacciones van asociadas básicamente a percepciones personales. Ya que un plan de alimentación bien diseñado va a aportar las calorías y nutrientes necesarios para que la persona logre la meta deseada. 

Cuando se piensa el "me voy a morir de hambre", es porque ya ha existido una costumbre de comer porciones muy grandes, ya sea en determinados tiempos de comida o en todos. Pero básicamente esa conducta es probablemente la que ha llevado al aumento de peso. También puede suceder en el caso de personas que no realizan meriendas, ya que llegan con más hambre a las comidas principales, y por eso también consumen mayor cantidad de comida.

¿Por qué no se va a morir de hambre? Porque en realidad el cuerpo va a recibir lo que necesita, y no un exceso. Pero sí se requiere un proceso de transición para adaptarse a los nuevos hábitos, que se puede lograr perfectamente en cuestión de unos días. Y además de este tiempo de transición, es importante que la reducción en las cantidades se haga de manera gradual para que sea más sencilla esa adaptación.

Por otro lado, el "voy a comer un montón" sucede en el caso de personas que hacen pocas comidas en el día, y pueden ser comidas ricas en calorías o no. En el primer caso, aunque en cantidad se piense que es poco en realidad el aporte calórico resulta excesivo, y en el segundo caso lo que sucede es que como se dice popularmente "ponemos lento el metabolismo", y en ambas situaciones se favorece la ganancia de peso o se dificulta la pérdida.

También puede aparecer el "voy a comer un montón" en personas que tal vez comen poca cantidad en las comidas principales, pero no consideran que tal vez pasan "picando" entre comidas. Y si sumamos esos picoteos puede ser una gran cantidad de calorías.

Entonces lo que sucede es que, en términos de volumen, notan que el plan de alimentación incluye más cantidad de comida, pero al incluir los alimentos adecuados, no va a haber un exceso de calorías aunque a simple vista se piense que sí.

Lo más importante en cualquiera de los dos casos, es considerar que nuestro organismo requiere energía para cumplir sus funciones, pero consumir ya sea un exceso de energía o más bien muy poca, va a producir que ganemos peso o que no lo perdamos. De ahí la importancia de buscar a un profesional que le pueda orientar en cuanto a la cantidad de comida que debe comer (y el tipo de alimentos, que también es fundamental), y no usar dietas vistas por ahí o la dieta que hace otra persona.

Debemos considerar que nuestras constumbres determinan esa percepción de comer mucho o poco, y esas mismas costumbres son las que han llevado al peso actual. Por lo que es fundamental entender que se debe hacer un cambio, y lo mejor es confiar plenamente en el profesional que le asesore.

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