18 de mayo de 2018

¡Nuestro cuerpo merece lo mejor!

Por: Lic. Diana Mora Ramírez

Hace un tiempo había escrito esta publicación para otro blog. Pero me la encontré recientemente y quise compartirla de nuevo por acá. Como siempre. espero que les sea útil.


Estamos en una época en que vemos los supermercados llenos de productos “bajos” en todo: grasa, azúcar, calorías, etc. Y esto nos puede llevar a pensar que entre “más light” o entre menos calorías consumamos, es mejor. ¿Qué tan cierto es eso?

Es verdad que tenemos a nivel mundial una epidemia de obesidad, pero eso no significa que de pronto las calorías deban ser el enemigo universal.  Nuestro cuerpo necesita energía para funcionar, y esa energía proviene ¿adivinen de quién? Sí, ¡de las calorías! ¡O sea que son fundamentales!

Y sí, es cierto: hay que prestar atención a la cantidad de calorías que se consumen para mantener el peso bajo control. Pero no debemos obsesionarnos con estar contando cuántas calorías me como o cuántas calorías me estoy ahorrando al comprar determinado producto. A veces noto entre mis pacientes que inclusive las calorías llegan a generar cierto pánico y hasta piensan que comer el mínimo de calorías es mejor, y lo cierto es que no deberíamos sentir así. ¿Por qué?

Porque perdemos de vista algo mucho más importante. Nuestro cuerpo necesita, además de energía, nutrientes: carbohidratos, grasas, proteína, vitaminas y minerales. Si nos dedicamos a buscar productos cero calorías, en realidad no le estamos dando nada útil a nuestro cuerpo. Son productos artificiales. Solo le vamos a dar saborizantes y otros aditivos que no nos sirven para nada.

¿Qué podemos hacer?

-Procurar basar la alimentación en alimentos frescos o no procesados.

-Tomar agua en lugar de bebidas “cero” que no le dan ningún beneficio a nuestro cuerpo.

-Revisar las etiquetas nutricionales de los productos que compramos, pero para ver si contienen una cantidad excesiva de grasa, azúcar o sodio (porque sabemos que en exceso pueden ser perjudiciales para la salud).

-Tratar de comer más frecuentemente en casa, o comida que hayamos preparado nosotros. Así sabemos la calidad de los ingredientes, la forma de preparación, etc.

-Evitar dejarnos llevar por tanta publicidad que hay actualmente, que nos promociona muchas cosas como saludables. Hay que investigar bien cada producto. “Light” o “bajo en”,­ no son sinónimos de sano.
 
Nuestro cuerpo es maravilloso. Es el que nos permite hacer todo lo que hacemos y que da los pasos cada día para acercarnos a todas nuestras metas personales o profesionales o de cualquier tipo. Se merece que le demos el combustible y los nutrientes necesarios. ¡Se merece lo mejor!

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