18 de mayo de 2018

El colesterol también eleva riesgo de alzhéimer

Tomado de: www.nacion.com

Usualmente relacionado con enfermedades cardiovasculares, un nuevo estudio realizado por la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, muestra cómo el colesterol también puede jugar un papel importante en el inicio y la progresión del alzhéimer.

Según el hallazgo, el colesterol que se encuentra en el cerebro actúa como un catalizador que desencadena la formación de placas de beta-amiloides. Estas son proteínas tóxicas para las neuronas, que son determinantes en su deterioro y muerte -el llamado proceso neurodegenerativo-, y que se sabe son fundamentales en el desarrollo del mal de Alzheimer.

El vínculo entre la proteína beta-amiloide y el alzhéimer cuenta con evidencia de sobra. Pero, hasta ahora, los investigadores desconocían cómo esta proteína comienza a agregarse en el cerebro, ya que normalmente está presente en niveles muy bajos

Ahí es donde el trabajo de Michele Vendruscolo, junto a colegas de la Universidad de Lund en Suecia, da una respuesta.

A través de pruebas en laboratorio, los investigadores observaron que las beta-amiloides se unen de forma totalmente natural a los lípidos (colesterol) -que son muy "pegajosos"- de las membranas celulares.

Como resultado, las proteínas se van acumulando hasta acabar formando las placas tan nocivas para las neuronas.

De hecho, el estudio mostró que el colesterol acelera en más de 20 veces la velocidad de agregación de las proteínas beta-amiloides en el cerebro, contó a El Mercurio el profesor Vendruscolo, del Departamento de Química de la U. de Cambridge.

"Este trabajo nos ha ayudado a reducir una pregunta específica en el terreno de la investigación del alzhéimer. Ahora necesitamos entender en más detalle cómo encontrar maneras para no desencadenar el proceso neurodegenerativo", dijo.

Bueno y malo

Aunque no goza de buena fama, el colesterol juega un papel esencial en el organismo. "Hay colesteroles que son necesarios, ya que son uno de los componentes de las membranas plasmáticas de todas las células (incluidas las neuronas)", explicó la doctora Evelyn Benavides, neuróloga de la Clínica U. de los Andes.

Pero cuando se encuentra en cantidades elevadas, este colesterol termina siendo un problema, en especial si se trata del llamado colesterol malo.

"El colesterol total es la suma del colesterol bueno (HDL) y malo (LDL); el aumento del LDL hace que se manifiesten algunos marcadores de inflamación que pudieran estar relacionados con la muerte neuronal y con el proceso de oxidación y fosforilación que ocurre en el cerebro de pacientes en las primeras etapas del alzhéimer", agregó la neuróloga.

Por eso, aunque no se cuenta con suficiente información, se estima que una dieta rica en pescados y baja en grasas saturadas y azúcares refinados -como la dieta mediterránea, por ejemplo- influye en una disminución de la incidencia de patología degenerativa cerebral.

Por el contrario, la evidencia muestra que niveles altos de colesterol a lo largo de la vida incrementan el riesgo de deterioro cognitivo y, por ende, de demencia.

Vendruscolo precisó eso sí, que "no estamos diciendo que el colesterol sea el único desencadenante del proceso de agregación que da lugar a las placas. Pero no cabe ninguna duda de que es uno de los responsables".

Por ello, "la cuestión no es cómo eliminar el colesterol del cerebro, sino cómo controlar el papel que juega en el alzhéimer a través de la regulación de su interacción con la proteína beta-amiloide". afirmó.

A su juicio, estos resultados muestran una nueva vía para desarrollar medidas útiles para la prevención y el tratamiento de la enfermedad, que se estima afecta a más de 46 millones de personas en el planeta.

De hecho, según explicaron en la revista Nature Chemistry, los autores creen que es posible diseñar fármacos capaces de mantener la homeostasis del colesterol, y por ende de las proteínas beta-amiloides, en el cerebro.

Hasta entonces, agregó la doctora Benavides, es necesario seguir recurriendo a factores que han mostrado alguna disminución en la incidencia de alzhéimer, como lograr un peso adecuado a lo largo de la vida; controlar factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, hipercolesterolemia y diabetes. También es medular mantener al cerebro activo (a través de la lectura, el trabajo, los deportes o actividades culturales), evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. El Mercurio/GDA

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