1 de junio de 2018

Entregarse a Morfeo durante el fin de semana sí compensa la falta de sueño y mejora salud

Tomado de: www.nacion.com

Es un hecho: dormir cinco horas o menos durante la semana supone un mayor riesgo de mortalidad prematura.

Sin embargo, un estudio que siguió durante 13 años a más de 38.000 personas en Suecia concluye que los adultos menores de 65 años que compensan esa deuda de sueño durmiendo un poco más los fines de semana, logran disminuir ese riesgo y equipararlo al de quienes duermen las recomendadas siete a ocho horas de forma habitual.

"Los resultados sugieren que se puede compensar el breve descanso entre semanas. La duración del sueño es importante para la longevidad", precisó Torbjörn Akerstedt, profesor de neurociencia de la Universidad de Estocolmo y el Instituto Karolinska, y autor principal del estudio publicado ayer en el Journal of Sleep Research.

Tras descartar factores como el sexo, el índice de masa corporal, el tabaquismo, la actividad física y el trabajo por turnos, el investigador halló que las personas menores de 65 años que dormían cinco horas al día, siete días a la semana, tenían un 65% de mayor tasa de mortalidad prematura respecto de aquellos que tenían seis o siete horas de sueño por día.

Lo que sorprendió al científico es que no había un aumento en el riesgo de muerte para quienes dormían cinco horas o menos en la semana, pero que luego se entregaban a Morfeo por ocho o más horas en los días de fin de semana.

Pese a que esto puede significar una buena noticia para quienes arrastran una deuda de sueño en la semana, solo podría ser útil cuando es por períodos cortos.

"Si esta privación crónica del sueño se mantiene a lo largo del tiempo, claramente, va a generar un trastorno mayor", advirtió Evelyn Benavides, neuróloga y especialista en Medicina del Sueño de la Clínica Universidad de los Andes.

"Lo ideal es mantener un horario similar de lunes a domingo. Recuperar sueño el fin de semana no es lo más adecuado, porque el cerebro demora varios días en retomar sus ritmos biológicos (similar a lo que ocurre con el jet lag ), y lo que se hace con eso es tratar de hacerlo funcionar bruscamente en otro horario", dijo.

Si bien hay gente que genéticamente no tiene problemas en hacer este cambio, la gran mayoría de la población sí lo resiente, enfatizó la especialista.

En el estudio también se observó que quienes duermen ocho o más horas, siete días a la semana, tienen una tasa de mortalidad 25% más alta, que los que duermen entre seis y ocho horas al día.

Aunque no se indagó en las razones de este vínculo, Akerstedt cree que mientras dormir poco tiene un efecto negativo en el cuerpo, "un sueño prolongado podría ser un signo de problemas de salud subyacentes".

Benavides agregó que reducir las horas de sueño genera una serie de cambios en el organismo, como procesos inflamatorios, que llevan a trastornos de la tiroides, aumento de peso y del colesterol, síndrome metabólico y un mayor riesgo cardiovascular, entre otros.

"En el sueño se restauran una serie de procesos biológicos necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo", resaltó.

Siete a ocho horas de sueño nocturno al día es lo recomendable para la mayoría de los adultos sanos.

Apenas un 5% de la población requiere más de 10 horas (dormidores largos). Dormir en exceso eleva el riesgo cardiovascular, al igual que hacerlo menos de cinco horas.

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